La Bozosa de San Miguel

Una perspectiva íntima del Salto de Roldán

Una perspectiva íntima del Salto de Roldán.
Esto se halla entre la Peña San Miguel y Amán. El Río Flumen cortó un hondo desfiladero entre los dos moles conocido como las Palomeras del Flumen.
Es el paisaje que nos acompaña durante esta excursión. Sin embargo mi pequeña cámara no es capaz de captar el verdadero ambiente que nos espera allí:
Paredes infinitos a ambos lados, el ruido de las aguas del Flumen pasando po los estrechos y los incontables buitres dando vueltas por las peñas.

Nota personal:

En los cuadernos de los viejos mapas de Brames (ediciones de los años 1998 y 2002) Oscar Ballarín menciona una senda que salva las Palomeras del Flumen por la orilla derecha. No da muchas pistas por donde discurre la senda, pero advierte que está muy vestida y es un poco peligrosa.

Sea como sea, desde el momento que leí aquellas lineas intenté a encontrarla, ya que promete que haya vistas, espectaculares e intimas, al Salto de Roldán y las mismas Palomeras.

Perdidos por el boj a gatas por la cara norte y sufriendo bajo el cruel sol por la cara sur íbamos varias veces, Robert y yo, sin dar con la senda. Como no fue capaz de encontrarla, descarté el tema.

Pero en 2017 me he topado sorprendentemente con ella (recientemente limpiada) mientras hizo el descenso de las Palomeras del Flumen. Me he quedado asombrado y en las semanas siguientes la habíamos recorrido ya dos veces, dándome cuenta de que en una de las ocasiones años atrás estaba en la senda correcta. Sólo no la reconocí, como estuve arrastrándome a gachas entre el boj.

Supongo que fueron los guardas del parque que hicieron este trabajo y recuperaron una de las sendas más espectaculares de todo Guara: la Bozosa de San Miguel.

Se merecen una medalla.

Ficha PalomeraLa ruta de la Bozosa de San Miguel es verdaderamente espectacular y puede ser comparado con las Fajanas del Mascún o el Paso Lén del Vero presentandonos un gran cañón de Guara de una perspectiva desconocida y totalmente disatinta. La diferencia es que en la ruta de hoy el contacto obligatorio con el agua es sólo hasta las rodillas y, sobre todo, la ruta se puede hacer en una media jornada. Los demás características son muy parecidas.

Recorte Mapa Sigpac

Recorte Mapa Sigpac

Las dificultades encontramos en primer lugar en los pasos expuestas y, en segundo lugar, en un breve estrangulamiento que nos obliga avanzar por el lecho del río. Aunque siempre nos protege visualmente del abismo una fila de boj, la senda discurre muy cerca del borde de una estrecha faja. A veces la trocha es bastante empinada, lo que obliga al caminante avanzar con un paso seguro y cuidadoso. No recomiendo realizar esta ruta si el terreno está mojado. El paso por el estrangulamiento no es más problemático que lo habitual, si el caudal es normal.

Se puede realizar esta ruta circular en los dos sentidos. No hay diferencias en respeto a la dificultad o la estética. Aquí he optado por el sentido antihorario por la simple razón de tener una fuente en la subida. Será bien venida. (Además el lector que no quiere mojarse los pies podrá retroceder por el mismo camino en vez de vadear por el Río Flumen sin perderse lo más espectacular.)

Robert descansa en la orilla del Flumen

Robert descansa en la orilla del Flumen

Tiempo:

Del aparcamiento a la bifurcación: 30min (subida 1h).

La Bozosa de San Miguel  : irrelevante, 1h

Del río al coche por Lavallo: 1h (bajada 30min).

 

_______________

Total: irrelevante, 2h30, media jornada

Aparcamiento:

Aparcamos el coche en el Collado de San Miguel.

Acceso:

Retrocedemos por la carretera unos 250m. A mano izquierda desciende un camino por la falda sur de la Peña Miguel. Mucho más abajo llegamos a la primera bifurcación. En el suelo veremos una marca verde. Allí giramos a la izquierda.

La Peña Miguel de otra perspectiva

La Peña Miguel de otra perspectiva.

La senda se adentra en el Salto de Roldán en suave descenso. Después se arrima a la pared que baja en vertical de la Peña Miguel.  Más adelante la senda baja por una empinada ladera en busca de la faja que tiene continuación. Por ella discurre hasta un amplio bosquecillo colgado encima de las Palomeras. Por allí desciende dibujando una “Z” para después seguir por una cornisa que lleva a una proa en medio del cañón. Una vez en la proa sólo resta bajar por una canal muy pendiente hasta llegar al cauce del río.

El rincón del Flumen donde cruza la senda de la Bozosa de San Miguel

El Río Flumen.
El rincón donde cruza la senda de la Bozosa de San Miguel.

El rincón que forma el Flumen en este tramo es verdaderamente espectacular. En el centro de este escenario, paradisíaco y salvaje, se encuentra una bonita poza flanqueada por dos bloques los cuales casi se tocan encima de la superficie del agua y forman de esta manera un tipo de puente. Por estas dos rocas llegamos con un corto brinco y un fácil destrepe a la otra orilla donde 10m más adelante la senda termina en la entrada de un estrecho. Es la badina que nos obliga mojarnos como mínimo hasta las rodillas. Vadeamos estos 30m por el lecho del río hasta que veremos la continuación de nuestra senda en la orilla izquierda (nuestra derecha).

El Estrecho

El Estrecho.
Allí nos mojeramos los pies, si o si.

Recomiendo quedarse en la poza del puente hasta que se vaya el calor del día, ya que queda muy poco para que se inicia la fatigosa subida al coche.

De nuevo en marcha en la senda llegamos en seguida a un pequeño resalte rocoso que superamos con la ayuda de los bojes y las raíces (paso de II). Después de cruzar el río una última vez pisando unas piedras colocadas empezaremos ya la ascensión que nos situará finalmente en el Collado de San Miguel.

Pronto nuestra senda se une con otra y empieza a subir más decidido. Dejamos un refugio de pastores en ruinas a nuestra derecha y poco después veremos el desvío a mano izquierda que lleva a la fuente de los Lavallos.

El Manantial de Lavallos

El grupo de Carrascas cerca de la Fuente de los Lavallos

El grupo de Carrascas cerca de la Fuente de los Lavallos.

Ya hemos visto la caseta de pastores.

El agua que mana en la fuente sabe un poco raro, pero refresca igual.

Si nos acercamos a un grupo de grandes carrascas a mano derecha del camino un poco más arriba de la fuente, veremos más edificaciones en ruinas. Estas carrascas hacen una buena sombra y nos ofrecen un buen sitio para descansar con el agua recién cogido de la fuente.

Retorno:

El resto de la senda es de menor interés, fatigosa y calurosa. Nos lleva directamente al aparcamiento del Collado San Miguel.

El Salto de Roldán

El Salto de Roldán.
En el camino del retorno por la mañana.

Anuncios

Las pozas del Barranco Pequera o “El Charco del Molino”

El Barranco Pequera

El Barranco Pequera.
La poza del tercer salto visto desde debajo de la cascada.

La ruta de hoy nos lleva al entorno de dos pequeños pueblos en la Guarguera: Gésera y Grasa. La poca distancia entre las dos aldeas supera un antiguo PR que cruza el Barranco Pequera, la frontera natural entre los pueblos, por un curioso puente. Los tramos de esta senda que no fueron reemplazados por pistas son bonitos, pero el objetivo principal encontraremos, si nos desviamos algo del PR balizado.

Las aguas de dicho barranco pasan por tres saltos cerca del puente mencionado. Todos estos saltos son bonitos, pero sobre todo destaca el último que forma una inmensa poza, salvaje y verdaderamente paradisíaca.

Por desgracia, el Barranco Pequera se suele secar en verano, a pesar de ello hay una pequeña fuente que mana entre el segundo y tercer salto. Dado a esta característica estos dos saltos suelen aguantar un mínimo de caudal más tiempo que el resto del barranco. Sin embargo, la estética del lugar sufre en verano, ya que queda muy poca agua que cae por los saltos y la gran poza disminuye considerablemente la superficie. 

El Barranco Pequera

El Barranco Pequera.
A la izquierda: el lecho del río en pleno verano. Sólo hay charcos por la tormenta del día anterior.
A la derecha: el barranco con caudal en primavera.

Los otros objetivos son los mismos pueblos. Grasa es una idílica aldea ubicada en una suave loma sobre el barranco. Destaca la iglesia que está situada en un pequeño montículo y en Gésera se encuentran tumbas antropomorfas.

Recorte Mapa Sigpac

Recorte Mapa Sigpac.

Gésera y Grasa no son pueblos abandonados y por consiguiente debemos controlar al perro.

Preparamos todo lo que solemos llevar en una visita de una poza para tomar un baño inolvidable en las aguas olvidadas del Barranco Pequera.

Ficha Gésera

Tiempo:

De Gésera al puente sobre el Barranco Pequera: 30min.

Del cruce a Grasa: 30min.

Visita del primer salto: inmediato.

Visita del segundo y tercer salto: casi inmediato.

Variante para volver a Gésera: 30min.

_______________

Total: 2h, media jornada.

Aparcamiento:

Aparcamos en Gésera.

Como hay gente y perros viviendo en el pueblo, debemos controlar al perro.

Acceso:

Cogemos la calle que abandona el pueblo por el sur. En seguida se convierte en pista y sigue en dicha dirección. Al principio es la misma pista por la cual parte el GR hacia Nocito. Más adelante ignoramos el desvío del GR y nos quedamos en la pista que empieza a describir una amplia lazada para coronar una loma. Detrás de esta loma, el pueblo ya no está a la vista, se desvía una pista a mano derecha y justo después veremos las marcas del viejo PR que se separa de la pista también en dirección oeste. En breve la senda se arrima a un muro a mano izquierda y le sigue mucho tiempo hasta topar con un primer barranco. Este se suele secarse en verano pronto.

La caseta en el vado del Barranco Manatuero

La caseta en el vado del Barranco Manatuero.
Paco – un amigo de Robert – se asoma por la puerta.

Se trata del Barranco Manatuero. Justo en el vado se encuentra una borda. Seguimos las escasas marcas del PR y empezamos a subir por la loma divisoria entre los dos barrancos mencionados. Pronto la senda nos situará en el curioso puente sobre el Barranco Pequera.

