A Alberuela de Laliena por el Río Isuala

El Río Isuala cerca de Alberuela

El Río Isuala cerca de Alberuela.

Una buena manera de escaparse del calor en verano es este paseo por el Río Isuala.

Recorte Mapa Alpina

Recorte Mapa Alpina.

No encontraremos ninguna poza de belleza o tamaño excepcional, pero durante todo el paseo podemos disfrutar de un paraje idílico y de los aguas agradables del Río Isuala. El lecho del río es fácil de recorrer y cerca de Alberuela nos presenta un típico paisaje de campos abandonados con algún rastro de senda que facilita todavía más el avance. Aunque en ningún momento estamos obligados de nadar, merece la pena plantear la excursión como una acuática y llevar la mochila adecuada y el bañador. De este modo podemos aprovechar los bellos rincones que forman las pozas más profundas al tope.

Ficha AlberuelaDebido a la existencia de un comedor de buitres cercano siempre veremos estos pájaros majestuosos dando vueltas encima de nosotros.

Una escalera olvidada

Una escalera que facilitaba el paso entre los campos y el cauce.
Hoy en día los campos están abandonados y la escalera se cayó en el olvido.

Alberuela es un pueblo pequeño que destaca con las ruinas de un viejo castillo y la iglesia románica. La visita de este pueblo proporciona el aspecto cultural a nuestra excursión.

Preparamos la mochila acuática con un buen almuerzo, el agua y la correa para pasar un buen tiempo en los aguas del Río Isuala.

Tiempo:

Acceso al cauce: 10min.

Trayecto por el lecho del río hasta el puente: irrelevante, 1h45.

Subida al pueblo: 15min.

_______________

Total: 4h, media jornada

Aparcamiento:

En la carretera A-1227 entre Abiego y Bierge hay un puente que salva el Río Isuala. En el lado sur hay un ensanche donde caben varios coches. (También hay un contenedor de basura.)

Acceso:

Enfrente del aparcamiento se inicia una pista que discurre por el bosque paralelo al río en dirección este. Poco a poco va descendiendo hasta que se muere cerca del cauce. Allí tenemos un acceso al lecho del río.

En el lugar donde llegamos al cauce veremos algunas sendas que discurren por las orillas. También se encuentra allí una pequeña construcción que parece de haber sido una barbacoa, ya fuera de servicio. Fuera que fuera, este lugar está frecuentado por la gente, ya que está cerca de la carretera y es bonito. A partir de aquí avanzaremos por el mismo lecho del río, mojándonos los pies o hasta donde nos da la gana.

Río abajo

Las Peñas Juntas

Las Peñas Juntas.
Raul en la Vía Ferrata.

Si tenemos tiempo podemos explorar la zona río abajo. En general es parecido a lo que hay aguas arriba, pero destaca con algún bonito rincón más.

En seguida pasaríamos por debajo del inmenso puente de la carretera. Más abajo llegaríamos a las ruinas del viejo puente, donde hay una poza, pequeña pero idílica.

Más adelante legaríamos a los Estrechos de las Peñas Juntas, conocidos por la Vía Ferrata. Estas pozas son profundas y umbrías. (~1h)

Superando los estrechos a nado, pasaríamos a una zona más monótona y en una 1 hora más, llegaríamos a la confluencia del Isuala con el Alcanadre donde se encuentran los restos del Puente de las Aguas. Por desgracia queda muy poco de esta bonita construcción.

El Río Isuala

El Río Isuala.
Las setas que crecen en el cauce.

Seguimos por el lecho del río contra la corriente. En el primer tramo nos movemos por un paisaje salvaje. Hay carrascas, caxicos y chopos como habitualmente, pero también veremos hayas, arces y pinos. Más adelante, ya en las cercanías del pueblo, este bosque cede por amplios campos que ya no se cultivan. En esta zona podemos avanzar también por sendas que conectan dichos campos, si preferimos.

Llegamos a un gran bloque en la orilla donde se encuentra el desagüe del pueblo.

