Los Hayas y Caxicos del Balcez – Verano

La Poza Centrica

La Poza Central.
Robert descansa después de un buen baño y toma el sol.

Una introducción general

El Hayedo del Balcez está ubicado en la cara este de la Peña Blanca o Santa Marina y cubre casi toda esta ladera – desde la orilla del Rio Isuala hasta unos pocos metros debajo de la cima. En él predominan los quejigos y las hayas pero se encuentran también carrascas y algunos arces. En la vertiente este del cañón, frente a Santa Marina, sigue extendiéndose este bosque, viejo y bello. Allí se ha agarrado incluso algún tejo entre los saltos rocosos como se puede observar, si se avanza con atención por las sendas que discurren por este mundo olvidado.

El Río Isuala forma bonitas badinas en un entorno selvático y aislado. Si el caudal es normal, el río no propone muchas dificultades parar desplazarse por él. Sólo dos badinas obligan a nadar.

A pesar de que es una de las zonas más bellas de todo el parque, ni el bosque, ni el cañón están explotados turisticamente y por eso tampoco hay una infraestructura en referencia a senderos limpios y señalizados. Para el excursionista resulta muy difícil averiguar por donde discurren las antiguas sendas, seguirlas y saber a donde llevan, ya que es además una zona muy amplia, de desnivel considerable y con algunos cortes abruptos.

Igualmente de escasamente explotada se encuentra la representación de esta zona en el mundo literal. No hay informaciones detalladas en las guías de la Sierra de Guara, ni en Internet. El único libro que da pistas para explorar el Hayedo es – como tantas otras veces – la maravillosa guía “La montaña olvidada” de Arturo González. Pero como no se halla ningún pueblo abandonado en el cañón y tampoco aporta el Hayedo del Balcez factibles accesos a los despoblados tratados, sólo lo menciona más bien de paso.

El Cañón del Balcez

El Cañón del Balcez.
Una muestra de lo que nos espera.

Durante los últimos años Robert y yo hemos encontrado una tímida red de senderos que se ofrece para diseñar dos rutas circulares, largas y bonitas.

Estas rutas gemelas las distingo por los calificativos Invierno y Verano, aunque debo hacer constar que se pueden realizar también en otras épocas del año. Dichos características representan más bien el alma de la excursión:

Invierno – el contacto con el agua es mínimo (cruzar el río por dos vados)

Verano – una excursión acuática (avanzar por el lecho del río, incluso a nado)

Croquis sobre el recorte

Mapa Editorial Alpina.
Croquis sobre el recorte.

Como mencionado en un parágrafo anterior, las sendas son realmente difíciles de seguir, en muchos tramos están invadidas por la maleza y en algunas zonas están borradas por la constante erosión sin rastro ninguno. En general no hay balizas o señales, y el excursionista se enfrentará a algún destrepe que requiere cierta habilidad montañés.

El siguiente listado sirve para ver rápidamente las características de las tres sendas principales de las dos rutas presentadas, ya que son estas las que proporcionan las dificultades serias:

Senda por el Hayedo:

Inicio: Muy vestido de Erizón y difícil de averiguar

Señalización: Ninguna

Final: No hay, se pierde totalmente en el bosque

Estado general: Muy perdido y casi siempre molesta la vegetación

Pasos delicados: ningunos

Descripción breve: Se adentra en el corazón del Hayedo

Senda de los Cazadores I*:

Inicio: Marcado con un pequeño hito

Señalización: Algún hito de vez en cuando

Final: Marcado con un hito en la poza central, obvio

Estado general: En buen estado (2016)

Pasos delicados: Un paso de II, relativamente expuesto

Descripción breve: Baja desde la Peña Surta al fondo del cañón

Senda de los Cazadores II*:

Inicio: Unos carteles de metal ayudan en encontrarlo, después de los primeros metros coge más presencia

Señalización: Ninguna

Final: Muy dispersa, difícil de averiguar

Estado general: En buen estado hasta el mirador, después de menor entidad y muy  oculta, aunque recién limpiada ¡! (2016)

Pasos delicados: Un paso de II+, considerablemente expuesto

Descripción breve: Desciende desde las cercanías de Sarsa de Surta hasta el fondo del cañón

*Por falta de información he puesto estos nombres triviales.

En el mapa arriba figuran las dos rutas presentadas. También muestra partes de otras sendas relevantes que discurren por la zona, ya que coinciden con nuestras rutas. Estudiando el croquis se puede ver que hay tres aparcamientos marcados. Existe una buena alternativa a los dos aparcamientos propuestas. Más detalles sobre esta alternativa cerca del Molino de Las Bellostas se encuentran por ejemplo en la entrada “Las Cuevas de Bagüeste“.

Finalmente recomiendo que un lector que tenga menos experiencia haga combinaciones de partes de las rutas para que la excursión sea más corta, fácil o que tenga menos desnivel – especialmente en el primer contacto con el Hayedo del Balcez.

Las Hayas y los Caxicos del Balcez – Verano

La ruta de hoy destaca en primer lugar con las pozas del Cañón del Balcez superior, como los barranquistas han bautizado este tramo del Río Isuala. Nos llevará por una senda, poco frecuentada pero espectacular, hasta el fondo del cañón. Esta bajada es la parte más difícil de la excursión donde tenemos que prestar mucha atención. Luego remontamos por el mismo lecho del río para volver finalmente por el GR1 al pueblo donde está el coche. Aunque es una marcha larga, debemos disfrutar al tope de las pozas, el bosque y los rincones más pintorescos de esta parte del Cañón del Balcez.

También encontraremos algunos testigos de la desvanecida presencia humana en el cañón. Antaño la gente aprovechaba obviamente la energía del agua y talaba arboles, ya que hay en abundancia. Así que, veremos restos de unas presas con su procedentes acequias, campos abandonados en la orilla, ruinas de edificaciones y algunas derruidas trazadas que cruzan el lecho del río.

Nota personal:

Estas ultimas interpreto como vados por donde transportaron los troncos talados desde el Hayedo a la otra vertiente del cañón y finalmente al pueblo más cercano: Sarsa de Surta.

He leído que subían la madera con sistemas de poleas hasta la cresta. Hoy en día estos vados están en lugares totalmente perdidos y aislados, sin ninguna prolongación en forma de tiradera o trocha.

Pero me da pie a pensar que el origen de muchas de las sendas que aprovechamos en la ruta de hoy, procede de estos trabajos que hicieron los leñadores en su día. Supongo que sólo queda una mínima parte de una amplia red de caminos que se integraba en el bosque.

Queda la parte que siguen usando los cazadores.

Preparamos una mochila acuática, el bidón con el almuerzo y no nos olvidemos de la correa para explorar este paraíso olvidado.

Ficha Verano

Tiempo:

Desde Las Bellostas al inicio del descenso al cañón: 1h30.

Bajada por la Senda de los Cazadores II: 1h.

Remontar el Río Isuala: irrelevante, 4h.

Volver al pueblo por el GR 1: 30min.

_______________

Total: 7h, jornada completa.

Aparcamiento:

En Las Bellostas a lado de la iglesia.

Acceso:

La excursión empieza allí en dirección a Peña Surta.

Un hito cerca de la Peña Surta

Un hito cerca de la Peña Surta.
Al fondo se divisa el Vignemale.

Este primer tramo es obvio y bien marcado. Pasamos un primer cruce sin cambiar de dirección. Más adelante ignoramos el desvío a la Peña Surta y seguimos de nuevo recto. La senda discurre ahora plenamente por la crestería. A mano derecha vemos la honda cicatriz que ha formado el Río Isuala, nuestro objetivo y el camino de retorno – el Cañón del Balcez. Se divisa también con claridad Santa Marina y el Hayedo en el otro lado del cañón. La Peña Surta hemos dejado ya detrás, asi que se abren tambien las vistas hacia el este. Allí, a nuestra izquierda, está un pequeño pueblo en el fondo del valle: Sarsa de Surta.

Delante de nosotros se eleva una pequeña cima en la cresta. La senda la rodea por la izquierda, sin ganar ni perder mucha altura. En el otro lado de dicha pequeña cima la senda se acerca de nuevo a la cresta. En este punto veremos un cartel de metal. Este es el sitio donde nace la Senda de los Cazadores II y done la excursión se convierte en una verdadera aventura.

En el cartel debemos dejar el camino que sigue discurriendo hacia el sur y subir a la misma crestería. En estos 10m de subida hay otros dos carteles del mismo tipo. Llegamos a la cresta en un pedregal en el que la Senda de los Cazadores II arranca en el extremo izquierdo. Se adentra en el cañón dibujando amplias lazadas superando de este modo los resaltes rocosos. Los primeros metros están relativamente tapados por el Erizón, aunque todavía se puede divisar el trazado. Según avanzamos coge más cuerpo y resultará fácil y obvio. El trayecto es sencillamente espectacular y culmina – en referencia a la espectacularidad – en un mirador natural.

El Mirador del Vignemale

El Mirador del Vignemale

El Mirador del Vignemale.

He tenido que bautizar de nuevo un lugar por mi propia sugestión, por falta de información. Así que he derivado el nombre de la estupenda panorámica que ofrece este lugar. Parece que el Cañón del Balcez nace en el mismo Vignemale, que se ve al fondo tan aislado como de ningún otro lugar cercano. Son verdaderamente maravillosas vistas.

