Vuelta por el Monte Piacuto

El Castillo de Ordás

El Castillo de Ordás.
Un portal hacia la luz.

En la cordillera divisoria entre el Río Isuela y el Río Flumen el Piacuto es la peña más elevada en el extremo el sur. Esta situación promete muy buenas vistas sobre la Hoya de Huesca y nos da pie para planificar y realizar una buena ruta por este modesto molde.

Recorte Mapa Alpina

Recorte Mapa Alpina.

Varios pozos de nieve, pinturas rupestres, el pueblo de Santolarieta (Santa Eulalia de la Peña) y, sobre todo, el Castillo y la Ermita de Ordás proporcionan suficientes motivos para pasar un día explorando estos rincones idílicos cerca de Huesca ciudad.

La ruta presentada es básicamente una circular que lleva a la Ermita de Ordás la cual será el objetivo principal. Además podemos asomarnos a los muchos más puntos de interés durante el trayecto, si estamos dispuestos a prolongar la marcha. El tiempo invertido en la aproximación a estos objetivos adicionales varia entre 5 y 30min. Así que, si queremos visitar todo lo propuesto, llenaremos fácilmente una jornada completa.

Los caminos están relativamente bien cuidados y son obvios, ya que encontraremos carteles indicativos en casi todos los puntos claves. Sólo en la subida a las pinturas rupestres, muy cerca de Santolarieta, hay un desvío poco visible que es difícil de averiguar.

Ficha OrdásPreparamos la mochila con el almuerzo, agua y la correa para dar un entretenido paseo por el Monte Piacuto.

Tiempo:

De Santolarieta al abrigo rupestre: 30min.

Del abrigo al cruce de pistas: 30min.

Del cruce de pistas hasta la senda que baja del Pico Águila: 30min.

Descenso a la Ermita de Ordás: 30min.

De Ordás al observatorio de buitres: 30min.

Volver a Santolarieta desde el observatorio: 30min.

Objetivos adicionales:

Aproximación al Pozo de hielo Paco Lapinosa: 10min.

Aproximación al Castillo de Ordás: 5min.

Aproximación al refugio de pastores: 15min.

Aproximación al Pozo de nieve de Ordás: 5min.

Ascensión al Piacuto: 30min.

Aproximación al Pozo de hielo de las Planas: 10min.

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Total: 5h, jornada completa

Aparcamiento:

Aparcamos a lado de la iglesia de Santolarieta (Santa Eulalia de la Peña).

Acceso:

La excursión arranca en esta misma plaza.

Empezamos la marcha como indican los carteles hacia Ordás o Pico Águila. En cuando hemos salido del pueblo unos carteles marcan el desvío de la senda al abrigo rupestre o los Pozos de hielo de Paco Lapinosa. Así que, nos separemos de la pista que sigue en dirección oeste y avanzamos por una senda de menos entidad en dirección norte. A poca distancia del cartel tenemos que prestar mucha atención a no saltarnos otro desvío a la derecha, poco visible. Esta senda tuerce hacia el este y nos lleva hacia detrás del pueblo, donde se encuentra de nuevo un cartel indicativo que nos da la seguridad de estar en el camino correcto – hacia el abrigo rupestre.

(En caso de no haberlo visto, seguiríamos por la senda de cabras – más visible en este tramo – y toparíamos de nuevo con la pista más adelante. Volviendo por ella haríamos un pequeño bucle y podríamos intentar a averiguar el desvío de nuevo.)

La senda correcta nos introduce en una modesta y empinada canal que asciende en el margen oriental de Santolarieta. Por varias lazadas gana altura rápidamente y nos situará finalmente en el abrigo donde se encuentran las pinturas rupestres.

Las pinturas rupestres del Abrigo de la Raja L

Las pinturas rupestres de Santolarieta

Las pinturas rupestres de Santolarieta.

El camino pasa justo por la rejilla de metal que protege las pinturas. La vaca salta al ojo en seguida pero las otras figura hay que buscar con atención.

Seguimos por la trocha que nos lleva ahora a una zona más llana. En esta zona la senda está un poco desdibujada por la constante erosión. La senda tuerce hacia la derecha y sigue en paralelo a un lecho de un torrente hasta corona un suave collado, donde se encuentra un cartel indicativo que está a la vista ya desde lejos. En este collado por primera vez tenemos unas bonitas vistas al norte con el Pirineo como horizonte. Podemos optar por visitar el Pozo de hielo de Paco Lapinosa como indica el cartel.

El Pozo de hielo de Paco Lapinosa

El Pozo de hielo de Paco Lapinosa

El Pozo de hielo de Paco Lapinosa.
Podría haber sido un pequeño deposito para herramientas.

Como los muchos otros en la Sierra de Guara es una construcción interesante de una profundidad considerable. Además se encuentra en la misma explanada un curioso depósito/ataúd que llama la atención.

Volvemos al collado y seguimos en dirección norte. Una vez en la otra vertiente de la loma veremos con claridad el cruce de las pistas y el mole del Monte Piacuto delante. Merece la pena estudiar bien la situación de los caminos para poder orientarnos con facilitad cuando llegamos al cruce.

Hay una pista en buen estado que sube desde el Collado de San Miguel – nuestra derecha – y sigue por la cara oeste del Monte Piacuto hacia Ordás. En un collado se desvía una pista en mal estado a la izquierda para bajar por San Mamés a Santolarieta. En el mismo collado arranca también una senda que rodea el Monte Piacuto en suave ascenso por su cara este. Al principio va cruzando una linea de alta tensión. Esta es la senda que tenemos que tomar. Desde aquí vemos que empieza junto a unos carteles de dos pilones. Es importante fijarse en esto ahora, ya que estando una vez en el collado, no se aprecia fácilmente donde nace.

Las vistas a Cienfuens y el Pirineo

Las vistas a Cienfuens y el Pirineo desde la senda.

Teniendo el trayecto claro avanzamos y tomamos dicha senda que revela muy buenas vistas a los acantilados de Cienfuens y el Pirineo al fondo. Últimamente esta senda está de moda para la practica de la BBT. Como suelen usarla en el sentido descendente y por eso llegar a velocidades considerables, debemos estar preparados y controlar el perro.

Tras una larga travesía y finalmente un suave ascenso nos sitúa en un primer collado repleto de Erizón. En este punto existe una tímida senda sin señalización que baja directamente a Ordás, pero recomiendo no dejar el camino conocido, claro y bien pisado, que topa en breve con el sendero que desciende desde el Pico Águilas y lleva a Ordás también. Esta variante es un poco más larga, pero totalmente obvia y fácil de seguir en todo momento. En el cruce mencionado no hay carteles, pero obviamente tenemos que coger la nueva senda en el sentido descendente, es decir girar a la izquierda.

Después de una abrupta bajada pisaremos de nuevo la pista forestal que lleva a Ordás. La seguimos girando a la derecha y en apenas 2min. llegaremos a la ermita.

La Ermita de Ordás

La Ermita de Ordás.
Si hay agua limpia, el perro puede refrescarse en el estanque a lado de la Ermita de Ordás.

La Ermita de Ordás

La Ermita de Ordás

La Ermita de Ordás.
El detalle más llamativo de la construcción antigua: el marco.

A primera vista este lugar no tiene nada especial, ya que los obreros han dejado algunos escombros en los alrededores del pequeño templo y las instalaciones no se cuidan demasiado (2016). Además la ermita está encajonado y oculto por el refugio adosado. Así que, no extrañaría que la primera impresión que se despertase cuando llegamos a este lugar sea la decepción.

Pero cuando vemos a ciertos detalles y sobre todo los alrededores quizá nos damos cuenta de la magia y singularidad del lugar. 

Sobre todo destaca el marco del portal de la ermita. Estas piedras revelan estupendamente la historia que se esconde entre estos muros y como la autentica ermita fue tapada por construcciones más recientes. Para saber más  recomiendo una vez más la pagina de Antonio García Omedes: “La Guía digital del Arte Románico“.

Si hemos elegido bien la fecha, el perro podrá bañarse en el estanco mientras visitamos la ermita y el refugio. Después debemos dedicarnos a explorar los alrededores.

La caseta de pastores

La caseta de pastores.
Robert sigue vigilando como un buen pastor mientras me echo la siesta.

La caseta de pastores

Las vistas al Castillo de Ordás

Las vistas al Castillo de Ordás y la Hoya de Huesca.

Tras un breve descenso llegamos a esta curiosa construcción que sigue en pie e intacta. Un cartel informativo muestra algunos datos interesantes.

Ademas veremos al castillo desde una perspectiva diferente. También merece la pena asomarse a la zona detrás de la caseta donde se encuentran unos muros de apoyo que forman pequeños campos o terrazas entre las rocas; un conjunto muy curioso y bonito.

Volvemos por la misma senda a la ermita. (Por cierto, esta senda tiene continuación y conecta con un pequeño aparcamiento que se encuentra junto a la Autovía del Monrepós. Tardaríamos apenas 15min en bajar.)

 El Castillo de Ordás

El Castillo de Ordás

El Castillo de Ordás.

Es quizás la construcción más interesante con la cual topamos en la excursión de hoy, a pesar de que se trata sólo de un muro. Este muro separa la plataforma cimera de una expuesta proa de su único acceso y convierte la cimera a una zona segura.

Cerca se esconden varios cuevas en un abrigo detrás del boj – quizás se trataba de los cobijos de los asediadores.

Sea como sea, el lugar es de cine, ya que hay muy buenas vistas a la Peña Gratal y sobre la Hoya de Huesca y por eso merece la pena detenerse un rato y almorzar, si hay ganas.

Ya de nuevo en la ermita iniciamos el retorno. En la misma terraza donde se ubica el templo arranca detrás una tímida senda hacia el sur. Esta lleva en breve a la Fuente y al Pozo de nieve de Ordás

El Pozo de nieve de Ordás

El Pozo de nieve de Ordás.

La Fuente y el Pozo de nieve de Ordás

La Fuente de Ordás

La Fuente de Ordás.
Arquitectura española moderna: botella de PVC y chapa oxidada.

Pasamos directamente por la fuente que suele llevar agua todo el año y un poco más adelante un cartel indica la bajada al pozo.

Regresamos a la senda principal y seguimos en dirección sur. Tras de pasar un pinar repoblado nos deja de nuevo en la pista forestal, por la cual seguimos como indicado.

A poco distancia podemos atajar la pista de nuevo. Esta vez arranca la senda a mano izquierda y salva unas amplias lazadas. Después de una corta marcha por la senda nos encontramos de nueva con la pista y la seguimos en el sentido ascendente. Pronto llegaremos al cambio de ras donde veremos la caseta del observatorio de buitres a mano derecha y enfrente marcan dos hito la senda que asciende al Piacuto.

El Piacuto

El Piacuto

El Piacuto.
Vistas a la Peña Gratal.

En la subida hay que superar varios pasos de I, nada preocupante, pero tenemos que tener en cuenta que después debemos ser capaces de bajar por estas mismas trepadas.

En apenas 30min estamos en la cima y podemos disfrutar de las vistas a casi todo el recorrido que hemos efectuado durante la jornada de hoy. Merece la pena.

Una variante para bajar de la cima existe en la cara este de la peña. La senda está mucho menos definida, pero carece totalmente de tramos complicados. Discurre hacia el norte por la cresta hasta un suave collado. Allí tuerce a la derecha y sigue bajando entre campos abandonados hasta topar con la senda que hemos recorrido  ya antes.

De nuevo en el observatorio de buitres seguimos por la pista, ahora bajando, hasta el cruce que conocemos ya. Esta vez seguimos en dirección Santolarieta como indica el cartel. Tras una incomoda marcha por piedras sueltas al principio llegamos a un desvío donde indica un cartel el Pozo de hielo de las Planas.

El Pozo de hielo de las Planas

La Carrascas de la Plana

La Carrasca de la Plana.

En la aproximación pasamos por la Balsa de San Mamés. Recomiendo controlar al perro en este lugar, ya que el agua está rodeado por una zona de barro putrefacto. (El perro, como el amo, tendrá de nuevo agua fresca en el pueblo.)

Cerca del pozo veremos un grupo de carrascas a 100m encima de la senda. Merece la pena visitarlas, ya que hay un ejemplar bastante viejo y sus copas hacen una sombra agradable que será bienvenida para sestear un ratito antes de volver al coche.

Retorno

Volvemos a la pista y seguimos por ella hasta el pueblo que se halla ya muy cerca.

Llegando al Castillo de Ordás

Llegando al Castillo de Ordás.

La Ermita de Nuestra Señora de Sescún

La Ermita de Sescún

La Ermita de Sescún.
Los últimos metros antes de llegar a la ermita o el final de la romería.
Un momento beato y glorioso para Robert.

En la vertiente oriental de la Sierra de Gabardiello yacen las ruinas de esta ermita en una modesta explanada. Era una construcción bella y muy curiosa, teniendo similitudes obvias a las iglesias del Serrablo. También se encuentran junto a dicha ermita las ruinas de varios edificaciones anexos, campos abandonados y un importante manantial. Sin duda ninguna merece la pena una visita.

Recorte Mapa Alpina

Recorte Mapa Alpina

El acceso recomendado se efectúa desde el Puerto de Orlato, Valle de Nocito, cara norte de Guara. Cualquier otro acceso sería de mucho desnivel, menos bonito y más largo aún. Como el lugar donde se encuentra nuestro objetivo está totalmente apartado del mundo moderno o de la infraestructura circulatoria, el acceso se hace fatigoso, pero es muy bello y nos introduce en una zona salvaje, intacta y poco transitada.

El sendero está señalizado claramente en todo el recorrido. Se ha recuperado una senda, vieja y noble, que conectaba a los pueblos de la cara norte de Guara con los de la Hoya de Huesca y cuya trocha vamos a pisar durante casi todo el trayecto. Esta circunstancia se refleja en los restos del buen empedrado del camino en algunos tramos o en los muchos muretes de apoyo. Andar por esta senda es como hacer un viaje en el tiempo. Esta sensación culmina llegando a las ruinas del Mesón de Sescún, la antigua “área de servicio” en esta ruta de transito. Más al sur del mesón una pista forestal substituye el sendero y esta presencia está ensombreciendo el estado de la trocha histórica, ya que no se limpia desde años y parcialmente fue destruida por la construcción de la pista. Pero no nos molesta en esta excursión, ya que es justo en el Mesón de Sescún donde nos desviamos por otra senda en búsqueda de la ermita.

Ficha SescúnDurante todo el trayecto debemos controlar al perro, ya que traspasamos pastos donde siempre se encuentra mucho ganado que no debemos molestar o asustar.

Así que, preparamos la correa y la mochila con el almuerzo, el agua y un mapa para efectuar este viaje en el tiempo a la Ermita de Nuestra Señora de Sescún.

Tiempo:

Del coche al Mesón de Sescún: 2h15.

Del Mesón al la Ermita de Sescún: 40min.

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Total: 5h30, jornada completa

Aparcamiento:

En la carretera de Belsué a Nocito, antes de bajar a este ultimo pueblo pasamos por el Puerto de Orlato, una amplia zona de campos. A mano izquierda veremos el cartel de madera que indica el nacimiento del sendero. 20m más adelante hay una explanada en el mismo margen de la carretera donde podemos aparcar cómodamente.

Acceso:

Volvemos por la carretera los 20m al cartel mencionado.

El trayecto hasta el Mesón es largo, pero totalmente obvio en todo momento. Al principio avanzamos por una pista entre campos, pero pronto se convierte en un sendero.

