La Ermita de la Virgen del Castillo y las Puntas de Cagatés

Vistas desde la Ermita de la Virgen del Castillo

Vistas desde la Ermita de la Virgen del Castillo.
El Mascún, seco, a nuestros pies en un día de lluvias.

La senda que conecta la Ermita de la Virgen del Castillo con las Cresta de Cagatés la menciona Davíd Goméz en su libro “El Parque de la Sierra y los Cañones de Guara” y la describe bien detallado Enrique Salamero en el libro “Parque de la Sierra y los Cañones de Guara, 22 itinerarios a pie”. Este ultimo nos sirve perfectamente de guía y sólo hace falta añadir algún detalle más.

Ficha CastilloLa ruta es apta para el perro, aunque tenemos que superar algún paso de trepada donde hay que alzar un perro pequeño. El camino nos introducirá en un mundo escarpado que merece la visita, ya que destaca con impresionantes vistas sobre el cañón inferior del Mascún.

Recorte Mapa Sigpac

Recorte Mapa Sigpac.

La mayor parte del trayecto es por terreno hostil y árido. Por eso es imprescindible elegir un día fuera de las temporadas de calor, llevar pantalones largos y calzarse con botas de montaña. Para complacer a nuestro perro debemos efectuar el retorno por la Fuente Fuenciachas que es el único sitio donde se suele encontrar agua.

Preparamos la mochila con una extra ración de agua, el almuerzo y la correa para bordear el barranco más celebre de la Sierra en una entretenida excursión de medio día.

Tiempo:

De Rodellar a la ermita: 40min.

De la ermita a las Puntas de Cagatés: irrelevante, 1h30.

Retorno por la Fuente Fuenciachas: 1h15

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Total: irrelevante, 3h 30, media jornada

Aparcamiento:

En Rodellar.

Acceso:

Las atracciones aparecen saliendo del coche.

El PR, bien indicado, nos situará en menos de una hora en la Ermita de la Virgen del Castillo.

La Ermita del Virgen del Castillo:

La Ermita de la Virgen del Castillo

La Ermita de la Virgen del Castillo.

Es el primer punto que ofrece unas estupendas vistas sobre el Mascún. La ubicación del pequeño templo es extraordinario y no extraña que fue elegido para un punto de vigilancia, como indica también el nombre de la ermita.

En la cara oeste del espolón sube desde el cauce del Mascún una vía ferrata, que ofrece otro interesante acceso, si un día vamos sin perro.

Empezamos a ascender hacia la cresta. En seguida llegamos a un punto donde se presenta la vertiginosa caída en la cara norte. Durante todo el siguiente tramo tenemos que avanzar en la vertiente sur de la cresta. Si quedamos a una distancia entre uno y treinta metros de la misma vamos bien.

Ahora, esta primera parte que tenemos delante parece insuperable, pero hay una cornisa debajo de nosotros que da paso hacia la zona menos escarpado que tenemos aproximadamente 100m más adelante. Hay que buscar la entrada a dicha cornisa unos 15m debajo de nosotros. Se esconde detrás de un boj y nos costará un rato en encontrarla. Una vez en ella no resulta demasiado vertiginoso. En la entrada y salida de este paso tenemos que trepar un poco y ayudar al perro, si hace falta.

La cresta hacia las Puntas de Cagatés

La cresta hacia las Puntas de Cagatés.
Estas aparecen en la foto al fondo a la izquierda.

No obstante, debemos controlar al perro especialmente en esta zona, ya que nos movemos por terreno muy abrupto.

Después el avance es más fácil y los rastros de sendas nos ayudarán recorrer toda la crestería. Hasta la ultima depresión antes de las torres gemelos de Cagatés. Nunca se formará un sendero estable, pero con la ayuda de algunos hitos y la claridad de la dirección que tenemos que tomar, progresamos sin complicaciones. De vez en cuando debemos acercarnos a la misma cresta para disfrutar de las vistas y el abismo.

En una primera brecha podemos observar una senda que cruza a la vertiente del Mascún. Esta lleva a unas covachos y después se muere bajando hacia el cauce. Enrique Salamero la menciona como una antigua senda alternativa para introducirse al barranco.

Cuando nos afrentamos a la loma más elevada de la crestería veremos una pequeña cueva al principio de la subida ubicada en la vertiente norte.

El Balcón del Mascún:

El Balcón del Mascun

El Balcón del Mascun.
Impresionantes vistas sobre el barranco.

A este covacho se puede acceder por una pequeña brecha. La aproximación a ella es incomoda, ya que está un poco vestida y empinada, pero factible. Nos da acceso a un mirador natural  de gran interés al cual no debemos pasar de largo. Sombra, vistas, soledad y el almuerzo.

¡Es un sitio maravilloso!

Al final de la crestería nos separa de las Puntas de Cagatés sólo una modesta hondonada llena de vegetación. La senda más visible tuerce hacia la derecha para encontrar a poca distancia el sendero que baja a Cheto. Para visitar dichas puntas debemos cruzar el matorral por donde avancemos mejor en dirección a las Torres Gemelos.

Las Puntas de Cagatés

Las maravillosas vistas al Mascún

Las maravillosas vistas al Mascún.

De nuevo nos quedamos boquiabiertos por las vistas. Además suelen sestear los buitres en las agujas. Si nos acercamos con respeto, quizás llegamos a ver uno de cerca.

Los que están más acostumbrados en moverse por terreno abrupto, pueden explorar la cresta hacía abajo y más allá de las Torres.

Aconsejable y fácil es, recorrerla en ascenso. Pronto se forma una tímida senda que desemboca finalmente en el camino que baja a Cheto.

El retorno más rápido sería ir por Cheto, pero debemos desviarnos al sendero que lleva a la Fuente Fonciachas. Es el único lugar donde puede beber el perro. Ademas revela buenas vistas a la Cueva O Foricón y al recorrido que hemos llevado a buen puerto.

La Fuente Fonciachas

La Fuente Fonciachas.
Robert se pone las pilas.

La Cueva O Foricón

La Cueva Foricón

La Cueva O Foricón.

Mirando en el mapa al recorrido que dibuja la ruta se ve que hemos dado la vuelta a esta cavidad. Vemos su boca oscura y el muro que la rodea en una parte del camino por la crestería y de nuevo en el retorno cerca de la Fuente Fonciachas.

Razón suficiente para mencionarla.

Conozco tres aproximaciones hacia la cueva:

  1. Desde la cresta en un tramo donde se encuentran dos carrascas características. Se baja por una pedrera que se inicia en una losa muy empinada. Este paso es incomodo y delicado por las piedras sueltas. Sendas de cabras poco definidas.
  2. Desde la penúltima lazada antes del cruzar el Barranco de la Virgen en el retorno. Se avanza paralelo al cauce por campos abandonados. Más adelante se defina una tímida senda. Hay mucha vegetación y el camino está medio perdido.
  3. Desde las cercanías de la Fuente Fonciachas (un poco más abajo). Esta senda cruza el Barranco de la Virgen por una roca empotrada – un curioso puente natural. En el otro lado del barranco hay que superar un paso delicado por un resalte de roca para llegar a la zona donde se ubica la cueva. Al fin este acceso resulta también difícil, incomodo y encima un poco expuesto.
Cruzando el Barranco de la Virgen

Cruzando el Barranco de la Virgen.
Robert le tiene de miedo. En la foto no se reconoce el patio debajo de la roca, pero hay suficiente para tener le un poco de miedo.

Sea como sea, la aproximación por este terreno seco cuesta mucha decisión y voluntad, ya que los últimos metros son iguales de vestidos y incómodos.

La cueva misma es bonita y su entorno curioso (el muro de protección, los esculturas de caliza, y un inmenso bloque desprendido de la pared), pero en total no recomiendo su visita. Sin embargo, vale la pena visitar el puente natural y la cornisa que discurre por el otro lado del barranco – un lugar solitario y bonito que se encuentra a 10min. de la fuente.

Después de un descanso en la fuente seguimos bajando por el sendero que enlaza con el camino de acceso.

Retorno:

Volvemos a Rodellar por el camino de acceso.

Las vistas hacia el Barranco de la Virgen

Las vistas hacia el Barranco de la Virgen.
Se divisa el camino de retorno al pie de la pared.