Nos encontramos en una peña, herbosa  y expuesta, en medio de la vertiente este del cañón. Debajo vemos al río y parece que se extiende sin fin por los dos extremos. Unos cuantos caxicos centenarios adoran el mirador y lo convierten en un rincón de una belleza excepcional.

Robert olfateando en el Mirador del Vignemale

Robert olfateando en el Mirador del Vignemale.

Después de un pequeño descanso en el cual debemos absorber las vistas hay que concentrarse de nuevo en el trayecto, ya que las dificultades empiezan a partir de aquí. Antes de proseguir debemos averiguar por donde sigue nuestro camino, ya que hay varias sendas (aunque de poca entidad) que parten de la peña.

A mano derecha, a poca distancia vemos un promontorio parecido. Entre este y nuestro mirador hay una canal por la cual baja la senda hasta el río.

La Senda de los Cazadores II

La Senda de los Cazadores II.
El paso de II+.

Nuestra senda parte hacia la derecha y continua desciendo muy cerca del borde del acantilado. ¡Mucho cuidado a partir de aquí! Pasamos de caxico en caxico – todos magníficos – hasta topar con la canal que hemos observado. En este punto gira la senda 180º a la izquierda y empieza a discurrir por una cornisa que supera en diagonal la pared vertical que hemos bordeado los últimos metros desde el mirador. Es un paso de II+ considerablemente expuesto. Hay que avanzar con mucho cuidado, ya que el suelo y la roca suelen estar húmedos y/o cubiertos de hojas.

Después de este paso la senda gira de nuevo a la derecha y cruza una pedrera en el fondo de la canal. Después de esta se introduce en un denso bosque de boj que se extiende hasta el cauce y alberga la senda hasta su final.

Las dificultades siguen. En dicho bosque la traza de la senda es casi invisible y resulta muy difícil de averiguar. Las mejores balizas para orientarse son las ramas cortadas de los arbusto que podaron cuando estuvieron limpiando la senda.

La Senda de los Cazadores II.

La Senda de los Cazadores II.
Las ramas cortadas nos dan una idea por donde discurre la senda.

La senda no abandonará la canal, ni el bosque de boj hasta la inmediación del río.

Durante esta larga bajada tendremos que superar otra pequeña trepada y bajar por algunos tramos muy empinados donde los troncos gruesos del boj nos sirven de agarraderos y facilitan el avance.

Siempre debemos estar muy atentos en no perder de vista las pocas marcas que pueden indicar la trazada: Como mencionado antes las ramas cortadas o también los rastros de las muchas manos que se agarraban en los troncos de boj para asegurar el paso en los tramos pendientes.

Cuando se escucha ya el agua y el terreno es más suave, la senda gira a la derecha y sale de la hondura de la canal para llegar al cauce río arriba de una profunda poza.

La Senda de los Cazadores II.

La Senda de los Cazadores II.
Uno de los caxicos cerca del Mirador del Vignemale.

El lugar donde llegamos al cauce no es especialmente bonito. Es mejor que no nos detengamos y que empecemos a remontar el río. En apenas media hora llegamos a una gran poza, idílica y fabulosa, donde merece la pena quedarse un rato y disfrutar de las aguas del Río Isuala.

Nota personal – los nombres inventados:

Estoy seguro que un lugar tan estupendo y geográficamente importante como esta badina, tenga su propio nombre. Pero – igual a los otros casos en esta entrada – no he podido averiguarlo.

Sin embargo, estos lugares – y sobre todo esta poza – tienen tanta importancia en la descripción de las dos rutas que me parece útil y justificado, bautizarlos con un nombre inventado.

La Poza Central

La Poza Céntrica

La Poza Central.
Un patchwork de colores en otoño.

Por el bloque característico en medio, la poza resulta muy fácil de identificar. Este escondido rincón parece ser parte de otro mundo lejano de la modernidad, ya que los viejos quejigos le convierten en un escenario épico.

La losa que forma la pequeña cascada sirve también de vado: en las dos orillas parten sendas. A mano  derecha (remontando el río) marca un hito la llegada de la senda gemela de la que hemos descendido hace poco: La Senda de los Cazadores I. Enfrente vemos el inicio de otra (o la prolongación de la misma) tallada en la roca. Esta toma dirección sur sin ganar demasiado altura en los proximidades. Según un campesino de Las Bellostas lleva (o llevaba) a Rodellar. (Nunca lo he comprobado.) Estos dos caminos hacen un papel importante en la ruta “Las Hayas y los Caxicos del Balcez – Invierno“.

El Rio Isuela

El Rio Isuela con muy poco caudal.
Pozas someras en un tramo derecho. La foto fue tomada en pleno verano.

Seguimos remontando por el lecho del río. Empieza un largo trayecto que deberíamos tomar con calma. Como avanzamos por el mismo lecho del río no hay perdida. Tampoco nos tenemos que enfrentar a ningún obstáculo durante las próximas 2 horas y sólo nos tenemos que meter en el agua si nos apetece, aunque en un día soleado nos apetecerá muchas veces…

Cuando llegamos a los dos breves estrangulamientos que nos obligan a nadar, tenemos que volver a prestar atención al entorno para orientarnos y encontrar más adelante con seguridad el GR 1 que es la mejor manera para volver al coche.

Los Estrangulamientos

El estrangulamiento antes del Vado

El estrangulamiento antes del Vado.

Los dos estratos que oprimen el lecho del río están a poca distancia entre sí y forman el portal una zona menos encajonada denominada “El Vado”. En esta zona hay de nuevo un cruce de caminos y por lo tanto es muy importante para la orientación en esta parte del Cañón del Balcez.

Los dos estrangulamientos tienen un aspecto muy parecido. Unas pequeñas cascadas vierten las aguas del Isuala a unas profundas marmitas. Estas pequeñas pozas son las que tenemos que superar a nado. Si hay mucho caudal serán estos dos resaltes los tramos que más problemas dan. Si el agua baja moderadamente, las marmitas se convierten en unos jacuzzis naturales que nos darán un relajante masaje en la espalda.

 Seguimos y en breve llegamos al Vado.

El Vado

El Vado

El Vado.
La pasarela y la chopera.

Este bonito rincón es fácil de identificar, ya que hay una pasarela que cruce el río. A mano izquierda (remontando el río) se encuentra una chopera muy visible, especialmente en otoño por el extraño color rosa que cogen las hojas. El camino que parte de la pasarela asciende a Bagüeste. En la orilla opuesta se encuentra un campo y una pista que sube a la Cabañera de Sevil, nuestro camino de acceso. Topa justo en el primer cruce que hemos pasado recto. Estos dos caminos reencontraremos en la ruta “Las Hayas y los Caxicos del Balcez – Invierno” y más detalles sobre el Vado se encuentran en la entrada “Las Cuevas de Bagüeste“.

El Río Isuela

El Río Isuela.
Robert toma un baño refrescante antes de abandonar el lecho del río y encontrarse con el calor de nuevo.

A partir de aquí discurren sendas visibles en las orillas del río. Es un buen momento dejar el lecho del río y volver a caminos firmes y señalizados. Recomiendo salir por la pasarela a mano izquierda (remontando el río). En el otro extremo de la chopera veremos un cartel que indica una fuente. Esta senda tiene continuidad y está balizada. En breve veremos una preciosa poza, grande y profunda, edificaciones en ruinas y la fuente indicada que forma charcos en el suelo. Después llegamos al vado de una pista. Se trata de la prolongación de la que viene desde el Vado. En nuestra vertiente asciende hasta Bagüeste. Nosotros cruzamos el río en este punto. La senda, ahora en la orilla opuesta, nos lleva por los campos y la caseta de Juan Bara, cruza de nuevo el río y finalmente nos situará en el cruce del GR 1 con el río. Hay un cartel. Merece la pena esperar en la orilla hasta que disminuye el calor del ambiente y el sol pierde su fuerza. Pero al fin y al cabo llega el momento para despedirse del río, cruzarle una última vez y empezar a acender hacia Las Bellostas. La subida no tiene perdida, ya que está muy bien marcado. Al principio el camino discurre por terreno erosionado, pero cerca del pueblo empieza a tener nobleza y reflejar antigüedad, ya que está mucho mejor conservado y cuidado.

En el pueblo debemos controlar al perro.

Retorno:

Volvemos por los calles del pueblo al coche.

Las Bellostas

Las Bellostas.
Bonitas vistas a los Tres Sorores por la tarde.

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Los Hayas y Caxicos del Balcez – Invierno

En el Hayedo del Balcez

En el Hayedo del Balcez.

Una introducción general

El Hayedo del Balcez está ubicado en la cara este de la Peña Blanca o Santa Marina y cubre casi toda esta ladera – desde la orilla del Rio Isuala hasta unos pocos metros debajo de la cima. En él predominan los quejigos y las hayas pero se encuentran también carrascas y algunos arces. En la vertiente este del cañón, frente a Santa Marina, sigue extendiéndose este bosque, viejo y bello. Allí se ha agarrado incluso algún tejo entre los saltos rocosos como se puede observar, si se avanza con atención por las sendas que discurren por este mundo olvidado.

El Río Isuala forma bonitas badinas en un entorno selvático y aislado. Si el caudal es normal, el río no propone muchas dificultades parar desplazarse por él. Sólo dos badinas obligan a nadar.

