Paseo al Abrigo de Muriecho

El Barranco Fornocal y el Portal de la Cunarda

El Barranco Fornocal y el Portal de la Cunarda.

El Parque Cultural del Río Vero

El Parque Cultural del Río Vero se creó en 1998 para gestionar el patrimonio cultural y natural que se halla en el curso del Río Vero. Al mismo tiempo facilita el flujo de informaciones al publico y potencia las visitas turísticas. Nosotros, acompañados por el perro, no buscamos los servicios de las instalaciones en los pueblos, como los centros de interpretación, o las rutas guiadas. Pero nos podemos aprovechar de los senderos limpios y balizados para dar unos bonitos paseos culturales por este paisaje asombroso.

Antes de iniciar el paseo podemos informarnos en la web del Parque Cultural del Río Vero.

Ficha Muriecho

Recorte Mapa Alpina

Recorte Mapa Alpina.

La visita de estos abrigos conlleva un largo paseo por una pista que traspasa un pinar. La caminata resulta fácil y agradable, aunque monótono. Sólo al final, cuando nos acercamos a los acantilados del Barranco Fornocal donde se encuentran las pinturas, la excursión coge color y emoción. En el acceso al abrigo veremos el Portal de la Cunarda en el otro lado del cañón todo enmarcado por los acantilados y fajas que flanquean las orillas del Barranco Fornocal.

Como el paseo es corto, lo podemos combinar con la visita del cercano Abrigo de Barfaluy donde se encuentran también pinturas rupestres en un paisaje espectacular y llenar de esta manera una media jornada.

Tiempo:

Del aparcamiento al Abrigo de Muriecho: 45min.

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Total: 1h15

Aparcamiento:

En la carretera A-2205 (de Colungo a Boltaña) sale una pista a mano izquierda después de pasar el km9. Seguimos esta pista unos 50m y aparcamos en uno de los ensanches delante de la barriera.

Acceso:

La excursión empieza allí.

Sólo hay un cartel al lado de la barriera. Durante el camino tenemos que orientarnos con la ayuda del mapa, aunque en total no resulta difícil.

Avanzamos por la pista. Cuando salimos del pinar se acopla un ramal desde la derecha. (Debemos tenerlo en cuenta en la vuelta.) En la siguiente bifurcación tomamos el ramal que baja por la derecha. Después, en una curva de 90º hacia la izquierda, dejamos la pista y bajamos por una senda que nace allí a mano derecha.

Esta senda, clara y bien pisada, desciende a un barranco que cruzamos. En breve nos lleva a los abrigos.

Los Abrigos de Muriecho

Las pinturas rupestres del Abrigo de Muriecho

Las pinturas rupestres del Abrigo de Muriecho.

Paisaje y cultura.

No es de todo fácil encontrarlas, por eso es recomendable informarse sobre las pinturas vía la web anteriormente.

Retorno:

Volvemos por el mismo camino, que nos revelará en esta dirección buenas vistas sobre la cabecera del Barranco Argatín, una parte del Vero y de la Choca donde se encuentran los Abrigos de Barfaluy.

Vistas al Barranco Argatín

Vistas al Barranco Argatín en un día lluvioso. Los visibles acantilados a la izquierda son los de la Choca.

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Paseo al Abrigo de Barfaluy

Las pinturas rupestres del Abrigo de Barfaluy

Unas de las pinturas rupestres del Abrigo de Barfaluy.

El Parque Cultural del Río Vero

El Parque Cultural del Río Vero se creó en 1998 para gestionar el patrimonio cultural y natural que se halla en el curso del Río Vero. Al mismo tiempo facilita el flujo de informaciones al publico y potencia las visitas turísticas. Nosotros, acompañados por el perro, no buscamos los servicios de las instalaciones en los pueblos, como los centros de interpretación, o las rutas guiadas. Pero nos podemos aprovechar de los senderos limpios y balizados para dar unos bonitos paseos culturales por este paisaje asombroso.

Antes de iniciar el paseo podemos informarnos en la web del Parque Cultural del Río Vero.

Ficha Barfaluy

Recorte mapa Sig Pac

Recorte mapa Sig Pac.

La senda de Lecina a las pinturas rupestres del Abrigo de Barfaluy es fácil, agradable y de poco desnivel. Traspasa un bonito carrascal y revela en su final las espectaculares vistas a los acantilados del Barranco de la Choca.

Como el paseo es corto lo podemos combinar con la visita del cercano Abrigo de Muriecho donde se encuentran también pinturas rupestres en un paisaje espectacular y llenar de esta manera una media jornada.

Tiempo:

De Lecina al Abrigo de Barfaluy: 30min.

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Total: 1h

Aparcamiento:

Aparcamos en Lecina.

Acceso:

Seguir las instrucciones de los carteles.

Antes o después de visitar las pinturas debemos visitar el bonito pueblo de Lecina.

Lecina

El aljibe de Lecina

El aljibe de Lecina

Obligatoria es la visita de la Castañeda, la carrasca milenaria.

Lecina es un pueblo pintoresco que destaca con una bonita plaza.

El aljibe y la fuente del pueblo se encuentran cerca del sendero que lleva a las pinturas rupestres.

El camino hacia los Abrigos de Barfaluy está bien señalizado y limpio.