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La Ermita de la Virgen de los Linares

La Ermita de la Virgen de los Linares

La Ermita de la Virgen de los Linares.

Un viejo refrán austriaco dice:

“Si pasas por delante de un lugar 99 veces, párate para visitarlo la centésima vez”.

Es un buen consejo, ya que nos están escapando tantos detalles por las prisas. En el caso de Belsué el refrán da en el clavo. Cerca de la bonita aldea se encuentra una pequeña ermita adornado de robles y una fuente. Como el ayuntamiento ha instalado un merendero en la sombra de los árboles que rodean el pequeño templo, invita para pasar unos momentos de tranquilidad allí.

Tiempo:

Desde el coche a la ermita: 15 min.

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Total: irrelevante, 30min.

Aparcamiento:

Justo antes de Belsué hay una explanada a mano derecha donde se encuentran montones de escombro. Allí dejamos el coche.

Acceso:

Hay carteles que indican el camino. De hecho, podemos hacer una circular, como se ve en el croquis.

Croquis sobre el recorte de Sigpac

Croquis sobre el recorte de Sigpac.

Ademas de la ermita debemos visitar la fuente, ya que está cerca y el perro se puede refrescar.

Otras atracciones son:

  • Un gran chopo que está en un campo cerca a mitad del camino,
  • Un pequeño bosquecillo de quejigos que está en el oeste del pueblo y
  • El mismo pueblo

Retorno:

Volvemos al coche completando la circular.

La fuente a lado de la ermita

La fuente a lado de la ermita.

Las vistas desde la Ermita Santa Quiteria

El templo de San Román

La iglesia de San Román.

Esta pequeña excursión nos revela inmejorables vistas a la parte central de la Sierra de Guara. Además la iniciamos en la aldea de San Román, un pueblo olvidado, apartado y curioso.

Ficha San Román

Tiempo:

 Desde el pueblo a la ermita: 20min

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Total: 4omin.

Aparcamiento:

Aparcamos en San Román.

A este pueblo se accede desde la carretera A-1227 cerca de la presa de Bierge.

Acceso:

Nos dirigimos hacia la fuente del pueblo.

San Román

La aldea es bonita. Llama la atención la iglesia y – en especial – la fuente, ya que es el único sitio donde encontraremos agua durante la excursión.

Cerca de la fuente se inicia el camino que está indicado con un cartel “Presa de Bierge”. Después de diez minutos nos desviamos por una vieja pista hacia la izquierda y subimos a la loma donde se encuentra la ermita.

La Ermita de Quiteria

La ermita misma no es muy llamativa, pero el lugar es especial.

Se abren espectaculares vistas a la Sierra, desde el Torreón de Santa Eulalia hasta Quizáns, justo con el Huevo de Moreno, la Piedra de San Martín y el Valle de Rodear delante de nosotros.

El punto más elevado de la loma se llama Castil de Moros y se encuentra a poca distancia al oeste. Como ya no hay un camino obvio, sólo matorral, la búsqueda de las ruinas será reservada para los aficionados de la arqueología.

Retorno:

Volvemos por el mismo camino.

Una parte de las vistas desde la Ermita de Quiteria

Una parte de las vistas desde la Ermita de Quiteria.
Picos (de la izquierda a la derecha): Mondinero, Fragineto, Tozal de Guara, Ballemona.
En el primer plano (de la izquierda a la derecha): el Cañón del Formiga, la Peña Canal y (encima de él) el Puntal de Arraro , Santa Cilia.

Las Gorgas de San Julián

La inmensa sala final de las Gorgas de San Julián

La inmensa sala final de las Gorgas de San Julián.
Robert se mosquea por los ruidos de las palomas.

Las Gorgas de San Julián terminan en una inmensa sala a la cual hay acceso por un sendero, fácil y bien señalizado. En las cercanías de dicha gruta se encuentra la ermita rupestre que da nombre a la zona y la cual merece una visita igual.

Dado que la zona se encuentra fuera del parque natural, la ruta no suele figurar en los mapas y las guías de Guara. Pero no obstante podemos encontrarla en el librito del mapa de Brames “El Reino de los Mallos” y en incontables folletos o páginas-web de la Hoya de Huesca. Las descripciones se distinguen por el inicio: Nueno o Arascués (más largo, pero el recorrido original del PR).

Ficha San JuliánCreo que la mejor manera de plantear la ruta es iniciarla en la Ermita de la Virgen del Olivar que se encuentra en la orilla del pequeño Embalse de Arascués. De esta manera llenamos una media jornada y tenemos agua asegurada al principio y final de la excursión. Hay que tener en cuenta que en pleno verano se secan todas las fuentes y los barrancos de la zona, ademas discurre la senda parcialmente por la cara sur de la colina. Aunque el recorrido no supera mucho desnivel, el calor y la sed se harán muy molestos.

La Ermita de San Julián

La Ermita de San Julián.

Sea como sea, el sendero está bien marcado y nos llevará sin problemas desde la Ermita de la Virgen del Olivar a la urbanización detrás del recinto de golf en Nueno por una pista. Allí termina esta en una calle que flanquea dicha urbanización. Para evitar los coches – aunque hay poco trafico –  podemos buscar una bonita senda que discurre entre las encinas paralelo a la calle. Esta arranca unos 30m más adelante, enfrente de unos columpios y está marcada por un hito. Tenemos que seguir controlando el perro en este tramo, ya que estamos todavía cerca de las casas y la calle.

En otro punto más adelante avisa un cartel de abejas y debemos controlar el perro de nuevo. A partir de allí nos llevará el PR sin problemas a las cercanías de la Ermita de San Julián.

Así que, llegamos a una bifurcación donde podemos optar para visitar las gorgas o la ermita.

Las Gorgas de San Julián

Las Gorgas de San Julián

Las Gorgas de San Julián.
A veces entra un rayo de sol y convierte la sala en una catedral.

Toparemos con una cavidad inmensa en un terreno donde no se espera tal espectáculo.

En la entrada de la sala se encuentra el belén, hortera y feo. Siento que no hay un poco más de detallismo y sentido por la estética entre los creyentes católicos que  tienen necesidad de celebrar misas en este lugar. Podemos concentrarnos en otros detalles:

Al fondo de la cueva podemos observar la última cascada del barranco que suele llevar un hilito de agua en este sitio, salvo en pleno verano. En la pared derecha se encuentran las antiguas clavijas que instalaban los cazadores (más valientes) para llegar a los palomeros.

Hacemos bien en controlar al perro, ya que es el lugar donde se queda tirado todo lo que arrastran las crecidas. (Casi) siempre hay cadáveres o huesos de bichos enterados en la grava.

La Ermita rupestre de San Julián

La Ermita rupestre de San Julián.
Las vistas desde cerca de las gorgas.

La Ermita de San Julián

La ermita por dentro

La ermita por dentro.
Hay muchos detalles y un ambiente místico. Una visita muy recomendable.
Robert se alivia de la sed chupando el pie mojado de una de las pilas naturales.

Si no hace demasiado calor, es un rincón maravilloso con un suelo de hierba que invita a descansar y merendar. La adaptación religiosa es – al contrario del belén de la gruta – bonita, interesante, pero también tétrico.

Hay muchos detalles para explorar: la construcción rupestre, el altar, la cisterna, las pilas naturales y el desagüe.

Si llevaríamos una escalera, podríamos ver las instalaciones que se encuentran en la cornisa superior – el sistema de recogida del agua – o la pequeña cueva a mano derecha que podría haber sido el dormitorio de los ermitaños.

El Barranco Fenés

Si seguimos por la senda que discurre por la faja que ubica la ermita llegaremos en menos de media hora al Barranco Fenés. El sitio no es muy espectacular, pero este barranco suele llevar más caudal, aunque se puede secar en pleno verano también. En primavera la visita conlleva un baño asegurado para nuestro perro. (Otras fuentes se encuentran en la misma ermita (el grifo de la cisterna o las pilas naturales), y cerca de las abejas a lado de la senda).

Estudiando el mapa se podría plantear la ruta como una circular, volviendo por las pistas que discurren por el otro lado del Barranco Fenés. Esta variante es más larga, seca y no tan bonita como el camino del acceso. Por estas razones no lo recomiendo.

