Used – Azpe – Bara

En el camino de Used a Bara

Volviendo a Used.
Nos saluda el Tozal de Guara.

Ya he tratado varias excursiones por la Sierra de Belarra y Aineto como “Por el Barranco de Abellada a Azpe” o “De Lusera a Ibirque“. Todas estas rutas tienen un patrón común, que es la forma tetragonal, ya que los caminos conectan siempre cuatro puntos cardinales – dos en lo alto de la sierra (que suelen ser pardinas o despoblados) y dos en el fondo del valle (que suelen ser pueblos o aparcamientos).

La ruta de hoy dibuja un triangulo. Esta forma es sorprendentemente distinta a dichas rutas “gemelas”.

Recorte Mapa Alpina

Recorte Mapa Alpina.

Esta circunstancia se debe a la carencia de un pueblo en el Barranco del Cardito. Si miramos el mapa de la zona, veremos que en cada valle que forman los barrancos que surcan la cara sur de la Sierra de Belarra o Aineto, ubica las ruinas de un asentamiento en lo alto – todos menos el Barranco del Cardito.

Used

Used.
Una bonita borda con un nogal a lado.

Puede que nunca había ninguna aldea allí, o las ruinas han desaparecido ya hace mucho, mucho tiempo.

Sea como fuere, hoy en día no se ve ni rastro de despoblado, lo que conlleva una mala infraestructura de caminos por la cabecera de dicho barranco.

Especialmente para la ruta de hoy esta circunstancia impide que bajemos directamente por el trayecto del agua hasta el Salto de la Tosca donde podríamos incorporarnos al GR 1 para volver al inicio de la ruta. Sin embargo, nos obliga hacer una larga vuelta hasta el pueblo de Bara para acabar sin problemas la ruta circular. Como consecuencia la excursión es más larga y con forma de triangulo en vez de tetragonal, pero igual de bonito y entretenido como las rutas gemelas mencionadas al principio.

Ficha BaraLa ruta de hoy destaca sobre todo con las buenas vistas sobre la zona de Bara, el pueblo abandonado de Azpe y el Salto de la Tosca o de Cardito. Además podemos descubrir rincones muy idílicos en los pueblos Bara y Used.

Preparamos la mochila con el almuerzo, el agua y la correa del perro para hacer de nuevo un “viaje en el tiempo” por la cara sur de la Sierra de Aineto.

Tiempo:

Del aparcamiento a Used: 10min.

De Used a Azpe: 1h.

De Azpe a Bara: 2h15.

De Bara a Used: 2h30min.

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Total: 6h, jornada completa.

Aparcamiento:

En la carretera de Nocito a Bara, antes del desvío a Used hay un aparcamiento a mano izquierda.

Acceso:

Subimos por la pista a Used.

Used

El Templo de Used

El Templo de Used.

En la plaza con el nogal encontraremos la fuente.

Recomiendo invertir tiempo para explorar el pueblo ahora al principio de la marcha. (Volveremos, pero mucho más cansados y con menos ganas de andar adicionalmente al final de la excursión.)

Algunas de las casas fueron rehabilitadas, así que veremos detalles modernos como construcciones antiguas o ruinas – en conjunto muy interesante y bello. Además merece la pena visitar las ruinas del templo que está ubicado cerca de la cima del Puntón del Castellar, la peña que domina el pueblo. Además la cima expuesta proporciona buenas vistas sobre los alrededores.

Unos carteles indican los objetivos de los caminos que parten del pueblo. Nosotros nos ponemos en marcha siguiendo la senda hacia Azpe. ¡Cuidado! no es el GR.

El camino baja al Barranco de Used, lo cruza y empieza a ganar altura subiendo por un bosque en dirección norte. Poco antes de Azpe se acerca de nuevo al barranco y lo cruza por la presa del molino, que se encuentra en la orilla opuesta.

El Molino de Azpe

La poza del Molino de Azpe

La poza del Molino de Azpe.

Si hemos prestado atención habremos visto la preciosa poza que se encuentra debajo de la presa. Vale la pena acercarse e incluso bañarse, si la temperatura del ambiente lo permite.

Después de cruzar la presa, podemos acercarnos al molino por la antigua acequia. Por desgracia el edificio se ha derruido hace mucho tiempo.

Seguimos por la senda principal. En breve nos lleva a Azpe.

Azpe

Used

Used.
Robert en el camino recién limpiado.

El pueblo está invadido por el saúco, las zarzas y la hiedra los cuales impiden el acceso a casi todos los edificios. Sin embargo, los camino se limpiaron y nos conmoverá la típica melancolía paseando por los calles de este pueblo relativamente grande.

La atracción más llamativa, sin duda, es el templo – grande, aislado y siniestro, pero tampoco accesible. Nos podemos acercar a él por los campos a mano izquierdo de la senda que parte hacia Bara que arranca en el barrio bajo (cartel).

Después de haber explorado la aldea, seguimos por dicha senda, la que lleva a Bara, en dirección este y cruzamos en seguida de nuevo el Barranco de Used. La senda nos lleva en suave ascenso por un pinar a un collado cercano. Este collado da acceso a una faja que discurre en lo alto por una empinada ladera. Ya en el mismo collado, pero también en el trayecto por la faja, tenemos impresionantes vistas sobre el valle debajo de nosotros – el Valle de Bara – y todas las montañas que lo rodean. Un buen lugar para descansar.

La senda discurre por dicha faja para introducirse a continuación en el valle del Barranco del Cardito. Allí empieza a descender decididamente en numerosas lazadas hasta el  mismo barranco donde el perro puede refrescarse de nuevo. Por la otra orilla la senda discurre por terreno mucho menos abrupto y nos situará después de una larga marcha en el pueblo de Bara. Debemos controlar al perro, ya que siempre hay ganado por la zona y Bara es un pueblo donde todavía hay habitantes.

Bara

Bara

Bara.
Llegando del Valle de Fuinas al pueblo.

Esta idílica aldea en la orilla del Alcanadre destaca con una iglesia muy bonita situada en un pequeño montículo al norte del núcleo. Si tenemos tiempo podemos asomarnos a una preciosa poza por una senda que parte de la iglesia y remonta el río. Nos costará 5min para llegar. En 5min más llegaríamos al molino de Bara.

Otras atracciones encontramos en el mismo pueblo. La fuente está en el camino antiguo entre la iglesia y el pueblo. Hay un nogal muy viejo, de tronco grueso, a lado de uno de los huertos del pueblo. Había un hotel en el centro, que finalmente cerró ya hace años. Todavía podemos admirar el caserón rehabilitado. Hoy en día, sólo queda un refugio libre para alojar a los excursionistas que quieren pernoctar en el pueblo. Se encuentra en el lugar donde termina la carretera asfaltada que llega desde Nocito. Y justo allí tenemos que coger el GR 1 en dirección Used para encarar la ultima recta del triangulo escaleno.

El GR 1 discurre cerca de la carretera hasta un modesto collado donde la cruza. En continuación llegaremos en breve a la orilla del Barranco del Cardito lo cual es la siguiente referencia que seguir hasta topar con el bello Salto de la Tosca.

El Salto de la Tosca

El Salto de la Tosca

El Salto de la Tosca

El Salto de la Tosca desde la cabecera

El Salto de la Tosca desde la cabecera.

Se trata de una poza de tamaño considerable donde el agua cae por un salto de unos 5m.  A lado de los chorros principales hay una colada de toba y varios bloques reposan en la orilla de la badina. En la cabecera veremos en la orilla izquierda los restos de un murete. Parece que la altura del salto fue aprovechado para llevar el agua por una acequia a los campos colindantes o a un molino río abajo.

Como todavía nos quedan casi dos horas para llegar a Used, recomiendo dedicar un poco de tiempo a un buen descanso en este lugar idílico, ya que es el más apropiado de toda la excursión para este fin.

Seguimos por el GR que nos lleva después de una breve subida a un bonito pinar. Este se extiende por un alargado collado y da la impresión de ser interminable. Según las mapas se encontraba en esta amplia llanura la Pardina de Zamora. Si habían edificaciones, campos o prados, los pinos los han invadido totalmente y no queda rastro de ello cerca de la senda.

La senda de retorno

La senda de retorno que traspasa un interminable pinar.

Después de una monótona, pero bonita marcha llegaremos a un cambio de ras donde empezaremos a bajar suavemente hasta topar de nuevo con el Río de Used, ya cerca del pueblo. Después de cruzar el cauce, sólo resta una pequeña subida para volver al pueblo de Used.

Retorno:

Volvemos del pueblo por la pista al coche.

Vistas al valle de Bara

Vistas al valle de Bara.
Una impresionante perspectiva revela la mencionada faja en la senda de Used a  Bara.
El pueblo en si se esconde detrás de una colina.

La Carruaca

La Carruaca

La Carruaca.
La cascada y poza final.

En este paseo mínimo visitaremos otra joya del Valle de Belsué. En primer lugar se trata de una poza que puede servirnos simplemente como un lugar de descanso después de haber efectuada una fatigosa marcha en el valle como por ejemplo la visita del Despoblado de Ibirque, el Dolmen de la Piatra o la vuelta por la Sierra de Gabardiella.

La Carruaca o el Barranco de Lusera es un corto desfiladero. En el mundo de los barranquistas tiene fama por ser un descenso que carece de dificultades y que se ofrece para una excursión con niños o debutantes – simple, corta, acuática, entretenida y bella.Ficha CarruacaSin embargo, no recomiendo el descenso integral con el perro, ya que hay resaltes por una zona muy estrecha que no es el terreno apropiado para el perro. Más bien, recomiendo la visita de la poza final y, si hay ganas de andar, la visita de los últimos metros y/o la entrada a los Estrechos de la Carruaca.

El Río Flumen Superior, cual es el nombre que figura en los mapas, forma este breve estrecho. Este ramal del Río Flumen suele llevar un hilo de caudal durante todo el año, pero es en la primavera cuando la ultima cascada se presenta en su forma más espectacular, sin duda.

Recorte Mapa Alpina

Recorte Mapa Alpina.

La aproximación a la poza y los últimos metros de la Carruaca es muy corta y fácil. Si hay ganas de andar, podemos realizar la visita opcional de la zona que se halla antes de los estrechos. Esta también es interesante, ya que se anuncian en dicha zona los paredes que oprimen más abajo el lecho del río.

Preparamos todo lo que se suele llevar para pasar un rato en una poza, el casco – si tenemos la intención de explorar la final de la Carruaca al fondo – y la correa para el perro.

Un baño refrescante

La Carruaca.
Un baño refrescante.

Tiempo:

Aproximación a la poza: 2min.

Marcha por el interior de la Carruaca: irrelevante, max. 10min.

Aproximación opcional a la entrada del estrecho: 20 min.

Marcha por el lecho del río encima de los estrechos: irrelevante.

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Total: 30min – 2h.

Aparcamiento:

En la carretera de Belsué a Nocito, después del desvío a Lusera la carretera describe una “S”. Después de estas curvas hay unos ensanches en el margen derecho donde veremos ya la ultima poza de los Estrechos de la Carruaca abajo.

Aparcamos en uno de los ensanches.

Acceso:

Bajamos por una senda obvia al lecho del río y le remontamos hasta la poza.

La Carruaca

La Carruaca

La cascada se trepa mejor por su orilla derecha. Después podemos seguir por el cauce hasta donde nos antoja. Bonitas marmitas en cadena en un entorno típico de los cañones de Guara nos compensarán el esfuerzo.

La entrada a los Estrechos de la Carruaca

La entrada a la Carruaca

La entrada a la Carruaca.
Los dos troncos que “avisan del peligro” se han desplazado durante estos últimos años y ya no están empotrados allí.

Donde hemos llegado en el acceso al lecho del río tomamos la prolongación de la senda que empieza a ascender por la loma en dirección este. Nos llevará a un collado donde desemboca de nuevo en la carretera. Antes de topar con esta giramos a la derecha y bajamos por una visible senda hasta el lecho del río.

