Las pozas del Barranco Pequera o “El Charco del Molino”

El Barranco Pequera

El Barranco Pequera.
La poza del tercer salto visto desde debajo de la cascada.

La ruta de hoy nos lleva al entorno de dos pequeños pueblos en la Guarguera: Gésera y Grasa. La poca distancia entre las dos aldeas supera un antiguo PR que cruza el Barranco Pequera, la frontera natural entre los pueblos, por un curioso puente. Los tramos de esta senda que no fueron reemplazados por pistas son bonitos, pero el objetivo principal encontraremos, si nos desviamos algo del PR balizado.

Las aguas de dicho barranco pasan por tres saltos cerca del puente mencionado. Todos estos saltos son bonitos, pero sobre todo destaca el último que forma una inmensa poza, salvaje y verdaderamente paradisíaca.

Por desgracia, el Barranco Pequera se suele secar en verano, a pesar de ello hay una pequeña fuente que mana entre el segundo y tercer salto. Dado a esta característica estos dos saltos suelen aguantar un mínimo de caudal más tiempo que el resto del barranco. Sin embargo, la estética del lugar sufre en verano, ya que queda muy poca agua que cae por los saltos y la gran poza disminuye considerablemente la superficie. 

El Barranco Pequera

El Barranco Pequera.
A la izquierda: el lecho del río en pleno verano. Sólo hay charcos por la tormenta del día anterior.
A la derecha: el barranco con caudal en primavera.

Los otros objetivos son los mismos pueblos. Grasa es una idílica aldea ubicada en una suave loma sobre el barranco. Destaca la iglesia que está situada en un pequeño montículo y en Gésera se encuentran tumbas antropomorfas.

Recorte Mapa Sigpac

Recorte Mapa Sigpac.

Gésera y Grasa no son pueblos abandonados y por consiguiente debemos controlar al perro.

Preparamos todo lo que solemos llevar en una visita de una poza para tomar un baño inolvidable en las aguas olvidadas del Barranco Pequera.

Ficha Gésera

Tiempo:

De Gésera al puente sobre el Barranco Pequera: 30min.

Del cruce a Grasa: 30min.

Visita del primer salto: inmediato.

Visita del segundo y tercer salto: casi inmediato.

Variante para volver a Gésera: 30min.

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Total: 2h, media jornada.

Aparcamiento:

Aparcamos en Gésera.

Como hay gente y perros viviendo en el pueblo, debemos controlar al perro.

Acceso:

Cogemos la calle que abandona el pueblo por el sur. En seguida se convierte en pista y sigue en dicha dirección. Al principio es la misma pista por la cual parte el GR hacia Nocito. Más adelante ignoramos el desvío del GR y nos quedamos en la pista que empieza a describir una amplia lazada para coronar una loma. Detrás de esta loma, el pueblo ya no está a la vista, se desvía una pista a mano derecha y justo después veremos las marcas del viejo PR que se separa de la pista también en dirección oeste. En breve la senda se arrima a un muro a mano izquierda y le sigue mucho tiempo hasta topar con un primer barranco. Este se suele secarse en verano pronto.

La caseta en el vado del Barranco Manatuero

La caseta en el vado del Barranco Manatuero.
Paco – un amigo de Robert – se asoma por la puerta.

Se trata del Barranco Manatuero. Justo en el vado se encuentra una borda. Seguimos las escasas marcas del PR y empezamos a subir por la loma divisoria entre los dos barrancos mencionados. Pronto la senda nos situará en el curioso puente sobre el Barranco Pequera.

Nota personal:

Ruego que nadie pise esta construcción. No sólo por la propia seguridad, sino también por no provocar roturas de la vieja madera. El objetivo es conservarla durante mucho tiempo más.

El puente sobre el Barranco Pequera

El puente sobre el Barranco Pequera.

Cruzamos el cauce con un brinco y seguimos por la senda que gana altura y nos lleva a una plataforma rocosa. Este es el punto desde el cual parten los accesos a los tres objetivos que queremos visitar. El mismo PR sube primero por zonas rocosa, traspasa después varios campos de cultivo y llega finalmente al pueblo de Grasa. Una senda a mano izquierda nos lleva a la cabecera del primer salto y un camino que baja a mano derecha conduce a las pozas del segundo y tercer salto.

Grasa

Grasa

Grasa.

Plácidamente permanecen las casas de Grasa entre los campos. Es un lugar de tranquilidad y soledad, sin embargo sigue siendo habitado.

El lugar más idílico es sin duda la iglesia. Se encuentra en una pequeña colina aislada de los dos barrios del pueblo. Llama la atención que hay muchos pozos en el pueblo, aunque la mayoría esta tapado y asegurado con maderas.

Como hay gente y perros viviendo en la aldea, debemos controlar a nuestro perro en el pueblo.

El primer salto

El Barranco Pequera

El Barranco Pequera.
El primer salto con mucho caudal en primavera.

Comparado con los otros dos es de menos interés, ya que la poza no cubre y se encuentra en una zona más umbría y más vestida. La senda nos acerca a la cabecera del salto. Si queremos, podemos cruzar el cauce e introducirnos en el pequeño caxical que hay en la otra vertiente del barranco. También podemos destrepar hasta la poza desde este bosquecillo.

El segundo salto

El Barranco Pequera

El Barranco Pequera.
El segundo salto.

El agua baja por un pequeño tobogán y reposa después en una pequeña poza que destaca con una gran marmita. Como el cauce es abierto hay espacio para sentarse, almorzar, tomar el sol o sestear.

