Los Hayas y Caxicos del Balcez – Verano

La Poza Centrica

La Poza Central.
Robert descansa después de un buen baño y toma el sol.

Una introducción general

El Hayedo del Balcez está ubicado en la cara este de la Peña Blanca o Santa Marina y cubre casi toda esta ladera – desde la orilla del Rio Isuala hasta unos pocos metros debajo de la cima. En él predominan los quejigos y las hayas pero se encuentran también carrascas y algunos arces. En la vertiente este del cañón, frente a Santa Marina, sigue extendiéndose este bosque, viejo y bello. Allí se ha agarrado incluso algún tejo entre los saltos rocosos como se puede observar, si se avanza con atención por las sendas que discurren por este mundo olvidado.

El Río Isuala forma bonitas badinas en un entorno selvático y aislado. Si el caudal es normal, el río no propone muchas dificultades parar desplazarse por él. Sólo dos badinas obligan a nadar.

A pesar de que es una de las zonas más bellas de todo el parque, ni el bosque, ni el cañón están explotados turisticamente y por eso tampoco hay una infraestructura en referencia a senderos limpios y señalizados. Para el excursionista resulta muy difícil averiguar por donde discurren las antiguas sendas, seguirlas y saber a donde llevan, ya que es además una zona muy amplia, de desnivel considerable y con algunos cortes abruptos.

Igualmente de escasamente explotada se encuentra la representación de esta zona en el mundo literal. No hay informaciones detalladas en las guías de la Sierra de Guara, ni en Internet. El único libro que da pistas para explorar el Hayedo es – como tantas otras veces – la maravillosa guía “La montaña olvidada” de Arturo González. Pero como no se halla ningún pueblo abandonado en el cañón y tampoco aporta el Hayedo del Balcez factibles accesos a los despoblados tratados, sólo lo menciona más bien de paso.

El Cañón del Balcez

El Cañón del Balcez.
Una muestra de lo que nos espera.

Durante los últimos años Robert y yo hemos encontrado una tímida red de senderos que se ofrece para diseñar dos rutas circulares, largas y bonitas.

Estas rutas gemelas las distingo por los calificativos Invierno y Verano, aunque debo hacer constar que se pueden realizar también en otras épocas del año. Dichos características representan más bien el alma de la excursión:

Invierno – el contacto con el agua es mínimo (cruzar el río por dos vados)

Verano – una excursión acuática (avanzar por el lecho del río, incluso a nado)

Croquis sobre el recorte

Mapa Editorial Alpina.
Croquis sobre el recorte.

Como mencionado en un parágrafo anterior, las sendas son realmente difíciles de seguir, en muchos tramos están invadidas por la maleza y en algunas zonas están borradas por la constante erosión sin rastro ninguno. En general no hay balizas o señales, y el excursionista se enfrentará a algún destrepe que requiere cierta habilidad montañés.

El siguiente listado sirve para ver rápidamente las características de las tres sendas principales de las dos rutas presentadas, ya que son estas las que proporcionan las dificultades serias:

Senda por el Hayedo:

Inicio: Muy vestido de Erizón y difícil de averiguar

Señalización: Ninguna

Final: No hay, se pierde totalmente en el bosque

Estado general: Muy perdido y casi siempre molesta la vegetación

Pasos delicados: ningunos

Descripción breve: Se adentra en el corazón del Hayedo

Senda de los Cazadores I*:

Inicio: Marcado con un pequeño hito

Señalización: Algún hito de vez en cuando

Final: Marcado con un hito en la poza central, obvio

Estado general: En buen estado (2016)

Pasos delicados: Un paso de II, relativamente expuesto

Descripción breve: Baja desde la Peña Surta al fondo del cañón

Senda de los Cazadores II*:

Inicio: Unos carteles de metal ayudan en encontrarlo, después de los primeros metros coge más presencia

Señalización: Ninguna

Final: Muy dispersa, difícil de averiguar

Estado general: En buen estado hasta el mirador, después de menor entidad y muy  oculta, aunque recién limpiada ¡! (2016)

Pasos delicados: Un paso de II+, considerablemente expuesto

Descripción breve: Desciende desde las cercanías de Sarsa de Surta hasta el fondo del cañón

*Por falta de información he puesto estos nombres triviales.

En el mapa arriba figuran las dos rutas presentadas. También muestra partes de otras sendas relevantes que discurren por la zona, ya que coinciden con nuestras rutas. Estudiando el croquis se puede ver que hay tres aparcamientos marcados. Existe una buena alternativa a los dos aparcamientos propuestas. Más detalles sobre esta alternativa cerca del Molino de Las Bellostas se encuentran por ejemplo en la entrada “Las Cuevas de Bagüeste“.

Finalmente recomiendo que un lector que tenga menos experiencia haga combinaciones de partes de las rutas para que la excursión sea más corta, fácil o que tenga menos desnivel – especialmente en el primer contacto con el Hayedo del Balcez.

Las Hayas y los Caxicos del Balcez – Verano

La ruta de hoy destaca en primer lugar con las pozas del Cañón del Balcez superior, como los barranquistas han bautizado este tramo del Río Isuala. Nos llevará por una senda, poco frecuentada pero espectacular, hasta el fondo del cañón. Esta bajada es la parte más difícil de la excursión donde tenemos que prestar mucha atención. Luego remontamos por el mismo lecho del río para volver finalmente por el GR1 al pueblo donde está el coche. Aunque es una marcha larga, debemos disfrutar al tope de las pozas, el bosque y los rincones más pintorescos de esta parte del Cañón del Balcez.

También encontraremos algunos testigos de la desvanecida presencia humana en el cañón. Antaño la gente aprovechaba obviamente la energía del agua y talaba arboles, ya que hay en abundancia. Así que, veremos restos de unas presas con su procedentes acequias, campos abandonados en la orilla, ruinas de edificaciones y algunas derruidas trazadas que cruzan el lecho del río.

Nota personal:

Estas ultimas interpreto como vados por donde transportaron los troncos talados desde el Hayedo a la otra vertiente del cañón y finalmente al pueblo más cercano: Sarsa de Surta.

He leído que subían la madera con sistemas de poleas hasta la cresta. Hoy en día estos vados están en lugares totalmente perdidos y aislados, sin ninguna prolongación en forma de tiradera o trocha.

Pero me da pie a pensar que el origen de muchas de las sendas que aprovechamos en la ruta de hoy, procede de estos trabajos que hicieron los leñadores en su día. Supongo que sólo queda una mínima parte de una amplia red de caminos que se integraba en el bosque.

Queda la parte que siguen usando los cazadores.

Preparamos una mochila acuática, el bidón con el almuerzo y no nos olvidemos de la correa para explorar este paraíso olvidado.

Ficha Verano

Tiempo:

Desde Las Bellostas al inicio del descenso al cañón: 1h30.

Bajada por la Senda de los Cazadores II: 1h.

Remontar el Río Isuala: irrelevante, 4h.

Volver al pueblo por el GR 1: 30min.

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Total: 7h, jornada completa.

Aparcamiento:

En Las Bellostas a lado de la iglesia.

Acceso:

La excursión empieza allí en dirección a Peña Surta.

Un hito cerca de la Peña Surta

Un hito cerca de la Peña Surta.
Al fondo se divisa el Vignemale.

Este primer tramo es obvio y bien marcado. Pasamos un primer cruce sin cambiar de dirección. Más adelante ignoramos el desvío a la Peña Surta y seguimos de nuevo recto. La senda discurre ahora plenamente por la crestería. A mano derecha vemos la honda cicatriz que ha formado el Río Isuala, nuestro objetivo y el camino de retorno – el Cañón del Balcez. Se divisa también con claridad Santa Marina y el Hayedo en el otro lado del cañón. La Peña Surta hemos dejado ya detrás, asi que se abren tambien las vistas hacia el este. Allí, a nuestra izquierda, está un pequeño pueblo en el fondo del valle: Sarsa de Surta.

Delante de nosotros se eleva una pequeña cima en la cresta. La senda la rodea por la izquierda, sin ganar ni perder mucha altura. En el otro lado de dicha pequeña cima la senda se acerca de nuevo a la cresta. En este punto veremos un cartel de metal. Este es el sitio donde nace la Senda de los Cazadores II y done la excursión se convierte en una verdadera aventura.

En el cartel debemos dejar el camino que sigue discurriendo hacia el sur y subir a la misma crestería. En estos 10m de subida hay otros dos carteles del mismo tipo. Llegamos a la cresta en un pedregal en el que la Senda de los Cazadores II arranca en el extremo izquierdo. Se adentra en el cañón dibujando amplias lazadas superando de este modo los resaltes rocosos. Los primeros metros están relativamente tapados por el Erizón, aunque todavía se puede divisar el trazado. Según avanzamos coge más cuerpo y resultará fácil y obvio. El trayecto es sencillamente espectacular y culmina – en referencia a la espectacularidad – en un mirador natural.

El Mirador del Vignemale

El Mirador del Vignemale

El Mirador del Vignemale.

He tenido que bautizar de nuevo un lugar por mi propia sugestión, por falta de información. Así que he derivado el nombre de la estupenda panorámica que ofrece este lugar. Parece que el Cañón del Balcez nace en el mismo Vignemale, que se ve al fondo tan aislado como de ningún otro lugar cercano. Son verdaderamente maravillosas vistas.

Nos encontramos en una peña, herbosa  y expuesta, en medio de la vertiente este del cañón. Debajo vemos al río y parece que se extiende sin fin por los dos extremos. Unos cuantos caxicos centenarios adoran el mirador y lo convierten en un rincón de una belleza excepcional.

Robert olfateando en el Mirador del Vignemale

Robert olfateando en el Mirador del Vignemale.

Después de un pequeño descanso en el cual debemos absorber las vistas hay que concentrarse de nuevo en el trayecto, ya que las dificultades empiezan a partir de aquí. Antes de proseguir debemos averiguar por donde sigue nuestro camino, ya que hay varias sendas (aunque de poca entidad) que parten de la peña.

A mano derecha, a poca distancia vemos un promontorio parecido. Entre este y nuestro mirador hay una canal por la cual baja la senda hasta el río.

La Senda de los Cazadores II

La Senda de los Cazadores II.
El paso de II+.

Nuestra senda parte hacia la derecha y continua desciendo muy cerca del borde del acantilado. ¡Mucho cuidado a partir de aquí! Pasamos de caxico en caxico – todos magníficos – hasta topar con la canal que hemos observado. En este punto gira la senda 180º a la izquierda y empieza a discurrir por una cornisa que supera en diagonal la pared vertical que hemos bordeado los últimos metros desde el mirador. Es un paso de II+ considerablemente expuesto. Hay que avanzar con mucho cuidado, ya que el suelo y la roca suelen estar húmedos y/o cubiertos de hojas.

Después de este paso la senda gira de nuevo a la derecha y cruza una pedrera en el fondo de la canal. Después de esta se introduce en un denso bosque de boj que se extiende hasta el cauce y alberga la senda hasta su final.

Las dificultades siguen. En dicho bosque la traza de la senda es casi invisible y resulta muy difícil de averiguar. Las mejores balizas para orientarse son las ramas cortadas de los arbusto que podaron cuando estuvieron limpiando la senda.

La Senda de los Cazadores II.

La Senda de los Cazadores II.
Las ramas cortadas nos dan una idea por donde discurre la senda.

La senda no abandonará la canal, ni el bosque de boj hasta la inmediación del río.

Durante esta larga bajada tendremos que superar otra pequeña trepada y bajar por algunos tramos muy empinados donde los troncos gruesos del boj nos sirven de agarraderos y facilitan el avance.

Siempre debemos estar muy atentos en no perder de vista las pocas marcas que pueden indicar la trazada: Como mencionado antes las ramas cortadas o también los rastros de las muchas manos que se agarraban en los troncos de boj para asegurar el paso en los tramos pendientes.

Cuando se escucha ya el agua y el terreno es más suave, la senda gira a la derecha y sale de la hondura de la canal para llegar al cauce río arriba de una profunda poza.

La Senda de los Cazadores II.

La Senda de los Cazadores II.
Uno de los caxicos cerca del Mirador del Vignemale.

El lugar donde llegamos al cauce no es especialmente bonito. Es mejor que no nos detengamos y que empecemos a remontar el río. En apenas media hora llegamos a una gran poza, idílica y fabulosa, donde merece la pena quedarse un rato y disfrutar de las aguas del Río Isuala.

Nota personal – los nombres inventados:

Estoy seguro que un lugar tan estupendo y geográficamente importante como esta badina, tenga su propio nombre. Pero – igual a los otros casos en esta entrada – no he podido averiguarlo.

Sin embargo, estos lugares – y sobre todo esta poza – tienen tanta importancia en la descripción de las dos rutas que me parece útil y justificado, bautizarlos con un nombre inventado.

La Poza Central

La Poza Céntrica

La Poza Central.
Un patchwork de colores en otoño.

Por el bloque característico en medio, la poza resulta muy fácil de identificar. Este escondido rincón parece ser parte de otro mundo lejano de la modernidad, ya que los viejos quejigos le convierten en un escenario épico.

La losa que forma la pequeña cascada sirve también de vado: en las dos orillas parten sendas. A mano  derecha (remontando el río) marca un hito la llegada de la senda gemela de la que hemos descendido hace poco: La Senda de los Cazadores I. Enfrente vemos el inicio de otra (o la prolongación de la misma) tallada en la roca. Esta toma dirección sur sin ganar demasiado altura en los proximidades. Según un campesino de Las Bellostas lleva (o llevaba) a Rodellar. (Nunca lo he comprobado.) Estos dos caminos hacen un papel importante en la ruta “Las Hayas y los Caxicos del Balcez – Invierno“.