Remontando el río encontraremos campos abandonados, bosque, un lecho de río entre vegetación molesta y rastros de senda que se pierden en las penumbras.

Al contrario, siguiendo la corriente, encontraremos un cauce abierto de caliza que es mucho más cómodo para andar. Por la derecha se va formando una pared abovedada. Por desgracia no hay ninguna poza, pero el perro puede mojarse con ganas. Podemos seguir por el cauce hasta la obvia entrada a los estrechos – el primer resalte – que sería para nosotros el punto donde tenemos que dar la vuelta.

Retorno:

Rehacemos los caminos hechos.

La entrada de la Carruaca en invierno

La entrada de la Carruaca en invierno.

La Ermita de Nuestra Señora de Sescún

La Ermita de Sescún

La Ermita de Sescún.
Los últimos metros antes de llegar a la ermita o el final de la romería.
Un momento beato y glorioso para Robert.

En la vertiente oriental de la Sierra de Gabardiello yacen las ruinas de esta ermita en una modesta explanada. Era una construcción bella y muy curiosa, teniendo similitudes obvias a las iglesias del Serrablo. También se encuentran junto a dicha ermita las ruinas de varios edificaciones anexos, campos abandonados y un importante manantial. Sin duda ninguna merece la pena una visita.

Recorte Mapa Alpina

Recorte Mapa Alpina

El acceso recomendado se efectúa desde el Puerto de Orlato, Valle de Nocito, cara norte de Guara. Cualquier otro acceso sería de mucho desnivel, menos bonito y más largo aún. Como el lugar donde se encuentra nuestro objetivo está totalmente apartado del mundo moderno o de la infraestructura circulatoria, el acceso se hace fatigoso, pero es muy bello y nos introduce en una zona salvaje, intacta y poco transitada.

El sendero está señalizado claramente en todo el recorrido. Se ha recuperado una senda, vieja y noble, que conectaba a los pueblos de la cara norte de Guara con los de la Hoya de Huesca y cuya trocha vamos a pisar durante casi todo el trayecto. Esta circunstancia se refleja en los restos del buen empedrado del camino en algunos tramos o en los muchos muretes de apoyo. Andar por esta senda es como hacer un viaje en el tiempo. Esta sensación culmina llegando a las ruinas del Mesón de Sescún, la antigua “área de servicio” en esta ruta de transito. Más al sur del mesón una pista forestal substituye el sendero y esta presencia está ensombreciendo el estado de la trocha histórica, ya que no se limpia desde años y parcialmente fue destruida por la construcción de la pista. Pero no nos molesta en esta excursión, ya que es justo en el Mesón de Sescún donde nos desviamos por otra senda en búsqueda de la ermita.

Ficha SescúnDurante todo el trayecto debemos controlar al perro, ya que traspasamos pastos donde siempre se encuentra mucho ganado que no debemos molestar o asustar.

Así que, preparamos la correa y la mochila con el almuerzo, el agua y un mapa para efectuar este viaje en el tiempo a la Ermita de Nuestra Señora de Sescún.

Tiempo:

Del coche al Mesón de Sescún: 2h15.

Del Mesón al la Ermita de Sescún: 40min.

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Total: 5h30, jornada completa

Aparcamiento:

En la carretera de Belsué a Nocito, antes de bajar a este ultimo pueblo pasamos por el Puerto de Orlato, una amplia zona de campos. A mano izquierda veremos el cartel de madera que indica el nacimiento del sendero. 20m más adelante hay una explanada en el mismo margen de la carretera donde podemos aparcar cómodamente.

Acceso:

Volvemos por la carretera los 20m al cartel mencionado.

El trayecto hasta el Mesón es largo, pero totalmente obvio en todo momento. Al principio avanzamos por una pista entre campos, pero pronto se convierte en un sendero.

A medio camino, cerca del desvío que baja al Río Guatizalema o a Nocito, un cartel indica que hay una fuente escondido en el bosque debajo de la senda. El agua mana con poco caudal y forma sólo unos charcos en el suelo. Así que no sirve para nosotros, pero es suficiente para que el perro se refresque. Si los charcos al principio del camino están secos, será la única posibilidad hasta el Mesón para que nuestro amigo pueda abrevar.

El Mesón de Sescún

El Mesón de Sescún

El Mesón de Sescún.

Está ubicado en un lugar privilegiado: soleado, acogedor y rodeado por viejos prados. Además pasa cerca un torrente – el Barranco del Mesón – que suele llevar por lo menos un hilo de agua. Todavía se pueden observar las bordas y el recinto donde guardaban el ganado y la terraza donde los viajeros podían tomar algo después de un viaje, largo y fatigoso; todo derrumbado, sin embargo, con alguna imaginación las ruinas recuerdan al funcionamiento de los refugios de montaña existentes.

Recomiendo explorar a los alrededores. A parte de las aguas frescas del riachuelo, encontraremos unas bonitas carrascas, un caxico bien majo y en particular el viejo nogal que ha sobrevivido a lado del mesón desplomado.

La Ermita de Nuestra Señora de Sescún

La Ermita de Sescún

La Ermita de Sescún.

Para saber más detalles sobre la construcción y su arte recomiendo la pagina de Antonio García Omedes: “La Guía digital del Arte Románico“. Las ruinas y el entorno son francamente bonito, pero para nuestro perro lo más importante será el manantial.

Un acceso relativamente cómodo a una de las varias fuentes se encuentra un poco más abajo de las ruinas. En el ultimo cartel que indica la ermita veremos un pastizal húmedo justo delante que se convierte en una empinada canal. Por el margen izquierdo podemos descender hasta donde el agua sale a la superficie. Según la estación hay que bajar más o menos, pero suele manar agua por lo menos en la canal que sigue.

Retorno:

Volvemos por el mismo recorrido.

Volviendo por la noble senda

Volviendo por la noble senda.

 La Pardina de Orlato

La Pardina de Orlato

La Pardina de Orlato.
El único edificio que sigue en pie y sirve ahora de refugio pastoral.

En el otro lado de la carretera se encuentran a poca distancia las ruinas de dicha pardina. Si sobran fuerzas, podemos ir a explorar este lugar. Los más bonito del conjunto son los amplios campos que la rodean.

Si es necesario encontrar agua, nos podemos dirigir por estos mismos campos hacia el norte hasta topar con el GR1. Este sendero nos llevara al Barranco de Orlato que suele tener caudal permanente.

Las Gorgas del Romeral

Las Gorgas del Romeral

Las Gorgas del Romeral.
Robert llega a la parte más estrecho.

Cerca de Belsué “se esconde” un pequeño estrangulamiento que forma el Barranco de Lavateras, un río secundario que desemboca en el Embalse de Belsue.

Dicho estrecho es tan breve y poco profundo que no está mencionado en ninguna de las guías de barranquismo de la zona, ya que el interés de un descenso deportivo es mínimo dado a las características. Sin embargo, las Gorgas del Romeral ofrecen a los excursionistas – especialmente a los que vamos acompañados por niños o perros – un paseo fluvial, corto y fácil, pero muy interesante.

Ficha Romeral

Como mencionado, la ruta es fácil. Sólo una de las últimas pozas del estrecho nos obliga a meternos por completo en el agua. Sin embargo, avanzamos por el lecho del río y esto siempre con lleva ciertos peligros. Quizás tenemos que andar por un suelo resbaladizo o nos molesta la temperatura baja, sea del del agua o del ambiente. Especialmente si vemos al caudal elevado o el agua turbio, no debemos iniciar la marcha por el lecho del río.

Las Gorgas del Romeral

Las Gorgas del Romeral.
La parte más encajonada suele estar habitado por muchas arañas.

En la ficha he puesto que no hace falta preparar medidas de seguridad. No obstante, presento abajo una simple lista de chequeo para comprobar, si el barranco es apto para el paseo y en caso contrario, posibles medidas de seguridad:

  • El caudal es elevado? (Peligro de ahogamiento en la parte estrecho del barranco. ==> STOP)
  • El agua está turbia? (No veremos el suelo debajo del agua. Peligro de torcerse el tobillo o de una caída. ==> STOP)
  • Hay cabras o otro tipo de ganado en los alrededores? (Peligro de desprendimientos de piedras. ==> USO DEL CASCO)
  • La temperatura del agua es muy fría? (Peligro de hipotermia. ==> USO DEL NEOPRENO)
  • El tiempo está a punto de cambiar? Se cierre una tormenta? Se anuncia una bajada de temperatura? (Se puede producir uno de los casos anteriores. ==> STOP)
  • No hay caudal? (Toparemos con pozas estancadas. ==> STOP)

Pero después de todo es una buena ocasión para tomar un primer contacto con el mundo del baranquismo  y experimentar, si le gusta a uno.

Recorte Mapa Alpina

Recorte Mapa Alpina

El Barranco de Lavateras suele llevar un hilo de agua durante todo el año. Así que nos puede servir esta excursión también de alternativa o “escapatoria”, si encontramos las cercanas Pozas de la Pardina de Ascaso repletas de gente.

Preparamos la correa y los utensilios que se suelen llevar para pasar un rato en una poza y empezamos a explorar el micro-mundo del Romeral.

Tiempo:

Del coche a la Casa del Romeral: 10min.

Avance por las Gorgas: irrelevante, 40min.

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Total: 1h.

Aparcamiento:

En la carretera de Belsué a Nocito, cerca del primer pueblo, se encuentran la Casetas de Ciprés. Estos corrales están muy visible, ya que la borda intacta está pegado a la carretera a mano derecha.

Unos doscientos metros más adelante arranca una pista, también a mano derecha, donde un cartel prohíbe la circulación de vehículos. En esta pista o 20m más adelante en un ensanche podemos aparcar cómodamente.

Acceso:

A mano izquierda de la pista mencionada, a 10m de la carretera hay una borda derruida. Desde esta ruina podemos bajar por una canal y atajar de este modo una larga lazada de la pista. La senda que discurre por la canal está poco definida, pero por las características del terreno resulta obvia. Hay que superar dos resaltes y al final molesta un poco la vegetación, pero nos evitamos mucho trozo de la pista calurosa.

Seguimos ahora por la pista en dirección este. Pronto veremos delante las ruinas de la Casa del Romeral, nuestro objetivo.

La Casa del Romeral

La Casa del Romeral.

La Casa del Romeral está en medio de los campos. Al norte de la caseta se levanta una pequeña colina que forma las gorgas de interés en su vertiente opuesto. Al extremo izquierdo de este montículo – mirando desde la caseta – hay una tímida senda que cruza el barranco por un desolado puente. Dicha senda lleva hasta la zona de Cienfuens y es uno de los factibles accesos a este embalse. Podemos dejar la mochila o cualquier cosa que no queremos llevar al barranco cerca de la caseta y encarar la parte acuática de la excursión.

Las Gorgas del Romeral

Las Gorgas del Romeral.
La entrada al estrangulamiento.

Ya preparado para el agua nos dirigimos hacia el extremo derecho de la colina mencionada. Allí, cerca de una pequeña presa, encontraremos un fácil acceso al lecho del río. Avanzamos siguiendo la corriente por el cauce que se va estrechando en seguida.

Después de un primer estrecho el barranco se abre de nuevo. En este tramo molesta un poco la vegetación, pero al fin y al cabo llegaremos a salvo a la última parte, bien encajonada y verdaderamente bonita.

Las Gorgas del Romeral

Las Gorgas del Romeral.

Cruzamos el puente por debajo y allí es justo donde el barranco se estrecha de nuevo y el lecho del río empieza a formar bonitas marmitas, toboganes y saltos de agua. Ninguna de estas formaciones llega a ser espectacular, pero en el conjunto resultan entretenidas y curiosas.

En seguida desaparecen los paredes y el carácter encajonado cambia a él de un arroyo entre campos. Podemos salir cómodamente por la orilla izquierda. Desde allí podemos volver sin complicación ninguna a la Casa del Romeral o acercarnos al puente y ver las Gorgas desde los alto.