El tercer salto

El Barranco Pequera

El Barranco Pequera.
El tercer salto.

Se encuentra próximo al segundo y forma la poza perfecta. La gente del lugar han colocado una piedra en el margen izquierdo de la cascada para poder subir trepando desde el agua a la cabecera.

Nota personal:

En el libro “Toponimia de la Baja Guarguera” los autores Daniel Lerín Cristóbal y Teresa Tiñena Abril mencionan el antiguo molino de Grasa. Cito:

” Nos constatan la existencia de un molino en el término de Grasa. Le llaman O Charco d’o Molín, hoy sólo quedan restos (piedras) de la construcción, pero se utiliza como zona de baños para los autóctonos.”

Aunque no podía averiguar donde se encuentran los restos del molino, parece que se encontraba por la zona del segundo y tercer salto y la poza grande parece haber tenido siempre un nombre: “El Charco del Molino”.

Retorno

Volvemos por el mismo camino a Gésera.

Variante:

Después de haber cruzado el Barranco Manatuero seguimos los primeros metros por el camino de acceso. Cuando llegamos a un gran hueco en el murete que nos está acompañando por la derecha, debemos girar a la izquierda por una pista desfigurada, traspasar un campo y seguir por esta pista, ahora en mejor estado. Cuando esta topa con otra, debemos girar a la izquierda de nuevo. Esta ultima pista nos va acercando después de un largo trayecto a la carretera justo debajo de Gésera. Sólo resta volver al pueblo por el asfalto.

De este modo nos acercamos más directos a la iglesia de la aldea.

Grasa

Grasa.
El camino hacia la iglesia.

Gésera

Gésera

Gésera.
El pozo a lado de la iglesia.

La iglesia está adosada a un caserón. El conjunto de estos edificios se encuentra aislado en el norte del pueblo. Merece la peña visitar las tumbas que se encuentran en la cara sur del complejo, junto a un bonito pozo. 

En el bonito núcleo del pueblo destaca el pozo con el lavadero.

Y ya en el coche…

Debemos parar un momento y contemplar el viejo puente sobre el Guarga.

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Secorún y el Caxico Arialla

Llegando al Caxico Arialla

Llegando al Caxico Arialla.

Secorún era el pueblo más importante de la Guagera. Contaba con su propio ayuntamiento y una escuela. Por los intereses de la industria maderera en los años setenta los habitantes fueron desalojados y las viviendas, salvo la iglesia, destruidas. Este triste hecho todavía sigue influyendo al visitante hoy en día, ya que encontrará las edificaciones mucho más destrozados que en cualquier otro despoblado de la zona, que fue abandonado a unas fechas similares. El ambiente que predomina en la visita de Secorún tiene más bien un sabor a tétrico y siniestro en vez de ser melancólico.

Además dicha industria sigue actuando sin piedad y sin respeto al patrimonio construyendo pistas que avasallan los lechos de los barrancos y los caminos antiguos para sacar la leña. En cada visita de la zona (la Guagera en general) durante los últimos años me quedé asombrado por la actividad de dicha industria y los efectos negativos que esta conlleva.

Ficha SecorúnLa ruta de hoy fue otra vez inspirado por el magnifico libro “El Camino de San Úrbez” de Óscar Ballarín y Arturo González, el cual es el único libro que conozco que proporciona informaciones para el excursionista sobre esta zona, la Guagera, y trata de unas maravillas como el “Caxico Arialla” o la “Sierra Guardia con el Barranco Ricau” o el “Campo Lorente“.

Recorte Mapa Sigpac

Recorte Mapa Sigpac

La excursión propuesta sigue los pasos de un antiguo PR que ya está borrado de los mapas. Conectaba entre otros los pueblos Aineto y Secorún. No se trata del camino antiguo entre estos dos pueblos, sino de una idílica senda que discurre por la ribera del bonito Barranco de la Arredola que suele mantener un mínimo de caudal durante todo el año. De este modo llegaremos al Camino de San Urbez que nos llevará por un extremo al Paso de San Urbez que destaca con el mencionado quejigo y por el otro extremo a Secorún. Desde este despoblado tomaremos el antiguo camino a Aineto para volver al coche.

En el camino se San Úrbez

En el Camino de San Úrbez.

Los caminos que recorremos están generalmente semi-borrados y parcialmente muy vestidos. Nos resultará difícil averiguar la trocha original en muchos tramos, sobre todo si no hay ningún lecho de río que nos guíe como en el retorno de Secorún o por el Castellar. Pero nos introducirán en este típico paisaje, salvaje y poco frecuentado, que conocemos ya de otras excursiones por la Guargera.

Preparamos la mochila con mucho agua, el almuerzo y la correa del perro para explorar las tierras de Secorún que hoy se presentan en forma de pinares de repoblación dentro de un mar de maleza.

Tiempo:

Del aparcamiento a la poza: 30min.

De la poza al cruzae con el Camino se San Úrbez: 30min.

Subida al Caxico Arialla: 15min.

Del Caxico Arialla a Secorún: 45min.

Explorando Secorún: irrelevante, 30min.

Explorando el Castellar y la ermita: irrelevante, 1h.

De la Ermita de Santiago al coche: 1h.

Opcional:

Por la loma de Arialla al Paso de San Úrbez: 1h

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Total: 4h30, jornada completa.

Aparcamiento:

En la carretera A-1604 por la Guagera en dirección Laguarta parte a mano derecha una pista entre el km. 20 y km. 21. Esta pista se acerca al río justo enfrente de la desembocadura del Barranco de la Arredola.

