Ascensión al Monte Peiró

El Hayedo del Peiró.

El Hayedo del Peiró.
Los colores de otoño impresionan a todos.

El Monte Peiró es el gran molde que vigila la parte alta del Valle del Garona y sombrea al pueblo Bentué de Rasal por la mañana. Está situado en la divisoria de las cuencas del Río Garona y Isuela. Como su hermano «pequeño», la Peña Gratal, destaca con muy buenas vistas sobre el Pirineo Aragonés, el sendero que asciende a la cima del Peiró, sin embargo, es una gozada.

Ficha PeiróLo que le hace tan especial es un pequeño hayedo que cubre la cabecera del Barranco del Peiró. El sendero traspasa esta joya que brilla con todo su esplendor de múltiples colores en otoño.

Recorte Mapa Sig Pac

Recorte Mapa Sig Pac

Otra atracción que llama la atención son los estratos que definen la cara norte del Monte Peiró. Según subimos vamos a verlos de distintas perspectivas, lo que convierte algunos en impresionantes agujas.

El sendero está balizado y limpio y no sorprende con ningún obstáculo, salvo su pendiente inicial. Pero esta podemos superar fácilmente con una marcha lenta y controlada.

Preparamos la mochila con el almuerzo, el agua y la correa para pasear una media jornada por uno de los últimos rincones idílicos del Río Isuela.

Tiempo:

Ascensión a la cima: 1h30

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Total: 2h30, media jornada

Aparcamiento:

Cogemos la carretera de Arguis a Rasal o Bentué de Rasal. Ignoramos una primera pista a mano izquierda y antes de pasar por un collado al Valle del Garona nos desviamos a la izquierda por una pista en buen estado. Bajamos y en la primera bifurcación giramos a la derecha. Esta pista nos lleva a un aparcamiento donde se inicia la senda. Hay carteles.

Acceso:

Bajamos del coche y iniciamos la marcha a paso lento por una antigua tiradera que sube por un pinar.

No hay perdida, ya que la senda está condicionada. Llegamos al hayedo donde hay una bifurcación indicada con carteles y paneles informativos.

El Hayedo del Peiró

En el Hayedo del Peiró

En el Hayedo del Peiró.

Merece la pena que nos introduzcamos al bosque, ya que se encuentran las hayas más viejas apartadas de la senda.

Resta la ascensión a la cumbre por una zona más árida.

Vistas del Monte Peiró al Valle del Garona

Vistas del Monte Peiró al Valle del Garona.

Retorno:

Rehacemos el camino en descenso.

En el Hayedo del Peiró

Una de las viejas hayas en el Hayedo del Peiró.

Vuelta por el Tozal de Lusera

Pozas vírgenes de aguas cristalinos en el Río Flumen, Barranco Barón y de la Tosca

Pozas vírgenes de aguas cristalinos en el Río Flumen, Barranco Barón y de la Tosca.
En este caso los aguas del Río Flumen son muy fríos por la madrugada en invierno. A estas horas es mejor olfatear la orilla, según Robert.

Como otras rutas por la Sierra de Belarra, esta reúne la visita de pozas vírgenes con las de aldeas abandonadas y paisajes solitarios. Los ríos protagonistas son el mismo Flumen, el Barranco Barón y el de la Tosca. Por los tres discurren unas sendas muy bonitas y recomendables.

El trayecto por el Río Flumen es el GR, fácil de identificar, limpio y bien acondicionado. Las sendas por los otros dos barrancos mencionados son más salvajes y menos recorridos, pero aún fácil de seguir. El único trayecto difícil es el tramo por la senda perdida que conecta estos dos caminos en la cara apartada del Tozal de Lusera. Está casi invisible entre los Erizones y las únicas balizas que nos guían tímidamente son unas marcas de plástico pegados en los arbustos y árboles.

Es allí donde topamos con dos concentraciones de edificaciones, caídos, olvidados y desconocidos, que aportan este aspecto de aislamiento y abandono que tiñe la excursión de un triste gris melancólico.

Ficha UbietoAl principio de la excursión veremos el pueblo de Santa María de Belsué y la Pardina de Ascaso. Las dos aldeas se encuentran en la orilla del Río Flumen, abandonadas pero bien conocidas por el fácil acceso y la cercanía de unas maravillosas pozas. Las otras dos, mencionadas en el párrafo anterior, son mucho menos conocidas y de acceso largo.

Recorte Mapa Alpina

Recorte Mapa Alpina.

Primero encontraremos las ruinas de la Pardina de Usieto y más adelante los montones de piedras de las edificaciones derruidas, muros caídos, terrazas y campos que recuerdan de la existencia caducada de un gran corral o parecido en aquel lugar privilegiado, cuyo nombre no conozco.

El hecho que nos movemos por terrenos olvidados se refleja también – y más que nunca – en los mapas. Todos se contradicen, la mayoría es inexacta y la toponimia no es de fiar.

4 mapas

4 mapas.
Recortes de cuatro editoriales distintos.

No quiero criticar el trabajo que hicieron los editoriales – al contrario, estoy agradecido. Pero si comparamos estos cuatro ejemplos, veremos que hay muy poca información sobre esta zona aportada por el medio más importante para el excursionista – el mapa. Este paraje todavía está muy poco desarrollado para el turismo. Por esta razón he clasificado la ruta como difícil**.

