Gymkana por las maravillas de Naya

Poza y árbol

Poza y árbol, sello personal de la excursión de hoy.
Un rincón de gran belleza en el inicio de la Codera Naya.

Diseñar esta excursión me ha costado mucho tiempo – tanto que la tenia ya descartada en la pagina “Excursiones no recomendadas”. El problema es la falta de agua y en nuestras múltiples visitas acabamos, Robert a menudo y yo también a veces, agotados…

Ficha NayaLa zona de Naya es una suave ladera en la cara sur de la Sierra de Arangol. En el oeste está limitada por el Barranco Foncina que verte sus escasas aguas al Cañón de Tresuns por un inmenso salto. Hacia el sur los campos de Naya se esconden detrás de una ordinaria colina cuya ladera meridional se llama “la Costera de Naya” – un terreno hostil y seco, que conecta por largas pistas con el pueblo Morrano. Y por el este lo bordean los acantilados del mismísimo Río Alcanadre.

Se trata de un conjunto de campos, terrazas y recintos que fueron adaptados y cultivados desde la antigüedad. Encima de esto destaca el Castillo de Naya – una mole rocosa que, según cuentan, fue la ubicación de un castillo en su tiempo. No llegaremos a la plataforma cimera, así que no lograremos a ver los restos de este castillo. Pero aun así, este “porrón” de conglomerado nos revelará muchas otras singularidades.

Recorte Mapa Alpina

Recorte Mapa Alpina.

Como mencionado, se puede acceder desde Morrano o más bien desde Pedruel. En los dos caminos hay que caminar largas distancias por pistas muy calurosas. Los pocos excursionistas llegan normalmente desde las cercanías de Morrano, ya que esta ruta destaca con buenas vistas al espectacular Cañón de Tresuns y figura en algunas de las guías. Hay dos descripciones buenas sobre este acceso: Una en el libro de David Gómez “Parque de los Cañones y la Sierra de Guara – Rutas, Descensos, Naturaleza” y otra en el de Óscar Ballarín “Sierra de Guara – Excursiones, Ascensiones y Travesías”.

Por Robert – y todos nuestros amigos de cuatro patas – la he dado la vuelta a la tortilla y recomiendo en este articulo el acceso desde Pedruel. De este modo no podremos disfrutar de las vistas mencionadas al Salto de Tresuns, pero nos aprovecharemos de las aguas frescas del Río Alcanadre. He convertido la visita de Naya en una excursión acuática.

La primera parte, el acceso, es idéntico al paseo que se suele dar para visitar de la Ermita de la Trinidad. Este paseo por si mismo es muy recomendable, siempre cerca de la orilla del Alcanadre. La segunda parte es la aproximación a Naya por parte de la pista calurosa, mencionada anteriormente. Después de la visita de Naya donde podemos jugar a la gymkana y encontrar todas estas maravillas, nos introducimos al Cañón de la Peonera superior y regresamos a la ermita por las fabulosas pozas que se encuentran en este tramo del Alcanadre. Un día muy completo.

El Castillo de Naya

El Castillo de Naya desde el cruze central de las pistas.
Se asoma uno de los caxicos detrás de los arbustos.

¡Aún así tenemos que elegir bien la fecha! En veranos calurosos puede que este tramo del río se estanca. Normalmente no se seca de todo, pero si iríamos en pleno verano, perdería mucho de su encanto. La época o fecha para programarla es la primavera.

La Poza de Santo Tornil

La Poza del Puente de Santo Tornil.
A la izquierda en primavera y a la derecha en verano.

En la excursión de hoy nos afrontamos a muchos extremos:

  • traspasaremos terrenos muy secos y otros a nado,
  • pistas largas, monótonos y acantilados abruptos o
  • objetivos populares – como la Ermita de la Trinidad – y terrenos totalmente olvidados – como la los campos en lo alto de la Codera Naya.

Así que preparamos la mochila acuática, el almuerzo, una extra ración de agua y la correa para reinventar la visita de Naya.

Tiempo:

Del aparcamiento a la Ermita de la Trinidad: 30min.

De la Ermita al vado: 15min.

Avance por la pista hasta la Fuente Güega: 45min.

Visita de Naya: Total ~3h

  • Los Caxicos de Naya: 15min
  • El Castillo de Naya desde los caxicos: 30min a 1h
  • El Barranco Dorado desde los caxicos: 30min
  • La loma de la Codera Naya desde la Fuente Güega: 15min
  • Las Cuevas de Naya desde la Fuente Güega: 10min.

Bajada al Rio Alcanadre: 30min.

Regreso al vado: irrelevante, 1h.

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Total: 6h30, jornada completa

Aparcamiento:

En la carretera HU-341 a Rodellar, justo en el pueblo Las Almunias hay un desvío a Pedruel. Seguimos por esta carretera hasta el puente sobre el Alcanadre y aparcamos en uno de los ensanches de la pista que arranca a mano izquierda antes del puente. Hay sitio para dos o tres coches.

Acceso:

Seguimos las instrucciones para llegar a la Ermita. La pista se mantiene en la cercanía del río hasta la subida a la ermita.

La Ermita de la Trinidad

La Ermita de la Trinidad

La Ermita de la Trinidad.