En un amplio ensanche podemos aparcar.

Acceso:

Cruzamos al Río Guarga donde nos parezca mejor y buscamos una senda que se forma en el bosque en la orilla derecha del barranco de la Arredola.

Por esta senda empezamos a remontar dicho barranco.

La senda cruza el lecho del río en dos vados. Si el caudal es normal, no tenemos que mojarnos los pies. En breve llegamos a un cruce de caminos que es poco visible. Desde nuestra izquierda bajar una senda desde Secorún (nuestro retorno) y por la derecha su prolongación sube a la pista que lleva a Aineto. Nosotros ignoramos estas sendas (si las hemos visto) y seguimos remontando el barranco. Ahora hay restos de sendas en las dos orillas, incluso podemos avanzar por el mismo lecho del río.

Pronto llegaremos a la confluencia del Barranco del Lenar (nuestra derecha) con el Barranco de la Arradola (izquierda). En este punto ya escuchamos, incluso divisamos el pequeño salto que forma la bonita poza de la Arredola – nuestro primer objetivo.

La Poza de la Arredola

La Poza de la Arredola

La Poza de la Arredola.

Se trata de una profunda marmita de bajo de un pequeño salto. El conjunto es muy bello, ya que una parte de la poza se mete en una cueva – más pequeña, pero parecida a la Poza Chinchirigoy en el Río Sieste.

El Barranco de la Arredola sigue siendo bonito según avanzamos, pero la única poza profunda es la que tenemos delante. Así que debemos aprovechar los aguas cristalinos y tomar un baño, si el tiempo lo permite.

Muy interesante es también la cabecera del salto. Veremos que hay una fuente en la orilla izquierda debajo de un muro de apoyo a ras del agua.

Y dicho muro llama la atención aun más. Parece que era el fundamento de un antiguo puente, ya que está ubicado justo en el borde de un breve estrecho. Como la erosión ha dejado ya tantas cicatrices y la vegetación ha invadido el terreno, no se ve ningún camino que se acerque por la orilla izquierda al supuesto puente. Pero tampoco hay rastro de campos, para deducir que el murete formaba parte de una terraza de cultivos. Sabiendo que en la loma al sur del barranco estaba ubicado el pueblo medieval de Arialla y más arriba la Pardina Trillo, no extraña demasiado encontrar los restos de un puente en este lugar.

La Poza de la Arredola

La Poza de la Arredola.

En la orilla derecha del salto encontramos claramente la senda que sigue remontando el barranco, incluso encontraremos una marca del PR en una roca. A poca distancia un desprendimiento ha hecho desaparecer la senda por unos 50m. Podemos seguir trepando por donde iba, bajar al lecho del río y avanzar por el agua o introducirnos en el bosque en el otro lado. En breve veremos en la orilla izquierda una borda en ruinas. A esta altura ya se ha recuperado la trocha del PR en el lado opuesto y la podemos seguir de nuevo cómodamente.

El Barranco de la Banera

El Barranco de la Banera. Justo en la cabecera del salto está el vado.

Para salvar el Barranco de la Banera, afluente del margen derecho, la senda hace una amplia lazada y salva este arroyo secundario por la cabecera de un bonito salto. Después la senda se arrima de nuevo al cauce del Barranco de la Arredola y no lo abandona hasta topar con el Camino de San Úrbez que se hace reconocer fácilmente por unos hitos grandes y visibles.

Giramos a la derecha y avanzamos por el Camino de San Úrbez en dirección sur. En seguida cruzamos una pista y empezamos a subir por una tímida senda que sigue siendo marcado por los hitos. Cuando llegamos a un suave collado el Caxico Arialla nos saluda con toda su majestuosidad.

El Paso de San Úrbez

El Caxico Arialla

El Caxico Arialla en invierno.

El modesto collado ha adaptado el nombre por los peregrinos que cruzaban la loma por él. Como inmenso faro estaba y está el Caxico Arialla marcando el cruce de cuatro caminos. Por la loma discurrió la senda que llevó a Azpe viniendo desde el pueblo medieval de Arialla en la misma loma más abajo. Nosotros hemos llegado por la senda que viene de Secorún y la que tiene continuidad hacia Aineto bajando por el Barranco Lenar.

Pero nosotros nos concentramos en el idílico lugar con este árbol singular cuya sombra invita a sestear. Además podemos “visitar” a los montones de piedras los cuales son los restos del pueblo medieval Arialla. Los encontraremos en los campos más abajo en la misma loma.

Nota personal – Variante por la loma de Arialla

Durante mis paseos de investigación he descubierto una zona muy curiosa cerca del Salto del Barranco de la Aredola – curiosa de cara a la arquitectura popular. Para acoplar esta curiosidad a la ruta podríamos efectuar la marcha desde la Poza de la Aredola al Paso de San Úrbez por la misma loma divisoria de los dos barrancos (Arredola y Lenar).

Por desgracia, en gran parte de este recorrido no hay senda y la lucha contra la vegetación es constante, molesta y fatigosa. Por este motivo estoy mencionando esta vía como una variante opcional esperando que de este modo sólo llama la atención a los lectores más experimentados y aficionados a los secretos que se esconden en las antiguas construcciones de piedra.