Preparamos la mochila con un buen almuerzo, una botella de agua y la correa del perro para introducirnos al corazón abandonado de la Sierra de Belarra.

Tiempo:

Desde la chopera a la desembocadura del Barranco Barón: 45min.

Desde la desembocadura del Barranco Barón a la Pardina de Usieto: 1h

Desde la Pardina de Usieto al encuentro con la senda por el Barranco de la Tosca: 1h30

Subida a la cresta del Tozal de Lusera: 30min.

Por el Barranco de la Tosca a Lusera: 45min.

De Lusera a la chopera: 30min.

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Total: 4h30, media jornada, pero las visitas de las ruinas, las pozas y la cresta pueden aumentar el tiempo considerablemente y llenar una jornada completa.

Aparcamiento:

En la carretera de Belsué a Nocito cruzando la primera vez el Río Flumen, aparcamos en la chopera, justo después del puente a mano izquierda.

Acceso:

Desde la chopera cogemos la pista que arranca del aparcamiento cruzando el río. Por ella subimos al pueblo abandonado de Santa María de Belsué. Allí empieza la circular.

Las pozas de la Pardina Ascaso

Las pozas de la Pardina Ascaso.

Avanzamos por el GR en dirección Belsué. En la Pardina de Ascaso dejamos el GR y buscamos la senda que lleva a la desembocadura del Barranco Barón.

Como encontrar esta senda está detallado en la entrada «Las pozas de la Pardina de Ascaso«.

Cruzamos el Río Flumen y seguimos por un camino que cruza los campos que se encuentran entre los dos barrancos. En seguida empieza a ascender cerca del cauce del Barranco Barón. Nos introducimos en un bonito bosque en la orilla derecha de dicho barranco, con el agua siempre cerca. NO tomamos la senda, más pequeña y menos pisado, que sigue el curso del Río Flumen (Más información en la entrada «El tramo olvidado del Flumen«).

El Barranco Barón

El Barranco Barón

El Barranco Barón.
Robert aprovecha las pozas vírgenes y salvajes. Sin embargo, hay algo en el agua que le molesta.

Pasaremos por pintorescas cascadas y pozas dentro del fabuloso ambiente de este bosque viejo de pinos y caxicos. La tímida senda nunca se aleja demasiado del curso del agua, así que podemos visitar algunas de las pozas. Merece la peña ir despacio y sin prisas para poder disfrutar de este paisaje maravilloso con todos sus detalles.

Ganamos altura y después de unas lazadas la senda se llana un poco. Todavía tenemos el barranco a nuestra derecha, pero en esta altura normalmente seco. En un pequeño claro topamos con otra senda, a la cual seguimos por la derecha.

(Es favorable memorizar este lugar. Andando en el sentido contrario este desvío es muy poco visible. Si por alguna razón nos tenemos que dar la vuelta, será útil tenerlo en mente.)

A poca distancia encontramos una pista y un puente. Ya estamos cerca de la Pardina Usieto. Para visitar los edificaciones debemos resolver una confusa red de pistas y sendas de ganado. Como referencia recordamos este pequeño puente para seguir después por la pista en dirección este, hacia Ibirque.

La Pardina de Usieto

Las ruinas del Templo de Usieto escondido en la maleza

Las ruinas del Templo de Usieto escondido en la maleza.

El lugar donde se ubica la pardina no es de todo espectacular, ni salvaje, ya que la red de pistas y la balsa recuerdan a una presencia reciente de humanos o maquinarias. Se encuentra en un amplio pinar que tapa las vistas y invita, en primer lugar, a buscar setas. Pero si nos dejamos llevar podremos disfrutar de este sitio igual como de una Fuente Salada o de otro despoblado más polémico.

Hay una belleza escondida en el bosque, la fauna – Robert siempre está en «alerta» cuando pasamos por allí. Como él es mucho más sensible y receptivo en respeto a la presencia de otros animales, le llaman la atención los muchos animales que viven en el pinar.

Una belleza escondida en los detalles de los edificaciones – recomiendo sobre todo la visita del templo y del refugio pastoral.

El claro con el refugio pastoral

El claro con el refugio pastoral.

Este último está un poco apartado. Lo podemos visitar ante lo demás siguiendo hacia la izquierda el camino con el cual hemos topado antes del puente. Se trata de una pequeña construcción de piedra seca en un idílico claro del pinar.

Para llegar al templo debemos rodear las casas derruidas por la izquierda, sin camino. Sólo queda de pie el ábside. Mirando la posición de las piedras de los muros caídos, parece que los muros no eran paralelos, sino se juntaban hacia la ventana. Creo que se trataba de una construcción muy especial, ya que tampoco se puede ver con claridad donde estaba la entrada.

Croquis Usieto

Croquis sobre foto Sigpac.

Nota personal

He visitado la Pardina de Usieto muchas veces, pero todavía sigue siendo un misterio para mi, ya que hay poca información en la literatura y el terreno es muy amplio y boscoso.

Sólo estoy seguro del nombre de la pardina, porque tres importantes autores, Arturo González (El libro «La Montaña olvidada»), Cristian Laglera (Despoblados en Huesca) y Antonio García Omedes (Románico Aragonés), coinciden en esta denominación.