Está ubicada en un montículo en medio de un amplio meandro del río. Detrás del edificio hay una bajada al río. Ya desde lo alto se ve que dicho meandro es una zona bonita de playas de grava y pozas. Un panel informa sobre la construcción y la costumbre que rodea esta ermita.

Para seguir debemos coger un camino que parte en la ultima curva de la pista antes de la ermita. Esta tímida senda nos lleva hacia el sur por lo alto de la colina. Después de haber flanqueado un campo nos sitúa en la cabecera de un salto rocoso. Unos hitos nos indican donde podemos bajar sin demasiadas complicaciones por estos escalones (Paso de I). De este modo empieza a bajar hacia el río cerca de una poza, inmensa y bonita, y más adelante topa con una pista que baja desde San Saturnino. Por esta pista llegamos finalmente al río al cual cruzamos por un vado natural.

Una de las pozas más grandes del Alcanadre

Una de las pozas grandes del Alcanadre.
La senda nos lleva a esta plataforma rocosa que invita a dar un buen brinco al agua.

En la orilla opuesta seguimos por la pista que asciende hasta que topa con otra que viene de Pedruel. En este punto encontramos carteles. Tomamos la dirección “Salto de Bierge” o “Fuente de la Tamara”. Desde la pista tenemos buenas vistas al río, especialmente a la Poza del Puente que nos da información sobre el caudal del río por este tramo. Es un buen momento para evaluar, si la excursión merece la pena.

La Poza de Santo Tornil

La Poza del Puente de Santo Tornil desde la pista.

Después de un largo trayecto por esta misma pista llegaremos a una balsa artificial. Esta será nuestro “pase” a Naya.

La Fuente Güega

La balsa de la Fuente Güega

La balsa de la Fuente Güega.
Robert se refresca.

La balsa rectangular se ve inevitablemente a mano izquierdo de la pista. En el otro lado encontramos un cartel que indica la fuente. Se halla a poca distancia escondida entre el matorral. Hay también una mesa de pic-nic allí.

Como indica el nombre, la fuente marca la frontera entre dos zonas. Así que las tierras que tenemos delante son las de Naya.

Para nuestra excursión esta fuente es un punto clave. Si no encontramos agua en la fuente o la balsa, recomiendo bajar al Río Alcanadre inmediatamente y dejar la exploración de Naya para otro día. Por toda la zona de Naya no vamos a encontrar más agua. Por eso, es muy importante que se moje y bebe el perro aquí.

Seguimos por la pista principal que nos adentra a la zona de Naya. Esta sube en zigzag y nos lleva en 15min a una bifurcación donde hay un cartel indicando el Castillo de Naya. Subiendo por esta pista llegaremos en seguida a  los caxicos que se encuentran muy cerca, así que ellos serán como el campo base de la exploración de toda la zona.

En el próximos párrafos se encuentran las descripciones de los “tesoros” de la gymkana, siempre partiendo desde los dos quejigos. No obstante, se pueden encontrar atajos entre las atracciones campo a través.

Croquis sobre la fotografía de Sigpac

Croquis sobre la fotografía de Sigpac.

Los Caxicos de Naya

Uno de los caxicos de Naya

Uno de los caxicos de Naya.

Destacan dos árboles descomunales muy cerca de la bifurcación mencionada.

Especialmente el primero es uno de los más viejos de toda la Sierra. Debemos contemplarle de todos los ángulos, ya que tiene un lado bastante cicatrizado y otro relativamente sano. En la última visita (Mayo 2015) tenía un aspecto más débil por la falta de hojas en algunas ramas en comparación a otros años. (Espero que no haya cogido ninguna enfermedad y que viva muchos siglos más.)

El más “joven” invita a sestear en la sombra de su amplia copa. Es un buen sitio para descansar.

No son los únicos árboles en Naya que merecen una visita. Hay más carrascas y caxicos en la ladera del extremo suroeste, entre la pista hacia el Salto de Tresuns y la senda a Morrano. De hecho, ya en la subida desde la fuente hemos podido ver alguna encina maja.

El viejo Caxico de Naya

El viejo Caxico de Naya.

El Castillo de Naya

La cara norte del Castillo de Naya

La cara norte del Castillo de Naya.

Podemos acercarnos desde la pista indicada o, más bien, por los campos de la cara sur del molde. Sea como sea, merece la peña rodear toda la montaña y explorar las cornisas y los abrigos accesibles. En muchos encontraremos restos de muros, recintos o otros testigos de la vida pastoral antigua, para no hablar de las muy buenas vistas que tenemos sobre toda la zona de Naya.

La parte más interesante son los abrigos desde la cara suroeste hasta la brecha (o cara norte del molde) y los de la peña continua. Allí se encuentran restos de refugios pastorales y grandes recintos en la faja principal. También hay una pila tallada en un bloque que recoge el agua de lluvias que gotea por los paredes. (En periodos de sequía no es potable, ni para el perro.)

El Castillo de Naya

El Castillo de Naya.
Robert en el recinto con la pila mencionada.

El Barranco Dorado

El Barranco Dorado

El Barranco Dorado.