Justo en la confluencia de los dos barrancos mencionados arranca una tímida senda, algo vestida pero bien visible. En los primeros metros gana altura y se adentra en el pinar que domina la loma divisoria. Escondido en el pinar se encuentran varias terrazas de piedra, restos de antiguos campos de cultivos los cuales la senda traspasa en linea recta. Pronto toparemos con los primeros pilones de piedra. Desde lejos parece que sean refugios pastorales, pero de cerca se ve que no son huecos (y nunca lo fueron). Más bien pienso que se trata de una manera de almacenar piedras. Este atesoramiento es interesante, ya que es algo que no se ve mucho hoy en día y lo convierte este simple pinar en un lugar cargado de historia y arquitectura popular señera.

Las piedras apiladas y los muretes en el pinar

Las piedras apiladas y los muretes en el pinar.

Pero mi cabeza no para de dar vueltas por esta observación y me pregunto de donde venían estas piedras, lo que me lleva a una suposición descabellada:

¿Podría ser que en este bosque se hallan las piedras restantes del desaparecido Castillo de Secorún?

En la peña que domina dicho pueblo cercano se hallaba un castillo. Hay varios autores que confirman este hecho y, en particular, lo demuestra también el nombre de la peña: “El Castellar”. (Más adelante lo vamos a ver durante la ruta de hoy.) Lo curioso de dicha peña es que no se encuentran ni una piedra que podría proceder de una antigua construcción. En otros lugares, como por ejemplo en Morcat o en la Peña Surta, se observan unos pocos restos.

En general no extraña que la gente del lugar usaron piedras de un castillo obsoleto para construir muros y casas, ya que estas piedras solían ser de buena talla. Quizás en el caso de Secorún esta reutilización de materia prima llegaba ser la base de un negocio pedrero y nosotros estamos traspasando el antiguo almacén.

Sea como sea, debemos seguir. Cuando coronamos una primera cima de la loma, desaparece el pinar y con él también el camino. Es allí donde empiezan las molestias y dificultades por la vegetación. El itinerario discurre siempre por la cresta. Nunca debemos alejarnos de ella. Después de salvar varias cima y collados, algunos repletos de maleza, topamos con los campos donde está el Caxico Arialla. Si no nos hemos alejado de la cresta, no hay pérdida.

El Caxico Arialla

El Caxico Arialla.
Robert se esconde en la sombra.

Desde el Paso de San Úrbez bajamos de nuevo al Barranco de la Arredola y seguimos el Camino de San Úrbez en el otro sentido, en dirección noreste. Este camino y la pista que encontramos en el fondo del valle tienen el mismo objetivo: Secorún. Sólo que el camino nos llevará al pueblo mucho más directo. Pues, seguimos los pasos de los peregrinos, siempre atentos a los hitos.

Después de una subida más pronunciada por terreno muy seco podremos observar los primeros muros de apoyo y campos abandonados del pueblo. Teniendo las ruinas ya cerca llegaremos a un pequeño campo de forma triangular. Este campo es muy importante para la orientación en la ruta restante, ya que hay una bifurcación poco visible en él. A mano derecha sigue la trocha del mismo estilo (de tierra apretada en un lecho de hierba) hacia el pueblo de Secorún y a mano izquierda se mete un camino de hierba a dentro de la maleza alta. Mirando lo bien y considerando la anchura, se ve que se trata de una antigua pista forestal, invadido por la vegetación y intransitable. Si queremos explorar el pueblo, tenemos que volver después a este mismo campo para coger la pista. Merece la pena estudiar bien el croquis abajo:

Croquis sobre el recorte de la foto de Sigpac

Croquis sobre el recorte de la foto de Sigpac.

Primero cogemos el camino a mano derecha que nos lleva en breve a una pista y a  la entrada del pueblo.

Secorún

La iglesia de Secorún

La iglesia de Secorún.

Como mencionado en la introducción, el pueblo está extremadamente derruido. Así que, lo más interesante (y quizás lo único factible) para visitar hoy en día es la iglesia. A la derecha de esta (mirándola desde la plaza) se encuentra el pozo. En la ladera que baja desde el Castellar se divisa alguna fachada que se mantiene en pie, pero ninguna casa sigue entera. Todas las calles y entradas están obstruidos por la hiedra y las zarzas, de hecho la hiedra sube por algunas fachadas (como la de la iglesia) a unas alturas considerables y puede servir para un motivo de foto excepcional.

Volvemos al campo triangular y seguimos por la pista intransitable que se fusiona más adelante con el antiguo camino a Aineto. Los primeros metros de dicha pista están muy vestidos y no vamos poder traspasar esta zona sin sufrir algún rasguño. Después de salir de las dos zonas de mucha vegetación el camino llega a un terreno más árido. Delante de nosotros vemos un muro medio derruido y un hito que indica que el camino sigue por debajo. Nos llevará de retorno hacia el Barranco de la Arredola cerca del coche.

La escalera que salva el resalte cimero

La antigua escalera que salva el resalte cimero.

Pero antes de ponernos en marcha y abandonar la zona de Secorún propongo explorar el Castellar y la Ermita de Santiago. Aunque no hay sendas que suben a estos objetivos, estamos ahora en un lugar donde no resulta difícil, ni molesto ascender hacia dicha cima. Además resultará cómodo avanzar y acercarse a la ermita por la cresta y bajar desde ella a la pista unos 500m más adelante.

Estamos delante del muro derruido, dejamos el camino a Aineto y empezamos a subir la ladera a mano derecha por donde menos molesta la vegetación, siempre aprovechando los pasos de ganado de una terraza a otra. Si hemos elegido bien el lugar por donde avanzar llegaremos al resalte cimero justo de bajo de un curioso desplome de bloques entre los cuales han echado raíces dos cerezos. Debajo de este último resalte rocoso discurre una senda muy tímida en horizontal. Giramos a la derecha y avanzamos por ella hacia el este sin más dificultades. Ya en el extremo oriental de la peña veremos una antigua escalera de piedras que supera dicho resalte y nos llevará a la cima del Castellar.