¿Pero cómo deben interpretarse las otras informaciones que se pueden ver en los distintos mapas?

¿Existe la Pardina Besón?

¿Existe la Pardina Ubieto? El Editorial Pirineo la coloca en el barranco vecino. No he encontrado ruinas allí. Podría ser que se equivocaron (una simple errata, igual al intercambio de las letras de Usieto y Ubieto) y movieron estas dos pardinas un barranco hacia la izquierda. Eso significaría que las ruinas que encontraremos en la ruta más al este serían los restos de la Pardina Besón.

¿Pistas ciegas? Muchas de ellas tienen una prolongación en forma de senda. Por desgracia, no me conozco todas. Visto de esta manera el termino «ciego» no es de todo correcto, mejor (pero con demasiadas letras para el croquis) sería: «no relevante para esta excursión».

¿Barranco Alaña o de la Tosca? Por la abundancia de la tosca en el camino a Lusera he optado por la segunda versión, pero los mapas más antiguos de 1930 le llaman Barranco Alaña.

¿Tozal de Lusera o de Usieto? Supongo que dependa de cual de los lados se mira…

Retomamos de nuevo el rumbo por la circular y avanzamos por la pista que cruza el puente y se dirige hacia el este por el pinar. Después de un buen rato llegamos a una bifurcación. Por el ramal izquierdo bajaremos para visitar las siguientes ruinas, pero antes debemos girar a la derecha y disfrutar de las vistas de la cresta del Tozal de Lusera.

La cresta del Tozal de Lusera

Las Vistas al Tozal de Guara

Las Vistas al Tozal de Guara.

La pista, cada vez más erosionada, sale del bosque y muere en una vaguada. Allí vemos desapareciendo en el bosque la vieja valla eléctrica que nos ha acompañado ya todo este trayecto. La podemos seguir por una senda de cabra que se ha formado en su lado. De esta mañera llegamos a la cresta en 15min. sin muchas molestias.

No he visto ninguna senda que conecta directamente con el Tozal de Lusera, aunque algunos editoriales afirman su existencia en los mapas.

La cresta podemos recorrer hacia una cercana cima pelada en el este o hasta el mismo Tozal de Lusera en el suroeste, más alejado. Pero mi recomendación es quedarse cerca en una proa donde hay un cartel metálico de caza. Allí hay muy buenas vistas también y no tenemos que «luchar» con el matorral para llegar a ella. Además podemos identificar el sitio más adelante desde Lusera por el brillo metálico del cartel.

Vistas a Ibirque y el Pirineo

Vistas a Ibirque y el Pirineo.

Sea como sea, desde los tres puntos se divisa Ibirque, el Pirineo, el Valle de Belsué y el macizo del Gabardiello. De hecho, vemos la senda que asciende a la cima desde Lusera en su totalidad. (Y para alimentar los ensueños podemos buscar el grupo de árboles donde está escondido el tesoro según la novela «Boira de Otoño» de Javier Casasús Latorre y planear bien la búsqueda de ese tesoro maldito.)

La cresta del Tozal de Lusera desde el mismo pueblo

La cresta del Tozal de Lusera desde el mismo pueblo.
La luz al anochecer en invierno tiñe el paisaje y los caxicos.
La punta al fondo es la proa con el cartel (En la foto de baja calidad no se divisa el resplendor).

De nuevo en la bifurcación nos enfrentamos al tramo más difícil y salvaje de la ruta. La pista en seguida desaparece y de golpe nos encontramos en un mar de Erizones donde la senda está reducido a una pequeña brecha entre estas plantas. Hay que prestar mucha atención para no perder el camino. De vez en cuando aparecen «balizas caseras» de plástico en las ramas que nos podrían guiar. Por desgracia, algunas se volvieron frágiles durante los años y se cayeron. Así que, no podemos confiar plenamente, como mucho nos darán confianza de estar en buen camino ocasionalmente.

En la cara norte del Tozal de Lusera

En la cara norte del Tozal de Lusera cerca del corral desconocido.
En la rama se ve la tímida baliza mencionada.

Primero bajamos cerca de un torrente a un llano con unos pinos. Allí nos juntamos con una senda que aparece de nuestra derecha.

Ahora dejamos el torrente a nuestra derecha y seguimos por una losa alargada en horizontal, una zingla, de nuevo por terreno seco. Básicamente no debemos perder, ni ganar altura. Este tramo es una travesía hacia un lugar donde se encontraba otra aldea, hoy en día sólo quedan ruinas. Algún muro, alguna losa, una trocha vieja que se divisa entre el matorral y tímidos hitos en algunos puntos nos recuerdan de la existencia de un camino verdadero por este terreno.

Más adelante llegamos a una zona húmeda que se distingue fácilmente por la vegetación. En el extremo inferior hay una fuente que suele manar agua siempre. Esta mana un pequeño barranco donde podemos encontrar pequeños charcos para que se refresque el perro.

Nuestra ruta cruza el campo húmedo en cima de la fuente en horizontal y nos sitúa en unos campos donde se ven rastros de ganado y de la vida pastoral. Estamos en los campos de un corral abandonado.

El corral desconocido

El corral abandonado

El corral abandonado.