Nota personal:

El bloque mencionado

El bloque mencionado.
En la poza se esconde la boca del desagüe y en frente del bloque arranca la pista del comedor de buitres.

Ver el desagüe da un poco de asco, ya que simboliza que nos hemos movido todo este rato por “aguas sucios”,(aunque no hemos notado nada de suciedad).

Otros días nos bañamos (con muchas ganas) en las Pozas de la Ballena, la Presa de Bierge o en una de las pozas de los Azudes de Pozán. Los aguas relucen como esmeralda y parecen limpios, pero en realidad esos aguas están igual de contaminados como los de la excursión de hoy, sólo no vemos a los  desagües de los pueblos aguas arriba.

(Nunca he notado molestias cerca del tubo. No he visto espumas, ni he notado olor. Aunque – para ser sincero – nunca he estado en pleno verano en este sitio.)

Para los que les da mucho asco, recomiendo esquivar este sitio por los campos colindantes.

Justo enfrente del bloque mencionado arranca una pista en la orilla derecha (nuestra izquierda) que sube a una granja. En esta pista se encuentra un comedor de buitres y la trocha está repleto de huesos y carroña. NO recomiendo subir con el perro por allí.

Un poco más arriba las aguas del Isuala pasan por un cauce subexcavado, la poza más bonita de todo el recorrido y finalmente llegamos al puente minimalisto donde cruza el GR que asciende al pueblo de Alberuela.

El puente debajo del pueblo por el cual cruza el GR el Isuala

El puente debajo del pueblo por el cual cruza el GR el Isuala.
Robert no se fía.

Alberuela

Alberuelo

Alberuelo.
Las ruinas del castillo al fondo y la fachada de la iglesia en primer plano.

El pueblo se alcanza por una pista muy empinada y calurosa. Ademas traspasa una zona de escombros donde hay también cristales en el suelo. Es una pena, ya que existe un camino antiguo que bajaba a los campos en la orilla del río. Por desgracia, no está limpio y queda intransitable.

Si no tenemos interés en los que ofrece un pueblo (como agua potable, bares…), recomiendo quedarse en la poza del cauce subexcavado y disfrutar de los aguas – en este lugar 100% limpios – del Río Isuala.

Retorno:

Rehacemos el itinerario por el cauce del Río Isuala.

Un bello rincón del Isuala

Un bello rincón del Isuala.

Anuncios

Las vistas desde la Ermita Santa Quiteria

El templo de San Román

La iglesia de San Román.

Esta pequeña excursión nos revela inmejorables vistas a la parte central de la Sierra de Guara. Además la iniciamos en la aldea de San Román, un pueblo olvidado, apartado y curioso.

Ficha San Román

Tiempo:

 Desde el pueblo a la ermita: 20min

_______________

Total: 4omin.

Aparcamiento:

Aparcamos en San Román.

A este pueblo se accede desde la carretera A-1227 cerca de la presa de Bierge.

Acceso:

Nos dirigimos hacia la fuente del pueblo.

San Román

La aldea es bonita. Llama la atención la iglesia y – en especial – la fuente, ya que es el único sitio donde encontraremos agua durante la excursión.

Cerca de la fuente se inicia el camino que está indicado con un cartel “Presa de Bierge”. Después de diez minutos nos desviamos por una vieja pista hacia la izquierda y subimos a la loma donde se encuentra la ermita.

La Ermita de Quiteria

La ermita misma no es muy llamativa, pero el lugar es especial.

Se abren espectaculares vistas a la Sierra, desde el Torreón de Santa Eulalia hasta Quizáns, justo con el Huevo de Moreno, la Piedra de San Martín y el Valle de Rodear delante de nosotros.

El punto más elevado de la loma se llama Castil de Moros y se encuentra a poca distancia al oeste. Como ya no hay un camino obvio, sólo matorral, la búsqueda de las ruinas será reservada para los aficionados de la arqueología.

Retorno:

Volvemos por el mismo camino.