A medio camino, cerca del desvío que baja al Río Guatizalema o a Nocito, un cartel indica que hay una fuente escondido en el bosque debajo de la senda. El agua mana con poco caudal y forma sólo unos charcos en el suelo. Así que no sirve para nosotros, pero es suficiente para que el perro se refresque. Si los charcos al principio del camino están secos, será la única posibilidad hasta el Mesón para que nuestro amigo pueda abrevar.

El Mesón de Sescún

El Mesón de Sescún

El Mesón de Sescún.

Está ubicado en un lugar privilegiado: soleado, acogedor y rodeado por viejos prados. Además pasa cerca un torrente – el Barranco del Mesón – que suele llevar por lo menos un hilo de agua. Todavía se pueden observar las bordas y el recinto donde guardaban el ganado y la terraza donde los viajeros podían tomar algo después de un viaje, largo y fatigoso; todo derrumbado, sin embargo, con alguna imaginación las ruinas recuerdan al funcionamiento de los refugios de montaña existentes.

Recomiendo explorar a los alrededores. A parte de las aguas frescas del riachuelo, encontraremos unas bonitas carrascas, un caxico bien majo y en particular el viejo nogal que ha sobrevivido a lado del mesón desplomado.

La Ermita de Nuestra Señora de Sescún

La Ermita de Sescún

La Ermita de Sescún.

Para saber más detalles sobre la construcción y su arte recomiendo la pagina de Antonio García Omedes: “La Guía digital del Arte Románico“. Las ruinas y el entorno son francamente bonito, pero para nuestro perro lo más importante será el manantial.

Un acceso relativamente cómodo a una de las varias fuentes se encuentra un poco más abajo de las ruinas. En el ultimo cartel que indica la ermita veremos un pastizal húmedo justo delante que se convierte en una empinada canal. Por el margen izquierdo podemos descender hasta donde el agua sale a la superficie. Según la estación hay que bajar más o menos, pero suele manar agua por lo menos en la canal que sigue.

Retorno:

Volvemos por el mismo recorrido.

Volviendo por la noble senda

Volviendo por la noble senda.

 La Pardina de Orlato

La Pardina de Orlato

La Pardina de Orlato.
El único edificio que sigue en pie y sirve ahora de refugio pastoral.

En el otro lado de la carretera se encuentran a poca distancia las ruinas de dicha pardina. Si sobran fuerzas, podemos ir a explorar este lugar. Los más bonito del conjunto son los amplios campos que la rodean.

Si es necesario encontrar agua, nos podemos dirigir por estos mismos campos hacia el norte hasta topar con el GR1. Este sendero nos llevara al Barranco de Orlato que suele tener caudal permanente.

Las Hayas y los Caxicos del Balcez – Verano

La Poza Centrica

La Poza Céntrica.
Robert descansa después de un buen baño y toma el sol.

Una introducción general

El Hayedo del Balcez está ubicado en la cara este de la Peña Blanca o Santa Marina y cubre casi toda esta ladera – desde la orilla del Rio Isuala hasta unos pocos metros debajo de la cima. En él predominan los quejigos y las hayas pero se encuentran también carrascas y algunos arces. En la vertiente este del cañón, frente a Santa Marina, sigue extendiéndose este bosque, viejo y bello. Allí se ha agarrado incluso algún tejo entre los saltos rocosos como se puede observar, si se avanza con atención por las sendas que discurren por este mundo olvidado.

El Río Isuala forma bonitas badinas en un entorno selvático y aislado. Si el caudal es normal, el río no propone muchas dificultades parar desplazarse por él. Sólo dos badinas obligan a nadar.

A pesar de que es una de las zonas más bellas de todo el parque, ni el bosque, ni el cañón están explotados turisticamente y por eso tampoco hay una infraestructura en referencia a senderos limpios y señalizados. Para el excursionista resulta muy difícil averiguar por donde discurren las antiguas sendas, seguirlas y saber a donde llevan, ya que es además una zona muy amplia, de desnivel considerable y con algunos cortes abruptos.

Igualmente de escasamente explotada se encuentra la representación de esta zona en el mundo literal. No hay informaciones detalladas en las guías de la Sierra de Guara, ni en Internet. El único libro que da pistas para explorar el Hayedo es – como tantas otras veces – la maravillosa guía “La montaña olvidada” de Arturo González. Pero como no se halla ningún pueblo abandonado en el cañón y tampoco aporta el Hayedo del Balcez factibles accesos a los despoblados tratados, sólo lo menciona más bien de paso.

El Cañón del Balcez

El Cañón del Balcez.
Una muestra de lo que nos espera.

Durante los últimos años Robert y yo hemos encontrado una tímida red de senderos que se ofrece para diseñar dos rutas circulares, largas y bonitas.

Estas rutas gemelas las distingo por los calificativos Invierno y Verano, aunque debo hacer constar que se pueden realizar también en otras épocas del año. Dichos características representan más bien el alma de la excursión:

Invierno – el contacto con el agua es mínimo (cruzar el río por dos vados)

Verano – una excursión acuática (avanzar por el lecho del río, incluso a nado)

Croquis sobre el recorte

Mapa Editorial Alpina.
Croquis sobre el recorte.

Como mencionado en un parágrafo anterior, las sendas son realmente difíciles de seguir, en muchos tramos están invadidas por la maleza y en algunas zonas están borradas por la constante erosión sin rastro ninguno. En general no hay balizas o señales, y el excursionista se enfrentará a algún destrepe que requiere cierta habilidad montañés.

El siguiente listado sirve para ver rápidamente las características de las tres sendas principales de las dos rutas presentadas, ya que son estas las que proporcionan las dificultades serias:

Senda por el Hayedo:

Inicio: Muy vestido de Erizón y difícil de averiguar

Señalización: Ninguna

Final: No hay, se pierde totalmente en el bosque

Estado general: Muy perdido y casi siempre molesta la vegetación

Pasos delicados: ningunos

Descripción breve: Se adentra en el corazón del Hayedo

Senda de los Cazadores I*:

Inicio: Marcado con un pequeño hito

Señalización: Algún hito de vez en cuando

Final: Marcado con un hito en la poza central, obvio

Estado general: En buen estado (2016)

Pasos delicados: Un paso de II, relativamente expuesto

Descripción breve: Baja desde la Peña Surta al fondo del cañón

Senda de los Cazadores II*:

Inicio: Unos carteles de metal ayudan en encontrarlo, después de los primeros metros coge más presencia

Señalización: Ninguna

Final: Muy dispersa, difícil de averiguar

Estado general: En buen estado hasta el mirador, después de menor entidad y muy  oculta, aunque recién limpiada ¡! (2016)

Pasos delicados: Un paso de II+, considerablemente expuesto

Descripción breve: Desciende desde las cercanías de Sarsa de Surta hasta el fondo del cañón

*Por falta de información he puesto estos nombres triviales.

En el mapa arriba figuran las dos rutas presentadas. También muestra partes de otras sendas relevantes que discurren por la zona, ya que coinciden con nuestras rutas. Estudiando el croquis se puede ver que hay tres aparcamientos marcados. Existe una buena alternativa a los dos aparcamientos propuestas. Más detalles sobre esta alternativa cerca del Molino de Las Bellostas se encuentran por ejemplo en la entrada “Las Cuevas de Bagüeste“.

Finalmente recomiendo que un lector que tenga menos experiencia haga combinaciones de partes de las rutas para que la excursión sea más corta, fácil o que tenga menos desnivel – especialmente en el primer contacto con el Hayedo del Balcez.

Las Hayas y los Caxicos del Balcez – Verano

La ruta de hoy destaca en primer lugar con las pozas del Cañón del Balcez superior, como los barranquistas han bautizado este tramo del Río Isuala. Nos llevará por una senda, poco frecuentada pero espectacular, hasta el fondo del cañón. Esta bajada es la parte más difícil de la excursión donde tenemos que prestar mucha atención. Luego remontamos por el mismo lecho del río para volver finalmente por el GR1 al pueblo donde está el coche. Aunque es una marcha larga, debemos disfrutar al tope de las pozas, el bosque y los rincones más pintorescos de esta parte del Cañón del Balcez.

También encontraremos algunos testigos de la desvanecida presencia humana en el cañón. Antaño la gente aprovechaba obviamente la energía del agua y talaba arboles, ya que hay en abundancia. Así que, veremos restos de unas presas con su procedentes acequias, campos abandonados en la orilla, ruinas de edificaciones y algunas derruidas trazadas que cruzan el lecho del río.

Nota personal:

Estas ultimas interpreto como vados por donde transportaron los troncos talados desde el Hayedo a la otra vertiente del cañón y finalmente al pueblo más cercano: Sarsa de Surta.

He leído que subían la madera con sistemas de poleas hasta la cresta. Hoy en día estos vados están en lugares totalmente perdidos y aislados, sin ninguna prolongación en forma de tiradera o trocha.

Pero me da pie a pensar que el origen de muchas de las sendas que aprovechamos en la ruta de hoy, procede de estos trabajos que hicieron los leñadores en su día. Supongo que sólo queda una mínima parte de una amplia red de caminos que se integraba en el bosque.

Queda la parte que siguen usando los cazadores.

Preparamos una mochila acuática, el bidón con el almuerzo y no nos olvidemos de la correa para explorar este paraíso olvidado.

Ficha Verano

Tiempo:

Desde Las Bellostas al inicio del descenso al cañón: 1h30.

Bajada por la Senda de los Cazadores II: 1h.

Remontar el Río Isuala: irrelevante, 4h.

Volver al pueblo por el GR 1: 30min.

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Total: 7h, jornada completa.

Aparcamiento:

En Las Bellostas a lado de la iglesia.

Acceso:

La excursión empieza allí en dirección a Peña Surta.

Un hito cerca de la Peña Surta

Un hito cerca de la Peña Surta.
Al fondo se divisa el Vignemale.

Este primer tramo es obvio y bien marcado. Pasamos un primer cruce sin cambiar de dirección. Más adelante ignoramos el desvío a la Peña Surta y seguimos de nuevo recto. La senda discurre ahora plenamente por la crestería. A mano derecha vemos la honda cicatriz que ha formado el Río Isuala, nuestro objetivo y el camino de retorno – el Cañón del Balcez. Se divisa también con claridad Santa Marina y el Hayedo en el otro lado del cañón. La Peña Surta hemos dejado ya detrás, asi que se abren tambien las vistas hacia el este. Allí, a nuestra izquierda, está un pequeño pueblo en el fondo del valle: Sarsa de Surta.

Delante de nosotros se eleva una pequeña cima en la cresta. La senda la rodea por la izquierda, sin ganar ni perder mucha altura. En el otro lado de dicha pequeña cima la senda se acerca de nuevo a la cresta. En este punto veremos un cartel de metal. Este es el sitio donde nace la Senda de los Cazadores II y done la excursión se convierte en una verdadera aventura.

En el cartel debemos dejar el camino que sigue discurriendo hacia el sur y subir a la misma crestería. En estos 10m de subida hay otros dos carteles del mismo tipo. Llegamos a la cresta en un pedregal en el que la Senda de los Cazadores II arranca en el extremo izquierdo. Se adentra en el cañón dibujando amplias lazadas superando de este modo los resaltes rocosos. Los primeros metros están relativamente tapados por el Erizón, aunque todavía se puede divisar el trazado. Según avanzamos coge más cuerpo y resultará fácil y obvio. El trayecto es sencillamente espectacular y culmina – en referencia a la espectacularidad – en un mirador natural.

El Mirador del Vignemale

El Mirador del Vignemale

El Mirador del Vignemale.

He tenido que bautizar de nuevo un lugar por mi propia sugestión, por falta de información. Así que he derivado el nombre de la estupenda panorámica que ofrece este lugar. Parece que el Cañón del Balcez nace en el mismo Vignemale, que se ve al fondo tan aislado como de ningún otro lugar cercano. Son verdaderamente maravillosas vistas.

Nos encontramos en una peña, herbosa  y expuesta, en medio de la vertiente este del cañón. Debajo vemos al río y parece que se extiende sin fin por los dos extremos. Unos cuantos caxicos centenarios adoran el mirador y lo convierten en un rincón de una belleza excepcional.

Robert olfateando en el Mirador del Vignemale

Robert olfateando en el Mirador del Vignemale.

Después de un pequeño descanso en el cual debemos absorber las vistas hay que concentrarse de nuevo en el trayecto, ya que las dificultades empiezan a partir de aquí. Antes de proseguir debemos averiguar por donde sigue nuestro camino, ya que hay varias sendas (aunque de poca entidad) que parten de la peña.

A mano derecha, a poca distancia vemos un promontorio parecido. Entre este y nuestro mirador hay una canal por la cual baja la senda hasta el río.

La Senda de los Cazadores II

La Senda de los Cazadores II.
El paso de II+.

Nuestra senda parte hacia la derecha y continua desciendo muy cerca del borde del acantilado. ¡Mucho cuidado a partir de aquí! Pasamos de caxico en caxico – todos magníficos – hasta topar con la canal que hemos observado. En este punto gira la senda 180º a la izquierda y empieza a discurrir por una cornisa que supera en diagonal la pared vertical que hemos bordeado los últimos metros desde el mirador. Es un paso de II+ considerablemente expuesto. Hay que avanzar con mucho cuidado, ya que el suelo y la roca suelen estar húmedos y/o cubiertos de hojas.

Después de este paso la senda gira de nuevo a la derecha y cruza una pedrera en el fondo de la canal. Después de esta se introduce en un denso bosque de boj que se extiende hasta el cauce y alberga la senda hasta su final.

Las dificultades siguen. En dicho bosque la traza de la senda es casi invisible y resulta muy difícil de averiguar. Las mejores balizas para orientarse son las ramas cortadas de los arbusto que podaron cuando estuvieron limpiando la senda.

La Senda de los Cazadores II.

La Senda de los Cazadores II.
Las ramas cortadas nos dan una idea por donde discurre la senda.

La senda no abandonará la canal, ni el bosque de boj hasta la inmediación del río.

Durante esta larga bajada tendremos que superar otra pequeña trepada y bajar por algunos tramos muy empinados donde los troncos gruesos del boj nos sirven de agarraderos y facilitan el avance.

Siempre debemos estar muy atentos en no perder de vista las pocas marcas que pueden indicar la trazada: Como mencionado antes las ramas cortadas o también los rastros de las muchas manos que se agarraban en los troncos de boj para asegurar el paso en los tramos pendientes.

Cuando se escucha ya el agua y el terreno es más suave, la senda gira a la derecha y sale de la hondura de la canal para llegar al cauce río arriba de una profunda poza.

La Senda de los Cazadores II.

La Senda de los Cazadores II.
Uno de los caxicos cerca del Mirador del Vignemale.

El lugar donde llegamos al cauce no es especialmente bonito. Es mejor que no nos detengamos y que empecemos a remontar el río. En apenas media hora llegamos a una gran poza, idílica y fabulosa, donde merece la pena quedarse un rato y disfrutar de las aguas del Río Isuala.

Nota personal – los nombres inventados:

Estoy seguro que un lugar tan estupendo y geográficamente importante como esta badina, tenga su propio nombre. Pero – igual a los otros casos en esta entrada – no he podido averiguarlo.

Sin embargo, estos lugares – y sobre todo esta poza – tienen tanta importancia en la descripción de las dos rutas que me parece útil y justificado, bautizarlos con un nombre inventado.

La Poza Céntrica

La Poza Céntrica

La Poza Céntrica.
Un patchwork de colores en otoño.

Por el bloque característico en medio, la poza resulta muy fácil de identificar. Este escondido rincón parece ser parte de otro mundo lejano de la modernidad, ya que los viejos quejigos le convierten en un escenario épico.

