La Peña San Miguel

La Peña San Miguel

La Peña San Miguel.
En el sistema de cornisas que rodea la peña Robert me indica el camino.

Por las instalaciones de escaleras y clavijas que abren el paso a la cima, las ruinas árabes, su cercanía de Huesca, su fácil alcance con el coche y por su extraña belleza la Peña San Miguel fue siempre un objetivo solicitado de los excursionistas. El perro no llegará a la cima, ya que su alcance obliga a superar varias vertiginosas escaleras de metal y algunas clavijas, pero podemos completar una media jornada con tres otros objetivos que nos asombrarán tanto como la cima.

Ficha Peña San Miguel

1. El Mirador del Salto de Roldán

Siguiendo por la pista podemos alcanzar a pie en pocos minutos un mirador que ofrece una buena perspectiva del conjunto del Salto de Roldán y de los acantilados de Cienfuens. Como la pista está restringida no habrá mucho trafico.

2. El cauce del Río Flumen

Desde el mismo aparcamiento en el Collado de San Miguel baja por la vertiente norte una pista que se convierte en seguida en una senda, las dos en estado lamentable. Esta nos llevará a las ruinas y campos de Santolarieta. Desde allí nos separa sólo poca distancia del mismo lecho del río. Una vez pisando el agua podemos bajar por él y introducirnos en los estrechos hasta que los primeros saltos nos impiden el avance. El lugar más llamativo será la poza que se halla debajo de dos bloques grandes que forman un puente natural. Hay que tener en cuenta que la vuelta puede resultar difícil si sueltan agua del Embalse de Cienfuens.

El retorno al collado puede ser muy caluroso, si elegimos mala hora y eso podrá pasar fácilmente, dado que en el estrecho el sol se va pronto y nos da una sensación de frío que no es verdadera en la subida. Por todas maneras debemos tener preparado un poco de agua en el coche para el perro y su dueño.

El Río Flumen

El Río Flumen.
El típico color verde intenso del Flumen en esta zona invita a tomar un baño. Lo que nos se ve en la foto son las inmensas paredes que bajan del Fraile y la Peña Amán a las orillas – Robert las está admirando… ¿o son los buitres los que le llaman la atención?

3. La vuelta a la Peña San Miguel

Esta muy bien descrito en el mencionado libro de Enrique Salamero.

La ruta no es apta para seres que sufren vértigo, pero en ningún momento tenemos que trepar o escalar. Si se evalúa sólo el camino y la traza que se pisa y no se concentra en el abismo que está cerca y tan presente, se podría decir que es una senda fácil.

Sea como fuere, las vistas a la Peña Amán y el Fraile, la roca, los buitres y la impresión de la verticalidad hacen que esta vuelta será inolvidable y nos dejará con la boca abierta.

Las Palomeras del Flumen

Las Palomeras del Flumen desde la cornisa que rodea la Peña Amán.
El abismo desde la cornisa impresiona.

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