Los Abrigos de Barfaluy

La cornisa que alberga las pinturas rupestres de Barfaluy

La cornisa que alberga las pinturas rupestres de Barfaluy.

Hay varios covachos que ubican pinturas. Algunos son difíciles de identificar y por eso merece la pena informarse anteriormente en la web.

Encuentro con la vida pastoral

Encuentro con la vida pastoral.

Merece la pena inspeccionar toda la parte accesible de la cornisa, ya que fue también usado por la gente de la zona. He encontrado varios utensilios que yacen en rincones. (Aunque no estoy de todo seguro, si los han colocado por las visitas guiadas…)

Retorno:

Volvemos por el mismo camino.

La Castañeda

La Castañeda.
La carrasca milenaria de Lecina.

Los Azudes de Pozán

La poza y cascada principal del Azud de Pozán

La poza y cascada principal del Azud de San Marcos.

El Salto de Pozán tiene fama por la zona de Barbastro, ya que se ve desde la carretera antes de llegar al pueblo. Es un sitio ideal para bañarse, dar “saltos mortales” por la presa y tomar el sol. Para incrustar la visita en un bonito paseo nos podemos aprovechar de la Senda de los Azudes.

Ficha PozánEsta senda lleva del Azud de Arriba al Azud de San Marcos. En este último se hallan las pozas mencionadas, aunque hay en los dos. El recorrido nos llevará por pistas y senderos que traspasan los huertos del pueblo, una zona tranquila y idílica. Cruzaremos el Vero por el puente medieval y podremos gozar de la fauna y flora de la ribera del río por todo el recorrido mientras nos acercamos a las maravillosas pozas.

Recorte Mapa Sigpac

Recorte Mapa Sigpac

Ya son motivos suficientes para enriquecer una tarde de piscina natural por un paseo, sencillo pero sano.

Esta zona no figura en ningún mapa de la Sierra de Guara, de hecho no conozco ninguno sobre el bajo Vero. Por eso es muy útil aprovechar la ruta balizada que es fácil de identificar en todos los momentos.

Preparamos la mochila con todo que hace falta para tomar un baño y el sol, la correa y vamos a dar un pequeño paseo.

Tiempo:

Desde el aparcamiento al Azud de Arriba: 10min.

Desde el aparcamiento al Azud de San Marcos: 30min.

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Total: 1h 30

Aparcamiento:

A la Senda de los Azudes se acceda desde el aparcamiento del polideportivo o las piscinas municipales.

Otra opción para evitar coches y pueblo es coger una carretera secundaria y restringido al trafico a mano izquierda en la salida del pueblo hacia Alquézar, Colungo. Después de cruzar el Río Vero veremos pistas en los dos lados y varios ensanches donde podemos dejar el coche.

Siempre he optado por esta última opción.

Vistas al pueblo

Vistas al pueblo.
El arce de la izquierda es muy bonito.

Acceso:

Donde hemos dejado el coche cruza la Senda de los Azudes y veremos alguna baliza.

El Salto de Pozán o el Azud de San Marcos

El Salto de Pozán o el Azud de San Marcos.

Caminando en el sentido de la corriente las balizas nos guían hasta el Azud de San Marcos por los huertos.

Hacia el norte cruzamos el Vero por el puente medieval que se encuentra a un tiro de piedra y en seguida llegamos al Azud de Arriba.

Retorno:

Volvemos por el mismo camino.

Detalle de un portal a un campo

Detalle de un portal a un campo en la zona de los huertos.

El Ciervo de Chimiachas

El Ciervo de Chimiachas

El Ciervo de Chimiachas.

El Parque Cultural del Río Vero

El Parque Cultural del Río Vero se creó en 1998 para gestionar el patrimonio cultural y natural que se halla en el curso del Río Vero. Al mismo tiempo facilita el flujo de informaciones al publico y potencia las visitas turísticas. Nosotros, acompañados por el perro, no buscamos los servicios de las instalaciones en los pueblos, como los centros de interpretación, o las rutas guiadas. Pero nos podemos aprovechar de los senderos limpios y balizados para dar unos bonitos paseos culturales por este paisaje asombroso.

Antes de iniciar el paseo podemos informarnos en la web del Parque Cultural del Río Vero.

Entre todas las pinturas rupestres que he visto en la zona del Cañón del Vero, me ha gustado más esta. Como no entiendo de la prehistoria ni del arte, no puedo valorar su precio cultural, pero sí, veo que es un dibujo bien acabado y definido y a pesar que tiene más años que yo, impresiona…

Ficha ChimiachasEl camino hacia el covacho es caluroso, pero nos acercará a las Balsas de Basacol que suelen llevar agua y alivian el sufrimiento del perro por el calor. Ademas pasamos por los Corrales de Quizáns que merecen también una visita.

Se puede plantear la ruta como una circular hasta las balsas usando el camino por el Barranco de Payuala que arranca a lado de la piscina de Alquézar y el sendero que lleva al Collado de San Lucas. Todos estos senderos están bien marcados y balizados.

Las vistas desde Quizáns al Somontano

Las vistas desde Quizáns al Somontano.

Más información sobre esta parte de la excursión se encuentra en la entrada: “Las Clusas y los Oscuros del Vero“.

Lo que no se debe perder es el eco que hay en el Barranco de Chimiachas en la parte alta de la cornisa donde se encuentra el covacho del ciervo. Reproduce sin faltas ortográficas el bonito nombre “Segismundo”. (En honor de un gran montañero que tenemos aquí en el fondo del Valle de Tena.)