Dado que el inicio de la pista que nos lleva hasta allí está camuflado por los campos y terrazas, nos debemos orientar por una torre de vigilancia por la cual pasa. Esta torre se encuentra en la loma divisoria entre los desagües de Naya (el Barranco Naya u él de la Fuente Güega) y el Barranco Focina que destaca con las atracciones mencionadas.

Pasando esta torre la pista baja directamente al lecho del barranco y lo cruza. Para visitar la ultima cascada del pequeño estrangulamiento dorado sólo resta subir unos pocos metros por el mismo cauce (normalmente seco). Veremos que la cascada esta cubierto con una pátina amarillento de distintos tonos y forma un rincón atípico.

Hay otro salto más arriba cuyo acceso es más complicado, ya que tendríamos que trepar y destrepar (¡!) por los laterales del primero.

La patina se produce por los minerales que lleva el agua que mana temporalmente en la Fuente Foncina. Este efecto geológico he visto también en una fuente temporal cerca de Nocito. Si la pátina está mojada tiene un color más intenso.

El Barranco Dorado

El Barranco Dorado.
Detalle de la ultima cascada.

El Salto de Tresuns

El Salto Tresuns

El Salto Tresuns.
Vistas desde el camino a Morrano. Aquel día de primavera llevó caudal.

Desde la misma pista podemos bajar (con ciertas molestias) por el cauce hasta la cabecera del salto. Por desgracia no hay buenas vistas, sólo podemos adivinar la caída y el abismo que tenemos cerca. Por todos modos hay que controlar al perro en esta zona.

Para ver el salto y el cañón mejor tendríamos que tomar el camino que lleva a Morrano y seguirlo hasta que encontremos un buen punto de vista en la cresta por la cual discurre. Sería una marcha adicional de aproximadamente 1h, por eso sólo lo recomiendo, si haya agua en el Barranco Foncina.

Después de haber visto todo eso o cuando no aguantamos más al calor, podemos volver a la Fuente Güega. Allí nos podemos refrescar, el perro y nosotros, y de este modo nos vamos preparando para explorar la Codera de Naya – ahora por arriba y después por abajo, si hay tiempo.

La loma de la Codera Naya

La Codera de Naya

La Codera de Naya.
Vistas al Alcanadre y la Cueva de San Martín en la otra orilla.

El Río Alcanadre describe allí un abrupto cambio de dirección entre los acantilados – la Codera Naya. Por la cresta que forma la lazada discurre un camino que lleva una brecha en el extremo este, un estupendo mirador natural sobre este tramo del río.

Tomamos la pista que parte junto a la balsa artificial hacia el este. En seguida nos lleva a una gran explanada. Desde allí vemos claramente la suave crestería delante. La tímida senda evita una zona kárstica al principio por la derecha, pero después discurre de nuevo por la misma cresta. Si no tenemos claro por donde encontrar la senda, podemos avanzar sin problemas por dicho centro de la loma.

Más adelante llegamos a una zona de campos abandonados. Todavía se ven los muros y terrazas, todo rodeado por un paisaje espectacular. Al fin nos corta el paso un resalte de roca, parte de una brecha. (Parece que se puede escalar o destrepar por la derecha para llegar al fondo de la brecha. Allí parece que una senda desciende hasta el río por una ladera a mano izquierda. Como el perro no podrá superar el destrepe, nunca lo he comprobado.)

A mano izquierda vemos abajo el Río Alcanadre y las bonitas pozas que forma entre los acantilados – la Codera Naya. Justo en el extremo opuesto de la lazada – no visible desde nuestro punto de vista – está la constante Fuente Los Arenales y la desembocadura del barranco del mismo nombre. A mano derecha el lecho está obstruido por los paredes y varios bloques. Este tramo lo llaman “los Bozos de Telito” y es el primer caos que de la Peonera superior.

La Codera de Naya

La Codera de Naya.
Mirando a las pozas del Alcanadre.

Volvemos a la explanada cerca de la balsa artificial. A mano derecha veremos dos hitos que marcan el inicio de una senda, tímida pero visible.

Las Cuevas de Naya

Las Cuevas de Naya

Las Cuevas de Naya

Esta senda nos lleva en suave descenso por una faja a unos abrigos – las Cuevas de Naya.

Dado a la presencia de unos muretes supongo que estas cavidades fueron usados por los pastores para guardar y proteger el ganado durante las noches. Como en muchos otros lugares de la Sierra de Guara los ganaderos se aprovechaban de la forma escarpada del terreno que limitaba el acceso y convierte el abrigo en un lugar relativamente seguro.

El siguiente objetivo es encontrar la bajada al Río Alcanadre. Ya hemos visto que el terreno es abrupto y la zona poco recorrida. Por estas razones va a ser la parte más delicada de la excursión. Por el camino descrito no hay que destrepar, ni escalar, pero pasaremos por tramos expuestos y zonas donde ya no se ve la trocha de la senda. ¡Hay que prestar atención y controlar al perro!

Primero nos tenemos que situar donde están los dos hitos que marcan el inicio de la senda a las Cuevas de Naya. Siguiendo esta senda veremos a muy poca distancia – quizás 20m – otro hito más pequeño debajo del camino. Este marca la bajada al río. La senda está poco configurada y parece más bien de cabras, pero las rocas teñidas de rojo que producen las pisadas -sean de humanos o de las cabras – nos guían bastante bien.