A pesar de que es una de las zonas más bellas de todo el parque, ni el bosque, ni el cañón están explotados turisticamente y por eso tampoco hay una infraestructura en referencia a senderos limpios y señalizados. Para el excursionista resulta muy difícil averiguar por donde discurren las antiguas sendas, seguirlas y saber a donde llevan, ya que es además una zona muy amplia, de desnivel considerable y con algunos cortes abruptos.

Igualmente de escasamente explotada se encuentra la representación de esta zona en el mundo literal. No hay informaciones detalladas en las guías de la Sierra de Guara, ni en Internet. El único libro que da pistas para explorar el Hayedo es – como tantas otras veces – la maravillosa guía “La montaña olvidada” de Arturo González. Pero como no se halla ningún pueblo abandonado en el cañón y tampoco aporta el Hayedo del Balcez factibles accesos a los despoblados tratados, sólo lo menciona más bien de paso.

La Cabañera de Sebil

La Cabañera de Sebil.

Durante los últimos años Robert y yo hemos encontrado una tímida red de senderos que se ofrece para diseñar dos rutas circulares, largas y bonitas.

Estas rutas gemelas las distingo por los calificativos Invierno y Verano, aunque debo hacer constar que se pueden realizar también en otras épocas del año. Dichos características representan más bien el alma de la excursión:

Invierno – el contacto con el agua es mínimo (cruzar el río por dos vados)

Verano – una excursión acuática (avanzar por el lecho del río, incluso a nado)

Croquis sobre el recorte

Mapa Editorial Alpina.
Croquis sobre el recorte.

Como mencionado en un parágrafo anterior, las sendas son realmente difíciles de seguir, en muchos tramos están invadidas por la maleza y en algunas zonas están borradas por la constante erosión sin rastro ninguno. En general no hay balizas o señales, y el excursionista se enfrentará a algún destrepe que requiere cierta habilidad montañés.

El siguiente listado sirve para ver rápidamente las características de las tres sendas principales de las dos rutas presentadas, ya que son estas las que proporcionan las dificultades serias:

Senda por el Hayedo:

Inicio: Muy vestido de Erizón y difícil de averiguar

Señalización: Ninguna

Final: No hay, se pierde totalmente en el bosque

Estado general: Muy perdido y casi siempre molesta la vegetación

Pasos delicados: ningunos

Descripción breve: Se adentra en el corazón del Hayedo

Senda de los Cazadores I*:

Inicio: Marcado con un pequeño hito

Señalización: Algún hito de vez en cuando

Final: Marcado con un hito en la poza central, obvio

Estado general: En buen estado (2016)

Pasos delicados: Un paso de II, relativamente expuesto

Descripción breve: Baja desde la Peña Surta al fondo del cañón

Senda de los Cazadores II*:

Inicio: Unos carteles de metal ayudan en encontrarlo, después de los primeros metros coge más presencia

Señalización: Ninguna

Final: Muy dispersa, difícil de averiguar

Estado general: En buen estado hasta el mirador, después de menor entidad y muy  oculta, aunque recién limpiada ¡! (2016)

Pasos delicados: Un paso de II+, considerablemente expuesto

Descripción breve: Desciende desde las cercanías de Sarsa de Surta hasta el fondo del cañón

*Por falta de información he puesto estos nombres triviales.

En el mapa arriba figuran las dos rutas presentadas. También muestra partes de otras sendas relevantes que discurren por la zona, ya que coinciden con nuestras rutas. Estudiando el croquis se puede ver que hay tres aparcamientos marcados. Existe una buena alternativa a los dos aparcamientos propuestas. Más detalles sobre esta alternativa cerca del Molino de Las Bellostas se encuentran por ejemplo en la entrada “Las Cuevas de Bagüeste“.

Finalmente recomiendo que un lector que tenga menos experiencia haga combinaciones de partes de las rutas para que la excursión sea más corta, fácil o que tenga menos desnivel – especialmente en el primer contacto con el Hayedo del Balcez.

Las Hayas y los Caxicos del Balcez – Invierno

El Hayedo del Balcez

El Hayedo del Balcez.
Robert me espera en la Senda del Hayedo cuya trocha parece invisible en la foto.

La ruta de hoy nos lleva por sendas muy antiguas a un bosque, precioso y intacto. El objetivo principal es el místico ambiente que nos acompañará por todo el trayecto, pero también nos alegrarán el día las pozas del Vado, la Poza Central y los miradores asombrosos de la Senda de los Cazadores I.

Ficha Hayedo - Invierno

Preparamos la mochila con el almuerzo y el agua, cogemos la correa del perro y exploramos uno de los rincones más aislados de toda la Sierra pisando los viejos caminos de los leñadores.

Tiempo:

Desde el coche hasta el Vado: 30min.

Del Vado al inicio de la Senda por el Hayedo : 30min.

Travesía por el bosque hasta la Poza Central: muy relativo 2h30 a 3h30.

Ascensión por la Senda de los Cazadores I: 1h.

Volver al coche por la Cabañera de Sevil: 1h.

_______________

Total: 6h, jornada completa

Aparcamiento:

En la carretera desde Sarsa de Surta a Las Bellostas arranca a mano izquierda una pista justo después de una fuerte subida y un visible salto de agua al margen izquierdo de la carretera.

Hay una pequeña explanada donde caben dos coches.

Acceso:

El camino empieza saliendo del coche y cruzando el barranquillo.

Tomamos la pista que sube a mano derecha en zigzag y pasa por unos viejos campos donde se esconde la Fuente de Albás, que lleva agua para el perro en primavera. Un poco más arriba, en un pequeño collado justo donde se ubican los restos de una borda, encontraremos la Cabañera de Sebil que discurre por esta crestería del norte al sur. En el cruce de la pista con dicho sendero, descendemos hacia el oeste en dirección Bagüeste, como indicado. La pista nos lleva directamente a una zona del Isuala, denominada “El Vado”. Cuando la pista pasa por los campos colindantes con el río, un cartel marca el desvió a Bagüeste. Así que dejamos la pista en este punto y nos acercamos al cauce al cual cruzamos por una vieja pasarela de piedras.

El Vado

El Río Isuala

El Río Isuala.
El ambiente del río desde la pasarela por la mañana.

Más detalles sobre el Vado se encuentran en la entrada “Las Cuevas de Bagüeste“, aunque recomiendo no detenerse demasiado tiempo en este lugar, ya que todavía tenemos una larga marcha delante.

Seguimos en dirección Bagüeste como indican los carteles. En breve llegamos a una zona de margas, donde la senda es poco visible. Tenemos que prestar mucha atención a los hitos que marcan el trazado erosionado. Después de una corta subida llegamos a un pequeño barranco que suele estar seco. En la otra vertiente la senda empieza a ganar altura en zigzag. En el ultimo recodo antes de una larga recta que lleva a un collado o un paso a una zona más llana, se inicia la Senda del Hayedo a mano izquierda. Sin embargo, no hay ninguna señal.

Así que dejamos en este undécimo recodo el camino que lleva a Bagüeste y continuamos por una senda casi invisible, dado que el Erizón tapa gran parte de su trocha. Es importante que encontremos este desvío. Si no estamos de todo seguro, podríamos ascender directamente al collado mencionado y bajar desde allí al primer recodo.

La Senda del Hayedo

La Senda por el Hayedo.
En la salida de la faja se ve que era un camino noble e importante.

La Senda por el Hayedo discurre al principio en ligero descenso. Estos primeros metros son verdaderamente incómodos para nosotros y también para los perros. A un perro pequeño deberíamos incluso lleva en brazos, porque no podrá pasar entre las densas malezas de Erizón. Así de molesto iremos hasta un resalte de roca con él cual toparemos en aproximadamente 50m. En este paso veremos la trocha con claridad, por que el camino queda libre de vegetación. La senda supera el resalte en diagonal descendente y nos sitúa en una faja rocosa donde podemos disfrutar de unas primeras vistas al Hayedo y Cañón del Balcez. Giramos a la izquierda y bajamos por la faja sin camino obvio hasta que veremos en aproximadamente 50m a mano derecha la continuación de nuestra senda. Esta salida de la faja está empedrado y por lo tanto muy visible. Viendo este corto tramo (y algunos pocos más) nos podemos hacer una idea de la importancia que tenía esta senda hace décadas. Por desgracia, la senda en seguida pierde cuerpo, aunque la trazada permanece más a la vista que antes.

La Senda del Hayedo

La Senda por el Hayedo.
Robert disfruta de las vistas al Río Isuala y tiene ilusión por el baño en la Poza Central.

Seguimos por nuestro camino, ahora tímido y vestido, que discurre por media ladera. Traspasamos un pequeño murete que limita un tipo de cobijo de pastores y allí, en este punto, dejamos detrás todos los pocos rastros humanos que hemos podido observar. Seguidamente la senda salva un hondo barranco para después coronar un pequeño promontorio. En esta primera mitad sigue desarrollándose de esta manera. En general no pierde, ni gana mucha altura. Las zonas de los barrancos o canales suelen estar bastante vestidos y las de las promontorios más bien pelados y con buenas vistas. También hay que cruzar varias pedreras donde la traza se suele desdibujar por completo. Todas estas pedreras debemos cruzar en horizontal. En el otro extremo se adivina de nuevo por donde sigue discurriendo el trazado.