Robert juega en la hierba de la faja que ubica la Ermita de San Julián

Robert juega en la hierba de la faja que ubica la Ermita de San Julián.
Robert está donde se ubica la ermita y al fondo a la izquierda (no se ve) está la entrada a las gorgas.

Gymkana por el Cañón de San Martín

La Fajeta L'Ordio

La Fajeta del Ordio.
Robert disfruta de las vistas.

El Cañón de San Martín es una parte del Alcanadre en el tramo río abajo de San Saturnino que llaman “Peonera superior”. Se trata de un gran cañón clavado en la caliza que ofrece como sus hermanos mayores – el Cañón del Vero o del Balcez – maravillosas pozas incluidas en un entorno de paredes verticales, cuevas y proas. El corazón de este paraje es la pequeña ermita que da nombre a toda la zona. Llegan tres sendas de acceso al río, dos desde el este – los accesos populares – y uno – más largo y menos transitado – desde el oeste.

La Ermita de San Martín

La Ermita de San Martín.
En esta perspectiva se divisa en el extremo derecho debajo de la inmensa pared, denominada “La Piedra de San Martín”.

Descripciones de esta magnifica excursión circular se encuentran en casi todas las guías y mapas de la Sierra de Guara, pero él que mejor la describe es Enrique Salamero en su libro “22 itinerarios a pie”. Adjunta un buen esquema para identificar más fácil las sendas por las fajas y detalla las etapas y complicaciones. La presenta como una excursión de medio día, pero si exploramos intensamente el curso del río con sus maravillosos rincones, se puede extender a una de una jornada completa, ya que las pozas de aguas cristalinas invitan a sestear en sus orillas. Ademas hay que tener en cuenta que el retorno es una fatigosa subida por la cara oeste donde pega el sol por la tarde. Así que merece la pena disfrutar cerca del agua hasta que disminuya el calor del día.

Ficha San MartínAunque hay sirgas y clavijas en los accesos descritos en el libro, ninguno resulta complicado para el perro.

  • La senda por la Fajeta del Ordio discurre por una cornisa de 2m de anchura como mínimo, que impresiona sin ser demasiado expuesta o peligrosa.
  • La Senda de los Gradones es más pendiente y confusa, donde tendremos que superar algún paso de trepada.
  • La senda por la Fajana Martín Juan es muy pendiente, especialmente en las cercanías del río. Como arranca en una zona muy apartada de las infraestructuras en el este del cañón, no es un acceso usual.

En los tres casos hay carteles, balizas o hitos que nos guiaran.

Así que voy a concentrarme en describir algunos de los rincones singulares – los tesoros de la Gymkana – que se pueden visitar durante el día, empezando río arriba.

Aunque no hay ningún paso a nado, debemos estar preparados para mojarnos completamente, debido a que algunas de las atracciones requieren un baño obligatorio para una exploración perfecta.

El Río Alcanadre

El Río Alcanadre.
Que alegría llegar finalmente a las pozas.

El Caos de la Fuente Conciatas

Poza interior del Caos de la Fuente Conciatas

La  fabulosa poza interior del Caos de la Fuente Conciatas.

Este caos, situado en el final de un estrecho oprima el lecho del río de tal manera que no vamos a ser capaces de pasar por él. Así que se trata de nuestro limite de la excursión hacia el norte, río arriba.

El Caos de la Fuente Conciatas

El Caos de la Fuente Conciatas.
Los tres bloques empotrados, vistos desde el estrecho río arriba (donde no llegaremos).

Para encontrar la poza interior es mejor dejarse guiar por el ruido de la cascada que alimenta la poza y destrepar por las rocas hacia el agua. La poza es una gozada y un baño en estas aguas frescas será un momento inolvidable.

En los dos lados del caos se inician dos cornisas que discurren por las paredes hacia el sur. La de la orilla derecha, la más extensa, tiene un acceso difícil de escalada por los mismos bloques del caos, pero la de la izquierda es fácil de recorrer y ofrece unos bonitos covachos en la zona más elevada. Ademas es el único punto de nuestra excursión desde donde podemos ver los tres bloques empotrados, tan ilustres y conocidos, que se encuentran escondidos en otro extremo del caos.

La Fuente Conciatas

La poza de la Fuente Conciatas

La poza de la Fuente Conciatas.

A poca distancia río abajo del caos se encuentra dicho manantial. Se trata de una maravillosa poza en cuya orilla, rocosa y vertical, mana el agua por varios agujeros. En días calurosos vale la pena acercarse (a nado) y beberla directamente desde donde brota.

Cerca de la poza, río abajo arranca la senda de la Fajeta de Ordio. Esta sube los primeros metros al lado de una crestería agreste donde se encuentra una pequeña cueva. La cavidad no tiene dimensiones  suficientes para introducirse, pero siempre emite una corriente fresca que sea bienvenido en días de calor. Además, según Enrique Salamero esta curiosidad tiene nombre: Aujero l’Aire, lo que indica que para la gente del lugar (o un excursionista) tiene cierto interés.

La Fajana Martín Juan

La Piedra de San Martín

La Piedra de San Martín.
No es necesario mencionar que nos tenemos que acercarnos con mucho cuidado y controlar al perro. Hay un patio de más de 350m.

Siguiendo el curso del río pasamos por varias pozas. Escondido en un bosquecillo en la orilla derecha arranca la senda por la Fajanta Martín Juan, balizado con un cartel “Costera de Naya 2h”. La subida es fatigosa, pero nos situará en el mejor mirador sobre el cañón justo en el borde del precipicio de la Piedra de San Martín. No obstante, hay buenas vistas durante todo el ascenso.

Más adelante se divisa ya el puente sobre la Badina Quejigo, el punto central de nuestra excursión.

La Cueva, Ermita y Piedra de San Martín del Alcanadre

La Ermita de San Martín del Alcanadre

La Ermita de San Martín del Alcanadre.
La foto la tomé desde la Senda de los Gradones.

En dicho puente podemos subir hacia el este por la Senda de los Gradones para salir del cañón o visitar la ermita subiendo hacia el oeste.

Esta está ubicada a pie de una inmensa pared abovedada denominada “Piedra de San Martín” y – de verdad – el lugar es sobrecogedor. Nos podemos acercar al centro del margen inferior de la pared, sentarnos e inspirar toda la energía que refleja y focaliza este “espejo parabólico del universo”. Además, si tenemos suerte, podemos observar una pareja de alimoches que anida en la parte superior.

Encima de la ermita hay una cueva que se puede alcanzar trepando con la ayuda de alguna piedra y madera detrás del edificio.

La Cueva de San Martín

La Cueva de San Martín.
Al pie de la pared que tenemos enfrente se encuentra un covacho con un recinto pastoral que se puede visitar desde la Senda de los Gradones.

La Badina del Quejigo podemos pasar a nado, o más bien, salvarla por una senda por el margen derecho. Río abajo nos esperan más pozas hasta que el cauce se estrecha.

El Estrecho de Lacarra

El inicio del Estrecho de Lacarra

El inicio del Estrecho de Lacarra

Ya avisa el nombre: los paredes verticales nos cierren el paso. Así que esta gorga es el tope austral de nuestra excursión. Podemos aprovechar las aguas profundas para refrescarnos con un baño, pero el siguiente tramo del Alcanadre es una secuencia de pozas profundas encadenadas, oprimidas por paredes verticales y no es del todo apto para el perro*.

Resta volver al coche por uno de los caminos mencionados.

La Badina del Quejigo

La Badina del Quejigo.
Se ve de donde procede el nombre. Aunque el árbol está muerto, se mantiene de pie.

*Nota personal

Podemos convertir la gymkana a una autentica aventura – una excursión seria de una jornada completa, si estamos dispuesto a traspasar el Estrecho de Lacarra.

Este tramo es muy acuático, con badinas largas y profundas. Ademas hay que resolver un caos y destrepar varios resaltes. Por estas razones, no lo he elegido para esta entrada principalmente, sino que lo anoto como “anécdota personal”.

El Caos de Lacarra

El Caos de Lacarra.
Detalle del caos que tenemos que resolver.