La losa que forma la pequeña cascada sirve también de vado: en las dos orillas parten sendas. A mano  derecha (remontando el río) marca un hito la llegada de la senda gemela de la que hemos descendido hace poco: La Senda de los Cazadores I. Enfrente vemos el inicio de otra (o la prolongación de la misma) tallada en la roca. Esta toma dirección sur sin ganar demasiado altura en los proximidades. Según un campesino de Las Bellostas lleva (o llevaba) a Rodellar. (Nunca lo he comprobado.) Estos dos caminos hacen un papel importante en la ruta “Las Hayas y los Caxicos del Balcez – Invierno“.

El Rio Isuela

El Rio Isuela con muy poco caudal.
Pozas someras en un tramo derecho. La foto fue tomada en pleno verano.

Seguimos remontando por el lecho del río. Empieza un largo trayecto que deberíamos tomar con calma. Como avanzamos por el mismo lecho del río no hay perdida. Tampoco nos tenemos que enfrentar a ningún obstáculo durante las próximas 2 horas y sólo nos tenemos que meter en el agua si nos apetece, aunque en un día soleado nos apetecerá muchas veces…

Cuando llegamos a los dos breves estrangulamientos que nos obligan a nadar, tenemos que volver a prestar atención al entorno para orientarnos y encontrar más adelante con seguridad el GR 1 que es la mejor manera para volver al coche.

Los Estrangulamientos

El estrangulamiento antes del Vado

El estrangulamiento antes del Vado.

Los dos estratos que oprimen el lecho del río están a poca distancia entre sí y forman el portal una zona menos encajonada denominada “El Vado”. En esta zona hay de nuevo un cruce de caminos y por lo tanto es muy importante para la orientación en esta parte del Cañón del Balcez.

Los dos estrangulamientos tienen un aspecto muy parecido. Unas pequeñas cascadas vierten las aguas del Isuala a unas profundas marmitas. Estas pequeñas pozas son las que tenemos que superar a nado. Si hay mucho caudal serán estos dos resaltes los tramos que más problemas dan. Si el agua baja moderadamente, las marmitas se convierten en unos jacuzzis naturales que nos darán un relajante masaje en la espalda.

 Seguimos y en breve llegamos al Vado.

El Vado

El Vado

El Vado.
La pasarela y la chopera.

Este bonito rincón es fácil de identificar, ya que hay una pasarela que cruce el río. A mano izquierda (remontando el río) se encuentra una chopera muy visible, especialmente en otoño por el extraño color rosa que cogen las hojas. El camino que parte de la pasarela asciende a Bagüeste. En la orilla opuesta se encuentra un campo y una pista que sube a la Cabañera de Sevil, nuestro camino de acceso. Topa justo en el primer cruce que hemos pasado recto. Estos dos caminos reencontraremos en la ruta “Las Hayas y los Caxicos del Balcez – Invierno” y más detalles sobre el Vado se encuentran en la entrada “Las Cuevas de Bagüeste“.

El Río Isuela

El Río Isuela.
Robert toma un baño refrescante antes de abandonar el lecho del río y encontrarse con el calor de nuevo.

A partir de aquí discurren sendas visibles en las orillas del río. Es un buen momento dejar el lecho del río y volver a caminos firmes y señalizados. Recomiendo salir por la pasarela a mano izquierda (remontando el río). En el otro extremo de la chopera veremos un cartel que indica una fuente. Esta senda tiene continuidad y está balizada. En breve veremos una preciosa poza, grande y profunda, edificaciones en ruinas y la fuente indicada que forma charcos en el suelo. Después llegamos al vado de una pista. Se trata de la prolongación de la que viene desde el Vado. En nuestra vertiente asciende hasta Bagüeste. Nosotros cruzamos el río en este punto. La senda, ahora en la orilla opuesta, nos lleva por los campos y la caseta de Juan Bara, cruza de nuevo el río y finalmente nos situará en el cruce del GR 1 con el río. Hay un cartel. Merece la pena esperar en la orilla hasta que disminuye el calor del ambiente y el sol pierde su fuerza. Pero al fin y al cabo llega el momento para despedirse del río, cruzarle una última vez y empezar a acender hacia Las Bellostas. La subida no tiene perdida, ya que está muy bien marcado. Al principio el camino discurre por terreno erosionado, pero cerca del pueblo empieza a tener nobleza y reflejar antigüedad, ya que está mucho mejor conservado y cuidado.

En el pueblo debemos controlar al perro.

Retorno:

Volvemos por los calles del pueblo al coche.

Las Bellostas

Las Bellostas.
Bonitas vistas a los Tres Sorores por la tarde.

Las Hayas y los Caxicos del Balcez – Invierno

En el Hayedo del Balcez

En el Hayedo del Balcez.

Una introducción general

El Hayedo del Balcez está ubicado en la cara este de la Peña Blanca o Santa Marina y cubre casi toda esta ladera – desde la orilla del Rio Isuala hasta unos pocos metros debajo de la cima. En él predominan los quejigos y las hayas pero se encuentran también carrascas y algunos arces. En la vertiente este del cañón, frente a Santa Marina, sigue extendiéndose este bosque, viejo y bello. Allí se ha agarrado incluso algún tejo entre los saltos rocosos como se puede observar, si se avanza con atención por las sendas que discurren por este mundo olvidado.

El Río Isuala forma bonitas badinas en un entorno selvático y aislado. Si el caudal es normal, el río no propone muchas dificultades parar desplazarse por él. Sólo dos badinas obligan a nadar.

A pesar de que es una de las zonas más bellas de todo el parque, ni el bosque, ni el cañón están explotados turisticamente y por eso tampoco hay una infraestructura en referencia a senderos limpios y señalizados. Para el excursionista resulta muy difícil averiguar por donde discurren las antiguas sendas, seguirlas y saber a donde llevan, ya que es además una zona muy amplia, de desnivel considerable y con algunos cortes abruptos.

Igualmente de escasamente explotada se encuentra la representación de esta zona en el mundo literal. No hay informaciones detalladas en las guías de la Sierra de Guara, ni en Internet. El único libro que da pistas para explorar el Hayedo es – como tantas otras veces – la maravillosa guía “La montaña olvidada” de Arturo González. Pero como no se halla ningún pueblo abandonado en el cañón y tampoco aporta el Hayedo del Balcez factibles accesos a los despoblados tratados, sólo lo menciona más bien de paso.

La Cabañera de Sebil

La Cabañera de Sebil.

Durante los últimos años Robert y yo hemos encontrado una tímida red de senderos que se ofrece para diseñar dos rutas circulares, largas y bonitas.

Estas rutas gemelas las distingo por los calificativos Invierno y Verano, aunque debo hacer constar que se pueden realizar también en otras épocas del año. Dichos características representan más bien el alma de la excursión:

Invierno – el contacto con el agua es mínimo (cruzar el río por dos vados)

Verano – una excursión acuática (avanzar por el lecho del río, incluso a nado)

Croquis sobre el recorte

Mapa Editorial Alpina.
Croquis sobre el recorte.

Como mencionado en un parágrafo anterior, las sendas son realmente difíciles de seguir, en muchos tramos están invadidas por la maleza y en algunas zonas están borradas por la constante erosión sin rastro ninguno. En general no hay balizas o señales, y el excursionista se enfrentará a algún destrepe que requiere cierta habilidad montañés.

El siguiente listado sirve para ver rápidamente las características de las tres sendas principales de las dos rutas presentadas, ya que son estas las que proporcionan las dificultades serias:

Senda por el Hayedo:

Inicio: Muy vestido de Erizón y difícil de averiguar

Señalización: Ninguna

Final: No hay, se pierde totalmente en el bosque

Estado general: Muy perdido y casi siempre molesta la vegetación

Pasos delicados: ningunos

Descripción breve: Se adentra en el corazón del Hayedo

Senda de los Cazadores I*:

Inicio: Marcado con un pequeño hito

Señalización: Algún hito de vez en cuando

Final: Marcado con un hito en la poza central, obvio

Estado general: En buen estado (2016)

Pasos delicados: Un paso de II, relativamente expuesto

Descripción breve: Baja desde la Peña Surta al fondo del cañón

Senda de los Cazadores II*:

Inicio: Unos carteles de metal ayudan en encontrarlo, después de los primeros metros coge más presencia

Señalización: Ninguna

Final: Muy dispersa, difícil de averiguar

Estado general: En buen estado hasta el mirador, después de menor entidad y muy  oculta, aunque recién limpiada ¡! (2016)

Pasos delicados: Un paso de II+, considerablemente expuesto

Descripción breve: Desciende desde las cercanías de Sarsa de Surta hasta el fondo del cañón

*Por falta de información he puesto estos nombres triviales.

En el mapa arriba figuran las dos rutas presentadas. También muestra partes de otras sendas relevantes que discurren por la zona, ya que coinciden con nuestras rutas. Estudiando el croquis se puede ver que hay tres aparcamientos marcados. Existe una buena alternativa a los dos aparcamientos propuestas. Más detalles sobre esta alternativa cerca del Molino de Las Bellostas se encuentran por ejemplo en la entrada “Las Cuevas de Bagüeste“.

Finalmente recomiendo que un lector que tenga menos experiencia haga combinaciones de partes de las rutas para que la excursión sea más corta, fácil o que tenga menos desnivel – especialmente en el primer contacto con el Hayedo del Balcez.

Las Hayas y los Caxicos del Balcez – Invierno

El Hayedo del Balcez

El Hayedo del Balcez.
Robert me espera en la Senda del Hayedo cuya trocha parece invisible en la foto.

La ruta de hoy nos lleva por sendas muy antiguas a un bosque, precioso y intacto. El objetivo principal es el místico ambiente que nos acompañará por todo el trayecto, pero también nos alegrarán el día las pozas del Vado, la Poza Central y los miradores asombrosos de la Senda de los Cazadores I.

Ficha Hayedo - Invierno

Preparamos la mochila con el almuerzo y el agua, cogemos la correa del perro y exploramos uno de los rincones más aislados de toda la Sierra pisando los viejos caminos de los leñadores.

Tiempo:

Desde el coche hasta el Vado: 30min.

Del Vado al inicio de la Senda por el Hayedo : 30min.

Travesía por el bosque hasta la Poza Central: muy relativo 2h30 a 3h30.

Ascensión por la Senda de los Cazadores I: 1h.

Volver al coche por la Cabañera de Sevil: 1h.

_______________

Total: 6h, jornada completa

Aparcamiento:

En la carretera desde Sarsa de Surta a Las Bellostas arranca a mano izquierda una pista justo después de una fuerte subida y un visible salto de agua al margen izquierdo de la carretera.

Hay una pequeña explanada donde caben dos coches.

Acceso:

El camino empieza saliendo del coche y cruzando el barranquillo.

Tomamos la pista que sube a mano derecha en zigzag y pasa por unos viejos campos donde se esconde la Fuente de Albás, que lleva agua para el perro en primavera. Un poco más arriba, en un pequeño collado justo donde se ubican los restos de una borda, encontraremos la Cabañera de Sebil que discurre por esta crestería del norte al sur. En el cruce de la pista con dicho sendero, descendemos hacia el oeste en dirección Bagüeste, como indicado. La pista nos lleva directamente a una zona del Isuala, denominada “El Vado”. Cuando la pista pasa por los campos colindantes con el río, un cartel marca el desvió a Bagüeste. Así que dejamos la pista en este punto y nos acercamos al cauce al cual cruzamos por una vieja pasarela de piedras.

El Vado

El Río Isuala

El Río Isuala.
El ambiente del río desde la pasarela por la mañana.

Más detalles sobre el Vado se encuentran en la entrada “Las Cuevas de Bagüeste“, aunque recomiendo no detenerse demasiado tiempo en este lugar, ya que todavía tenemos una larga marcha delante.

Seguimos en dirección Bagüeste como indican los carteles. En breve llegamos a una zona de margas, donde la senda es poco visible. Tenemos que prestar mucha atención a los hitos que marcan el trazado erosionado. Después de una corta subida llegamos a un pequeño barranco que suele estar seco. En la otra vertiente la senda empieza a ganar altura en zigzag. En el ultimo recodo antes de una larga recta que lleva a un collado o un paso a una zona más llana, se inicia la Senda del Hayedo a mano izquierda. Sin embargo, no hay ninguna señal.

Así que dejamos en este undécimo recodo el camino que lleva a Bagüeste y continuamos por una senda casi invisible, dado que el Erizón tapa gran parte de su trocha. Es importante que encontremos este desvío. Si no estamos de todo seguro, podríamos ascender directamente al collado mencionado y bajar desde allí al primer recodo.

La Senda del Hayedo

La Senda por el Hayedo.
En la salida de la faja se ve que era un camino noble e importante.

La Senda por el Hayedo discurre al principio en ligero descenso. Estos primeros metros son verdaderamente incómodos para nosotros y también para los perros. A un perro pequeño deberíamos incluso lleva en brazos, porque no podrá pasar entre las densas malezas de Erizón. Así de molesto iremos hasta un resalte de roca con él cual toparemos en aproximadamente 50m. En este paso veremos la trocha con claridad, por que el camino queda libre de vegetación. La senda supera el resalte en diagonal descendente y nos sitúa en una faja rocosa donde podemos disfrutar de unas primeras vistas al Hayedo y Cañón del Balcez. Giramos a la izquierda y bajamos por la faja sin camino obvio hasta que veremos en aproximadamente 50m a mano derecha la continuación de nuestra senda. Esta salida de la faja está empedrado y por lo tanto muy visible. Viendo este corto tramo (y algunos pocos más) nos podemos hacer una idea de la importancia que tenía esta senda hace décadas. Por desgracia, la senda en seguida pierde cuerpo, aunque la trazada permanece más a la vista que antes.

La Senda del Hayedo

La Senda por el Hayedo.
Robert disfruta de las vistas al Río Isuala y tiene ilusión por el baño en la Poza Central.

Seguimos por nuestro camino, ahora tímido y vestido, que discurre por media ladera. Traspasamos un pequeño murete que limita un tipo de cobijo de pastores y allí, en este punto, dejamos detrás todos los pocos rastros humanos que hemos podido observar. Seguidamente la senda salva un hondo barranco para después coronar un pequeño promontorio. En esta primera mitad sigue desarrollándose de esta manera. En general no pierde, ni gana mucha altura. Las zonas de los barrancos o canales suelen estar bastante vestidos y las de las promontorios más bien pelados y con buenas vistas. También hay que cruzar varias pedreras donde la traza se suele desdibujar por completo. Todas estas pedreras debemos cruzar en horizontal. En el otro extremo se adivina de nuevo por donde sigue discurriendo el trazado.

Más adelante nuestra senda empieza a descender, incluso dibuja una pequeña lazada y el bosque empieza a aparecer más denso. Escuchamos el ruido del agua, ya que el cauce está cerca, pero la senda no llega a bajar totalmente, sino sigue en paralelo traspasando el Hayedo.

El Hayedo del Balcez

El Hayedo del Balcez en otoño.