Alquézar

Alquézar bajo la vigilancia de los buitres.

Las Pasarelas del Vero

El Puente de Villacantal

El Puente de Villacantal.
Robert disfruta de un baño en esta badina alargada.

Este paseo es muy bonito y ofrece a un amplio publico las bellezas típicas de la Sierra de Guara envuelto en un paseo fácil y relativamente corto. La desventaja para nosotros es que las pasarelas que salvan a las pozas y cascadas están hechas de unas rejas de metal que dan miedo a la mayoría de los perros. Eso debemos tener en cuenta, si optamos por esta ruta.

Ficha Pasarelas del VeroLa primera pasarela podríamos evitar cruzando la poza a nado, pero la segunda salva una cascada que nos obligará usar dicha vía metálica. La siguiente salva un caos y tramos de un cauce que parecen bastante difícil, lo que significa que optaremos de nuevo por la variante de las rejas en vez del agua. Por eso pienso que no debemos plantear la ruta como una acuática, sino aprovechar las pasarelas, aunque el perro no disfrutará en estos tramos determinados.

Las pasarelas en el Cañón del Vero

Las pasarelas en el Cañón del Vero.
En la foto se puede observa la inmensidad del cañón en comparación a las personas.

Recorte Mapa Alpina

Recorte Mapa Alpina

Especialmente en verano, encontraremos mucha gente, niños y perros en el camino. Por eso, debemos controlarle en cada instante para no provocar incidentes y, por supuesto, recoger sus heces sin excepciones.

Los alrededores de las pasarelas son idílicos y nuestro perro puede jugar, correr y pasarlo bien, si la integridad social lo permite.

Hay cuatro bajadas al Río Vero desde Alquézar, las que voy a describir brevemente:

Al Puente de Villacantal

El Puente de Villacantal

El Puente de Villacantal.

Este sendero caluroso pasa por el Collado de San Lucas y nos sitúa en la zona más al norte del curso accecible del Vero por Alquézar, justo al final del Caos de Villacantal. Hay una bonita badina con playas de grava para disfrutar de una baño y una visera de un tamaño considerable. Un poco más arriba los bloques del famoso Caos de Villacantal oprimen el lecho y nos cierran el paso. Si queremos, podemos explorar alguna poza inferior.

En el tramo por el río entre el puente y la Cueva de Picamartillo donde llega el camino del Barranco de la Fuente al Vero no hay sendero. La mejor opción es ir por el mismo lecho del río y aceptar que nos mojaremos hasta las rodillas.

Los Covachos de Arpán y la Peña Villacantal

Cerca del puente en dirección a los Cavchos de Arpán o Asque, el Barranco Lumos forma un breve y espectacular estrecho por lo cual pasa el sendero.

El Barranco Lumos

El Barranco Lumos.
El estrecho es corto, pero impresiona a Robert.

Los dibujos rupestres de dicha cueva merecen una visita y si tenemos ganas de sudar un poco, podemos seguir subiendo hasta el borde del precipicio del la Peña Villacantal y disfrutar de unas vistas espectaculares sobre el Vero y las colinas conglomerados de Asque. Para llegar allí tenemos que continuar por la senda de los covachos hasta el punto más elevado. En esta loma giramos a la izquierda y recorremos la cresta hasta que topamos con el abismo.  El ascenso desde el puente realizaremos en una media hora.

Por el Barranco de la Fuente

El Sendero del Barranco de la Fuente

El Sendero del Barranco de la Fuente

Cerca de la panadería arranca este bonito camino que se adentra en el Barranco de la Fuente y baja entre los paredes hasta el cauce del Vero. El camino es pendiente, pero está bien acondicionado y es el más umbrío de los cuatro, ya que hay mucha vegetación en esta canal.

La Cueva de Picamartillo

Enfrente de la desembocadura del Barranco de la Fuente, el Río Vero forma un giro debajo de una gran visera. En la zona abierta hay una amplia playa de grava. Es un buen sitio para almorzar.

En el tramo entre dicha cueva y la central están las 3 pasarelas de rejas metálicas. Entre estas siempre hay acceso al río en lugares muy idílicos.

A la antigua presa

Este camino, empinado y muy expuesto al sol, discurre por una faja debajo del castillo. Se inicia en las terrazas/miradores que se encuentran cerca del portal del castillo y baja a la presa cerca de la central.

La pista a la central o el Puente Fuendebaños

La bajada al Puente de Fuendebaños

La bajada al Puente de Fuendebaños.
Nos esperan estas fabulosas pozas abajo, lo que nos motiva a acelerar el paso.
Los dos inmensos bloques al fondo a la derecha los llamo los Pepes del Vero.

Arranca en el Barrio Arrabal y baja a una balsa artificial, donde hay una bifurcación. El ramal de la izquierda lleva a la central y el de la derecha, el GR, baja al Puente de Fuendebaños. Como se trata de una pista por un terreno con poca vegetación, es también un camino caluroso, aunque menos inclinado. La balsa en el medio suele estancarse en pleno verano y no es el mejor sitio para que nuestro amigo de cuatro patas tome un baño.

El Molino de Alquézar

La presa del Molino de Alquézar

La presa del Molino de Alquézar.
La foto la tomé en primavera cuando hay mucho caudal y el agua todavía está fresca, muy fresca.