El Rio Isuela

El Rio Isuela con muy poco caudal.
Pozas someras en un tramo derecho. La foto fue tomada en pleno verano.

Seguimos remontando por el lecho del río. Empieza un largo trayecto que deberíamos tomar con calma. Como avanzamos por el mismo lecho del río no hay perdida. Tampoco nos tenemos que enfrentar a ningún obstáculo durante las próximas 2 horas y sólo nos tenemos que meter en el agua si nos apetece, aunque en un día soleado nos apetecerá muchas veces…

Cuando llegamos a los dos breves estrangulamientos que nos obligan a nadar, tenemos que volver a prestar atención al entorno para orientarnos y encontrar más adelante con seguridad el GR 1 que es la mejor manera para volver al coche.

Los Estrangulamientos

El estrangulamiento antes del Vado

El estrangulamiento antes del Vado.

Los dos estratos que oprimen el lecho del río están a poca distancia entre sí y forman el portal una zona menos encajonada denominada “El Vado”. En esta zona hay de nuevo un cruce de caminos y por lo tanto es muy importante para la orientación en esta parte del Cañón del Balcez.

Los dos estrangulamientos tienen un aspecto muy parecido. Unas pequeñas cascadas vierten las aguas del Isuala a unas profundas marmitas. Estas pequeñas pozas son las que tenemos que superar a nado. Si hay mucho caudal serán estos dos resaltes los tramos que más problemas dan. Si el agua baja moderadamente, las marmitas se convierten en unos jacuzzis naturales que nos darán un relajante masaje en la espalda.

 Seguimos y en breve llegamos al Vado.

El Vado

El Vado

El Vado.
La pasarela y la chopera.

Este bonito rincón es fácil de identificar, ya que hay una pasarela que cruce el río. A mano izquierda (remontando el río) se encuentra una chopera muy visible, especialmente en otoño por el extraño color rosa que cogen las hojas. El camino que parte de la pasarela asciende a Bagüeste. En la orilla opuesta se encuentra un campo y una pista que sube a la Cabañera de Sevil, nuestro camino de acceso. Topa justo en el primer cruce que hemos pasado recto. Estos dos caminos reencontraremos en la ruta “Las Hayas y los Caxicos del Balcez – Invierno” y más detalles sobre el Vado se encuentran en la entrada “Las Cuevas de Bagüeste“.

El Río Isuela

El Río Isuela.
Robert toma un baño refrescante antes de abandonar el lecho del río y encontrarse con el calor de nuevo.

A partir de aquí discurren sendas visibles en las orillas del río. Es un buen momento dejar el lecho del río y volver a caminos firmes y señalizados. Recomiendo salir por la pasarela a mano izquierda (remontando el río). En el otro extremo de la chopera veremos un cartel que indica una fuente. Esta senda tiene continuidad y está balizada. En breve veremos una preciosa poza, grande y profunda, edificaciones en ruinas y la fuente indicada que forma charcos en el suelo. Después llegamos al vado de una pista. Se trata de la prolongación de la que viene desde el Vado. En nuestra vertiente asciende hasta Bagüeste. Nosotros cruzamos el río en este punto. La senda, ahora en la orilla opuesta, nos lleva por los campos y la caseta de Juan Bara, cruza de nuevo el río y finalmente nos situará en el cruce del GR 1 con el río. Hay un cartel. Merece la pena esperar en la orilla hasta que disminuye el calor del ambiente y el sol pierde su fuerza. Pero al fin y al cabo llega el momento para despedirse del río, cruzarle una última vez y empezar a acender hacia Las Bellostas. La subida no tiene perdida, ya que está muy bien marcado. Al principio el camino discurre por terreno erosionado, pero cerca del pueblo empieza a tener nobleza y reflejar antigüedad, ya que está mucho mejor conservado y cuidado.

En el pueblo debemos controlar al perro.

Retorno:

Volvemos por los calles del pueblo al coche.

Las Bellostas

Las Bellostas.
Bonitas vistas a los Tres Sorores por la tarde.

A Alberuela de Laliena por el Río Isuala

El Río Isuala cerca de Alberuela

El Río Isuala cerca de Alberuela.

Una buena manera de escaparse del calor en verano es este paseo por el Río Isuala.

Recorte Mapa Alpina

Recorte Mapa Alpina.

No encontraremos ninguna poza de belleza o tamaño excepcional, pero durante todo el paseo podemos disfrutar de un paraje idílico y de los aguas agradables del Río Isuala. El lecho del río es fácil de recorrer y cerca de Alberuela nos presenta un típico paisaje de campos abandonados con algún rastro de senda que facilita todavía más el avance. Aunque en ningún momento estamos obligados de nadar, merece la pena plantear la excursión como una acuática y llevar la mochila adecuada y el bañador. De este modo podemos aprovechar los bellos rincones que forman las pozas más profundas al tope.

Ficha AlberuelaDebido a la existencia de un comedor de buitres cercano siempre veremos estos pájaros majestuosos dando vueltas encima de nosotros.

Una escalera olvidada

Una escalera que facilitaba el paso entre los campos y el cauce.
Hoy en día los campos están abandonados y la escalera se cayó en el olvido.

Alberuela es un pueblo pequeño que destaca con las ruinas de un viejo castillo y la iglesia románica. La visita de este pueblo proporciona el aspecto cultural a nuestra excursión.

Preparamos la mochila acuática con un buen almuerzo, el agua y la correa para pasar un buen tiempo en los aguas del Río Isuala.

Tiempo:

Acceso al cauce: 10min.

Trayecto por el lecho del río hasta el puente: irrelevante, 1h45.

Subida al pueblo: 15min.

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Total: 4h, media jornada

Aparcamiento:

En la carretera A-1227 entre Abiego y Bierge hay un puente que salva el Río Isuala. En el lado sur hay un ensanche donde caben varios coches. (También hay un contenedor de basura.)

Acceso:

Enfrente del aparcamiento se inicia una pista que discurre por el bosque paralelo al río en dirección este. Poco a poco va descendiendo hasta que se muere cerca del cauce. Allí tenemos un acceso al lecho del río.

En el lugar donde llegamos al cauce veremos algunas sendas que discurren por las orillas. También se encuentra allí una pequeña construcción que parece de haber sido una barbacoa, ya fuera de servicio. Fuera que fuera, este lugar está frecuentado por la gente, ya que está cerca de la carretera y es bonito. A partir de aquí avanzaremos por el mismo lecho del río, mojándonos los pies o hasta donde nos da la gana.

Río abajo

Las Peñas Juntas

Las Peñas Juntas.
Raul en la Vía Ferrata.

Si tenemos tiempo podemos explorar la zona río abajo. En general es parecido a lo que hay aguas arriba, pero destaca con algún bonito rincón más.

En seguida pasaríamos por debajo del inmenso puente de la carretera. Más abajo llegaríamos a las ruinas del viejo puente, donde hay una poza, pequeña pero idílica.

Más adelante legaríamos a los Estrechos de las Peñas Juntas, conocidos por la Vía Ferrata. Estas pozas son profundas y umbrías. (~1h)

Superando los estrechos a nado, pasaríamos a una zona más monótona y en una 1 hora más, llegaríamos a la confluencia del Isuala con el Alcanadre donde se encuentran los restos del Puente de las Aguas. Por desgracia queda muy poco de esta bonita construcción.

El Río Isuala

El Río Isuala.
Las setas que crecen en el cauce.

Seguimos por el lecho del río contra la corriente. En el primer tramo nos movemos por un paisaje salvaje. Hay carrascas, caxicos y chopos como habitualmente, pero también veremos hayas, arces y pinos. Más adelante, ya en las cercanías del pueblo, este bosque cede por amplios campos que ya no se cultivan. En esta zona podemos avanzar también por sendas que conectan dichos campos, si preferimos.

Llegamos a un gran bloque en la orilla donde se encuentra el desagüe del pueblo.

Nota personal:

El bloque mencionado

El bloque mencionado.
En la poza se esconde la boca del desagüe y en frente del bloque arranca la pista del comedor de buitres.

Ver el desagüe da un poco de asco, ya que simboliza que nos hemos movido todo este rato por “aguas sucios”,(aunque no hemos notado nada de suciedad).

Otros días nos bañamos (con muchas ganas) en las Pozas de la Ballena, la Presa de Bierge o en una de las pozas de los Azudes de Pozán. Los aguas relucen como esmeralda y parecen limpios, pero en realidad esos aguas están igual de contaminados como los de la excursión de hoy, sólo no vemos a los  desagües de los pueblos aguas arriba.

(Nunca he notado molestias cerca del tubo. No he visto espumas, ni he notado olor. Aunque – para ser sincero – nunca he estado en pleno verano en este sitio.)

Para los que les da mucho asco, recomiendo esquivar este sitio por los campos colindantes.

Justo enfrente del bloque mencionado arranca una pista en la orilla derecha (nuestra izquierda) que sube a una granja. En esta pista se encuentra un comedor de buitres y la trocha está repleto de huesos y carroña. NO recomiendo subir con el perro por allí.

Un poco más arriba las aguas del Isuala pasan por un cauce subexcavado, la poza más bonita de todo el recorrido y finalmente llegamos al puente minimalisto donde cruza el GR que asciende al pueblo de Alberuela.

El puente debajo del pueblo por el cual cruza el GR el Isuala

El puente debajo del pueblo por el cual cruza el GR el Isuala.
Robert no se fía.

Alberuela

Alberuelo

Alberuelo.
Las ruinas del castillo al fondo y la fachada de la iglesia en primer plano.

El pueblo se alcanza por una pista muy empinada y calurosa. Ademas traspasa una zona de escombros donde hay también cristales en el suelo. Es una pena, ya que existe un camino antiguo que bajaba a los campos en la orilla del río. Por desgracia, no está limpio y queda intransitable.

Si no tenemos interés en los que ofrece un pueblo (como agua potable, bares…), recomiendo quedarse en la poza del cauce subexcavado y disfrutar de los aguas – en este lugar 100% limpios – del Río Isuala.

Retorno:

Rehacemos el itinerario por el cauce del Río Isuala.

Un bello rincón del Isuala

Un bello rincón del Isuala.

Paseo por el joven Guarga

Robert bañándose en el joven Guarga

Robert bañándose en el joven Guarga.

Ya conocemos el paseo que nos lleva a los Caxicos de Lorente.

Croquis Mapa Sigpac

Croquis Mapa Sigpac.

En esta entrada presento un paseo por las mismas tierras que rodean estos árboles, pero más amplio llegando hasta unas bonitas pozas en el Río Guarga. Nos movemos durante todo la ruta por un terreno de antiguos campos que reflejan melancólicamente el mucho trabajo y la vida dura que tuve la gente del lugar. Otro objetivo de la excursión es la aldea de Los Molinos, antiguo barrio de Laguarta en la orilla del río, hoy en día abandonada.

Toda la zona es suave, los desniveles son pocos y el terreno resulta fácil de recorrer. Ademas es relativamente simple para orientarse, ya que nos encontramos en una ladera entre el río y la carretera, dos topes muy claros. Esto nos permite investigar también fuera de la senda o pista sin correr peligro de perdernos. Sin embargo hay que prestar atención al ganado suelto, que siempre se encuentra por estos prados.

Ficha LlorentePreparamos la mochila con el almuerzo y el agua, cogemos la correa del perro y visitamos los enigmáticos campos que componen el alrededor de Larguarta.

Tiempo:

Del coche al Campo Lorente: 15min.

De Lorente a Los Molinos: 30min.

De los Molinos a las pozas: 30min.

Volver al coche: 30min.

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Total: 1h45, media jornada.

Aparcamiento:

En la carretera de la Guagera A-1604 aparcamos en la ultima curva a la izquierda (km 26,5) antes de entrar en el pueblo. A mano izquierda se ven los cipreses del cementerio y a mano derecha hay una pista que describe un semicírculo. En esta pista hay sitio para dejar varios coches.

Acceso:

Buscamos un sendero entre muretes de piedras que nace unos pocos metros antes del desvío a la pista.

Bajamos por el sendero al Campo Lorente.

Los Caxicos de Lorente

Los Caxicos de Lorente

Los Caxicos de Lorente.

Siguen impresionando.

Para buscar la senda que sigue bajando al río y a la aldea Los Molinos debemos buscar un quejigo monumental y característico cerca de la entrada al recinto de Lorente. La senda original pasa justo por él bajando derecho hacia el río. La trocha se identifica fácil, pero en muchos tramos está invadida por la vegetación y tenemos que optar por un itinerario menos molesto por los campos colindantes, sin perder de vista al camino original.

El camino hacia Los Molinos

El camino hacia Los Molinos.
La senda sigue siendo flanqueada por quejigos monumentales.

Más abajo penetramos un pinar de repoblación donde la senda original se pierde y debemos seguir andando por sendas de ganado manteniendo la dirección hacia el río. El bosque desaparece y llegamos a una zona de amplios campos. Al fondo se divisan las primeras ruinas de Los Molinos.

Los Molinos

Los Molinos

Los Molinos.
Detalle de un dintel de la Casa Albas.

Eras, campos y ruinas.

Ya no sigue nada en pie, pero el lugar es encantador. Podemos ver las dos casas y la borda principal. La aldea está rodeada por eras y campos que bajan al río formando terrazas. Allí se esconden otros edificaciones o construcciones pequeños.

Además encontraremos un fácil acceso al río donde el perro puede refrescarse.

Para seguir nuestro paseo debemos ir por la orilla río arriba. Podemos elegir una senda próximo al río, umbrío pero con alguna molestia por la vegetación, o optar por las sendas de ganado que discurren por el extremo sur de los amplios campos, siempre paralelo al río.