Retorno:

Rehacemos el camino de acceso.

En el camino del acceso

En el camino del retorno.

Vuelta por la Sierra de Gabardiella

El Gabardiella

El Gabardiella.
Disfrutando de las vistas mientras conquistamos la cima.

El Gabardiella es la peña más elevada en la divisoria que separa la cuenca del Río Flumen a la del Gutizalema. Además es la cima norte de esta cordillera. Hechos que prometen muy buenas vistas al Pirineo. La cresta de la Sierra de Gabardiella es relativamente cómoda para recorrer y no propone ningún obstáculo para nuestro perro o nosotros. Sin embargo, hay tramos curiosos como buitreras, hayas o acantilados, y según avanzamos, se abren las vistas a nuevos terrenos de la cuenca del Guatizalema y la zona de Sescún que se observan únicamente de aquellos lugares.

Ficha GabardiellaDado a estas características, hay mucha información sobre esta circular en las guías y Internet. Además la ruta esta bien trazada y marcada durante todo el trayecto de casi 7h.

Recorte Mapa Alpina

Recorte Mapa Alpina

Encontraremos agua en las cercanías del coche, al principio y final de la excursión. Durante la marcha pasaremos por una balsa en un pequeño collado, la cual veremos llena, si elegimos bien la fecha, pero se suele secar con facilitad.

El inicio de la excursión se encuentra en la carretera entre Belsue y Nocito. Hay un espacioso campo colindante a mano derecha de la carretera donde se encuentra un cartel indicativo. Este aparcamiento se encuentra antes del segundo zig-zag después del desvío a Lusera. La senda cruza por un vado o el Barranco de Lusera  que suele llevar agua en esta zona.

Colores de otoño

Colores de otoño.
La tomé en la bonita senda que baja a Cienfuens.

Si hay demasiado caudal debemos aparcar un zig-zag antes, cerca del desvío a Lusera. Allí hay carteles indicativos sobre la zona Cienfuens y podemos cruzar el río por un puente. Girando a la izquierda después del puente anclamos con la senda de ascensión en breve.

Puntos claves

La basa mencionada

La basa mencionada.
En aquella excursion en otoño la encontré seca.

La balsa se encuentra un collado antes de llegar al amplio Collado de Paúles. En este colladito nos tenemos que dirigir hacia la izquierda y en seguida aparecerá la pequeña balsa.

En el mencionado Collado de Paúles tenemos que girar a la derecha y seguir por el medio de los prados. (Cuidado allí con el ganado.)

En la zona herbosa no se divisa la pista, pero más adelante veremos que estábamos todo el rato siguiéndola.

Así se presentan los paredones de Cienfuens en la vuelta

Así se presentan los paredones de Cienfuens en la vuelta.

Más adelante, en un punto determinado y obvio dejamos la pista y seguimos bajando por una senda. Últimamente esta senda está muy de moda para la practica del BTT. Por eso debemos controlar al pero toda esta parte empinada, donde las bicis cogen velocidad y no pueden frenar como uno desea.

El viento levanta las orejas

El viento levanta las orejas…

Al Dolmen de la Piatra por Cienfuens o “Cuevas y Buitres”

La cresta de Cienfuens

La cresta de Cienfuens o el Escalar.

Este paisaje espectacular se conoce más bien dentro del circulo de los escaladores y espeleólogos. En algunas guías figura una excursión que tiene como principal objetivo el Dolmen de la Piatra. Normalmente se describe una vuelta, más o menos amplia por el Escalar. Pero todas estas documentaciones ignoran las sendas más espectaculares: la que discurre por la cresta y la que se acerca por el pie de los paredes de Cienfuens al gran desplome debajo de la buitrera.

Recorte Mapa Alpina

Recorte Mapa Alpina.

Si optamos por la ruta presentada, hay que reconocer que no se trata de un paseo, sino de una excursión relativamente delicada, ya que nos obliga crestear por un terreno muy irregular. También los accesos a la cresta son incómodos y poco definidos.

Por esta misma razón el perro debe estar bien acostumbrado a marchas de este tipo. No lo digo sólo por la áspera superficie del Karst, que puede dañar a las almohadillas. Lo digo en primer lugar por el comportamiento. No recomiendo llevarle atado por la cresta. Dado a las características del terreno, pondríamos en peligro a los dos, amo y perro. Al otro lado, tampoco se debe alejar o empezar a correr sin conocimiento. En resumen: que el perro este bien entrenado y educado son unos de los requisitos más importantes para esta excursión.

La visita de la buitrera es algo especial. Nunca he estado en un mejor observatorio natural. Pasar quieto unos 10min, media hora o medio día mirando a los buitres y sus comportamientos es verdaderamente una gozada. Esta experiencia será para nuestra ruta la punta sobre la i. Como el acceso discurre por debajo de los acantilados, es recomendable llevar un casco.

Otros objetivos de la ruta son más simples de visitar: el Dolmen de la Piatra, el Embalse de Cienfuens, el Refugio de Peña Guara o la Cueva del Toro.

Hay dos cuevas que están pegadas a nuestro camino. Ninguna de las dos resulta difícil de visitar, especialmente la Cueva Artica es sencilla, ya que tiene poco desarrollo. Pero no es recomendable meterse con el perro, ya que hay agujeros, pozos y una oscuridad absoluta. Más vale controlar el perro a tope mientras exploramos las bocas de las cuevas. Referente a esto, las entradas más interesantes son las de la Cueva del Torro.

La fecha perfecta para la excursión es cuando los embalses están llenos de agua. Así que en los primeros días de primavera o invierno (mientras no haya nieve) tenemos la mayor posibilidad de encontrar este paisaje de cine – agua y roca. Aunque en los últimos años se encuentran los pantanos cada vez con más frecuencia vacíos, quizás es un efecto secundario de la apertura del Embalse de Montearagón.

Antes he mencionado la falta de buenas descripciones en la literatura. Esto no es de todo cierto. Se encuentra una inagotable fuente de informaciones – anécdotas, cultura y arquitectura rural, historia o toponimia – en el libro “La senda entre el boj” de Miguel Ortega Martínez. No se trata de una guía de montaña, sino más bien de un resumen de sus observaciones, impresiones y investigaciones durante los muchos viajes efectuados por Miguel en el municipio de Nueno; finalmente publicado en un libro francamente bello.

Preparamos la mochila, el almuerzo, un frontal (en caso de tener ganas de explorar las bocas de las cuevas más a fondo) agua y la correa para llegar al limite de la verticalidad.

Ficha CienfuensTiempo:

Desde el aparcamiento a la presa: 30min.

Subir al refugio: 15min.

Del refugio hasta el Campo del Escalar: irrelevante, 1h30.

Bajar a la pista: 15min.

Subir al Collado de la Travesada: 30min.

Bajada al Dolmen de la Piatra: 30min.

Volver por el Camino de la Toba hasta la presa del Embalse de Santa María de Belsué: 1h.

Visita de la caseta de la central: 30min ida y vuelta.

Volver al coche: 30min.

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Total: 5h30, jornada completa

Visita adicional de la Cueva Atica: inmediata.

Visita adicional del Corral del Gargantal: 15min.

Visita adicional del Corral de Ciprés: 10min.

Visita adicional de la buitrera: 1h

Visita adicional de la Cueva del Toro: 15min.

Visita adicional de las ruinas de las casas de la construcción: 30min

Aparcamiento:

En la carretera de Belsué a Nocito cruzando la primera vez el Río Flumen, hay una chopera a mano derecha, justo después de ella arranca en el mismo lado una pista que discurre más o menos paralela a la carretera. En cuando la pista encuentra de nuevo con la carretera giramos a la derecha y nos acercamos al río lo más posible por un ramal de dicha pista. Hay mucho espacio para aparcar.

Si el embalse está lleno y el nivel de agua impide el paso a la otra orilla, debemos aparcar medio kilómetro más allá en la carretera, en el lugar predestinado para la visita de Cienfuens. Hay carteles. (Andaremos media hora más)

Acceso:

Buscamos unos hitos que indican un paso fácil para cruzar el río cerca de un puente derrumbado. Desde dicho puente subimos en linea recta para encontrar a unos 50m el sendero que discurre por toda la orilla del Embalse de Santa María de Belsué. Le seguimos en dirección sur hasta la presa del embalse.

La Garganta de Cienfuens desde las cercanías del Refugio de Santa María de Belsué

La Garganta de Cienfuens desde las cercanías del Refugio de Santa María de Belsué.

Desde la presa tenemos una primera impresión de las Gargantas de Cienfuens – el paisaje que vamos a descubrir. En la otra orilla se encuentra el Refugio de Santa María de Belsué a media ladera, visible ya desde un rato. Debajo de la presa vemos las ruinas de las casas de la construcción. Hay una escalera por el margen izquierdo de la presa que lleva a ellas, pero recomiendo enfilar esta visita al final, ya que hay muchas más cosas interesantes delante.

Las escaleras que ascienden al Refugio de Santa María de Belsué

Las escaleras que ascienden al Refugio de Santa María de Belsué.

Así que, cruzamos la presa y giramos a la derecha. No cruzamos todavía ningún túnel, sino nos dirigimos en la otra orilla unos 10m hacia el norte para encontrar el inicio de las escaleras que ascienden al refugio. A mano derecha se encuentran las ruinas de un viejo recinto. Más adelante en un recodo hacia la izquierda vemos una grieta en la roca, la Cueva Artica.

La Cueva Artica

Si queremos pasar por esta diminuta boca al interior, hacemos bien en atar el perro fuera. La entrada a la cueva es un destrepe fácil y en seguida lleva a una pequeña sala llena de estalactitas, finas y bonitas.

Un poco más adelante llegamos a una bifurcación. El ramal izquierdo lleva a un bonito mirador y el derecho al refugio.

El Refugio de Santa María de Belsué

El Refugio de Santa María de Belsué

El Refugio de Santa María de Belsué.

Era la casa del ingeniero de la obra de la presa y fue transformado a un refugio por el club de montaneros “Peña Guara” después del final de las obras. Las escaleras llegan a unas eras donde se ven todavía los restos de unas instalaciones que se usaban para la construcción de la presa. En esta zona se encuentra también el manantial donde brota agua temporalmente y llena una cisterna. Esta tiene un pequeño agujero en el techo y debemos que tener cuidado que no se cae el perro a dentro. Del mismo lugar parte una senda en horizontal hacia el sur y llega a otro bonito mirador. Todo el terreno está alambrado por una valla metálica, oxidada y rota.

La senda que asciende a la Cresta del Escalar

La senda que asciende a la Cresta del Escalar.
Se ve la puerta en la valla, la traza entre el boj y el pino de referencia al fondo.

Para seguir la ruta debemos dirigirnos hacia detrás de la casa y acercarnos a un pino, característico y solitario, en el extremo sureste. Este es el mejor punto para identificar la antigua senda que subió al Escalar. Hoy en día está en malas condiciones y un poco más arriba se pierde totalmente. Pero en el primer tramo nos libra de pisar el Erizón y nos da más seguridad. La senda dibuja amplias lazadas hasta una zona donde domina finalmente el Karst y justo por la presencia de este tipo de roca la senda se pierde. Entonces es lo más provechoso que nos acerquemos a la misma cresta y seguir por ella. De este modo avanzamos por una zona relativamente limpio, aunque irregular. Al mismo tiempo veremos como se forma el impresionante abismo a nuestra izquierda. De este modo llegamos a un primer promontorio.

El Escalar

Las vistas del Escalar

Las vistas del Escalar.
Al fondo se divisa la Peña San Miguel.

El Escalar es una crestería que culmina en dos puntos. Debajo de la más alta – la segunda según nuestro avance – se encuentra una colonia de buitres importante. La morfología de la crestería es muy particular: Al este forma una ladera suave y amplia y la otra vertiente son paredes que caen a plomo hasta el Río Flumen – los Acantilados de Cienfuens.