Río arriba del Puente de Fuendebaños está el viejo molino, un edificio bonito y grande. Una senda por la orilla derecha no lleva hacia él. Siguiendo dicha senda encontraremos a poca distancia la curiosa presa del molino. Hay preciosas pozas y el agua, verde y cristalina, invita a tomar un baño refrescante.

La Cueva Cortante

Desde el Puente de Fuendebaños hay una senda muy vestida que lleva en aproximadamente una hora a dicha cueva. Más información se encuentra en la página de las “Excursiones no realizadas” (scroll down).

En las guías las rutas se diferencian por los distintos accesos, aunque el PR balizado desciende por el Barranco de la Fuente y asciende por la pista de la central. Pero en realidad cada uno puede elegir la combinación que le encaja mejor en su tiempo disponible.

La badina de Villacantal

La badina de Villacantal.
Al fondo está la playa de grava y el puente.

Por el cañón del joven Vero

El Vero superior

El Vero superior.
Robert descansa en el resalte que inicia los estrechos debajo de Almazorre.

El Río Vero ha cortado en su camino entre el Santuario de Santa María de la Nuez y el Molino de Almazorre un pequeño cañón olvidado. No tiene tanta fama como su hermano mayor entre Lecina y Alquézar, pero merece una visita sin duda ninguna. Toboganes, cascadas o pozas inviten a bañar y las ruinas de un castillo árabe, un horno de cal y los dos molinos entretienen durante el recorrido entre las dos aldeas, las cuales son dignas de una visita igualmente.

Recorte del Mapa Alpina

Recorte del Mapa Alpina.

Por desgracia, este tramo del Vero se seca en verano y en primavera podemos encontrar ya la mitad del cañón – el tramo inferior entre los dos molinos – sin agua y justo esta circunstancia es el secreto de la excursión de hoy:

Si encontramos el cañón con mucha agua, el avance por el tramo de los estrechos, especialmente la parte de Almazorre por abajo se complica bastante. Pero si encontramos el río totalmente seco o con las pozas estancadas, pierde todo su encanto y encima sufriremos de la sed. Por eso es más importante de lo habitual, elegir una buena fecha en primavera.

Pues, nos preparamos para una excursión por un terreno olvidado, cogemos agua, el almuerzo y la correa para explorar esta zona olvidada y bella del joven Río Vero.

Ficha joven Vero

Tiempo:

Bajada al río: 30min.

El recorrido por el río: 2 – 3h

Subida a Santa María de la Nuez: 30min.

El retorno por el PR hasta el río: 1h 30

La bajada por los estrechos hasta el Molino de Almazorre: 1h30 – 2h

Desde el Molino hasta Almazorre: 30min.

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Total: depende mucho al caudal, 6 – 8h, jornada completa

Aparcamiento:

En el barrio bajo de Almazorre

Acceso:

Subimos por el camino que conecta los dos barrios del pueblo hasta la iglesia. Como estamos en un pueblo, controlamos al perro.

Desde el bonito recinto de la iglesia, el cementerio y el esconjuradero sale un camino balizado hacia el norte que lleva al dolmen: “La Caseta de Balanzas”. Seguimos por este camino hasta el lecho del Barranco de las Pilas muy cerca de su desembocadura al Río Vero. Durante la bajada debemos prestar atención al caudal.

  • Si las pozas están totalmente secas o estancadas no recomiendo seguir por esta ruta. En este caso, podemos continuar por el PR, visitar el dolmen y conformarnos con este paseo caluroso.
  • Si el barranco no lleva caudal, pero las pozas contienen agua en condiciones, podemos seguir. No vamos a encontrar cascadas en el primer tramo, pero por lo menos nuestro perro se puede refrescar en los restos del agua que encontraremos durante este primer trayecto, y el avance por el lecho será rápido.
  • Si encontramos agua bajando por el lecho, podemos alegrarnos con anticipación por la belleza que nos ofrecerá el Río Vero en el tramo entre Almazorre y Santa María de la Nuez, pero la bajada al Molino de Almazorre sólo es factible con neopreno y mochila acuática. Por todas maneras el avance por el lecho del río será más despacio.
La iglesia de San Esteban de Almazorre

La iglesia de San Esteban de Almazorre.

Seguimos el PR que nos lleva al lecho del Barranco de las Pilas, lo cruza y empieza a subir en la otra vertiente. A pocos metros de la orilla pasamos por un horno de cal donde un panel explica el funcionamiento. Más arriba dejamos el PR y seguimos la senda que da acceso al Castillo de Zaba, balizado a mano izquierda.

El Castillo de Zaba:

El Castillo de Zaba

El Castillo de Zaba.

De este castillo árabe quedan sólo ruinas, pero contemplando los restos de los muros uno se puede imaginar la estructura de las edificaciones y los campos. La carrasca que crece en la misma torre es curiosa y el lugar nos sirve para orientarnos, ya que es un montículo con buenas vistas sobre esta zona:

Mirando hacia el sur vemos la desembocadura del Barranco de las Pilas con el Río Vero. Este último viene del norte pasando por nuestra derecha. Debajo de nosotros se adivinan los primeros estrechos que nos vamos encontrar remontando el lecho.

Para llegar al lecho del Río Vero podemos rehacer el camino hasta el Barranco de las Pilas o más bien bajar directamente al Vero por una senda de cabras obvia.