Cuando la senda vuelve a ascender ligeramente toparemos con una raíz, podrida y repleta de setas, obstruyendo el camino. A partir de aquí tenemos que prestar de nuevo mucha atención a la ruta y el entorno para encontrar la correcta bajada al río. Aunque el desvío está todavía lejos, debemos fijarnos ya ahora en las pocas referencias que se pueden encontrar, ya que será el tramo con la trocha menos definida de todo el recorrido. Los siguientes son los puntos claves:

  1.  Un cruce con una tiradera o senda en diagonal descendiente. En este punto la tiradera tiene más entidad que el verdadero camino y puede ser confundido con la senda. La tiradera no tiene continuidad y desaparece 200m más abajo. Nuestra senda, en ligero ascenso, está muy oculto en los primeros metros, pero recupera su aspecto habitual en breve.
  2. Una suave zona con maravillosos quejigos altos y con ramas extraordinariamente largas. Se encuentra a mano derecha encima de la senda y se accede relativamente fácil. Esta media docena de arboles está a la vista desde el camino, pero merece la pena acercarse y verlos de cerca. Imágenes de estos caxicos se encuentran en la página de los arboles.
  3. El final de la Senda por el Hayedo. Más adelante llegamos a una suave pedrera que asciende a mano derecha. Hay un quejigo, solitario muy característico, en medio y en la extrapolada linea de la senda delante una haya de gran tamaño. Justo en esta zona la senda se pierde finalmente.
La Senda del Hayedo

La Senda por el Hayedo.

Estamos en el final de la Senda por el Hayedo. Antes de dicha pedrera la senda cruza perpendicularmente una pequeña barranquera, suave y siempre cubierta de hojas. Posiblemente se trata de una antigua tiradera de los leñadores por donde bajaban los troncos. Por allí debemos decender. Hay algunos tramos donde se anda más cómodo por el lateral de la misma, pero después de todo resulta cómodo de avanzar. En breve la barranquera se une con otra que viene de la izquierda. Más adelante pierde profundidad y al fin nos situará en una amplia zona que destaca con dos hayas, grandes y maravillosas. Debajo de estas hay una senda que cruza este lugar desde la izquierda en ligero ascenso, casi horizontal. Tenemos que estar alerta para no saltarnos esta senda, ya que es tímida y poco visible. Esta senda es nuestro acceso al cauce.

Así que, giramos a la izquierda y seguimos por dicha senda hacia el norte. El recorrido hemos hecho desde la Senda por el Hayedo hasta esta nueva describe un amplio giro de 180º y es quizás la parte más delicada de la excursión referente a la orientación. La trocha nueva es bien visible, cómoda y fácil, aunque tímida y algo vestido. Continuamos por ella en ligero descenso hasta topar con el Río Isuala en un precioso lugar.

La Poza Central

La Poza Céntrica

Descansando en la Poza Central.

En la otra orilla en frente vemos el inicio de la Senda de los Cazadores I – nuestro salida del cañón. Pero antes de avanzar de nuevo, debemos disfrutar de esta joya paisajista. Este escondido rincón parece ser parte de otro mundo lejano de la modernidad, ya que los viejos quejigos le dan un aire épico.

Por el bloque característico en medio, la poza resulta muy fácil de identificar. Por eso y por el hecho de que se trata de un antiguo vado, este lugar es uno de los hitos fluviales principales de la ruta “Las Hayas y los Caxicos del Balcez – Verano“.

La Senda de los Cazadores I

La Senda de los Cazadores I

La Senda de los Cazadores I asciende por la ladera derecha del cañón en lazadas, repetitivas e interminables. La trazada está limpia y es visible hasta su final y en algunos puntos hay incluso hitos que dan la seguridad de estar en el camino correcto. En un punto hay que superar un paso de II.

Debemos ser consciente de que la senda supera más que 300m de desnivel. Por eso recomiendo iniciar la marcha a paso lento, dosificando las fuerzas, y sobre todo fuera de las horas de calor.

La Senda de los Cazadores I

La Senda de los Cazadores I.
El paso de II.

Empezamos a ascender. Después de haber subido una tercera parte nos tenemos que enfrentar al tramo delicado. Entre caxicos centenarios la senda se acerca a un resalte rocoso y sigue discurriendo por unos escalones obvios – el paso de II. Una vez superado la trepada llegaremos en breve a un promontorio con muy buenas vistas que invita a descansar un rato. Un mirador gemelo del Mirador del Vignemale de la Senda de los Cazadores II. Incluso hay una senda mínima que conecta estos dos lugares excepcionales. Pero nosotros ignoramos este desvío y nos concentramos en la que sigue ascendiendo.

Esta senda sigue dibujando lazadas para ganar altura y no nos da tregua ninguna. Pasaremos algunos miradores naturales más en las cuales podemos descansar hasta que coronamos la cresta finalmente cerca de la Peña Surta. Allí topamos con la Cabañera de Sevil que discurre de norte a sur. Por este camino efectuaremos el retorno.

Así que sólo resta girar a la izquierda y seguir por el sendero hacia el norte, en dirección Las Bellostas. Este camino nos lleva sin obstáculos al cruce cerca del coche donde hemos iniciado el descenso al Río Isuala al principio de la excursión.

Retorno:

Bajamos por la pista ya conocida al coche.

El Hayedo del Balcez

El Hayedo del Balcez.
Dos carrascas se abrazan.

Vuelta por la Sierra de Gabardiella

El Gabardiella

El Gabardiella.
Disfrutando de las vistas mientras conquistamos la cima.

El Gabardiella es la peña más elevada en la divisoria que separa la cuenca del Río Flumen a la del Gutizalema. Además es la cima norte de esta cordillera. Hechos que prometen muy buenas vistas al Pirineo. La cresta de la Sierra de Gabardiella es relativamente cómoda para recorrer y no propone ningún obstáculo para nuestro perro o nosotros. Sin embargo, hay tramos curiosos como buitreras, hayas o acantilados, y según avanzamos, se abren las vistas a nuevos terrenos de la cuenca del Guatizalema y la zona de Sescún que se observan únicamente de aquellos lugares.

Ficha GabardiellaDado a estas características, hay mucha información sobre esta circular en las guías y Internet. Además la ruta esta bien trazada y marcada durante todo el trayecto de casi 7h.

Recorte Mapa Alpina

Recorte Mapa Alpina

Encontraremos agua en las cercanías del coche, al principio y final de la excursión. Durante la marcha pasaremos por una balsa en un pequeño collado, la cual veremos llena, si elegimos bien la fecha, pero se suele secar con facilitad.

El inicio de la excursión se encuentra en la carretera entre Belsue y Nocito. Hay un espacioso campo colindante a mano derecha de la carretera donde se encuentra un cartel indicativo. Este aparcamiento se encuentra antes del segundo zig-zag después del desvío a Lusera. La senda cruza por un vado o el Barranco de Lusera  que suele llevar agua en esta zona.

Colores de otoño

Colores de otoño.
La tomé en la bonita senda que baja a Cienfuens.

Si hay demasiado caudal debemos aparcar un zig-zag antes, cerca del desvío a Lusera. Allí hay carteles indicativos sobre la zona Cienfuens y podemos cruzar el río por un puente. Girando a la izquierda después del puente anclamos con la senda de ascensión en breve.

Puntos claves

La basa mencionada

La basa mencionada.
En aquella excursion en otoño la encontré seca.

La balsa se encuentra un collado antes de llegar al amplio Collado de Paúles. En este colladito nos tenemos que dirigir hacia la izquierda y en seguida aparecerá la pequeña balsa.

En el mencionado Collado de Paúles tenemos que girar a la derecha y seguir por el medio de los prados. (Cuidado allí con el ganado.)

En la zona herbosa no se divisa la pista, pero más adelante veremos que estábamos todo el rato siguiéndola.

Así se presentan los paredones de Cienfuens en la vuelta

Así se presentan los paredones de Cienfuens en la vuelta.

Más adelante, en un punto determinado y obvio dejamos la pista y seguimos bajando por una senda. Últimamente esta senda está muy de moda para la practica del BTT. Por eso debemos controlar al pero toda esta parte empinada, donde las bicis cogen velocidad y no pueden frenar como uno desea.

El viento levanta las orejas

El viento levanta las orejas…

Ascensión a la Fuente Charrachón y el Cabezo de Guara

Vistas a las Gorgas Negras con el Pirineo al fondo

Vistas a las Gorgas Negras con el Pirineo al fondo.
Esta impresionante perspectiva “íntima” a dentro del famoso barranco no tenemos en la cima, sino en el borde de la Canal Alta, un poco más al este y más abajo del Cabezo.

La ascensión desde Pedruel a la cima más oriental de la verdadera Sierra de Guara es bien conocida, y por eso, el camino bien condicionado. Hay carteles en los puntos claves y la trocha está limpia y visible en todos momentos.

Ficha CabezoLa única desventaja que tiene la conquista de este hermoso pico es la falta de agua en el largo trayecto. La mayoría de las guías avisan de estas circunstancias, pero para que podamos disfrutar de esta exigente ruta con nuestro perro, debemos saber donde se encuentran los escasos puntos que le proporcionan agua. Y después de todo, nos salva una pequeña fuente en la segunda parte de la ruta.

Se trata de la Fuente Charrachón. Se ubica en un rincón escondido de gran belleza. De hecho, para el amo y el perro sería más que satisfactorio ascender sólo hasta la fuente, pero el montañero dentro de nosotros nos empujará a subir más y más para hacer cima. Finalmente tampoco nos vamos a arrepentir, ya que las vistas son espectaculares.

Recorte Mapa Alpina

Recorte Mapa Alpina.

Pues, con la preparación adecuada para encontrar agua durante el camino, la mochila hecha y la correa disponible a mano, podemos ir para conquistar a uno de los grandes de la Sierra de Guara.

Tiempo:

Ascensión a la Fuente Charrachón: 3h.

Ascensión restante al Cabezo: 1h.

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Total: 7h00, ida y vuelta, jornada completa.

Aparcamiento:

En la carretera HU-341 a Rodellar, justo en el pueblo Las Almunias hay un desvío a Pedruel. Seguimos por esta carretera hasta el puente sobre el Alcanadre y seguimos en la orilla opuesta. A poca distancia está un cartel que indica el sendero que sube a Pedruel. Unos 30m antes podemos aparcar cómodamente a mano izquierda en una losa inclinada.

Acceso:

Subimos a Pedruel por el sendero indicado.

Como la ruta es clara, trato en primer lugar los puntos donde encontraremos agua.

Con la modificación del aparcamiento cerca del Río Alcanadre, en vez del pueblo, aseguramos un baño al principio y al final de la excursión. Se puede bajar fácil al cauce y el pueblo está a 5min por el sendero balizado. Estaría bien que se refresque y bebe antes de arrancar la marcha.

La Fuente Charrachón

La Fuente Charrachón

La Fuente Charrachón.

Está cerca de la Mallata de las Cabras. En este campo tenemos que prestar atención, ya que la senda de la fuente está escondida, aunque limpio y ancho. El itinerario que sube al Cabezo cruza la mallata por debajo de la cresta. Para llegar a la fuente hay que dejar esta trocha y acercarse a la cresta unos 20m encima de nosotros. (Esto vale la pena por todos modos, porque es la primera vez que la perspectiva nos deja ver al Midi.) Al extremo izquierdo de los campos hay una faja en horizontal por la cual discurre el camino que da acceso a la fuente, fácil de identificar.

Un vistazo por el ventanal en el acceso a la Fuente Charrachón

Un vistazo por el ventanal en el acceso a la Fuente Charrachón.

Este camino es impresionante de bonito. Nos adentra en el cañón con espectaculares vistas al mismo y al Pirineo en segundo plano. En breve nos acerca a un curioso ventanal y en 10min nos sitúa en la Fuente de Charrachón. Este manantial no se suele secar, aunque se reduce en verano a unos charcos. Sea como sea, el perro podrá refrescarse y el amo disfrutar de este rincón singular. La senda sigue unos cuantos metros más, pero cuando la faja se entrega en una pedrera, se pierde. Parece que antaño discurrió en descenso por la Canal Alta, dicha pedrera, hasta el cauce.

Más arriba topamos con una pista que sube desde Bastáras. Veremos una de las balsas artificiales del coto a 500m debajo a mano derecha de la pista. Si hay agua, nos podemos acercar, ya que finalmente han quitado la valla.

Nota personal:

En algunos libros he leído de una balsa natural que recoge las aguas de la lluvia. Se trata de una formación rocosa que tiene forma de hoya, denominada “Laco Grande” o “Laco de Arangol” (Supongo que se trata del mismo laco). Todavía no sé donde se ubica exactamente, pero parece que está escondido en medio de esta amplia ladera oriental de la Sierra de Arangol. Pienso que podría ser otro punto para encontrar agua, pero al otro lado habrá que desviarse del camino bastante. No se, si vale la pena efectuar este rodeo, pero seguiré investigando.

Variantes:

Vistas al Barrasil

Vistas al Barrasil desde los acantilados.

Algunas guías proponen la bajada por la Peña Castillazuala y/o los acantilados del Barrasil.

Optando por este itinerario veremos nuevas perspectivas del barranco que, sin duda, son impresionantes.

La senda se va perdiendo y hay que traspasar un terreno de Karst muy irregular. Según avanzamos aumenta la presencia del Erizón y complica el avance considerable.

Por eso y teniendo en cuenta que hay que rehacer los últimos metros del desnivel (más que 1300m), no recomiendo esta variante.

Otros consejos:

En la cima debemos acercarnos a los extremos de la misma. Especialmente al oeste donde veremos los Llanos de Cupierlo – el terreno que la tierra tomó prestado de la luna – y al este, al borde de la Canal Alta. Este espolón revela vistas excepcionales a las Gorgas Negras, como de ningún otro lugar, ni de la Fuente Charrachón.

La Cruz de la Lacuna Alta

La cruz de la Lacuna Alta.
La Hoya de Huesca debajo de un mar de nubes.

Al Dolmen de la Piatra por Cienfuens o “Cuevas y Buitres”

La cresta de Cienfuens

La cresta de Cienfuens o el Escalar.

Este paisaje espectacular se conoce más bien dentro del circulo de los escaladores y espeleólogos. En algunas guías figura una excursión que tiene como principal objetivo el Dolmen de la Piatra. Normalmente se describe una vuelta, más o menos amplia por el Escalar. Pero todas estas documentaciones ignoran las sendas más espectaculares: la que discurre por la cresta y la que se acerca por el pie de los paredes de Cienfuens al gran desplome debajo de la buitrera.

Recorte Mapa Alpina

Recorte Mapa Alpina.

Si optamos por la ruta presentada, hay que reconocer que no se trata de un paseo, sino de una excursión relativamente delicada, ya que nos obliga crestear por un terreno muy irregular. También los accesos a la cresta son incómodos y poco definidos.

Por esta misma razón el perro debe estar bien acostumbrado a marchas de este tipo. No lo digo sólo por la áspera superficie del Karst, que puede dañar a las almohadillas. Lo digo en primer lugar por el comportamiento. No recomiendo llevarle atado por la cresta. Dado a las características del terreno, pondríamos en peligro a los dos, amo y perro. Al otro lado, tampoco se debe alejar o empezar a correr sin conocimiento. En resumen: que el perro este bien entrenado y educado son unos de los requisitos más importantes para esta excursión.

La visita de la buitrera es algo especial. Nunca he estado en un mejor observatorio natural. Pasar quieto unos 10min, media hora o medio día mirando a los buitres y sus comportamientos es verdaderamente una gozada. Esta experiencia será para nuestra ruta la punta sobre la i. Como el acceso discurre por debajo de los acantilados, es recomendable llevar un casco.

Otros objetivos de la ruta son más simples de visitar: el Dolmen de la Piatra, el Embalse de Cienfuens, el Refugio de Peña Guara o la Cueva del Toro.