Ya hemos visto restos de construcciones en la fuente. En los campos hay más y se concentran alrededor de un recinto donde los muros están todavía en pie. Todos los edificaciones demás están reducidos a unos montones de piedras.

No resulta descabellado creer que había una aldea en este lugar, ya que halla próximo una fuente potente, el terreno es llano, fértil y encima está cerca del camino que conecta Lusera con Ibirque. Sin embargo, no hay ni un rastro de edificaciones o sólo una denominación del lugar en ninguno de los mapas que hay sobre este terreno, ni en los más antiguos. Por desgracia, no tengo suficientemente conocimiento cultural para deducir el tipo de edificaciones de las ruinas. ¿Muros que sostienen los campos, refugios, bordas o casas? Otro misterio.

Croquis Corral

Croquis sobre foto Sig Pac.

Después de la visita de este lugar olvidado cruzamos el barranco que le flanquea por el este y buscamos el mencionado camino para bajar a Lusera. Este camino está cerca, debajo de nosotros, pero inaccesible de modo directo. Supongo que había una conexión, que hoy en día esta borrada. Así que, para evitar resaltes y la omnipresencia de Erizón, debemos hacer una larga vuelta en dirección a Ibirque, hacia el noreste.

La senda discurre por una depresión hacia el noreste. Resulta más fácil identificar dicha depresión que la misma trocha. De hecho, la senda en este ultimo tramo está muy erosionada, pero tiene continuación hasta el encuentro con el sendero que viene de Ibirque. Este encuentro tampoco es fácil de identificar, aunque siendo ancho y limpio. Este cruce de caminos encontraremos cerca del cambio de rasante, cuando vemos delante la primera vez al Tozal de Guara en su totalidad.

Colores de otoño

Colores de otoño en el camino a Lusera.

El Barranco de la Tosca

El Barranco de la Tosca

El Barranco de la Tosca

La senda que baja por el Barranco de la Tosca a Lusera es bueno y muy bonito. Nos acerca a grutas, pozas y cascadas. 

Más información sobre esta senda se encuentra en la entrada «De Lusera a Ibirque«.

Cuando llegamos a Lusera debemos invertir un buen rato para visitar este bonito pueblo.

 Lusera:

En Lusera

En Lusera

Hay alguna casa rehabilitada, pero la mayoría está en ruinas. Hay bonitas eras, pozos y caserones. La continuacion de nuestra ruta es el GR que lleva a Belsué. Este sale del pueblo cerca de la iglesia que será la ultima de las atracciones que podamos admirar. Además es el lugar donde ocurre la historia que cuenta el libro de Javier Casasús anteriormente mencionado.

La vuelta a la Santa María de Belsué por el GR resulta fácil y rápido. Una vez en dicha aldea abandonada podemos optar a descansar el resto del día en las cercanas pozas del Flumen que hemos visto al principio de la excursión o volver al coche directamente.

Retorno:

Volvemos por el camino de acceso al coche.

Lusera desde Santa María de Belsué

Mirando hacia atrás:
Lusera desde Santa María de Belsué.

Nota personal – P.D.

Esta entrada no está de todo acabada, hay demasiados misterios. Sin embargo, la estoy publicando.

Quizás no es la manera correcta para un autor, pero pienso que la publicación podría conllevar y atraer nuevas informaciones sobre los lugares escritos.

¡Ojala, me alegraría por cualquier información!

Mientras tanto, recomiendo realizar la excursión en invierno: caxicos oxidados, el Pirineo nevado, los barrancos con caudal majo, las cascadas heladas y aguas más cristalinas que nunca…

El Castillo de los Santos

Vistas en el acceso

Vistas en el acceso.
En primer plano la peña donde se camufla la torre del Castillo de los Santos. En segundo plano (derecha a izquierda): las cumbres de Guara, la Ronera y el Fragineto, el triangular Pico de Mondinero y el Matapaños al fondo.

La vuelta por el Castillo de los Santos es un paseo fácil, entretenido y de poco desnivel. Nos ocupará una media jornada. Destaca en primer lugar con las muy buenas vistas sobre el Cañón del Balcez, pero también encontraremos un bonito carrascal que alberga las ruinas de la Ermita del Cementerio. La senda balizada se inicia en el Mesón de Sebil, al cual conduce una larga pista desde Alquezar o Radiquero. Las dos opciones de pista son aptas para los coches normales, aunque algunos tramos «duelen». Por todos modos, hay que conducir con mucha atención y despacio.

Ficha SantosYa en la pista hay varias atracciones que merecen una parada, como la aldea de San Pelegrín, los campos y casetas pastorales en el vallecito después o los abrigos, los que recuerdan a los de Quizans, encima de la pista durante el último tramo.

La Ermita del Cementerio

La Ermita del Cementerio.

David Gómez describe esta ruta muy bien en el libro «Parque de los Cañones y la Sierra de Guara – Rutas, Descensos, Naturaleza». Guiados por este libro iremos bien.

Si planteamos la ruta como una circular, podemos visitar unos de los pocos tejos que se encuentran en la Sierra de Guara y aprovechar una balsa que suministra agua a nuestro perro, ya que la zona es árida.

Algunos autores inician la visita desde Alquézar o San Pelegrín. Una variante muy bonita, pero estaríamos expuestos al calor y lucharíamos con la falta de agua mucho tiempo. Por eso es preferible comenzar en el Mesón de Sebil.