El Castellar

Secorún desde el Castellar

Secorún desde el Castellar.
Lo que era un pueblo, ahora es una selva impenetrable.

La cima nos propone buenas vistas al pueblo y hacia el sur, por donde hemos venido. Resulta sorprendentemente difícil localizar el Caxico Arialla y el Paso de San Úrbez, pero puedo asegurar que este modesto collado con su árbol está a la vista también.

En la plataforma cimera se ubicaba un castillo. Por desgracia no se encuentran ningunos restos, ni rastros de su ubicación exacta.

Para acercarnos a la Ermita de Santiago debemos seguir la cresta hacia el oeste. Cuando llegamos al collado entre esta y el Castellar podemos bajar por un paso obvio entre las rocas. Como la ermita ya está a la vista – aunque se camufla entre los arboles – no resulta costoso llegar hacia ella.

La Ermita de Santiago

La Ermita de Santiago

La Ermita de Santiago.

Aunque no queda mucho del pequeño templo, esta vieja construcción en este entorno, tan esplendido y aislado, hace que nos sentiremos satisfechos por haber subido. Más detalles interesantes sobre la historia, la arquitectura y una leyenda se encuentran en la pagina “LA GUÍA DIGITAL DEL ARTE ROMÁNICO” de Antonio García Omedes.

Para bajar de nuevo debemos situarnos en el sur de la ermita donde hay un paso obvio entre las rocas que salva los primeros metros pendientes. Después hay que seguir derecho hacia abajo evitando la vegetación densa – justo como en la subida al Castellar. Cuando llegamos a terreno suave y plano topamos inevitablemente con el camino a Aineto. Este sendero salta a la vista en esta zona, ya que se mantiene uno de los muros laterales de pie.

Seguimos por el camino a Aineto en dirección oeste. De este modo empezamos una larga travesía en horizontal por terreno seco. Debemos prestar mucha atención para no perder la trocha, ya que la presencia de los hitos disminuye. Mucho más adelante llegamos a la cabecera seca de un barranco. A mano izquierda hay un muro y unos hitos indican un brusco cambio de dirección: empezamos a descender. En seguida la senda (ya ha dejado ser pista antigua) cruza el cauce seco y se arrima a la orilla derecha. Constantemente acompañado por este pequeño afluente al Barranco de la Arredola bajamos directamente a la senda de acceso justo en el cruce mencionado al principio. De nuevo en terreno conocido el perro puede refrescarse y nosotros deberíamos disfrutar de un último descanso. Sólo resta volver por el curso del agua al coche.

Retorno:

Bajar por la senda de la orilla hacia el coche.

Secorún

Secorún.
Una foto que refleja el ambiente de este despoblado.

Paseo por el joven Guarga

Robert bañándose en el joven Guarga

Robert bañándose en el joven Guarga.

Ya conocemos el paseo que nos lleva a los Caxicos de Lorente.

Croquis Mapa Sigpac

Croquis Mapa Sigpac.

En esta entrada presento un paseo por las mismas tierras que rodean estos árboles, pero más amplio llegando hasta unas bonitas pozas en el Río Guarga. Nos movemos durante todo la ruta por un terreno de antiguos campos que reflejan melancólicamente el mucho trabajo y la vida dura que tuve la gente del lugar. Otro objetivo de la excursión es la aldea de Los Molinos, antiguo barrio de Laguarta en la orilla del río, hoy en día abandonada.

Toda la zona es suave, los desniveles pocos fatigosos y el terreno fácil de recorrer. Ademas es relativamente simple para orientarse, ya que nos encontramos en una ladera entre el río y la carretera, dos topes muy claros. Esto nos permite investigar también fuera de la senda o pista sin correr peligro de perdernos. Sin embargo hay que prestar atención al ganado suelto, que siempre se encuentra por estos prados.

Ficha LlorentePreparamos la mochila con el almuerzo y el agua, cogemos la correa del perro y visitamos los enigmáticos campos que componen el alrededor de Larguarta.

Tiempo:

Del coche al Campo Lorente: 15min.

De Lorente a Los Molinos: 30min.

De los Molinos a las pozas: 30min.

Volver al coche: 30min.

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Total: 1h45, media jornada.

Aparcamiento:

En la carretera de la Guagera A-1604 aparcamos en la ultima curva a la izquierda (km 26,5) antes de entrar en el pueblo. A mano izquierda se ven los cipreses del cementerio y a mano derecha hay una pista que describe un semicírculo. En esta pista hay sitio para dejar varios coches.

Acceso:

Buscamos un sendero entre muretes de piedras que nace unos pocos metros antes del desvío a la pista.

Bajamos por el sendero al Campo Lorente.

Los Caxicos de Lorente

Los Caxicos de Lorente

Los Caxicos de Lorente.

Siguen impresionando.

Para buscar la senda que sigue bajando al río y a la aldea Los Molinos debemos buscar un quejigo monumental y característico cerca de la entrada al recinto de Lorente. La senda original pasa justo por él bajando derecho hacia el río. La trocha se identifica fácil, pero en muchos tramos está invadida por la vegetación y tenemos que optar por un itinerario menos molesto por los campos colindantes, sin perder de vista al camino original.