En varios puntos de la cresta debemos parar y disfrutar de las espectaculares vistas. Debajo está el Río Flumen represado por la presa de Cienfuens. Si el embalse está vacío se divisa exactamente la potente Fuente de Cienfuens. Debajo de la presa se encuentra la vieja caseta de la central, que sera nuestro único acceso cómodo al lecho del río en el retorno. Más adelante se asoma el Salto de Roldán al fondo del escenario y hacia él se extiende la selva del Gargantal. Hay tanta vegetación que no vemos el agua en el lecho del río. Discurren dos senderos por las laderas del valle. En nuestro lado se trata de la Senda de la Toba que será nuestro camino de retorno. En la vertiente opuesta vemos la senda que se suele usar como retorno del Pico Gabardiella y baja del Collado de Paúles.

Los Acantilados de Cienfuens

Los Acantilados de Cienfuens.
El embalse esta totalmente seco.

Además de este espectáculo descrito, veremos muchos buitres de cerca, ya que estamos a una altura superior a sus nidos.

Después de todo, serán unos impresiones inolvidables.

Seguimos por la cresta que resulta más incomoda y difícil, según avanzamos. Después de la segunda cima veremos un campo, verde y aislado, en una vaguada de la crestería. Este es el siguiente objetivo, pero está rodeado por una muralla de Boj que no resulta fácil de penetrar. Merece la pena invertir tiempo en buscar un paso y no intentar penetrar el Boj a lo bruto, ya que hay también zarzas entre los arbustos. Parece que hay un paso relativamente cómodo cerca de la cresta y otro está a unos 50m más en el interior.

La Mallata de Lañaecho

El Campo

El Campo.
Al fondo el Salto de Roldán.

Parece irreal encontrar esta oasis de hierba después de haber traspasado un terreno tan hostil. Es un buen sitio para descansar, ya que el perro puede jugar sin correr peligro de despeñarse, ni hacerse daño en las patas.

El campo está totalmente rodeado por el boj. Hacia el sur sigue la cresta, pero los acantilados son de menor altitud y poco a poco la forma de una arista escarpada se convierte en una loma suave, cubierta de Erizón y Boj. Por eso resulta mucho más incomodo seguir avanzando por la cresta a partir de aquí. Más recomendable es buscar la senda que conecta con una pista que discurre unos 500m más abajo.

Recorte Fotografía Sigpac

Recorte Fotografía Sigpac.
Se adivina la tímida senda mencionada.

Esta senda es pequeña y tenemos que prestar mucha atención a seguirla correctamente. La encontramos en la parte más baja del campo. Allí arranca entre el boj en linea recta. Después se tuerce ligeramente hacia la izquierda, según el sentido de nuestro avance, y finalmente topa con la pista justo a lado de un pequeño pino. La pista es la que conecta el Refugio de Santa María de Belsué con el Cuello de la Travesada. Este último es justo nuestro objetivo siguiente.

Así que, avanzamos por ella hacia el sur. Será la media hora más aburrida de la excursión. Nos entretienen las buenas vistas al Valle de Belsué, una caseta en ruinas y – ya cerca del collado – la Caseta del Carro.

En el Cuello de la Travesada tenemos que girar a la izquierda y empezar a bajar por la pista principal. Hay carteles que indican el Dolmen de Belsué. La pista es muy pendiente y incomoda, pero finalmente nos acerca en breve a nuestro objetivo cuya losa protectora vemos desde lejos. Cuando se allana el terreno un cartel nos confirma que estamos en buen camino (también indica la Senda de la Toba – nuestro retorno a la presa) y el paisaje vuelve a ser idílico como suele ser por estas tierras.

El Dolmen de la Piatra

El Dolmen de la Piatra o de Belsué

El Dolmen de la Piatra o de Belsué.

Se encuentra fácilmente, ya que su tamaño es considerable. Por todo el Collado de la Piatra, donde se ubica el dolmen, tenemos buenas vistas al Salto de Roldán que está ya relativamente cerca. Además llama la atención el cobijo entre el Boj donde encontraremos sombra a cualquier hora del día.

Volvemos al cartel cercano o más bien cogemos un atajo obvio para tomar rumbo a la presa del Embalse de Cienfuens. El sendero que nos lleva es noble y agradable. En los mapas figura como la Senda de la Toba. Antiguamente conectaba los muchos corrales y campos que se encuentran entre nuestra posición y el Salto de Roldán con el Valle de Belsué. Nada más empezando la marcha veremos unas ruinas a ambos lados de la senda.

El Corral del Gargantal y el de Ciprés

Las ruinas del Gargantal

Las ruinas del Gargantal.

El de Gargantal se encuentra a nuestra izquierda y el de Ciprés a mano derecha. A los dos podemos acceder por los campos que les rodean. Los tejados de todas las edificaciones están derrumbados, pero todavía nos dan una impresión de la vida rural de antaño, si las vemos de cerca.

De nuevo en la Senda de la Toba seguimos avanzando y nos introducimos poco a poco a las Gargantas de Cienfuens. El paisaje vuelve a ser más espectacular y lo primero que atrae la atención es el gran desplome rojizo debajo de la buitrera.

Madroños a lado de la senda y la buitrera central al fondo

Madroños a lado de la senda y la buitrera central al fondo.
Antes hemos estado allí arriba.

El Río Flumen está debajo de nosotros, no muy lejos pero el terreno que nos separa de él parece impenetrable. Suavemente ganamos altura y en un punto culminante vemos una caseta en las orillas del río.

La central antigua

La caseta de la vieja central

La caseta de la vieja central.

Para llegar a ella tenemos que seguir por la Senda de la Toba un rato más hasta que vemos un cartel que indica el Dolmen de Belsué por el camino por el cual estamos viniendo. Allí arranca el acceso a la caseta. Bajamos la senda que nos lleva directamente a la central. Por desgracia, este pequeño paraíso – la poza debajo de la caseta, la cascada y gran parte de las eras – está totalmente invadido por las zarzas y las cañas. En único sitio cómodo para llegar al río – aunque no hay ninguna poza – está a mano izquierdo.

Además de complacer a nuestro perro por darle la posibilidad de refrescarse y beber agua, podemos contemplar las instalaciones, tuberías y otros detalles técnicos de la central.

Volvemos a la Senda de la Toba que nos lleva en breve a la presa del Embalse de Cienfuens. Estamos en el centro de la garganta y desde la presa podemos contemplar los acantilados en su totalidad.

Seguimos por la pista que discurre por la orilla del pantano y pronto aparecen los primeros túneles que dan un atractivo especial a este tramo. En total hay ocho. Tenemos que prestar atención para no perdernos los inicios de las sendas a las atracciones restantes.

La Buitrera

Debajo de los Acantilados de Cienfuens

Debajo de los Acantilados de Cienfuens.

Después del cuarto túnel veremos a mano derecha unas ruinas pegadas a la roca debajo de la pista. Allí se encuentra una bajada al lecho del río o al embalse. Puede ser interesante, si hay agua.

En caso contrario, deberíamos concentrarnos únicamente en el otro lado de la pista. Veremos unas marcas de pintura desteñida en una cornisa que indican la subida a las vías de escalada. Una vez pasados por las primeras cornisas se forma una senda, tímida pero visible, que podemos seguir con facilidad. Nos lleva al margen inferior de los acantilados y discurre por debajo de toda esta larga pared. El paisaje desde esta perspectiva es excepcional de nuevo.

Más arriba la senda traspasa una zona de boj y discurre por un paso obvio que da acceso a la vertiente del gran desplome de bajo de la buitrera. Un poco antes de llegar al desplome veremos un pequeña boca de una cueva. (Me parece que se trata de la Cueva Negra.)

En el gran desplome debajo de la buitrera

En el gran desplome debajo de la buitrera.
La imagen no refleja el espectáculo que luce en estas paredes.

En el gran desplome hacemos bien, si nos sentamos tranquilamente en un rincón escondido, fuera de las zonas de caída de las piedras. (Estas se detectan fácilmente por las marcas de los heces de los aves.) Desde nuestro escondite podemos observar los buitres que anidan unos pocos metros encima de nosotros. En ningún otro lugar de tan fácil acceso podremos contemplarlos como aquí.

La Cueva del Toro

La Cueva del Toro

La Cueva del Toro.

Después del sexto túnel debemos subir por una senda que arranca a mano derecha (¡!) en dirección contraria y discurre por encima del túnel. Nos llevará por una pedrera empinada a la boca grande de la Cueva del Toro que se encuentra unos 80m encima de nosotros.

Hay que controlar al perro, ya que en el fondo de la boca hay un agujero que lleva al interior, donde se podría perder.

Hay una segunda boca de la misma cavidad que se encuentra unos 100m más al sur. Esta es más difícil de encontrar (por estar escondida detrás del boj), menos espectacular (por ser mas pequeña), pero más interesante.

Se ven como profundizaciones en las paredes que servían de anclajes para unas vigas. En alguna siguen todavía los restos de la madera dentro del hueco. Supongo que se trataba de la construcción de un segundo piso, una galería o cama. Después de un corto paso estrecho se ensancha en seguida y forma una bonita sala muy alta. En otro paso parece que haya losas en suelo que facilitan el paso. Concluyente, en esta boca se encuentran más rastros de la vida pastoral y el acceso al interior es mucho más fácil.

Las casas de la construcción

Las casas de la construcción

Las casas de la construcción.
Se ve la bajada mencionada, la torre de luz y los restos de las casas.

Otra vez en la pista, un poco más adelante, antes de cruzar otro túnel, veremos una bajada a las casas de la construcción.

Casi no queda nada en pie y como siempre la vegetación cubre las paredes de las casas y las eras. Un poco más río abajo hay un carro que recuerda a la traza de raíles que había desde las casas hasta la presa de Cienfuens.

Después de visitarlas podemos volver a la presa de Santa María de Belsué por las escaleras que hemos visto al principio de la excursión. La senda hacia ellas está un poco más perdida, pero obvio. En una bifurcación cogemos el ramal izquierdo, pegado a la pared. Traspasamos una zona muy invadida de unas plantas (que no pinchan) y llegamos finalmente a la presa en el extremo opuesto. Sólo resta pasar al otro lado para llegar al pie de la escalera.

El coche que yace en el Embalse de Cienfuens

El coche que yace en el Embalse de Cienfuens.

Nota personal – La Fuente de Cienfuens

Si el embalse está vacío, podemos acercarnos a la Fuente de Cienfuens por el cauce del Flumen. Hay un buen camino, ancho y tallado en la roca, que baja por un colladito al antiguo lecho del río. En media hora llegaremos al potente manantial.

Por desgracia, todo fue tocado por el hombre y el agua brota por unos tubos metálicos. Estéticamente no merece la pena, pero el agua sigue siendo fresco y podría matar la sed del perro.

Otras “atracciones” que veremos en este camino son un coche (¡!) que yace debajo de la pista y los restos de la construcción que se encuentran según avanzamos: ruedas, carros, hierros, latas…

La Fuente de Cienfuens

La Fuente de Cienfuens.
Robert toma un baño.

En breve llegamos a la presa de Santa María de Belsué.

Retorno:

Volvemos por el mismo camino.

Robert en la pista de Cienfuens

Robert en la pista de Cienfuens.

Vuelta por el Tozal de Lusera

Pozas vírgenes de aguas cristalinos en el Río Flumen, Barranco Barón y de la Tosca

Pozas vírgenes de aguas cristalinos en el Río Flumen, Barranco Barón y de la Tosca.
En este caso los aguas del Río Flumen son muy fríos por la madrugada en invierno. A estas horas es mejor olfatear la orilla, según Robert.

Como otras rutas por la Sierra de Belarra, esta reúne la visita de pozas vírgenes con las de aldeas abandonadas y paisajes solitarios. Los ríos protagonistas son el mismo Flumen, el Barranco Barón y el de la Tosca. Por los tres discurren unas sendas muy bonitas y recomendables.