Hay dos cuevas que están pegadas a nuestro camino. Ninguna de las dos resulta difícil de visitar, especialmente la Cueva Artica es sencilla, ya que tiene poco desarrollo. Pero no es recomendable meterse con el perro, ya que hay agujeros, pozos y una oscuridad absoluta. Más vale controlar el perro a tope mientras exploramos las bocas de las cuevas. Referente a esto, las entradas más interesantes son las de la Cueva del Torro.

La fecha perfecta para la excursión es cuando los embalses están llenos de agua. Así que en los primeros días de primavera o invierno (mientras no haya nieve) tenemos la mayor posibilidad de encontrar este paisaje de cine – agua y roca. Aunque en los últimos años se encuentran los pantanos cada vez con más frecuencia vacíos, quizás es un efecto secundario de la apertura del Embalse de Montearagón.

Antes he mencionado la falta de buenas descripciones en la literatura. Esto no es de todo cierto. Se encuentra una inagotable fuente de informaciones – anécdotas, cultura y arquitectura rural, historia o toponimia – en el libro “La senda entre el boj” de Miguel Ortega Martínez. No se trata de una guía de montaña, sino más bien de un resumen de sus observaciones, impresiones y investigaciones durante los muchos viajes efectuados por Miguel en el municipio de Nueno; finalmente publicado en un libro francamente bello.

Preparamos la mochila, el almuerzo, un frontal (en caso de tener ganas de explorar las bocas de las cuevas más a fondo) agua y la correa para llegar al limite de la verticalidad.

Ficha CienfuensTiempo:

Desde el aparcamiento a la presa: 30min.

Subir al refugio: 15min.

Del refugio hasta el Campo del Escalar: irrelevante, 1h30.

Bajar a la pista: 15min.

Subir al Collado de la Travesada: 30min.

Bajada al Dolmen de la Piatra: 30min.

Volver por el Camino de la Toba hasta la presa del Embalse de Santa María de Belsué: 1h.

Visita de la caseta de la central: 30min ida y vuelta.

Volver al coche: 30min.

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Total: 5h30, jornada completa

Visita adicional de la Cueva Atica: inmediata.

Visita adicional del Corral del Gargantal: 15min.

Visita adicional del Corral de Ciprés: 10min.

Visita adicional de la buitrera: 1h

Visita adicional de la Cueva del Toro: 15min.

Visita adicional de las ruinas de las casas de la construcción: 30min

Aparcamiento:

En la carretera de Belsué a Nocito cruzando la primera vez el Río Flumen, hay una chopera a mano derecha, justo después de ella arranca en el mismo lado una pista que discurre más o menos paralela a la carretera. En cuando la pista encuentra de nuevo con la carretera giramos a la derecha y nos acercamos al río lo más posible por un ramal de dicha pista. Hay mucho espacio para aparcar.

Si el embalse está lleno y el nivel de agua impide el paso a la otra orilla, debemos aparcar medio kilómetro más allá en la carretera, en el lugar predestinado para la visita de Cienfuens. Hay carteles. (Andaremos media hora más)

Acceso:

Buscamos unos hitos que indican un paso fácil para cruzar el río cerca de un puente derrumbado. Desde dicho puente subimos en linea recta para encontrar a unos 50m el sendero que discurre por toda la orilla del Embalse de Santa María de Belsué. Le seguimos en dirección sur hasta la presa del embalse.

La Garganta de Cienfuens desde las cercanías del Refugio de Santa María de Belsué

La Garganta de Cienfuens desde las cercanías del Refugio de Santa María de Belsué.

Desde la presa tenemos una primera impresión de las Gargantas de Cienfuens – el paisaje que vamos a descubrir. En la otra orilla se encuentra el Refugio de Santa María de Belsué a media ladera, visible ya desde un rato. Debajo de la presa vemos las ruinas de las casas de la construcción. Hay una escalera por el margen izquierdo de la presa que lleva a ellas, pero recomiendo enfilar esta visita al final, ya que hay muchas más cosas interesantes delante.

Las escaleras que ascienden al Refugio de Santa María de Belsué

Las escaleras que ascienden al Refugio de Santa María de Belsué.

Así que, cruzamos la presa y giramos a la derecha. No cruzamos todavía ningún túnel, sino nos dirigimos en la otra orilla unos 10m hacia el norte para encontrar el inicio de las escaleras que ascienden al refugio. A mano derecha se encuentran las ruinas de un viejo recinto. Más adelante en un recodo hacia la izquierda vemos una grieta en la roca, la Cueva Artica.

La Cueva Artica

Si queremos pasar por esta diminuta boca al interior, hacemos bien en atar el perro fuera. La entrada a la cueva es un destrepe fácil y en seguida lleva a una pequeña sala llena de estalactitas, finas y bonitas.

Un poco más adelante llegamos a una bifurcación. El ramal izquierdo lleva a un bonito mirador y el derecho al refugio.

El Refugio de Santa María de Belsué

El Refugio de Santa María de Belsué

El Refugio de Santa María de Belsué.

Era la casa del ingeniero de la obra de la presa y fue transformado a un refugio por el club de montaneros “Peña Guara” después del final de las obras. Las escaleras llegan a unas eras donde se ven todavía los restos de unas instalaciones que se usaban para la construcción de la presa. En esta zona se encuentra también el manantial donde brota agua temporalmente y llena una cisterna. Esta tiene un pequeño agujero en el techo y debemos que tener cuidado que no se cae el perro a dentro. Del mismo lugar parte una senda en horizontal hacia el sur y llega a otro bonito mirador. Todo el terreno está alambrado por una valla metálica, oxidada y rota.

La senda que asciende a la Cresta del Escalar

La senda que asciende a la Cresta del Escalar.
Se ve la puerta en la valla, la traza entre el boj y el pino de referencia al fondo.

Para seguir la ruta debemos dirigirnos hacia detrás de la casa y acercarnos a un pino, característico y solitario, en el extremo sureste. Este es el mejor punto para identificar la antigua senda que subió al Escalar. Hoy en día está en malas condiciones y un poco más arriba se pierde totalmente. Pero en el primer tramo nos libra de pisar el Erizón y nos da más seguridad. La senda dibuja amplias lazadas hasta una zona donde domina finalmente el Karst y justo por la presencia de este tipo de roca la senda se pierde. Entonces es lo más provechoso que nos acerquemos a la misma cresta y seguir por ella. De este modo avanzamos por una zona relativamente limpio, aunque irregular. Al mismo tiempo veremos como se forma el impresionante abismo a nuestra izquierda. De este modo llegamos a un primer promontorio.

El Escalar

Las vistas del Escalar

Las vistas del Escalar.
Al fondo se divisa la Peña San Miguel.

El Escalar es una crestería que culmina en dos puntos. Debajo de la más alta – la segunda según nuestro avance – se encuentra una colonia de buitres importante. La morfología de la crestería es muy particular: Al este forma una ladera suave y amplia y la otra vertiente son paredes que caen a plomo hasta el Río Flumen – los Acantilados de Cienfuens.

En varios puntos de la cresta debemos parar y disfrutar de las espectaculares vistas. Debajo está el Río Flumen represado por la presa de Cienfuens. Si el embalse está vacío se divisa exactamente la potente Fuente de Cienfuens. Debajo de la presa se encuentra la vieja caseta de la central, que sera nuestro único acceso cómodo al lecho del río en el retorno. Más adelante se asoma el Salto de Roldán al fondo del escenario y hacia él se extiende la selva del Gargantal. Hay tanta vegetación que no vemos el agua en el lecho del río. Discurren dos senderos por las laderas del valle. En nuestro lado se trata de la Senda de la Toba que será nuestro camino de retorno. En la vertiente opuesta vemos la senda que se suele usar como retorno del Pico Gabardiella y baja del Collado de Paúles.

Los Acantilados de Cienfuens

Los Acantilados de Cienfuens.
El embalse esta totalmente seco.

Además de este espectáculo descrito, veremos muchos buitres de cerca, ya que estamos a una altura superior a sus nidos.

Después de todo, serán unos impresiones inolvidables.

Seguimos por la cresta que resulta más incomoda y difícil, según avanzamos. Después de la segunda cima veremos un campo, verde y aislado, en una vaguada de la crestería. Este es el siguiente objetivo, pero está rodeado por una muralla de Boj que no resulta fácil de penetrar. Merece la pena invertir tiempo en buscar un paso y no intentar penetrar el Boj a lo bruto, ya que hay también zarzas entre los arbustos. Parece que hay un paso relativamente cómodo cerca de la cresta y otro está a unos 50m más en el interior.

La Mallata de Lañaecho

El Campo

El Campo.
Al fondo el Salto de Roldán.

Parece irreal encontrar esta oasis de hierba después de haber traspasado un terreno tan hostil. Es un buen sitio para descansar, ya que el perro puede jugar sin correr peligro de despeñarse, ni hacerse daño en las patas.

El campo está totalmente rodeado por el boj. Hacia el sur sigue la cresta, pero los acantilados son de menor altitud y poco a poco la forma de una arista escarpada se convierte en una loma suave, cubierta de Erizón y Boj. Por eso resulta mucho más incomodo seguir avanzando por la cresta a partir de aquí. Más recomendable es buscar la senda que conecta con una pista que discurre unos 500m más abajo.

Recorte Fotografía Sigpac

Recorte Fotografía Sigpac.
Se adivina la tímida senda mencionada.

Esta senda es pequeña y tenemos que prestar mucha atención a seguirla correctamente. La encontramos en la parte más baja del campo. Allí arranca entre el boj en linea recta. Después se tuerce ligeramente hacia la izquierda, según el sentido de nuestro avance, y finalmente topa con la pista justo a lado de un pequeño pino. La pista es la que conecta el Refugio de Santa María de Belsué con el Cuello de la Travesada. Este último es justo nuestro objetivo siguiente.

Así que, avanzamos por ella hacia el sur. Será la media hora más aburrida de la excursión. Nos entretienen las buenas vistas al Valle de Belsué, una caseta en ruinas y – ya cerca del collado – la Caseta del Carro.

En el Cuello de la Travesada tenemos que girar a la izquierda y empezar a bajar por la pista principal. Hay carteles que indican el Dolmen de Belsué. La pista es muy pendiente y incomoda, pero finalmente nos acerca en breve a nuestro objetivo cuya losa protectora vemos desde lejos. Cuando se allana el terreno un cartel nos confirma que estamos en buen camino (también indica la Senda de la Toba – nuestro retorno a la presa) y el paisaje vuelve a ser idílico como suele ser por estas tierras.

El Dolmen de la Piatra

El Dolmen de la Piatra o de Belsué

El Dolmen de la Piatra o de Belsué.

Se encuentra fácilmente, ya que su tamaño es considerable. Por todo el Collado de la Piatra, donde se ubica el dolmen, tenemos buenas vistas al Salto de Roldán que está ya relativamente cerca. Además llama la atención el cobijo entre el Boj donde encontraremos sombra a cualquier hora del día.

Volvemos al cartel cercano o más bien cogemos un atajo obvio para tomar rumbo a la presa del Embalse de Cienfuens. El sendero que nos lleva es noble y agradable. En los mapas figura como la Senda de la Toba. Antiguamente conectaba los muchos corrales y campos que se encuentran entre nuestra posición y el Salto de Roldán con el Valle de Belsué. Nada más empezando la marcha veremos unas ruinas a ambos lados de la senda.

El Corral del Gargantal y el de Ciprés

Las ruinas del Gargantal

Las ruinas del Gargantal.

El de Gargantal se encuentra a nuestra izquierda y el de Ciprés a mano derecha. A los dos podemos acceder por los campos que les rodean. Los tejados de todas las edificaciones están derrumbados, pero todavía nos dan una impresión de la vida rural de antaño, si las vemos de cerca.

De nuevo en la Senda de la Toba seguimos avanzando y nos introducimos poco a poco a las Gargantas de Cienfuens. El paisaje vuelve a ser más espectacular y lo primero que atrae la atención es el gran desplome rojizo debajo de la buitrera.

Madroños a lado de la senda y la buitrera central al fondo

Madroños a lado de la senda y la buitrera central al fondo.
Antes hemos estado allí arriba.

El Río Flumen está debajo de nosotros, no muy lejos pero el terreno que nos separa de él parece impenetrable. Suavemente ganamos altura y en un punto culminante vemos una caseta en las orillas del río.

La central antigua

La caseta de la vieja central

La caseta de la vieja central.

Para llegar a ella tenemos que seguir por la Senda de la Toba un rato más hasta que vemos un cartel que indica el Dolmen de Belsué por el camino por el cual estamos viniendo. Allí arranca el acceso a la caseta. Bajamos la senda que nos lleva directamente a la central. Por desgracia, este pequeño paraíso – la poza debajo de la caseta, la cascada y gran parte de las eras – está totalmente invadido por las zarzas y las cañas. En único sitio cómodo para llegar al río – aunque no hay ninguna poza – está a mano izquierdo.

Además de complacer a nuestro perro por darle la posibilidad de refrescarse y beber agua, podemos contemplar las instalaciones, tuberías y otros detalles técnicos de la central.

Volvemos a la Senda de la Toba que nos lleva en breve a la presa del Embalse de Cienfuens. Estamos en el centro de la garganta y desde la presa podemos contemplar los acantilados en su totalidad.

Seguimos por la pista que discurre por la orilla del pantano y pronto aparecen los primeros túneles que dan un atractivo especial a este tramo. En total hay ocho. Tenemos que prestar atención para no perdernos los inicios de las sendas a las atracciones restantes.

La Buitrera

Debajo de los Acantilados de Cienfuens

Debajo de los Acantilados de Cienfuens.

Después del cuarto túnel veremos a mano derecha unas ruinas pegadas a la roca debajo de la pista. Allí se encuentra una bajada al lecho del río o al embalse. Puede ser interesante, si hay agua.

En caso contrario, deberíamos concentrarnos únicamente en el otro lado de la pista. Veremos unas marcas de pintura desteñida en una cornisa que indican la subida a las vías de escalada. Una vez pasados por las primeras cornisas se forma una senda, tímida pero visible, que podemos seguir con facilidad. Nos lleva al margen inferior de los acantilados y discurre por debajo de toda esta larga pared. El paisaje desde esta perspectiva es excepcional de nuevo.

Más arriba la senda traspasa una zona de boj y discurre por un paso obvio que da acceso a la vertiente del gran desplome de bajo de la buitrera. Un poco antes de llegar al desplome veremos un pequeña boca de una cueva. (Me parece que se trata de la Cueva Negra.)

En el gran desplome debajo de la buitrera

En el gran desplome debajo de la buitrera.
La imagen no refleja el espectáculo que luce en estas paredes.

En el gran desplome hacemos bien, si nos sentamos tranquilamente en un rincón escondido, fuera de las zonas de caída de las piedras. (Estas se detectan fácilmente por las marcas de los heces de los aves.) Desde nuestro escondite podemos observar los buitres que anidan unos pocos metros encima de nosotros. En ningún otro lugar de tan fácil acceso podremos contemplarlos como aquí.

La Cueva del Toro

La Cueva del Toro

La Cueva del Toro.

Después del sexto túnel debemos subir por una senda que arranca a mano derecha (¡!) en dirección contraria y discurre por encima del túnel. Nos llevará por una pedrera empinada a la boca grande de la Cueva del Toro que se encuentra unos 80m encima de nosotros.

Hay que controlar al perro, ya que en el fondo de la boca hay un agujero que lleva al interior, donde se podría perder.

Hay una segunda boca de la misma cavidad que se encuentra unos 100m más al sur. Esta es más difícil de encontrar (por estar escondida detrás del boj), menos espectacular (por ser mas pequeña), pero más interesante.