El camino hacia Los Molinos

El camino hacia Los Molinos.
La senda sigue siendo flanqueada por quejigos monumentales.

Más abajo penetramos un pinar de repoblación donde la senda original se pierde y debemos seguir andando por sendas de ganado manteniendo la dirección hacia el río. El bosque desaparece y llegamos a una zona de amplios campos. Al fondo se divisan las primeras ruinas de Los Molinos.

Los Molinos

Los Molinos

Los Molinos.
Detalle de un dintel de la Casa Albas.

Eras, campos y ruinas.

Ya no sigue nada en pie, pero el lugar es encantador. Podemos ver las dos casas y la borda principal. La aldea está rodeada por eras y campos que bajan al río formando terrazas. Allí se esconden otros edificaciones o construcciones pequeños.

Además encontraremos un fácil acceso al río donde el perro puede refrescarse.

Para seguir nuestro paseo debemos ir por la orilla río arriba. Podemos elegir una senda próximo al río, umbrío pero con alguna molestia por la vegetación, o optar por las sendas de ganado que discurren por el extremo sur de los amplios campos, siempre paralelo al río.

Casa Albas en Los Molinos

Casa Albas en Los Molinos.

Sea como sea, llegaremos a un vado de una pista que da paso a la orilla opuesta que se compone en este lugar de amplias losas de conglomerado. Las pozas ya están cerca.

Las Pozas de Laguarta

La poza grande de Laguarta

La poza grande de Laguarta.
El agua está un poco turbio por la tormenta del día anterior. La losa mencionada está en la sombra.

Hay una poza encima del vado y hay dos pozas río abajo. La de arriba está próxima al vado y a las otras dos nos acercamos mejor por las losas mencionadas en la orilla opuesta. Nos situarán en la cabecera de la cascada que separa las dos badinas.

Allí encontraremos una piedra plana en la sombra de un caxico – un lugar idílico y tranquilo, ideal para sestear.

A la poza grande se accede destrepando por la misma cascada y la segunda, una perfecta marmita, tenemos delante y en ella nos bañamos con más facilidad. El agua suele estar fresco.

La poza marmita de Laguarta

La poza marmita de Laguarta.

Volvemos a la orilla opuesta y avanzamos por la pista que parte del vado en suave ascenso. Antes de que cruzar un barranco, veremos muros a mano derecha donde unos hitos marcan el inicio de la senda antigua que sube al pueblo. Nosotros nos quedamos en la pista.

Los tres caxicos

Los tres caxicos por cuya sombra discurre la pista.

En breve llegamos a un campo. Allí la pista, poco visible, discurre por debajo de tres caxicos descomunales en linea. En continuación resulta fácil seguirla hasta llegar al coche. En el camino veremos más árboles excepcionales, algunas construcciones pastorales como muretes de apoyo.

Nota personal:

Como he mencionado al principio, el terreno no propone muchos obstáculos, si optamos ir por libre. Hay un camino antiguo que sube al pueblo (lo mencioné antes). Merece la pena meterse por él a la zona de los campos que llega hasta Laguarta. Desde este camino se puede salir a los campos y explorar todo lo que se encuentra en ellos: refugios pastorales o casetas de herramientas, los muros que moldean las terrazas o simplemente rocas de forma rara que tenían alguna función en su tiempo y, sobre todo, más quejigos descomunales. Tenemos que seguir atentos a no asustar a los caballos, vacas o cabras.

Vale la pena perderse por estos campos.

Si subimos hasta el pueblo, podemos recargar las pilas en la casa rural “El Señor”, pero después tenemos que volver al coche por la carretera. Por eso he elegido el retorno por la pista, aunque no es tan bonita como la senda antigua.

Retorno:

La pista topa con la carretera justo en el aparcamiento, donde hemos dejado el coche.

Una caseta de piedra incrustada en el muro de apoyo

Una caseta de piedra incrustada en el muro de apoyo.
Como el espacio interior es mínimo, parece que se trata de un guarda-herramientas con un dintel sobre-dimensionado.

Vuelta por la Sierra Guardia

Uno de los tres caxicos que se encuentran en la Pardina de GuardiaUno de los tres caxicos que se encuentran en la Pardina de Guardia

Uno de los tres caxicos de la Pardina de Guardia.

Esta ruta fue inspirada por el maravilloso libro “El Camino de San Úrbez” de Óscar Ballarín y Arturo González. Uno de los pocos libros que aportan información, sobre estos parajes poco explorados del turismo, en este caso sobre la Guagera.

Ficha GuardiaSe trata de una excursión por un terreno olvidado y muy poco transitado para buscar la soledad y la naturaleza. La ruta describe una vuelta por un montículo llamado Sierra Guardia. Está flanqueado por tres barrancos: en el norte y al mismo tiempo nuestro acceso por el Guarga. En el suroeste la limita el cauce del Barranco Cuatre y en el este el Barranco Ricau, los dos son afluentes del Guarga. Cada uno de estos barrancos tiene su particularidad: en uno encontraremos una buena cantidad de quejigos, viejos y bonitos, y el otro excavó un bonito lecho del río por el cual podemos andar sin complicaciones. Estos dos objetivos principales incrustados en un paisaje solitario y abandonado que incluso carece de caminos en una gran parte, son los motivos para darse este paseo de media jornada.

Recorte Mapa Sigpac

Recorte Mapa Sigpac

Las únicas dificultades son los tramos donde vamos por libre, sin camino. Nos tenemos que preparar para saber orientarnos bien, ya que los mapas de esta zona son poco exactos.