Una parte de las vistas desde la Ermita de Quiteria

Una parte de las vistas desde la Ermita de Quiteria.
Picos (de la izquierda a la derecha): Mondinero, Fragineto, Tozal de Guara, Ballemona.
En el primer plano (de la izquierda a la derecha): el Cañón del Formiga, la Peña Canal y (encima de él) el Puntal de Arraro , Santa Cilia.

Vuelta por los Estrechos de Tamara y el Huevo de Morrano

Los Fornazos y la Cueva de los Tisidores

Los Fornazos.
En el tramo del Alcanadre que llaman “los Fornazos” se halla en la orilla izquierda la fabulosa Cueva de los Tisidores.

Los Estrechos de Tamara son un clásico para el deporte del descenso de barrancos y eso con buena razon: es uno de los barrancos más bellos que conozco. El río Alcanadre corta un impresionante desfiladero entre el Tozal de Espalar y el Tozal Redondo que asombra por su belleza y estrechez. No se puede llevar al perro a dentro de estos estrechos, pero acercándose a los extremos, se puede disfrutar de una pequeña parte, que, acompañado por nuestro mejor amigo, asombrará igual.

Rodeando los estrechos pasamos por zonas muy distintas durante la jornada. Remontando el Río Alcanadre estamos dentro de uno de los principales cañones tocando casi siempre el agua, incluso a nado. Después pasando por el Huevo de Morrano tenemos que aguantar el calor que es tan típico en la Sierra fuera de los cañones. Otra vez en el río, disfrutaremos de una de las pozas más bonitas de la sierra: La Fuente Tamara y el Puntillo. Allí podemos pasar la tarde, para plantear el retorno al coche en una hora más fresquita, cuando el calor ya no molesta.

Ficha TamaraLlevamos agua, mapa, mochila, correa y gafas de nadar (vale la pena llevar dichas gafas y explorar la última parte de los estrechos por debajo del agua) y exploramos una de las zonas más recorridas de la Sierra sin seguir las rutas turísticas evitando las multitudes.

Tiempo:

Del aparcamiento al río: 1h30

Remontando el río: 1h – 2h

Subida al Huevo de Morrano: 1h

Bajada a la Fuente Tamara: 40min

Distancia Puntillo – Tamara: 15min

Subida al aparcamiento: 2h

_______________

Total: irrelevante, 8h, jornada completa

Aparcamiento:

En la Carretera HU – 341 (Bierge – Rodellar) hay un aparcamiento grande entre los km. 11 y 12 a mano izquierda. Es el aparcamiento principal para los barranquistas que hacen el descenso de la Peonera Inferior.

Acceso:

Del aparcamiento salen dos pistas paralelas hacia el norte. Cogemos la que está a mano derecha y subimos suavemente por ella. No nos dejamos distraer de la posible multitud de gente que baja por la pista de la izquierda. Llega al cañón igual y sirve como entrada principal para el descenso de la Peonera Inferior. A nosotros nos servirá como camino de retorno.

La pista sigue recto hasta un cruce. Tomamos la pista que sube a mano izquierda. En seguida empieza a bajar por un corta fuegos y llega a una larga loma: la Loma Güega. En la bajada podemos contemplar el Huevo de Morrano, que se presenta todavía lejos en el otro lado del Río Alcanadre. La pista finalmente se convierte en un camino y llega por unos campos de matorral al rocoso y escarpado final de la loma. Desde aquí tenemos buenas vistas sobre el cañón que está a nuestros pies. La senda baja por la derecha para después girar hacia la izquierda y pasar por debajo del espolón rocoso. Siempre tirando hacia el sur, baja hacia el río. Ahora vemos la Cueva de los Tisidores río abajo que se traga la mitad de una poza.

En un punto confuso, después de una pequeña canal pendiente, tenemos que subir unos diez metros y cruzar una rampa de rocas para después bajar finalmente al cauce, siempre siguiendo los mojones. Llegaremos al río en una poza 50m por río arriba de la cueva que hemos visto ya antes.

Antes de empezar a remontar el río, deberíamos bajar a visitar la cueva.

La Cueva de los Tisidores

La Cueva de los Tisidores.