Se ven como profundizaciones en las paredes que servían de anclajes para unas vigas. En alguna siguen todavía los restos de la madera dentro del hueco. Supongo que se trataba de la construcción de un segundo piso, una galería o cama. Después de un corto paso estrecho se ensancha en seguida y forma una bonita sala muy alta. En otro paso parece que haya losas en suelo que facilitan el paso. Concluyente, en esta boca se encuentran más rastros de la vida pastoral y el acceso al interior es mucho más fácil.

Las casas de la construcción

Las casas de la construcción

Las casas de la construcción.
Se ve la bajada mencionada, la torre de luz y los restos de las casas.

Otra vez en la pista, un poco más adelante, antes de cruzar otro túnel, veremos una bajada a las casas de la construcción.

Casi no queda nada en pie y como siempre la vegetación cubre las paredes de las casas y las eras. Un poco más río abajo hay un carro que recuerda a la traza de raíles que había desde las casas hasta la presa de Cienfuens.

Después de visitarlas podemos volver a la presa de Santa María de Belsué por las escaleras que hemos visto al principio de la excursión. La senda hacia ellas está un poco más perdida, pero obvio. En una bifurcación cogemos el ramal izquierdo, pegado a la pared. Traspasamos una zona muy invadida de unas plantas (que no pinchan) y llegamos finalmente a la presa en el extremo opuesto. Sólo resta pasar al otro lado para llegar al pie de la escalera.

El coche que yace en el Embalse de Cienfuens

El coche que yace en el Embalse de Cienfuens.

Nota personal – La Fuente de Cienfuens

Si el embalse está vacío, podemos acercarnos a la Fuente de Cienfuens por el cauce del Flumen. Hay un buen camino, ancho y tallado en la roca, que baja por un colladito al antiguo lecho del río. En media hora llegaremos al potente manantial.

Por desgracia, todo fue tocado por el hombre y el agua brota por unos tubos metálicos. Estéticamente no merece la pena, pero el agua sigue siendo fresco y podría matar la sed del perro.

Otras “atracciones” que veremos en este camino son un coche (¡!) que yace debajo de la pista y los restos de la construcción que se encuentran según avanzamos: ruedas, carros, hierros, latas…

La Fuente de Cienfuens

La Fuente de Cienfuens.
Robert toma un baño.

En breve llegamos a la presa de Santa María de Belsué.

Retorno:

Volvemos por el mismo camino.

Robert en la pista de Cienfuens

Robert en la pista de Cienfuens.

Gymkana por las maravillas de Naya

Poza y árbol

Poza y árbol, sello personal de la excursión de hoy.
Un rincón de gran belleza en el inicio de la Codera Naya.

Diseñar esta excursión me ha costado mucho tiempo – tanto que la tenia ya descartada en la pagina “Excursiones no recomendadas”. El problema es la falta de agua y en nuestras múltiples visitas acabamos, Robert a menudo y yo también a veces, agotados…

Ficha NayaLa zona de Naya es una suave ladera en la cara sur de la Sierra de Arangol. En el oeste está limitada por el Barranco Foncina que verte sus escasas aguas al Cañón de Tresuns por un inmenso salto. Hacia el sur los campos de Naya se esconden detrás de una ordinaria colina cuya ladera meridional se llama “la Costera de Naya” – un terreno hostil y seco, que conecta por largas pistas con el pueblo Morrano. Y por el este lo bordean los acantilados del mismísimo Río Alcanadre.

Se trata de un conjunto de campos, terrazas y recintos que fueron adaptados y cultivados desde la antigüedad. Encima de esto destaca el Castillo de Naya – una mole rocosa que, según cuentan, fue la ubicación de un castillo en su tiempo. No llegaremos a la plataforma cimera, así que no lograremos a ver los restos de este castillo. Pero aun así, este “porrón” de conglomerado nos revelará muchas otras singularidades.

Recorte Mapa Alpina

Recorte Mapa Alpina.

Como mencionado, se puede acceder desde Morrano o más bien desde Pedruel. En los dos caminos hay que caminar largas distancias por pistas muy calurosas. Los pocos excursionistas llegan normalmente desde las cercanías de Morrano, ya que esta ruta destaca con buenas vistas al espectacular Cañón de Tresuns y figura en algunas de las guías. Hay dos descripciones buenas sobre este acceso: Una en el libro de David Gómez “Parque de los Cañones y la Sierra de Guara – Rutas, Descensos, Naturaleza” y otra en el de Óscar Ballarín “Sierra de Guara – Excursiones, Ascensiones y Travesías”.

Por Robert – y todos nuestros amigos de cuatro patas – la he dado la vuelta a la tortilla y recomiendo en este articulo el acceso desde Pedruel. De este modo no podremos disfrutar de las vistas mencionadas al Salto de Tresuns, pero nos aprovecharemos de las aguas frescas del Río Alcanadre. He convertido la visita de Naya en una excursión acuática.

La primera parte, el acceso, es idéntico al paseo que se suele dar para visitar de la Ermita de la Trinidad. Este paseo por si mismo es muy recomendable, siempre cerca de la orilla del Alcanadre. La segunda parte es la aproximación a Naya por parte de la pista calurosa, mencionada anteriormente. Después de la visita de Naya donde podemos jugar a la gymkana y encontrar todas estas maravillas, nos introducimos al Cañón de la Peonera superior y regresamos a la ermita por las fabulosas pozas que se encuentran en este tramo del Alcanadre. Un día muy completo.

El Castillo de Naya

El Castillo de Naya desde el cruze central de las pistas.
Se asoma uno de los caxicos detrás de los arbustos.

¡Aún así tenemos que elegir bien la fecha! En veranos calurosos puede que este tramo del río se estanca. Normalmente no se seca de todo, pero si iríamos en pleno verano, perdería mucho de su encanto. La época o fecha para programarla es la primavera.

La Poza de Santo Tornil

La Poza del Puente de Santo Tornil.
A la izquierda en primavera y a la derecha en verano.

En la excursión de hoy nos afrontamos a muchos extremos:

  • traspasaremos terrenos muy secos y otros a nado,
  • pistas largas, monótonos y acantilados abruptos o
  • objetivos populares – como la Ermita de la Trinidad – y terrenos totalmente olvidados – como la los campos en lo alto de la Codera Naya.

Así que preparamos la mochila acuática, el almuerzo, una extra ración de agua y la correa para reinventar la visita de Naya.

Tiempo:

Del aparcamiento a la Ermita de la Trinidad: 30min.

De la Ermita al vado: 15min.

Avance por la pista hasta la Fuente Güega: 45min.

Visita de Naya: Total ~3h

  • Los Caxicos de Naya: 15min
  • El Castillo de Naya desde los caxicos: 30min a 1h
  • El Barranco Dorado desde los caxicos: 30min
  • La loma de la Codera Naya desde la Fuente Güega: 15min
  • Las Cuevas de Naya desde la Fuente Güega: 10min.

Bajada al Rio Alcanadre: 30min.

Regreso al vado: irrelevante, 1h.

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Total: 6h30, jornada completa

Aparcamiento:

En la carretera HU-341 a Rodellar, justo en el pueblo Las Almunias hay un desvío a Pedruel. Seguimos por esta carretera hasta el puente sobre el Alcanadre y aparcamos en uno de los ensanches de la pista que arranca a mano izquierda antes del puente. Hay sitio para dos o tres coches.

Acceso:

Seguimos las instrucciones para llegar a la Ermita. La pista se mantiene en la cercanía del río hasta la subida a la ermita.

La Ermita de la Trinidad

La Ermita de la Trinidad

La Ermita de la Trinidad.

Está ubicada en un montículo en medio de un amplio meandro del río. Detrás del edificio hay una bajada al río. Ya desde lo alto se ve que dicho meandro es una zona bonita de playas de grava y pozas. Un panel informa sobre la construcción y la costumbre que rodea esta ermita.

Para seguir debemos coger un camino que parte en la ultima curva de la pista antes de la ermita. Esta tímida senda nos lleva hacia el sur por lo alto de la colina. Después de haber flanqueado un campo nos sitúa en la cabecera de un salto rocoso. Unos hitos nos indican donde podemos bajar sin demasiadas complicaciones por estos escalones (Paso de I). De este modo empieza a bajar hacia el río cerca de una poza, inmensa y bonita, y más adelante topa con una pista que baja desde San Saturnino. Por esta pista llegamos finalmente al río al cual cruzamos por un vado natural.

Una de las pozas más grandes del Alcanadre

Una de las pozas grandes del Alcanadre.
La senda nos lleva a esta plataforma rocosa que invita a dar un buen brinco al agua.

En la orilla opuesta seguimos por la pista que asciende hasta que topa con otra que viene de Pedruel. En este punto encontramos carteles. Tomamos la dirección “Salto de Bierge” o “Fuente de la Tamara”. Desde la pista tenemos buenas vistas al río, especialmente a la Poza del Puente que nos da información sobre el caudal del río por este tramo. Es un buen momento para evaluar, si la excursión merece la pena.

La Poza de Santo Tornil

La Poza del Puente de Santo Tornil desde la pista.

Después de un largo trayecto por esta misma pista llegaremos a una balsa artificial. Esta será nuestro “pase” a Naya.

La Fuente Güega

La balsa de la Fuente Güega

La balsa de la Fuente Güega.
Robert se refresca.

La balsa rectangular se ve inevitablemente a mano izquierdo de la pista. En el otro lado encontramos un cartel que indica la fuente. Se halla a poca distancia escondida entre el matorral. Hay también una mesa de pic-nic allí.

Como indica el nombre, la fuente marca la frontera entre dos zonas. Así que las tierras que tenemos delante son las de Naya.

Para nuestra excursión esta fuente es un punto clave. Si no encontramos agua en la fuente o la balsa, recomiendo bajar al Río Alcanadre inmediatamente y dejar la exploración de Naya para otro día. Por toda la zona de Naya no vamos a encontrar más agua. Por eso, es muy importante que se moje y bebe el perro aquí.

Seguimos por la pista principal que nos adentra a la zona de Naya. Esta sube en zigzag y nos lleva en 15min a una bifurcación donde hay un cartel indicando el Castillo de Naya. Subiendo por esta pista llegaremos en seguida a  los caxicos que se encuentran muy cerca, así que ellos serán como el campo base de la exploración de toda la zona.

En el próximos párrafos se encuentran las descripciones de los “tesoros” de la gymkana, siempre partiendo desde los dos quejigos. No obstante, se pueden encontrar atajos entre las atracciones campo a través.

Croquis sobre la fotografía de Sigpac

Croquis sobre la fotografía de Sigpac.

Los Caxicos de Naya

Uno de los caxicos de Naya

Uno de los caxicos de Naya.

Destacan dos árboles descomunales muy cerca de la bifurcación mencionada.

Especialmente el primero es uno de los más viejos de toda la Sierra. Debemos contemplarle de todos los ángulos, ya que tiene un lado bastante cicatrizado y otro relativamente sano. En la última visita (Mayo 2015) tenía un aspecto más débil por la falta de hojas en algunas ramas en comparación a otros años. (Espero que no haya cogido ninguna enfermedad y que viva muchos siglos más.)

El más “joven” invita a sestear en la sombra de su amplia copa. Es un buen sitio para descansar.

No son los únicos árboles en Naya que merecen una visita. Hay más carrascas y caxicos en la ladera del extremo suroeste, entre la pista hacia el Salto de Tresuns y la senda a Morrano. De hecho, ya en la subida desde la fuente hemos podido ver alguna encina maja.

El viejo Caxico de Naya

El viejo Caxico de Naya.

El Castillo de Naya

La cara norte del Castillo de Naya

La cara norte del Castillo de Naya.

Podemos acercarnos desde la pista indicada o, más bien, por los campos de la cara sur del molde. Sea como sea, merece la peña rodear toda la montaña y explorar las cornisas y los abrigos accesibles. En muchos encontraremos restos de muros, recintos o otros testigos de la vida pastoral antigua, para no hablar de las muy buenas vistas que tenemos sobre toda la zona de Naya.

La parte más interesante son los abrigos desde la cara suroeste hasta la brecha (o cara norte del molde) y los de la peña continua. Allí se encuentran restos de refugios pastorales y grandes recintos en la faja principal. También hay una pila tallada en un bloque que recoge el agua de lluvias que gotea por los paredes. (En periodos de sequía no es potable, ni para el perro.)

El Castillo de Naya

El Castillo de Naya.
Robert en el recinto con la pila mencionada.

El Barranco Dorado

El Barranco Dorado

El Barranco Dorado.

Dado que el inicio de la pista que nos lleva hasta allí está camuflado por los campos y terrazas, nos debemos orientar por una torre de vigilancia por la cual pasa. Esta torre se encuentra en la loma divisoria entre los desagües de Naya (el Barranco Naya u él de la Fuente Güega) y el Barranco Focina que destaca con las atracciones mencionadas.

Pasando esta torre la pista baja directamente al lecho del barranco y lo cruza. Para visitar la ultima cascada del pequeño estrangulamiento dorado sólo resta subir unos pocos metros por el mismo cauce (normalmente seco). Veremos que la cascada esta cubierto con una pátina amarillento de distintos tonos y forma un rincón atípico.

Hay otro salto más arriba cuyo acceso es más complicado, ya que tendríamos que trepar y destrepar (¡!) por los laterales del primero.

La patina se produce por los minerales que lleva el agua que mana temporalmente en la Fuente Foncina. Este efecto geológico he visto también en una fuente temporal cerca de Nocito. Si la pátina está mojada tiene un color más intenso.

El Barranco Dorado

El Barranco Dorado.
Detalle de la ultima cascada.

El Salto de Tresuns

El Salto Tresuns

El Salto Tresuns.
Vistas desde el camino a Morrano. Aquel día de primavera llevó caudal.

Desde la misma pista podemos bajar (con ciertas molestias) por el cauce hasta la cabecera del salto. Por desgracia no hay buenas vistas, sólo podemos adivinar la caída y el abismo que tenemos cerca. Por todos modos hay que controlar al perro en esta zona.

Para ver el salto y el cañón mejor tendríamos que tomar el camino que lleva a Morrano y seguirlo hasta que encontremos un buen punto de vista en la cresta por la cual discurre. Sería una marcha adicional de aproximadamente 1h, por eso sólo lo recomiendo, si haya agua en el Barranco Foncina.

Después de haber visto todo eso o cuando no aguantamos más al calor, podemos volver a la Fuente Güega. Allí nos podemos refrescar, el perro y nosotros, y de este modo nos vamos preparando para explorar la Codera de Naya – ahora por arriba y después por abajo, si hay tiempo.

La loma de la Codera Naya

La Codera de Naya

La Codera de Naya.
Vistas al Alcanadre y la Cueva de San Martín en la otra orilla.

El Río Alcanadre describe allí un abrupto cambio de dirección entre los acantilados – la Codera Naya. Por la cresta que forma la lazada discurre un camino que lleva una brecha en el extremo este, un estupendo mirador natural sobre este tramo del río.

Tomamos la pista que parte junto a la balsa artificial hacia el este. En seguida nos lleva a una gran explanada. Desde allí vemos claramente la suave crestería delante. La tímida senda evita una zona kárstica al principio por la derecha, pero después discurre de nuevo por la misma cresta. Si no tenemos claro por donde encontrar la senda, podemos avanzar sin problemas por dicho centro de la loma.

Más adelante llegamos a una zona de campos abandonados. Todavía se ven los muros y terrazas, todo rodeado por un paisaje espectacular. Al fin nos corta el paso un resalte de roca, parte de una brecha. (Parece que se puede escalar o destrepar por la derecha para llegar al fondo de la brecha. Allí parece que una senda desciende hasta el río por una ladera a mano izquierda. Como el perro no podrá superar el destrepe, nunca lo he comprobado.)