El trayecto por el Río Flumen es el GR, fácil de identificar, limpio y bien acondicionado. Las sendas por los otros dos barrancos mencionados son más salvajes y menos recorridos, pero aún fácil de seguir. El único trayecto difícil es el tramo por la senda perdida que conecta estos dos caminos en la cara apartada del Tozal de Lusera. Está casi invisible entre los Erizones y las únicas balizas que nos guían tímidamente son unas marcas de plástico pegados en los arbustos y árboles.

Es allí donde topamos con dos concentraciones de edificaciones, caídos, olvidados y desconocidos, que aportan este aspecto de aislamiento y abandono que tiñe la excursión de un triste gris melancólico.

Ficha UbietoAl principio de la excursión veremos el pueblo de Santa María de Belsué y la Pardina de Ascaso. Las dos aldeas se encuentran en la orilla del Río Flumen, abandonadas pero bien conocidas por el fácil acceso y la cercanía de unas maravillosas pozas. Las otras dos, mencionadas en el párrafo anterior, son mucho menos conocidas y de acceso largo.

Recorte Mapa Alpina

Recorte Mapa Alpina.

Primero encontraremos las ruinas de la Pardina de Usieto y más adelante los montones de piedras de las edificaciones derruidas, muros caídos, terrazas y campos que recuerdan de la existencia caducada de un gran corral o parecido en aquel lugar privilegiado, cuyo nombre no conozco.

El hecho que nos movemos por terrenos olvidados se refleja también – y más que nunca – en los mapas. Todos se contradicen, la mayoría es inexacta y la toponimia no es de fiar.

4 mapas

4 mapas.
Recortes de cuatro editoriales distintos.

No quiero criticar el trabajo que hicieron los editoriales – al contrario, estoy agradecido. Pero si comparamos estos cuatro ejemplos, veremos que hay muy poca información sobre esta zona aportada por el medio más importante para el excursionista – el mapa. Este paraje todavía está muy poco desarrollado para el turismo. Por esta razón he clasificado la ruta como difícil**.

Preparamos la mochila con un buen almuerzo, una botella de agua y la correa del perro para introducirnos al corazón abandonado de la Sierra de Belarra.

Tiempo:

Desde la chopera a la desembocadura del Barranco Barón: 45min.

Desde la desembocadura del Barranco Barón a la Pardina de Usieto: 1h

Desde la Pardina de Usieto al encuentro con la senda por el Barranco de la Tosca: 1h30

Subida a la cresta del Tozal de Lusera: 30min.

Por el Barranco de la Tosca a Lusera: 45min.

De Lusera a la chopera: 30min.

_______________

Total: 4h30, media jornada, pero las visitas de las ruinas, las pozas y la cresta pueden aumentar el tiempo considerablemente y llenar una jornada completa.

Aparcamiento:

En la carretera de Belsué a Nocito cruzando la primera vez el Río Flumen, aparcamos en la chopera, justo después del puente a mano izquierda.

Acceso:

Desde la chopera cogemos la pista que arranca del aparcamiento cruzando el río. Por ella subimos al pueblo abandonado de Santa María de Belsué. Allí empieza la circular.

Las pozas de la Pardina Ascaso

Las pozas de la Pardina Ascaso.

Avanzamos por el GR en dirección Belsué. En la Pardina de Ascaso dejamos el GR y buscamos la senda que lleva a la desembocadura del Barranco Barón.

Como encontrar esta senda está detallado en la entrada “Las pozas de la Pardina de Ascaso“.

Cruzamos el Río Flumen y seguimos por un camino que cruza los campos que se encuentran entre los dos barrancos. En seguida empieza a ascender cerca del cauce del Barranco Barón. Nos introducimos en un bonito bosque en la orilla derecha de dicho barranco, con el agua siempre cerca. NO tomamos la senda, más pequeña y menos pisado, que sigue el curso del Río Flumen (Más información en la entrada “El tramo olvidado del Flumen“).

El Barranco Barón

El Barranco Barón

El Barranco Barón.
Robert aprovecha las pozas vírgenes y salvajes. Sin embargo, hay algo en el agua que le molesta.

Pasaremos por pintorescas cascadas y pozas dentro del fabuloso ambiente de este bosque viejo de pinos y caxicos. La tímida senda nunca se aleja demasiado del curso del agua, así que podemos visitar algunas de las pozas. Merece la peña ir despacio y sin prisas para poder disfrutar de este paisaje maravilloso con todos sus detalles.

Ganamos altura y después de unas lazadas la senda se llana un poco. Todavía tenemos el barranco a nuestra derecha, pero en esta altura normalmente seco. En un pequeño claro topamos con otra senda, a la cual seguimos por la derecha.

(Es favorable memorizar este lugar. Andando en el sentido contrario este desvío es muy poco visible. Si por alguna razón nos tenemos que dar la vuelta, será útil tenerlo en mente.)

A poca distancia encontramos una pista y un puente. Ya estamos cerca de la Pardina Usieto. Para visitar los edificaciones debemos resolver una confusa red de pistas y sendas de ganado. Como referencia recordamos este pequeño puente para seguir después por la pista en dirección este, hacia Ibirque.

La Pardina de Usieto

Las ruinas del Templo de Usieto escondido en la maleza

Las ruinas del Templo de Usieto escondido en la maleza.

El lugar donde se ubica la pardina no es de todo espectacular, ni salvaje, ya que la red de pistas y la balsa recuerdan a una presencia reciente de humanos o maquinarias. Se encuentra en un amplio pinar que tapa las vistas y invita, en primer lugar, a buscar setas. Pero si nos dejamos llevar podremos disfrutar de este sitio igual como de una Fuente Salada o de otro despoblado más polémico.

Hay una belleza escondida en el bosque, la fauna – Robert siempre está en “alerta” cuando pasamos por allí. Como él es mucho más sensible y receptivo en respeto a la presencia de otros animales, le llaman la atención los muchos animales que viven en el pinar.

Una belleza escondida en los detalles de los edificaciones – recomiendo sobre todo la visita del templo y del refugio pastoral.

El claro con el refugio pastoral

El claro con el refugio pastoral.

Este último está un poco apartado. Lo podemos visitar ante lo demás siguiendo hacia la izquierda el camino con el cual hemos topado antes del puente. Se trata de una pequeña construcción de piedra seca en un idílico claro del pinar.

Para llegar al templo debemos rodear las casas derruidas por la izquierda, sin camino. Sólo queda de pie el ábside. Mirando la posición de las piedras de los muros caídos, parece que los muros no eran paralelos, sino se juntaban hacia la ventana. Creo que se trataba de una construcción muy especial, ya que tampoco se puede ver con claridad donde estaba la entrada.

Croquis Usieto

Croquis sobre foto Sigpac.

Nota personal

He visitado la Pardina de Usieto muchas veces, pero todavía sigue siendo un misterio para mi, ya que hay poca información en la literatura y el terreno es muy amplio y boscoso.

Sólo estoy seguro del nombre de la pardina, porque tres importantes autores, Arturo González (El libro “La Montaña olvidada”), Cristian Laglera (Despoblados en Huesca) y Antonio García Omedes (Románico Aragonés), coinciden en esta denominación.

¿Pero cómo deben interpretarse las otras informaciones que se pueden ver en los distintos mapas?

¿Existe la Pardina Besón?

¿Existe la Pardina Ubieto? El Editorial Pirineo la coloca en el barranco vecino. No he encontrado ruinas allí. Podría ser que se equivocaron (una simple errata, igual al intercambio de las letras de Usieto y Ubieto) y movieron estas dos pardinas un barranco hacia la izquierda. Eso significaría que las ruinas que encontraremos en la ruta más al este serían los restos de la Pardina Besón.

¿Pistas ciegas? Muchas de ellas tienen una prolongación en forma de senda. Por desgracia, no me conozco todas. Visto de esta manera el termino “ciego” no es de todo correcto, mejor (pero con demasiadas letras para el croquis) sería: “no relevante para esta excursión”.

¿Barranco Alaña o de la Tosca? Por la abundancia de la tosca en el camino a Lusera he optado por la segunda versión, pero los mapas más antiguos de 1930 le llaman Barranco Alaña.

¿Tozal de Lusera o de Usieto? Supongo que dependa de cual de los lados se mira…

Retomamos de nuevo el rumbo por la circular y avanzamos por la pista que cruza el puente y se dirige hacia el este por el pinar. Después de un buen rato llegamos a una bifurcación. Por el ramal izquierdo bajaremos para visitar las siguientes ruinas, pero antes debemos girar a la derecha y disfrutar de las vistas de la cresta del Tozal de Lusera.

La cresta del Tozal de Lusera

Las Vistas al Tozal de Guara

Las Vistas al Tozal de Guara.

La pista, cada vez más erosionada, sale del bosque y muere en una vaguada. Allí vemos desapareciendo en el bosque la vieja valla eléctrica que nos ha acompañado ya todo este trayecto. La podemos seguir por una senda de cabra que se ha formado en su lado. De esta mañera llegamos a la cresta en 15min. sin muchas molestias.

No he visto ninguna senda que conecta directamente con el Tozal de Lusera, aunque algunos editoriales afirman su existencia en los mapas.

La cresta podemos recorrer hacia una cercana cima pelada en el este o hasta el mismo Tozal de Lusera en el suroeste, más alejado. Pero mi recomendación es quedarse cerca en una proa donde hay un cartel metálico de caza. Allí hay muy buenas vistas también y no tenemos que “luchar” con el matorral para llegar a ella. Además podemos identificar el sitio más adelante desde Lusera por el brillo metálico del cartel.

Vistas a Ibirque y el Pirineo

Vistas a Ibirque y el Pirineo.

Sea como sea, desde los tres puntos se divisa Ibirque, el Pirineo, el Valle de Belsué y el macizo del Gabardiello. De hecho, vemos la senda que asciende a la cima desde Lusera en su totalidad. (Y para alimentar los ensueños podemos buscar el grupo de árboles donde está escondido el tesoro según la novela “Boira de Otoño” de Javier Casasús Latorre y planear bien la búsqueda de ese tesoro maldito.)

La cresta del Tozal de Lusera desde el mismo pueblo

La cresta del Tozal de Lusera desde el mismo pueblo.
La luz al anochecer en invierno tiñe el paisaje y los caxicos.
La punta al fondo es la proa con el cartel (En la foto de baja calidad no se divisa el resplendor).

De nuevo en la bifurcación nos enfrentamos al tramo más difícil y salvaje de la ruta. La pista en seguida desaparece y de golpe nos encontramos en un mar de Erizones donde la senda está reducido a una pequeña brecha entre estas plantas. Hay que prestar mucha atención para no perder el camino. De vez en cuando aparecen “balizas caseras” de plástico en las ramas que nos podrían guiar. Por desgracia, algunas se volvieron frágiles durante los años y se cayeron. Así que, no podemos confiar plenamente, como mucho nos darán confianza de estar en buen camino ocasionalmente.

En la cara norte del Tozal de Lusera

En la cara norte del Tozal de Lusera cerca del corral desconocido.
En la rama se ve la tímida baliza mencionada.

Primero bajamos cerca de un torrente a un llano con unos pinos. Allí nos juntamos con una senda que aparece de nuestra derecha.

Ahora dejamos el torrente a nuestra derecha y seguimos por una losa alargada en horizontal, una zingla, de nuevo por terreno seco. Básicamente no debemos perder, ni ganar altura. Este tramo es una travesía hacia un lugar donde se encontraba otra aldea, hoy en día sólo quedan ruinas. Algún muro, alguna losa, una trocha vieja que se divisa entre el matorral y tímidos hitos en algunos puntos nos recuerdan de la existencia de un camino verdadero por este terreno.

Más adelante llegamos a una zona húmeda que se distingue fácilmente por la vegetación. En el extremo inferior hay una fuente que suele manar agua siempre. Esta mana un pequeño barranco donde podemos encontrar pequeños charcos para que se refresque el perro.

