1.1 – El medio ambiente

Este capítulo trata acerca de la directiva importante y básica que debe guiarnos en todas nuestras excursiones:

“Nuestro modo de proceder no debe dejar ningún tipo de secuela, ni huella en el entorno.”

Directivas como ésta se encuentran en muchas de las guías de montaña. Pero pensándolo bien, quizá es demasiado idealizada, dado que la experiencia muestra que la gente no le sigue. Por desgracia, me he encontrado a menudo con basura, restos de comida, dibujos rascados en las rocas, envoltorios de caramelos, estalactitas rotas, pañuelos, dibujos tallados en árboles, huellas por un campo recién sembrado, cáscaras de pipas, compresas, ganado que se ha escapado por una verja abierta, mondas de frutas, restos de cuerdas, bolsas de plástico, zapatos viejos y papel higiénico.

Por eso, y porque nos metemos en un terreno poco habitual para el senderismo – los barrancos – quiero explicar algunas directivas más detalladas para nuestro comportamiento en el medio ambiente.

El Pirineo desde Monrepós

El Pirineo desde Monrepós.

En general:

Nos llevamos toda la basura (envoltorios, restos de comida, botellas, clínex, cosas rotas como ruedas de bastones o cordones de las botas, ¡papel higiénico!, ¡colillas!). No dejamos basura, ni la enterramos.

Tenemos mucho cuidado con el fuego. No hace falta mencionar que no tiramos nunca las colillas al suelo, ni desde el coche, pero tenemos en cuenta que una simple botella de cristal puede focalizar la luz por las leyes de la óptica y provocar un incendio. La vegetación de la Sierra de Guarra se seca mucho por el calor en verano. Hay sitios predeterminados para hacer barbacoas, donde podemos hacer un fuego controlado.

Si nos tropezamos con ganado, debemos comportarnos de una manera que no lo asuste, y controlar, por la misma razón, al perro. Pasando verjas, puertas o similares las cerramos.

 

Anécdota:

En el refugio libre de Armeña encontraron hace años una vaca muerta de hambre que había entrado por la puerta abierta, pero no podía salir por un posible golpe de viento que cerró la puerta. No hace falta detallar la desgracia que paso la vaca y los montañeros que encontraron el cadáver.

Si vamos por los senderos, intentamos no salir de ellos. Aparte de que nos podemos perder más fácil, colaboraríamos en abrir un atajo. Estos atajos crean un nuevo recorrido de aguas de lluvias que va destruyendo poco a poco el camino original. Especialmente, si nos acercamos al lecho del río, debemos tener eso en cuenta.

Autopista en constucción

Foto panorámica Guara diferente.
La autopista sigue sin terminar y tardará… estamos en crisis.

El avance por el río:

Mientras avanzamos por el río, metiéndonos en los estrechos de los cañones, nuestra presencia tiene mucho más efecto en el ambiente, que en un terreno abierto. Nuestros ruidos parecen más altos, nuestros movimientos producen olas y vibraciones extraordinarias, nuestros pasos dejan huellas en la pátina de barro y, encima, los animales no tienen escapes para huir fácilmente de nosotros. En una frase: A los que viven en el barranco les estamos dando constantemente unos sustos terroríficos.

Por eso, debemos actuar aún con más responsabilidad en las partes acuáticas durante nuestras excursiones.  Aparte de las directivas mencionadas, debemos hacer caso a unas más.

Si gritamos, molestamos, entre otros animales y pájaros, a los buitres que son los habitantes originales de los acantilados en los barrancos. Gritando espantaríamos una de las mayores motivaciones y atracciones de todas las excursiones por la Sierra de Guarra: contemplar el vuelo de los buitres de cerca. Por la misma razón el perro no debe ladrar innecesariamente.

Si podemos, andamos por fuera del agua en la orilla o por la senda. Si no existe ninguna senda intentamos pisar el suelo más firme. Si tenemos que cruzar una poza, es preferible hacerlo a nado. Debemos evitar pisar dentro y fuera del agua el barro y la arena blanda. Si llega mucha gente a pisar aquel terreno blando, reduciría el crecimiento de los microorganismos que viven en el barro. Como estos organismos son la base de la pirámide trófica del río, afectaríamos negativamente con nuestros pasos a todo el ecosistema del río.

No rascamos innecesariamente la pátina de cal en las rocas, ni la toba de las cascadas. Los dibujos que se ven en los cañones famosos como el del Vero, del Formiga o la Peonera son actos de vandalismo irreparables.

Todas estas directivas de comportamiento nos las impone la responsabilidad con el medio ambiente. Da igual si el entorno está protegido o no, con un poco de sentido común una persona responsable puede entender, que estas directivas son correctas y uno debe seguirlas.

Como la Sierra de Guara es un parque natural tenemos que hacer caso a algunas normativas más por obligación. El capítulo siguiente trata de algunas de estas normativas a las que nos obliga la ley refiriéndose a los perros.

Vistas a la Hoya de Huesca desde la Sierra de Gratal

Vistas a la Hoya de Huesca desde la Sierra de Gratal.

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ÍNDICE DE LAS EXCURSIONES

… por duración

… por dificultad

… por temas

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