Casa Albas en Los Molinos

Casa Albas en Los Molinos.

Sea como sea, llegaremos a un vado de una pista que da paso a la orilla opuesta que se compone en este lugar de amplias losas de conglomerado. Las pozas ya están cerca.

Las Pozas de Laguarta

La poza grande de Laguarta

La poza grande de Laguarta.
El agua está un poco turbio por la tormenta del día anterior. La losa mencionada está en la sombra.

Hay una poza encima del vado y hay dos pozas río abajo. La de arriba está próxima al vado y a las otras dos nos acercamos mejor por las losas mencionadas en la orilla opuesta. Nos situarán en la cabecera de la cascada que separa las dos badinas.

Allí encontraremos una piedra plana en la sombra de un caxico – un lugar idílico y tranquilo, ideal para sestear.

A la poza grande se accede destrepando por la misma cascada y la segunda, una perfecta marmita, tenemos delante y en ella nos bañamos con más facilidad. El agua suele estar fresco.

La poza marmita de Laguarta

La poza marmita de Laguarta.

Volvemos a la orilla opuesta y avanzamos por la pista que parte del vado en suave ascenso. Antes de que cruzar un barranco, veremos muros a mano derecha donde unos hitos marcan el inicio de la senda antigua que sube al pueblo. Nosotros nos quedamos en la pista.

Los tres caxicos

Los tres caxicos por cuya sombra discurre la pista.

En breve llegamos a un campo. Allí la pista, poco visible, discurre por debajo de tres caxicos descomunales en linea. En continuación resulta fácil seguirla hasta llegar al coche. En el camino veremos más árboles excepcionales, algunas construcciones pastorales como muretes de apoyo.

Nota personal:

Como he mencionado al principio, el terreno no propone muchos obstáculos, si optamos ir por libre. Hay un camino antiguo que sube al pueblo (lo mencioné antes). Merece la pena meterse por él a la zona de los campos que llega hasta Laguarta. Desde este camino se puede salir a los campos y explorar todo lo que se encuentra en ellos: refugios pastorales o casetas de herramientas, los muros que moldean las terrazas o simplemente rocas de forma rara que tenían alguna función en su tiempo y, sobre todo, más quejigos descomunales. Tenemos que seguir atentos a no asustar a los caballos, vacas o cabras.

Vale la pena perderse por estos campos.

Si subimos hasta el pueblo, podemos recargar las pilas en la casa rural “El Señor”, pero después tenemos que volver al coche por la carretera. Por eso he elegido el retorno por la pista, aunque no es tan bonita como la senda antigua.

Retorno:

La pista topa con la carretera justo en el aparcamiento, donde hemos dejado el coche.

Una caseta de piedra incrustada en el muro de apoyo

Una caseta de piedra incrustada en el muro de apoyo.
Como el espacio interior es mínimo, parece que se trata de un guarda-herramientas con un dintel sobre-dimensionado.

Las Cuevas de Bagüeste

Las Cuevas de Bagüeste

Las Cuevas de Bagüeste

Hay varias maneras de visitar Bagüeste, uno de los pueblos abandonados más bonitos de la Sierra de Guarra, ya que está ubicado en un montículo en la divisoria entre el Mascún y el Balcez. Existen muchas descripciones al respecto en las guías y sin duda ninguna, el libro “La montaña olvidada” de Arturo González nos proporciona la información más detallada. De hecho la ruta presentada sigue los pasos de Arturo moldeándolo todo a una bonita excursión circular.

Además nos acercamos a lugares singulares cerca del pueblo, atracciones que la mayoría de las guías omiten. En concreto me refiero a un tramo del Río Isuela denominado “el Vado” y las Cuevas de Bagüeste, una cornisa en la falda de Santa Marina que fue usada como refugio pastoral. Uno de los lugares mágicos donde se encuentran el abismo, la belleza y la cultura.

Ficha BagüestePor este ultimo objetivo aditivo la ruta, básicamente fácil, se convierte en una relativamente difícil. No es obligatorio escalar, pero pasaremos por varios tramos expuestos, otros de trepada fácil y tendremos que superar una pista larga, monótona y calurosa. Pero después de todo merece la pena y nos quedaremos satisfecho.

Recorte Mapa Alpina

Recorte Mapa Alpina.

Así que, la circular básica es una excursión muy recomendable de la cual puede disfrutar toda la familia durante media jornada. O, si nos gusta lo exigente, podemos extenderla a una excursión de día entero que destaca con todas las atracciones y los objetivos que son usuales para esta sierra. Sólo queda que preparemos la mochila con mucha agua, el almuerzo y la correa para que exploremos al fondo el pueblo abandonado de Bagüeste y sus alrededores.

Tiempo:

Desde el aparcamiento al GR 1: 15min.

Subir a Bagüeste: 45min.

Subida del pueblo a las Cuevas de Bagüeste: 1h.

Bajar del pueblo al Vado: 30min.

Volver al Coche: 30min.

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Total: 3h, media jornada, explorando profundamente o con la visita de los dos objetivos adicionales se extiende a una jornada completa.

Visita adicional del Corral de Villanueva: 30min.

Visita adicional de la Ermita Santa Marina: 30min.

Aparcamiento:

Desde Las Bellostas baja una pista al Río Isuala. Cerca del puente que cruza dicho río hay sitio para dejar el coche.

No es fácil encontrar la pista en el pueblo:

10m después del desvío de la carretera al pueblo tenemos que girar otra vez hacia la derecha y rodear el pueblo por debajo por una traza asfaltada que termina en una granja. Allí nace la pista justo antes del complejo de edificios a mano izquierda.

Acceso:

La excursión empieza en el puente sobre el Río Isuala.

Avanzamos por una senda que discurre por la orilla derecha hasta topar río abajo con el GR 1. Este viene de Las Bellostas, cruza el río y sube a Bagüeste. Así que, le seguimos en ascensión hacia el pueblo objetivo.

La Ermita de San Miguel

La Ermita de San Miguel

La Ermita de San Miguel.

El primer edificio – en caso que no hemos visto las dos bordas en las orillas del Barranco Canarella que hemos cruzado unos poco minutos antes (una cerca a la orilla a mano izquierda y otra escondida en un recinto a mano derecha) – es esta ermita situada en un pequeño montículo.

En su interior todavía se pueden admirar muchos detalles como dibujos y escrituras.

A poca distancia se encuentran las primeras casas de Bagüeste.

Bagüeste

Bagüeste.
Un quejido de dos troncos nos saluda.

Bagüeste

El templo de Bagüeste

El templo de Bagüeste.

El GR traspasa el núcleo, rodea el montículo/mirador céntrico y se acerca finalmente a la iglesia. Merece la peña invertir un buen rato para contemplar los muchos detalles y el ambiente sobrecogedor de las ruinas. En la cima del montículo central hay una vista panorámica de 360º con las casas abandonadas en primer plano y el Pirineo al fondo. Más adelante está el templo en lo alto siguiendo vigilando de los dos valles colindantes.

Tampoco debemos pasar de largo del caxical en la cuesta en el este del pueblo donde los árboles invadieron los antiguos campos. Encontraremos unos caxicos excepcionales escondidos entre sus hermanos más jovenes. Por esta zona, en el extremo norte, se encuentra también el aljibe del pueblo.

Bagüeste

Bagüeste en primavera.
Vistas de la colina central al pueblo y la iglesia.

En el otro extremo del pueblo, cerca de la iglesia encontraremos el inicio de la pista que sube hacia Santa Marina, un cartel lo indica. Es el punto donde nos desviamos definitivamente del GR. La pista que salva esta larga ladera hasta la cima es muy calurosa, pero no hay remedio para llegar a nuestro siguiente objetivo. Así que, seguimos por la pista principal que asciende en amplias lazadas. Nos entretendrán las vistas que se superan con cada recodo y después, en la parte más alta, encontraremos fósiles en abundancia. De hecho, la misma gravilla que forma la trocha se compone de fósiles.

En el ultimo recodo – o la séptima curva o la primera donde se abren las vistas al Cañón del Balcez – tenemos que prestar atención. Estamos muy cerca de un resalte rocoso que marca el borde superior del mismo cañón. Hay una senda que cruza esta cresta por un paso un poco encima de nuestra posición. Por ahora ignoramos esta senda y nos acercamos sin camino obvio a la zona de la cresta más cercana y empezamos a bajar por ella. Pronto notaremos que se forma una tímida senda que discurre paralelo a la arista. Ya estamos muy cerca de las Cuevas de Bagüeste, aunque no las podemos ver.

 Las Cuevas de Bagüeste

Las Cuevas de Bagüeste

Las Cuevas de Bagüeste.
El antiguo acceso con el puente de madera.

Se trata de una faja que se estrecha en los extremos, pero cuya parte central es ancha y forma bonitas cuevas y covachos en la pared.

En la parte abajo – o al noreste – se forma una cornisa muy estrecha que era la entrada original. En la parte más angustiosa se encuentra un tipo de puente de madera que facilitaba el paso. Hoy en día estas maderas están podridas y no son seguras. Así que, para nosotros no sirve este acceso.

(Sin embargo, merece la pena acercarse por la arista principal y contemplar esta construcción de madera desde cerca. ¡Que valientes eran estos pastores y su ganado! Además veremos los peldaños de acceso tallados en la roca y un poco antes, más arriba en la cresta principal, hay unos ventanales o más bien agujeros al vacío muy curiosos. ¡Mucho cuidado con el perro en este lugar!)

Pero en el otro extremo arriba hay un paso por la arista de un espolón debajo de la cresta principal. Esta entrada no es demasiado difícil y factible para nosotros, sólo hay que averiguar el inicio de este camino y por donde discurre su trocha entre el boj. 

Robert en el paso por la arista

Robert en el paso por la arista del espolón.

Este acceso encontramos en una zona donde la cresta principal es suave y apta para pasar a la otra vertiente. Está situada a una distancia de unos 170m de la pista y se encuentra un cartel metálico de caza cerca. Veremos que hay una cornisa que nos permite bajar cómodamente a una zona de boj. Allí desciende la senda, oculta por la vegetación, en linea recta unos 20m. Después gira a la izquierda y nos acerca a un obvio paso, rocoso y libre de vegetación, que conecta con la arista del espolón mencionado. Por la arista, expuesta pero ancha y plana, pasamos a la zona entre este promontorio y la pared que baja de la cresta principal. Sólo resta bajar por una losa inclinada para llegar al extremo suroeste de las Cuevas de Bagüeste. Todo este trayecto es visible desde arriba. Por eso hacemos bien en tomar cierto tiempo y localizar los pasos claves antes de meternos en la pendiente.

Una vez en el lugar podemos disfrutar de un conjunto sobrecogedor. El cañón debajo de nosotros enmarcado por los primeros árboles del Hayedo de Santa Marina y los buitres que sobrevuelan el escenario, ya que anidan en los paredes donde nosotros estamos sentados. Enfrente vigila la Peña Surta sobre todo el espectáculo de cual estamos disfrutando.

Las Cuevas de Bagüeste

Las Cuevas de Bagüeste.
Una de las esquemas rascadas en la roca. ¿Un calendario de pastores?

En algunas zonas hay restos de muros. Unos para sujetar el terreno y otros para protegerlo. Más abajo hay una cueva que habrá sido el refugio del pastor. En esta zona se encuentran también varias esquemas rascadas en la pared. (Podría tratarse de unas versiones toscas de un calendario. En la serie “Los Secretos de las Piedras” de Aragon TV Eugenio Monesma presentó un calendario lunar de pastores mucho mejor trabajado. Aunque no son iguales, tienen similaridades. Un entendido podría aclarar el significado.)

Volvemos a la curva de la pista. Allí podemos optar por visitar dos lugares más antes de volver al pueblo.

  1. Recomiendo visitar el Corral Villanueva, si nos queda tiempo.
  2. Podemos ascender hasta la Ermita de Santa Marina. Hay que tener en cuenta que la subida sigue siendo calurosa, monótona y carece de agua o sombra.
  3. No recomiendo seguir bajando por la cresta integral. Al final, antes de reunirse con la senda al Vado, empieza a dominar el Erizón y no deja pasar al perro.

EL Corral de Villanueva

Vistas desde el camino al Corral Villanueva a la Cresta y las Cuevas de Bagüeste

Vistas desde el camino al Corral Villanueva a la Cresta y las Cuevas de Bagüeste.
Se divisa bien la zona de boj por donde bajamos. Después el tramo horizontal, el paso por la arista del espolón y, más lejano, la cornisa estrecha donde se encuentra la puente de madera.

A este corral llegamos siguiendo por la senda antes mencionada.

Esta cruza la cresta en un zigzag y se adentra en la parte superior del Hayedo del Balced. Despues baja suavemente hasta topar con el muro del corral. Este camino es muy bonito y nos entretiene con bonitos ejemplares de hayas, quejigos o arces.

El corral está abandonado e invadido por la vegetación. Un poco más adelante, donde se pierde el camino en una pedrera, hay de nuevo buenas vistas sobre el cañón.

Santa Marina

La entrada a la Ermita de Santa Marina

La entrada a la Ermita de Santa Marina.

Este tozal destaca en primer lugar por sus vistas. Como es el pico que está situado en el extremo norte de la Sierra de Balcez, se abren muy buenas vistas al Pirineo. La misma ermita, el recinto cercano y los primeros hayas cercanas proporcionan otro aspecto más que hace que este lugar merece una visita.

Si no fuera por la falta de agua, recomendaría este objetivo sin ninguna restricción. Pero el hecho que no encontraremos agua en el camino hay que tener en cuenta.