El Río Guarga y el Barranco Ricau nos proponen suficiente agua durante todo el año. Así que, podemos realizar esta excursión también en verano sin demasiados sufrimientos por el calor. De hecho, avanzaremos en algunos tramos por el lecho del río. Por eso, debemos ir preparados para mojarnos hasta las rodillas.

Preparamos el almuerzo, el agua y la correa para pasar un medio día en soledad con nuestro perro.

Tiempo:

El avance por el Río Guarga: 30min.

Subida al Portilillo: 30min.

Desde Portilillo a las Galochetas de San Úrbez: irrelevante, 30min.

De las Galochetas al Tozal del “Palo”: 30min.

Desde el Tozal del “Palo” al Barranco Ricau: 30min.

Avance por el Barranco Ricau: irrelevante, 30min.

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Total: irrelevante, 3h, media jornada

Aparcamiento:

Cogemos la carretera de la Guagera A-1604 y la subimos desde el puente sobre el Río Guarga – base del Monrepós – hacia el Puerto de Serrablo. Tenemos que encontrar una pista que baja a mano derecha después de pasar el km. 14 justo enfrente de la desembocadura del Barranco Ricau. Cerca del cauce hay sito para dejar el coche.

Otra opción: dejar el coche en el principio de la pista que sube a Artosilla (un kilómetro antes).

(Desde allí podemos avanzar por el lecho seco del Baranco de la Canaleta, cruzar el puente de la carretera por debajo y iniciar la ruta el punto donde arranca la senda que sube al Portilillo. Lo que cambiar de esta manera, es que todo los tramos acuáticos por los cauces se juntan al final de la excursión.)

Acceso:

Bajamos al río.

Los bloques característicos en el Río Guarga

Los bloques característicos en el Río Guarga.

Avanzamos por el Río Guarga siguiendo la corriente. Tenemos que cruzarle varias veces. En un kilómetro llegamos a unos bloques grandes en la orilla izquierda. Un poco más río abajo encontramos un gran campo castigado por las riadas en la orilla izquierda. En medio de su borde izquierdo hay un cartel de caza. Allí se inicia un camino que sube por el bosque hasta un collado. La senda es buena, limpia y de una pendiente agradable. Acercándonos al collado empezamos a bajar un poco hasta que topamos con las vistas al sur y al Tozal de Guara en el mismo collado.

El Portilillo

Así se llama el collado. Notamos que es el punto donde el camino se pierde. Igual que la vegetación también las fuerzas de la erosión cambian en la vertiente sur y ésta está devorando la senda en gran parte de esta ladera. En el lado derecha vemos cerca un quejigo característico por el cual pasaba la trocha. En este lugar se puede identificar, pero en muchos otros no.

Lo mejor será ir por libre hasta el próximo punto de identificación y no gastar demasiado energía en buscar los restos del camino original. Todavía más: debemos bajar por libre buscando los árboles más destacados que vemos desde aquí. Hay quejigos muy bonitos que son dignos de ver.

Vistas desde el Portilillo

Vistas desde el Portilillo

Para avanzar de este modo debemos planear la ruta próxima desde aquí, ya que tenemos buenas vistas sobre todo el terreno cercano.

Uno de los quejigos majos en el Barranco Cuarte

Uno de los quejigos majos en el Barranco Cuatre.

Debajo de nosotros está el Barranco Cuatre. Este se junta con otro que viene desde el sur. La confluencia se encuentra a la derecha de nuestro campo de vista dentro de una zona boscosa. Tenemos que llegar a la loma divisoria entre estos dos barrancos. Más exacto: hay dos zonas peladas en dicha loma. Tenemos que llegar a la que está más abajo, más cerca – la que está en alineación con el Tozal de Guara al fondo.

Allí se encuentran las Galochetas de San Úrbez, que son nuestro próximo objetivo. El itinerario que elegimos para llegar hasta allí no es tan importante, ya que por el terreno se avanza bien y el Barranco Cuatre no resulta difícil de cruzar.

Por eso, lo más interesante es visitar en la bajada el máximo de quejigos descomunales posible, cruzar el Barranco Cuatre en un punto que nos parece fácil y ir en búsqueda de la primera zona pelada de la loma opuesta. Cuando hemos llegado a la zona pelada debemos buscar las Galochetas de San Úrbez

Las Galochetas de San Úrbez

Las Galochetas de San Úrbez

Las Galochetas de San Úrbez.

Cuenta la leyenda que en esta plataforma estuvo el santo vigilando al ganado apoyándose en su palo. Durante los años se quedaban las marcas gravadas en el arenisco.

Hoy en día los rastros están muy erosionados y si no fuera por un hito y unas piedras que rodean las Galochetas, no se podrían identificar. Se encuentran a mano derecha subiendo la primera zona pelada de la loma.

A 20m se encuentra un quejigo – el Caxico de las Galochetas – no demasiado grande, pero fácil de identificar, ya que debajo de él se ve de nuevo el camino original. (En seguida se pierde de nuevo.)

Robert y las Galochetas de San Úrbez

Robert y las Galochetas de San Úrbez.
La leyenda humana dice que las marcas son del santo. Pero la versión canina cuenta que las marcas proceden del perro de San Úrbez. Mientras el santo pastor vigilaba el ganado, el perro descansaba en esta losa comiéndose un palo.

Sea como fuere, el lugar es bonito, aislado y invita a tomar un descanso.