Más adelante nuestra senda empieza a descender, incluso dibuja una pequeña lazada y el bosque empieza a aparecer más denso. Escuchamos el ruido del agua, ya que el cauce está cerca, pero la senda no llega a bajar totalmente, sino sigue en paralelo traspasando el Hayedo.

El Hayedo del Balcez

El Hayedo del Balcez en otoño.

Cuando la senda vuelve a ascender ligeramente toparemos con una raíz, podrida y repleta de setas, obstruyendo el camino. A partir de aquí tenemos que prestar de nuevo mucha atención a la ruta y el entorno para encontrar la correcta bajada al río. Aunque el desvío está todavía lejos, debemos fijarnos ya ahora en las pocas referencias que se pueden encontrar, ya que será el tramo con la trocha menos definida de todo el recorrido. Los siguientes son los puntos claves:

  1.  Un cruce con una tiradera o senda en diagonal descendiente. En este punto la tiradera tiene más entidad que el verdadero camino y puede ser confundido con la senda. La tiradera no tiene continuidad y desaparece 200m más abajo. Nuestra senda, en ligero ascenso, está muy oculto en los primeros metros, pero recupera su aspecto habitual en breve.
  2. Una suave zona con maravillosos quejigos altos y con ramas extraordinariamente largas. Se encuentra a mano derecha encima de la senda y se accede relativamente fácil. Esta media docena de arboles está a la vista desde el camino, pero merece la pena acercarse y verlos de cerca. Imágenes de estos caxicos se encuentran en la página de los arboles.
  3. El final de la Senda por el Hayedo. Más adelante llegamos a una suave pedrera que asciende a mano derecha. Hay un quejigo, solitario muy característico, en medio y en la extrapolada linea de la senda delante una haya de gran tamaño. Justo en esta zona la senda se pierde finalmente.
La Senda del Hayedo

La Senda por el Hayedo.

Estamos en el final de la Senda por el Hayedo. Antes de dicha pedrera la senda cruza perpendicularmente una pequeña barranquera, suave y siempre cubierta de hojas. Posiblemente se trata de una antigua tiradera de los leñadores por donde bajaban los troncos. Por allí debemos decender. Hay algunos tramos donde se anda más cómodo por el lateral de la misma, pero después de todo resulta cómodo de avanzar. En breve la barranquera se une con otra que viene de la izquierda. Más adelante pierde profundidad y al fin nos situará en una amplia zona que destaca con dos hayas, grandes y maravillosas. Debajo de estas hay una senda que cruza este lugar desde la izquierda en ligero ascenso, casi horizontal. Tenemos que estar alerta para no saltarnos esta senda, ya que es tímida y poco visible. Esta senda es nuestro acceso al cauce.

Así que, giramos a la izquierda y seguimos por dicha senda hacia el norte. El recorrido hemos hecho desde la Senda por el Hayedo hasta esta nueva describe un amplio giro de 180º y es quizás la parte más delicada de la excursión referente a la orientación. La trocha nueva es bien visible, cómoda y fácil, aunque tímida y algo vestido. Continuamos por ella en ligero descenso hasta topar con el Río Isuala en un precioso lugar.

La Poza Central

La Poza Céntrica

Descansando en la Poza Central.

En la otra orilla en frente vemos el inicio de la Senda de los Cazadores I – nuestro salida del cañón. Pero antes de avanzar de nuevo, debemos disfrutar de esta joya paisajista. Este escondido rincón parece ser parte de otro mundo lejano de la modernidad, ya que los viejos quejigos le dan un aire épico.

Por el bloque característico en medio, la poza resulta muy fácil de identificar. Por eso y por el hecho de que se trata de un antiguo vado, este lugar es uno de los hitos fluviales principales de la ruta “Las Hayas y los Caxicos del Balcez – Verano“.

La Senda de los Cazadores I

La Senda de los Cazadores I

La Senda de los Cazadores I asciende por la ladera derecha del cañón en lazadas, repetitivas e interminables. La trazada está limpia y es visible hasta su final y en algunos puntos hay incluso hitos que dan la seguridad de estar en el camino correcto. En un punto hay que superar un paso de II.

Debemos ser consciente de que la senda supera más que 300m de desnivel. Por eso recomiendo iniciar la marcha a paso lento, dosificando las fuerzas, y sobre todo fuera de las horas de calor.

La Senda de los Cazadores I

La Senda de los Cazadores I.
El paso de II.

Empezamos a ascender. Después de haber subido una tercera parte nos tenemos que enfrentar al tramo delicado. Entre caxicos centenarios la senda se acerca a un resalte rocoso y sigue discurriendo por unos escalones obvios – el paso de II. Una vez superado la trepada llegaremos en breve a un promontorio con muy buenas vistas que invita a descansar un rato. Un mirador gemelo del Mirador del Vignemale de la Senda de los Cazadores II. Incluso hay una senda mínima que conecta estos dos lugares excepcionales. Pero nosotros ignoramos este desvío y nos concentramos en la que sigue ascendiendo.

Esta senda sigue dibujando lazadas para ganar altura y no nos da tregua ninguna. Pasaremos algunos miradores naturales más en las cuales podemos descansar hasta que coronamos la cresta finalmente cerca de la Peña Surta. Allí topamos con la Cabañera de Sevil que discurre de norte a sur. Por este camino efectuaremos el retorno.

Así que sólo resta girar a la izquierda y seguir por el sendero hacia el norte, en dirección Las Bellostas. Este camino nos lleva sin obstáculos al cruce cerca del coche donde hemos iniciado el descenso al Río Isuala al principio de la excursión.

Retorno:

Bajamos por la pista ya conocida al coche.

El Hayedo del Balcez

El Hayedo del Balcez.
Dos carrascas se abrazan.

La Pillera total – Los bosques y las pozas en el entorno de Nocito

El Barranco Cuello

El Barranco Cuello.
Robert disfruta de las vistas al Tozal de Guara mientras descansamos en una maravillosa poza.

El Barranco de la Pillera es bien conocido, ya que se accede por un paseo fácil, apto para toda la familia, que destaca con casi todas las atracciones que nos ofrecen los grandes cañones de Guara. Además le habita una vegetación distinta y más prospera que la del lado sur de la Sierra. Todas las guías mandan a los excursionistas por la pista de acceso al barranco para reseñar allí una vuelta más o menos extensa. Por desgracia esta pista es fea, lleno de polvo, y libre para la circulación de coches.

Ficha PilleraPara librarnos de este tramo de mal gusto en nuestra ruta haremos una vuelta por el Barranco Cajical – unos campos abandonados dentro de un caxical de gran belleza. Dado que sólo cazadores y campesinos visitan esta zona, el camino – en su tiempo noble y importante  – está medio perdido. Resulta muy difícil de averiguar su trocha y sólo identificar su inicio parecerá un atrevimiento.

La Badina Estañonero

La Badina Estañonero.
El objetivo más llamativo y famoso de la ruta de hoy.

Debido a este primer tramo de la ruta y a un paso de trepada en el acceso al Barranco Cuello he clasificado la excursión como muy difícil (***). Si una persona no está acostumbrada a orientarse en la montaña sin camino obvio y resolver pequeñas trepadas, debería reducir la excursión a los tramos fáciles por el Barranco de la Pillera y el Río Guatizalema y aprovechar en coche la pista de acceso que llega a la confluencia.

Recorte Mapa Alpina

Recorte Mapa Alpina.

Durante todo el día vamos a gozar de las pozas y los bosques que podrían valer como escenario para una película de fantasía y cuentos – con los quejigos del Barranco Cajical, el Dolmen de Palomar, la Badina Estañonero, el Brazo del Mar, el Barranco del Cuello y la Ermita de San Andrés como objetivos principales.

Para pasar de este modo un día de cine, preparamos la mochila con las sandalias, el almuerzo y el agua, cogemos la correa del perro y reinventamos la visita del Barranco de la Pillera.

Tiempo:

De Nocito al collado del Barranco Cajical: 1h

Del collado al Dolmen de Palomar: 1h30

Del dolmen a la poza del Guatizalema: 30min

Opcional:

Vuelta por el Río Guatizalema hasta la pasarela: irrelevante, mas o menos 1h

De la poza a la Badina Estañonero: 1h

(si nos entretenemos en la Pillera hasta 2h30)

Remontar el Barranco Cuello: irrelevante, 1h

Vuelta a Nocito por el bosque: 30min

Opcional:

Subida a San Andrés: 45min

El tiempo descrito desde Nocito al dolmen es muy relativo. Debemos contar que gastaremos tiempo en buscar el camino en algún punto.

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Total: irrelevante, hasta 9h, jornada completa

Aparcamiento:

Aparcamos en la entrada del pueblo en Nocito, donde parte el GR 1 hacia Lusera.

Acceso:

La ruta empieza cuando ponemos el primer pie en las bonitas tierras de Nocito.

Tenemos que prestar mucha atención en el primer tramo, ante todo para encontrar el camino y después para seguirlo, ya que no hay carteles o hitos que lo podrían indicar. Ademas está perdido, poco transitado y invadido por la vegetación. En muchas partes tenemos que desviarnos por los campos colindantes, sin perder de vista el camino autentico.