Nota personal:

Ruego que nadie pise esta construcción. No sólo por la propia seguridad, sino también por no provocar roturas de la vieja madera. El objetivo es conservarla durante mucho tiempo más.

El puente sobre el Barranco Pequera

El puente sobre el Barranco Pequera.

Cruzamos el cauce con un brinco y seguimos por la senda que gana altura y nos lleva a una plataforma rocosa. Este es el punto desde el cual parten los accesos a los tres objetivos que queremos visitar. El mismo PR sube primero por zonas rocosa, traspasa después varios campos de cultivo y llega finalmente al pueblo de Grasa. Una senda a mano izquierda nos lleva a la cabecera del primer salto y un camino que baja a mano derecha conduce a las pozas del segundo y tercer salto.

Grasa

Grasa

Grasa.

Plácidamente permanecen las casas de Grasa entre los campos. Es un lugar de tranquilidad y soledad, sin embargo sigue siendo habitado.

El lugar más idílico es sin duda la iglesia. Se encuentra en una pequeña colina aislada de los dos barrios del pueblo. Llama la atención que hay muchos pozos en el pueblo, aunque la mayoría esta tapado y asegurado con maderas.

Como hay gente y perros viviendo en la aldea, debemos controlar a nuestro perro en el pueblo.

El primer salto

El Barranco Pequera

El Barranco Pequera.
El primer salto con mucho caudal en primavera.

Comparado con los otros dos es de menos interés, ya que la poza no cubre y se encuentra en una zona más umbría y más vestida. La senda nos acerca a la cabecera del salto. Si queremos, podemos cruzar el cauce e introducirnos en el pequeño caxical que hay en la otra vertiente del barranco. También podemos destrepar hasta la poza desde este bosquecillo.

El segundo salto

El Barranco Pequera

El Barranco Pequera.
El segundo salto.

El agua baja por un pequeño tobogán y reposa después en una pequeña poza que destaca con una gran marmita. Como el cauce es abierto hay espacio para sentarse, almorzar, tomar el sol o sestear.

El tercer salto

El Barranco Pequera

El Barranco Pequera.
El tercer salto.

Se encuentra próximo al segundo y forma la poza perfecta. La gente del lugar han colocado una piedra en el margen izquierdo de la cascada para poder subir trepando desde el agua a la cabecera.

Nota personal:

En el libro “Toponimia de la Baja Guarguera” los autores Daniel Lerín Cristóbal y Teresa Tiñena Abril mencionan el antiguo molino de Grasa. Cito:

” Nos constatan la existencia de un molino en el término de Grasa. Le llaman O Charco d’o Molín, hoy sólo quedan restos (piedras) de la construcción, pero se utiliza como zona de baños para los autóctonos.”

Aunque no podía averiguar donde se encuentran los restos del molino, parece que se encontraba por la zona del segundo y tercer salto y la poza grande parece haber tenido siempre un nombre: “El Charco del Molino”.

Retorno

Volvemos por el mismo camino a Gésera.

Variante:

Después de haber cruzado el Barranco Manatuero seguimos los primeros metros por el camino de acceso. Cuando llegamos a un gran hueco en el murete que nos está acompañando por la derecha, debemos girar a la izquierda por una pista desfigurada, traspasar un campo y seguir por esta pista, ahora en mejor estado. Cuando esta topa con otra, debemos girar a la izquierda de nuevo. Esta ultima pista nos va acercando después de un largo trayecto a la carretera justo debajo de Gésera. Sólo resta volver al pueblo por el asfalto.

De este modo nos acercamos más directos a la iglesia de la aldea.

Grasa

Grasa.
El camino hacia la iglesia.

Gésera

Gésera

Gésera.
El pozo a lado de la iglesia.

La iglesia está adosada a un caserón. El conjunto de estos edificios se encuentra aislado en el norte del pueblo. Merece la peña visitar las tumbas que se encuentran en la cara sur del complejo, junto a un bonito pozo. 

En el bonito núcleo del pueblo destaca el pozo con el lavadero.

Y ya en el coche…

Debemos parar un momento y contemplar el viejo puente sobre el Guarga.

La Gorga Negra

Las Gorgas Negras

Las Gorgas Negras.

Según Enrique Salamero* las Gorgas Negras – uno de los barrancos míticos de la Sierra de Guara – recibió su nombre de un breve estrangulamiento que forma una profunda badina, denominada “La Gorga Negra”. Se encuentra antes de lo que es el tramo deportivo, cerca de la desembocadura del Río Used.

*Enrique Salamero, Sierras de piedra y agua, Cámping Mascún SA, Rodellar, 2002.

Recorte Mapa Alpina

Recorte Mapa Alpina.

Desde Bara podemos visitar esta preciosa poza por un sendero, claro y bonito, para después volver por el mismo cauce del Río Used. De este modo realizaremos una ruta, circular y acuática, que nos entretendrá durante una media jornada – un pequeño paseo para ver las raices de un gran barranco.

A parte de la Gorga Negra y los primeros metros de dicho barranco veremos como objetivos principales también la curiosa “recta final” del Río Used y la pequeña aldea de Bara.

Preparamos la mochila acuática y el bañador. Tampoco debe faltar agua potable, el almuerzo y la correa del perro para visitar este impresionante paraje cerca de Bara.

Ficha Gorga NegraTiempo:

Del aparcamiento a la Gorga Negra: 30min.

Explorando el inicio de las Gorgas Negras: irrelevante, 30min.

Remontar el Río Used hasta el vado: irrelevante, 1h.

Volver a Bara: 15min

_______________

Total: 2h15, medio día.

Aparcamiento:

Aparcamos en Bara donde termina la carretera asfaltada.

Acceso:

La excursión empieza en este aparcamiento.

Buscamos entre las bordas a mano derecha el cartel que indica “Gorgas Negras” y nos ponemos en marcha por esta senda. Nos lleva por el sur de la aldea a un amplio meandro del río. Desde allí empieza a ganar altura y se adentra en el pinar de San Esteban, por él cual discurre hasta topar con el cauce del río en el sur de la peña.

Ya en la bajada al río tomamos en una bifurcación el ramal izquierdo y cruzamos una pista forestal. Finalmente la senda nos dejará justo en la confluencia del Río Used con el Río Alcanadre.

El Río Used

El Río Used.
Poco caudal en un lecho de río muy ancho.

Río abajo vemos la Gorga Negra y a nuestra derecha se extiende la curiosa “recta final” del Río Used.

La Gorga Negra

La Gorga Negra

La Gorga Negra.

Ya que se trata del objetivo principal de la excursión debemos aprovechar este lugar para tomar una baño, sestear y descansar. Podemos salvar esta poza por el margen izquierdo trepando por las rocas sin mayor dificultad.

Antes de tomar rumbo por el Río Used, debemos explorar la zona detrás de la Gorga Negra.

Las Gorgas Negras

Las Gorgas Negras.
El barranco se estrecha poco a poco.
En el paso estrecho en medio de la foto una senda empieza a ascender a Nasarre.

Después del estrangulamiento el cauce describe dos lazadas. Entre estas dos curvas podemos aprovechar un viejo camino en la orilla derecha y avanzar por él. Esta trocha, ancha y rocosa, tiene continuidad hacia delante. Justo donde el cauce del Río Alcanadre se estrecha de nuevo, el camino empieza a subir y alejarse del curso del agua para encontrar el lejano despoblado de Nasarre.

Pero en la ruta de hoy concentramos nuestro interés en el lecho del río y su curiosa morfología que le hace cambiar a un barranco extremadamente estrecho y profundo en los siguiente cientos de metros.

Las Gorgas Negras

Los primeros metros de las Gorgas Negras

Los primeros metros de las Gorgas Negras.

Antes de seguir caminado por el estrecho lecho del río debemos valorar con mucho premeditación el caudal. El perro como nosotros tenemos que ser capaces de poder volver nadando contra la corriente. Más adelante en el barranco hay cascadas y otras dificultades donde no podríamos pasar con el perro. Para nosotros las Gorgas Negras es un callejón sin salida y por eso tenemos que estar seguros que todos seremos capaces de volver contra la corriente. Bajo circunstancias normales, esto no es problemático, pero si río está bravo, nos puede resultar muy difícil, incluso imposible!

Así que pasamos de badina en badina observando como los paredes oprimen el cauce cada vez más. Algunas de estas pozas tenemos que pasar a nado y por algunas toboganes destrepamos con cuidado. En cuando el avance se hace demasiado complicado (para nosotros y para el perro), debemos darnos la vuelta y volver al la Gorga Negra.

El Río Used

El Río Used.
La “recta final” antes de entregar sus aguas al Alcanadre.

Dejamos el Río Alcanadre detrás y empezamos a remontar el Río Used por su curiosa morfología derecha. Se anda muy cómodamente por el lecho del río, ya que es muy ancho y plano. Por desgracia ya no encontraremos más pozas profundas, pero nuestro amigo de cuatro patas puede disfrutar de varias bañeras durante el trayecto.

Más adelante el cauce dibuja meandros sinuosos, para después cambiar la dirección al norte. Es allí donde topamos con una pista que baja de San Esteban y sigue discurriendo por la orilla del río. Por ella llegamos en breve a la desembocadura del Barranco Cardito y un poco más arriba a un vado bien visible, ya que está marcado con hitos. Se trata de la senda que asciende desde Bara a los Fenales y al Cabezo de Guara.

Retorno:

Nos incorporamos a este camino en dirección Bara, es decir: giramos a la derecha y volvemos a cruzar el Barranco Cardito aguas arriba. En breve nos llevará a esta aldea donde hemos dejado el coche.

El viejo nogal den Bara

El viejo nogal den Bara.

Antes de partir debemos visitar Bara.

Bara

La fuente de Bara

La fuente de Bara.

Esta idílica aldea en la orilla del Alcanadre destaca con una iglesia muy bonita situada en un pequeño montículo al norte del núcleo. Otras atracciones encontramos en el mismo pueblo. La fuente está en el camino antiguo entre la iglesia y el pueblo. Hay un nogal muy viejo, de tronco grueso, a lado de uno de los huertos del pueblo. Había un hotel en el centro, que finalmente cerró ya hace años. Todavía podemos admirar el caserón rehabilitado. 

Secorún y el Caxico Arialla

Llegando al Caxico Arialla

Llegando al Caxico Arialla.