Sobre el recorrido no me queda mucho de añadir, sólo lo siguiente.

Las vistas desde el Castillo de los Santos

Vistas a la Sierra de Balcez

Vistas a la Sierra de Balcez.
Se divisa bien la senda de la Fajacheto.

Desde el Castillo podemos observar perfectamente todo el curso del Balcez inferior y los afluentes que caen de la Sierra de Rufás. Si hemos hecho alguno de estos barrancos es una gozada verles de esta perspectiva.

No debemos pasar de largo de la zona encima de las ruinas. Podemos subir la pendiente hasta que topamos con una cresta. Desde allí tenemos espectaculares vistas sobre el Balcez superior y la Sierra de Balcez. Si nos asomamos a la izquierda veremos mejor, además podemos observar la copa del tejo que se encuentra justo debajo de esta cresta (donde hay dos bloques más grandes).

Últimos tramo para llegar a la crestería donde se ubica el Castillo de los Santos.

El último tramo para llegar a la crestería donde se ubica el Castillo de los Santos.

Para volver elegimos el camino que sigue subiendo por la base de la cresta. Hay un cartel. También indica un cartel la ubicación del tejo.

El Tejo de los Santos

El Tejo de los Santos

El Tejo de los Santos

A pesar que hay pocos ejemplares en la Sierra de Guara es algo muy especial encontrar uno tan majo en este lugar. Cerca del tejo se encuentra una hiedra impresionante que trepa por las rocas. Y en la ladera hacia A Creu veremos alguna haya que destaca entre el boj y los quejigos. Sin embargo, el acceso a estos árboles es incomodo, ya que están rodeados por el Erizón.

Más arriba, cuando llegamos a una bifurcación debemos tomar el ramal derecho, aunque un hito nos manda en la otra dirección. Las dos pistas llevan al mismo sitio, pero la de la izquierda está repleta de Erizón. Cuando llegamos a la pista principal veremos una balsa. Si hemos elegido bien la fecha, habrá agua limpio para el perro. Si el perro está bien refrescado, podemos visitar el Pozo de Nieve cercano o incluso explorar la zona hacia el norte, la Mallata Iglesieta – otro mirador natural. Si no había agua es preferente que sigamos las indicaciones de los carteles para volver por la pista al Mesón de Sebil.

El Castillo de los Santos

El Castillo de los Santos.
Entrando al recinto por un agujero en el muro.

Vuelta por la Sierra Guardia

Uno de los tres caxicos que se encuentran en la Pardina de GuardiaUno de los tres caxicos que se encuentran en la Pardina de Guardia

Uno de los tres caxicos de la Pardina de Guardia.

Esta ruta fue inspirada por el maravilloso libro «El Camino de San Úrbez» de Óscar Ballarín y Arturo González. Uno de los pocos libros que aportan información, sobre estos parajes poco explorados del turismo, en este caso sobre la Guagera.

Ficha GuardiaSe trata de una excursión por un terreno olvidado y muy poco transitado para buscar la soledad y la naturaleza. La ruta describe una vuelta por un montículo llamado Sierra Guardia. Está flanqueado por tres barrancos: en el norte y al mismo tiempo nuestro acceso por el Guarga. En el suroeste la limita el cauce del Barranco Cuatre y en el este el Barranco Ricau, los dos son afluentes del Guarga. Cada uno de estos barrancos tiene su particularidad: en uno encontraremos una buena cantidad de quejigos, viejos y bonitos, y el otro excavó un bonito lecho del río por el cual podemos andar sin complicaciones. Estos dos objetivos principales incrustados en un paisaje solitario y abandonado que incluso carece de caminos en una gran parte, son los motivos para darse este paseo de media jornada.

Recorte Mapa Sigpac

Recorte Mapa Sigpac

Las únicas dificultades son los tramos donde vamos por libre, sin camino. Nos tenemos que preparar para saber orientarnos bien, ya que los mapas de esta zona son poco exactos.

El Río Guarga y el Barranco Ricau nos proponen suficiente agua durante todo el año. Así que, podemos realizar esta excursión también en verano sin demasiados sufrimientos por el calor. De hecho, avanzaremos en algunos tramos por el lecho del río. Por eso, debemos ir preparados para mojarnos hasta las rodillas.

Preparamos el almuerzo, el agua y la correa para pasar un medio día en soledad con nuestro perro.

Tiempo:

El avance por el Río Guarga: 30min.

Subida al Portilillo: 30min.

Desde Portilillo a las Galochetas de San Úrbez: irrelevante, 30min.

De las Galochetas al Tozal del «Palo»: 30min.

Desde el Tozal del «Palo» al Barranco Ricau: 30min.

Avance por el Barranco Ricau: irrelevante, 30min.

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Total: irrelevante, 3h, media jornada

Aparcamiento:

Cogemos la carretera de la Guagera A-1604 y la subimos desde el puente sobre el Río Guarga – base del Monrepós – hacia el Puerto de Serrablo. Tenemos que encontrar una pista que baja a mano derecha después de pasar el km. 14 justo enfrente de la desembocadura del Barranco Ricau. Cerca del cauce hay sito para dejar el coche.

Otra opción: dejar el coche en el principio de la pista que sube a Artosilla (un kilómetro antes).