Sin embargo, era importante y transitado en su tiempo, lo que podemos observar en muchos elementos los cuales también nos facilitarán identificar su trocha: al principio está flanqueado por dos muros que traspasan los campos que le rodean, más adelante veremos muretes de apoyo en algunos tramos y en otros todavía se distinguen las losas que servían de empedrado.

Una borda en Nocito

Una borda en Nocito a lado del GR 1.

Iniciamos la marcha por el GR 1 hacia Lusera. En seguida llegamos a un punto donde una pista cruza el sendero. ALLÍ PARAMOS Y NO SEGUIMOS POR EL GR, NI POR LA PISTA.

A mano izquierda está el extremo de un largo muro que se extiende hacia el terreno delante de nosotros. Se trata del muro que marca nuestro camino. Así que debemos avanzar por el terreno que está entre el muro y el GR siguiendo esta linea de piedras. Quizás tenemos que saltar una valla eléctrica y no será la única a lo largo de la ruta. Más adelante podemos ver a la izquierda del campo un viejo camino lleno de zarzas que está debajo del muro que nos está guiando. Pronto este estará limpio y nos permitirá ir por la trocha original.

De este modo llegamos al bosque. El camino sigue entre muros. En este punto ancho, limpio y fácil de identificar por los rastros de una fuente temporal que tiñe a las losas del camino de un bonito amarillo.

Unos quejigos majos

Unos quejigos majos.
El escenario del camino que sube al collado.

El bosque es precioso y su belleza nos entretiene, pero debemos continuar de forma concentrada como antes: en los tramos donde no podemos avanzar por el camino pasamos al bosque o los campos colindantes sin perder de vista el camino autentico.

Más adelante el camino traspasa un denso bosque de boj. A partir de aquí no habrá más muros que nos guían y resulta más seguro quedarse en la trocha original, aunque no está del todo limpia. Llegamos a otra zona de campos donde cuesta identificar el camino de nuevo: tenemos que seguir en suave ascenso saltando otra valla eléctrica que nos guiará un rato marcando, más o menos, nuestra izquierda. Ahora empezamos a ganar altura. Después de pasar por un largo tramo de bosque en linea más bien recta, llegaremos finalmente a los campos alrededor de un collado que da acceso al Barranco del Cajical donde realizaremos la bajada hacia el Río Guatizalema.

En el camino al Barranco Cajical

En el camino al Barranco Cajical.
Robert se convierte en un ser mítico del bosque.

En los campos debemos avanzar en suave ascenso hasta que llegemos al campo en el mismo collado donde se abren las vistas al otro valle. Por todo este tramo (y el siguiente) vamos sin rastro de camino obvio, debido a las formas estrechas y alargadas de los campos que camuflan el autentico camino a la perfección.

En la otra vertiente, todavía sin camino, podemos descender en zigzag por las terrazas que forman los campos por los pasos que resultan más fáciles. Después de unos 70m de descenso se forma un pequeño barranco en medio de los campos/terrazas. Debemos usarlo como guía y continuar bajando por estos escalones de hierba cerca de él. Finalmente llegaremos a un campo grande y llano en el fondo del valle donde parte una senda, bien marcada en el otro extremo a lado de los restos de un muro grande y ancho. Por allí salimos de este caxical mágico por una trocha bien visible.

El Barranco del Cajical

Uno de los quejigos descomunales en el Barranco del Cajical

Uno de los quejigos descomunales en el Barranco del Cajical.

Como toda la zona está casi abandonada, refleja un sentimiento de aislamiento muy intenso. En combinación con la incertidumbre provocada por la falta de un camino claro, el paseo se convierte por esta zona en una verdadera aventura – y no sólo la primera vez. La guarnición del paseo por este paraje proporcionan las vistas a la Ronera y el Tozal de Guara, algunos elementos de la vida antaño como el mismo camino o las ruinas de un refugio pastoral en el collado y unos quejigos excepcionales que están a la altura de los de Albás, San Úrbez o Naya.

Nota personal:

El itinerario descrito es una buena y rápida manera para traspasar el Barranco Cajical, pero podemos adentrarnos en el bosque mucho más. Por desgracia el camino es realmente difícil de identificar y la vuelta que describe relativamente larga. Por estas razones no es parte de la ruta escogida. Pero no puedo marginarlo sin ninguna palabra más. Es sencillamente un mundo de maravillas.

Recorte Fotografía Sigpac

Recorte Fotografía Sigpac.

Desde el collado debemos descender suavemente tirando hacia  el noroeste y encontrar la terraza correcta que tiene continuidad y que se convierte más adelante en senda. Esta se pierde en otro momento de nuevo, pero cerca del lecho del río se hace más visible y en la otra vertiente ya no resulta difícil de seguir. La senda es noble y tiene historia, ya que encontraremos como antes muchos elementos que  lo comprueban. Incluso vamos a pasar por un hito gigante. No voy a relevar más detalles, ya que tampoco conozco el bosque a fondo y cada vez que paso por allí encuentro nuevos desvíos y supuestas sendas.

Impresiones del ambiente y de los árboles se encuentran en un sector de la página “Arboles“.

El Barranco Cajical

El Barranco Cajical.

Continuamos por la senda que pasa por el muro. A nuestra derecha tenemos un barranco que suele llevar agua. Todavía debemos prestar atención a no equivocarnos y encontrar la Senda de los Carboneros en el Valle del Guatizalema.

IGNORAMOS un primer desvío, poco visible, que cruza el lecho del río y sube en la otra orilla. La senda correcta sigue recta y se aleja un poco del cauce. Pronto llegamos a otro desvío, poco visible, donde tomamos el ramal que desciende ortogonalmente a mano derecho. ¡AHORA NO SEGUIMOS RECTO! (La senda recta nos llevaría a las ruinas del Mesón de Nocito y a la pista de acceso mencionada en la introducción.) La nuestra baja, traspasa un campo, cruza el río y discurre después por la orilla derecha hasta que topa con la Senda de los Carboneros justo en una pasarela sobre el Barranco del Cajical.

Giramos a la derecha y seguimos por este sendero ancho sin ninguna complicación. En un primer cartel hacemos caso a las instrucciones para llegar al Dolmen de Palomar, continuamos recto.

El Dolmen de Palomar

El Dolmen de Palomar

El Dolmen de Palomar.

Recorte Fotografía Sigpac

Recorte Fotografía Sigpac

En ninguno de los mapas la ubicación del dolmen está bien definida. Por eso he preparado un croquis que facilitará la búsqueda. Se encuentra en el ultimo collado antes de llegar al Barranco Palomar.

La  construcción es curiosa  y se distingue de otros dolmenes por la falta de la losa que tapa la cámara mortuoria.

En primavera o después de lluvias fuertes debemos visitar también la cascada del Barranco Palomar y una visita del refugio sólo vale la peña, si buscamos setas en otoño.

Bajamos por la pista al Río Guatizalema. En un primer cartel giramos a mano derecha y bajamos por la Senda de los Carboneros casi al cauce del río. Por un barranco seco podemos llegar a una fabulosa poza que ya estuve a la vista desde lo alto antes de llegar al dolmen.

El Río Guatizalema

El Río Guatizalema.
Se hallan pozas divinas en su lecho. Este es el primero que encontraremos en la ruta.

El Río Guatizalema

Desde la poza podemos bajar por el lecho del río hasta topar con una pasarela y volver por la senda. De esta manera exploramos una bonita zona del río que no está tocado por la construcción de la pista forestal. Para avanzar cómodamente y rápido debemos prepararnos para mojarnos hasta las rodillas por lo menos.

Partimos de la poza volviendo por la Senda de los Carboneros hacia Nocito. Hacemos bien en coger la senda y no la pista, ya que es mucho más bonita y se trata de la autentica trocha.

Así llegamos al cruce donde parte la pista de la Pillera.

La Pillera

La Pillera.
Robert disfruta de un baño en aguas cristalinas y frescas.

El camino por la Pillera está bien señalizado y no encontraremos ninguna dificultad. Tenemos que subir hasta la Badina Estañonero que se identifica fácil, ya que es la única poza de grandes dimensiones situada en la desembocadura del Barranco Cuello el cual forma una bonita cascada en su final. El camino aprovecha una pista intransitable que cruza el río varias veces. Nos mojaremos los pies hasta los tobillos, pero sólo, si hay mucho caudal.

La Pillera

La Pillera.
Robert y la primera poza que encontraremos en el camino. Se llama Badina Rallabatán.

A parte de dicha badina hay singularidades que no nos debemos saltar aunque no están en el camino:

El Mirador de la Badina Estañonero:

La Badina Estañonero

La Badina Estañonero por la mañana desde el mirador.

Donde indica el cartel la ascensión al Tozal de Guara podemos subir unos 10 min para llegar a un punto de estupendas vistas a dicha poza.

El Brazo de Mar:

Se trata de una pequeña cueva con una poza interior que se encuentra en el final del PR un poco más arriba de la Badina Estañonero. No es peligrosa, ya que no es más que un pequeño pozo inclinado, pero se merece una visita sin duda ninguna.

La Fuen de Guaril:

Si continuamos por la senda que lleva al Brazo de Mar por unos 10min más, llegaremos al manantial donde brota el abundante agua que baja por el Barranco de la Pillera. La fuente, los pinos y tejos en conjunto crean un ambiente que tiene mucho encanto.