La Cueva de los Tisidores:

No hay peligro si queremos nadar a dentro de la cueva, dado que no hay corrientes, ni sifones en circunstancias normales. No es una cueva grande, pero por la poza interior que forma el río tiene muchísimo encanto.

Empieza la parte acuática de nuestra excursión por una secuencia de pozas dentro de un gran cañón. Andamos y nadamos sin complicaciones por un escenario solitario y de gran belleza. La única dificultad en este tramo de la excursión consiste en encontrar la salida correcta del barranco. Por eso tenemos que prestar mucha atención al recorrido:

Escaliguala:

Escaliguala

Escaliguala.

El camino del acceso llega a la zona de los Fornazos, que es un tramo más o menos recto. Más arriba llegamos a una curva muy pronunciada donde el río gira en total casi 180º hacia nuestra derecha. En medio del río reposa un bloque redondeado y la orilla a mano izquierda forma calas de arena y grava fina. En el cauce adivinamos huertos antiguos, hoy en día una explanada lleno de vegetación. Allí nace un camino, que sale del cañón. Como tiene un paso de III, no nos sirve como salida con el perro.

El Salto:

El Salto en el Alcanadre

El Salto.
A la derecha se encuentra una cascada que es fácil de trepar (en la foto no es visible).

Subiendo un poco más por el lecho encontramos el único salto que tenemos que trepar. El agua cae un metro entre bloques. Bajo circunstancias normales las pozas no cubren, y podemos subir con facilidad. Al perro tenemos que ayudar, ya que sus pies no llegan hasta al suelo dentro de las pozas.

¡Atención con los perros grandes! Si no somos capaz de alzar el perro porque pese demasiado, no podremos pasar.

Los Trucasians:

Los Trucasians

La zona de los Trucasians.

Superado el salto, entramos en la zona de los Trucasians. Por un cauce más estrecho seguimos girando constantemente hacia la izquierda durante un largo tramo formando una “U”.

Las pozas son más profundas ahora y en las paredes, a mano derecha, vemos la boca alargada de una cueva: la Cueva de San Juan. Toda esta zona es muy bonita y sorprende por el aislamiento que nos hace sentir a pesar que el aparcamiento estuve repleto de coches.

La Badina Cebollero:

La Badina Cebollero

La Badina Cebollero.
La vista directamente a la rampa por donde se inicia la senda para salir del cañón. La foto la tomé en la dirección de la corriente.
Nosotros llegaremos nadando por el pasillo inundado que se ve en la foto a la izquierda.

Un poco mas adelante llegamos a una poza profunda donde el cañón nos hace girar de golpe 90º a la derecha: La Badina Cebollero.

Este es el punto clave para salir del cañón.

Si pasásemos por esta salida en la Badina Cebollero llegaríamos en breve a un caos que nos impide el avance. Allí nos daríamos la vuelta para buscar la Badina Cebollero.

Fijándonos en la orilla de nuestra izquierda vemos una rampa rocosa con una higuera en un lado. En esta rampa nace un camino que nos lleva por una canal empinada a fuera del cañón. Después de un paso de trepada fácil (paso de I) llegamos por un sendero, ya bien marcado y menos pendiente, a un bosque y una pista. Giramos a la izquierda en dirección Huevo de Morrano y la seguimos. A poca distancia veremos a una pequeña explanada donde se encuentra un hito. A mano izquierda arranca una senda que nos llevará a otra atracción opcional.

El Mirador de Escaliguala:

La senda nos lleva en apenas 10 min a un mirador natural sobre la zona de Escaliguala. Como hemos pasado por allí hace poco tiempo merece una visita. La senda sigue hasta el cauce, pero no es recomendable, ya que tiene pasos delicados.

Volvemos a la pista y subimos por ella hasta su final en un collado. Ahora se presenta el Huevo de Morrano en su totalidad.

El Huevo de Morrano

El Huevo de Morrano desde el collado.

El Huevo de Morrano:

El Huevo de Morrano

El Huevo de Morrano. Se convierte en una aguja por el cambio de la perspectiva.