Secorún era el pueblo más importante de la Guagera. Contaba con su propio ayuntamiento y una escuela. Por los intereses de la industria maderera en los años setenta los habitantes fueron desalojados y las viviendas, salvo la iglesia, destruidas. Este triste hecho todavía sigue influyendo al visitante hoy en día, ya que encontrará las edificaciones mucho más destrozados que en cualquier otro despoblado de la zona, que fue abandonado a unas fechas similares. El ambiente que predomina en la visita de Secorún tiene más bien un sabor a tétrico y siniestro en vez de ser melancólico.

Además dicha industria sigue actuando sin piedad y sin respeto al patrimonio construyendo pistas que avasallan los lechos de los barrancos y los caminos antiguos para sacar la leña. En cada visita de la zona (la Guagera en general) durante los últimos años me quedé asombrado por la actividad de dicha industria y los efectos negativos que esta conlleva.

Ficha SecorúnLa ruta de hoy fue otra vez inspirado por el magnifico libro “El Camino de San Úrbez” de Óscar Ballarín y Arturo González, el cual es el único libro que conozco que proporciona informaciones para el excursionista sobre esta zona, la Guagera, y trata de unas maravillas como el “Caxico Arialla” o la “Sierra Guardia con el Barranco Ricau” o el “Campo Lorente“.

Recorte Mapa Sigpac

Recorte Mapa Sigpac

La excursión propuesta sigue los pasos de un antiguo PR que ya está borrado de los mapas. Conectaba entre otros los pueblos Aineto y Secorún. No se trata del camino antiguo entre estos dos pueblos, sino de una idílica senda que discurre por la ribera del bonito Barranco de la Arredola que suele mantener un mínimo de caudal durante todo el año. De este modo llegaremos al Camino de San Urbez que nos llevará por un extremo al Paso de San Urbez que destaca con el mencionado quejigo y por el otro extremo a Secorún. Desde este despoblado tomaremos el antiguo camino a Aineto para volver al coche.

En el camino se San Úrbez

En el Camino de San Úrbez.

Los caminos que recorremos están generalmente semi-borrados y parcialmente muy vestidos. Nos resultará difícil averiguar la trocha original en muchos tramos, sobre todo si no hay ningún lecho de río que nos guíe como en el retorno de Secorún o por el Castellar. Pero nos introducirán en este típico paisaje, salvaje y poco frecuentado, que conocemos ya de otras excursiones por la Guargera.

Preparamos la mochila con mucho agua, el almuerzo y la correa del perro para explorar las tierras de Secorún que hoy se presentan en forma de pinares de repoblación dentro de un mar de maleza.

Tiempo:

Del aparcamiento a la poza: 30min.

De la poza al cruzae con el Camino se San Úrbez: 30min.

Subida al Caxico Arialla: 15min.

Del Caxico Arialla a Secorún: 45min.

Explorando Secorún: irrelevante, 30min.

Explorando el Castellar y la ermita: irrelevante, 1h.

De la Ermita de Santiago al coche: 1h.

Opcional:

Por la loma de Arialla al Paso de San Úrbez: 1h

_______________

Total: 4h30, jornada completa.

Aparcamiento:

En la carretera A-1604 por la Guagera en dirección Laguarta parte a mano derecha una pista entre el km. 20 y km. 21. Esta pista se acerca al río justo enfrente de la desembocadura del Barranco de la Arredola.

En un amplio ensanche podemos aparcar.

Acceso:

Cruzamos al Río Guarga donde nos parezca mejor y buscamos una senda que se forma en el bosque en la orilla derecha del barranco de la Arredola.

Por esta senda empezamos a remontar dicho barranco.

La senda cruza el lecho del río en dos vados. Si el caudal es normal, no tenemos que mojarnos los pies. En breve llegamos a un cruce de caminos que es poco visible. Desde nuestra izquierda bajar una senda desde Secorún (nuestro retorno) y por la derecha su prolongación sube a la pista que lleva a Aineto. Nosotros ignoramos estas sendas (si las hemos visto) y seguimos remontando el barranco. Ahora hay restos de sendas en las dos orillas, incluso podemos avanzar por el mismo lecho del río.

Pronto llegaremos a la confluencia del Barranco del Lenar (nuestra derecha) con el Barranco de la Arradola (izquierda). En este punto ya escuchamos, incluso divisamos el pequeño salto que forma la bonita poza de la Arredola – nuestro primer objetivo.

La Poza de la Arredola

La Poza de la Arredola

La Poza de la Arredola.

Se trata de una profunda marmita de bajo de un pequeño salto. El conjunto es muy bello, ya que una parte de la poza se mete en una cueva – más pequeña, pero parecida a la Poza Chinchirigoy en el Río Sieste.

El Barranco de la Arredola sigue siendo bonito según avanzamos, pero la única poza profunda es la que tenemos delante. Así que debemos aprovechar los aguas cristalinos y tomar un baño, si el tiempo lo permite.

Muy interesante es también la cabecera del salto. Veremos que hay una fuente en la orilla izquierda debajo de un muro de apoyo a ras del agua.

Y dicho muro llama la atención aun más. Parece que era el fundamento de un antiguo puente, ya que está ubicado justo en el borde de un breve estrecho. Como la erosión ha dejado ya tantas cicatrices y la vegetación ha invadido el terreno, no se ve ningún camino que se acerque por la orilla izquierda al supuesto puente. Pero tampoco hay rastro de campos, para deducir que el murete formaba parte de una terraza de cultivos. Sabiendo que en la loma al sur del barranco estaba ubicado el pueblo medieval de Arialla y más arriba la Pardina Trillo, no extraña demasiado encontrar los restos de un puente en este lugar.

La Poza de la Arredola

La Poza de la Arredola.

En la orilla derecha del salto encontramos claramente la senda que sigue remontando el barranco, incluso encontraremos una marca del PR en una roca. A poca distancia un desprendimiento ha hecho desaparecer la senda por unos 50m. Podemos seguir trepando por donde iba, bajar al lecho del río y avanzar por el agua o introducirnos en el bosque en el otro lado. En breve veremos en la orilla izquierda una borda en ruinas. A esta altura ya se ha recuperado la trocha del PR en el lado opuesto y la podemos seguir de nuevo cómodamente.

El Barranco de la Banera

El Barranco de la Banera. Justo en la cabecera del salto está el vado.

Para salvar el Barranco de la Banera, afluente del margen derecho, la senda hace una amplia lazada y salva este arroyo secundario por la cabecera de un bonito salto. Después la senda se arrima de nuevo al cauce del Barranco de la Arredola y no lo abandona hasta topar con el Camino de San Úrbez que se hace reconocer fácilmente por unos hitos grandes y visibles.

Giramos a la derecha y avanzamos por el Camino de San Úrbez en dirección sur. En seguida cruzamos una pista y empezamos a subir por una timida senda que sigue siendo marcado por los hitos. Cuando llegamos a un suave collado el Caxico Arialla nos saluda con toda su majestuosidad.

El Paso de San Úrbez

El Caxico Arialla

El Caxico Arialla en invierno.

El modesto collado ha adaptado el nombre por los peregrinos que cruzaban la loma por él. Como inmenso faro estaba y está el Caxico Arialla marcando el cruce de cuatro caminos. Por la loma discurrió la senda que llevó a Azpe viniendo desde el pueblo medieval de Arialla en la mima loma más abajo. Nosotros hemos llegado por la senda que viene de Secorún y la que tiene continuidad hacia Aineto bajando por el Barranco Lenar.

Pero nosotros nos concentramos en el idílico lugar con este árbol singular cuya sombra invita a sestear. Además podemos “visitar” a los montones de piedras los cuales son los restos del pueblo medieval Arialla. Los encontraremos en los campos más abajo en la misma loma.

Nota personal – Variante por la loma de Arialla

Durante mis paseos de investigación he descubierto una zona muy curiosa cerca del Salto del Barranco de la Aredola – curiosa de cara a la arquitectura popular. Para acoplar esta curiosidad a la ruta podríamos efectuar la marcha desde la Poza de la Aredola al Paso de San Úrbez por la misma loma divisoria de los dos barrancos (Arredola y Lenar).

Por desgracia, en gran parte de este recorrido no hay senda y la lucha contra la vegetación es constante, molesta y fatigosa. Por este motivo estoy mencionando esta vía como una variante opcional esperando que de este modo sólo llama la atención a los lectores más experimentados y aficionados a los secretos que se esconden en las antiguas construcciones de piedra.

Justo en la confluencia de los dos barrancos mencionados arranca una tímida senda, algo vestida pero bien visible. En los primeros metros gana altura y se adentra en el pinar que domina la loma divisoria. Escondido en el pinar se encuentran varias terrazas de piedra, restos de antiguos campos de cultivos los cuales la senda traspasa en linea recta. Pronto toparemos los primeros pilones de piedra. Desde lejos parece que sean refugios pastorales, pero de cerca se ve que no son huecos (y nunca lo fueron). Más bien pienso que se trata de una manera de almacenar piedras. Este atesoramiento es interesante, ya que es algo que no se ve mucho hoy en día y lo convierte este simple pinar en un lugar cargado de historia y arquitectura popular señera.

Las piedras apiladas y los muretes en el pinar

Las piedras apiladas y los muretes en el pinar.

Pero mi cabeza no para de dar vueltas por esta observación y me pregunto de donde venían estas piedras, lo que me lleva a una suposición descabellada:

¿Podría ser que en este bosque se hallan las piedras restantes del desaparecido Castillo de Secorún?

En la peña que domina dicho pueblo cercano se hallaba un castillo. Hay varios autores que confirman este hecho y, en particular, lo demuestra también el nombre de la peña: “El Castellar”. (Más adelante lo vamos a ver durante la ruta de hoy.) Lo curioso de dicha peña es que no se encuentran ni una piedra que podría proceder de una antigua construcción. En otros lugares, como por ejemplo en Morcat o en la Peña Surta, se observan unos pocos restos.

En general no extraña que la gente del lugar usaron piedras de un castillo obsoleto para construir muros y casas, ya que estas piedras solían ser de buena talla. Quizás en el caso de Secorún esta reutilización de materia prima llegaba ser la base de un negocio pedrero y nosotros estamos traspasando el antiguo almacén.

Sea como sea, debemos seguir. Cuando coronamos una primera cima de la loma, desaparece el pinar y con él también el camino. Es allí donde empiezan las molestias y dificultades por la vegetación. El itinerario discurre siempre por la cresta. Nunca debemos alejarnos de ella. Después de salvar varias cima y collados, alguno repletos de maleza, topamos con los campos donde está el Caxico Arialla. Si no nos hemos alejado de la cresta, no hay pérdida.