El paso de clavijas al Barranco Cuello

El paso de clavijas al Barranco Cuello.
Robert me espera en la cornisa. Cuando haya subido yo al mismo sitio, le ayudaré empujándole los 1,5m restantes hasta que el podrá trepar por si mismo.

Para seguir y remontar el Barranco Cuello tenemos que retroceder de la Badina Estañonero al último vado. Justo antes de volver a cruzar el río giramos a nuestra derecha y avanzamos por una senda casi invisible subiendo una pedrera que nos situará en el pie de un resalte rocoso de unos 4m de altura.

Con la ayuda de unos cables superamos este obstáculo y continuamos sin más complicaciones por la tímida senda que tuerce un poco más arriba hacia la derecha. En la bajada al cauce nos podemos asomar por el precipicio y contemplar la poza de antes debajo de nosotros.

Al principio remontamos el barranco por el mismo cauce. Si el caudal es normal, podemos evitar que nos mojemos. El lugar es mucho menos recorrido que la Pillera, el agua un poco más cliente y nos podemos relajar sin preocupaciones en alguna de las pozas. Especialmente la de la primera foto es una joya, por las vistas al Tozal y la rampa de piedra que nos puede servir de hamaca perfecta.

La Badina Estañonero

La Badina Estañonero.
Desde el acceso al Barranco Cuello podemos asomarnos a este mirador.

La fuente del Barranco Cuello

La fuente del Barranco Cuello.

Más arriba se forma una senda en la orilla derecha, nuestra izquierda, por la cual podemos avanzar más rápido. Tenemos que estar atentos a un sendero que se junta con el nuestro desde la izquierda. En este punto podemos cruzar el lecho del río para llegar a una bonita fuente.

Continuamos por la senda remontando el barranco. En una zona más suave de pinos de repoblación giramos a nuestra izquierda y nos alejamos del cauce del Barranco Cuello. Un hito grande y visible indica este desvío. No obstante, si le pasamos de alto podemos tomar más adelante la senda señalizado que baja desde el Collado a Nocito.

Nuestra senda se une con otra y empieza a bajar suavemente por un bosque sombrío a Nocito. Ya cerca del pueblo topamos con un PR. Si giramos a la derecha bajamos al pueblo. El camino de la izquierda nos llevará a la cima y la Ermita de San Andrés.

Robert encontró un parasol en la vuelta a Nocito

Robert encontró un parasol en la vuelta a Nocito.

San Andrés

Las vistas al Tozal de Guara desde la cima de San Andrés

Las vistas al Tozal de Guara desde la cima de San Andrés.

El sendero, recién limpiado, es claro y bonito, pero supera 200m de desnivel que, después de un día entero de caminar, depurará con nuestras reservas.

Sin embargo, las vistas de la cima son espectaculares y revelan una gran parte del recorrido de hoy. (Si somos capaces de orientarnos bien, podemos incluso divisar el olmo muerto de la Pardina Latorre.) Por esta simple razón debemos “coronar” la ruta con la ascensión a la cima de San Andrés.

De la ermita sólo quedan ruinas, pero nos quedaremos impresionados por la expuesta ubicación de la misma.

Nota personal:

Me parece que había un camino que conectaba la ermita con la fuente del Barranco Cuello. Tiene toda la lógica, ya que los ermitaños necesitan agua, aparte de la fe, para vivir y además sería una parte de la conexión más rápida con el Monasterio de San Úrbez.

De hecho, arranca un camino, majo y viejo, en dicho manantial que sube a unos campos abandonados, colgados encima del barranco. Y es justo allí donde siempre pierdo su rastro. Pero estoy convencido que tenia continuidad y subía hasta la ermita por fajas y crestas. Ya la existencia de los campos reafirma mi teoría, por que creo que pertenecían a la ermita.

También estoy convencido que alguna gente del lugar conoce la existencia de esta senda y los pasos, ya que he visto algún hito perdido.

Si en un futuro limpiasen esta senda (y la del Barranco Cajical), la ruta circular de hoy sería perfecta, fácil y se convertiría en mi favorita.

Retorno:

Desde la ermita bajamos por el PR al pueblo.

Nocito

Nocito en otoño.

Vadiello total – Vuelta por el Borón y los Mallos de Aliana

Los Pepes

Los Pepes.
Como pone esta cara de explorador, parece que Robert es el primer ser vivo en llegar hasta los Pepes, pero mi perro sólo está presumiendo…

Recorte del Mapa Alpina

Recorte del Mapa Alpina

El ambiente de Vadiello es un famoso terreno para practicar el senderismo y el descenso de barrancos, ya desde hace décadas. Antes del hundimiento de las Gargantas del Guatizalema por el embalse, ellas fueron un barranco bien frecuentado y relativamente fácil de recorrer, púes no hacia falta el uso de la cuerda. Hoy en día, sólo nos queda la posibilidad de extrapolar el contorno del paisaje e imaginar la belleza que yace debajo de estas aguas. Sin embargo, el pantano tiene también muchísimo encanto, y por eso, encontramos varias de las rutas más recorridas de toda la Sierra por su entorno.

También equiparon en los años 50 la Canal del Palomar como una de las primeras “Vías Ferratas” de España y daban con estas clavijas el acceso de un público más amplio al mirador natural y rincón maravilloso: la Canal d’o Ciego.

La ruta que presento es larga, pero nos revela casi todas las atracciones de la zona que nos sorprenderán, no sólo por su singularidad, sino por los contrastes y bruscos cambios que van formando a largo del camino: el agua y la roca; acantilados escarpados contra pastos suaves; conglomerados, calizos y areniscos; oasis rodeados por desiertos.

Los objetivos principales son el fascinante entorno del Embalse de Vadiello, las pozas del Río Guatizalema, los Pepes y la Ermita de San Chinés. Nos decidimos ya durante la planificación, si queremos hacer la variante larga y acuática o la versión corta, en cuál cruzamos dos veces el río mojándonos sólo los pies descalzados, y preparamos la mochila adecuada con un buen almuerzo, agua y la correa.

Ficha Vadiello total

Tiempo:

Vadiello hasta el Proyectil y el río: 2h

La Senda de los Carboneros hasta el río: 1h 30

Bajada por el río hasta el desvío a Matosa: 1h 30

Del río hasta los corrales de Matosa: 30min

Desde Matosa hasta el Collado de Aliana: 1h 30

Rodear los Mallos de Aliana: 15min

Bajada de los Pepes a San Chinés: 45min

Retorno desde San Chinés: 1h

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Total: irrelevante, 9h, jornada completa

Aparcamiento:

Dejamos el coche en uno de los aparcamientos entre Vadiello y la presa.

Acceso:

Seguimos de pie por la carretera vieja pasando los túneles hasta el puente en ruinas. Allí arranca el camino a Nocito que va rodeando el embalse. En esta zona tenemos que controlar al perro, púes circulan coches, aunque estamos en el fin de la carretera.

Los Mallos de Ligüerri

Los Mallos de Ligüerri desde la orilla opuesta.
El Puro (camuflado por la pared detrás), Peña San Jorge, La Mitra y la Patata. Más a la derecha: El Pico Borón

Seguimos el recién arreglado camino que da varias vueltas por los barranquillos afluentes hundidos del embalse y supera unas cuantas colladas hasta subir definitivamente a un collado que está casi 200m encima del embalse.  En todo este tramo tenemos vistas espectaculares sobre este extraño paraje cómo el Huevo y la Peña de San Cosme o el pantano y las Canales del Fragineto. A nuestra izquierda nos asombran ya desde el principio los Mallos de Ligüerri y las Crestas del Borón.

El Fragineto y los estratos escarpados de los Canales

El Fragineto y los estratos escarpados de los Canales.

El camino se desploma después de la collada al pantano y sigue su curso hacia el norte más cerca del agua. Pronto llegamos a una pequeña explanada justo debajo de una aguja rocosa, el Proyectil, y enfrente de los últimos estratos de las Canales del Fragineto.

Es un buen punto para orientarnos. Si el embalse esta llena, estamos justo en su cola y debajo de nosotros en la otra orilla vemos una senda que sube por la ladera debajo de los estratos rocosos. Se trata de la Senda de los Carboneros y es nuestro próximo trámite. Pues, cuando bajamos ahora al lecho del río no debemos coger ramales de senda que discurren por la orilla río arriba, no, tenemos que seguir el camino y los hitos que nos llevan aguas abajo para cruzar el lecho y encontrar el inicio de la senda observada. Si no nos dejaríamos engañar por los ramales que suben por el río, no tendríamos ningún problema, púes todos los senderos están bien trazados y limpios.

El Proyectil y, al fondo, el Borón

El Proyectil y, al fondo, el Borón.

La Senda de los Carboneros gana altura al principio y recorre el valle del Guatizalema a media ladera por el bosque. Después de quizás una media hora llegamos a un desvío hacia nuestra izquierda. Esta senda sería un acortamiento que nos lleva directamente al río. Allí deberíamos remontarle por la misma orilla hasta que vemos en la otra un bloque cuadrado con unas flechas (pocos visibles) que indican el inicio del camino a la Matosa, Si vamos por el atajo nos ahorramos más o menos dos horas y media, pero nos perdemos el tramo más bonito de la Senda de los Carboneros y la parte acuática de los hermosos resaltes y pozas del Río Guatizalema.