Pues, para los nadadores buenos y conocedores de la zona (hombres y perros) en días soleados de caudal reducido:

– Bajar por la Senda de los Gradones

– Visitar la ermita

– Traspasar los Estrechos de Lacarra (1-2h)

– Salir del barranco en la Badina Cebollero (15min)

– Subir a la Costera de Naya (1h15)

– Bajar por la Fajana de Martín Juan (45min)

– Visitar el caos de la Fuente Conciatas

– Subir por la Fajeta del Ordio

En el Estrecho de Lacarra no hay que instalar rapeles, pero tendremos que destrepar en varios ocasiones y pasar a nado por pasos muy estrechos entre paredes de roca.

Después del caos llegamos a la Badina Cebollero donde se encuentra la salida del barranco, descrito en la entrada “Vuelta por los Estrechos de Tamara y el Huevo de Morrano”.

La Fajana de Martín Juan

La Fajana de Martín Juan.
Las vistas al Cañón de San Martín. Se reflejan los paredes opuestas en el agua.

La Ermita de San Martín

La Ermita de San Martín

En la pista nos dirigimos hacia la derecha. Después de otra bifurcación, donde seguimos otra vez por el ramal derecho, ascendemos hasta que un cartel nos indica la bajada a San Martín. Este tramo es caluroso, fatigoso y poco atractivo, pero nos compensan las vistas excepcionales mencionadas antes.

Un recorrido muy entretenido y relativamente delicado para toda una jornada que no nos decepcionará.

El Cañón de San Martín

El Cañón de San Martín por la tarde desde la Fajeta del Ordio.
Al fondo se divisa el Huevo de Morrano.

La Pillera total – Los bosques y las pozas en el entorno de Nocito

El Barranco Cuello

El Barranco Cuello.
Robert disfruta de las vistas al Tozal de Guara mientras descansamos en una maravillosa poza.

El Barranco de la Pillera es bien conocido, ya que se accede por un paseo fácil, apto para toda la familia, que destaca con casi todas las atracciones que nos ofrecen los grandes cañones de Guara. Además le habita una vegetación distinta y más prospera que la del lado sur de la Sierra. Todas las guías mandan a los excursionistas por la pista de acceso al barranco para reseñar allí una vuelta más o menos extensa. Por desgracia esta pista es fea, lleno de polvo, y libre para la circulación de coches.

Ficha PilleraPara librarnos de este tramo de mal gusto en nuestra ruta haremos una vuelta por el Barranco Cajical – unos campos abandonados dentro de un caxical de gran belleza. Dado que sólo cazadores y campesinos visitan esta zona, el camino – en su tiempo noble y importante  – está medio perdido. Resulta muy difícil de averiguar su trocha y sólo identificar su inicio parecerá un atrevimiento.

La Badina Estañonero

La Badina Estañonero.
El objetivo más llamativo y famoso de la ruta de hoy.

Debido a este primer tramo de la ruta y a un paso de trepada en el acceso al Barranco Cuello he clasificado la excursión como muy difícil (***). Si una persona no está acostumbrada a orientarse en la montaña sin camino obvio y resolver pequeñas trepadas, debería reducir la excursión a los tramos fáciles por el Barranco de la Pillera y el Río Guatizalema y aprovechar en coche la pista de acceso que llega a la confluencia.

Recorte Mapa Alpina

Recorte Mapa Alpina.

Durante todo el día vamos a gozar de las pozas y los bosques que podrían valer como escenario para una película de fantasía y cuentos – con los quejigos del Barranco Cajical, el Dolmen de Palomar, la Badina Estañonero, el Brazo del Mar, el Barranco del Cuello y la Ermita de San Andrés como objetivos principales.

Para pasar de este modo un día de cine, preparamos la mochila con las sandalias, el almuerzo y el agua, cogemos la correa del perro y reinventamos la visita del Barranco de la Pillera.

Tiempo:

De Nocito al collado del Barranco Cajical: 1h

Del collado al Dolmen de Palomar: 1h30

Del dolmen a la poza del Guatizalema: 30min

Opcional:

Vuelta por el Río Guatizalema hasta la pasarela: irrelevante, mas o menos 1h

De la poza a la Badina Estañonero: 1h

(si nos entretenemos en la Pillera hasta 2h30)

Remontar el Barranco Cuello: irrelevante, 1h

Vuelta a Nocito por el bosque: 30min

Opcional:

Subida a San Andrés: 45min

El tiempo descrito desde Nocito al dolmen es muy relativo. Debemos contar que gastaremos tiempo en buscar el camino en algún punto.

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Total: irrelevante, hasta 9h, jornada completa

Aparcamiento:

Aparcamos en la entrada del pueblo en Nocito, donde parte el GR 1 hacia Lusera.

Acceso:

La ruta empieza cuando ponemos el primer pie en las bonitas tierras de Nocito.

Tenemos que prestar mucha atención en el primer tramo, ante todo para encontrar el camino y después para seguirlo, ya que no hay carteles o hitos que lo podrían indicar. Ademas está perdido, poco transitado y invadido por la vegetación. En muchas partes tenemos que desviarnos por los campos colindantes, sin perder de vista el camino autentico.

Sin embargo, era importante y transitado en su tiempo, lo que podemos observar en muchos elementos los cuales también nos facilitarán identificar su trocha: al principio está flanqueado por dos muros que traspasan los campos que le rodean, más adelante veremos muretes de apoyo en algunos tramos y en otros todavía se distinguen las losas que servían de empedrado.

Una borda en Nocito

Una borda en Nocito a lado del GR 1.

Iniciamos la marcha por el GR 1 hacia Lusera. En seguida llegamos a un punto donde una pista cruza el sendero. ALLÍ PARAMOS Y NO SEGUIMOS POR EL GR, NI POR LA PISTA.

A mano izquierda está el extremo de un largo muro que se extiende hacia el terreno delante de nosotros. Se trata del muro que marca nuestro camino. Así que debemos avanzar por el terreno que está entre el muro y el GR siguiendo esta linea de piedras. Quizás tenemos que saltar una valla eléctrica y no será la única a lo largo de la ruta. Más adelante podemos ver a la izquierda del campo un viejo camino lleno de zarzas que está debajo del muro que nos está guiando. Pronto este estará limpio y nos permitirá ir por la trocha original.

De este modo llegamos al bosque. El camino sigue entre muros. En este punto ancho, limpio y fácil de identificar por los rastros de una fuente temporal que tiñe a las losas del camino de un bonito amarillo.

Unos quejigos majos

Unos quejigos majos.
El escenario del camino que sube al collado.

El bosque es precioso y su belleza nos entretiene, pero debemos continuar de forma concentrada como antes: en los tramos donde no podemos avanzar por el camino pasamos al bosque o los campos colindantes sin perder de vista el camino autentico.

Más adelante el camino traspasa un denso bosque de boj. A partir de aquí no habrá más muros que nos guían y resulta más seguro quedarse en la trocha original, aunque no está del todo limpia. Llegamos a otra zona de campos donde cuesta identificar el camino de nuevo: tenemos que seguir en suave ascenso saltando otra valla eléctrica que nos guiará un rato marcando, más o menos, nuestra izquierda. Ahora empezamos a ganar altura. Después de pasar por un largo tramo de bosque en linea más bien recta, llegaremos finalmente a los campos alrededor de un collado que da acceso al Barranco del Cajical donde realizaremos la bajada hacia el Río Guatizalema.

En el camino al Barranco Cajical

En el camino al Barranco Cajical.
Robert se convierte en un ser mítico del bosque.

En los campos debemos avanzar en suave ascenso hasta que llegemos al campo en el mismo collado donde se abren las vistas al otro valle. Por todo este tramo (y el siguiente) vamos sin rastro de camino obvio, debido a las formas estrechas y alargadas de los campos que camuflan el autentico camino a la perfección.

En la otra vertiente, todavía sin camino, podemos descender en zigzag por las terrazas que forman los campos por los pasos que resultan más fáciles. Después de unos 70m de descenso se forma un pequeño barranco en medio de los campos/terrazas. Debemos usarlo como guía y continuar bajando por estos escalones de hierba cerca de él. Finalmente llegaremos a un campo grande y llano en el fondo del valle donde parte una senda, bien marcada en el otro extremo a lado de los restos de un muro grande y ancho. Por allí salimos de este caxical mágico por una trocha bien visible.