Finalmente volvemos al pueblo de Bagüeste. Allí tenemos que encontrar la senda que nos lleva a la bonita zona del Río Isuala denominada el Vado. Esta senda rodea los campos que están al este del pueblo por la derecha. Un cartel “Las Bellostas” indica su inicio. Hay que prestar atención a no confundirse con una pista que discurre al principio paralelo a la senda. La pista tuerce a la izquierda y cruza los campos. Nuestra senda, al contrario, sigue bordeando los campos por su derecha y sigue bajando en la misma dirección metiendo se en un pequeño barranco. En está zona nos despiden dos caxicos muy curiosos, uno de ellos extremamente monumental.

¡Que caxico más magnifico!

¡Que caxico más magnifico!

En la zona donde la senda baja en zigzag tenemos de nuevo contacto visual con el río. Deberíamos parar un momento para orientarnos:

Justo de bajo de nosotros el Isuala describe un meandro de casi 180º y rodea de este modo una suave loma.

El Río Isuala

El Río Isuala.
El breve estrecho mencionado.

Al lado izquierdo de dicha loma se encuentra una chopera, nuestro objetivo siguiente. La senda que lleva hacia ella pasa por una zona de margas donde la erosión maltrata a la trocha constantemente. En algunas partes es difícil divisarla, aunque se encuentran hitos en todo este trayecto. Sabiendo que debemos llegar a los árboles mencionados no resulta problemático continuar sin interrupciones.

En la vertiente derecha las aguas pasan por un breve estrecho que forma bonitas pozas y jacuzzis. Se puede llegar directamente con alguna dificultad o mejor, sabiéndolo, desde el Vado siguiendo el curso del río.

Seguimos por la senda hacia la chopera.

El Vado

El río cerca de la pasarela

El río cerca de la pasarela.

Llegando a la chopera veremos un cartel que indica nuestro retorno en dirección a Las Bellostas y una fuente, pero hay mucho más para descubrir.

Siguiendo la senda recto al pie de la colina llegamos a la pasarela que da el nombre a este lugar. Nos permite cruzar el río sin mojarnos los pies incluso mientras hay crecidas. Conecta con una pista que sube a la Cabañera del Balcez, la cual conecta nuevamente Las Bellostas con Sevil por lo alto de estas sierras.

Podemos seguir la corriente por el lecho del río para llegar al estrecho mencionado en el parágrafo anterior. Para pasar por las pozas del estrecho tendríamos que nadar. En seguida vendría otro estrangulamiento con nuevas pozas. Las primeras pozas son verdaderamente bonitas y las cascaditas nos pueden dar un buen masaje en la espalda.

El refugio pastoral

El refugio pastoral encima de la chopera.

Hay dos refugios rupestres cerca. El más interesante está escondido en una pared aboveada encima de la chopera. El segundo, de dimensiones y estado inferiores, está enfrente de la fuente cuya ubicación indica el cartel (ya visto).

Esta fuente forma charcos en el suelo y no está condicionada para coger agua potable. Encima de ella se encuentran las ruinas de un gran edificio y varios campos antiguos o terrazas de cultivo. No creo que se trataba de un molino, ya que hay otros dos muy cerca. Pero al otro lado tiene toda la pinta de que era uno. Debajo de las ruinas está la poza más grande de la zona. Es un buen sitio para descansar.

La chopera del Vado

La chopera del Vado.
En otoño coge un color casi irreal o postizo.

Seguimos por la senda marcada que discurre por las orillas del Isuala. En seguida llegamos a una pista que cruza el lecho del río. (Es la pista que baja de Bagüeste, la que iba paralelo a nuestra senda los primeros metros. Pues, finalmente llega al mismo sitio, pero su trayecto no es tan bonito (no tiene nada que ver) como el que hemos experimentado. La prolongación de la pista es la que se encuentra cruzando la pasarela. Obviamente es una alternativa de regreso para ahorrarse cruzar el cauce una vez.

La senda, siguiendo en la orilla opuesta, nos lleva por los campos y la caseta de Juan Bara, cruza de nuevo el río y finalmente nos situará en el cruce del GR que conocemos de antes.

Una de las pozas en el camino

Una de las pozas en el camino.

Retorno:

Volvemos al coche por el mismo camino.

Uno de los impresionantes quejigos de Bagüeste

Uno de los impresionantes quejigos de Bagüeste.
¡Está vivo!

El Molino de Las Bellostas

Ya que estamos cerca, merece la pena que visitemos El Molino de Las Bellostas, si no lo conocemos.

La Piedra de los Moros

La Piedra de los Moros

La Piedra de los Moros.
Al fondo se ve la vieja acequia que viene de Vadiello.

Una buena excusa para un romántico paseo por la cuenca del Guatizalema en la Hoya de Huesca nos da la Piedra de los Moros. Se trata de un conjunto de bloques de arenisco que fue adaptado por el humano como almacén, refugio o esculturas religiosas. Estaban en “funcionamiento” hace muchos años, hoy en día encontramos los bloques de estas curiosas formas dentro de un pequeño carrascal como unas reliquias que recuerdan de una época olvidada y lejana.

Merecen una visita sin duda.

Recorte Mapa Alpina

Recorte Mapa Alpina.

Para hacer el paseo mas atractivo para el perro propongo un vuelta circular que pasa por la bonita poza del Azud de Sipán. Otra atracción que veremos son las ruinas de la Ermita de San Esteban y si nos quedan ganas y tiempo podemos prolongar la ruta hasta el Puente de Sipán.

Para no aburrirse en las pista que vamos a recorrer sería una buena jugada plantear este paseo en primavera – cuando los campos son verdes, las pistas flanqueadas por flores y el calor del día todavía es aguantable.

Preparamos la mochila con agua y un pequeño almuerzo, no nos olvidamos de la correa y damos este paseo por un terreno sin acantilados, cumbres o gorgas, pero sin embargo entretenido, curioso y bonito.

Ficha Piedra de MorosTiempo:

Desde Ayera a la Piedra de los Moros: 30min.

De la Piedra al Azud de Sipán: 30min.

Volver por Sipán: 1h

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Total: 2h30, media jornada

Visita adicional del puente y pueblo de Sipán (ida y vuelta): 1h

Aparcamiento:

Vamos hacia Almunia del Romeral por la HU-V-3314.

Antes de entrar en el pueblo tomamos una pista a mano derecha que lleva a la Ermita de San Esteban. Allí aparcamos el coche.

Acceso:

Buscamos la subida a la ermita.

La Ermita de San Esteban

La Ermita de San Estebán

La Ermita de San Esteban.

Entre la ermita, el cementerio y el curioso montículo donde se ubica se trata de un lugar muy interesante. Un panel explicativo nos informa sobre los detalles.

En la cara norte se pueden todavía contemplar los restos de unos silos que fueron escavados y pulidos en la roca.

Muy curiosa me parece la carrasca que crece por una grieta en un bloque. Se encuentra a lado del camino de acceso que fue empotrado en el arenisco igual.

Vamos por la pista indicada hasta el punto donde parte la senda a la Piedra de los Moros, también indicada.

La Piedra de los Moros

Uno de los bloques del conjunto de la Piedra del Moro

Uno de los bloques del conjunto de la Piedra del Moro.
Aquí vemos a Robert, pero si posaría Papa Pitufo tampoco estañaría.

Un panel indicativo nos habla de la edad, la funcionamiento y la leyenda que rodea este curioso lugar.

Volvemos a la pista y la seguimos en dirección norte. En el próximo cruce tomamos la pista que lleva a Sipán (indicada). Nos quedamos en la pista principal y en una bifurcación aguda tomamos el ramal izquierdo. Este topa en seguida con una pista que está flanqueada por unos hitos de cemento en los cuales está escrito “prohibido pastado”. (Parece que la maleza está reservada para las abejas.) Giramos a la izquierda y bajamos al Río Guatizalema. Pronto veremos la poza del Azud de Sipán.

El Azud de Sipán

La Poza del Azud se Sipán

La Poza del Azud se Sipán.

Hay una senda, pendiente pero obvia, que baja a la orilla.

Este lado del río muchas veces está tocado de las crecidas y lleno de barro. Para llegar a la otra orilla opuesta podemos cruzar el río con cuidado por la presa. Nos mojaremos hasta los tobillos.

Volvemos por la pista a la zona de los hitos y seguimos por ella recto. Así avanzamos por esta larga pista derecha y ignoramos varios desvíos siempre tirando en linea recta. Finalmente llegamos a un cruce donde unos carteles indican que podríamos optar por bajar al pueblo de Sipán. Pero si queremos volver a Ayera debemos girar a la derecha y seguir por la pista que se aleja hacia el oeste.

El pueblo de Sipán

El Puente de Sipán

El Puente de Sipán.
Idílico puente sobre el Guatizalema; detrás se ve la iglesia del pueblo.

El pueblo con su bonito núcleo está a menos de 10min.

Si queremos andar un poco más podemos visitar el puente románico que está a 15min del pueblo. Allí el perro podrá bañarse de nuevo.

Debemos controlar al perro por el pueblo, ya que hay varios machos y en la bajada al puente tenemos cruzar la carretera.

De nuevo en el cruce encima del pueblo tomamos rumbo al oeste para llegar a Ayera. No hay ningún cartel que lo indique, pero el camino es obvio.

Retorno:

Volvemos por la pista mencionada hasta el coche.

Una carrasca valiente

La carrasca valiente cerca de la Ermita de San Esteban.

Gymkana por las maravillas de Naya

Poza y árbol

Poza y árbol, sello personal de la excursión de hoy.
Un rincón de gran belleza en el inicio de la Codera Naya.

Diseñar esta excursión me ha costado mucho tiempo – tanto que la tenia ya descartada en la pagina “Excursiones no recomendadas”. El problema es la falta de agua y en nuestras múltiples visitas acabamos, Robert a menudo y yo también a veces, agotados…

Ficha NayaLa zona de Naya es una suave ladera en la cara sur de la Sierra de Arangol. En el oeste está limitada por el Barranco Foncina que verte sus escasas aguas al Cañón de Tresuns por un inmenso salto. Hacia el sur los campos de Naya se esconden detrás de una ordinaria colina cuya ladera meridional se llama “la Costera de Naya” – un terreno hostil y seco, que conecta por largas pistas con el pueblo Morrano. Y por el este lo bordean los acantilados del mismísimo Río Alcanadre.

Se trata de un conjunto de campos, terrazas y recintos que fueron adaptados y cultivados desde la antigüedad. Encima de esto destaca el Castillo de Naya – una mole rocosa que, según cuentan, fue la ubicación de un castillo en su tiempo. No llegaremos a la plataforma cimera, así que no lograremos a ver los restos de este castillo. Pero aun así, este “porrón” de conglomerado nos revelará muchas otras singularidades.

Recorte Mapa Alpina

Recorte Mapa Alpina.

Como mencionado, se puede acceder desde Morrano o más bien desde Pedruel. En los dos caminos hay que caminar largas distancias por pistas muy calurosas. Los pocos excursionistas llegan normalmente desde las cercanías de Morrano, ya que esta ruta destaca con buenas vistas al espectacular Cañón de Tresuns y figura en algunas de las guías. Hay dos descripciones buenas sobre este acceso: Una en el libro de David Gómez “Parque de los Cañones y la Sierra de Guara – Rutas, Descensos, Naturaleza” y otra en el de Óscar Ballarín “Sierra de Guara – Excursiones, Ascensiones y Travesías”.

Por Robert – y todos nuestros amigos de cuatro patas – la he dado la vuelta a la tortilla y recomiendo en este articulo el acceso desde Pedruel. De este modo no podremos disfrutar de las vistas mencionadas al Salto de Tresuns, pero nos aprovecharemos de las aguas frescas del Río Alcanadre. He convertido la visita de Naya en una excursión acuática.

La primera parte, el acceso, es idéntico al paseo que se suele dar para visitar de la Ermita de la Trinidad. Este paseo por si mismo es muy recomendable, siempre cerca de la orilla del Alcanadre. La segunda parte es la aproximación a Naya por parte de la pista calurosa, mencionada anteriormente. Después de la visita de Naya donde podemos jugar a la gymkana y encontrar todas estas maravillas, nos introducimos al Cañón de la Peonera superior y regresamos a la ermita por las fabulosas pozas que se encuentran en este tramo del Alcanadre. Un día muy completo.

El Castillo de Naya

El Castillo de Naya desde el cruze central de las pistas.
Se asoma uno de los caxicos detrás de los arbustos.

¡Aún así tenemos que elegir bien la fecha! En veranos calurosos puede que este tramo del río se estanca. Normalmente no se seca de todo, pero si iríamos en pleno verano, perdería mucho de su encanto. La época o fecha para programarla es la primavera.

La Poza de Santo Tornil

La Poza del Puente de Santo Tornil.
A la izquierda en primavera y a la derecha en verano.

En la excursión de hoy nos afrontamos a muchos extremos:

  • traspasaremos terrenos muy secos y otros a nado,
  • pistas largas, monótonos y acantilados abruptos o
  • objetivos populares – como la Ermita de la Trinidad – y terrenos totalmente olvidados – como la los campos en lo alto de la Codera Naya.

Así que preparamos la mochila acuática, el almuerzo, una extra ración de agua y la correa para reinventar la visita de Naya.

Tiempo:

Del aparcamiento a la Ermita de la Trinidad: 30min.

De la Ermita al vado: 15min.

Avance por la pista hasta la Fuente Güega: 45min.