Robert corriendo por la Senda de los Carboneros

Robert corriendo por la Senda de los Carboneros

Púes, seguimos por la vieja senda que gana ahora altura para superar una pared rocosa que sube desde el río. Cuando el camino culmina, estamos a unos 150m encima del Guatizalema con buenas vistas sobre el recorrido que hemos hecho y el que nos espera todavía por el Valle de la Matosa. Incluso vemos en lo lejos la silueta de los Mallos de Aliana, lo que nos confirme (pero no asusta) que la ruta de hoy es larga, sin ninguna duda.

La senda se acerca al río poco a poco y pasa ahora por viejos campos y terreno más luminoso. Si nos fijamos en el tipo de roca, nos damos cuenta que llegamos ahora – después de pasar por zonas de caliza y anteriormente conglomerado – a una zona de arenisco. Finalmente llegamos al agua. La Senda de los Carboneros sigue su trayecto hasta Nocito por la otra vertiente, pero como enlaza pronto con una pista pierde mucho de su encanto. Nosotros nos hemos alejado ya suficiente de nuestra base en Vadiello y tenemos que pensar en volver (3h 30, aún no hemos llegado a la mitad del recorrido).

Empieza la bajada por el río en dirección contraria, aguas abajo. Pasamos por innumerables pozas, resaltes en un paisaje de cuentos. Los resaltes se pueden salvar con pequeñas trepadas que carecen de dificultades y algunas pozas profundas podemos evitar por sendas en las orillas. Si no queremos tomar un baño y nadar, nos mojamos hasta las rodillas.

Hace años, cuando la Senda de los Carboneros no estaba limpia y difícil de encontrar y seguir, algunas guías mandaban los lectores en la travesía Vadiello – Nocito directamente por el lecho del Guatizalema. Era más fácil de recorrer. Como la senda está limpia ahora y la gente lo usa, los caminos por las orillas, al contrario, se cierran poco a poco, pero todavía son factibles y nos podemos aprovechar de ellos.

La zona donde arranca el camino a la Matosa

La zona donde arranca el camino a la Matosa.

Después de una hora y media llegamos a una zona de piscinas con toboganes pequeños, anchos y planos (tipo Flumen o Sieste). A nuestra izquierda sube una pared más marcada que los de antes y enfrente vemos al Pico Borón por la primera vez desde hace un rato. En esta zona nace un camino que sube a los corrales de la Matosa. Empieza en la orilla derecha en el último resalte, sigue cerca del río unos 100m por un bosquecillo y empieza a subir definitivamente cuando se encuentra con un sendero que baja de la izquierda y cruza el río – el atajo de antes. Hay varias posibilidades para salir del lecho al camino y algunas están marcadas con hitos. Como estamos en las últimas pozas grandes a lo largo del recorrido, debemos aprovecharlo y refrescarnos antes de alejarnos del Guatizalema y enfrentarnos al tramo más exigente de la excursión.

La senda sube en suave ascenso al Valle de la Matosa y otra vez pasamos por un brusco cambio paisaje: en el centro del valle se ubican dos corrales, el Corral de Vallés y de la Matosa, que dan, junto con el cambio de la perspectiva del Borón, la impresión de unos pastos pirenaicos.

La Ventana de la Matosa:

La Ventana de la Matosa

La Ventana de la Matosa.
Robert me está esperando, dado que no puede pasar por el paso horizontal delicado. Si la roca no está mojada se puede rodear por debajo, pero aquel día llovía.

Para acceder a la ventana tenemos que acercarnos antes de llegar al corral de Vallés a la pared abovedada que está a la vista ya desde hace un buen rato. No hay ningún camino, pero el terreno no es demasiado difícil de recorrer. Al otro extremo de la pared tenemos que superar un paso de II, donde el perro, según su habilidad, podría tener problemas. Como la ventana, con estas buenas vistas sobre toda la zona, se encuentra sólo unos 20m más allá, nuestro perro nos puede esperar antes del paso delicado. En total la visita costará 40min.

Después del Corral de la Matosa (el segundo) tenemos que prestar mucha atención al camino. Como hay varios ramales de caminos de ganado se equivoca fácilmente. Lo más importante es que nos introducimos al valle que forman las laderas del Borón y las de la Loma Perula – de las tres vaguadas accesibles que tenemos adelante la a mano izquierda. El camino auténtico, balizado por hitos, baja al río, sube primero por la ladera opuesta, cruza otro barranco y se mete a media ladera (la opuesta a la del Borón) en dicho valle.

El sendero, bien trazado, nos lleva por prados y bosques hasta el fondo del valle y asciende a un collado que forma la Loma Perula. Allí encontramos una pista que procede del Cuello Bail, y de la cual nos aprovechamos por muy poco rato. Ya en la otra vertiente antes de la primera curva pronunciada a la derecha nace una senda, marcado con un hito, que nos lleva por un pinar de repoblación a otro collado superior debajo de los Mallos de Aliana. Al principio el sendero no tiene mucho encanto, pero acercándose a los paredones, ya fuera del bosque, vuelve a su vieja traza y nos damos cuenta de que estamos en uno de los antiguos accesos al Valle de la Matosa. Además nos conmueven los mallos de cerca y las vistas al pirineo que no hemos esperado en este punto de la excursión. Finalmente nos situamos en el Collado de Aliana, el inicio del tramite por un paisaje asombroso y nos podemos preparar mentalmente a la siguiente etapa de la excursión, la más complicada y impresionante.

Si resulta que no vamos a poder seguir por la ruta descrita, podemos “escapar” de este mundo conglomerado por la senda que arranca justo en la suave cresta a nuestra derecha (hitos) y que encuentra más adelante la pista que baja del Cuello Bail a la carretera, cerca del Refugio Vadiello. Es una vuelta larga, pero fácil.

Tenemos que rodear a los Mallos de Aliana. Por eso vamos por una senda muy desdibujada hacia nuestra izquierda, al este, por los pies de las paredes. Los mallos tenemos a mano izquierda y avanzamos sin perder mucha altura buscando el itinerario más adecuado entre el Erizón. En seguida vemos enfrente la primera brecha accesible, o más bien grieta, entre la línea de los mallos. Nos dirigimos hacia esta grieta, la pasamos y llegamos al otro lado a una faja ancha y suave, salpicada de boj. La senda está mejor trazada ahora y sigue por la misma dirección para llevar nos a la Cresta de los Pepes, la cara este de los Mallos de Aliana.
El Mallo occidental de Aliana:
Como punto culminante de la excursión (1202m) podemos acceder a este mallo sin ninguna dificultad. Sólo falta girar a la izquierda después de pasar la grieta y remontar la loma de conglomerado. Allí podemos disfrutar de las vistas, la verticalidad y de los vuelos de los buitres como en ningún otro lugar. Pocas veces es un mallo tan fácil de acceder.
Vistas desde el Mallo occidental de Aliana

Vistas desde el Mallo occidental de Aliana.
En primer plano: los Mallos de Aliana (detrás, escondido se encuentran los Pepes) y parte de la faja por la cual discurre la senda.
En segundo: la Sierra de Ligüerri y un afluente al Barranco San Chinés (la grieta negra). Robert disfruta quizás más que yo.

La Cresta de los Pepes:

Cresta de los Pepes

Cresta de los Pepes.

Los dos mallos gemelos están situados en una cresta que enlaza con el macizo de Ligüerri. De hecho, se puede llegar por la cresta a la Punta de Ligüerri y el camino que discurre por este macizo (ascensión al Borón). Hay dos tramos de escalada, fácil pero no aptos para el perro, que hay que superar. Por eso, esta manera de volver al coche más rápida (más o menos 1h) tenemos que descartar.

El sitio es sobrecogedor, pues nos encontramos en un mirador encima de estas sierras de Conglomerado. Debajo de nos otros hacia el sur hay un inmenso circo de conglomerado con paredes verticales. Los barrancos que bajan por las laderas han formado varias grietas verticales y oscuras que cortan las láminas horizontales. Justo adelante vemos el Barranco A Foratata que se cae en forma de una cascada (seca) de 150m al abismo. A sus pies a mano izquierda encontramos el abrigo que ubica las ruinas de la Ermita de San Chinés que parece de juguete en comparación a estos paredones. Hacia el norte vemos a los picos que hemos rozado por sus pies durante todo el día: el Boron y Fragineto.

Parece imposible, pero podemos bajar por toda la ladera hasta enlazar con la senda que llega a la ermita. Como la senda es poco frecuentada y discurre por un terreno de conglomerado, no hay traza, ni hitos que nos podrían guiar. De esta tarea se hacen cargo las leyes de la física en esta parte de la excursión: tenemos que buscar y bajar por los tramos menos inclinados y evitar la roca suelta.

Itinerario orientativo de la Cresta de los Pepes hasta el fondo del valle del Isarre.

Itinerario orientativo de la Cresta de los Pepes hasta el fondo del valle del Isarre.

Empezamos en el medio de la cresta. Más abajo, podemos pasar a una vaguada que se forma a nuestra izquierda. Cuando la vaguada toma formas de un barranco más encajonado, podemos salir de ella a mano izquierda y seguir bajando por esta loma más suave.