Río Alcanadre

Río Alcanadre.
Vistas desde la proa mencionada.

Al principio desciende en linea recta hasta una bifurcación. La senda derecha nos llevaría a una proa expuesta de muy buenas vistas. Después la senda terminaría en una cueva cuyo acceso es algo delicado. Así que no vale perseguirla.

La senda izquierda, nuestra bajada al río, nos introduce a otra cueva que se encuentra a poca distancia más abajo. Allí tenemos que pasar al otro extremo de la boca y bajar el pequeño resalte de roca. Delante de nosotros se extiende un bosque por el cual no se ve ningún rastro de camino. Pero eso engaña, la continuación de la senda esta cerca.

Así que, desde el extremo izquierdo de la cueva (mirando hacia fuera) tenemos que bajar en linea recta traspasando el boj sin camino obvio. En unos 5m topamos con una senda que sube desde la izquierda. Esta senda está bastante vestida, pero se ve claramente su existencia. En suave descenso nos lleva a unos campos abandonados desde donde hay varias posibilidades para bajar al lecho del río. Sólo resta buscar la mejor y llegaremos a uno de los rincones más bellos del Río Alcanadre.

El Estrecho O Caxigo

El Estrecho O Caxigo

El Estrecho O Caxigo.

El rincón en el que nos encontramos destaca con dos pozas que se dan las manos, una cueva y unos cuantos quejigos que bordean la orilla.  Las playas de grava invitan a sestear y las pozas… Es uno de los momento para disfrutar de la Sierra de Guara – sólo, sin moverse. Flotando, escuchando y mirando.

Para nuestra excursión estas pozas son el punto donde termina la parte árida y empieza la acuática. La ruta sigue río arriba, pero si el tiempo lo permite podemos explorar la zona río abajo hasta la Fuente de los Arenales – la Codera Naya.

Es muy recomendable, pero nos costará como mínimo 2h ida y vuelta. Así que sólo es una opción, si la visita de Naya fue más corta de lo previsto.

La Fuente de los Arenales

El estrecho siguiente a la Fuente de los Arenales

El estrecho siguiente a la Fuente de los Arenales.
Agua fresca y limpia.

Bajamos por el lecho del río cruzando varias pozas a nado, especialmente la penúltima es muy larga.

El rincón que forma la desembocadura del Barranco de los Arenales es muy idílico, ya que la fuente proporciona agua fresca y limpia. Especialmente en épocas de caudal reducido se aprecia el agua transparente que mana. Si nos atrevemos a dar un baño en la poza después de la fuente, notaremos la diferencia de las temperaturas las aguas.

Cruzando dicha poza estrecha, y otra más, se llega al inicio del Bozacal del Telito – un gran caos de inmensas rocas. Como el avance por allí es más complicado dejamos su exploración (los quejigos (¡!), sifones, saltos y pozas) para otro día cuando estemos equipados correctamente y no llevemos el perro.

Volvemos al Estrecho O Caxigo.

La Peonera Superior cerca de la Fuente de los Arenales

La Peonera Superior cerca de la Fuente de los Arenales.

Rumbo contra la corriente avanzamos poza por poza a veces a nado. De este modo nos acercamos a una preciosa poza con una carrasca característica encima de un bloque donde se encuentra un puente en ruinas.

La Poza del Puente

La Poza Santo Tornil

La Poza del Puente Santo Tornil con la carrasca característica.

En la orilla derecha halla todavía un zócalo y enfrente un anclaje de apoyo de madera entre los bloques. Dos testigos del desaparecido Puente de Santo Tornil.

La poza destaca con varios bloques de tamaño mediano dentro del agua. Estas rocas en combinación con la carrasca convierten la poza en un lugar fabuloso.

Seguimos vadeando y nadando por el río. Más adelante (exactamente en la octava poza, la del Punte de Santo Tornil incluida) hay una salida del cauce a unos campos en la orilla izquierda, nuestra derecha. Por estos campos discurre una senda que nos facilita el camino restante hasta el vado que conocemos del acceso. Sólo resta volver a la ermita. Si nos queda tiempo, se ofrece la bonita poza que se encuentra antes de la subida por el salto rocoso para descansar antes de volver.

Robert y el Río Alcanadre

Robert y el Río Alcanadre.

Retorno:

Volvemos por el mismo camino por la ermita al coche.

En la Fuente de los Arenales

En la Fuente de los Arenales.
Robert ha encontrado su rinconcito.

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El Mascún total – Vuelta por los miradores

El Castillo encima de los Oscuros de Otín en el Mascún

El Castillo encima de los Oscuros de Otín en el Mascún.
Robert se lo pasa bien.

En mi personal ranking de excursiones, esta es mi favorita. Los lugares a los cuales nos lleva son tan espectaculares, aislados y únicos que me dejan boquiabierta por la alegría y bienestar cada vez de nuevo.

Ficha Mascún total

Recorte Mapa Alpina

Recorte Mapa Alpina.

Los que conocen la magia del entorno de la Senda del Turmo encontrarán en esta ruta una belleza parecida, pero a lo grande. Vamos a ver todos los tramos del cañón desde distintas perspectivas durante todo un día: la cresta de los Cagatés y la Ciudadela, el Mascún Real y  el Barranco de Otín, los Oscuros y las Fajas del Mascún o las Cascadas de Peña Guara y el Saltador de las Lañas. Todo eso en una ruta circular apta para el perro que nos llenará completamente una jornada.