El Caxico Arialla

El Caxico Arialla.
Robert se esconde en la sombra.

Desde el Paso de San Úrbez bajamos de nuevo al Barranco de la Arredola y seguimos el Camino de San Úrbez en el otro sentido, en dirección noreste. Este camino y la pista que encontramos en el fondo del valle tienen el mismo objetivo: Secorún. Sólo que el camino nos llevará al pueblo mucho más directo. Pues, seguimos los pasos de los peregrinos, siempre atentos a los hitos.

Después de una subida más pronunciada por terreno muy seco podremos observar los primeros muros de apoyo y campos abandonados del pueblo. Teniendo las ruinas ya cerca llegaremos a un pequeño campo de forma triangular. Este campo es muy importante para la orientación en la ruta restante, ya que hay una bifurcación poco visible en él. A mano derecha sigue la trocha del mismo estilo (de tierra apretada en un lecho de hierba) hacia el pueblo de Secorún y a mano izquierda se mete un camino de hierba a dentro de la maleza alta. Mirando lo bien y considerando la anchura, se ve que se trata de una antigua pista forestal, invadido por la vegetación y intransitable. Si queremos explorar el pueblo, tenemos que volver después a este mismo campo para coger la pista. Merece la pena estudiar bien el croquis abajo:

Croquis sobre el recorte de la foto de Sigpac

Croquis sobre el recorte de la foto de Sigpac.

Primero cogemos el camino a mano derecha que nos lleva en breve a una pista y a  la entrada del pueblo.

Secorún

La iglesia de Secorún

La iglesia de Secorún.

Como mencionado en la introducción, el pueblo está extremadamente derruido. Así que, lo más interesante (y quizás lo único factible) para visitar hoy en día es la iglesia. A la derecha de esta (mirándola desde la plaza) se encuentra el pozo. En la ladera que baja desde el Castellar se divisa alguna fachada que se mantiene en pie, pero ninguna casa sigue entera. Todas las calles y entradas están obstruidos por la hiedra y las zarzas, de hecho la hiedra sube por algunas fachadas (como la de la iglesia) a unas alturas considerables y puede servir para un motivo de foto excepcional.

Volvemos al campo triangular y seguimos por la pista intransitable que se fusiona más adelante con el antiguo camino a Aineto. Los primeros metros de dicha pista están muy vestidos y no vamos poder traspasar esta zona sin sufrir algún rasguño. Después de salir de las dos zonas de mucha vegetación el camino llega a un terreno más árido. Delante de nosotros vemos un muro medio derruido y un hito que indica que el camino sigue por debajo. Nos llevará de retorno hacia el Barranco de la Arredola cerca del coche.

La escalera que salva el resalte cimero

La antigua escalera que salva el resalte cimero.

Pero antes de ponernos en marcha y abandonar la zona de Secorún propongo explorar el Castellar y la Ermita de Santiago. Aunque no hay sendas que suben a estos objetivos, estamos ahora en un lugar donde no resulta difícil, ni molesto ascender hacia dicha cima. Además resultará cómodo avanzar y acercarse a la ermita por la cresta y bajar desde ella a la pista unos 500m más adelante.

Estamos delante del muro derruido, dejamos el camino a Aineto y empezamos a subir la ladera a mano derecha por donde menos molesta la vegetación, siempre aprovechando los pasos de ganado de una terraza a otra. Si hemos elegido bien el lugar por donde avanzar llegaremos al resalte cimero justo de bajo de un curioso desplome de bloques entre los cuales han echado raíces dos cerezos. Debajo de este último resalte rocoso discurre una senda muy tímida en horizontal. Giramos a la derecha y avanzamos por ella hacia el este sin más dificultades. Ya en el extremo oriental de la peña veremos una antigua escalera de piedras que supera dicho resalte y nos llevará a la cima del Castellar.

El Castellar

Secorún desde el Castellar

Secorún desde el Castellar.
Lo que era un pueblo, ahora es una selva impenetrable.

La cima nos propone buenas vistas al pueblo y hacia el sur, por donde hemos venido. Resulta sorprendentemente difícil localizar el Caxico Arialla y el Paso de San Úrbez, pero puedo asegurar que este modesto collado con su árbol está a la vista también.

En la plataforma cimera se ubicaba un castillo. Por desgracia no se encuentran ningunos restos, ni rastros de su ubicación exacta.

Para acercarnos a la Ermita de Santiago debemos seguir la cresta hacia el oeste. Cuando llegamos al collado entre esta y el Castellar podemos bajar por un paso obvio entre las rocas. Como la ermita ya está a la vista – aunque se camufla entre los arboles – no resulta costoso llegar hacia ella.

La Ermita de Santiago

La Ermita de Santiago

La Ermita de Santiago.

Aunque no queda mucho del pequeño templo, esta vieja construcción en este entorno, tan esplendido y aislado, hace que nos sentiremos satisfechos por haber subido. Más detalles interesantes sobre la historia, la arquitectura y una leyenda se encuentran en la pagina “LA GUÍA DIGITAL DEL ARTE ROMÁNICO” de Antonio García Omedes.

Para bajar de nuevo debemos situarnos en el sur de la ermita donde hay un paso obvio entre las rocas que salva los primeros metros pendientes. Después hay que seguir derecho hacia abajo evitando la vegetación densa – justo como en la subida al Castellar. Cuando llegamos a terreno suave y plano topamos inevitablemente con el camino a Aineto. Este sendero salta a la vista en esta zona, ya que se mantiene uno de los muros laterales de pie.

Seguimos por el camino a Aineto en dirección oeste. De este modo empezamos una larga travesía en horizontal por terreno seco. Debemos prestar mucha atención para no perder la trocha, ya que la presencia de los hitos disminuye. Mucho más adelante llegamos a la cabecera seca de un barranco. A mano izquierda hay un muro y unos hitos indican un brusco cambio de dirección: empezamos a descender. En seguida la senda (ya ha dejado ser pista antigua) cruza el cauce seco y se arrima a la orilla derecha. Constantemente acompañado por este pequeño afluente al Barranco de la Arredola bajamos directamente a la senda de acceso justo en el cruce mencionado al principio. De nuevo en terreno conocido el perro puede refrescarse y nosotros deberíamos disfrutar de un último descanso. Sólo resta volver por el curso del agua al coche.

Retorno:

Bajar por la senda de la orilla hacia el coche.

Secorún

Secorún.
Una foto que refleja el ambiente de este despoblado.

A Alberuela de Laliena por el Río Isuala

El Río Isuala cerca de Alberuela

El Río Isuala cerca de Alberuela.

Una buena manera de escaparse del calor en verano es este paseo por el Río Isuala.

Recorte Mapa Alpina

Recorte Mapa Alpina.

No encontraremos ninguna poza de belleza o tamaño excepcional, pero durante todo el paseo podemos disfrutar de un paraje idílico y de los aguas agradables del Río Isuala. El lecho del río es fácil de recorrer y cerca de Alberuela nos presenta un típico paisaje de campos abandonados con algún rastro de senda que facilita todavía más el avance. Aunque en ningún momento estamos obligados de nadar, merece la pena plantear la excursión como una acuática y llevar la mochila adecuada y el bañador. De este modo podemos aprovechar los bellos rincones que forman las pozas más profundas al tope.

Ficha AlberuelaDebido a la existencia de un comedor de buitres cercano siempre veremos estos pájaros majestuosos dando vueltas encima de nosotros.

Una escalera olvidada

Una escalera que facilitaba el paso entre los campos y el cauce.
Hoy en día los campos están abandonados y la escalera se cayó en el olvido.

Alberuela es un pueblo pequeño que destaca con las ruinas de un viejo castillo y la iglesia románica. La visita de este pueblo proporciona el aspecto cultural a nuestra excursión.

Preparamos la mochila acuática con un buen almuerzo, el agua y la correa para pasar un buen tiempo en los aguas del Río Isuala.

Tiempo:

Acceso al cauce: 10min.

Trayecto por el lecho del río hasta el puente: irrelevante, 1h45.

Subida al pueblo: 15min.

_______________

Total: 4h, media jornada

Aparcamiento:

En la carretera A-1227 entre Abiego y Bierge hay un puente que salva el Río Isuala. En el lado sur hay un ensanche donde caben varios coches. (También hay un contenedor de basura.)

Acceso:

Enfrente del aparcamiento se inicia una pista que discurre por el bosque paralelo al río en dirección este. Poco a poco va descendiendo hasta que se muere cerca del cauce. Allí tenemos un acceso al lecho del río.

En el lugar donde llegamos al cauce veremos algunas sendas que discurren por las orillas. También se encuentra allí una pequeña construcción que parece de haber sido una barbacoa, ya fuera de servicio. Fuera que fuera, este lugar está frecuentado por la gente, ya que está cerca de la carretera y es bonito. A partir de aquí avanzaremos por el mismo lecho del río, mojándonos los pies o hasta donde nos da la gana.

Río abajo

Las Peñas Juntas

Las Peñas Juntas.
Raul en la Vía Ferrata.

Si tenemos tiempo podemos explorar la zona río abajo. En general es parecido a lo que hay aguas arriba, pero destaca con algún bonito rincón más.

En seguida pasaríamos por debajo del inmenso puente de la carretera. Más abajo llegaríamos a las ruinas del viejo puente, donde hay una poza, pequeña pero idílica.

Más adelante legaríamos a los Estrechos de las Peñas Juntas, conocidos por la Vía Ferrata. Estas pozas son profundas y umbrías. (~1h)

Superando los estrechos a nado, pasaríamos a una zona más monótona y en una 1 hora más, llegaríamos a la confluencia del Isuala con el Alcanadre donde se encuentran los restos del Puente de las Aguas. Por desgracia queda muy poco de esta bonita construcción.

El Río Isuala

El Río Isuala.
Las setas que crecen en el cauce.

Seguimos por el lecho del río contra la corriente. En el primer tramo nos movemos por un paisaje salvaje. Hay carrascas, caxicos y chopos como habitualmente, pero también veremos hayas, arces y pinos. Más adelante, ya en las cercanías del pueblo, este bosque cede por amplios campos que ya no se cultivan. En esta zona podemos avanzar también por sendas que conectan dichos campos, si preferimos.

Llegamos a un gran bloque en la orilla donde se encuentra el desagüe del pueblo.