A mano izquierda vemos abajo el Río Alcanadre y las bonitas pozas que forma entre los acantilados – la Codera Naya. Justo en el extremo opuesto de la lazada – no visible desde nuestro punto de vista – está la constante Fuente Los Arenales y la desembocadura del barranco del mismo nombre. A mano derecha el lecho está obstruido por los paredes y varios bloques. Este tramo lo llaman “los Bozos de Telito” y es el primer caos que de la Peonera superior.

La Codera de Naya

La Codera de Naya.
Mirando a las pozas del Alcanadre.

Volvemos a la explanada cerca de la balsa artificial. A mano derecha veremos dos hitos que marcan el inicio de una senda, tímida pero visible.

Las Cuevas de Naya

Las Cuevas de Naya

Las Cuevas de Naya

Esta senda nos lleva en suave descenso por una faja a unos abrigos – las Cuevas de Naya.

Dado a la presencia de unos muretes supongo que estas cavidades fueron usados por los pastores para guardar y proteger el ganado durante las noches. Como en muchos otros lugares de la Sierra de Guara los ganaderos se aprovechaban de la forma escarpada del terreno que limitaba el acceso y convierte el abrigo en un lugar relativamente seguro.

El siguiente objetivo es encontrar la bajada al Río Alcanadre. Ya hemos visto que el terreno es abrupto y la zona poco recorrida. Por estas razones va a ser la parte más delicada de la excursión. Por el camino descrito no hay que destrepar, ni escalar, pero pasaremos por tramos expuestos y zonas donde ya no se ve la trocha de la senda. ¡Hay que prestar atención y controlar al perro!

Primero nos tenemos que situar donde están los dos hitos que marcan el inicio de la senda a las Cuevas de Naya. Siguiendo esta senda veremos a muy poca distancia – quizás 20m – otro hito más pequeño debajo del camino. Este marca la bajada al río. La senda está poco configurada y parece más bien de cabras, pero las rocas teñidas de rojo que producen las pisadas -sean de humanos o de las cabras – nos guían bastante bien.

Río Alcanadre

Río Alcanadre.
Vistas desde la proa mencionada.

Al principio desciende en linea recta hasta una bifurcación. La senda derecha nos llevaría a una proa expuesta de muy buenas vistas. Después la senda terminaría en una cueva cuyo acceso es algo delicado. Así que no vale perseguirla.

La senda izquierda, nuestra bajada al río, nos introduce a otra cueva que se encuentra a poca distancia más abajo. Allí tenemos que pasar al otro extremo de la boca y bajar el pequeño resalte de roca. Delante de nosotros se extiende un bosque por el cual no se ve ningún rastro de camino. Pero eso engaña, la continuación de la senda esta cerca.

Así que, desde el extremo izquierdo de la cueva (mirando hacia fuera) tenemos que bajar en linea recta traspasando el boj sin camino obvio. En unos 5m topamos con una senda que sube desde la izquierda. Esta senda está bastante vestida, pero se ve claramente su existencia. En suave descenso nos lleva a unos campos abandonados desde donde hay varias posibilidades para bajar al lecho del río. Sólo resta buscar la mejor y llegaremos a uno de los rincones más bellos del Río Alcanadre.

El Estrecho O Caxigo

El Estrecho O Caxigo

El Estrecho O Caxigo.

El rincón en el que nos encontramos destaca con dos pozas que se dan las manos, una cueva y unos cuantos quejigos que bordean la orilla.  Las playas de grava invitan a sestear y las pozas… Es uno de los momento para disfrutar de la Sierra de Guara – sólo, sin moverse. Flotando, escuchando y mirando.

Para nuestra excursión estas pozas son el punto donde termina la parte árida y empieza la acuática. La ruta sigue río arriba, pero si el tiempo lo permite podemos explorar la zona río abajo hasta la Fuente de los Arenales – la Codera Naya.

Es muy recomendable, pero nos costará como mínimo 2h ida y vuelta. Así que sólo es una opción, si la visita de Naya fue más corta de lo previsto.

La Fuente de los Arenales

El estrecho siguiente a la Fuente de los Arenales

El estrecho siguiente a la Fuente de los Arenales.
Agua fresca y limpia.

Bajamos por el lecho del río cruzando varias pozas a nado, especialmente la penúltima es muy larga.

El rincón que forma la desembocadura del Barranco de los Arenales es muy idílico, ya que la fuente proporciona agua fresca y limpia. Especialmente en épocas de caudal reducido se aprecia el agua transparente que mana. Si nos atrevemos a dar un baño en la poza después de la fuente, notaremos la diferencia de las temperaturas las aguas.

Cruzando dicha poza estrecha, y otra más, se llega al inicio del Bozacal del Telito – un gran caos de inmensas rocas. Como el avance por allí es más complicado dejamos su exploración (los quejigos (¡!), sifones, saltos y pozas) para otro día cuando estemos equipados correctamente y no llevemos el perro.

Volvemos al Estrecho O Caxigo.

La Peonera Superior cerca de la Fuente de los Arenales

La Peonera Superior cerca de la Fuente de los Arenales.

Rumbo contra la corriente avanzamos poza por poza a veces a nado. De este modo nos acercamos a una preciosa poza con una carrasca característica encima de un bloque donde se encuentra un puente en ruinas.

La Poza del Puente

La Poza Santo Tornil

La Poza del Puente Santo Tornil con la carrasca característica.

En la orilla derecha halla todavía un zócalo y enfrente un anclaje de apoyo de madera entre los bloques. Dos testigos del desaparecido Puente de Santo Tornil.

La poza destaca con varios bloques de tamaño mediano dentro del agua. Estas rocas en combinación con la carrasca convierten la poza en un lugar fabuloso.

Seguimos vadeando y nadando por el río. Más adelante (exactamente en la octava poza, la del Punte de Santo Tornil incluida) hay una salida del cauce a unos campos en la orilla izquierda, nuestra derecha. Por estos campos discurre una senda que nos facilita el camino restante hasta el vado que conocemos del acceso. Sólo resta volver a la ermita. Si nos queda tiempo, se ofrece la bonita poza que se encuentra antes de la subida por el salto rocoso para descansar antes de volver.

Robert y el Río Alcanadre

Robert y el Río Alcanadre.

Retorno:

Volvemos por el mismo camino por la ermita al coche.

En la Fuente de los Arenales

En la Fuente de los Arenales.
Robert ha encontrado su rinconcito.

Ascensión al Tozal de Guara – Circular por la cara norte

Cerca de la cima del Tozal de Guara

Cerca de la cima del Tozal de Guara.
Robert me espera impacientemente.

Óscar Ballarín ofrece en su guía “Sierra de Guara – Excursiones, Ascensiones y Travesías” esta ruta circular. En su versión se inicia (y termina) en Bentué de Nocito.

Ficha TozalPara tener más recorrido a lado del río la he modificado iniciando (y terminándola) en el aparcamiento de la pista de la Pillera. De este modo puede refrescar y limpiarse el perro antes de llegar al coche. Incluso nosotros podemos descansar los pies en una de las maravillosas pozas de este barranco. Como es una ruta, larga y de mucho desnivel, nuestros pies nos agradecerán el frescor del agua recién nacido.

Además he cambiado el sentido de la circular, porque resulta que los caminos se encuentran más fácil de esta manera. Aunque no iremos tampoco equivocados si seguimos plenamente los pasos de Óscar Ballarín.

Las atracciones, aparte de la cima y las vistas sobre el Pirineo, son los atípicos paisajes de amplios pinares de la cara norte del Tozal de Guara y – otra vez más – el Barranco de la Pillera.

Recorte Mapa Alpina

Recorte Mapa Alpina.

Hay muchas maneras de ascender a esta cima y todas son duras. Pero especialmente esta versión es una ruta muy exigente y larga. Hay que superar casi 1400m de desnivel acumulado y por el planteamiento circular el recorrido se extiende considerablemente, superando 20km. Con estos datos la excursión se convierte en la más exigente referente a la forma física de todo el blog.

Para realizar la excursión de manera constante debemos llevar botas de montaña y sandalias. En el tramo por la Pillera cruzaremos varias veces el río y según el caudal nos mojaremos los pies más o menos. Allí avanzaremos más cómodos con las sandalias. Durante el resto de la ascensión, especialmente en el tramo por la cara sur cerca de la cima, debemos llevar las botas de montaña.

También debo mencionar que parte de esta ruta discurre por el borde de la zona céntrica del Parque Natural. Esta prohibido llevar al perro por esta zona, atado o no. Especialmente en la bajada al Refugio de los Fenales la traspasamos. Desde el punto donde dejamos la cresta hasta la loma por donde entramos en el vallecito que conduce al refugio).

No sé hasta que punto los guardias nos dirán algo, si nos pillan en estos 500m de la senda con el perro atado, pero que tengamos en cuenta: allí estamos infringiendo la ley.

Un buen almuerzo, agua y la correa serán unos de las cosas demás que rellenan la mochila para coronar la Sierra de Guara por su cara más interesante y recomendable, si vamos con el perro.

Tiempo:

Del aparcamiento hasta el Collado de Petreñales: 2h30

De Petreñales hasta la cima: 1h45

De la cima al Refugio de los Fenales: 1h30

Desde los Fenales al Paúl de Bentué: 1h

Del Paúl de Bentué a la Pillera (Badina Etañonero): 1h

Volver al coche: 30min

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Total: 8h15, jornada completa

Aparcamiento:

Bajamos la pista a la Pillera desde Nocito. Aparcamos en una de las explanadas cerca de la bifurcación.

Acceso:

Tomamos la pista que sube al Barranco de la Pillera.

Todo el recorrido está bien señalizado, así que me queda muy poco que añadir.

El Collado de Chemelosas

El Collado de Chemelosas.
Se abren impresionantes vistas al Pirineo.

El Collado de Petreñales

Un refugio en la roca

Un refugio minimalista en la roca.

Antes de llegar al Collado de Petreñales (el segundo, el primero es el de Chemelosas) no debemos pasar de largo de varias atracciones.

Aparte de las agujas y pozas de la Pillera al principio merecen unas paradas una pared abovedada en la caliza que sirvió de refugio como cuentan los rastros de ceniza, un tejo bien majo y raro por estas tierras y las impresionantes vistas al Pirineo. Todo esto encontramos inmediato al sendero.

Fuente del Chinebro

En dicho collado pasamos a la cara sur lo que se refleja instantáneamente en la temperatura y poco a poco en la vegetación. Más adelante, antes de salir del bosque que nos protege del calor, se encuentra la Fuente del Chinebro (cartel, enebro y tejo). Si lleva agua, es la ultima posibilidad para nuestro perro de refrescarse hasta que llegamos a los Fenales en la vuelta, mucho más delante. Debemos parar y dejarle beber, mojarse y – si hay barro – ensuciarse. Según avanza el año la fuente se reduce a un charco de barro, hasta puede que se seca.

El Tozal de Guara

La cumbre del Tozal de GuaraLa cumbre del Tozal de Guara

La cumbre del Tozal de Guara.
Sua descansa en la sombra después de la paliza.

Las vistas de 360º hablan por si mismo. Personalmente me gusta el hecho que el Tozal de Guara está en alineación con el Valle de Tena. Resulta que se ve a dentro del valle, Sallent, la Foratata, el embalse…

Las vistas desde el Tozal de Guara

Las vistas desde el Tozal de Guara.
(Robert está planeando la próxima caminata por la zona de Nocito.)

Bajamos por la cresta hacia el este. En el primero collado tomamos una senda, bien visible, que desciende recto en diagonal por la vertiente norte. Después de una larga travesía, se introduce en un bonito valle, el Vallón de las Cerolleras, que lleva directamente a los Fenales de Guara. Por este camino, muy cómodo y bonito, llegamos al libre Refugio de los Fenales.

El Refugio de los Fenales

El Refugio de los Fenales

El Refugio de los Fenales.

Hay una fuente a lado de la casa. Con la bomba mecánica podemos sacar agua desde el recipiente subterráneo, que recolecta los aguas de las lluvias. Es mejor que no lo bebamos, pero sin preocupación ninguna lo podemos servir a nuestro perro.

Seguimos por una pista que baja por la otra vertiente del vallecito tomando rumbo al oeste. Después de una larga curva hacia la derecha, tenemos que prestar atención a un hito a mano izquierda que marca el inicio de una senda que baja a plomo a una zona de campos, denominados el Paúl de Bentué.

La Fuente de la Paúl

La Fuente de la Paúl.

Allí encontramos de nuevo una fuente natural, la Fuente de la Paúl. Más adelante topamos con el noble camino que conecta Used con Nocito por lo alto. A partir de aquí carteles nos guiarán por toda la ultima parte.

Nota personal

En dirección Used se encuentra muy cerca la Ermita de Can de Used. Como todavía queda un buen rato de caminata recomiendo seguir avanzando por la ruta en dirección contraria a dicha ermita, en vez de visitarla, y dejar su exploración para otro día.

Tomamos rumbo a Nocito o las Cañatas que es el siguiente punto significativo para nosotros. Llegando a la Caseta de las Cañatas debemos cambiar de camino y seguir en dirección a la Pillera. Esta senda baja al Barranco Petriño, afluente de la Pillera y se aprovecha finalmente del cauce seco del barranco como trocha. Pronto llegaremos a la Fuen de Guaril, el Brazo del Mar y la Badina Estañonero. Todo por un paisaje espectacular que quizás no estimamos de todo, debido al cansancio y las ganas de llegar al coche.

La Badina Estañonero

La Badina Estañonero.
Sua disfruta de los aguas frescas.

Retorno:

Volvemos por la pista de la Pillera al coche.

Si queda tiempo podemos descansar en uno de las pozas del barranco. La ultima antes de que el camino se aleja del cauce es la Badina Rallabatán, fácil de identificar por un muro de cemento que le flanquea por la orilla derecha.

El Tozal de Guara

El Tozal de Guara.
Vista hacia detrás desde el coche.

Gymkana por el Mascún

La Cuca de Bellostas

La Cuca de Bellostas

No hace falta presentar en la introducción el paisaje por donde discurren las sendas de esta excursión. El Cañón del Mascún es muy conocido y considerado como el Corazón de Guara. En la ruta de hoy vamos a explorar el tramo del barranco cerca de Rodellar que destaca con una multitud de atracciones. Tantas que merece la pena prepararse con una buena lectura antes de enfrentarse a las maravillas. (Quizás es comparable con una visita de una catedral. Si nos preparamos y entendemos un poco de la historia, cultura y arquitectura que la afectan, la visita será más interesante.)

El mejor sitio para informarse encontramos en Internet, el blog: “El Valle de Rodellar“.

Es de Enrique Salamero y da informaciones muy, muy interesantes sobre esta zona de la Sierra de Guara. Merece la peña surfear por sus entradas y aprender sobre la toponimia, la vida, la cultura y naturaleza del Valle de Rodellar. Recomiendo: Los Huertos del Mascún, La CiudadelaEl Picón del Cuervo, Las Pinturas Rupestres o La Fuente Mascún. Cinco entradas que tratan con puntos de interés de la gymkana. No obstante, hay mucho más en lo que se puede enfrascar.