Como con todas las excursiones largas (pero especialmente en este caso) disfrutaremos más, si conociésemos partes del Mascún de marchas anteriores. De hecho, sería bien haber hecho el descenso del Mascún antes. Así podríamos completar lo visto con las experiencias que hemos tenido en el barranco, en los rapeles, en los Oscuros, en el agua.

Los posibles problemas que podríamos encontrar en el camino son cuatro:

    1. El Río Mascún se seca en primavera y pierde en verano mucho encanto. Recomiendo realizar la excursión estrictamente en invierno o primavera. Si elegimos la fecha dentro de una ola de frió invernal, podemos encontrar a las cascadas congeladas lo que multiplica la belleza de la misma al infinito…
    1. Las cornisas y fajas lleguen a ser estrechas en algunos puntos, por eso no es apta para gente que sufre de vértigo.
    1. Los senderos no son fáciles de perseguir, especialmente en la zona del Barranco de Cochás, donde la senda está realmente perdida, hay que saber orientarse muy bien. Pantalones largos son imprescindibles.
  1. Es una excursión larga y fatigosa. En atención a los puntos 2 y 3 hay que tratarla como una realmente seria.
La Cornisa del Barranco Lañas

La Cornisa del Barranco Lañas.
Perros o personas que sufren de vértigo no podrían disfrutar como Robert.

Preparamos la mochila con agua y el almuerzo, la correa y un buen mapa para gozar de unas perspectivas del cañón más famoso de la Sierra como pocos turistas y barranquistas las conocen.

Tiempo:

De Rodelar a Cheto 15min

De Cheto a la Cresta de los Cagatés 45min

De Cagates los Fornocales 30min

De los Fornocales a los Campos colgados 30min

De los Campos a Cochás 1h – 1h30

De Cochás al Saltador de las Leñas 1h – 2h

Del Saltador al Inicio de las Fajas del Mascún 30min

Por las fajas hasta Otín 1h

De Otïn a Rodellar 2h

(En la zona del Barranco Cochás los horarios son muy relativos debido a la alta posibilidad de perder el camino. Supongo que la primera vez el lector tendrá que darse varias vueltas y hacer un poco de “pinching” para encontrar los objetivos siguientes.)

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Total: irrelevante, 9h, jornada completa

Aparcamiento:

Aparcamos el coche en Rodellar.

Acceso:

La excursión empieza bajando del coche.

El Mascún Superior

El Mascún Superior.
El paisaje que nos espera en el cañón.

Buscamos uno de los senderos que lleva a Cheto. El más corto arranca a mano derecha de la Casa Florentino, el primer restaurante en el pueblo.

En Cheto tomamos una senda que lleva a la Ermita de la Virgen del Castillo. Después, ya en la cuenca del Barranco de la Virgen, ignoramos el desvío que nos bajaría a dicha ermita y seguimos recto adentrándonos a la zona alta del mismo barranco. La senda ya no está balizada, pero limpia y clara.

Cruzamos el barranco y después de una primera subida más pronunciada llegamos a una loma de matorral bajo donde la senda se desdibuja un poco, pero finalmente se une con una pista que viene desde el norte.

1er Mirador – La cresta de los Cagatés

Vistas de la cresta de los Cagatés.

Vistas de la cresta de los Cagatés.
En esta perspectiva el Mascún procede de las tres Sorores.

En medio de la loma, antes de llegar a la pista, debemos acercarnos al borde del precipicio que tenemos a mano izquierda. Es el final de dicha cresta y – en mi opinión – el mejor mirador del Mascún. Si seguimos subiendo por la tímida senda que viene de la cresta, nos unimos con la pista igual, sin perder las vistas al Cañón del Mascún que procede en esta perspectiva de las tres Sorores.

La pista está invadida por el erizón y en algunos tramos queda nada más que una pequeña senda. Más adelante cruza una amplia glera, donde la dejamos y descendemos por una senda que está bien marcada con hitos. Después de 200m de bajada la senda se mete en el bosquecillo que está a nuestra derecha y sube a unos campos en una suave loma.

2º Mirador – El Fornocal de Otín

El Barranco de Otín

El Barranco de Otín.
El gran rapel volado de 40m se encuentra en la zona anaranjada. El resto del barranco es una grieta oscura en la foto.

La senda cruza los campos sin más, pero debemos bajar a mano izquierda campo a través hasta el borde de la meseta herbosa. Desde allí tenemos estupendas vistas al Barranco de Otín que está justo enfrente.

Seguimos por la senda hacia el norte. La senda discurre horizontalmente por campos abandonados y bosquecillos, cruza el Barranco Fornazos y nos lleva en suave ascenso a un collado donde encontramos muros de soporte entre las carrascas – un primer rastro de la civilización, aunque en aquel lugar olvidada.

Antes de cruzar el collado y introducirnos a la cuenca del Barranco Chocás, debemos explorar esta zona de terrazas.

3er Mirador – Los Jardines Colgantes de los Oscuros de Otín

Los Jardines colgantes de los Oscuros de Otín

Los Jardines Colgantes de los Oscuros de Otín.
Robert como yo, disfrutamos de las vistas.