Nuestra ruta cruza el campo húmedo en cima de la fuente en horizontal y nos sitúa en unos campos donde se ven rastros de ganado y de la vida pastoral. Estamos en los campos de un corral abandonado.

El corral desconocido

El corral abandonado

El corral abandonado.

Ya hemos visto restos de construcciones en la fuente. En los campos hay más y se concentran alrededor de un recinto donde los muros están todavía en pie. Todos los edificaciones demás están reducidos a unos montones de piedras.

No resulta descabellado creer que había una aldea en este lugar, ya que halla próximo una fuente potente, el terreno es llano, fértil y encima está cerca del camino que conecta Lusera con Ibirque. Sin embargo, no hay ni un rastro de edificaciones o sólo una denominación del lugar en ninguno de los mapas que hay sobre este terreno, ni en los más antiguos. Por desgracia, no tengo suficientemente conocimiento cultural para deducir el tipo de edificaciones de las ruinas. ¿Muros que sostienen los campos, refugios, bordas o casas? Otro misterio.

Croquis Corral

Croquis sobre foto Sig Pac.

Después de la visita de este lugar olvidado cruzamos el barranco que le flanquea por el este y buscamos el mencionado camino para bajar a Lusera. Este camino está cerca, debajo de nosotros, pero inaccesible de modo directo. Supongo que había una conexión, que hoy en día esta borrada. Así que, para evitar resaltes y la omnipresencia de Erizón, debemos hacer una larga vuelta en dirección a Ibirque, hacia el noreste.

La senda discurre por una depresión hacia el noreste. Resulta más fácil identificar dicha depresión que la misma trocha. De hecho, la senda en este ultimo tramo está muy erosionada, pero tiene continuación hasta el encuentro con el sendero que viene de Ibirque. Este encuentro tampoco es fácil de identificar, aunque siendo ancho y limpio. Este cruce de caminos encontraremos cerca del cambio de rasante, cuando vemos delante la primera vez al Tozal de Guara en su totalidad.

Colores de otoño

Colores de otoño en el camino a Lusera.

El Barranco de la Tosca

El Barranco de la Tosca

El Barranco de la Tosca

La senda que baja por el Barranco de la Tosca a Lusera es bueno y muy bonito. Nos acerca a grutas, pozas y cascadas. 

Más información sobre esta senda se encuentra en la entrada “De Lusera a Ibirque“.

Cuando llegamos a Lusera debemos invertir un buen rato para visitar este bonito pueblo.

 Lusera:

En Lusera

En Lusera

Hay alguna casa rehabilitada, pero la mayoría está en ruinas. Hay bonitas eras, pozos y caserones. La continuacion de nuestra ruta es el GR que lleva a Belsué. Este sale del pueblo cerca de la iglesia que será la ultima de las atracciones que podamos admirar. Además es el lugar donde ocurre la historia que cuenta el libro de Javier Casasús anteriormente mencionado.

La vuelta a la Santa María de Belsué por el GR resulta fácil y rápido. Una vez en dicha aldea abandonada podemos optar a descansar el resto del día en las cercanas pozas del Flumen que hemos visto al principio de la excursión o volver al coche directamente.

Retorno:

Volvemos por el camino de acceso al coche.

Lusera desde Santa María de Belsué

Mirando hacia atrás:
Lusera desde Santa María de Belsué.

Nota personal – P.D.

Esta entrada no está de todo acabada, hay demasiados misterios. Sin embargo, la estoy publicando.

Quizás no es la manera correcta para un autor, pero pienso que la publicación podría conllevar y atraer nuevas informaciones sobre los lugares escritos.

¡Ojala, me alegraría por cualquier información!

Mientras tanto, recomiendo realizar la excursión en invierno: caxicos oxidados, el Pirineo nevado, los barrancos con caudal majo, las cascadas heladas y aguas más cristalinas que nunca…

El tramo olvidado del Flumen o “la Poza Olímpica”

Pozas olvidadas

Pozas olvidadas, vírgenes y inmensas.
Bajo la lluvia salen las criaturas más salvajes de sus escondites

El Salto de Roldán, Cienfuens, el nacimiento en la Sierra de Bonés… todos estos tramos del Río Flumen se conocen, más o menos. Al contrario, el curso que toma entre las desembocaduras del Barranco Nazapales y del Barranco Barón, cerca del Puerto de Monrepós, no figura en ninguna guía de montaña de la zona. Quizás es justo la cercanía de la autovía lo que protege esta zona de la exploración turística. De hecho todos los caminos que llevan allí están invadidos de la vegetación y perdidos, incluso algunas de las pistas. Por eso he clasificado la excursión como difícil **. Así que, durante toda la excursión hay que prestar mucha atención para no perder el camino y en ocasiones tendremos que atravesar la maleza para seguir nuestro camino – en aquellos tramos oculto.

Ficha olímpicaLo atractivo que ofrece el Río Flumen en dicho trayecto son las pozas. Allí hallan las pozas más grandes de toda la Sierra de Guara. (He comparado tamaños en el Google Earth y, sin duda, ganan a las pozas grandes como la de la Presa de Bierge, la Ballena, la de Villacantal, las del Guatizalema, las de Sieste…)

Recorte Mapa Alpina

Recorte Mapa Alpina

Especialmente uno de ellos asombra por su tamaño y forma redonda: la Poza Olímpica. (El nombre surge partiendo de la base que esta piscina natural perece cumplir con las normativas olímpicas de tamaño y profundidad; según mi amigo Javier Casasús.)

A causa de falta de información sobre la toponimia de esta zona en cualquier mapa y guía de montaña o barrancos, voy a tomarme la libertad y usar esta denominación, junto con otra para una poza que he bautizado “Poza del Salto”.

En dicho tramo hay varias pozas gigantescas y la única manera de visitar a todas, es plantear la excursión como un descenso de barranco. Como nunca se encajona el río, el cauce está bastante vestido y hay un largo acceso y retorno, el descenso no sería demasiado satisfactorio. Creo que tiene más sentido ir en búsqueda de un par de pozas selectas y disfrutar de ellas. Según este planteamiento he preseleccionado la Poza Olímpica y la Poza del Salto para incrustarlas en una maravillosa excursión de medio día. El resto de las atracciones sólo voy a bosquejar.

Croquis sobre el recorte de Sigpac

Croquis sobre el recorte de Sigpac.

A la zona se puede acceder desde el Monrepós por el Barranco Nazapales, por una pista que baja desde el viejo Puente de Cubils y el Túnel de la Manzanera o por una senda que viene de Belsué. Para la ruta descrita he elegido el último de dichos accesos, ya que hay poco desnivel, es muy bonito y se puede combinar cómodamente con la excursión descrita en la entrada “Por las pozas de la Pardina Ascaso” .

Pues, preparamos la mochila con el almuerzo, el agua, la correa y una cuerda de unos 5m de longitud (que nos ayudará salir de la Poza Olímpica más fácil) para descubrir sendas perdidas, edificaciones derrumbadas y las maravillosas pozas del tramo olvidado del Flumen.

Tiempo:

Desde el aparcamiento a la desembocadura del Barranco Barón: 40min.

Desde la desembocadura del Barranco Barón hasta el desvió a la Poza Olímpica: 15min

Desde la desembocadura del Barranco Barón hasta el desvió a la Poza del Salto: 30min

Desde la desembocadura del Barranco Barón hasta el campo grande: 1h

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Total: irrelevante, 3h 30, media jornada

Aparcamiento:

Justo antes de llegar a Belsué la carretera gira casi 180º a la derecha. En esta curva hay a mano izquierda una explanada donde se puede aparcar. Allí iniciamos la ruta.

Acceso:

Desde la curva seguimos por una pista en muy mal estado, casi irreconocible. En apenas 10min llegamos a un cruce de caminos que es poco visible, aunque se encuentra un hito en medio. Dejamos la pista y seguimos por la senda a mano izquierda. Esta senda nos lleva a la confluencia del Flumen con el Barranco Barón, donde nos adentramos finalmente al tramo olvidado.

Si nos saltamos el desvió, llegaremos a la Pardina Ascaso. Desde allí podemos llegar igual a dicha desembocadura. La manera de reencontrar el camino está explicado en la entrada “Por las pozas de la Pardina Ascaso

La Poza del Flumen cerca de la confluencia

La Poza del Flumen cerca de la confluencia.
Robert toma su primer baño.

Cruzando el Río Flumen – no el Barranco Barón – la senda nos lleva en pocos metros a un pinar a lado de la orilla. Si seguiríamos la trocha que está bien marcada y empieza a subir en seguida, nos llevaría a la Pardina Ubsieto por el Barranco Barón (Más información en la entrada “Vuelta por el Tozal de Lusera“). NOSOTROS NO SEGUIMOS POR ESTA SENDA. Tenemos que tomar un desvió hacia la izquierda, poco visible, que nos lleva más adentro del pinar. Hay que prestar mucha atención en este tramo, ya que la senda es poco transitada y invadida por la vegetación.

En cuando salimos del bosque y la senda empieza a ganar un poco de altura, la trocha se distingue mejor. Allí vemos un desvió hacia la izquierda que baja en 10min al río donde forma una pequeña poza.

Aunque vestida la senda aparece ahora claramente y la seguimos ganando altura. Más adelante llegamos a un claro en el bosque donde se inicia la bajada a la Poza Olímpica. Este claro podemos identificar por varias señales: es el claro más grande que hemos pasado hasta ahora, hay un muro de apoyo en su margen izquierdo y justo de bajo de este pasa una senda que desciende al río.

La Poza Olímpica

La Poza Olímpica

La Poza Olímpica.

La senda, muy vestida, baja en zigzag al cauce un poco río arriba de la poza. Los últimos metros tendremos que avanzar bosque a través o por el mismo lecho del río, si vamos equipados para realizar trayectos por el agua. Llegaremos a la poza en apenas 10min.

La poza mismo se ha formado de bajo de un resalte de roca de unos 3m de altura. Para bañarse se puede entrar y salir del agua por la zona llana, compartiendo las hierbas con las arañas y culebras. Otra posibilidad es preparar una cuerda que facilita la escalada por el resalte de roca y no tocar la zona pantanosa.

La Poza Olímpica

La Poza Olímpica.
Sesteamos en la sombra de los árboles.

De nuevo en la senda principal continuamos en dirección oeste hasta que llegamos en 15min a una bifurcación. Si tomamos la senda que baja a la izquierda llegaremos en 10min al cauce justo en la desembocadura del Barranco del Puyasieto.

La Poza del Salto

La Poza del Salto

La Poza del Salto.

La poza se encuentra unos 100m río arriba de la confluencia. Podemos ir por el mismo lecho del río, si estamos equipados, o más bien, por el bosque. El avance es más facil, si retrocedemos unos 20m por el camino de acceso y seguimos a esta distancia al cauce por un bosque menos denso hasta que encontramos una bajada directamente a la poza.

La poza se halla debajo de un bonito salto de unos 8m de altura. Aunque la poza es más pequeño que la Olímpica, el conjunto con el salto es muy, muy bonito y merece una visita. Cerca, 100m más al oeste, se encuentra otra poza grande (la del caracol de la primera imagen), cuyo acceso es aun más fastidioso e incomodo. Por eso sólo queda mencionado sin más detalles.

La Poza del Salto

La Poza del Salto.
Contemplando la cascada con mucho caudal en un maravilloso día de invierno.

Otra vez en la senda principal podemos optar por seguirla más hacia el oeste antes de volver al coche. Aquí un breve resumen de lo que se puede visitar.

Hasta el Barranco Nazapales

Siguiendo por la senda cruzamos el Barranco del Puyasieto y más adelante llegamos a una fuente donde el perro se podrá refrescar en un charco. A partir de dicha fuente el camino es más ancha, debido a una pista que substituía a la senda hace tiempo. En algunos tramos se divisa todavía la trocha original de la senda. En la loma que tenemos justo delante vemos la copa de un viejo quejigo que supera en altura todos los demás. En la cercanía de este árbol se pueden observar viejos muros derrumbados que cuentan de un uso destinado al cultivo de estas tierras hace tiempo.