Empezamos a remontar el río. Ya al principio tropezamos con una secuencia de marmitas que podemos evitar por la orilla derecha (nuestra izquierda según subimos). A lo largo del recorrido vamos encontrar varias pozas y saltos que podemos superar fácilmente. En la cascada más grande (de 1m y medio) podemos trepar por la orilla derecha ayudando al perro con un empujón. El paso no es aéreo, ni difícil en la subida. En la cabecera de la cascada vemos unos hitos que indican un camino que sube por la orilla izquierda y enlaza con el PR al dolmen. El camino que sube por la orilla derecha se pierde.

Nosotros seguimos por el lecho y pronto llegamos a las ruinas de un viejo molino con una bonita poza debajo. A partir de allí podemos seguir por la acequia en la orilla derecha que se convierte pronto en camino y tiene continuidad hasta las zonas abiertas fuera del cañón en las cercanías de Santa María de la Nuez y Paúles.

Robert en las ruinas de un molino en el joven Vero

Robert en las ruinas de un molino en el joven Vero.
No se cómo se llama el molino, ni a que pueblo pertenecía, ya que no figura en ningún mapa o libro. A pesar que Almazorre tiene su propio molino río abajo, supongo que este usaban las poblaciones río arriba o el Santuario de Santa María de la Nuez.

Cuando vemos a nuestra izquierda los primeros campos laborados, el camino se parte en varios ramales. Seguimos cerca del agua en la orilla derecha (nuestra izquierda) para encontrar a poca distancia una pista que baja de los campos. Subimos por esta pista que da muchas vueltas entre los campos y barrancos. Nos llevará a otra pista horizontal, donde encontramos las balizas de un PR: el camino de Santa María de la Nuez a Betorz y Almazorre.

Santa María de la Nuez:

Siguiendo la pista hacia el norte llegamos en 10 min a la aldea y el Santuario. Sin duda vale la pena elegir dicho lugar para un descanso cultural.

Después de la visita del santuario volvemos por el PR a Almazorre. La pista se convierte pronto en un bonito camino que traspasa un bosque de encinas en la falda del Tozal de Asba. En el punto más elevado encontramos a mano derecha el Mirador de las Corralizas, donde vemos una parte del recorrido que hemos hecho por el cañón y poco después llegaremos a la bifurcación, donde empezamos a bajar hacia el Vero en dirección Almazorre. Otra vez en el lecho podríamos seguir por el PR y llegar en un cuarto de hora a la iglesia, donde iniciamos la excursión, pero si las condiciones están en nuestro favor, debemos bajar por este lecho seco, pulido y precioso que nos llevará a las pozas del Molino de Almazorre que invitan a un último baño fresco.

La primera secuencia de marmitas destrepamos por la orilla derecha. Son las que se ven detrás de Robert en la imagen inicial de esta entrada y nos informan bien sobre las dificultades que nos esperan río abajo:

  • Si las marmitas están secas, podemos avanzar sin grandes dificultades mojándonos sólo los pies.
  • Si las pozas están llenas, vamos a encontrar pozas más profundas en el estrecho abajo donde nos tendremos que meternos en el agua entero.
  • Si hay caudal, recomiendo aprovechar estas mismas pozas preciosas que forman las marmitas para sestear un buen rato y volver por el camino directo a Almazorre. El estrecho que se encuentra río abajo será complicado y no apto para el perro.
El joven Vero debajo de Almazorre

El joven Vero debajo de Almazorre.
En algunos tramos sorprende con un paisaje parecido al Cañón de Vero por la zona de Alquézar.

Después de un corto tramo por un cauce abierto el cañón se estrecha y nos introducimos en un mundo subexcavado donde domina la sequía y la cal blanca que cubre la roca pulida. Ser capaz de pasar con el perro por este extraño paisaje es una verdadera gozada. El caos al principio resolvemos por la orilla izquierda pegado a la pared de la bóveda. Más adelante tendremos que solucionar alguna trepada y cruzar algún charco de agua.

El paisaje seco del joven vero en el estrecho debajo de Almazorre

El paisaje seco de un cauce subexcavado en el cañón del joven vero en el estrecho debajo de Almazorre.
Se puede observar que el avance sería a nado, si el barranco llevaría caudal.

Al fin volvemos a la civilización que se anuncia por campos abandonados y los retos de la presa del molino. Por la culpa de una fuente en la orilla derecha el cauce suele llevar agua en primavera y pronto nos topamos con las bonitas pozas del Molino de Almazorre – aguas cristalinas y frías, el sitio perfecto para almorzar y sestear. A poca distancia se encuentra ya el último objetivo de esta excursión:

Las pozas del Molino de Almazorre

Las pozas del Molino de Almazorre.
Robert está contento que salimos del paisaje lunar.

El Molino de Almazorre

El Molino de Almazorre

El Molino (izquierda) y el Tejar (derecha) de Almazorre.

Fue restaurado hace poco y se pueden hacer visitas guiadas. A nosotros informan los paneles informativos sobre el tejar y el molino y su funcionamiento. Las ruinas de la presa hemos visto justo encima de las pozas.

A mi me extraña cada vez que miro las edificaciones, que se encuentre un molino de este tamaño y importancia considerable en un río de tan poco caudal, el cual llega incluso a secarse en verano.