Por una tímida senda podemos bajar entre las carrascas y los campos abandonados hasta el borde de los acantilados que caen directamente a los Oscuros de Otín. El panorama es otra vez de la primera, pero desde este punto podemos observar la maravillosa torre/ventana rocosa, denominado “el Castillo”, en la otra vertiente. Para mi es la formación más bella de la Sierra. Más adelante la veremos del otro lado y nos sorprenderá la casi perfecta simetría.

Volvemos al collado. Allí debemos parar y observar la próxima etapa para orientarnos bien.

La zona del Corral de Chocás y Paniebla

La zona del Corral de Chocás y Paniebla.
La foto la tome justo del collado mencionado.

Vemos delante los muros del Corral de Chocás cerca de un resalte rocoso que se tuerce hacia nuestra izquierda, hacia el cañón y fuera de nuestra vista. El objetivo es llegar a estas ruinas.

Entre nosotros y el corral hay un barranco, el Cochás, que se divide en dos afluentes más arriba. El terreno en esta zona es más suave y los dos barrancos no han cortado el terreno tan abrupto como el principal más abajo. Por eso vamos a tener que pasar por aquella zona haciendo una amplia vuelta sin perder o ganar mucho desnivel.

La prolongación de nuestra senda que está limpia y desciende claramente, es el acceso al Barranco Chocás y sólo sirve a los barranquistas. NO LA TOMAMOS. Hay rastros de una senda, perdida, invadido por el matorral y casi invisible, que parte en el collado a mano derecha y discurre casi llano por media ladera hacia el este, valle arriba. Andando por dicha senda es como ir campo a través, pero si somos capaces de avanzar horizontalmente, no nos perderemos, porque la senda topa con una pista cerca del afluente izquierdo del Chocás.

Si hemos encontrado la pista, la debemos seguir hacia la izquierda, por el terreno entre los dos barrancos. Cruzamos la loma divisoria y empezamos a subir paralelo al afluente derecho. Tomamos el ramal izquierdo en una bifurcación y seguimos hasta que la pista muere un poco más arriba justo en el cauce. En este último tramo de la pista tenemos el corral muy cerca en el otro lado del barranco, pero no he encontrado ningún paso fácil hacia él. Por eso, creo que es más aconsejable hacer todo la vuelta descrito.

El Templo de Bagüeste

El Templo de Bagüeste en primer plano.
Detrás vemos a la Punta Fuesa, la Punta Suelsa y el Bachimala.

En el cauce arrancan dos sendas en dirección noroeste. La de la izquierda lleva directamente al corral y la de la derecha, la prolongación mutilada de nuestra pista, lleva a la loma encima del corral, que se llama, según Alpina, “Paniebla”. Como hay vistas estupendas que no nos debemos perder, subimos a dicha loma y bajamos después cómodamente por las campas a nuestro objetivo.

El Corral de Chocás o la Cañada Cerrada

El Corral de Chocás.

El Corral de Chocás.
Debajo de él empieza el resalte rocoso que nos guiará en el siguiente tramo.

En la loma hemos disfrutado de vistas excepcionales al templo de Bagüeste enmarcado por los gigantes nevados del Pirineo Central. Si hemos dirigido la mirada hacia el noreste habremos visto también la Peña Telera de una perspectivas poco usual.

Siguen las dificultades para encontrar y perseguir al camino. Ahora discurre por la base del resalte rocoso que empieza justo debajo del corral y se adentra al Cañón del Mascún. Este resalte es nuestra primera referencia para llegar al Saltador de las Lañas.

Al principio no se ve ninguna senda y muchas veces tenemos que alejarnos de la pared para evitar la vegetación espinosa y densa. Después de unos cientos metros se establece una senda que discurre por la faja que se forma debajo del resalte. Más adelante la senda nos hace bajar a otra faja inferior. Seguimos bien pegada a la pared y sin darnos cuenta estamos andando en medio del cañón y se abren impresionantes vistas sobre él.

Las Cascadas Peña Guara

Las Cascadas Peña Guara desde la faja que desciende de Cochás.

En la zona donde se encuentran unos covachos tenemos que prestar mucha atención de nuevo. Primero pasamos por unos puntos de vista excepcionales a las Cascadas Peña Guara y después tenemos que cruzar en ascensión (¡!) una canal para encontrar la entrada a la cornisa final que cruza la cascada seca del Barranco Lañas. Una vez en dicha cornisa no hay pérdida para llegar al cauce del Mascún.

Las Cascadas Peña Guara

La poza debajo de las Cascadas Peña Guara

La poza debajo de las Cascadas Peña Guara. En invierno llega a congelarse. Como a Robert le gusta la nieve disfruta como nunca antes.

Justo antes de la parte estrecha de la cornisa pasamos por un bloque grande a mano izquierda. Allí podemos descender entre el boj por sendas de cabra hasta el cauce abierto debajo de dichas cascadas. La bajada es incomoda y muy pendiente, pero sólo así llegamos a uno de los rincones más bellos de todo la Sierra: una piscina de bajo de una fabulosa cascada, bloques y proas. Río abajo se encuentran más pozas, agujas y paredones para explorar, hasta el avance cerca de los Oscuros de Otín resulta cada vez más complicado. Tenemos que calcular que la visita de la zona nos cuesta una hora adicional. Si queremos bajar más por el cauce tenemos que prestar atención a la hora, por que todavía no hemos cumplido con la mitad de la ruta.