Visita de Naya: Total ~3h

  • Los Caxicos de Naya: 15min
  • El Castillo de Naya desde los caxicos: 30min a 1h
  • El Barranco Dorado desde los caxicos: 30min
  • La loma de la Codera Naya desde la Fuente Güega: 15min
  • Las Cuevas de Naya desde la Fuente Güega: 10min.

Bajada al Rio Alcanadre: 30min.

Regreso al vado: irrelevante, 1h.

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Total: 6h30, jornada completa

Aparcamiento:

En la carretera HU-341 a Rodellar, justo en el pueblo Las Almunias hay un desvío a Pedruel. Seguimos por esta carretera hasta el puente sobre el Alcanadre y aparcamos en uno de los ensanches de la pista que arranca a mano izquierda antes del puente. Hay sitio para dos o tres coches.

Acceso:

Seguimos las instrucciones para llegar a la Ermita. La pista se mantiene en la cercanía del río hasta la subida a la ermita.

La Ermita de la Trinidad

La Ermita de la Trinidad

La Ermita de la Trinidad.

Está ubicada en un montículo en medio de un amplio meandro del río. Detrás del edificio hay una bajada al río. Ya desde lo alto se ve que dicho meandro es una zona bonita de playas de grava y pozas. Un panel informa sobre la construcción y la costumbre que rodea esta ermita.

Para seguir debemos coger un camino que parte en la ultima curva de la pista antes de la ermita. Esta tímida senda nos lleva hacia el sur por lo alto de la colina. Después de haber flanqueado un campo nos sitúa en la cabecera de un salto rocoso. Unos hitos nos indican donde podemos bajar sin demasiadas complicaciones por estos escalones (Paso de I). De este modo empieza a bajar hacia el río cerca de una poza, inmensa y bonita, y más adelante topa con una pista que baja desde San Saturnino. Por esta pista llegamos finalmente al río al cual cruzamos por un vado natural.

Una de las pozas más grandes del Alcanadre

Una de las pozas grandes del Alcanadre.
La senda nos lleva a esta plataforma rocosa que invita a dar un buen brinco al agua.

En la orilla opuesta seguimos por la pista que asciende hasta que topa con otra que viene de Pedruel. En este punto encontramos carteles. Tomamos la dirección “Salto de Bierge” o “Fuente de la Tamara”. Desde la pista tenemos buenas vistas al río, especialmente a la Poza del Puente que nos da información sobre el caudal del río por este tramo. Es un buen momento para evaluar, si la excursión merece la pena.

La Poza de Santo Tornil

La Poza del Puente de Santo Tornil desde la pista.

Después de un largo trayecto por esta misma pista llegaremos a una balsa artificial. Esta será nuestro “pase” a Naya.

La Fuente Güega

La balsa de la Fuente Güega

La balsa de la Fuente Güega.
Robert se refresca.

La balsa rectangular se ve inevitablemente a mano izquierdo de la pista. En el otro lado encontramos un cartel que indica la fuente. Se halla a poca distancia escondida entre el matorral. Hay también una mesa de pic-nic allí.

Como indica el nombre, la fuente marca la frontera entre dos zonas. Así que las tierras que tenemos delante son las de Naya.

Para nuestra excursión esta fuente es un punto clave. Si no encontramos agua en la fuente o la balsa, recomiendo bajar al Río Alcanadre inmediatamente y dejar la exploración de Naya para otro día. Por toda la zona de Naya no vamos a encontrar más agua. Por eso, es muy importante que se moje y bebe el perro aquí.

Seguimos por la pista principal que nos adentra a la zona de Naya. Esta sube en zigzag y nos lleva en 15min a una bifurcación donde hay un cartel indicando el Castillo de Naya. Subiendo por esta pista llegaremos en seguida a  los caxicos que se encuentran muy cerca, así que ellos serán como el campo base de la exploración de toda la zona.

En el próximos párrafos se encuentran las descripciones de los “tesoros” de la gymkana, siempre partiendo desde los dos quejigos. No obstante, se pueden encontrar atajos entre las atracciones campo a través.

Croquis sobre la fotografía de Sigpac

Croquis sobre la fotografía de Sigpac.

Los Caxicos de Naya

Uno de los caxicos de Naya

Uno de los caxicos de Naya.

Destacan dos árboles descomunales muy cerca de la bifurcación mencionada.

Especialmente el primero es uno de los más viejos de toda la Sierra. Debemos contemplarle de todos los ángulos, ya que tiene un lado bastante cicatrizado y otro relativamente sano. En la última visita (Mayo 2015) tenía un aspecto más débil por la falta de hojas en algunas ramas en comparación a otros años. (Espero que no haya cogido ninguna enfermedad y que viva muchos siglos más.)

El más “joven” invita a sestear en la sombra de su amplia copa. Es un buen sitio para descansar.

No son los únicos árboles en Naya que merecen una visita. Hay más carrascas y caxicos en la ladera del extremo suroeste, entre la pista hacia el Salto de Tresuns y la senda a Morrano. De hecho, ya en la subida desde la fuente hemos podido ver alguna encina maja.

El viejo Caxico de Naya

El viejo Caxico de Naya.

El Castillo de Naya

La cara norte del Castillo de Naya

La cara norte del Castillo de Naya.

Podemos acercarnos desde la pista indicada o, más bien, por los campos de la cara sur del molde. Sea como sea, merece la peña rodear toda la montaña y explorar las cornisas y los abrigos accesibles. En muchos encontraremos restos de muros, recintos o otros testigos de la vida pastoral antigua, para no hablar de las muy buenas vistas que tenemos sobre toda la zona de Naya.

La parte más interesante son los abrigos desde la cara suroeste hasta la brecha (o cara norte del molde) y los de la peña continua. Allí se encuentran restos de refugios pastorales y grandes recintos en la faja principal. También hay una pila tallada en un bloque que recoge el agua de lluvias que gotea por los paredes. (En periodos de sequía no es potable, ni para el perro.)

El Castillo de Naya

El Castillo de Naya.
Robert en el recinto con la pila mencionada.

El Barranco Dorado

El Barranco Dorado

El Barranco Dorado.

Dado que el inicio de la pista que nos lleva hasta allí está camuflado por los campos y terrazas, nos debemos orientar por una torre de vigilancia por la cual pasa. Esta torre se encuentra en la loma divisoria entre los desagües de Naya (el Barranco Naya u él de la Fuente Güega) y el Barranco Focina que destaca con las atracciones mencionadas.

Pasando esta torre la pista baja directamente al lecho del barranco y lo cruza. Para visitar la ultima cascada del pequeño estrangulamiento dorado sólo resta subir unos pocos metros por el mismo cauce (normalmente seco). Veremos que la cascada esta cubierto con una pátina amarillento de distintos tonos y forma un rincón atípico.

Hay otro salto más arriba cuyo acceso es más complicado, ya que tendríamos que trepar y destrepar (¡!) por los laterales del primero.

La patina se produce por los minerales que lleva el agua que mana temporalmente en la Fuente Foncina. Este efecto geológico he visto también en una fuente temporal cerca de Nocito. Si la pátina está mojada tiene un color más intenso.

El Barranco Dorado

El Barranco Dorado.
Detalle de la ultima cascada.

El Salto de Tresuns

El Salto Tresuns

El Salto Tresuns.
Vistas desde el camino a Morrano. Aquel día de primavera llevó caudal.

Desde la misma pista podemos bajar (con ciertas molestias) por el cauce hasta la cabecera del salto. Por desgracia no hay buenas vistas, sólo podemos adivinar la caída y el abismo que tenemos cerca. Por todos modos hay que controlar al perro en esta zona.

Para ver el salto y el cañón mejor tendríamos que tomar el camino que lleva a Morrano y seguirlo hasta que encontremos un buen punto de vista en la cresta por la cual discurre. Sería una marcha adicional de aproximadamente 1h, por eso sólo lo recomiendo, si haya agua en el Barranco Foncina.

Después de haber visto todo eso o cuando no aguantamos más al calor, podemos volver a la Fuente Güega. Allí nos podemos refrescar, el perro y nosotros, y de este modo nos vamos preparando para explorar la Codera de Naya – ahora por arriba y después por abajo, si hay tiempo.

La loma de la Codera Naya

La Codera de Naya

La Codera de Naya.
Vistas al Alcanadre y la Cueva de San Martín en la otra orilla.

El Río Alcanadre describe allí un abrupto cambio de dirección entre los acantilados – la Codera Naya. Por la cresta que forma la lazada discurre un camino que lleva una brecha en el extremo este, un estupendo mirador natural sobre este tramo del río.

Tomamos la pista que parte junto a la balsa artificial hacia el este. En seguida nos lleva a una gran explanada. Desde allí vemos claramente la suave crestería delante. La tímida senda evita una zona kárstica al principio por la derecha, pero después discurre de nuevo por la misma cresta. Si no tenemos claro por donde encontrar la senda, podemos avanzar sin problemas por dicho centro de la loma.

Más adelante llegamos a una zona de campos abandonados. Todavía se ven los muros y terrazas, todo rodeado por un paisaje espectacular. Al fin nos corta el paso un resalte de roca, parte de una brecha. (Parece que se puede escalar o destrepar por la derecha para llegar al fondo de la brecha. Allí parece que una senda desciende hasta el río por una ladera a mano izquierda. Como el perro no podrá superar el destrepe, nunca lo he comprobado.)

A mano izquierda vemos abajo el Río Alcanadre y las bonitas pozas que forma entre los acantilados – la Codera Naya. Justo en el extremo opuesto de la lazada – no visible desde nuestro punto de vista – está la constante Fuente Los Arenales y la desembocadura del barranco del mismo nombre. A mano derecha el lecho está obstruido por los paredes y varios bloques. Este tramo lo llaman “los Bozos de Telito” y es el primer caos que de la Peonera superior.

La Codera de Naya

La Codera de Naya.
Mirando a las pozas del Alcanadre.

Volvemos a la explanada cerca de la balsa artificial. A mano derecha veremos dos hitos que marcan el inicio de una senda, tímida pero visible.

Las Cuevas de Naya

Las Cuevas de Naya

Las Cuevas de Naya

Esta senda nos lleva en suave descenso por una faja a unos abrigos – las Cuevas de Naya.

Dado a la presencia de unos muretes supongo que estas cavidades fueron usados por los pastores para guardar y proteger el ganado durante las noches. Como en muchos otros lugares de la Sierra de Guara los ganaderos se aprovechaban de la forma escarpada del terreno que limitaba el acceso y convierte el abrigo en un lugar relativamente seguro.

El siguiente objetivo es encontrar la bajada al Río Alcanadre. Ya hemos visto que el terreno es abrupto y la zona poco recorrida. Por estas razones va a ser la parte más delicada de la excursión. Por el camino descrito no hay que destrepar, ni escalar, pero pasaremos por tramos expuestos y zonas donde ya no se ve la trocha de la senda. ¡Hay que prestar atención y controlar al perro!

Primero nos tenemos que situar donde están los dos hitos que marcan el inicio de la senda a las Cuevas de Naya. Siguiendo esta senda veremos a muy poca distancia – quizás 20m – otro hito más pequeño debajo del camino. Este marca la bajada al río. La senda está poco configurada y parece más bien de cabras, pero las rocas teñidas de rojo que producen las pisadas -sean de humanos o de las cabras – nos guían bastante bien.

Río Alcanadre

Río Alcanadre.
Vistas desde la proa mencionada.

Al principio desciende en linea recta hasta una bifurcación. La senda derecha nos llevaría a una proa expuesta de muy buenas vistas. Después la senda terminaría en una cueva cuyo acceso es algo delicado. Así que no vale perseguirla.

La senda izquierda, nuestra bajada al río, nos introduce a otra cueva que se encuentra a poca distancia más abajo. Allí tenemos que pasar al otro extremo de la boca y bajar el pequeño resalte de roca. Delante de nosotros se extiende un bosque por el cual no se ve ningún rastro de camino. Pero eso engaña, la continuación de la senda esta cerca.

Así que, desde el extremo izquierdo de la cueva (mirando hacia fuera) tenemos que bajar en linea recta traspasando el boj sin camino obvio. En unos 5m topamos con una senda que sube desde la izquierda. Esta senda está bastante vestida, pero se ve claramente su existencia. En suave descenso nos lleva a unos campos abandonados desde donde hay varias posibilidades para bajar al lecho del río. Sólo resta buscar la mejor y llegaremos a uno de los rincones más bellos del Río Alcanadre.

El Estrecho O Caxigo

El Estrecho O Caxigo

El Estrecho O Caxigo.

El rincón en el que nos encontramos destaca con dos pozas que se dan las manos, una cueva y unos cuantos quejigos que bordean la orilla.  Las playas de grava invitan a sestear y las pozas… Es uno de los momento para disfrutar de la Sierra de Guara – sólo, sin moverse. Flotando, escuchando y mirando.

Para nuestra excursión estas pozas son el punto donde termina la parte árida y empieza la acuática. La ruta sigue río arriba, pero si el tiempo lo permite podemos explorar la zona río abajo hasta la Fuente de los Arenales – la Codera Naya.

Es muy recomendable, pero nos costará como mínimo 2h ida y vuelta. Así que sólo es una opción, si la visita de Naya fue más corta de lo previsto.

La Fuente de los Arenales

El estrecho siguiente a la Fuente de los Arenales

El estrecho siguiente a la Fuente de los Arenales.
Agua fresca y limpia.

Bajamos por el lecho del río cruzando varias pozas a nado, especialmente la penúltima es muy larga.

El rincón que forma la desembocadura del Barranco de los Arenales es muy idílico, ya que la fuente proporciona agua fresca y limpia. Especialmente en épocas de caudal reducido se aprecia el agua transparente que mana. Si nos atrevemos a dar un baño en la poza después de la fuente, notaremos la diferencia de las temperaturas las aguas.