(Desde allí podemos avanzar por el lecho seco del Baranco de la Canaleta, cruzar el puente de la carretera por debajo y iniciar la ruta el punto donde arranca la senda que sube al Portilillo. Lo que cambiar de esta manera, es que todo los tramos acuáticos por los cauces se juntan al final de la excursión.)

Acceso:

Bajamos al río.

Los bloques característicos en el Río Guarga

Los bloques característicos en el Río Guarga.

Avanzamos por el Río Guarga siguiendo la corriente. Tenemos que cruzarle varias veces. En un kilómetro llegamos a unos bloques grandes en la orilla izquierda. Un poco más río abajo encontramos un gran campo castigado por las riadas en la orilla izquierda. En medio de su borde izquierdo hay un cartel de caza. Allí se inicia un camino que sube por el bosque hasta un collado. La senda es buena, limpia y de una pendiente agradable. Acercándonos al collado empezamos a bajar un poco hasta que topamos con las vistas al sur y al Tozal de Guara en el mismo collado.

El Portilillo

Así se llama el collado. Notamos que es el punto donde el camino se pierde. Igual que la vegetación también las fuerzas de la erosión cambian en la vertiente sur y ésta está devorando la senda en gran parte de esta ladera. En el lado derecha vemos cerca un quejigo característico por el cual pasaba la trocha. En este lugar se puede identificar, pero en muchos otros no.

Lo mejor será ir por libre hasta el próximo punto de identificación y no gastar demasiado energía en buscar los restos del camino original. Todavía más: debemos bajar por libre buscando los árboles más destacados que vemos desde aquí. Hay quejigos muy bonitos que son dignos de ver.

Vistas desde el Portilillo

Vistas desde el Portilillo

Para avanzar de este modo debemos planear la ruta próxima desde aquí, ya que tenemos buenas vistas sobre todo el terreno cercano.

Uno de los quejigos majos en el Barranco Cuarte

Uno de los quejigos majos en el Barranco Cuatre.

Debajo de nosotros está el Barranco Cuatre. Este se junta con otro que viene desde el sur. La confluencia se encuentra a la derecha de nuestro campo de vista dentro de una zona boscosa. Tenemos que llegar a la loma divisoria entre estos dos barrancos. Más exacto: hay dos zonas peladas en dicha loma. Tenemos que llegar a la que está más abajo, más cerca – la que está en alineación con el Tozal de Guara al fondo.

Allí se encuentran las Galochetas de San Úrbez, que son nuestro próximo objetivo. El itinerario que elegimos para llegar hasta allí no es tan importante, ya que por el terreno se avanza bien y el Barranco Cuatre no resulta difícil de cruzar.

Por eso, lo más interesante es visitar en la bajada el máximo de quejigos descomunales posible, cruzar el Barranco Cuatre en un punto que nos parece fácil y ir en búsqueda de la primera zona pelada de la loma opuesta. Cuando hemos llegado a la zona pelada debemos buscar las Galochetas de San Úrbez

Las Galochetas de San Úrbez

Las Galochetas de San Úrbez

Las Galochetas de San Úrbez.

Cuenta la leyenda que en esta plataforma estuvo el santo vigilando al ganado apoyándose en su palo. Durante los años se quedaban las marcas gravadas en el arenisco.

Hoy en día los rastros están muy erosionados y si no fuera por un hito y unas piedras que rodean las Galochetas, no se podrían identificar. Se encuentran a mano derecha subiendo la primera zona pelada de la loma.

A 20m se encuentra un quejigo – el Caxico de las Galochetas – no demasiado grande, pero fácil de identificar, ya que debajo de él se ve de nuevo el camino original. (En seguida se pierde de nuevo.)

Robert y las Galochetas de San Úrbez

Robert y las Galochetas de San Úrbez.
La leyenda humana dice que las marcas son del santo. Pero la versión canina cuenta que las marcas proceden del perro de San Úrbez. Mientras el santo pastor vigilaba el ganado, el perro descansaba en esta losa comiéndose un palo.

Sea como fuere, el lugar es bonito, aislado y invita a tomar un descanso.

Seguimos avanzando por la misma loma, siempre buscando la linea anticlinal. Seguimos sin camino, pero guiados por la misma loma. Traspasamos la segunda zona pelada y ganamos altura. Según avanzamos desaparecen los árboles y arbustos y se forma una tímida senda. Se trata de una vieja pista totalmente desfigurada y intransitable, pero nos facilita el paso a pie. Acercándonos a la zona más alta de la loma vemos un pequeño tozal en el cual un palo clavado en un hito marca la cima. TENEMOS QUE LLEGAR A ESTE TOZAL. No debemos seguir por la pista que tuerce hacia el sur. Es fácil que la pista nos engaña, porque en los últimos cien metros hacia la cima no hay ninguna senda y tenemos que cruzar una zona de pinos jóvenes.

El Tozal del Palo

Las vistas hacia el oeste

Las vistas hacia el oeste.

No se como se llama, por eso le he bautizado trivialmente «Tozal del Palo» en esta entrada, para facilitar las explicaciones.