El Saltador de las Lañas

El Saltador de las Lañas

El Saltador de las Lañas invernal.

El agua cae en 4 escalones 30m a una poza en medio de un umbrío circo. Hay otra poza más expuesto al sol donde se puede sestear en la orilla. Si tenemos suerte podemos observar a los baranquistas realizando los rápeles para salvar este primer obstáculo del Cañón del Mascún. Hemos hecho la mitad de la excursión y merecemos un buen descanso.

La vuelta por la otra vertiente es más fácil, ya que los caminos son más recorridos desde antaño y se encuentra un pueblo – Otín – en medio. El camino se inicia justo en el punto donde hemos llegado al cauce. Se aprovecha de un sistema de cornisas que nos lleva a fuera del cañón por el Barranco Raisen, un afluente derecho del Mascún. En el principio debemos estar atentos a no pasar de largo de un espolón que se encuentra a mano izquierda de la senda y cuya cima es accesible.

4º Mirador – El espolón de las Cascadas Peña Guara

Las Cascadas Peña Guara

Las Cascadas Peña Guara.
Imágenes parecidas se encuentran en las guías buenas y en Internet – sin duda el mejor mirador para estas cascadas.

Los 10 metros para llegar a él son expuestos y aéreos, pero aún así es imprescindible su visita, ya que se trata de la mejor perspectiva de dichas cascadas.

Seguimos por la senda que discurre por las cornisas, siempre atentos a los hitos. Pronto nos adentramos al Barranco Raisen y vemos la gran cascada debajo de nosotros. El entorno es espectacular y debemos tomar tiempo para observar la zona de la confluencia de estos dos barrancos. En una zona más suave, después de la cascada, la senda nos acerca al cauce del Raisen donde hay una bifurcación que no es muy visible.

Las cornisas del Barranco Raisen

Las cornisas del Barranco Raisen.

El camino mejor marcado sigue recto a la meseta de Otín (seria un retorno simple por un pista a Otín) y una senda tímida baja al cauce. Descendemos por ella y trepamos (paso d I) en la otra orilla por una losa unos tres metros a fuera del cauce. Allí se forma de nuevo un camino bien claro que discurre por la otra vertiente del barranco y se adentra nuevamente al Cañón del Mascún por un sistema de cornisas y fajas.

La cascada grande del Barranco Raisen

La cascada grande del Barranco Raisen invernal.

Ya no hay dificultades para continuar y la senda nos llevará a las cercanías de la Peña Los Moros que culmina en dos torres unidas por un puente: el Castillo.

5º Mirador – La Peña Los Moros

El Castillo en el Mascún

El Castillo en el Mascún.
En las cimas de las torres los buitres están en paz y tranquilos.

Durante el último tramo hemos podido ver las fajas por donde hemos bajado al Mascún y en algunos puntos se divise la iglesia de Bagüeste en lo alto. Todo el camino es un mirador natural que aumenta en espectacularidad con cada paso hasta culmina en la perfecta perspectiva del Castillo.

Recuperamos la marcha por las cornisas de este mundo extraño de agujas y precipicios hasta la loma que baja del Puyal de Otín, donde se abren las vista hacia el oeste y al pueblo abandonado de Otín. En este punto podemos optar por regresar a Rodellar por la Senda del Turmo que arranca en la misma loma un poco más abajo o ser fieles a la ruta de los miradores y visitar al pueblo descendiendo por la pista.

Otín

Dos quejigos en Otín

Los dos famosos quejigos en Otín.
Se encuentran donde se aleja el PR del pueblo y parte hacia Rodellar.
De ellos parte otra senda que lleva a la gran cascada del Barranco Otín, igual que la senda descrito en el texto.

Sin duda vale la pena la visita de los dos barrios de este pueblo, ya que era en su tiempo una aldea de cierta importancia. Podemos explorar una casa que fue rehabilitada por gente joven hace unos pocos años y en el barrio alto hay una bonita iglesia.

Para seguir por la ruta de los miradores debemos ignorar el PR y buscar una senda poca marcada que sigue al curso del Barranco de Otín.

Lo más fácil es, ir por el sendero a Rodellar que arranca en el Barrio Bajo y rodea el Barrio de la Iglesia por el este. Cuando empieza a ascender un poco y alejarse del curso del agua podemos desviarnos por una senda que nos situará en la cabecera de la gran cascada del Barranco de Otín.

6º Mirador – La cabecera de la gran cascada del Barranco de Otín

El Barranco de Otín

El Barranco de Otín.
Cuando el lecho del río está seco deja una cicatriz rojiza en el verde de la vegetación.

El patio de más de 70m es la principal razón porque esta cascada es considerada como una de las más espectaculares de todo la Sierra, especialmente con caudal. Si el cauce está seco, nos podemos acercar por él hasta donde la prudencia se nos permita.

Río arriba hay bonitas pozas en las cuales podemos tomar un refrescante baño. Estas marmitas son bonitas, pero por desgracia habitualmente secas.