Nota personal:

El bloque mencionado

El bloque mencionado.
En la poza se esconde la boca del desagüe y en frente del bloque arranca la pista del comedor de buitres.

Ver el desagüe da un poco de asco, ya que simboliza que nos hemos movido todo este rato por “aguas sucios”,(aunque no hemos notado nada de suciedad).

Otros días nos bañamos (con muchas ganas) en las Pozas de la Ballena, la Presa de Bierge o en una de las pozas de los Azudes de Pozán. Los aguas relucen como esmeralda y parecen limpios, pero en realidad esos aguas están igual de contaminados como los de la excursión de hoy, sólo no vemos a los  desagües de los pueblos aguas arriba.

(Nunca he notado molestias cerca del tubo. No he visto espumas, ni he notado olor. Aunque – para ser sincero – nunca he estado en pleno verano en este sitio.)

Para los que les da mucho asco, recomiendo esquivar este sitio por los campos colindantes.

Justo enfrente del bloque mencionado arranca una pista en la orilla derecha (nuestra izquierda) que sube a una granja. En esta pista se encuentra un comedor de buitres y la trocha está repleto de huesos y carroña. NO recomiendo subir con el perro por allí.

Un poco más arriba las aguas del Isuala pasan por un cauce subexcavado, la poza más bonita de todo el recorrido y finalmente llegamos al puente minimalisto donde cruza el GR que asciende al pueblo de Alberuela.

El puente debajo del pueblo por el cual cruza el GR el Isuala

El puente debajo del pueblo por el cual cruza el GR el Isuala.
Robert no se fía.

Alberuela

Alberuelo

Alberuelo.
Las ruinas del castillo al fondo y la fachada de la iglesia en primer plano.

El pueblo se alcanza por una pista muy empinada y calurosa. Ademas traspasa una zona de escombros donde hay también cristales en el suelo. Es una pena, ya que existe un camino antiguo que bajaba a los campos en la orilla del río. Por desgracia, no está limpio y queda intransitable.

Si no tenemos interés en los que ofrece un pueblo (como agua potable, bares…), recomiendo quedarse en la poza del cauce subexcavado y disfrutar de los aguas – en este lugar 100% limpios – del Río Isuala.

Retorno:

Rehacemos el itinerario por el cauce del Río Isuala.

Un bello rincón del Isuala

Un bello rincón del Isuala.

Paseo por el joven Guarga

Robert bañándose en el joven Guarga

Robert bañándose en el joven Guarga.

Ya conocemos el paseo que nos lleva a los Caxicos de Lorente.

Croquis Mapa Sigpac

Croquis Mapa Sigpac.

En esta entrada presento un paseo por las mismas tierras que rodean estos árboles, pero más amplio llegando hasta unas bonitas pozas en el Río Guarga. Nos movemos durante todo la ruta por un terreno de antiguos campos que reflejan melancólicamente el mucho trabajo y la vida dura que tuve la gente del lugar. Otro objetivo de la excursión es la aldea de Los Molinos, antiguo barrio de Laguarta en la orilla del río, hoy en día abandonada.

Toda la zona es suave, los desniveles pocos fatigosos y el terreno fácil de recorrer. Ademas es relativamente simple para orientarse, ya que nos encontramos en una ladera entre el río y la carretera, dos topes muy claros. Esto nos permite investigar también fuera de la senda o pista sin correr peligro de perdernos. Sin embargo hay que prestar atención al ganado suelto, que siempre se encuentra por estos prados.

Ficha LlorentePreparamos la mochila con el almuerzo y el agua, cogemos la correa del perro y visitamos los enigmáticos campos que componen el alrededor de Larguarta.

Tiempo:

Del coche al Campo Lorente: 15min.

De Lorente a Los Molinos: 30min.

De los Molinos a las pozas: 30min.

Volver al coche: 30min.

_______________

Total: 1h45, media jornada.

Aparcamiento:

En la carretera de la Guagera A-1604 aparcamos en la ultima curva a la izquierda (km 26,5) antes de entrar en el pueblo. A mano izquierda se ven los cipreses del cementerio y a mano derecha hay una pista que describe un semicírculo. En esta pista hay sitio para dejar varios coches.

Acceso:

Buscamos un sendero entre muretes de piedras que nace unos pocos metros antes del desvío a la pista.

Bajamos por el sendero al Campo Lorente.

Los Caxicos de Lorente

Los Caxicos de Lorente

Los Caxicos de Lorente.

Siguen impresionando.

Para buscar la senda que sigue bajando al río y a la aldea Los Molinos debemos buscar un quejigo monumental y característico cerca de la entrada al recinto de Lorente. La senda original pasa justo por él bajando derecho hacia el río. La trocha se identifica fácil, pero en muchos tramos está invadida por la vegetación y tenemos que optar por un itinerario menos molesto por los campos colindantes, sin perder de vista al camino original.

El camino hacia Los Molinos

El camino hacia Los Molinos.
La senda sigue siendo flanqueada por quejigos monumentales.

Más abajo penetramos un pinar de repoblación donde la senda original se pierde y debemos seguir andando por sendas de ganado manteniendo la dirección hacia el río. El bosque desaparece y llegamos a una zona de amplios campos. Al fondo se divisan las primeras ruinas de Los Molinos.

Los Molinos

Los Molinos

Los Molinos.
Detalle de un dintel de la Casa Albas.

Eras, campos y ruinas.

Ya no sigue nada en pie, pero el lugar es encantador. Podemos ver las dos casas y la borda principal. La aldea está rodeada por eras y campos que bajan al río formando terrazas. Allí se esconden otros edificaciones o construcciones pequeños.

Además encontraremos un fácil acceso al río donde el perro puede refrescarse.

Para seguir nuestro paseo debemos ir por la orilla río arriba. Podemos elegir una senda próximo al río, umbrío pero con alguna molestia por la vegetación, o optar por las sendas de ganado que discurren por el extremo sur de los amplios campos, siempre paralelo al río.

Casa Albas en Los Molinos

Casa Albas en Los Molinos.

Sea como sea, llegaremos a un vado de una pista que da paso a la orilla opuesta que se compone en este lugar de amplias losas de conglomerado. Las pozas ya están cerca.

Las Pozas de Laguarta

La poza grande de Laguarta

La poza grande de Laguarta.
El agua está un poco turbio por la tormenta del día anterior. La losa mencionada está en la sombra.

Hay una poza encima del vado y hay dos pozas río abajo. La de arriba está próxima al vado y a las otras dos nos acercamos mejor por las losas mencionadas en la orilla opuesta. Nos situarán en la cabecera de la cascada que separa las dos badinas.

Allí encontraremos una piedra plana en la sombra de un caxico – un lugar idílico y tranquilo, ideal para sestear.

A la poza grande se accede destrepando por la misma cascada y la segunda, una perfecta marmita, tenemos delante y en ella nos bañamos con más facilidad. El agua suele estar fresco.

La poza marmita de Laguarta

La poza marmita de Laguarta.

Volvemos a la orilla opuesta y avanzamos por la pista que parte del vado en suave ascenso. Antes de que cruzar un barranco, veremos muros a mano derecha donde unos hitos marcan el inicio de la senda antigua que sube al pueblo. Nosotros nos quedamos en la pista.

Los tres caxicos

Los tres caxicos por cuya sombra discurre la pista.

En breve llegamos a un campo. Allí la pista, poco visible, discurre por debajo de tres caxicos descomunales en linea. En continuación resulta fácil seguirla hasta llegar al coche. En el camino veremos más árboles excepcionales, algunas construcciones pastorales como muretes de apoyo.

Nota personal:

Como he mencionado al principio, el terreno no propone muchos obstáculos, si optamos ir por libre. Hay un camino antiguo que sube al pueblo (lo mencioné antes). Merece la pena meterse por él a la zona de los campos que llega hasta Laguarta. Desde este camino se puede salir a los campos y explorar todo lo que se encuentra en ellos: refugios pastorales o casetas de herramientas, los muros que moldean las terrazas o simplemente rocas de forma rara que tenían alguna función en su tiempo y, sobre todo, más quejigos descomunales. Tenemos que seguir atentos a no asustar a los caballos, vacas o cabras.

Vale la pena perderse por estos campos.

Si subimos hasta el pueblo, podemos recargar las pilas en la casa rural “El Señor”, pero después tenemos que volver al coche por la carretera. Por eso he elegido el retorno por la pista, aunque no es tan bonita como la senda antigua.

Retorno:

La pista topa con la carretera justo en el aparcamiento, donde hemos dejado el coche.

Una caseta de piedra incrustada en el muro de apoyo

Una caseta de piedra incrustada en el muro de apoyo.
Como el espacio interior es mínimo, parece que se trata de un guarda-herramientas con un dintel sobre-dimensionado.

Las Cuevas de Bagüeste

Las Cuevas de Bagüeste

Las Cuevas de Bagüeste

Hay varias maneras de visitar Bagüeste, uno de los pueblos abandonados más bonitos de la Sierra de Guarra, ya que está ubicado en un montículo en la divisoria entre el Mascún y el Balcez. Existen muchas descripciones al respecto en las guías y sin duda ninguna, el libro “La montaña olvidada” de Arturo González nos proporciona la información más detallada. De hecho la ruta presentada sigue los pasos de Arturo moldeándolo todo a una bonita excursión circular.

Además nos acercamos a lugares singulares cerca del pueblo, atracciones que la mayoría de las guías omiten. En concreto me refiero a un tramo del Río Isuela denominado “el Vado” y las Cuevas de Bagüeste, una cornisa en la falda de Santa Marina que fue usada como refugio pastoral. Uno de los lugares mágicos donde se encuentran el abismo, la belleza y la cultura.

Ficha BagüestePor este ultimo objetivo aditivo la ruta, básicamente fácil, se convierte en una relativamente difícil. No es obligatorio escalar, pero pasaremos por varios tramos expuestos, otros de trepada fácil y tendremos que superar una pista larga, monótona y calurosa. Pero después de todo merece la pena y nos quedaremos satisfecho.

Recorte Mapa Alpina

Recorte Mapa Alpina.

Así que, la circular básica es una excursión muy recomendable de la cual puede disfrutar toda la familia durante media jornada. O, si nos gusta lo exigente, podemos extenderla a una excursión de día entero que destaca con todas las atracciones y los objetivos que son usuales para esta sierra. Sólo queda que preparemos la mochila con mucha agua, el almuerzo y la correa para que exploremos al fondo el pueblo abandonado de Bagüeste y sus alrededores.