Sin duda es una de las formaciones rocosas más llamativas de la Sierra. Si el calor lo permite podemos intentar a verlo desde varias perspectivas, incluso remontando la pendiente a la derecha del Huevo hasta algún punto de buenas vistas como la misma brecha. Aunque es incomodo para andar por las piedras suelta en la canal y el matorral, vale la pena.

Seguimos por el sendero debajo del Huevo, pasamos unos paneles explicativos y cruzamos toda la falda de la Sierra del Paco hasta encontramos un cruce de caminos donde hay indicadores. Bajamos por el camino que nos lleva directamente a la Fuente Tamara.

Todo el trayecto es por terreno seco y árido, ya que apenas hay árboles que podría dar sombra. Cuando llegamos a dicha fuente y el río nos podemos refrescar de nuevo. El perro tendrá incluso necesitad de beber agua y mojarse.

El Estrecho de Tamara

El Estrecho de Tamara.
Roca y agua dibujan una imagen artística.

 La Fuente Tamara:

La Fuente Tamara

La Fuente Tamara. La fuente se halla a mano izquierda y el estrecho a la derecha.

Como he mencionado al principio: es una de las pozas mas bonitas de la Sierra de Guara. Aquí tenemos todo para aguantar un buen rato relajándonos: Agua fresca y potable, un merendero, una poza grande para nadar, acantilados para saltar y árboles para sestear.

Vale la pena introducirse nadando y buceando en el estrecho hasta donde la corriente nos impide el paso.

Antes de iniciar el retorno debemos visitar otro lugar mágico que está a un tiro de piedra. Se trata de otro estrecho que se encuentra 15 minutos río abajo donde el agua cae a una grieta en el conglomerado. Se puede rodear este sitio impresionante y peligroso por una senda para llegar a su poza final.

El Puntillo

El Puntillo.
La poza final en la luz de la puesta del sol.

El Puntillo

El Puntillo

El Puntillo.
El secundo estrecho por el cual podemos avanzar a nado.

Cuando llegamos al punto donde cae el agua unos 4m adentro de una grieta, controlamos al perro, pues hay rebufos, troncos y cuevas ocultas en la grieta y la corriente en la cabecera de la cascada puede ser fuerte. En la  orilla izquierda, hay una senda con un paso de I, que nos lleva río abajo por fuera del cauce y de los bloques que lo oprimen. Una vez debajo del caos no hay mas peligro y el cauce está abierto. Podemos ir cómodamente por la orilla hasta que el río cae a dentro de otra grieta. Esta vez la caída es más modesta, incluso podemos, si queremos, entrar en la badina estrecha que forma la grieta y seguir nadando. En la orilla izquierda hay una pequeña cueva y una fuente importante, donde el agua sale en varios chorros de la pared. Nadando o andando llegamos a la maravillosa poza final. Allí los acantilados desafían a los más valientes a saltar al agua.

El Puntillo

El Puntillo.
Uno de los valientes, Benji, que salta por los acantilados a la poza final.

Para volver a la Fuente Tamara rehacemos el camino.

Retorno:

Un poco más abajo de la poza de la Fuente Tamara sube a mano izquierda un PR balizado hacia la Presa de Bierge. Se trata de una pista que sube en lazadas por una fuerte pendiente.

Mirador de Tamara:

Los Estrechos de Tamara

Los Estrechos de Tamara.
Las vistas desde el mirador.

En la primera curva hacia la derecha se desvía una senda, poco marcada, que se acerca a un precipicio justo encima de la última parte de los estrechos. Con prudencia y controlando al perro, nos podemos acercar y contemplar una vista aérea de la Fuente y los Estrechos de Tamara. 

Otra vez en la pista seguimos subiendo hasta un cruce donde el PR se desvía hacia la derecha. Nosotros dejamos el PR y seguimos por la pista que remonta toda la loma para coronarla finalmente en un cortafuego. Subiendo por el mismo llegamos al coche.

El Estrecho de Tamara

El Estrecho de Tamara.
Robert no quiere adentrarse en esta grieta inundada y se queda en la fuente, un espacio abierto. De hecho, da mucho respeto – para no decir miedo – nadar entre los paredes pulidos.