El Barranco del Cajical

Uno de los quejigos descomunales en el Barranco del Cajical

Uno de los quejigos descomunales en el Barranco del Cajical.

Como toda la zona está casi abandonada, refleja un sentimiento de aislamiento muy intenso. En combinación con la incertidumbre provocada por la falta de un camino claro, el paseo se convierte por esta zona en una verdadera aventura – y no sólo la primera vez. La guarnición del paseo por este paraje proporcionan las vistas a la Ronera y el Tozal de Guara, algunos elementos de la vida antaño como el mismo camino o las ruinas de un refugio pastoral en el collado y unos quejigos excepcionales que están a la altura de los de Albás, San Úrbez o Naya.

Nota personal:

El itinerario descrito es una buena y rápida manera para traspasar el Barranco Cajical, pero podemos adentrarnos en el bosque mucho más. Por desgracia el camino es realmente difícil de identificar y la vuelta que describe relativamente larga. Por estas razones no es parte de la ruta escogida. Pero no puedo marginarlo sin ninguna palabra más. Es sencillamente un mundo de maravillas.

Recorte Fotografía Sigpac

Recorte Fotografía Sigpac.

Desde el collado debemos descender suavemente tirando hacia  el noroeste y encontrar la terraza correcta que tiene continuidad y que se convierte más adelante en senda. Esta se pierde en otro momento de nuevo, pero cerca del lecho del río se hace más visible y en la otra vertiente ya no resulta difícil de seguir. La senda es noble y tiene historia, ya que encontraremos como antes muchos elementos que  lo comprueban. Incluso vamos a pasar por un hito gigante. No voy a relevar más detalles, ya que tampoco conozco el bosque a fondo y cada vez que paso por allí encuentro nuevos desvíos y supuestas sendas.

Impresiones del ambiente y de los árboles se encuentran en un sector de la página “Arboles“.

El Barranco Cajical

El Barranco Cajical.

Continuamos por la senda que pasa por el muro. A nuestra derecha tenemos un barranco que suele llevar agua. Todavía debemos prestar atención a no equivocarnos y encontrar la Senda de los Carboneros en el Valle del Guatizalema.

IGNORAMOS un primer desvío, poco visible, que cruza el lecho del río y sube en la otra orilla. La senda correcta sigue recta y se aleja un poco del cauce. Pronto llegamos a otro desvío, poco visible, donde tomamos el ramal que desciende ortogonalmente a mano derecho. ¡AHORA NO SEGUIMOS RECTO! (La senda recta nos llevaría a las ruinas del Mesón de Nocito y a la pista de acceso mencionada en la introducción.) La nuestra baja, traspasa un campo, cruza el río y discurre después por la orilla derecha hasta que topa con la Senda de los Carboneros justo en una pasarela sobre el Barranco del Cajical.

Giramos a la derecha y seguimos por este sendero ancho sin ninguna complicación. En un primer cartel hacemos caso a las instrucciones para llegar al Dolmen de Palomar, continuamos recto.

El Dolmen de Palomar

El Dolmen de Palomar

El Dolmen de Palomar.

Recorte Fotografía Sigpac

Recorte Fotografía Sigpac

En ninguno de los mapas la ubicación del dolmen está bien definida. Por eso he preparado un croquis que facilitará la búsqueda. Se encuentra en el ultimo collado antes de llegar al Barranco Palomar.

La  construcción es curiosa  y se distingue de otros dolmenes por la falta de la losa que tapa la cámara mortuoria.

En primavera o después de lluvias fuertes debemos visitar también la cascada del Barranco Palomar y una visita del refugio sólo vale la peña, si buscamos setas en otoño.

Bajamos por la pista al Río Guatizalema. En un primer cartel giramos a mano derecha y bajamos por la Senda de los Carboneros casi al cauce del río. Por un barranco seco podemos llegar a una fabulosa poza que ya estuve a la vista desde lo alto antes de llegar al dolmen.

El Río Guatizalema

El Río Guatizalema.
Se hallan pozas divinas en su lecho. Este es el primero que encontraremos en la ruta.

El Río Guatizalema

Desde la poza podemos bajar por el lecho del río hasta topar con una pasarela y volver por la senda. De esta manera exploramos una bonita zona del río que no está tocado por la construcción de la pista forestal. Para avanzar cómodamente y rápido debemos prepararnos para mojarnos hasta las rodillas por lo menos.

Partimos de la poza volviendo por la Senda de los Carboneros hacia Nocito. Hacemos bien en coger la senda y no la pista, ya que es mucho más bonita y se trata de la autentica trocha.

Así llegamos al cruce donde parte la pista de la Pillera.

La Pillera

La Pillera.
Robert disfruta de un baño en aguas cristalinas y frescas.

El camino por la Pillera está bien señalizado y no encontraremos ninguna dificultad. Tenemos que subir hasta la Badina Estañonero que se identifica fácil, ya que es la única poza de grandes dimensiones situada en la desembocadura del Barranco Cuello el cual forma una bonita cascada en su final. El camino aprovecha una pista intransitable que cruza el río varias veces. Nos mojaremos los pies hasta los tobillos, pero sólo, si hay mucho caudal.

La Pillera

La Pillera.
Robert y la primera poza que encontraremos en el camino. Se llama Badina Rallabatán.

A parte de dicha badina hay singularidades que no nos debemos saltar aunque no están en el camino:

El Mirador de la Badina Estañonero:

La Badina Estañonero

La Badina Estañonero por la mañana desde el mirador.

Donde indica el cartel la ascensión al Tozal de Guara podemos subir unos 10 min para llegar a un punto de estupendas vistas a dicha poza.

El Brazo de Mar:

Se trata de una pequeña cueva con una poza interior que se encuentra en el final del PR un poco más arriba de la Badina Estañonero. No es peligrosa, ya que no es más que un pequeño pozo inclinado, pero se merece una visita sin duda ninguna.

La Fuen de Guaril:

Si continuamos por la senda que lleva al Brazo de Mar por unos 10min más, llegaremos al manantial donde brota el abundante agua que baja por el Barranco de la Pillera. La fuente, los pinos y tejos en conjunto crean un ambiente que tiene mucho encanto.

El paso de clavijas al Barranco Cuello

El paso de clavijas al Barranco Cuello.
Robert me espera en la cornisa. Cuando haya subido yo al mismo sitio, le ayudaré empujándole los 1,5m restantes hasta que el podrá trepar por si mismo.

Para seguir y remontar el Barranco Cuello tenemos que retroceder de la Badina Estañonero al último vado. Justo antes de volver a cruzar el río giramos a nuestra derecha y avanzamos por una senda casi invisible subiendo una pedrera que nos situará en el pie de un resalte rocoso de unos 4m de altura.

Con la ayuda de unos cables superamos este obstáculo y continuamos sin más complicaciones por la tímida senda que tuerce un poco más arriba hacia la derecha. En la bajada al cauce nos podemos asomar por el precipicio y contemplar la poza de antes debajo de nosotros.

Al principio remontamos el barranco por el mismo cauce. Si el caudal es normal, podemos evitar que nos mojemos. El lugar es mucho menos recorrido que la Pillera, el agua un poco más cliente y nos podemos relajar sin preocupaciones en alguna de las pozas. Especialmente la de la primera foto es una joya, por las vistas al Tozal y la rampa de piedra que nos puede servir de hamaca perfecta.

La Badina Estañonero

La Badina Estañonero.
Desde el acceso al Barranco Cuello podemos asomarnos a este mirador.

La fuente del Barranco Cuello

La fuente del Barranco Cuello.

Más arriba se forma una senda en la orilla derecha, nuestra izquierda, por la cual podemos avanzar más rápido. Tenemos que estar atentos a un sendero que se junta con el nuestro desde la izquierda. En este punto podemos cruzar el lecho del río para llegar a una bonita fuente.

Continuamos por la senda remontando el barranco. En una zona más suave de pinos de repoblación giramos a nuestra izquierda y nos alejamos del cauce del Barranco Cuello. Un hito grande y visible indica este desvío. No obstante, si le pasamos de alto podemos tomar más adelante la senda señalizado que baja desde el Collado a Nocito.