Retorno:

Desde el molino sube un PR directamente al pueblo donde está el coche.

Robert y el molino sin nombre

Robert y el molino sin nombre.

Ascensión al Tozal de Asba

El Tozal de Asba

La Cima del Tozal de Asba.
El Vignemale, Taillón, Marboré, Monte Perdido y Robert están presente.
Como se trata del pico más elevado del margen oriental de la Sierra de Guara propone muy buenas vistas sobre el Pirineo y el Somontano.

El Tozal de Asba es un pico suave y cómodo, acompañado de un ambiente de leyendas y brujería. Por eso vale la pena informarse sobre los múltiples cuentos y misterios que rodean la zona, como la bonita historia sobre la encina de Lecina. Más sobre eso se encuentra en el estupendo libro “Leyendas de Guara” de Javier Casasus Latorre o en las paginas web de los pueblos que rodean la zona.

Ficha AsbaLa ascensión se puede iniciar desde Santa María de la Nuez (más entretenido) o desde Betorz (tramo largo de pista). Para extenderla a una excursión para una jornada completa recomiendo la circular entre estos tres objetivos. Los caminos están todos balizados y fácil de perseguir. Hay fuentes en los pueblos: la de Betorz han reformado hace poco y es bonita. También vale la peña visitar la mágica Fuente Laspuña que nos costará un 1h más de caminata. En la Balsa de Asba suele haber agua fuera de las temporadas más calurosas del año. De hecho, este sitio encantador será uno de los objetivos principales de la excursión. Allí se encuentra un pequeño bosquecillo de boj que asombra con el tamaño de sus árboles y la frescura que mantiene en el interior.

La Balsa de Asba

La Balsa de Asba con el idílico refugio de pastores.
A la izquierda se encuentra el bosque de boj y a la derecha la balsa, casi seca en otoño.

El Portal de la Cunarda

El Portal de la Cunarda

El Portal de la Cunarda.
Robert sestea en su sombra.

Un impresionante objetivo que asombra cada vez que aparece a la vista, incluso después de varias visitas. Las vistas al Barranco Fornocal (afluente del Río Vero), a la parte inferior de conglomerado y a la superior de caliza, son de la primera y enmarcan esta excursión con insospechados detalles, sorpresas y bellezas.

Ficha Portal de la CunardaDebido a la falta de agua durante todo el camino en verano debemos elegir como fecha el invierno o la primavera, ya que entonces encontraremos agua para el perro en la cabecera del Barranco de las Palomeras y el calor todavía no “mata”.

El Barranco de las Palomeras

El Barranco de las Palomeras.
Robert toma un baño, pero yo sigo pasando calor.

En todas las guías figura como inicio de la ruta el pueblo Colungo, pero me parece más apto dejar el coche en el desvió del PR de la pista que lleva Suelves. Es fácil de encontrar, como un cartel lo indica y hay una pequeña explanada para un vehículo. De tal modo iniciamos nuestra ruta en un sendero evitando todos los tramos, donde nos podría molestar el trafico y nos ahorramos más que una media hora de caminata incomoda. Dicha pista se desvía de la carretera a mano derecha justo detrás el puentecillo que salva el Barranco de los Pilones 1km después de Colungo (baliza de GR).

La ruta circular que describe Oscar Bailarín en su libro “Sierra de Guara” no es aconsejable para nosotros dado que implica en la vuelta un largo tramo de pista donde circulan coches a menudo. Resulta mejor, volver rehaciendo el acceso. Pero sí, recomiendo bajar, sin camino obvio, a la plataforma rocosa debajo del Portal que menciona. Nos sorprenderá con la nueva perspectiva del mismo y nuevas, bonitas vistas.

Nota personal:

Dicha plataforma está ya cerca del río, pero un acantilado impide la bajada inmediata. Me parece que había una senda para acercarse desde lo alto al cauce del Fornocal que hoy en día está borrada por la vegetación y hasta ahora no he encontrado una buena manera para completar la excursión con un baño en una de las bonitas pozas de dicho barranco. Espero que en un futuro puedo anotar por donde se puede bajar desde el Portal hasta el barranco. ¡Ojala!

El Portal de la Cunarda

El Portal de la Cunarda.

Gymkana por la Cabecera del Vero

El Desfiladero de Lecina

El Desfiladero de Lecina.
Robert, pensativo, en la presa del molino.

El Río Vero forma desde la Fuente Lecina hasta la entrada a los Oscuros un cañón que se puede recorrer en ambos direcciones sin dificultad. Las innumerables pozas rodeadas por campos y árboles aseguran que el perro y el amo se divierten durante toda la excursión.

Recorte del Mapa Alpina

Recorte del Mapa Alpina

A lo largo del canon encontraremos varios rincones extraordinarios que se esconden de los caminantes como tesoros. Visitando estos tesoros naturales durante un paseo entre el agua refrescante y las paredes agujerados que rodean el río, es el principal objetivo de este paseo.

Sólo nos hace falta coger agua, el mapa, el almuerzo y la correa, introducirnos en el canon y dejarnos llevar por una gymkana diseñada por la misma naturaleza.

Ficha Gincana por el VeroTiempo:

Considerándola como un paseo con un aspecto de gymkana, el tiempo es irrelevante. Pasaremos un medio día de paseo sin prisas. Sólo apunto los detalles para el modo circular:

Salida del canon hasta el cruce de las pistas: 45min

Del cruce hasta el coche: 40min.