Seguimos avanzando por la misma loma, siempre buscando la linea anticlinal. Seguimos sin camino, pero guiados por la misma loma. Traspasamos la segunda zona pelada y ganamos altura. Según avanzamos desaparecen los árboles y arbustos y se forma una tímida senda. Se trata de una vieja pista totalmente desfigurada y intransitable, pero nos facilita el paso a pie. Acercándonos a la zona más alta de la loma vemos un pequeño tozal en el cual un palo clavado en un hito marca la cima. TENEMOS QUE LLEGAR A ESTE TOZAL. No debemos seguir por la pista que tuerce hacia el sur. Es fácil que la pista nos engaña, porque en los últimos cien metros hacia la cima no hay ninguna senda y tenemos que cruzar una zona de pinos jóvenes.

El Tozal del Palo

Las vistas hacia el oeste

Las vistas hacia el oeste.

No se como se llama, por eso le he bautizado trivialmente “Tozal del Palo” en esta entrada, para facilitar las explicaciones.

No es una cima espectacular, pero muy idílico y solitario. Tenemos unas vistas de 360º – la boscosa Sierra de Guardia, el Canciás, la Sierra de Aineto, Guara y Belarra. Pero aún más especial son las hacia el oeste: el valle del Barranco Cuarte, el camino que hemos superado y, con buen tiempo, las divisamos la Sierra de Santo Domingo al fondo.

El Tozal del Palo es además una parte de la divisoria de las cuencas. Estamos entre la del Barranco Cuatre y la del Barranco Ricau. Este último es el siguiente objetivo.

El salto del Barranco Reguero

El salto inicial del Barranco Reguero.

Antes de dirigirnos nos hacia el este – todavía sin camino – debemos observar el terreno: nuestra cima está flanqueado por dos barranqueras que bajan hacia el este. Más abajo, ya no a la vista, estos dos torrentes se juntan en un gran salto de agua donde nace el Barranco Reguero, afluente del Ricau. Este salto es muy característico y nos sirve muy bien de baliza.

Así que, debemos avanzar hacia el este procurando que nos quedemos entre los dos barranqueras que hay en los dos lados. Entonces nos situaremos inevitablemente en la cabecera del salto.

Seguimos por el borde rocoso izquierdo del Barranco Reguero. Podemos andar cómodamente por estas losas horizontales, libres de vegetación. Más adelante traspasamos un pinar que llega hasta el borde. Después del bosque debemos seguir por una zona calva, que resulta de nuevo más fácil para andar. Esta nos hace alejar finalmente del Barranco Reguero.

Allí vemos que se eleva un pequeño montículo delante de nosotros. A su derecha baja el barranco, pero nosotros elegimos un vallecito que baja por su izquierda. La breve bajada es pendiente, pero no resulta difícil. Abajo nos encontramos en un llano boscoso que sólo tenemos que cruzar en la misma dirección para llegar al lecho del Barranco Ricau. El torrente que se ha formado en la bajada nos puede servir de guía.

El Barranco Ricau

El Barranco Ricau

El Barranco Ricau.

Una vez en el lecho del Barranco Ricau, ya no hay pérdida, tenemos que seguir la corriente hasta su confluencia con el Río Guarga, donde está el coche.

El Ricau siempre lleva agua y ha modelado un cauce bonito y entretenido en el valle que tenemos delante. En la parte más estrecha encontraremos marmitas, toboganes y pozas. Es también la parte más bonita, donde podemos descansar una última vez. Las pozas finales, las más profundas y vestidas, podemos evitar por la derecha por una tímida senda bastante vestido. Así que, bajo circunstancias normales referente al caudal, nos mojaremos hasta las rodillas. Si encontramos un caudal elevado o incluso el agua turbio en crecida, podemos evitar todo este trayecto por una senda que discurre por media ladera en la vertiente izquierda del barranco.

El Barranco Ricau

El Barranco Ricau en otoño con poco caudal.

La senda por el Barranco Ricau

Al principio, cerca de la desembocadura del Barranco Reguero, hay un pinar en la orilla izquierda. En este bosque se forma una senda, visible y limpia. Esta sube por la vertiente izquierda para bajar más adelante a la desembocadura del Ricau. Es una opción para evitar el agua, pero no nos facilita cruzar al Río Guarga.

Obviamente este camino puede ser un acceso, fácil y corto, para visitar únicamente el Barranco Ricau. (Visto de este sentido tenemos que buscar su inicio en la ladera herbosa justo en la desembocadura del Barranco Ricau. Entrando en el bosque de la orilla izquierda en seguida vemos que se forma una senda juntando varios ramales.

La Pardina de Guardia

Caxico de la Pardina de Guardia

Caxico de la Pardina de Guardia.

Cogiendo esta senda nos lleva cerca de otra atracción escondido en el bosque de la Sierra de Guardia.

En el punto más alto de la senda, marcado con un hito, podemos seguir cresta arriba. Nos guia la misma cresta y después la loma que corona en el Tozal de Guardia. Si subimos unos 20min, mucho antes de llegar a la cima boscosa, podemos encontrar 3 quejigos viejos y las ruinas de la Pardina de Guardia, todo bien escondido en el pinar presente. De la pardina sólo quedan algunos muros de apoyo, terrazas de cultivo y montones de piedras, pero los árboles resisten y merecen una visita, aunque su alcance es otra vez una caminata libre sin camino obvio.

Retorno:

Cruzamos el Río Guarga.

El Barranco Ricau

El Barranco Ricau.
Robert cruza la penúltima poza a nado. Yo lo evito por la derecha, ya que es tarde y no quiero mojarme más.