Nuestra senda se une con otra y empieza a bajar suavemente por un bosque sombrío a Nocito. Ya cerca del pueblo topamos con un PR. Si giramos a la derecha bajamos al pueblo. El camino de la izquierda nos llevará a la cima y la Ermita de San Andrés.

Robert encontró un parasol en la vuelta a Nocito

Robert encontró un parasol en la vuelta a Nocito.

San Andrés

Las vistas al Tozal de Guara desde la cima de San Andrés

Las vistas al Tozal de Guara desde la cima de San Andrés.

El sendero, recién limpiado, es claro y bonito, pero supera 200m de desnivel que, después de un día entero de caminar, depurará con nuestras reservas.

Sin embargo, las vistas de la cima son espectaculares y revelan una gran parte del recorrido de hoy. (Si somos capaces de orientarnos bien, podemos incluso divisar el olmo muerto de la Pardina Latorre.) Por esta simple razón debemos “coronar” la ruta con la ascensión a la cima de San Andrés.

De la ermita sólo quedan ruinas, pero nos quedaremos impresionados por la expuesta ubicación de la misma.

Nota personal:

Me parece que había un camino que conectaba la ermita con la fuente del Barranco Cuello. Tiene toda la lógica, ya que los ermitaños necesitan agua, aparte de la fe, para vivir y además sería una parte de la conexión más rápida con el Monasterio de San Úrbez.

De hecho, arranca un camino, majo y viejo, en dicho manantial que sube a unos campos abandonados, colgados encima del barranco. Y es justo allí donde siempre pierdo su rastro. Pero estoy convencido que tenia continuidad y subía hasta la ermita por fajas y crestas. Ya la existencia de los campos reafirma mi teoría, por que creo que pertenecían a la ermita.

También estoy convencido que alguna gente del lugar conoce la existencia de esta senda y los pasos, ya que he visto algún hito perdido.

Si en un futuro limpiasen esta senda (y la del Barranco Cajical), la ruta circular de hoy sería perfecta, fácil y se convertiría en mi favorita.

Retorno:

Desde la ermita bajamos por el PR al pueblo.

Nocito

Nocito en otoño.

La Ermita de la Virgen de Arraro

La Peña Canal

La Peña Canal. (Por falta de información, no estoy de todo seguro, si la peña se llama así.)
Las Chorroteras son un mundo bonito y desconocido.

Los caminos que llevan a la escondida Ermita de Arraro son en gran parte por pista, y por esta misma razón un objetivo popular para la practica de la BTT. Como las ruinas y su ubicación son curiosas y privilegiadas, he decidido visitarlas por caminos menos conocidos, evitando una gran parte de las pistas y buscando las aguas del Río Formiga. Así la excursión empieza y termina en el aparcamiento del Barranco Formiga, donde tenemos el agua del río a lado.

El planteamiento es una circular que nos trae también a los paisajes espectaculares de las Chorroteras y la zona del joven Formiga, donde la Peña Canal, el Tozal de Verdolo y el mismo Formiga superior son las atracciones principales.

Ficha Arraro

Recorte Mapa Alpina

Recorte Mapa Alpina.

Las desventajas de este planteamiento circular son los campos cultivados. Tenemos que cruzar dos zonas amplias de cultivos que se pueden convertir en unos verdaderos obstáculos en verano. Por eso es muy recomendable elegir invierno o primavera para realizar la excursión, ya que encontraremos agua en los barranquillos que cruzamos a lo largo del camino, ni mucho menos en las cascadas de las Chorroteras, que convierten este valle en un paraíso. Agua asegurada tenemos en los dos puntos donde cruzamos el Río Formiga, es decir cerca del aparcamiento y en la zona de Upiesa. En el fondo del Barranco de las Chorroteras suelen haber por lo menos charcos debajo de las cascadas.

Los amplios campos de Sasamper

Los amplios campos de Sasamper.
Al fondo resalta la Peña Canal del fondo.

Pues, preparamos la mochila, abundante agua, el almuerzo y la correa para explorar una zona abandonada, insólita y aislada alrededor del barranco más recorrido de la Sierra: el Formiga.

Tiempo:

Del coche  a Sasamper: 30min

Cruzar los campos de Sansamper: entre 15 y 30min

De Sansamper a las Chorroteras: 45min

De las Chorroteras a la Ermita de Arraro: 1h30

De la Ermita de Arraro al Formiga superior: 1h

Del Formiga superior al Tozal de Verdolo: 1h

Del Tozal de Verdolo a la poza del Flumen: 1h

De la poza al aparcamiento: 20min

Aparcamiento:

En la Carretera A-1227 entre Panzano y Bastarás hay una explanada justo en el puente sobre el Formiga.

Acceso:

50m desde el aparcamiento en dirección a Bastarás arranca una pista a mano izquierda. Esta nos lleva a los campos de Sasamper.

Para evitar este tramo de carretera podemos cruzar el Río Formiga por el camino que usan los barranquistas y meternos justo después en el campo a mano derecha. Cruzamos el campo siguiendo unos rastros de senda para encontrar más adelante la carretera justo donde arranca la pista.

Los Campos de Sasamper

Esquema sobre un recorte del Sigpac

Esquema sobre un recorte del Sigpac

Tenemos que cruzar estos inmensos campos. En el otro extremo encontraremos un cartel que indica el inicio de la senda que sube a la ermita.

Para facilitar el avance por los campos, he preparado este croquis. Se ve, que resulta más largo, si los tenemos que bordear. Por todos modos ¡no debemos pisar las semillas, los brotes o la cosecha!

Continuamos por la senda hasta que encontramos la bajada a la Cueva de los Cambros (cartel). En esta zona se hallan cuevas y simas y debemos controlar al perro, especialmente si es joven. Descendemos a estos covachos para introducirnos al valle de las Chorroteras y explorar aquella joya paisajista.

La Chorroteras y la Peña Canal

Las Chorroteras con la Peña Canal en medio

Las Chorroteras con la Peña Canal en medio.
Vistas desde el acceso a las Cuevas de las Cambas.
Se divisan bien las cornisas que recorren las paredes. Por ejemplo,podemos subir a la que esta a lado del gran bloque delante de la Peña Cantal.

Desde los Covachos de los Cambros tenemos buenas vistas sobre la vaguada debajo de nosotros. En el medio se configura el Barranco de las Chorroteras que nos corta el paso hacia abajo. Desde el inicio de la grieta que forma hasta los pies de la Peña Canal a nuestra izquierda se extiende un bosquecillo de boj que podemos traspasar sin grandes dificultades.

Para acceder tenemos que bajar por una placa de roca en diagonal y traspasar los primeros metros de vegetación densa. Una vez dentro de esta jungla de boj avanzamos más o menos fácilmente. Nos podemos acercar y subir a algunas cornisas que discurren por las paredes que rodean el valle par tener buenas vistas con distintas perspectivas.

De nuevo en el camino principal seguimos hacia el norte. El pequeño Puntal de Arraro a cuyos pies se ubica la ermita tenemos ya a la vista. Más adelante topamos con una pista y seguimos por ella como indicado. Después de cruzar la cabecera del Barranco Yara, donde encontramos agua sólo en primavera o por lluvias fuertes, tomamos una senda a mano izquierda. En otra bifurcación empieza la ascensión final hacia la ermita. Todo el recorrido desde las Chorroteras hasta allí está indicado y resulta fácil aunque es por terreno seco y soleado.

La Ermita de Arraro

La Ermita de Arraro

La Ermita de Arraro.
Se ven las piedras de distintos colores.

El lugar es bonito por las vistas y la presencia del Puntal de Arraro – un pequeño monolito, ancho y chafado, en medio de los campos abandonados. Se puede llegar a su cima por una trepada obvia (paso de III) cerca de la ermita, pero resulta bastante difícil y el perro no podrá acompañarnos. (De hecho, nunca he subido.)

Las ruinas de la ermita cuentan de otros tiempos: Parece que se trataba de una construcción bien acabada y de cierta importancia. Sobre todo me parece que fue un conjunto muy bonito y elegante, ya que se puede distinguir tres tipos de piedras de distintos colores que se encuentran en los muros marcando diferentes partes de los edificios.