Cruzando dicha poza estrecha, y otra más, se llega al inicio del Bozacal del Telito – un gran caos de inmensas rocas. Como el avance por allí es más complicado dejamos su exploración (los quejigos (¡!), sifones, saltos y pozas) para otro día cuando estemos equipados correctamente y no llevemos el perro.

Volvemos al Estrecho O Caxigo.

La Peonera Superior cerca de la Fuente de los Arenales

La Peonera Superior cerca de la Fuente de los Arenales.

Rumbo contra la corriente avanzamos poza por poza a veces a nado. De este modo nos acercamos a una preciosa poza con una carrasca característica encima de un bloque donde se encuentra un puente en ruinas.

La Poza del Puente

La Poza Santo Tornil

La Poza del Puente Santo Tornil con la carrasca característica.

En la orilla derecha halla todavía un zócalo y enfrente un anclaje de apoyo de madera entre los bloques. Dos testigos del desaparecido Puente de Santo Tornil.

La poza destaca con varios bloques de tamaño mediano dentro del agua. Estas rocas en combinación con la carrasca convierten la poza en un lugar fabuloso.

Seguimos vadeando y nadando por el río. Más adelante (exactamente en la octava poza, la del Punte de Santo Tornil incluida) hay una salida del cauce a unos campos en la orilla izquierda, nuestra derecha. Por estos campos discurre una senda que nos facilita el camino restante hasta el vado que conocemos del acceso. Sólo resta volver a la ermita. Si nos queda tiempo, se ofrece la bonita poza que se encuentra antes de la subida por el salto rocoso para descansar antes de volver.

Robert y el Río Alcanadre

Robert y el Río Alcanadre.

Retorno:

Volvemos por el mismo camino por la ermita al coche.

En la Fuente de los Arenales

En la Fuente de los Arenales.
Robert ha encontrado su rinconcito.

Ascensión al Tozal de Guara – Circular por la cara norte

Cerca de la cima del Tozal de Guara

Cerca de la cima del Tozal de Guara.
Robert me espera impacientemente.

Óscar Ballarín ofrece en su guía “Sierra de Guara – Excursiones, Ascensiones y Travesías” esta ruta circular. En su versión se inicia (y termina) en Bentué de Nocito.

Ficha TozalPara tener más recorrido a lado del río la he modificado iniciando (y terminándola) en el aparcamiento de la pista de la Pillera. De este modo puede refrescar y limpiarse el perro antes de llegar al coche. Incluso nosotros podemos descansar los pies en una de las maravillosas pozas de este barranco. Como es una ruta, larga y de mucho desnivel, nuestros pies nos agradecerán el frescor del agua recién nacido.

Además he cambiado el sentido de la circular, porque resulta que los caminos se encuentran más fácil de esta manera. Aunque no iremos tampoco equivocados si seguimos plenamente los pasos de Óscar Ballarín.

Las atracciones, aparte de la cima y las vistas sobre el Pirineo, son los atípicos paisajes de amplios pinares de la cara norte del Tozal de Guara y – otra vez más – el Barranco de la Pillera.

Recorte Mapa Alpina

Recorte Mapa Alpina.

Hay muchas maneras de ascender a esta cima y todas son duras. Pero especialmente esta versión es una ruta muy exigente y larga. Hay que superar casi 1400m de desnivel acumulado y por el planteamiento circular el recorrido se extiende considerablemente, superando 20km. Con estos datos la excursión se convierte en la más exigente referente a la forma física de todo el blog.

Para realizar la excursión de manera constante debemos llevar botas de montaña y sandalias. En el tramo por la Pillera cruzaremos varias veces el río y según el caudal nos mojaremos los pies más o menos. Allí avanzaremos más cómodos con las sandalias. Durante el resto de la ascensión, especialmente en el tramo por la cara sur cerca de la cima, debemos llevar las botas de montaña.

También debo mencionar que parte de esta ruta discurre por el borde de la zona céntrica del Parque Natural. Esta prohibido llevar al perro por esta zona, atado o no. Especialmente en la bajada al Refugio de los Fenales la traspasamos. Desde el punto donde dejamos la cresta hasta la loma por donde entramos en el vallecito que conduce al refugio).

No sé hasta que punto los guardias nos dirán algo, si nos pillan en estos 500m de la senda con el perro atado, pero que tengamos en cuenta: allí estamos infringiendo la ley.

Un buen almuerzo, agua y la correa serán unos de las cosas demás que rellenan la mochila para coronar la Sierra de Guara por su cara más interesante y recomendable, si vamos con el perro.

Tiempo:

Del aparcamiento hasta el Collado de Petreñales: 2h30

De Petreñales hasta la cima: 1h45

De la cima al Refugio de los Fenales: 1h30

Desde los Fenales al Paúl de Bentué: 1h

Del Paúl de Bentué a la Pillera (Badina Etañonero): 1h

Volver al coche: 30min

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Total: 8h15, jornada completa

Aparcamiento:

Bajamos la pista a la Pillera desde Nocito. Aparcamos en una de las explanadas cerca de la bifurcación.

Acceso:

Tomamos la pista que sube al Barranco de la Pillera.

Todo el recorrido está bien señalizado, así que me queda muy poco que añadir.

El Collado de Chemelosas

El Collado de Chemelosas.
Se abren impresionantes vistas al Pirineo.

El Collado de Petreñales

Un refugio en la roca

Un refugio minimalista en la roca.

Antes de llegar al Collado de Petreñales (el segundo, el primero es el de Chemelosas) no debemos pasar de largo de varias atracciones.

Aparte de las agujas y pozas de la Pillera al principio merecen unas paradas una pared abovedada en la caliza que sirvió de refugio como cuentan los rastros de ceniza, un tejo bien majo y raro por estas tierras y las impresionantes vistas al Pirineo. Todo esto encontramos inmediato al sendero.

Fuente del Chinebro

En dicho collado pasamos a la cara sur lo que se refleja instantáneamente en la temperatura y poco a poco en la vegetación. Más adelante, antes de salir del bosque que nos protege del calor, se encuentra la Fuente del Chinebro (cartel, enebro y tejo). Si lleva agua, es la ultima posibilidad para nuestro perro de refrescarse hasta que llegamos a los Fenales en la vuelta, mucho más delante. Debemos parar y dejarle beber, mojarse y – si hay barro – ensuciarse. Según avanza el año la fuente se reduce a un charco de barro, hasta puede que se seca.

El Tozal de Guara

La cumbre del Tozal de GuaraLa cumbre del Tozal de Guara

La cumbre del Tozal de Guara.
Sua descansa en la sombra después de la paliza.

Las vistas de 360º hablan por si mismo. Personalmente me gusta el hecho que el Tozal de Guara está en alineación con el Valle de Tena. Resulta que se ve a dentro del valle, Sallent, la Foratata, el embalse…

Las vistas desde el Tozal de Guara

Las vistas desde el Tozal de Guara.
(Robert está planeando la próxima caminata por la zona de Nocito.)

Bajamos por la cresta hacia el este. En el primero collado tomamos una senda, bien visible, que desciende recto en diagonal por la vertiente norte. Después de una larga travesía, se introduce en un bonito valle, el Vallón de las Cerolleras, que lleva directamente a los Fenales de Guara. Por este camino, muy cómodo y bonito, llegamos al libre Refugio de los Fenales.

El Refugio de los Fenales

El Refugio de los Fenales

El Refugio de los Fenales.

Hay una fuente a lado de la casa. Con la bomba mecánica podemos sacar agua desde el recipiente subterráneo, que recolecta los aguas de las lluvias. Es mejor que no lo bebamos, pero sin preocupación ninguna lo podemos servir a nuestro perro.

Seguimos por una pista que baja por la otra vertiente del vallecito tomando rumbo al oeste. Después de una larga curva hacia la derecha, tenemos que prestar atención a un hito a mano izquierda que marca el inicio de una senda que baja a plomo a una zona de campos, denominados el Paúl de Bentué.

La Fuente de la Paúl

La Fuente de la Paúl.

Allí encontramos de nuevo una fuente natural, la Fuente de la Paúl. Más adelante topamos con el noble camino que conecta Used con Nocito por lo alto. A partir de aquí carteles nos guiarán por toda la ultima parte.

Nota personal

En dirección Used se encuentra muy cerca la Ermita de Can de Used. Como todavía queda un buen rato de caminata recomiendo seguir avanzando por la ruta en dirección contraria a dicha ermita, en vez de visitarla, y dejar su exploración para otro día.

Tomamos rumbo a Nocito o las Cañatas que es el siguiente punto significativo para nosotros. Llegando a la Caseta de las Cañatas debemos cambiar de camino y seguir en dirección a la Pillera. Esta senda baja al Barranco Petriño, afluente de la Pillera y se aprovecha finalmente del cauce seco del barranco como trocha. Pronto llegaremos a la Fuen de Guaril, el Brazo del Mar y la Badina Estañonero. Todo por un paisaje espectacular que quizás no estimamos de todo, debido al cansancio y las ganas de llegar al coche.

La Badina Estañonero

La Badina Estañonero.
Sua disfruta de los aguas frescas.

Retorno:

Volvemos por la pista de la Pillera al coche.

Si queda tiempo podemos descansar en uno de las pozas del barranco. La ultima antes de que el camino se aleja del cauce es la Badina Rallabatán, fácil de identificar por un muro de cemento que le flanquea por la orilla derecha.

El Tozal de Guara

El Tozal de Guara.
Vista hacia detrás desde el coche.

Vuelta por el Tozal de Lusera

Pozas vírgenes de aguas cristalinos en el Río Flumen, Barranco Barón y de la Tosca

Pozas vírgenes de aguas cristalinos en el Río Flumen, Barranco Barón y de la Tosca.
En este caso los aguas del Río Flumen son muy fríos por la madrugada en invierno. A estas horas es mejor olfatear la orilla, según Robert.

Como otras rutas por la Sierra de Belarra, esta reúne la visita de pozas vírgenes con las de aldeas abandonadas y paisajes solitarios. Los ríos protagonistas son el mismo Flumen, el Barranco Barón y el de la Tosca. Por los tres discurren unas sendas muy bonitas y recomendables.

El trayecto por el Río Flumen es el GR, fácil de identificar, limpio y bien acondicionado. Las sendas por los otros dos barrancos mencionados son más salvajes y menos recorridos, pero aún fácil de seguir. El único trayecto difícil es el tramo por la senda perdida que conecta estos dos caminos en la cara apartada del Tozal de Lusera. Está casi invisible entre los Erizones y las únicas balizas que nos guían tímidamente son unas marcas de plástico pegados en los arbustos y árboles.

Es allí donde topamos con dos concentraciones de edificaciones, caídos, olvidados y desconocidos, que aportan este aspecto de aislamiento y abandono que tiñe la excursión de un triste gris melancólico.

Ficha UbietoAl principio de la excursión veremos el pueblo de Santa María de Belsué y la Pardina de Ascaso. Las dos aldeas se encuentran en la orilla del Río Flumen, abandonadas pero bien conocidas por el fácil acceso y la cercanía de unas maravillosas pozas. Las otras dos, mencionadas en el párrafo anterior, son mucho menos conocidas y de acceso largo.

Recorte Mapa Alpina

Recorte Mapa Alpina.

Primero encontraremos las ruinas de la Pardina de Usieto y más adelante los montones de piedras de las edificaciones derruidas, muros caídos, terrazas y campos que recuerdan de la existencia caducada de un gran corral o parecido en aquel lugar privilegiado, cuyo nombre no conozco.

El hecho que nos movemos por terrenos olvidados se refleja también – y más que nunca – en los mapas. Todos se contradicen, la mayoría es inexacta y la toponimia no es de fiar.

4 mapas

4 mapas.
Recortes de cuatro editoriales distintos.

No quiero criticar el trabajo que hicieron los editoriales – al contrario, estoy agradecido. Pero si comparamos estos cuatro ejemplos, veremos que hay muy poca información sobre esta zona aportada por el medio más importante para el excursionista – el mapa. Este paraje todavía está muy poco desarrollado para el turismo. Por esta razón he clasificado la ruta como difícil**.

Preparamos la mochila con un buen almuerzo, una botella de agua y la correa del perro para introducirnos al corazón abandonado de la Sierra de Belarra.

Tiempo:

Desde la chopera a la desembocadura del Barranco Barón: 45min.

Desde la desembocadura del Barranco Barón a la Pardina de Usieto: 1h

Desde la Pardina de Usieto al encuentro con la senda por el Barranco de la Tosca: 1h30

Subida a la cresta del Tozal de Lusera: 30min.

Por el Barranco de la Tosca a Lusera: 45min.

De Lusera a la chopera: 30min.

_______________

Total: 4h30, media jornada, pero las visitas de las ruinas, las pozas y la cresta pueden aumentar el tiempo considerablemente y llenar una jornada completa.

Aparcamiento:

En la carretera de Belsué a Nocito cruzando la primera vez el Río Flumen, aparcamos en la chopera, justo después del puente a mano izquierda.

Acceso:

Desde la chopera cogemos la pista que arranca del aparcamiento cruzando el río. Por ella subimos al pueblo abandonado de Santa María de Belsué. Allí empieza la circular.

Las pozas de la Pardina Ascaso

Las pozas de la Pardina Ascaso.

Avanzamos por el GR en dirección Belsué. En la Pardina de Ascaso dejamos el GR y buscamos la senda que lleva a la desembocadura del Barranco Barón.

Como encontrar esta senda está detallado en la entrada “Las pozas de la Pardina de Ascaso“.