Para seguir por nuestra ruta debemos situarnos en una pequeña loma que está en el suroeste de la cabecera y coger la senda que discurre por el borde del Cañón del Mascún hacia el sur. (No debemos tomar la senda que sube en dirección oeste, nos llevaría en seguida al PR.)

La senda nos lleva por el terreno más cercano a los acantilados como estamos acostumbrado en la excursión de hoy. En este tramo del camino debemos mirar hacia detrás de vez en cuando para disfrutar de más vistas a la gran cascada. Al final topa con el PR en el Canal del Quejigar. Allí debemos adentrarnos al bosque de los Caxicos.

El Quejigar

La Canal de Quejigar

La Canal de Quejigar.
Un caxico viejo y retorcido.

Entre unos viejos campos abandonados en la cabecera de una canal ha resistido este Caxicar durante cientos de años que destaca con algún quejigo descomunal y otros ejemplarios de forma excesivamente retorcida.

El resto de la ruta realizamos por el PR y carece de dificultades. En el punto más elevado del camino, antes de bajar la Costera de Otín, debemos descansar en un espolón a mano izquierda para contemplar el Mascún Real a vista de pájaro.

7º mirador – El Mascún Real

El Mascún Real

El Mascún Real.
Este mirador destaca con una importante caída, casi vertical. La foto la tomé a una hora ya avanzada.

Retorno

La ruta sigue siendo espectacular (la Cuca de Bellostas y la Cuidadela, La Torre de Santiago, el Delfín o el Manantial del Mascún, para nombrar algunas de las atracciones), y fácil de seguir: después de un descanso en este mirador aéreo, el PR nos lleva en fuerte descenso al cauce del Mascún y finalmente a Rodellar.

El Saltador de las Lañas

El Saltador de las Lañas.
Robert descansa en la orilla de la poza soleada.

La Senda del Turmo y el Mascún Real

 El Cañón del Mascún

En el Cañón del Mascún por la mañana de un precioso día en primavera.
Robert intenta superar la poza sin mojarse.

La ruta de Rodellar a Otín por la Costera es, junto con la de las Pasarelas de Alquézar y la visita de San Martín de la Val d’Onsera, una de las más famosas de toda la Sierra. La variante circular por la Senda del Turmo es un poco más exigente, difícil y por eso menos recorrido, pero la única y verdadera manera de conocer el Mascún Real al fondo. Encontraremos joyas de paisajes de tanta belleza que se escape de mi capacidad de expresarlas en castellano…

Ficha TurmoPara los barranquistas el Mascún es el corazón de Guara, dado que es técnico, largo, completo y muy bonito, especialmente los Oscuros de Otín, por su parte el corazón del Mascún, son la mar de bonito.

Con el perro no llegaremos a pasar por este tramo, pero todas las atracciones de la parte río abajo, el Mascún real e inferior, las podemos contemplar durante la excursión – justo lo que la mayoría de los barranquistas ya no percibe después de aproximadamente 7h de caminata y 11 rápeles. (Lo mismo les pasa en el Barasil después de las Gorgas Negras).

Dos quejigos características cerca de Otín

Dos quejigos característicos cerca de Otín.

El recorrido es fácil de seguir, ya que una parte discurre por el lecho del río y otra es un PR. En todos los libros se encuentran descripciones de la ruta o, por lo menos, unas variaciones de la misma. Los senderos están bien indicados y trazados, incluso el tramo del Turmo y los únicos obstáculos los encontraremos en el mismo río y eso lo debo detallar un poco más:

1) La fecha

En primavera o después de lluvias importantes, cuando el Mascún lleva agua, la excursión es muy bonita, insuperable, pero el avance, sea por el agua o por las sendas que evitan las pozas, es mucho más lento. Ademas, encontraremos agua en el Barranco de Otín cerca del pueblo, que el perro agradecerá.

En verano y otoño se seca. Entonces resulta menos atractivo, pero podemos caminar cómodamente en muchos tramos por el lecho del río.

La Iglesia de Otín

Otín, el Barrio de la Iglesia.
En cuando llegamos por la Senda del Turmo al collado, se abren las vistas a este pueblo abandonado delante de nosotros.

2) Las pozas y el caos

Los caminos que evitan las pozas o el caos son en general “sendas de cabras”, mucha vegetación, mala traza, expuestos y varios resaltes y escalones para trepar. No son del todo fácil y requieren más bien una descripción que una simple mención.

Eso ofrecen dos libros:

  • La Guía Alpina “La Sierra de Guara de Oscar Ballarín y
  • La Guía de Barrancos “Sierras de Piedra y Agua” de Enrique Salamero.

3) El sentido de la ruta

La Senda del Turmo es una cuesta muy fuerte y larga, donde nos cargaremos las rodillas considerablemente, si la bajamos. Por eso, el sentido correcto de la excursión es el anti horario. Pero introducirse en el cañón bajando por dicha senda es un espectáculo inolvidable que no se debe descartar. Una persona entrenada, que tiene experiencia en bajar a plomo más de 400m de desnivel, puede asumir el riesgo y plantear la excursión en el sentido horario.

El Cañón del Mascún

El Cañón del Mascún.
Justo aquí la Senda del Turmo se desploma y se introduce al barranco.