La pista rodea la loma en suave descenso. Pasamos por otra factible bajada al río que lleva a una poza de menor encanto y después desaparece en un campo grande en la orilla del Río Flumen. Es el lugar donde se pierde la continuidad de la senda que originalmente subía hacia Monrepós.

En el otro lado del campo se identifica fácilmente la pista que sube hacia el Puente Cubils. Pero para encontrar dicha senda es mejor ir en búsqueda de un campo característico que se encuentra río arriba cerca de la desembocadura del Barranco Nazapales. Este bonito campo está ubicado entre una roca y la orilla. Además termina en un muro en un lado. Es quizás el punto más singular para reencontrar esta senda perdida, si queremos subir hacia el Puerto de Monrepós; todo eso por terreno difícil de avanzar.

Retorno:

Volvemos al coche por el camino de acceso.

En el camino de acceso

En el camino de acceso por la mañana.

La Pillera total – Los bosques y las pozas en el entorno de Nocito

El Barranco Cuello

El Barranco Cuello.
Robert disfruta de las vistas al Tozal de Guara mientras descansamos en una maravillosa poza.

El Barranco de la Pillera es bien conocido, ya que se accede por un paseo fácil, apto para toda la familia, que destaca con casi todas las atracciones que nos ofrecen los grandes cañones de Guara. Además le habita una vegetación distinta y más prospera que la del lado sur de la Sierra. Todas las guías mandan a los excursionistas por la pista de acceso al barranco para reseñar allí una vuelta más o menos extensa. Por desgracia esta pista es fea, lleno de polvo, y libre para la circulación de coches.

Ficha PilleraPara librarnos de este tramo de mal gusto en nuestra ruta haremos una vuelta por el Barranco Cajical – unos campos abandonados dentro de un caxical de gran belleza. Dado que sólo cazadores y campesinos visitan esta zona, el camino – en su tiempo noble y importante  – está medio perdido. Resulta muy difícil de averiguar su trocha y sólo identificar su inicio parecerá un atrevimiento.

La Badina Estañonero

La Badina Estañonero.
El objetivo más llamativo y famoso de la ruta de hoy.

Debido a este primer tramo de la ruta y a un paso de trepada en el acceso al Barranco Cuello he clasificado la excursión como muy difícil (***). Si una persona no está acostumbrada a orientarse en la montaña sin camino obvio y resolver pequeñas trepadas, debería reducir la excursión a los tramos fáciles por el Barranco de la Pillera y el Río Guatizalema y aprovechar en coche la pista de acceso que llega a la confluencia.

Recorte Mapa Alpina

Recorte Mapa Alpina.

Durante todo el día vamos a gozar de las pozas y los bosques que podrían valer como escenario para una película de fantasía y cuentos – con los quejigos del Barranco Cajical, el Dolmen de Palomar, la Badina Estañonero, el Brazo del Mar, el Barranco del Cuello y la Ermita de San Andrés como objetivos principales.

Para pasar de este modo un día de cine, preparamos la mochila con las sandalias, el almuerzo y el agua, cogemos la correa del perro y reinventamos la visita del Barranco de la Pillera.

Tiempo:

De Nocito al collado del Barranco Cajical: 1h

Del collado al Dolmen de Palomar: 1h30

Del dolmen a la poza del Guatizalema: 30min

Opcional:

Vuelta por el Río Guatizalema hasta la pasarela: irrelevante, mas o menos 1h

De la poza a la Badina Estañonero: 1h

(si nos entretenemos en la Pillera hasta 2h30)

Remontar el Barranco Cuello: irrelevante, 1h

Vuelta a Nocito por el bosque: 30min

Opcional:

Subida a San Andrés: 45min

El tiempo descrito desde Nocito al dolmen es muy relativo. Debemos contar que gastaremos tiempo en buscar el camino en algún punto.

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Total: irrelevante, hasta 9h, jornada completa

Aparcamiento:

Aparcamos en la entrada del pueblo en Nocito, donde parte el GR 1 hacia Lusera.

Acceso:

La ruta empieza cuando ponemos el primer pie en las bonitas tierras de Nocito.

Tenemos que prestar mucha atención en el primer tramo, ante todo para encontrar el camino y después para seguirlo, ya que no hay carteles o hitos que lo podrían indicar. Ademas está perdido, poco transitado y invadido por la vegetación. En muchas partes tenemos que desviarnos por los campos colindantes, sin perder de vista el camino autentico.

Sin embargo, era importante y transitado en su tiempo, lo que podemos observar en muchos elementos los cuales también nos facilitarán identificar su trocha: al principio está flanqueado por dos muros que traspasan los campos que le rodean, más adelante veremos muretes de apoyo en algunos tramos y en otros todavía se distinguen las losas que servían de empedrado.

Una borda en Nocito

Una borda en Nocito a lado del GR 1.

Iniciamos la marcha por el GR 1 hacia Lusera. En seguida llegamos a un punto donde una pista cruza el sendero. ALLÍ PARAMOS Y NO SEGUIMOS POR EL GR, NI POR LA PISTA.

A mano izquierda está el extremo de un largo muro que se extiende hacia el terreno delante de nosotros. Se trata del muro que marca nuestro camino. Así que debemos avanzar por el terreno que está entre el muro y el GR siguiendo esta linea de piedras. Quizás tenemos que saltar una valla eléctrica y no será la única a lo largo de la ruta. Más adelante podemos ver a la izquierda del campo un viejo camino lleno de zarzas que está debajo del muro que nos está guiando. Pronto este estará limpio y nos permitirá ir por la trocha original.

De este modo llegamos al bosque. El camino sigue entre muros. En este punto ancho, limpio y fácil de identificar por los rastros de una fuente temporal que tiñe a las losas del camino de un bonito amarillo.

Unos quejigos majos

Unos quejigos majos.
El escenario del camino que sube al collado.

El bosque es precioso y su belleza nos entretiene, pero debemos continuar de forma concentrada como antes: en los tramos donde no podemos avanzar por el camino pasamos al bosque o los campos colindantes sin perder de vista el camino autentico.

Más adelante el camino traspasa un denso bosque de boj. A partir de aquí no habrá más muros que nos guían y resulta más seguro quedarse en la trocha original, aunque no está del todo limpia. Llegamos a otra zona de campos donde cuesta identificar el camino de nuevo: tenemos que seguir en suave ascenso saltando otra valla eléctrica que nos guiará un rato marcando, más o menos, nuestra izquierda. Ahora empezamos a ganar altura. Después de pasar por un largo tramo de bosque en linea más bien recta, llegaremos finalmente a los campos alrededor de un collado que da acceso al Barranco del Cajical donde realizaremos la bajada hacia el Río Guatizalema.

En el camino al Barranco Cajical

En el camino al Barranco Cajical.
Robert se convierte en un ser mítico del bosque.

En los campos debemos avanzar en suave ascenso hasta que llegemos al campo en el mismo collado donde se abren las vistas al otro valle. Por todo este tramo (y el siguiente) vamos sin rastro de camino obvio, debido a las formas estrechas y alargadas de los campos que camuflan el autentico camino a la perfección.

En la otra vertiente, todavía sin camino, podemos descender en zigzag por las terrazas que forman los campos por los pasos que resultan más fáciles. Después de unos 70m de descenso se forma un pequeño barranco en medio de los campos/terrazas. Debemos usarlo como guía y continuar bajando por estos escalones de hierba cerca de él. Finalmente llegaremos a un campo grande y llano en el fondo del valle donde parte una senda, bien marcada en el otro extremo a lado de los restos de un muro grande y ancho. Por allí salimos de este caxical mágico por una trocha bien visible.

El Barranco del Cajical

Uno de los quejigos descomunales en el Barranco del Cajical

Uno de los quejigos descomunales en el Barranco del Cajical.

Como toda la zona está casi abandonada, refleja un sentimiento de aislamiento muy intenso. En combinación con la incertidumbre provocada por la falta de un camino claro, el paseo se convierte por esta zona en una verdadera aventura – y no sólo la primera vez. La guarnición del paseo por este paraje proporcionan las vistas a la Ronera y el Tozal de Guara, algunos elementos de la vida antaño como el mismo camino o las ruinas de un refugio pastoral en el collado y unos quejigos excepcionales que están a la altura de los de Albás, San Úrbez o Naya.

Nota personal:

El itinerario descrito es una buena y rápida manera para traspasar el Barranco Cajical, pero podemos adentrarnos en el bosque mucho más. Por desgracia el camino es realmente difícil de identificar y la vuelta que describe relativamente larga. Por estas razones no es parte de la ruta escogida. Pero no puedo marginarlo sin ninguna palabra más. Es sencillamente un mundo de maravillas.

Recorte Fotografía Sigpac

Recorte Fotografía Sigpac.

Desde el collado debemos descender suavemente tirando hacia  el noroeste y encontrar la terraza correcta que tiene continuidad y que se convierte más adelante en senda. Esta se pierde en otro momento de nuevo, pero cerca del lecho del río se hace más visible y en la otra vertiente ya no resulta difícil de seguir. La senda es noble y tiene historia, ya que encontraremos como antes muchos elementos que  lo comprueban. Incluso vamos a pasar por un hito gigante. No voy a relevar más detalles, ya que tampoco conozco el bosque a fondo y cada vez que paso por allí encuentro nuevos desvíos y supuestas sendas.

Impresiones del ambiente y de los árboles se encuentran en un sector de la página “Arboles“.

El Barranco Cajical

El Barranco Cajical.

Continuamos por la senda que pasa por el muro. A nuestra derecha tenemos un barranco que suele llevar agua. Todavía debemos prestar atención a no equivocarnos y encontrar la Senda de los Carboneros en el Valle del Guatizalema.

IGNORAMOS un primer desvío, poco visible, que cruza el lecho del río y sube en la otra orilla. La senda correcta sigue recta y se aleja un poco del cauce. Pronto llegamos a otro desvío, poco visible, donde tomamos el ramal que desciende ortogonalmente a mano derecho. ¡AHORA NO SEGUIMOS RECTO! (La senda recta nos llevaría a las ruinas del Mesón de Nocito y a la pista de acceso mencionada en la introducción.) La nuestra baja, traspasa un campo, cruza el río y discurre después por la orilla derecha hasta que topa con la Senda de los Carboneros justo en una pasarela sobre el Barranco del Cajical.

Giramos a la derecha y seguimos por este sendero ancho sin ninguna complicación. En un primer cartel hacemos caso a las instrucciones para llegar al Dolmen de Palomar, continuamos recto.

El Dolmen de Palomar

El Dolmen de Palomar

El Dolmen de Palomar.

Recorte Fotografía Sigpac

Recorte Fotografía Sigpac

En ninguno de los mapas la ubicación del dolmen está bien definida. Por eso he preparado un croquis que facilitará la búsqueda. Se encuentra en el ultimo collado antes de llegar al Barranco Palomar.

La  construcción es curiosa  y se distingue de otros dolmenes por la falta de la losa que tapa la cámara mortuoria.

En primavera o después de lluvias fuertes debemos visitar también la cascada del Barranco Palomar y una visita del refugio sólo vale la peña, si buscamos setas en otoño.

Bajamos por la pista al Río Guatizalema. En un primer cartel giramos a mano derecha y bajamos por la Senda de los Carboneros casi al cauce del río. Por un barranco seco podemos llegar a una fabulosa poza que ya estuve a la vista desde lo alto antes de llegar al dolmen.

El Río Guatizalema

El Río Guatizalema.
Se hallan pozas divinas en su lecho. Este es el primero que encontraremos en la ruta.

El Río Guatizalema

Desde la poza podemos bajar por el lecho del río hasta topar con una pasarela y volver por la senda. De esta manera exploramos una bonita zona del río que no está tocado por la construcción de la pista forestal. Para avanzar cómodamente y rápido debemos prepararnos para mojarnos hasta las rodillas por lo menos.