Tiempo:

Desde el aparcamiento al GR 1: 15min.

Subir a Bagüeste: 45min.

Subida del pueblo a las Cuevas de Bagüeste: 1h.

Bajar del pueblo al Vado: 30min.

Volver al Coche: 30min.

_______________

Total: 3h, media jornada, explorando profundamente o con la visita de los dos objetivos adicionales se extiende a una jornada completa.

Visita adicional del Corral de Villanueva: 30min.

Visita adicional de la Ermita Santa Marina: 30min.

 

Aparcamiento:

Desde Las Bellostas baja una pista al Río Isuala. Cerca del puente que cruza dicho río hay sitio para dejar el coche.

No es fácil encontrar la pista en el pueblo:

10m después del desvío de la carretera al pueblo tenemos que girar otra vez hacia la derecha y rodear el pueblo por debajo por una traza asfaltada que termina en una granja. Allí nace la pista justo antes del complejo de edificios a mano izquierda.

Acceso:

La excursión empieza en el puente sobre el Río Isuala.

Avanzamos por una senda que discurre por la orilla derecha hasta topar río abajo con el GR 1. Este viene de Las Bellostas, cruza el río y sube a Bagüeste. Así que, le seguimos en ascensión hacia el pueblo objetivo.

La Ermita de San Miguel

La Ermita de San Miguel

La Ermita de San Miguel.

El primer edificio – en caso que no hemos visto las dos bordas en las orillas del Barranco Canarella que hemos cruzado unos poco minutos antes (una cerca a la orilla a mano izquierda y otra escondida en un recinto a mano derecha) – es esta ermita situada en un pequeño montículo.

En su interior todavía se pueden admirar muchos detalles como dibujos y escrituras.

A poca distancia se encuentran las primeras casas de Bagüeste.

Bagüeste

Bagüeste.
Un quejido de dos troncos nos saluda.

Bagüeste

El templo de Bagüeste

El templo de Bagüeste.

El GR traspasa el núcleo, rodea el montículo/mirador céntrico y se acerca finalmente a la iglesia. Merece la peña invertir un buen rato para contemplar los muchos detalles y el ambiente sobrecogedor de las ruinas. En la cima del montículo central hay una vista panorámica de 360º con las casas abandonadas en primer plano y el Pirineo al fondo. Más adelante está el templo en lo alto siguiendo vigilando de los dos valles colindantes.

Tampoco debemos pasar de largo del caxical en la cuesta en el este del pueblo donde los árboles invadieron los antiguos campos. Encontraremos unos caxicos excepcionales escondidos entre sus hermanos más jovenes. Por esta zona, en el extremo norte, se encuentra también el aljibe del pueblo.

Bagüeste

Bagüeste en primavera.
Vistas de la colina central al pueblo y la iglesia.

En el otro extremo del pueblo, cerca de la iglesia encontraremos el inicio de la pista que sube hacia Santa Marina, un cartel lo indica. Es el punto donde nos desviamos definitivamente del GR. La pista que salva esta larga ladera hasta la cima es muy calurosa, pero no hay remedio para llegar a nuestro siguiente objetivo. Así que, seguimos por la pista principal que asciende en amplias lazadas. Nos entretendrán las vistas que se superan con cada recodo y después, en la parte más alta, encontraremos fósiles en abundancia. De hecho, la misma gravilla que forma la trocha se compone de fósiles.

En el ultimo recodo – o la séptima curva o la primera donde se abren las vistas al Cañón del Balcez – tenemos que prestar atención. Estamos muy cerca de un resalte rocoso que marca el borde superior del mismo cañón. Hay una senda que cruza esta cresta por un paso un poco encima de nuestra posición. Por ahora ignoramos esta senda y nos acercamos sin camino obvio a la zona de la cresta más cercana y empezamos a bajar por ella. Pronto notaremos que se forma una tímida senda que discurre paralelo a la arista. Ya estamos muy cerca de las Cuevas de Bagüeste, aunque no las podemos ver.

 Las Cuevas de Bagüeste

Las Cuevas de Bagüeste

Las Cuevas de Bagüeste.
El antiguo acceso con el puente de madera.

Se trata de una faja que se estrecha en los extremos, pero cuya parte central es ancha y forma bonitas cuevas y covachos en la pared.

En la parte abajo – o al noreste – se forma una cornisa muy estrecha que era la entrada original. En la parte más angustiosa se encuentra un tipo de puente de madera que facilitaba el paso. Hoy en día estas maderas están podridas y no son seguras. Así que, para nosotros no sirve este acceso.

(Sin embargo, merece la pena acercarse por la arista principal y contemplar esta construcción de madera desde cerca. ¡Que valientes eran estos pastores y su ganado! Además veremos los peldaños de acceso tallados en la roca y un poco antes, más arriba en la cresta principal, hay unos ventanales o más bien agujeros al vacío muy curiosos. ¡Mucho cuidado con el perro en este lugar!)

Pero en el otro extremo arriba hay un paso por la arista de un espolón debajo de la cresta principal. Esta entrada no es demasiado difícil y factible para nosotros, sólo hay que averiguar el inicio de este camino y por donde discurre su trocha entre el boj. 

Robert en el paso por la arista

Robert en el paso por la arista del espolón.

Este acceso encontramos en una zona donde la cresta principal es suave y apta para pasar a la otra vertiente. Está situada a una distancia de unos 170m de la pista y se encuentra un cartel metálico de caza cerca. Veremos que hay una cornisa que nos permite bajar cómodamente a una zona de boj. Allí desciende la senda, oculta por la vegetación, en linea recta unos 20m. Después gira a la izquierda y nos acerca a un obvio paso, rocoso y libre de vegetación, que conecta con la arista del espolón mencionado. Por la arista, expuesta pero ancha y plana, pasamos a la zona entre este promontorio y la pared que baja de la cresta principal. Sólo resta bajar por una losa inclinada para llegar al extremo suroeste de las Cuevas de Bagüeste. Todo este trayecto es visible desde arriba. Por eso hacemos bien en tomar cierto tiempo y localizar los pasos claves antes de meternos en la pendiente.

Una vez en el lugar podemos disfrutar de un conjunto sobrecogedor. El cañón debajo de mosotros enmarcado por los primeros árboles del Hayedo de Santa Marina y los buitres que sobrevuelan el escenario, ya que anidan en los paredes donde nosotros estamos sentados. Enfrente vigila la Peña Surta sobre todo el espectáculo de que estamos disfrutando.

Las Cuevas de Bagüeste

Las Cuevas de Bagüeste.
Una de las esquemas rascadas en la roca. ¿Un calendario de pastores?

En algunas zonas hay restos de muros. Unos para sujetar el terreno y otros para protegerlo. Más abajo hay una cueva que habrá sido el refugio para el pastor. En esta zona se encuentran también varias esquemas rascadas en la pared. (Podría tratarse de unas versiones toscas de un calendario. En la serie “Los Secretos de las Piedras” de Aragon TV (el reportaje empieza en el minuto 15:25) Eugenio Monesma presenta un calendario lunar de pastores mucho mejor trabajado. Aunque no son iguales, tienen similaridades. Un entendido podría aclarar el significado.)

Volvemos a la la curva de la pista. Allí podemos optar por visitar dos lugares más antes de volver al pueblo.

  1. Recomiendo visitar el Corral Villanueva, si nos quedan tiempo y ganas.
  2. Podemos ascender hasta la Ermita de Santa Marina. Hay que tener en cuenta que la subida sigue siendo calurosa, monótona y carece de agua y sombra.
  3. No recomiendo seguir bajando por la cresta integral. Al final, antes de reunirse con la senda al Vado, empieza a dominar el Erizón y no deja pasar al perro.

EL Corral de Villanueva

Vistas desde el camino al Corral Villanueva a la Cresta y las Cuevas de Bagüeste

Vistas desde el camino al Corral Villanueva a la Cresta y las Cuevas de Bagüeste.
Se divisa bien la zona de boj por donde bajamos. Después el tramo horizontal, el paso por la arista del espolón y, más lejano, la cornisa estrecha donde se encuentra la puente de madera.

A este corral llegamos siguiendo por la senda antes mencionada.

Esta cruza la cresta en un zigzag y se adentra en la parte superior del Hayedo del Balced Baja suavemente hasta topar con el muro del corral. Este camino es muy bonito y nos entretiene con bonitos ejemplares de hayas, quejigos o arces.

El corral está abandonado e invadido por la vegetación. Un poco más adelante, donde se pierde el camino en una pedrera, hay de nuevo buenas vistas sobre el cañón.

Santa Marina

La entrada a la Ermita de Santa Marina

La entrada a la Ermita de Santa Marina.

Este tozal destaca en primer lugar por sus vistas. Como es el pico que está situado en el extremo norte de la Sierra de Balcez, se abren muy buenas vistas al Pirineo. La misma ermita, el recinto cercano y los primeros hayas cercanas proporcionan otro aspecto más que hace que este lugar merece una visita.

Si no fuera por la falta de agua, recomendaría este objetivo sin ninguna restricción. Pero el hecho que no encontraremos agua en el camino hay que tener en cuenta.

Finalmente volvemos al pueblo de Bagüeste. Allí tenemos que encontrar la senda que nos lleva a la bonita zona del Río Isuala denominada el Vado. Esta senda rodea los campos que están al este del pueblo por la derecha. Un cartel “Las Bellostas” indica su inicio. Hay que prestar atención a no confundirse con una pista que discurre al principio paralelo a la senda. La pista tuerce a la izquierda y cruza los campos. Nuestra senda, al contrario, sigue bordeando los campos por su derecha y sigue bajando en la misma dirección metiendo se en un pequeño barranco. En está zona nos despiden dos caxicos muy curiosos, uno de ellos extremamente monumental.

¡Que caxico más magnifico!

¡Que caxico más magnifico!

En la zona donde la senda baja en zigzag tenemos de nuevo contacto visual con el río. Deberíamos parar un momento para orientarnos:

Justo de bajo de nosotros el Isuala describe un meandro de casi 180º y rodea de este modo una suave loma.

El Río Isuala

El Río Isuala.
El breve estrecho mencionado.

Al lado izquierdo de dicha loma se encuentra una chopera, nuestro objetivo siguiente. La senda que lleva hacia ella pasa por una zona de margas donde la erosión maltrata a la trocha constantemente. En algunas partes es difícil divisarla, aunque se encuentran hitos en todo este trayecto. Sabiendo que debemos llegar a los árboles mencionados no resulta problemático continuar sin interrupciones.