Para saber más detalles sobre la construcción y su arte recomiendo la pagina de Antonio García Omedes: “La Guía digital del Arte Románico“.

Volvemos a la última bifurcación y continuamos por la senda hacia el oeste. Topamos de nuevo con la pista donde giramos de nuevo a la izquierda y subimos suavemente al Collado de Upiesa. Por este paso entramos en el cauce de drenaje del Río Formiga. Por la presencia de los acantilados que tenemos a mano izquierda y el bosque salvaje que nos rodea, la bajada hasta el cauce del Formiga resulta bastante entretenida.

El Formiga superior

El Barranco del Formiga superior

El Barranco del Formiga superior.
Hasta la última cascada nos podemos asomar.

La pista cruza el río cerca de la toma de agua para el Embalse de Guara. Si permitimos que nos mojamos hasta las rodillas, podemos bajar al lecho del río y remontarlo unos cinco minutos hasta la ultima cascada del Barranco del Formiga superior. Así nos aseguramos que el perro se refresque bien y se quite la sed.

Volvemos a la pista que asciende ahora a un collado para pasar al valle del Río Calcón. Justo en el collado tenemos que coger una pista a mano izquierda que se convierte en seguida en una senda. Al principio hay mucha vegetación que da la impresión que la senda no tendrá continuación, pero unos pocos metros más adelante se establece y la podemos seguir sin problemas. Llegamos a un punto que nos da una primera y buena vista al Embalse de Guara y más adelante la senda se une con una pista que baja por una amplia loma.

El Tozal de Verdolo

El Tozal de Verdolo

El Tozal de Verdolo.
Las vistas al Embalse de Guara. Al fondo se ve desde la izquierda a la derecha el Matapaños, el Borón, el Mondinero con la Predicadera y el Fragineto.

Después del mirador al embalse hay un desvió hacia la derecha que sube por la contrafuerte hasta la cima. Desde la cima tenemos muy buenas vistas sobre toda la zona. Para volver a nuestra ruta principal podemos seguir la cresta hacia el sur donde encontraremos en breve la pista mencionada.

¡Cuidado con la grieta!

El Tozal de Verdolo está partido en dos piezas por una impresionante grieta de una anchura media de un metro. Con un buen brinco la podemos cruzar, nosotros como el perro. Su “inicio” podemos haber visto escondido detrás la vegetación en el mirador que hemos pasado antes de la bifurcación de las sendas. En la cara oeste se pierde en el acantilado que cae al embalse. Tenemos que controlar al perro, especialmente si es joven y/o impetuoso.

Desafortunadamente no puedo contar nada más, dado que no he encontrado ninguna referencia en las mapas y libros. Tampoco he visto chapas que indicarían que fue explorado por su interior, pero estoy seguro que tenga un nombre y la gente del lugar recuerde alguna anécdota o leyenda sobre ella. Sea como fuere, por la presencia de la grieta y las buenas vistas el Tozal de Verdolo es una de las mejores atracciones de la excursión.

El Tozal de Verdolo

El Tozal de Verdolo.
La grieta impresiona a Robert igual que a mi.

Los campos de la Ártica Salas

Los campos de la Ártica Salas.
Esquema sobre un recorte del Sigpac

En la pista iniciamos una larga y soleada bajada por una suave loma. Cogemos la pista a mano izquierda en una primera bifurcación. Así llegamos a la Ártica Salas donde tenemos que cruzar de nuevo un campo cultivado. En el otro extremo del campo baja una vieja pista a una pasarela sobre el Formiga. En la otra orilla del Barranco topamos con el camino de acceso del cañón que usamos para volver al coche. Más información sobre esta zona se encuentra en la entrada “Visita al Cañón del Formiga“.

Retorno:

Desde la “poza base” volvemos al coche.

El Río Formiga

El Río Formiga.
En esta poza podemos quitarnos el calor acumulado durante la larga y fatigosa bajada por la pista.

El Ciervo de Chimiachas

El Ciervo de Chimiachas

El Ciervo de Chimiachas.

El Parque Cultural del Río Vero

El Parque Cultural del Río Vero se creó en 1998 para gestionar el patrimonio cultural y natural que se halla en el curso del Río Vero. Al mismo tiempo facilita el flujo de informaciones al publico y potencia las visitas turísticas. Nosotros, acompañados por el perro, no buscamos los servicios de las instalaciones en los pueblos, como los centros de interpretación, o las rutas guiadas. Pero nos podemos aprovechar de los senderos limpios y balizados para dar unos bonitos paseos culturales por este paisaje asombroso.

Antes de iniciar el paseo podemos informarnos en la web del Parque Cultural del Río Vero.

Entre todas las pinturas rupestres que he visto en la zona del Cañón del Vero, me ha gustado más esta. Como no entiendo de la prehistoria ni del arte, no puedo valorar su precio cultural, pero sí, veo que es un dibujo bien acabado y definido y a pesar que tiene más años que yo, impresiona…

Ficha ChimiachasEl camino hacia el covacho es caluroso, pero nos acercará a las Balsas de Basacol que suelen llevar agua y alivian el sufrimiento del perro por el calor. Ademas pasamos por los Corrales de Quizáns que merecen también una visita.

Se puede plantear la ruta como una circular hasta las balsas usando el camino por el Barranco de Payuala que arranca a lado de la piscina de Alquézar y el sendero que lleva al Collado de San Lucas. Todos estos senderos están bien marcados y balizados.

Las vistas desde Quizáns al Somontano

Las vistas desde Quizáns al Somontano.

Más información sobre esta parte de la excursión se encuentra en la entrada: “Las Clusas y los Oscuros del Vero“.

Lo que no se debe perder es el eco que hay en el Barranco de Chimiachas en la parte alta de la cornisa donde se encuentra el covacho del ciervo. Reproduce sin faltas ortográficas el bonito nombre “Segismundo”. (En honor de un gran montañero que tenemos aquí en el fondo del Valle de Tena.)

Alquézar

Alquézar bajo la vigilancia de los buitres.

La Peña San Miguel

La Peña San Miguel

La Peña San Miguel.
En el sistema de cornisas que rodea la peña Robert me indica el camino.

Por las instalaciones de escaleras y clavijas que abren el paso a la cima, las ruinas árabes, su cercanía de Huesca, su fácil alcance con el coche y por su extraña belleza la Peña San Miguel fue siempre un objetivo solicitado de los excursionistas. El perro no llegará a la cima, ya que su alcance obliga a superar varias vertiginosas escaleras de metal y algunas clavijas, pero podemos completar una media jornada con tres otros objetivos que nos asombrarán tanto como la cima.

Ficha Peña San Miguel

1. El Mirador del Salto de Roldán

Siguiendo por la pista podemos alcanzar a pie en pocos minutos un mirador que ofrece una buena perspectiva del conjunto del Salto de Roldán y de los acantilados de Cienfuens. Como la pista está restringida no habrá mucho trafico.

2. El cauce del Río Flumen

Desde el mismo aparcamiento en el Collado de San Miguel baja por la vertiente norte una pista que se convierte en seguida en una senda. Esta nos llevará a las ruinas y los Campos de Santolarieta. Próxima a estos se encuentra el Manantial de los Lavallos. Podemos acercarnos a la fuente por una corta senda a mano derecha. Ahora nos separa sólo poca distancia del mismo lecho del río. En una bifurcación podemos seguir por el ramal izquierdo para llegar a la pasarela del camino que asciende por la cara norte de la Peña Amán o por el otro que nos llevará a la pasarela de piedras del camino que se introduce a las Palomeras del Flumen.

El retorno al collado puede ser muy caluroso, si elegimos mal la hora y eso podrá pasar fácilmente, dado que en el fondo del valle el sol se va pronto y nos da una sensación de frío que no es verdadera en la subida. Por eso está bien que sepamos donde se halla la fuente.

Si queremos realizar una marcha más seria y larga podemos optar por la ruta de la Bozosa de San Miguel. Esta tiene su propia entrada en el blog.

El Río Flumen

El Río Flumen.
El típico color verde intenso del Flumen en esta zona invita a tomar un baño. Lo que nos se ve en la foto son las inmensas paredes que bajan del Fraile y la Peña Amán a las orillas – Robert las está admirando… ¿o son los buitres los que le llaman la atención?