Cruzamos el Río Flumen y seguimos por un camino que cruza los campos que se encuentran entre los dos barrancos. En seguida empieza a ascender cerca del cauce del Barranco Barón. Nos introducimos en un bonito bosque en la orilla derecha de dicho barranco, con el agua siempre cerca. NO tomamos la senda, más pequeña y menos pisado, que sigue el curso del Río Flumen (Más información en la entrada “El tramo olvidado del Flumen“).

El Barranco Barón

El Barranco Barón

El Barranco Barón.
Robert aprovecha las pozas vírgenes y salvajes. Sin embargo, hay algo en el agua que le molesta.

Pasaremos por pintorescas cascadas y pozas dentro del fabuloso ambiente de este bosque viejo de pinos y caxicos. La tímida senda nunca se aleja demasiado del curso del agua, así que podemos visitar algunas de las pozas. Merece la peña ir despacio y sin prisas para poder disfrutar de este paisaje maravilloso con todos sus detalles.

Ganamos altura y después de unas lazadas la senda se llana un poco. Todavía tenemos el barranco a nuestra derecha, pero en esta altura normalmente seco. En un pequeño claro topamos con otra senda, a la cual seguimos por la derecha.

(Es favorable memorizar este lugar. Andando en el sentido contrario este desvío es muy poco visible. Si por alguna razón nos tenemos que dar la vuelta, será útil tenerlo en mente.)

A poca distancia encontramos una pista y un puente. Ya estamos cerca de la Pardina Usieto. Para visitar los edificaciones debemos resolver una confusa red de pistas y sendas de ganado. Como referencia recordamos este pequeño puente para seguir después por la pista en dirección este, hacia Ibirque.

La Pardina de Usieto

Las ruinas del Templo de Usieto escondido en la maleza

Las ruinas del Templo de Usieto escondido en la maleza.

El lugar donde se ubica la pardina no es de todo espectacular, ni salvaje, ya que la red de pistas y la balsa recuerdan a una presencia reciente de humanos o maquinarias. Se encuentra en un amplio pinar que tapa las vistas y invita, en primer lugar, a buscar setas. Pero si nos dejamos llevar podremos disfrutar de este sitio igual como de una Fuente Salada o de otro despoblado más polémico.

Hay una belleza escondida en el bosque, la fauna – Robert siempre está en “alerta” cuando pasamos por allí. Como él es mucho más sensible y receptivo en respeto a la presencia de otros animales, le llaman la atención los muchos animales que viven en el pinar.

Una belleza escondida en los detalles de los edificaciones – recomiendo sobre todo la visita del templo y del refugio pastoral.

El claro con el refugio pastoral

El claro con el refugio pastoral.

Este último está un poco apartado. Lo podemos visitar ante lo demás siguiendo hacia la izquierda el camino con el cual hemos topado antes del puente. Se trata de una pequeña construcción de piedra seca en un idílico claro del pinar.

Para llegar al templo debemos rodear las casas derruidas por la izquierda, sin camino. Sólo queda de pie el ábside. Mirando la posición de las piedras de los muros caídos, parece que los muros no eran paralelos, sino se juntaban hacia la ventana. Creo que se trataba de una construcción muy especial, ya que tampoco se puede ver con claridad donde estaba la entrada.

Croquis Usieto

Croquis sobre foto Sigpac.

Nota personal

He visitado la Pardina de Usieto muchas veces, pero todavía sigue siendo un misterio para mi, ya que hay poca información en la literatura y el terreno es muy amplio y boscoso.

Sólo estoy seguro del nombre de la pardina, porque tres importantes autores, Arturo González (El libro “La Montaña olvidada”), Cristian Laglera (Despoblados en Huesca) y Antonio García Omedes (Románico Aragonés), coinciden en esta denominación.

¿Pero cómo deben interpretarse las otras informaciones que se pueden ver en los distintos mapas?

¿Existe la Pardina Besón?

¿Existe la Pardina Ubieto? El Editorial Pirineo la coloca en el barranco vecino. No he encontrado ruinas allí. Podría ser que se equivocaron (una simple errata, igual al intercambio de las letras de Usieto y Ubieto) y movieron estas dos pardinas un barranco hacia la izquierda. Eso significaría que las ruinas que encontraremos en la ruta más al este serían los restos de la Pardina Besón.

¿Pistas ciegas? Muchas de ellas tienen una prolongación en forma de senda. Por desgracia, no me conozco todas. Visto de esta manera el termino “ciego” no es de todo correcto, mejor (pero con demasiadas letras para el croquis) sería: “no relevante para esta excursión”.

¿Barranco Alaña o de la Tosca? Por la abundancia de la tosca en el camino a Lusera he optado por la segunda versión, pero los mapas más antiguos de 1930 le llaman Barranco Alaña.

¿Tozal de Lusera o de Usieto? Supongo que dependa de cual de los lados se mira…

Retomamos de nuevo el rumbo por la circular y avanzamos por la pista que cruza el puente y se dirige hacia el este por el pinar. Después de un buen rato llegamos a una bifurcación. Por el ramal izquierdo bajaremos para visitar las siguientes ruinas, pero antes debemos girar a la derecha y disfrutar de las vistas de la cresta del Tozal de Lusera.

La cresta del Tozal de Lusera

Las Vistas al Tozal de Guara

Las Vistas al Tozal de Guara.

La pista, cada vez más erosionada, sale del bosque y muere en una vaguada. Allí vemos desapareciendo en el bosque la vieja valla eléctrica que nos ha acompañado ya todo este trayecto. La podemos seguir por una senda de cabra que se ha formado en su lado. De esta mañera llegamos a la cresta en 15min. sin muchas molestias.

No he visto ninguna senda que conecta directamente con el Tozal de Lusera, aunque algunos editoriales afirman su existencia en los mapas.

La cresta podemos recorrer hacia una cercana cima pelada en el este o hasta el mismo Tozal de Lusera en el suroeste, más alejado. Pero mi recomendación es quedarse cerca en una proa donde hay un cartel metálico de caza. Allí hay muy buenas vistas también y no tenemos que “luchar” con el matorral para llegar a ella. Además podemos identificar el sitio más adelante desde Lusera por el brillo metálico del cartel.

Vistas a Ibirque y el Pirineo

Vistas a Ibirque y el Pirineo.

Sea como sea, desde los tres puntos se divisa Ibirque, el Pirineo, el Valle de Belsué y el macizo del Gabardiello. De hecho, vemos la senda que asciende a la cima desde Lusera en su totalidad. (Y para alimentar los ensueños podemos buscar el grupo de árboles donde está escondido el tesoro según la novela “Boira de Otoño” de Javier Casasús Latorre y planear bien la búsqueda de ese tesoro maldito.)

La cresta del Tozal de Lusera desde el mismo pueblo

La cresta del Tozal de Lusera desde el mismo pueblo.
La luz al anochecer en invierno tiñe el paisaje y los caxicos.
La punta al fondo es la proa con el cartel (En la foto de baja calidad no se divisa el resplendor).

De nuevo en la bifurcación nos enfrentamos al tramo más difícil y salvaje de la ruta. La pista en seguida desaparece y de golpe nos encontramos en un mar de Erizones donde la senda está reducido a una pequeña brecha entre estas plantas. Hay que prestar mucha atención para no perder el camino. De vez en cuando aparecen “balizas caseras” de plástico en las ramas que nos podrían guiar. Por desgracia, algunas se volvieron frágiles durante los años y se cayeron. Así que, no podemos confiar plenamente, como mucho nos darán confianza de estar en buen camino ocasionalmente.

En la cara norte del Tozal de Lusera

En la cara norte del Tozal de Lusera cerca del corral desconocido.
En la rama se ve la tímida baliza mencionada.

Primero bajamos cerca de un torrente a un llano con unos pinos. Allí nos juntamos con una senda que aparece de nuestra derecha.

Ahora dejamos el torrente a nuestra derecha y seguimos por una losa alargada en horizontal, una zingla, de nuevo por terreno seco. Básicamente no debemos perder, ni ganar altura. Este tramo es una travesía hacia un lugar donde se encontraba otra aldea, hoy en día sólo quedan ruinas. Algún muro, alguna losa, una trocha vieja que se divisa entre el matorral y tímidos hitos en algunos puntos nos recuerdan de la existencia de un camino verdadero por este terreno.

Más adelante llegamos a una zona húmeda que se distingue fácilmente por la vegetación. En el extremo inferior hay una fuente que suele manar agua siempre. Esta mana un pequeño barranco donde podemos encontrar pequeños charcos para que se refresque el perro.

Nuestra ruta cruza el campo húmedo en cima de la fuente en horizontal y nos sitúa en unos campos donde se ven rastros de ganado y de la vida pastoral. Estamos en los campos de un corral abandonado.

El corral desconocido

El corral abandonado

El corral abandonado.

Ya hemos visto restos de construcciones en la fuente. En los campos hay más y se concentran alrededor de un recinto donde los muros están todavía en pie. Todos los edificaciones demás están reducidos a unos montones de piedras.

No resulta descabellado creer que había una aldea en este lugar, ya que halla próximo una fuente potente, el terreno es llano, fértil y encima está cerca del camino que conecta Lusera con Ibirque. Sin embargo, no hay ni un rastro de edificaciones o sólo una denominación del lugar en ninguno de los mapas que hay sobre este terreno, ni en los más antiguos. Por desgracia, no tengo suficientemente conocimiento cultural para deducir el tipo de edificaciones de las ruinas. ¿Muros que sostienen los campos, refugios, bordas o casas? Otro misterio.

Croquis Corral

Croquis sobre foto Sig Pac.

Después de la visita de este lugar olvidado cruzamos el barranco que le flanquea por el este y buscamos el mencionado camino para bajar a Lusera. Este camino está cerca, debajo de nosotros, pero inaccesible de modo directo. Supongo que había una conexión, que hoy en día esta borrada. Así que, para evitar resaltes y la omnipresencia de Erizón, debemos hacer una larga vuelta en dirección a Ibirque, hacia el noreste.

La senda discurre por una depresión hacia el noreste. Resulta más fácil identificar dicha depresión que la misma trocha. De hecho, la senda en este ultimo tramo está muy erosionada, pero tiene continuación hasta el encuentro con el sendero que viene de Ibirque. Este encuentro tampoco es fácil de identificar, aunque siendo ancho y limpio. Este cruce de caminos encontraremos cerca del cambio de rasante, cuando vemos delante la primera vez al Tozal de Guara en su totalidad.

Colores de otoño

Colores de otoño en el camino a Lusera.

El Barranco de la Tosca

El Barranco de la Tosca

El Barranco de la Tosca

La senda que baja por el Barranco de la Tosca a Lusera es bueno y muy bonito. Nos acerca a grutas, pozas y cascadas. 

Más información sobre esta senda se encuentra en la entrada “De Lusera a Ibirque“.

Cuando llegamos a Lusera debemos invertir un buen rato para visitar este bonito pueblo.

 Lusera:

En Lusera

En Lusera

Hay alguna casa rehabilitada, pero la mayoría está en ruinas. Hay bonitas eras, pozos y caserones. La continuacion de nuestra ruta es el GR que lleva a Belsué. Este sale del pueblo cerca de la iglesia que será la ultima de las atracciones que podamos admirar. Además es el lugar donde ocurre la historia que cuenta el libro de Javier Casasús anteriormente mencionado.

La vuelta a la Santa María de Belsué por el GR resulta fácil y rápido. Una vez en dicha aldea abandonada podemos optar a descansar el resto del día en las cercanas pozas del Flumen que hemos visto al principio de la excursión o volver al coche directamente.

Retorno:

Volvemos por el camino de acceso al coche.

Lusera desde Santa María de Belsué

Mirando hacia atrás:
Lusera desde Santa María de Belsué.

Nota personal – P.D.

Esta entrada no está de todo acabada, hay demasiados misterios. Sin embargo, la estoy publicando.

Quizás no es la manera correcta para un autor, pero pienso que la publicación podría conllevar y atraer nuevas informaciones sobre los lugares escritos.

¡Ojala, me alegraría por cualquier información!

Mientras tanto, recomiendo realizar la excursión en invierno: caxicos oxidados, el Pirineo nevado, los barrancos con caudal majo, las cascadas heladas y aguas más cristalinas que nunca…

Los Azudes de Pozán

La poza y cascada principal del Azud de Pozán

La poza y cascada principal del Azud de San Marcos.

El Salto de Pozán tiene fama por la zona de Barbastro, ya que se ve desde la carretera antes de llegar al pueblo. Es un sitio ideal para bañarse, dar “saltos mortales” por la presa y tomar el sol. Para incrustar la visita en un bonito paseo nos podemos aprovechar de la Senda de los Azudes.

Ficha PozánEsta senda lleva del Azud de Arriba al Azud de San Marcos. En este último se hallan las pozas mencionadas, aunque hay en los dos. El recorrido nos llevará por pistas y senderos que traspasan los huertos del pueblo, una zona tranquila y idílica. Cruzaremos el Vero por el puente medieval y podremos gozar de la fauna y flora de la ribera del río por todo el recorrido mientras nos acercamos a las maravillosas pozas.

Recorte Mapa Sigpac

Recorte Mapa Sigpac

Ya son motivos suficientes para enriquecer una tarde de piscina natural por un paseo, sencillo pero sano.

Esta zona no figura en ningún mapa de la Sierra de Guara, de hecho no conozco ninguno sobre el bajo Vero. Por eso es muy útil aprovechar la ruta balizada que es fácil de identificar en todos los momentos.

Preparamos la mochila con todo que hace falta para tomar un baño y el sol, la correa y vamos a dar un pequeño paseo.