No es una cima espectacular, pero muy idílico y solitario. Tenemos unas vistas de 360º – la boscosa Sierra de Guardia, el Canciás, la Sierra de Aineto, Guara y Belarra. Pero aún más especial son las hacia el oeste: el valle del Barranco Cuarte, el camino que hemos superado y, con buen tiempo, las divisamos la Sierra de Santo Domingo al fondo.

El Tozal del Palo es además una parte de la divisoria de las cuencas. Estamos entre la del Barranco Cuatre y la del Barranco Ricau. Este último es el siguiente objetivo.

El salto del Barranco Reguero

El salto inicial del Barranco Reguero.

Antes de dirigirnos nos hacia el este – todavía sin camino – debemos observar el terreno: nuestra cima está flanqueado por dos barranqueras que bajan hacia el este. Más abajo, ya no a la vista, estos dos torrentes se juntan en un gran salto de agua donde nace el Barranco Reguero, afluente del Ricau. Este salto es muy característico y nos sirve muy bien de baliza.

Así que, debemos avanzar hacia el este procurando que nos quedemos entre los dos barranqueras que hay en los dos lados. Entonces nos situaremos inevitablemente en la cabecera del salto.

Seguimos por el borde rocoso izquierdo del Barranco Reguero. Podemos andar cómodamente por estas losas horizontales, libres de vegetación. Más adelante traspasamos un pinar que llega hasta el borde. Después del bosque debemos seguir por una zona calva, que resulta de nuevo más fácil para andar. Esta nos hace alejar finalmente del Barranco Reguero.

Allí vemos que se eleva un pequeño montículo delante de nosotros. A su derecha baja el barranco, pero nosotros elegimos un vallecito que baja por su izquierda. La breve bajada es pendiente, pero no resulta difícil. Abajo nos encontramos en un llano boscoso que sólo tenemos que cruzar en la misma dirección para llegar al lecho del Barranco Ricau. El torrente que se ha formado en la bajada nos puede servir de guía.

El Barranco Ricau

El Barranco Ricau

El Barranco Ricau.

Una vez en el lecho del Barranco Ricau, ya no hay pérdida, tenemos que seguir la corriente hasta su confluencia con el Río Guarga, donde está el coche.

El Ricau siempre lleva agua y ha modelado un cauce bonito y entretenido en el valle que tenemos delante. En la parte más estrecha encontraremos marmitas, toboganes y pozas. Es también la parte más bonita, donde podemos descansar una última vez. Las pozas finales, las más profundas y vestidas, podemos evitar por la derecha por una tímida senda bastante vestido. Así que, bajo circunstancias normales referente al caudal, nos mojaremos hasta las rodillas. Si encontramos un caudal elevado o incluso el agua turbio en crecida, podemos evitar todo este trayecto por una senda que discurre por media ladera en la vertiente izquierda del barranco.

El Barranco Ricau

El Barranco Ricau en otoño con poco caudal.

La senda por el Barranco Ricau

Al principio, cerca de la desembocadura del Barranco Reguero, hay un pinar en la orilla izquierda. En este bosque se forma una senda, visible y limpia. Esta sube por la vertiente izquierda para bajar más adelante a la desembocadura del Ricau. Es una opción para evitar el agua, pero no nos facilita cruzar al Río Guarga.

Obviamente este camino puede ser un acceso, fácil y corto, para visitar únicamente el Barranco Ricau. (Visto de este sentido tenemos que buscar su inicio en la ladera herbosa justo en la desembocadura del Barranco Ricau. Entrando en el bosque de la orilla izquierda en seguida vemos que se forma una senda juntando varios ramales.

La Pardina de Guardia

Caxico de la Pardina de Guardia

Caxico de la Pardina de Guardia.

Cogiendo esta senda nos lleva cerca de otra atracción escondido en el bosque de la Sierra de Guardia.

En el punto más alto de la senda, marcado con un hito, podemos seguir cresta arriba. Nos guia la misma cresta y después la loma que corona en el Tozal de Guardia. Si subimos unos 20min, mucho antes de llegar a la cima boscosa, podemos encontrar 3 quejigos viejos y las ruinas de la Pardina de Guardia, todo bien escondido en el pinar presente. De la pardina sólo quedan algunos muros de apoyo, terrazas de cultivo y montones de piedras, pero los árboles resisten y merecen una visita, aunque su alcance es otra vez una caminata libre sin camino obvio.

Retorno:

Cruzamos el Río Guarga.

El Barranco Ricau

El Barranco Ricau.
Robert cruza la penúltima poza a nado. Yo lo evito por la derecha, ya que es tarde y no quiero mojarme más.

La Ermita de la Virgen del Castillo y las Puntas de Cagatés

Vistas desde la Ermita de la Virgen del Castillo

Vistas desde la Ermita de la Virgen del Castillo.
El Mascún, seco, a nuestros pies en un día de lluvias.

La senda que conecta la Ermita de la Virgen del Castillo con las Cresta de Cagatés la menciona Davíd Goméz en su libro «El Parque de la Sierra y los Cañones de Guara» y la describe bien detallado Enrique Salamero en el libro «Parque de la Sierra y los Cañones de Guara, 22 itinerarios a pie». Este ultimo nos sirve perfectamente de guía y sólo hace falta añadir algún detalle más.

Ficha CastilloLa ruta es apta para el perro, aunque tenemos que superar algún paso de trepada donde hay que alzar un perro pequeño. El camino nos introducirá en un mundo escarpado que merece la visita, ya que destaca con impresionantes vistas sobre el cañón inferior del Mascún.