En la vertiente derecha las aguas pasan por un breve estrecho que forma bonitas pozas y jacuzzis. Se puede llegar directamente con alguna dificultad o mejor, sabiéndolo, desde el Vado siguiendo el curso del río.

Seguimos por la senda hacia la chopera.

El Vado

El río cerca de la pasarela

El río cerca de la pasarela.

Llegando a la chopera veremos un cartel que indica nuestro retorno en dirección a Las Bellostas y una fuente, pero hay mucho más para descubrir.

Siguiendo la senda recto al pie de la colina llegamos a la pasarela que da el nombre a este lugar. Nos permite cruzar el río sin mojarnos los pies incluso mientras hay crecidas. Conecta con una pista que sube a la Cabañera del Balcez, la cual conecta nuevamente Las Bellostas con Sevil por lo alto de estas sierras.

Podemos seguir la corriente por el lecho del río para llegar al estrecho mencionado en el parágrafo anterior. Para pasar por las pozas del estrecho tendríamos que nadar. En seguida vendría otro estrangulamiento con nuevas pozas. Las primeras pozas son verdaderamente bonitas y las cascaditas nos pueden dar un buen masaje en la espalda.

El refugio pastoral

El refugio pastoral encima de la chopera.

Hay dos refugios rupestres cerca. El más interesante está escondido en una pared aboveada encima de la chopera. El segundo, de dimensiones y estado inferiores, está enfrente de la fuente cuya ubicación indica el cartel (ya visto).

Esta fuente forma charcos en el suelo y no está condicionada para coger agua potable. Encima de ella se encuentran las ruinas de un gran edificio y varios campos antiguos o terrazas de cultivo. No creo que se trataba de un molino, ya que hay otros dos muy cerca. Pero al otro lado tiene toda la pinta de que era uno. Debajo de las ruinas está la poza más grande de la zona. Es un buen sitio para descansar.

La chopera del Vado

La chopera del Vado.
En otoño coge un color casi irreal o postizo.

Seguimos por la senda marcada que discurre por las orillas del Isuala. En seguida llegamos a una pista que cruza el lecho del río. (Es la pista que baja de Bagüeste, la que iba paralelo a nuestra senda los primeros metros. Pues, finalmente llega al mismo sitio, pero su trayecto no es tan bonito (no tiene nada que ver) como el que hemos experimentado. La prolongación de la pista es la que se encuentra cruzando la pasarela. Obviamente es una alternativa de regreso para ahorrarse cruzar el cauce una vez.

La senda, siguiendo en la orilla opuesta, nos lleva por los campos y la caseta de Juan Bara, cruza de nuevo el río y finalmente nos situará en el cruce del GR que conocemos de antes.

Una de las pozas en el camino

Una de las pozas en el camino.

Retorno:

Volvemos al coche por el mismo camino.

Uno de los impresionantes quejigos de Bagüeste

Uno de los impresionantes quejigos de Bagüeste.
¡Está vivo!

El Molino de Las Bellostas

Ya que estamos cerca, merece la pena que visitemos El Molino de Las Bellostas, si no lo conocemos.

La Piedra de los Moros

La Piedra de los Moros

La Piedra de los Moros.
Al fondo se ve la vieja acequia que viene de Vadiello.

Una buena excusa para un romántico paseo por la cuenca del Guatizalema en la Hoya de Huesca nos da la Piedra de los Moros. Se trata de un conjunto de bloques de arenisco que fue adaptado por el humano como almacén, refugio o esculturas religiosas. Estaban en “funcionamiento” hace muchos años, hoy en día encontramos los bloques de estas curiosas formas dentro de un pequeño carrascal como unas reliquias que recuerdan de una época olvidada y lejana.

Merecen una visita sin duda.

Recorte Mapa Alpina

Recorte Mapa Alpina.

Para hacer el paseo mas atractivo para el perro propongo un vuelta circular que pasa por la bonita poza del Azud de Sipán. Otra atracción que veremos son las ruinas de la Ermita de San Esteban y si nos quedan ganas y tiempo podemos prolongar la ruta hasta el Puente de Sipán.

Para no aburrirse en las pista que vamos a recorrer sería una buena jugada plantear este paseo en primavera – cuando los campos son verdes, las pistas flanqueadas por flores y el calor del día todavía es aguantable.

Preparamos la mochila con agua y un pequeño almuerzo, no nos olvidamos de la correa y damos este paseo por un terreno sin acantilados, cumbres o gorgas, pero sin embargo entretenido, curioso y bonito.

Ficha Piedra de MorosTiempo:

Desde Ayera a la Piedra de los Moros: 30min.

De la Piedra al Azud de Sipán: 30min.

Volver por Sipán: 1h

_______________

Total: 2h30, media jornada

Visita adicional del puente y pueblo de Sipán (ida y vuelta): 1h

Aparcamiento:

Vamos hacia Almunia del Romeral por la HU-V-3314.

Antes de entrar en el pueblo tomamos una pista a mano derecha que lleva a la Ermita de San Esteban. Allí aparcamos el coche.

Acceso:

Buscamos la subida a la ermita.

La Ermita de San Esteban

La Ermita de San Estebán

La Ermita de San Esteban.

Entre la ermita, el cementerio y el curioso montículo donde se ubica se trata de un lugar muy interesante. Un panel explicativo nos informa sobre los detalles.

En la cara norte se pueden todavía contemplar los restos de unos silos que fueron escavados y pulidos en la roca.

Muy curiosa me parece la carrasca que crece por una grieta en un bloque. Se encuentra a lado del camino de acceso que fue empotrado en el arenisco igual.

Vamos por la pista indicada hasta el punto donde parte la senda a la Piedra de los Moros, también indicada.

La Piedra de los Moros

Uno de los bloques del conjunto de la Piedra del Moro

Uno de los bloques del conjunto de la Piedra del Moro.
Aquí vemos a Robert, pero si posaría Papa Pitufo tampoco estañaría.

Un panel indicativo nos habla de la edad, la funcionamiento y la leyenda que rodea este curioso lugar.

Volvemos a la pista y la seguimos en dirección norte. En el próximo cruce tomamos la pista que lleva a Sipán (indicada). Nos quedamos en la pista principal y en una bifurcación aguda tomamos el ramal izquierdo. Este topa en seguida con una pista que está flanqueada por unos hitos de cemento en los cuales está escrito “prohibido pastado”. (Parece que la maleza está reservada para las abejas.) Giramos a la izquierda y bajamos al Río Guatizalema. Pronto veremos la poza del Azud de Sipán.

El Azud de Sipán

La Poza del Azud se Sipán

La Poza del Azud se Sipán.

Hay una senda, pendiente pero obvia, que baja a la orilla.

Este lado del río muchas veces está tocado de las crecidas y lleno de barro. Para llegar a la otra orilla opuesta podemos cruzar el río con cuidado por la presa. Nos mojaremos hasta los tobillos.

Volvemos por la pista a la zona de los hitos y seguimos por ella recto. Así avanzamos por esta larga pista derecha y ignoramos varios desvíos siempre tirando en linea recta. Finalmente llegamos a un cruce donde unos carteles indican que podríamos optar por bajar al pueblo de Sipán. Pero si queremos volver a Ayera debemos girar a la derecha y seguir por la pista que se aleja hacia el oeste.

El pueblo de Sipán

El Puente de Sipán

El Puente de Sipán.
Idílico puente sobre el Guatizalema; detrás se ve la iglesia del pueblo.

El pueblo con su bonito núcleo está a menos de 10min.

Si queremos andar un poco más podemos visitar el puente románico que está a 15min del pueblo. Allí el perro podrá bañarse de nuevo.

Debemos controlar al perro por el pueblo, ya que hay varios machos y en la bajada al puente tenemos cruzar la carretera.

De nuevo en el cruce encima del pueblo tomamos rumbo al oeste para llegar a Ayera. No hay ningún cartel que lo indique, pero el camino es obvio.

Retorno:

Volvemos por la pista mencionada hasta el coche.

Una carrasca valiente

La carrasca valiente cerca de la Ermita de San Esteban.

Ascensión al Pico de Mondinero

El Pico de Mondinero

El Pico de Mondinero.
Las vistas al Cuello Lizana en invierno.

Esta ascensión es una excursión relativamente popular. Hay descripciones en varias guías como en la de Enrique Salamero, Oscar Ballarín (las dos muchas veces citadas), Manuel López Sarrión (una guía editada por Penthalón en el año 1990) o Juanjo Alonso (esta se llama “Excursiones en la sierra y cañones de Guara” editada por Desnivel y lo describe como retorno de la Cresta de la Ronera).

Sin embargo, opto por tratarla en el blog de manera detallada y presentar una versión que es más apta para nuestro perro. Esta variante circular por el Cuello Lizana y las Gargantas de Fabana no es ningún invento nuevo, pero poco mencionada en las guías y los mapas de Guara.

Recorte Mapa Alpina

Recorte Mapa Alpina

Si planteamos la ruta de este modo encontraremos agua en la vuelta, lo que nos agradecerá nuestro perro, ya que la subida al pico por la cara sur es muy calurosa, intensa y carece de agua.

La desventaja es que la senda que baja desde la cima al Cuello Lizana es delicada. Hay pasos de II y la trocha resulta a veces difícil de identificar. Sin embargo es apta para los perros y nos introduce en un viejo bosque de gran belleza.

Así que, preparamos la mochila con un buen almuerzo, abundante agua y la correa para coronar el Pico de Mondinero.

Ficha MondineroTiempo:

Acension al Pico de Mondinero: 2h.

Bajada al Cuello Lizana: 30min.

Regreso por la Garganta de Fabana a la Tejería: 1h.

_______________

Total: 3h30, media jornada

Aparcamiento:

En la carretera A-1227 entre Aguas y Cscullano hay un desvío bien indicado hacia San Cosme o la presa del Embalse de Guara/Calcón. Seguimos por esta carretera hasta una rotonda. Allí tomamos la pista que lleva a San Cosme. Más adelante, en un cruce de cuatro pistas hay un aparcamiento declarado. El lugar se llama la Tejería.