Siempre tenemos que tener delante de nosotros la cascada seca del Barranco A Foratata, como principal objetivo. Cuando estamos ya cerca del Barranco Isarre en el fondo del valle, tenemos que prestar muchísima atención para encontrar el paso por la vegetación hasta la otra orilla. Nos tenemos que situar enfrente de dicha cascada antes de meternos en la vegetación espesa. Allí encontraremos algún hito, pero no seguimos a ningunos hitos que nos alejarían de la cascada. Al contrario, tenemos que encontrar un barranquillo seco que baja al Isarre en frente de la cascada. Allí marcan varios hitos una bajada por una rampa rocosa y inclinada. Una vez en su cauce podemos seguirle cómodos y sin molestias de vegetación los últimos 50m hasta llegar al barranco principal y la pequeña explanada donde chocan las aguas de A Foratata en forma de lluvia con el suelo. Desde allí sube un camino evidente a la Ermita de San Chinés que encontramos en el covacho que hemos localizado ya en la bajada.

El Barranco A Foratata, su último rápel de 150m.

El Barranco A Foratata, su último rápel de 150m.

Más vale hacer algunas vueltas y buscar el paso correcto antes de meterse en el cauce por la densísima vegetación. Si por alguna razón llegamos al Isarre más abajo o arriba de lo previsto, debemos remontar o seguir el barranco hasta llegar a la explanada de la cascada. No hay ningún camino que conecta el cauce del Isarre con la ermita, salvo a cual, que arranca cerca de la desembocadura del Barranco A Foratata.

¡Cuidado! Como toda la bajada realizada es por un terreno de roca dura, un perro poco entrenado se podría dañar las patas.

La Ermita de San Chinés:

San Chinés

San Chinés.
Vistas hacia el Macizo de Ligüerri.

Lo que queda de este antiguo santuario, estaban aprovechando los pastores ya hace un siglo para encerrar el ganado. Por eso, el suelo está cubierto de sirrio. Las vistas, ahora desde el fondo del circo hacia los Pepes, impresionan igual y nos podemos sentar un buen rato para disfrutar de la inmensidad de la naturaleza: con o sin la existencia de una ermita, este lugar tiene una faceta “religioso” que no se puede negar.

Enfrente de la ermita vemos a las grietas que bajan más o menos vertical por las paredes. Se trata de los barrancos hermanos del A Foratata. Toda la familia de barrancos en los macizos de Ligüerri, Lazas, Aliana y Foratata, son similares y conocidos por su verticalidad y estrechez. Aquí vemos al Barranco de San Chinés y de las Pinzas. En el retorno podremos contemplar también el de Lazas que es el más vertical de todos y cómo último y más famoso: la Canal de Palomar.

Retorno:

Seguimos por el único camino existente: el PR de San Chinés. Al principio sin perdida, pero cuando llegamos a la pista y la caseta de San Román, tenemos que prestar atención, porque el camino está mal señalizado. Un cartel indica Vadiello por la derecha, pero nosotros cogemos la pista hacia nuestra izquierda. (Dado que el PR está planteado como un circular, su retorno a Vadiello es por una larga pista (3,5km) que no nos interesa. Nosotros seguimos por el acceso del PR a la ermita, que en nuestra dirección, la inversa, no está indicada.) Bajamos a una zona más húmeda y pronto llegamos al Manantial de Isarre que no se seca nunca, y donde se encuentra la toma de agua para las casas de Vadiello. Aquí falta otra vez un cartel de la señalización, pero a causa del terreno ya no hay pérdida. Guiado por las balizas llegamos por pista y a ratos por senda al primer aparcamiento de Vadiello.

Robert en Vadiello

Robert en la bonita senda encima del Embalse de Vadiello.

Ascensión a la Peña Surta

Vistas desde la Peña Surta

Vistas desde la Peña Surta.

Mapa Surta

Recorte del Mapa Sigpac.

La Peña Surta es el pico más importante del norte de la Sierra de Vallés que bordea el Cañon de Balcez, y nos ofrece, por eso, unas estupendas vistas sobre el mismo cañón y el Pirineo. La ruta normal sube en línea recta desde el bonito pueblo Sarsa de Surta, pero es muy caluroso y, salvo el mismo pueblo y la cima, poco atractivo. En esta entrada ofrezco una variante de menos desnivel que asciende por una pequeña y bonita parte del viejo sendero cabañero que discurrió por todas las sierras del lado izquierdo del Cañón de Balcez desde Las Bellostas hasta el Somontano. Hoy en día gran parte de este sendero está sustituido por pistas que carecen del encanto que tenía el sendero auténtico.

Nos preparamos la correa y la mochila con suficiente agua para aguantar un par de horas en terreno seco y vamos a disfrutar de unas buenas vistas y un poco de historia en el sendero y las ruinas en la cima.

Ficha Surta

Tiempo:

 Ascensión: 1h

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Total: 1h 45, media jornada

Aparcamiento:

En la carretera desde Sarsa de Surta a Las Bellostas arranca a mano izquierda una pista justo después de una fuerte subida y un visible salto de agua al margen izquierdo de la carretera. Hay una pequeña explanada donde caben dos coches.

Acceso:

El camino empieza saliendo del coche y cruzando el barranquillo.

La Fuente de Albás

La Fuente de Albás.

Tomamos la pista que sube a mano derecha en zigzag y pasa por unos viejos campos donde se esconde la Fuente de Albás, que lleva agua para el perro en primavera. Un poco más arriba, en un pequeño collado justo donde se ubican los restos de una borda, encontraremos el sendero cabañero. En el cruce de la pista con el dicho sendero, vamos en dirección “Sierra de Sebil”, como indicado.

Subimos por este histórico camino pasando por las ruinas de la Caseta Melchor en la falda de la Peña San Tomás hasta llegar a otro collado donde veremos por la primera vez el Cañón del Balcez. En este collado encontramos a mano derecha un pequeño campo y en su borde opuesto un espolón.

La Colaniara:

La Colaniara

Vistas dede la Colaniara al Balcez.

A este espolón podemos subir sin complicaciones en apenas 5min por su izquierda y gozar de unas vistas inmejorables sobre este sector del Balcez. En el sur vemos en lo lejos la Peña Calma que ubica la Faja Cheto en su vertical cara este – el acceso a los Oscuros del Balcez. Enfrente de nosotros distinguimos la pequeña ermita Santa Marina en la cima y debajo de ella el bonito, misterioso e inmenso hayedo del Balcez. Desde dicha ermita hacia el norte baja encima de los meandros del río la cresta de la Güega Bagüeste. En estos acantilados se hallan las curiosas cuevas de Bagüeste donde los pastores encerraron al ganado por la noche. Incluso, el único acceso – una cornisa estrecha y casi horizontal – adivinamos desde donde estamos.

Lo que vemos – otra excursión:

Recorrer esta cresta y explorar las cuevas tiene mucho encanto, debido que las vistas y los acantilados agujerados impresionan y pueden ser el objetivo de otra excursión. Como acceso sirve el camino de Bagüeste al Corral de Villanueva. Una parte del camino vemos incluso ahora (la parte que cruza la cresta) y las ruinas de dicho corral advertimos en la parte alta de la falda de Santa Marina. El camino arranca en la cuarta y última curva derecha de la pista que sube a la ermita. Bajando por la cresta llegamos a la zona de O Bado en el río sin complicaciones. Por falta de senda y la cantidad de Erizón que pisamos en la bajada, lo he descartado para el blog. El perro no disfruta caminando por esta cresta. 

Robert tiene sed y aprovecha cada gota de agua que encuentra en los charcos de la lluvia del día anterior.

Cartel en el desvío hacia la cima.
Robert tiene sed y aprovecha cada gota de agua que encuentra en los charcos de la lluvia del día anterior.

Seguimos por el sendero que pasa por debajo de la impresionante cima de la Peña Surta y llegamos a su vertiente sur donde alcanzamos la cresta divisoria entre el Vero e Isuala que nos revela la primera vez unas vistas hacia el este y al pueblo Sarsa de Surta. En una roca grande encontramos un pequeño cartel que indica el inicio de la senda que asciende a la peña.

La Peña Surta:

Las vistas al Balcez desde la Peña Surta

Las vistas al Balcez desde la Peña Surta.

Guiados por los hitos llegamos en apenas 30min a las ruinas del castillo árabe en la cima. Este castillo fue uno de los elementos de la cadena de vigilancia por el Balced, igual como Santa Marina y el Castillo de los Santos en la Sierra de Sebil. Investigando más profundamente se encuentran también restos de edificaciones cerca de la cima, dado que se hallaba un pueblo alrededor del castillo. Como la vida en esta altura (1349m) y en un terreno tan áspero es muy dura, el pueblo fue abandonado al principio del segundo milenio, cuando la frontera entre cristianos y musulmanes se alejó más y más hacia el sur y este puesto de vigilancia no fue necesario jamás.

Hoy en día, los restos del pueblo no se encuentran fácilmente, y hace falta mucha voluntad y afición para encontrar e interpretarlos. Pero, aficionados o no, todos podemos disfrutar de las esplendidas vistas desde la cima.

Retorno:

Volvemos por el mismo camino.

El Salto de Albás:

Ya cerca del coche podemos bajar en 5min por una senda en la orilla derecha del barranquillo hasta la cabecera del salto el cual forma una pequeña marmita justo antes del abismo. Si nos asomamos – con mucho cuidado – por el acantilado a mano izquierda podemos ver las curiosas formas de toba rodeadas de una vegetación densísima y parecida a una jungla. Desafortunadamente, el camino que bajó al llano está totalmente invadido de la vegetación.