Ficha MascúnEl Mascún es uno de los primeros barrancos importantes en secarse al final de la primavera. Por eso debemos elegir bien la fecha de la visita. En primavera encontraremos el cañón con las pozas de aguas cristalinos y una vegetación verde, en una palabra: hermoso. Pero el avance por el lecho del río resultará más fatigoso y lento. Más fácil resultará la excursión en otoño cuando se puede ir cómodamente por el cauce seco. Las incontables veces que cruzamos el río ya no resultarán molestas y incluso podríamos ir en zapatos de trekking. Aunque encontraremos al río seco, el perro no sufrirá sed, ya que se encuentra agua en varios puntos durante el trayecto.

Recorte Mapa Alpina

Recorte Mapa Alpina.

El verano no es recomendable para esta excursión por el exceso de gente que visitan el cañón. Es un paraíso de escalada reconocido en todo el mundo. Seguramente encontramos escaladores durante la excursión en cualquier época del año, pero en verano ya no hay tranquilidad por tantos turistas, escaladores, barranquistas y senderistas.

Siempre tenemos que controlar al perro cuando pasamos por un grupo de escaladores, especialmente los machos, ya que tienden a mear en las bolsas y mochilas que están guardados en el suelo.

Nunca estamos obligados a nadar, sólo nos mojaremos hasta las rodillas. Los limites del recorrido por el barranco nos dan dos pozas profundas fáciles de identificar, ya que están flanqueados en los dos lados por paredes verticales. Con estos limites nunca estamos obligados a mojarnos más que las piernas.

En el norte topamos con la badina de la Fuente del Onso. Hay una senda que supera la badina, pero esta dejamos para otro día cuando queremos hacer la Senda del Turmo por ejemplo.

En el sur topamos con un estrecho hundido justo debajo de la Cueva de los Cazadores. Se trata de dos badinas que siempre llevan agua. Si las pasásemos a nado, podríamos asomarnos hasta el Puente Coda que se encuentra un poco más río abajo.

En la badina de la Cueva de los Cazadores

En la badina de la Cueva de los Cazadores.
No hay que quien frena a este perro, quiere explorar más. Siempre hay agua, pero en primavera se llena más como indican las marcas en las rocas.

Dentro de estos dos extremos podremos explorar un largo tramo del Mascún. La parte más al norte se llama “Mascún real”, la del medio “Mascún inferior” y la que se encuentra río abajo de Rodellar han bautizado modernamente con el nombre “Petit Mascún”, no obstante una gran parte de este tramo ocupa un caos denominado “Los Bozos de Palomera”.

Después de haber disfrutado de la lectura sólo hace falta preparar la mochila (acuática según la época), las sandalias, el almuerzo y la correa del perro para investigar este impresionante paisaje de pozas, agujas y cuevas.

Tiempo:

Irrelevante y muy relativo.

Llenamos tranquilamente una jornada completa. Tenemos 5 accesos/retornos desde Rodellar que tardan más o menos igual:

Bajada: 15min.

Subida: 30min.

Aparcamiento:

Rodellar

Acceso:

Conozco a cinco caminos que bajan al barranco desde Rodellar, aunque haya más. Del norte al sur:

  1. El PR hacia Otín que arranca en el Barrio de la Honguera.
  2. Una senda que baja a plomo desde el Barrio de la Honguera.
  3. Una que lleva por una faja del extremo oeste del pueblo al gran meandro debajo del Picón del Cuervo.
  4. Una senda que desciende por una canal al inicio de los Bozos de Palomera. Arranca en el extremo oeste de la pista que nace en el Barrio de la Iglesia y está indicado como “Gradón de Palomera” (aunque este nombre está equivocado según Enrique Salamero).
  5. La senda que lleva al Puente Coda. Se toma en la misma pista un poco antes que la senda del Gradón de Palomera y está indicado como “Puente de las Cabras”.

El 2. y 3. acceso nos dejaría en la mitad del recorrido por el barranco y nos puede servir de “escape”. El de la Puente Coda, el cuarto, nos lleva a fuera de los limites.

Así que, para la gymkana propuesta encaja perfectamente si bajemos por el PR a Otín y volvamos por el Camino Palomera.

Una vez en el cauce del Mascún tenemos que seguir río arriba para llegar al limite de la Fuente del Onso. Ya veremos varios de los “tesoros”, pero voy a alistarlos en el sentido de la corriente empezando con el limite en el norte.

Los paredes en la orilla derecha cerca de la Fuente del Onso

Los paredes en la orilla derecha cerca de la Fuente del Onso.

La Badina de la Fuente del Onso

Una de las pozas cerca de la Fuente del Onso

Una de las pozas cerca de la Fuente del Onso (No es la badina limite).
Markus salta al agua fresco.

Como mencionado en la introducción esta badina es un pasillo hundido. Debido a dicha fuente siempre lleva agua, normalmente limpio y frío. En la orilla derecha, nuestra izquierda, se ve la senda que sube por una empinada losa y lleva al otro extremo de la badina donde se encuentra el Caos del Onso y la desembocadura del Barranco de Otín. Singularidades que podemos visitar otro día.

Iniciamos la gymkana en el sentido de la corriente, hacia el sur, entre paredes, agujas y cuevas en lo alto – un paisaje espectacular.

La Pipa

En la orilla derecha vemos esta curiosa escultura rocosa que tiene forma de un zapato o una pipa. Debajo se forma una bonita poza, si hay agua.

A poca distancia llegamos a una zona plana en la orilla izquierda, donde se halla el siguiente tesoro.

El Bolo del Real

O Bolo d'o Real

O Bolo d’o Real.

Poco a poco nos acercamos a una aguja afilada.

La Cuca de Bellostas

Entre la Cuca y la Cuidadela

Entre la Cuca y la Cuidadela.

Para acercarnos a la aguja más celebre de la Sierra de Guara tenemos que remontar una pedrera muy empinada. Esta pedrera baja desde la base de la Cuca hasta el mismo cauce, bastante obvio y identificable. La subida resulta delicada y muy incomoda. Para pisar más seguro deberíamos llevar botas de montaña. Si esto no es el caso, será mejor conformarse con la perspectiva desde el lecho del río.

Con buen calzado podemos acercarnos a los covachos de la izquierda de la aguja, entre la Cuca y la Cuidadela o subir hasta la base más elevado por donde se inicia la vía de escalada. Sin duda una perspectiva poco conocido, pero sobrecogedora, y merece las gotas gordas que hemos sudado subiendo por la pedrera.

La Cuidadela

La Cuca de Bellostas y la Ciudadela

La Cuca de Bellostas y la Ciudadela.

Se trata de la peña junta a la Cuca de Bellostas, originalmente llamada Puntal d’a Costera. El conjunto de covachos, ventanales y agujas es una de las imágenes más vistosas y vistas de toda la Sierra. Un poco apartado hacia el sur destaca otro monolito denominado “La Torre de Santiago”.

Las Puntas de Cagatés

Enfrente de la Ciudadela, en la vertiente izquierda, vemos otro conjunto de torres y agujas que forman una cresta. Como puntos más elevados podemos observar dos torres gemelos, las Puntas de Cagatés. Estas y la Ciudadela son el portal hacia una zona más amplia y, más adelante, al Mascún inferior.

En lo alto de los dos “monumentos” mencionados hay caminos. En un lado, el PR hacia Otín pasa justo encima de la Ciudadela y en el otro pasa el viejo camino que conecta Cheto con Bagüeste. Dos miradores excepcionales sobre el Mascún Real.

Avanzamos hacia el sur por una zona donde hay más vegetación hasta que topamos con una baliza del PR de Otín que baja de lo alto por la Costera – la fuerte pendiente que sube hasta detrás de la cima de la Ciudadela. Seguimos por el curso del Mascún.

El Delfín

El Delfín

El Delfín.
Robert toma un baño fresquito en la poza que mana la Fuente Mascún.

Delante en lo alto aparece un agujero en la pared que tiene la silueta de un delfín. Memorizamos este ventanal, porque más adelante podemos subir y incluso sentarnos en la sombra del mismo. Vamos a descubrir que se trata de dos inmensos agujeros en la roca. Sólo de esta perspectiva ahora tiene esta curiosa silueta.

Debajo del Delfín llegamos de nuevo a una bifurcación. A mano derecha sube la senda que lleva a la Pardina Seral, al Barrasil o a la Losa Mora. A la izquierda está la base de la Vía Ferrata que asciende a la Ermita de la Virgen del Castillo. Será un buen reto algún día que vamos sin perro. Nos quedamos en el cauce del del río y llegamos a una zona que siempre lleva agua, debido a la potente Fuente Mascún.

La Fuente Mascún

La Fuente Mascún

La Fuente Mascún por la madrugada.

A partir de la fuente empieza una parte distinta a la anterior ya que este sector del el río se llama “Mascún inferior”. Con la apariencia del agua cambia mucho el aspecto del entorno inmediato. Encontraremos campos, muros de apoyo, pasarelas o acequias, por desgracia todo en estado desolado y abandonado. También aumenta la presencia de los humanos. Siempre hay escaladores o gente que pasa una tarde en la orilla de una poza. De estas, las pozas, encontraremos muy bonitas durante este próximo tramo.

Debemos controlar al perro en todo este siguiente tramo.

La poza del Barranco de la Virgen

La poza del Barranco de la Virgen.
Al fondo se adivina la desembcocadura.

El primer tesoro que debemos buscar es una desembocadura en la orilla izquierda.

EL Barranco de la Virgen

El Barranco de la Virgen

El Barranco de la Virgen.
Robert me espera debajo del último resalte.

Los últimos resaltes de este barranco seco son muy bonitas: un estrecho por roca caliza, blanca y pulida. El primer escalón de un metro y medio podemos trepar y destrepar, para ver el segundo, más alto de formas más curiosas.

La poza en la desembocadura es muy bella. También hay una pasarela (con algunas piedras descolocadas y arrastradas), que nos facilita el acceso al barranco.

Los Ventanales del Mascún

Casi enfrente del barranco arranca una senda que asciende por una ladera en la vertiente derecha, empinada, calurosa y fatigosa. Nos situará en apenas 20min. en los ventanales que hemos identificado hace poco como el Delfín. El último tramo para llegar es un paso de I; no demasiado difícil, pero expuesto como todo este lugar.

Vemos buena parte del recorrido, la Ermita de la Virgen del Castillo y Rodellar. Es un mirador espectacular, no sólo por las vistas. Si tenemos suerte podemos observar unos escaladores que desafían sus habilidades en estos paredes y bóvedas de vías bastantes difíciles.

Los Ventanales del Mascún

Los Ventanales del Mascún.

Pasamos de largo del PR por el cual hemos bajado del pueblo y seguimos avanzando por los caminos que discurren por los campos en la orilla del río. Este sigue dibujando meandros flanqueados por inmensas paredes abovedadas. En un giro del río de 180º hacia derecha hay un camino a mano derecha que sube al pueblo y otro, a mano izquierda, a las Lobarts, la loma divisoria entre el Mascún y el Barrasil. Avanzando por el curso del río pasamos por una chopera. Allí hay otra posibilidad de ascender al pueblo por un sendero. Seguimos por el curso del río. Más adelante vemos otra torre sobresaliente.

El Picón del Cuervo y la Cueva Pacencia

El Picón del Cuervo

El Picón del Cuervo.

En la zona donde se ubica este monolito encontramos bóvedas y cuevas aptas para la escalada. En una de las cuevas podemos encontrar pinturas rupestres. Se trata de la inmensa Cueva Pacencia que se halla en la orilla derecha en el gran meandro de bajo del Picón. También podemos descubrir varios lugares singulares en la orilla donde se ofrece que hagamos una parada para almorzar o tomar un baño.

Según avanzamos el agua va desapareciendo y a menudo se seca el lecho del río totalmente en este tramo.

A poca distancia aparecen los primeros bloques del caos “Los Bozos de Palomera”. Allí hay un camino a mano izquierda que sube al pueblo, pero nos quedamos todavía en el fondo del barranco para explorar el caos y este último tramo espectacular.

Los Bozos de Palomera

Los Bozos de Palomera

Los Bozos de Palomera.
Rocas apilados nos indican la presencia de un verdadero caos. Menos mal que no resulta demasiado difícil de resolver y superar.

Entre los bloques hay maravillosas pozas y cascadas como es típico para los caos en la Sierra de Guara.

Salvando los bloques tenemos que superar alguna destrepada, una por un paso de II. El itinerario discurre al principio por la orilla izquierda hasta que llega a una curiosa cascada interior que cae a una poza de grandes dimensiones. Encima de la cascada debemos cruzar el cauce y seguir por una senda que traspasa el boj en la orilla opuesta. Seguimos por este caminito a cierta altura hasta que baja por las raíces de una encina. Este paso no es  expuesto pero incomodo, ya que el perro no puede usar las maderas como peldaños. Si no podemos alzar el perro, debería buscar una bajada por la vegetación que rodea el paso. De nuevo en el cauce encontramos más cascadas y pozas hasta que el lecho del río se suaviza.

Los Bozos de Palomera

Los Bozos de Palomera.
Una poza que invita a bañarse.

A poca distancia se suaviza también la vertiente izquierda del barranco y da acceso a una inmensa cueva en lo alto.

La Cueva de los Cazadores

La Cueva de los Cazadores

La Cueva de los Cazadores.

O Cueva del Palomarón, segun Enrique Salamero.

Una senda asciende hasta el interior de la cueva. Hay varios segmentos (covachos), dentro de la gran bóveda. A algunos de ellos sólo se llega escalando, de hecho vemos los rastros de los escaladores por todas partes. Mirando hacia el río podemos observar que nos encontramos en un gran circo o rincón, bien protegido por las paredes verticales. No extrañaría, si en la prehistoria este lugar hubiese servido de hábitat. En la ladera herbosa que baja hasta el lecho hubieran podido plantar cultivos y el agua imprescindible también está cerca. Las pinturas rupestres que están cerca, refirma esta teoría.

Las badinas de la Cueva de los Cazadores

En la salida de este precioso rincón el río pasa por un estrecho que siempre está hundido. Es la poza limite de nuestra excursión. Se podría pasar a nado las dos pozas y legar al Puente Coda desde donde sube una senda al pueblo.

El paso de II

El paso de II.

Nosotros vamos a buscar el Camino Palomera para volver al pueblo. Para conseguir eso usaremos una senda que discurre por lo alto de la vertiente izquierda del cañón. Su inicio se encuentra muy cerca de la cueva.

Antes de llegar a ella debemos cruzar una losa inclinada que da acceso a un paso de trepada donde hay una cuerda instalada para facilitar el avance. Es un paso de II que no resulta muy difícil, sólo tenemos que ayudar al pero subir el primer escalón. Después seguimos por una senda que discurre por lo alto encima de los Bozos de Palomera. En algún punto hay muy buenas vistas sobre el barranco debajo. Nos situará en apenas 15min. cerca del abrigo donde se encuentran las pinturas.

Las Pinturas rupestres del Abrigo de Palomera

Las pinturas rupestres del Abrigo de PalomeraLas pinturas rupestres del Abrigo de Palomera

Las pinturas rupestres del Abrigo de Palomera.

Debido a la reja que protege las pinturas, encontramos fácilmente su ubicación. Sólo resta subir la escalera para verlas.

Para terminar la ruta debemos seguir por la senda horizontal en el mismo sentido un poco más. Pronto encontraremos la canal por la cual sube el buen camino. La canal que se encuentra inmediato al abrigo tiene un paso de escalada que no es recomendable para nosotros. El camino correcto nos lleva al extremo oeste de Rodellar justo donde hay un bar con terraza que aparece de golpe delante nosotros. Eso es bueno, pero debemos controlar al perro.

Retorno:

Cruzamos el pueblo hasta el coche.

Los Bozos de Palomera

Los Bozos de Palomera.