Acceso:

Seguimos por la pista de San Cosme (carteles). Marchando por ella nos entretenemos por las buenas vistas sobre la zona. Justo cuando la pista empieza a bajar y torcerse hacia la izquierda hay un desvío. Tomamos la pista a mano derecha que sigue discurriendo por la loma y no pierde altura. (En dicha bifurcación arranca también una senda que lleva a la Ermita de Fabana (y Nocito). Esta senda está señalizada. Nosotros ignoramos estos carteles y avanzamos por dicha pista.) La seguimos hasta llegar al cauce.

Vistas al Mondinero desde la pista de acceso

Vistas al Mondinero desde la pista de acceso.
El itinerario: La pista pasa por las dos carrascas características (en realidad son tres). Justo antes de llegar por ella al cauce del barranco que vemos a mano derecha nace la senda. Esta sube al Bolo, el gran bloque redondo en medio de la foto. Sigue en zigzag por las pedreras de la canal entre los acantilados en la margen izquierda. Saliendo de la canal continua de este mismo modo hasta la cima.

La Predicadera

La Predicadera

La Predicadera.

El gran mole blanco, escarpado y vistoso a mano derecha se llama “la Predicadera”. Hay varias vías de escalada por su vertical cara sur e incluso se esconden entre las grietas y bóvedas unos barrancos. Especialmente él que esta en el extremo oeste y baja hacia la gran canal que tenemos delante es relativamente interesante, ya que su final es un rapél volado de 56m de altura.

Nuestra senda arranca justo antes de que la pista llega al cauce del barranco. Se acerca directamente al gran bloque redondeado.

El Bolo o el Pito

El Bolo

Debajo del Bolo.
Los restos del refugio de piedra seca.

Una vez debajo de esta gigantesca roca nos damos cuenta de la inmensidad de la misma. Pastores instalaron un refugio mínimo en la bóveda que forma con el suelo.

En algunos libros figura el bloque como “El Bolo” en otros como “El Pito”. Los mapas llaman así al mallo occidental de la Predicadera. Según el comentario de Jesús, a las canicas llaman por la zona  “pitos”; chugar a pitos. Así que las dos denominaciones son validas y describen claramente la perfecta y curiosa forma de este bloque.

La senda deja al Bolo a mano derecha y empieza a subir por las pedreras de la canal. La subida es empinada y fatigosa. Hay que prestar atención a los hitos y a la traza para no perder el camino.

Pronto nos lleva a las paredes de los mallos de la izquierda y sigue cerca de ellas hasta la altura de los moles rocosos de los dos lados. A partir de aquí el terreno se suaviza un poco, pero la senda sigue sin tregua en zigzag hasta la cima. Se pierde muy fácil en esta zona, ya que parece que hay varios itinerarios. Para evitar zonas de Erizón lo mejor posible debemos prestar mucha atención a a los hitos. Finalmente lograremos coronar y podremos descansar disfrutando de las estupendas vistas.

Nota personal:

Por toda la zona no se encuentran fuentes, pero en días después de lluvias hay dos puntos cercanos donde puede que haya agua, aunque será poca cantidad.

1. En el Barranco de las Canaletas podemos encontrar un hilo de agua. Si hay, se escuchan las gotas que caen por las cascadas finales desde lejos. Este barranco discurre por la base de la Predicadera y se alcanza por una tímida senda que arranca en la pista de acceso unos 20m más allá de nuestro camino y discurre incómodamente por media ladera.

2. En la subida por el embudo topamos en un punto con la pared del acantilado izquierdo. Si nos fijamos bien veremos un barranco colgado que gotea al boj debajo. No hay ninguna poza, pero el rincón puede ser bien húmedo y refrescante.

La cara oeste de la Predicadera

La cara oeste de la Predicadera vista durante la subida por la canal.
La grieta es el ultimo salto del Barranco de la Predicadera.

La bajada al collado por la cara norte es la parte más delicada de la excursión, aunque se trata de un recorrido relativamente corto.

En general la senda discurre por la vertiente oeste de la cresta. El inicio se encuentra a unos tres metros a mano izquierda del mismo pico. En seguida nos hace destrepar por unos pequeños resaltes y nos lleva a una cercana plataforma herbosa que hemos vistos ya desde arriba. Allí tuerce a la izquierda y discurre por el borde de un resalte hasta un paso evidente. Más abajo llegamos al escalón más alto donde una cuerda facilita el avance. Para evitar otras dificultades la senda hace una amplia lazada a la izquierda, cruza unas pequeñas pedreras y se acerca finalmente al Cuello Lizana desde el oeste. En todo este tramo hemos perdido tanta altura que finalmente tenemos que subir un poco para llegar al collado.

El Cuello Lizana

Uno de los caxicos cerca del Cuello Lizana

Uno de los caxicos cerca del Cuello Lizana.

Ya en la bajada hemos podido contemplar pinos y caxicos bien majos. El bosque que rodea el collado herboso es viejo y hacemos bien, si nos acercamos a los árboles más destacados alrededor.

La senda que desciende a las Gargantas de Fabana se inicia en el extremo sureste del collado; en una zona de magas rojizas y bloques de toba. Aunque no hay balizas, resulta fácil identificar. El ambiente sigue igual y nos sorprenderá con algún pino y quejigo mágico.

Pronto llegaremos al Río Calcón que a estas alturas no es nada más que un arroyo. Seguimos como indican ahora los carteles río abajo y en seguida nos encontraremos entre los paredes que forman las Gargantas de Fabana.

Las Gargantas de Fabana

En la parte alta de las Gargantas de Fabana

En la parte alta de las Gargantas de Fabana.

En este tramo el camino discurre por el mismo lecho del barranco. En circunstancias normales referente al caudal, no nos mojaremos los pies.

El paisaje es espectacular y el perro disfruta por la presencia de agua. Dos razones para ir lento, con los ojos bien abiertos y atentos. Debemos tomar el siguiente tramo con tranquilidad.

En una zona de toba el agua desaparece por un agujero para aparecer unos 50m más abajo de nuevo – el Solencio de Fabana. Una de las singularidades de esta garganta.

Saliendo del barranco encontramos una pista que discurre paralelo al río. En una bifurcación tomamos el ramal que lleva a la Ermita de Fabana y la Tejera (indicada).

El sendero por las Gargantas de Fabana en invierno

El sendero por las Gargantas de Fabana en invierno.

La Ermita de Fabana

La Ermita de Fabana

La Ermita de Fabana.
Vistas al Embalse del Calcón.

Situada en un claro de la boscosa vertiente derecha del Calcón la ermita parece un poco perdida. Hoy en tiempo lo es, pero antaño fue habitada y rodeada por campos cultivos.

Más testigos de una vida rural antigua por esta zona encontraríamos en el bosque que se halla entre la Ermita y las orillas del Río Calcón, en forma de terrazas, muros y viejos caxicos, pero nuestro camino empieza a subir por un pinar de repoblación hacia la Tejería.

Retorno:

Seguimos por el sendero que lleva a la Tejería. Queda ya poco.

Vistas desde la Cima del Pico de Mondinero

Vistas desde la Cima del Pico de Mondinero en un día nubosos.

Además…

Otra vez en el coche y regresando por la pista de acceso debemos parar en un cartel que indica la senda al Horno de los Mozos que nace a mano izquierda. Está justo después del tramo pendiente y en un ensanche enfrente al cartel cabe un coche.

El Horno de los Mozos

Las vistas desde el Horno de los Mozos al Pico de Mondinero

Las vistas desde el Horno de los Mozos al Pico de Mondinero.
Unos Cipreses marcan el lugar donde hemos dejado el coche – la Tejería.

La senda nos lleva en apenas 15min a la cumbre escarpada de un montículo. Se trata de un muy buen mirador sobre toda la zona – desde los Mallos de Ligüerri hasta el Embalse del Calcón. Especialmente veremos gran parte del recorrido del cual hemos disfrutado esta media jornada. Supongo que el nombre se deduzca del pequeño mallo que se encuentra cerca del mirador, ya que podría ser una chimenea de un horno…

Sea como sea, este lugar merece una visita. 

Ascensión al Monte Peiró

El Hayedo del Peiró.

El Hayedo del Peiró.
Los colores de otoño impresionan a todos.

El Monte Peiró es el gran molde que vigila la parte alta del Valle del Garona y sombrea al pueblo Bentué de Rasal por la mañana. Está situado en la divisoria de las cuencas del Río Garona y Isuela. Como su hermano “pequeño”, la Peña Gratal, destaca con muy buenas vistas sobre el Pirineo Aragonés, el sendero que asciende a la cima del Peiró, sin embargo, es una gozada.

Ficha PeiróLo que le hace tan especial es un pequeño hayedo que cubre la cabecera del Barranco del Peiró. El sendero traspasa esta joya que brilla con todo su esplendor de múltiples colores en otoño.

Recorte Mapa Sig Pac

Recorte Mapa Sig Pac

Otra atracción que llama la atención son los estratos que definen la cara norte del Monte Peiró. Según subimos vamos a verlos de distintas perspectivas, lo que convierte algunos en impresionantes agujas.

El sendero está balizado y limpio y no sorprende con ningún obstáculo, salvo su pendiente inicial. Pero esta podemos superar fácilmente con una marcha lenta y controlada.

Preparamos la mochila con el almuerzo, el agua y la correa para pasear una media jornada por uno de los últimos rincones idílicos del Río Isuela.

Tiempo:

Ascensión a la cima: 1h30

_______________

Total: 2h30, media jornada

Aparcamiento:

Cogemos la carretera de Arguis a Rasal o Bentué de Rasal. Ignoramos una primera pista a mano izquierda y antes de pasar por un collado al Valle del Garona nos desviamos a la izquierda por una pista en buen estado. Bajamos y en la primera bifurcación giramos a la derecha. Esta pista nos lleva a un aparcamiento donde se inicia la senda. Hay carteles.

Acceso:

Bajamos del coche y iniciamos la marcha a paso lento por una antigua tiradera que sube por un pinar.

No hay perdida, ya que la senda está condicionada. Llegamos al hayedo donde hay una bifurcación indicada con carteles y paneles informativos.

El Hayedo del Peiró

En el Hayedo del Peiró

En el Hayedo del Peiró.

Merece la pena que nos introduzcamos al bosque, ya que se encuentran las hayas más viejas apartadas de la senda.

Resta la ascensión a la cumbre por una zona más árida.

Vistas del Monte Peiró al Valle del Garona

Vistas del Monte Peiró al Valle del Garona.

Retorno:

Rehacemos el camino en descenso.

En el Hayedo del Peiró

Una de las viejas hayas en el Hayedo del Peiró.