Partimos de la poza volviendo por la Senda de los Carboneros hacia Nocito. Hacemos bien en coger la senda y no la pista, ya que es mucho más bonita y se trata de la autentica trocha.

Así llegamos al cruce donde parte la pista de la Pillera.

La Pillera

La Pillera.
Robert disfruta de un baño en aguas cristalinas y frescas.

El camino por la Pillera está bien señalizado y no encontraremos ninguna dificultad. Tenemos que subir hasta la Badina Estañonero que se identifica fácil, ya que es la única poza de grandes dimensiones situada en la desembocadura del Barranco Cuello el cual forma una bonita cascada en su final. El camino aprovecha una pista intransitable que cruza el río varias veces. Nos mojaremos los pies hasta los tobillos, pero sólo, si hay mucho caudal.

La Pillera

La Pillera.
Robert y la primera poza que encontraremos en el camino. Se llama Badina Rallabatán.

A parte de dicha badina hay singularidades que no nos debemos saltar aunque no están en el camino:

El Mirador de la Badina Estañonero:

La Badina Estañonero

La Badina Estañonero por la mañana desde el mirador.

Donde indica el cartel la ascensión al Tozal de Guara podemos subir unos 10 min para llegar a un punto de estupendas vistas a dicha poza.

El Brazo de Mar:

Se trata de una pequeña cueva con una poza interior que se encuentra en el final del PR un poco más arriba de la Badina Estañonero. No es peligrosa, ya que no es más que un pequeño pozo inclinado, pero se merece una visita sin duda ninguna.

La Fuen de Guaril:

Si continuamos por la senda que lleva al Brazo de Mar por unos 10min más, llegaremos al manantial donde brota el abundante agua que baja por el Barranco de la Pillera. La fuente, los pinos y tejos en conjunto crean un ambiente que tiene mucho encanto.

El paso de clavijas al Barranco Cuello

El paso de clavijas al Barranco Cuello.
Robert me espera en la cornisa. Cuando haya subido yo al mismo sitio, le ayudaré empujándole los 1,5m restantes hasta que el podrá trepar por si mismo.

Para seguir y remontar el Barranco Cuello tenemos que retroceder de la Badina Estañonero al último vado. Justo antes de volver a cruzar el río giramos a nuestra derecha y avanzamos por una senda casi invisible subiendo una pedrera que nos situará en el pie de un resalte rocoso de unos 4m de altura.

Con la ayuda de unos cables superamos este obstáculo y continuamos sin más complicaciones por la tímida senda que tuerce un poco más arriba hacia la derecha. En la bajada al cauce nos podemos asomar por el precipicio y contemplar la poza de antes debajo de nosotros.

Al principio remontamos el barranco por el mismo cauce. Si el caudal es normal, podemos evitar que nos mojemos. El lugar es mucho menos recorrido que la Pillera, el agua un poco más cliente y nos podemos relajar sin preocupaciones en alguna de las pozas. Especialmente la de la primera foto es una joya, por las vistas al Tozal y la rampa de piedra que nos puede servir de hamaca perfecta.

La Badina Estañonero

La Badina Estañonero.
Desde el acceso al Barranco Cuello podemos asomarnos a este mirador.

La fuente del Barranco Cuello

La fuente del Barranco Cuello.

Más arriba se forma una senda en la orilla derecha, nuestra izquierda, por la cual podemos avanzar más rápido. Tenemos que estar atentos a un sendero que se junta con el nuestro desde la izquierda. En este punto podemos cruzar el lecho del río para llegar a una bonita fuente.

Continuamos por la senda remontando el barranco. En una zona más suave de pinos de repoblación giramos a nuestra izquierda y nos alejamos del cauce del Barranco Cuello. Un hito grande y visible indica este desvío. No obstante, si le pasamos de alto podemos tomar más adelante la senda señalizado que baja desde el Collado a Nocito.

Nuestra senda se une con otra y empieza a bajar suavemente por un bosque sombrío a Nocito. Ya cerca del pueblo topamos con un PR. Si giramos a la derecha bajamos al pueblo. El camino de la izquierda nos llevará a la cima y la Ermita de San Andrés.

Robert encontró un parasol en la vuelta a Nocito

Robert encontró un parasol en la vuelta a Nocito.

San Andrés

Las vistas al Tozal de Guara desde la cima de San Andrés

Las vistas al Tozal de Guara desde la cima de San Andrés.

El sendero, recién limpiado, es claro y bonito, pero supera 200m de desnivel que, después de un día entero de caminar, depurará con nuestras reservas.

Sin embargo, las vistas de la cima son espectaculares y revelan una gran parte del recorrido de hoy. (Si somos capaces de orientarnos bien, podemos incluso divisar el olmo muerto de la Pardina Latorre.) Por esta simple razón debemos “coronar” la ruta con la ascensión a la cima de San Andrés.

De la ermita sólo quedan ruinas, pero nos quedaremos impresionados por la expuesta ubicación de la misma.

Nota personal:

Me parece que había un camino que conectaba la ermita con la fuente del Barranco Cuello. Tiene toda la lógica, ya que los ermitaños necesitan agua, aparte de la fe, para vivir y además sería una parte de la conexión más rápida con el Monasterio de San Úrbez.

De hecho, arranca un camino, majo y viejo, en dicho manantial que sube a unos campos abandonados, colgados encima del barranco. Y es justo allí donde siempre pierdo su rastro. Pero estoy convencido que tenia continuidad y subía hasta la ermita por fajas y crestas. Ya la existencia de los campos reafirma mi teoría, por que creo que pertenecían a la ermita.

También estoy convencido que alguna gente del lugar conoce la existencia de esta senda y los pasos, ya que he visto algún hito perdido.

Si en un futuro limpiasen esta senda (y la del Barranco Cajical), la ruta circular de hoy sería perfecta, fácil y se convertiría en mi favorita.

Retorno:

Desde la ermita bajamos por el PR al pueblo.

Nocito

Nocito en otoño.

De Lusera a Ibirque

El Barranco de Orlato

El Barranco de Orlato.
La toba forma cascadas y pozas, fabulosas y salvajes como si fueran del caribe.

Esta excursión triangular que conecta por dos caminos distintos Ibirque y Lusera destaca con las típicas atracciones que se encuentran en la cara sur de la Sierra de Belarra: pozas vírgenes, elegantes cascadas con coladas de toba, bosques y pueblos abandonados.

Ficha IbirqueHe encontrado dos descripciones buenas entre las guías excursionistas que conozco. La que me parece mejor es la de Oscar Bailarín por la simple razón de haber elegido el sentido del recorrido más fácil.

Las Planas de Ibirque

Las Planas de Ibirque.
Al fondo se divisa la torre de la iglesia de Ibirque.

La zona más complicada para perseguir la senda correcta son las Planas de Ibirque – un terreno llano de matorral bajo con muchas sendas de ganado que desconciertan al caminante bastante, aunque nuestra senda fue limpiada hace poco. En la dirección que escogió Oscar Bailarín, en sentido horario, tenemos al Tozal de Guara como hito gigantesco enfrente y nos facilita a encontrar al final la torre de la iglesia de Ibirque. En sentido antihorario tendríamos que encontrar la vaguada correcta que forma más abajo el Barranco de la Tosca lo que resulta mucho mas difícil.

Pues, seguimos los pasos de Oscar, sabiendo que en el presente (2013) las sendas están más limpias que antes y no habrá problemas en perseguir las, salvo en dicha zona cerca de Ibirque.

La ruta se divide en tres partes: la senda por el Barranco de la Tosca, la por el Barranco de Orlato y el GR 1 por el Barranco de Lusera.

La primera poza en el Barranco de la Tosca

La primera poza en el Barranco de la Tosca.
Robert no está de todo seguro ¿Es una toma de agua para el riego o es una culebra?

1. Atracciones en el Barranco de la Tosca

En algunos mapas figura como Barranco de Laña. No se que es lo correcto, pero debido a la cantidad de bloques, caos y cascadas de toba que se encuentran a lo largo del camino, me parece acertado el nombre escogido.

Antes de las primeras lazadas de la senda podemos bajar a una bonita poza que representa lo que vamos a encontrar durante toda  la excursión de hoy. Sin duda vale la pena  bajar hacia ella.

En la cabecera del Barranco de la Tosca

En la cabecera del Barranco de la Tosca.
Robert explora la pequeña gruta que forma la tosca en la cabecera de un circo.

Mas arriba, en una zona de fuentes y tierra húmeda encontraremos una pequeña gruta con una poza y un gran circo debajo a mano derecha. Nos podemos acercar a la gruta con mucha precaución. Unos 30m debajo de nosotros, en el cauce principal, hay un pequeño, pero curioso caos. Su visita no es fácil. Más arriba tendríamos que buscar una manera de bajar al cauce (normalmente seco) que requiere por lo menos una pequeña trepada por un paso de II – depende del sitio elegido. Una vez en el cauce podríamos bajar por él sin dificultades contemplando curiosos covachos que forman las cornisas en la pared a mano derecha. Un inmenso bloque y un resalte de unos 5m nos cierran el paso finalmente.

Después de estas aventuras seguimos por la senda principal y salimos en seguida a una zona más llana, las Planas y la senda nos llevará hacia el pueblo abandonado de Ibirque.

2. Ibirque

La iglesia de Ibirque

La iglesia de Ibirque.

Ya la silueta del pueblo con los esqueletos de olmos muertos impresiona durante la llegada. Debemos explorar las casas, bordas, la iglesia, las eras y los campos que lo rodean. Dado que es el pueblo más elevado de la Sierra hay buenas vistas sobre la zona y seguro que encontraremos un idílico rincón para almorzar.

Nota personal:

Hace muchos años he encontrado en un campo detrás de la iglesia unos bejines gigantes. La única vez que he visto esta seta espectacular aquí en España.

Bajamos directamente por el GR a la vaguada que se forma debajo del pueblo. Más adelante se convierte en un barranco parecido al que acabamos de conocer en la subida. La senda discurre por los campos en la orilla derecha.

3. Atracciones en el el Barranco de Orlato

Cuando la senda empieza a dibujar lazadas tenemos que estar atentos para no pasar de largo del último campo antes de las cascadas. En dicho campo se halla una curiosa cueva que debemos visitar.

El Barranco de Orlato

El Barranco de Orlato.
Robert no se sienta de todo cómodo en la cueva que se encuentra en el último campo antes de las cascadas.

En la ultima lazada parte una senda que baja a una fabulosa poza, grande, verde y cristalina, que hemos tenido a la vista en los últimos metros desde la senda. Más adelante hay más pozas con características parecidas, pero de una espectacularidad menor.

Ya fuera del barranco en una zona abierta topamos con el GR 1 que nos llevará de nuevo a Lusera.

4. Atracciones a lo largo del GR 1 por el Barranco de Lusera

El sendero es claro y fácil de perseguir. Salvaremos dos collados antes de un largo descenso a las cercanías de Lusera. En la zona de la Fuente de la Tosca podemos contemplar algún quejigo viejo, aunque resulta relativamente difícil acercarse, debido a la fuerte pendiente.

El Barranco de la Tosca

El Barranco de la Tosca.
La bonita cascada antes de subir a Lusera.

Cerca de Lusera cruzamos de nuevo el Barranco de la Tosca. Justo donde un cartel indica el cruce del cauce podemos subir a un campo a mano derecha. Al final de dicho campo se forma una senda que discurre paralelo al barranco por varios campos y nos llevará a una bonita cascada. Debemos aprovechar este sito para un último baño antes de subir a Lusera y el coche.

5. Lusera

Si no conocemos el pueblo debemos dar nos un paseo por sus calles. Encontraremos casas rehabilitadas y otras en ruinas. La iglesia fue renovada hace unos años y debido a su ubicación privilegiada hay muy buenas vista sobre el Valle de Belsué , el pantano y Gabardiella.

El Barranco de Orlato

El Barranco de Orlato.
Robert contempla otra poza paradisíaca.