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Total: irrelevante, 4h, media jornada

Aparcamiento:

Hay una explanada grande a la izquierda con paneles informativos y merendero en la carretera A-2205 (Colungo – Arcusa) entre los km16 y 17. Como está cerca del río este aparcamiento es el más aconsejable.

Acceso:

Desde el parking bajamos directamente al río. Así llegamos a una pequeña presa que sirve también de puente. La Fuente Lecina – nuestra limitación hacia el norte – está a pocos metros río arriba y la entrada a los Oscuros del Vero, la Gorga Negra – nuestra limitación hacia el sur – está a una distancia de casi 2 km río abajo al sur.

Si avanzamos por el cauce del Vero, no hay pérdida. Podemos ir por el mismo lecho del río, mojando nos hasta la cintura, o, mas bien, por caminos que recorren el fondo del canon, mojándonos solo los pies. Cerca de la presa del acceso, que hemos cruzado en el principio, nace un PR que salva los primeros estrechos por encima de las paredes de la orilla derecha para después bajar otra vez al lecho, cruzar el río varias veces y terminar al fin en la Ermita San Martín.

Típico paisaje del Vero

Típico paisaje del Vero.
Pozas, playas de piedra, paredes, bosques y cuevas.

Los límites de nuestro paseo son rincones singulares, que no podríamos pasar sin darnos cuenta:

La Fuente Lecina:

Esta fuente da luz a las aguas del Río Vero, las cuales corren bajo tierra hasta entonces. Por eso, el lecho encima de la fuente está normalmente seco. El manantial se encuentra debajo de unos chopos cerca de la presa del acceso y forma un rincón idílico.

El Pozo Negro:

Así se llama la badina a la cual se considera como la entrada a los Oscuros del Río Vero. Esta poza estrecha y profunda siempre lleva agua fría y es el primer trámite, que nos impide el paso a pie. Si cruzaríamos la poza nadando, llegaríamos a más pozas y saltos de agua, donde el avance resulta cada vez más difícil.

Empezamos a buscar los tesoros más fáciles, como se encuentran a sólo 10min o menos del río:

El Molino de Lecina:

El Molino de Lecina

El Molino de Lecina.

Cerca del puente pasamos por la presa vieja del molino, que forma una poza grande y bonita. El edificio del molino está en ruinas, pero todavía es pintoresco. Se puede todavía adivinar la toma de agua y el pozo. Encima del molino vemos la casa del molinero pegada a la pared y cerca de ella se halla un covacho amurallado que sirvió de refugio. Considerando el número y tamaño de los edificios, se nota que se trataba de un molino importante en su tiempo. La toma de luz en la pared y los viejos alambres colgados son los testigos que el molino funcionaba también como una mini-central. Un cambio de beneficios de la misma instalación que se puede observar en varios de los molinos en Aragón.

El Baranco Argatín:

Entre el molino y la presa se encuentra la desembocadura del Barranco Argatín. En su último tramo surge agua por la pared, lo que nos puede servir para llenar la cantimplora con agua fresca.

La sala del Cruciacha:

El Barranco Basender, afluente seco al Vero por la derecha, forma con el último salto esta bonita sala.

El Barranco Portiacha:

El último salto del Portiacha

El último salto del Portiacha.

Justo enfrente de la sala del Basender desemboca el Barranco Portiacha al Vero. Un pequeño camino escondido sube al último salto del barranco, un circo rocoso y espectacular de 35m de altura. Normalmente no baja agua por el barranco, pero ya el circo seco, sin cascada, impresiona.

La Ermita San Miguel:

Bajo las paredes del Cañón de la Choca, afluente al Vero por la derecha, se encuentra esta pequeña ermita. Desde la ermita podemos llegar por una senda a una fuente.

Nos quedan dos tesoros más alejados y más difíciles de encontrar:

El Abrigo del Gallinero:

En la región del Canon del Vero todas las cuevas que albergan pinturas rupestres están tapadas con rejas. En algunas se tiene que acercar por una escalera de hierro para ver las pinturas lo que puede dar miedo a gente que sufren vértigo. Por todas maneras, los perros no pueden pasar por estas escaleras, pero como el amo no se aleja mucho, no habrá problemas, si el perro espera al pie de la escalera. En verano se organizan visitas guiadas. Más detalles acerca de estas visitas dar la información turística de Alquézar.

De la ermita río arriba, cruzando el río dos veces, el terreno forma terrazas en la orilla derecha, antiguos campos cultivados: El Huerto Raso. Por estas terrazas alcanzamos en el extremo de la izquierda un sistema de fajas, por las cuales llegamos a unos covachos con pinturas rupestres. La senda está poco marcada y bastante empinada, pero siguiendo a los hitos con atención, alcanzaremos las cuevas en menos de una media hora.

La Cueva de Lucien Briet:

La Cueva de Lucien Briet

La Cueva de Lucien Briet.
Robert está impresionado.

Entre la Ermita de San Martín y la Gorga Negra nace un camino en la orilla izquierda. Este sendero sube en zigzag por una pedrera pendiente y traspasa después en un bosquecillo, para salir más adelante por una canal del cañón.

Antes de entrar en el bosque nos fijamos en lo alto hacia nuestra izquierda. Se ve claramente una boca grande de una cueva y se adivina una senda desdibujada desviándose del camino principal.