Tiempo:

Desde el aparcamiento al Azud de Arriba: 10min.

Desde el aparcamiento al Azud de San Marcos: 30min.

_______________

Total: 1h 30

Aparcamiento:

A la Senda de los Azudes se acceda desde el aparcamiento del polideportivo o las piscinas municipales.

Otra opción para evitar coches y pueblo es coger una carretera secundaria y restringido al trafico a mano izquierda en la salida del pueblo hacia Alquézar, Colungo. Después de cruzar el Río Vero veremos pistas en los dos lados y varios ensanches donde podemos dejar el coche.

Siempre he optado por esta última opción.

Vistas al pueblo

Vistas al pueblo.
El arce de la izquierda es muy bonito.

Acceso:

Donde hemos dejado el coche cruza la Senda de los Azudes y veremos alguna baliza.

El Salto de Pozán o el Azud de San Marcos

El Salto de Pozán o el Azud de San Marcos.

Caminando en el sentido de la corriente las balizas nos guían hasta el Azud de San Marcos por los huertos.

Hacia el norte cruzamos el Vero por el puente medieval que se encuentra a un tiro de piedra y en seguida llegamos al Azud de Arriba.

Retorno:

Volvemos por el mismo camino.

Detalle de un portal a un campo

Detalle de un portal a un campo en la zona de los huertos.

Vuelta por la Sierra Guardia

Uno de los tres caxicos que se encuentran en la Pardina de GuardiaUno de los tres caxicos que se encuentran en la Pardina de Guardia

Uno de los tres caxicos de la Pardina de Guardia.

Esta ruta fue inspirada por el maravilloso libro “El Camino de San Úrbez” de Óscar Ballarín y Arturo González. Uno de los pocos libros que aportan información, sobre estos parajes poco explorados del turismo, en este caso sobre la Guagera.

Ficha GuardiaSe trata de una excursión por un terreno olvidado y muy poco transitado para buscar la soledad y la naturaleza. La ruta describe una vuelta por un montículo llamado Sierra Guardia. Está flanqueado por tres barrancos: en el norte y al mismo tiempo nuestro acceso por el Guarga. En el suroeste la limita el cauce del Barranco Cuatre y en el este el Barranco Ricau, los dos son afluentes del Guarga. Cada uno de estos barrancos tiene su particularidad: en uno encontraremos una buena cantidad de quejigos, viejos y bonitos, y el otro excavó un bonito lecho del río por el cual podemos andar sin complicaciones. Estos dos objetivos principales incrustados en un paisaje solitario y abandonado que incluso carece de caminos en una gran parte, son los motivos para darse este paseo de media jornada.

Recorte Mapa Sigpac

Recorte Mapa Sigpac

Las únicas dificultades son los tramos donde vamos por libre, sin camino. Nos tenemos que preparar para saber orientarnos bien, ya que los mapas de esta zona son poco exactos.

El Río Guarga y el Barranco Ricau nos proponen suficiente agua durante todo el año. Así que, podemos realizar esta excursión también en verano sin demasiados sufrimientos por el calor. De hecho, avanzaremos en algunos tramos por el lecho del río. Por eso, debemos ir preparados para mojarnos hasta las rodillas.

Preparamos el almuerzo, el agua y la correa para pasar un medio día en soledad con nuestro perro.

Tiempo:

El avance por el Río Guarga: 30min.

Subida al Portilillo: 30min.

Desde Portilillo a las Galochetas de San Úrbez: irrelevante, 30min.

De las Galochetas al Tozal del “Palo”: 30min.

Desde el Tozal del “Palo” al Barranco Ricau: 30min.

Avance por el Barranco Ricau: irrelevante, 30min.

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Total: irrelevante, 3h, media jornada

Aparcamiento:

Cogemos la carretera de la Guagera A-1604 y la subimos desde el puente sobre el Río Guarga – base del Monrepós – hacia el Puerto de Serrablo. Tenemos que encontrar una pista que baja a mano derecha después de pasar el km. 14 justo enfrente de la desembocadura del Barranco Ricau. Cerca del cauce hay sito para dejar el coche.

Otra opción: dejar el coche en el principio de la pista que sube a Artosilla (un kilómetro antes).

(Desde allí podemos avanzar por el lecho seco del Baranco de la Canaleta, cruzar el puente de la carretera por debajo y iniciar la ruta el punto donde arranca la senda que sube al Portilillo. Lo que cambiar de esta manera, es que todo los tramos acuáticos por los cauces se juntan al final de la excursión.)

Acceso:

Bajamos al río.

Los bloques característicos en el Río Guarga

Los bloques característicos en el Río Guarga.

Avanzamos por el Río Guarga siguiendo la corriente. Tenemos que cruzarle varias veces. En un kilómetro llegamos a unos bloques grandes en la orilla izquierda. Un poco más río abajo encontramos un gran campo castigado por las riadas en la orilla izquierda. En medio de su borde izquierdo hay un cartel de caza. Allí se inicia un camino que sube por el bosque hasta un collado. La senda es buena, limpia y de una pendiente agradable. Acercándonos al collado empezamos a bajar un poco hasta que topamos con las vistas al sur y al Tozal de Guara en el mismo collado.

El Portilillo

Así se llama el collado. Notamos que es el punto donde el camino se pierde. Igual que la vegetación también las fuerzas de la erosión cambian en la vertiente sur y ésta está devorando la senda en gran parte de esta ladera. En el lado derecha vemos cerca un quejigo característico por el cual pasaba la trocha. En este lugar se puede identificar, pero en muchos otros no.

Lo mejor será ir por libre hasta el próximo punto de identificación y no gastar demasiado energía en buscar los restos del camino original. Todavía más: debemos bajar por libre buscando los árboles más destacados que vemos desde aquí. Hay quejigos muy bonitos que son dignos de ver.

Vistas desde el Portilillo

Vistas desde el Portilillo

Para avanzar de este modo debemos planear la ruta próxima desde aquí, ya que tenemos buenas vistas sobre todo el terreno cercano.

Uno de los quejigos majos en el Barranco Cuarte

Uno de los quejigos majos en el Barranco Cuatre.

Debajo de nosotros está el Barranco Cuatre. Este se junta con otro que viene desde el sur. La confluencia se encuentra a la derecha de nuestro campo de vista dentro de una zona boscosa. Tenemos que llegar a la loma divisoria entre estos dos barrancos. Más exacto: hay dos zonas peladas en dicha loma. Tenemos que llegar a la que está más abajo, más cerca – la que está en alineación con el Tozal de Guara al fondo.

Allí se encuentran las Galochetas de San Úrbez, que son nuestro próximo objetivo. El itinerario que elegimos para llegar hasta allí no es tan importante, ya que por el terreno se avanza bien y el Barranco Cuatre no resulta difícil de cruzar.

Por eso, lo más interesante es visitar en la bajada el máximo de quejigos descomunales posible, cruzar el Barranco Cuatre en un punto que nos parece fácil y ir en búsqueda de la primera zona pelada de la loma opuesta. Cuando hemos llegado a la zona pelada debemos buscar las Galochetas de San Úrbez

Las Galochetas de San Úrbez

Las Galochetas de San Úrbez

Las Galochetas de San Úrbez.

Cuenta la leyenda que en esta plataforma estuvo el santo vigilando al ganado apoyándose en su palo. Durante los años se quedaban las marcas gravadas en el arenisco.

Hoy en día los rastros están muy erosionados y si no fuera por un hito y unas piedras que rodean las Galochetas, no se podrían identificar. Se encuentran a mano derecha subiendo la primera zona pelada de la loma.

A 20m se encuentra un quejigo – el Caxico de las Galochetas – no demasiado grande, pero fácil de identificar, ya que debajo de él se ve de nuevo el camino original. (En seguida se pierde de nuevo.)

Robert y las Galochetas de San Úrbez

Robert y las Galochetas de San Úrbez.
La leyenda humana dice que las marcas son del santo. Pero la versión canina cuenta que las marcas proceden del perro de San Úrbez. Mientras el santo pastor vigilaba el ganado, el perro descansaba en esta losa comiéndose un palo.

Sea como fuere, el lugar es bonito, aislado y invita a tomar un descanso.

Seguimos avanzando por la misma loma, siempre buscando la linea anticlinal. Seguimos sin camino, pero guiados por la misma loma. Traspasamos la segunda zona pelada y ganamos altura. Según avanzamos desaparecen los árboles y arbustos y se forma una tímida senda. Se trata de una vieja pista totalmente desfigurada y intransitable, pero nos facilita el paso a pie. Acercándonos a la zona más alta de la loma vemos un pequeño tozal en el cual un palo clavado en un hito marca la cima. TENEMOS QUE LLEGAR A ESTE TOZAL. No debemos seguir por la pista que tuerce hacia el sur. Es fácil que la pista nos engaña, porque en los últimos cien metros hacia la cima no hay ninguna senda y tenemos que cruzar una zona de pinos jóvenes.

El Tozal del Palo

Las vistas hacia el oeste

Las vistas hacia el oeste.

No se como se llama, por eso le he bautizado trivialmente “Tozal del Palo” en esta entrada, para facilitar las explicaciones.

No es una cima espectacular, pero muy idílico y solitario. Tenemos unas vistas de 360º – la boscosa Sierra de Guardia, el Canciás, la Sierra de Aineto, Guara y Belarra. Pero aún más especial son las hacia el oeste: el valle del Barranco Cuarte, el camino que hemos superado y, con buen tiempo, las divisamos la Sierra de Santo Domingo al fondo.

El Tozal del Palo es además una parte de la divisoria de las cuencas. Estamos entre la del Barranco Cuatre y la del Barranco Ricau. Este último es el siguiente objetivo.

El salto del Barranco Reguero

El salto inicial del Barranco Reguero.

Antes de dirigirnos nos hacia el este – todavía sin camino – debemos observar el terreno: nuestra cima está flanqueado por dos barranqueras que bajan hacia el este. Más abajo, ya no a la vista, estos dos torrentes se juntan en un gran salto de agua donde nace el Barranco Reguero, afluente del Ricau. Este salto es muy característico y nos sirve muy bien de baliza.

Así que, debemos avanzar hacia el este procurando que nos quedemos entre los dos barranqueras que hay en los dos lados. Entonces nos situaremos inevitablemente en la cabecera del salto.

Seguimos por el borde rocoso izquierdo del Barranco Reguero. Podemos andar cómodamente por estas losas horizontales, libres de vegetación. Más adelante traspasamos un pinar que llega hasta el borde. Después del bosque debemos seguir por una zona calva, que resulta de nuevo más fácil para andar. Esta nos hace alejar finalmente del Barranco Reguero.

Allí vemos que se eleva un pequeño montículo delante de nosotros. A su derecha baja el barranco, pero nosotros elegimos un vallecito que baja por su izquierda. La breve bajada es pendiente, pero no resulta difícil. Abajo nos encontramos en un llano boscoso que sólo tenemos que cruzar en la misma dirección para llegar al lecho del Barranco Ricau. El torrente que se ha formado en la bajada nos puede servir de guía.

El Barranco Ricau

El Barranco Ricau

El Barranco Ricau.

Una vez en el lecho del Barranco Ricau, ya no hay pérdida, tenemos que seguir la corriente hasta su confluencia con el Río Guarga, donde está el coche.

El Ricau siempre lleva agua y ha modelado un cauce bonito y entretenido en el valle que tenemos delante. En la parte más estrecha encontraremos marmitas, toboganes y pozas. Es también la parte más bonita, donde podemos descansar una última vez. Las pozas finales, las más profundas y vestidas, podemos evitar por la derecha por una tímida senda bastante vestido. Así que, bajo circunstancias normales referente al caudal, nos mojaremos hasta las rodillas. Si encontramos un caudal elevado o incluso el agua turbio en crecida, podemos evitar todo este trayecto por una senda que discurre por media ladera en la vertiente izquierda del barranco.

El Barranco Ricau

El Barranco Ricau en otoño con poco caudal.

La senda por el Barranco Ricau

Al principio, cerca de la desembocadura del Barranco Reguero, hay un pinar en la orilla izquierda. En este bosque se forma una senda, visible y limpia. Esta sube por la vertiente izquierda para bajar más adelante a la desembocadura del Ricau. Es una opción para evitar el agua, pero no nos facilita cruzar al Río Guarga.

Obviamente este camino puede ser un acceso, fácil y corto, para visitar únicamente el Barranco Ricau. (Visto de este sentido tenemos que buscar su inicio en la ladera herbosa justo en la desembocadura del Barranco Ricau. Entrando en el bosque de la orilla izquierda en seguida vemos que se forma una senda juntando varios ramales.

La Pardina de Guardia

Caxico de la Pardina de Guardia

Caxico de la Pardina de Guardia.

Cogiendo esta senda nos lleva cerca de otra atracción escondido en el bosque de la Sierra de Guardia.

En el punto más alto de la senda, marcado con un hito, podemos seguir cresta arriba. Nos guia la misma cresta y después la loma que corona en el Tozal de Guardia. Si subimos unos 20min, mucho antes de llegar a la cima boscosa, podemos encontrar 3 quejigos viejos y las ruinas de la Pardina de Guardia, todo bien escondido en el pinar presente. De la pardina sólo quedan algunos muros de apoyo, terrazas de cultivo y montones de piedras, pero los árboles resisten y merecen una visita, aunque su alcance es otra vez una caminata libre sin camino obvio.

Retorno:

Cruzamos el Río Guarga.

El Barranco Ricau

El Barranco Ricau.
Robert cruza la penúltima poza a nado. Yo lo evito por la derecha, ya que es tarde y no quiero mojarme más.