3. La vuelta a la Peña San Miguel

Esta muy bien descrito en el mencionado libro de Enrique Salamero.

La ruta no es apta para seres que sufren vértigo, pero en ningún momento tenemos que trepar o escalar. Si se evaluase sólo el camino y la traza que se pisa y no se concentrase en el abismo que está cerca y tan presente, se podría decir que es una senda que carece complicaciones. En la parte más estrecha se encuentran los anclajes para montar un pasa manos, aunque no hay ninguna instalación permanente. El último tramo, en la cara norte el camino está algo vestido.

Sea como fuere, las vistas a la Peña Amán y el Fraile, la roca, los buitres y la impresión de la verticalidad hacen que esta vuelta será inolvidable y nos dejará con la boca abierta.

Las Palomeras del Flumen

Las Palomeras del Flumen desde la cornisa que rodea la Peña Amán.
El abismo desde la cornisa impresiona.

Por la Sierra de Bonés al Nacimiento del Río Flumen

El nacimiento del Río Flumen

El Nacimiento del Río Flumen.
Entre prados y riachuelos, boj y pino – Robert lo pasa pipa.

Las campas de Bonés donde nace el Río Flumen son atípicos para Guara. No encontraremos pozas profundas, agujas, covachos, acantilados o terreno seco como nos ofrecen los cañones de los ríos que traspasan la sierra en otras zonas. Parecido a las Mallatas del Alcanadre se trata de una ‘esponja’ natural salpicada de boj y pino entre las Sierras de Bonés y Javierre que mana en varios puntos los aguas que se unen finalmente en una cascada y forman el Río Flumen.

Pasear con el perro por estos prados amplios es el objetivo principal de esta excursión. De paso descubriremos pozas, cascadas o árboles dignos de ver. Además visitaremos una ermita y una acequia que tienen encanto. Preparamos la correa para el perro y un picnic para pasar una media jornada en un paisaje más verde de lo habitual.

Ficha Bones

Tiempo:

Del Mesón Nuevo hasta encontrar el PR: 20min

Del encuentro con el PR al collado: 20min

Del collado a las Campas de Bonés: 20min

De la cascada hasta el Mesón Nuevo por la acequia: 1h

_______________

Total: (Calculando un paseo por las Campas) 3h 30, media jornada

Aparcamiento:

Coger la carretera vieja de Monrpós y aparcar en el Mesón Nuevo.

Acceso:

Tomamos una pista muy vieja y erosionada que arranca 400m antes del Mesón a mano derecha (bajando).

Para bajar hacia ella y evitar la carretera nos podemos meter en el terreno que se encuentra encima de la carretera y seguir la canal. A partir del cruce del canal con la carretera el avance campo a través se hace muy pesado y complicado. Por eso, recomiendo ir los últimos 200m con el perro atado por la carretera.

Subimos la pista principal que nos acerca al oleoducto y por varias lazadas cerradas nos situará en la vereda del mismo. Seguimos por una senda muy poco marcada unos 40m recto por arriba para topar con el PR que viene desde Arguis. (Para la orientación: el PR  atraviesa el oleoducto 20m encima del cartel “103”.)

Todo este acceso es feo: molesta el ruido de la autopista, el terreno es hostil y el oleoducto sólo nos sirve para la orientación,  pero a partir del encuentro con el PR que es un camino antiguo todo cambia y podremos disfrutar de lo que es el senderismo.

En el sendero que baja de la Sierra de Bonés

El sendero que baja de la Sierra de Bonés a los prados.
Robert posa debajo de un viejo pino.

Pronto llegamos por una senda de buena traza al collado donde se abren la primera vez las vistas al Pirineo y las Campas de Bonés. Siguiendo por el sendero nos bajamos sin complicaciones por un bonito pinar hasta topar con una pista. Desde allí advertimos bien la Ermita de la Magdalena que nos sirve como campo base o referencia principal de orientación.

Las Campas de Bonés:

Las Campas están limitadas en el sur y oeste por la pista en la cual estamos situados. Esta da la vuelta por toda la explanada y sube a la cresta de la colina que tenemos enfrente (la Sierra de Javierre) y la cual nos sirve de limite hacia el norte. En función del tiempo que queremos invertir podemos explorar toda la zona a mano izquierda (oeste) de la ermita (la cual es el limite hacia el este) . Podemos pasear por todos los prados en función a la presencia del ganado y intentar a no molestarle demasiado.

Mapa de los prados de Bonés

Recorte del mapa de Sigpac.

El Río Flumen dibuja meandros por distintos ramales entre los prados verdes. Como toda la zona está salpicada de pinos y bojes, ocurrirá que nos perderemos en algún momento, pero, dado que  la ermita está situada en un pequeño montículo, se recupera la orientación fácilmente. Se ofrecen varias atracciones que merecen una visita:

La Ermita de la Magdalena:

La Ermita de la Magdalena de Bonés

La Ermita de la Magdalena debajo de la tormenta.

Hoy en día sirve de refugio para cazadores, pastores o excursionistas. A su lado se encuentra una pequeña balsa artificial y el Río Flumen rodea el montículo que la ubica por debajo.

El Nacimiento del Río Flumen:

Un poco más arriba de la ermita encontraremos la fuente que se considera como el Nacimiento del Flumen. En el bonito pino que se halla encima de la fuente hay una pequeña estatua de María con su hijo en brazos. Mucho más tío arriba, donde cruza la pista, se encuentra otro manantial importante: la Fuente Latar.

El Nacimiento del Río Flumen

El Nacimiento del Río Flumen.

La cresta de Santa Cruz:

Por toda la cresta que limita las Campas por el norte discurre una pista por la cual podemos llegar a varios miradores con vistas al Pirineo. Podemos subir por la misma pista o por distintas sendas de ganado. ¡Cuidado con el calor! Esta vertiente del valle se llama “Solano de Santa Cruz”, lo que indica el clima que se estabiliza en verano allí. Además, es una zona seca.

Y más..

  • En el extremo suroeste se encuentra un pinar, bonito y pequeño, que atrae por la posible presencia de setas.
  • El panel explicativo que se encuentra en la pista menciona una necrópolis medieval, pero no sé donde se encuentra exactamente.

Para terminar nuestra ruta y volver al Mesón Nuevo tenemos que bajar por los campos en la orilla derecha del río sin camino obvio. Aunque no hay ningún camino señalizado en los siguientes tramos, resulta fácil encontrar los objetivos. A poca distancia se unen todos los ramales y barrancos en una bonita cascada. Para mí es el clímax de la excursión: La hermosa cascada y la hierba, suave y verde – nos invitan a descansar y tomar el almuerzo allí.

El Nacimiento del Río Flumen

El Nacimiento del Río Flumen.
La cascada debajo de la Emita de la Magdalena.

Siguiendo por la orilla derecha una tímida senda nos lleva a una pequeña presa que desvía una parte de las aguas del Flumen a la Acequia de Bonés que las conduce al Embalse de Arguis. Allí tenemos que coger una senda que discurre por la orilla izquierda de esta canal.

Dicha senda, suficientemente bien trazada, nos introduce en un bosque mixto, fabuloso y salvaje, siempre siguiendo la dirección de la canal. La perseguimos hasta topar con el oleoducto. Allí se podría seguir por la canal, pero la vegetación llega a molestar en este segundo tramo. Por eso aconsejo subir por la trocha del oleoducto unos 50m y seguir por la pista en la misma dirección.

Puente sobre la canal

La Acequia de Bonés que lleva una parte de las aguas del Flumen al Embalse de Arguis.
Un idílico puente nos permite alcanzar la pista que discurre paralelo, si nos cansamos de ir por sendas salvajes. Si bajamos desde allí por unos campos abandonados al mismo río, encontraremos otra bonita cascada con una poza somera.

Retorno:

Seguimos la pista una media hora hacia el este. Más adelante vemos un cartel que indica el arranque del viejo sendero que nos llevará al Mesón Nuevo de nuevo. Este discurre cerca de la canal de antes, y hay algún punto de acceso al agua para el perro (el más fácil está en el mismo collado).