Dicha senda hacia la boca es muy empinada y pasa por zarzas que pueden llegar a molestar. Encima hay muchos ramales (caminos de cabras) que no tienen salida. Aun así, vale la pena visitar esta cueva, especialmente por la tarde cuando el sol ya está bajo e ilumina la boca.

Si tomamos la senda, que sube a la cueva, nos faltan para llegar unos 100m de desnivel por una pedrera salpicada de zarzas. Nos acercamos mejor por los ramales de la izquierda, que nos llevan al fin a la pared que vemos a la derecha de la cueva. Hay pequeñas trepadas al final que no resulten difícil para el perro ni el amo.

La cueva misma no es muy profunda y no es peligrosa para los perros. (Quiere decir, que no hay agujeros, ni sistemas de túneles, por los cuales el perro se podría perder o caer.) Eligiendo bien la hora, la cueva se convierte en una catedral rocosa, iluminada por sus “ventanas”.

Retorno:

Podemos volver por donde hemos venido, pero para completar la gincana con unos caminos nuevos y una perspectiva distinta, aprovechamos el mismo camino que hemos encontrado para subir a la Cueva de Lucien Briet. De esta manera acabamos la excursión por un circular que nos permite encontrar dos tesoros más y contemplar casi todo el recorrido que hemos hecho durante el día desde un mirador.

Hay que tener en cuenta, que no encontraremos agua en cuando salimos del lecho, y la subida bajo el sol del mediodía resultará muy fatigosa. ¡Tenemos que elegir bien la hora para volver ya fuera de las horas de calor!

Subiendo por el camino descrito para la cueva de Lucien Briet, no nos desviamos hacia la cueva y seguimos por el camino principal. Así salimos sin perdida del cañón y llegamos a un cruce de pistas con indicadores.

El Abrigo de la Mallata:

El Abrigo de la Mallata

El Abrigo de la Mallata.
Buenas vistas sobre el Cañón del Vero.

Podemos aprovechar la cercanía de las cuevas con pinturas rupestres del Tozal de la Mallata y visitarlas. Nos costará unos 10min para encontrarlas. Aparte de las pinturas, hay buenas vistas desde este abrigo sobre el Vero y la Choca.

Seguimos desde el cruce hacia el Parking del barranco Portiacha. Antes del parking la pista baja a una vaguada. En este punto hay que controlar el perro por el peligro que presenta la cercanía de la carretera.

El Barranco Portiacha:

En el punto donde cruzamos la vaguada, podemos bajar por el barranquillo unos pocos metros y disfrutar con cuidado del primer salto de 30m que forma este barranco. Incluso podemos bajar por una cornisa a mano izquierda sin dificultades y ver el circo desde abajo. Como hemos visto antes el último resalte del mismo barranco, conocemos ahora las dos atracciones principales del Barranco Portiacha. Eso nos dar una imagen de la belleza que se revela a los practicantes del deporte del descenso de barrancos.

El Mirador del Vero:

Ya en el aparcamiento, en frente de la carretera, bajamos al mirador del Vero. Vale la pena visitarle y buscar los sitios, por los cuales hemos pasado durante el día. El Barranco Basender está justo enfrente de nosotros y más hacia el sur adivinamos la desembocadura del Cañón de la Choca donde se halla la Ermita de San Martín.

Robert en el Mirador del Vero

Robert en el Mirador del Vero.

Salimos del aparcamiento, cerca de la bajada al mirador, en dirección norte. Este camino, bien trazado, baja al Barranco Argatín. Le cruzamos y subimos hasta el parking, donde está el coche.

El Molino de Pedro Buil

El puente del molino sobre el Vero joven

El puente del molino sobre el joven Vero.

En el Molino de Pedro Buil podemos estudiar bien el funcionamiento de un típico molino de estas zonas, pues está bien conservado y hay paneles explicativos interesantes. Encima se encuentra en un entorno pintoresco: un pequeño puente sobre el Río Vero lleva a él. Por lo tanto se trata de un agradable y informativo paseo sobre la arquitectura de agua.

Ficha Pedro Buil

Tiempo:

 Al molino: 10min.

Hasta la presa: 30min.

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Total: irrelevante, 1h

Aparcamiento:

Antes de llegar a Sarsa de Surta vemos a mano izquierda el puente y los paneles. Hay mucho sitio para aparcar.

Acceso:

Inmediatamente

Cruzamos el puente, subimos un poco para cruzar un barranco seco. Bajamos en el otro lado por una pista que lleva directamente al arenal. Río arriba vemos al molino.

El Molino:

El interior del molino

El interior del molino.

Con las informaciones del panel todavía en mente podemos explorar el molino. La planta principal está cerrada, pero nos podemos meter por la boca del desagüe y contemplar los mecanismos que actuaban como un motor para las muelas en la planta superior. Para ver todo eso en condiciones debemos llevar una linterna o un frontal.

Para ver las ruinas de la presa, la toma y el conducto del agua, tenemos que subir unos 400m por el bonito cauce del joven Vero mojándonos los pies hasta los tobillos en caso de que lleva agua.

Robert me espera fuera del molino, porque le dan miedo las cuevas.

Robert me espera fuera del molino, porque le dan miedo las cuevas.

Retorno:

Volvemos por el mismo camino.