Recorte Mapa Sigpac

Recorte Mapa Sigpac.

La mayor parte del trayecto es por terreno hostil y árido. Por eso es imprescindible elegir un día fuera de las temporadas de calor, llevar pantalones largos y calzarse con botas de montaña. Para complacer a nuestro perro debemos efectuar el retorno por la Fuente Fuenciachas que es el único sitio donde se suele encontrar agua.

Preparamos la mochila con una extra ración de agua, el almuerzo y la correa para bordear el barranco más celebre de la Sierra en una entretenida excursión de medio día.

Tiempo:

De Rodellar a la ermita: 40min.

De la ermita a las Puntas de Cagatés: irrelevante, 1h30.

Retorno por la Fuente Fuenciachas: 1h15

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Total: irrelevante, 3h 30, media jornada

Aparcamiento:

En Rodellar.

Acceso:

Las atracciones aparecen saliendo del coche.

El PR, bien indicado, nos situará en menos de una hora en la Ermita de la Virgen del Castillo.

La Ermita del Virgen del Castillo:

La Ermita de la Virgen del Castillo

La Ermita de la Virgen del Castillo.

Es el primer punto que ofrece unas estupendas vistas sobre el Mascún. La ubicación del pequeño templo es extraordinario y no extraña que fue elegido para un punto de vigilancia, como indica también el nombre de la ermita.

En la cara oeste del espolón sube desde el cauce del Mascún una vía ferrata, que ofrece otro interesante acceso, si un día vamos sin perro.

Empezamos a ascender hacia la cresta. En seguida llegamos a un punto donde se presenta la vertiginosa caída en la cara norte. Durante todo el siguiente tramo tenemos que avanzar en la vertiente sur de la cresta. Si quedamos a una distancia entre uno y treinta metros de la misma vamos bien.

Ahora, esta primera parte que tenemos delante parece insuperable, pero hay una cornisa debajo de nosotros que da paso hacia la zona menos escarpado que tenemos aproximadamente 100m más adelante. Hay que buscar la entrada a dicha cornisa unos 15m debajo de nosotros. Se esconde detrás de un boj y nos costará un rato en encontrarla. Una vez en ella no resulta demasiado vertiginoso. En la entrada y salida de este paso tenemos que trepar un poco y ayudar al perro, si hace falta.

La cresta hacia las Puntas de Cagatés

La cresta hacia las Puntas de Cagatés.
Estas aparecen en la foto al fondo a la izquierda.

No obstante, debemos controlar al perro especialmente en esta zona, ya que nos movemos por terreno muy abrupto.

Después el avance es más fácil y los rastros de sendas nos ayudarán recorrer toda la crestería. Hasta la ultima depresión antes de las torres gemelos de Cagatés. Nunca se formará un sendero estable, pero con la ayuda de algunos hitos y la claridad de la dirección que tenemos que tomar, progresamos sin complicaciones. De vez en cuando debemos acercarnos a la misma cresta para disfrutar de las vistas y el abismo.

En una primera brecha podemos observar una senda que cruza a la vertiente del Mascún. Esta lleva a unas covachos y después se muere bajando hacia el cauce. Enrique Salamero la menciona como una antigua senda alternativa para introducirse al barranco.

Cuando nos afrentamos a la loma más elevada de la crestería veremos una pequeña cueva al principio de la subida ubicada en la vertiente norte.

El Balcón del Mascún:

El Balcón del Mascun

El Balcón del Mascun.
Impresionantes vistas sobre el barranco.

A este covacho se puede acceder por una pequeña brecha. La aproximación a ella es incomoda, ya que está un poco vestida y empinada, pero factible. Nos da acceso a un mirador natural  de gran interés al cual no debemos pasar de largo. Sombra, vistas, soledad y el almuerzo.

¡Es un sitio maravilloso!

Al final de la crestería nos separa de las Puntas de Cagatés sólo una modesta hondonada llena de vegetación. La senda más visible tuerce hacia la derecha para encontrar a poca distancia el sendero que baja a Cheto. Para visitar dichas puntas debemos cruzar el matorral por donde avancemos mejor en dirección a las Torres Gemelos.

Las Puntas de Cagatés

Las maravillosas vistas al Mascún

Las maravillosas vistas al Mascún.

De nuevo nos quedamos boquiabiertos por las vistas. Además suelen sestear los buitres en las agujas. Si nos acercamos con respeto, quizás llegamos a ver uno de cerca.

Los que están más acostumbrados en moverse por terreno abrupto, pueden explorar la cresta hacía abajo y más allá de las Torres.

Aconsejable y fácil es, recorrerla en ascenso. Pronto se forma una tímida senda que desemboca finalmente en el camino que baja a Cheto.

El retorno más rápido sería ir por Cheto, pero debemos desviarnos al sendero que lleva a la Fuente Fonciachas. Es el único lugar donde puede beber el perro. Ademas revela buenas vistas a la Cueva O Foricón y al recorrido que hemos llevado a buen puerto.

La Fuente Fonciachas

La Fuente Fonciachas.
Robert se pone las pilas.

La Cueva O Foricón

La Cueva Foricón

La Cueva O Foricón.

Mirando en el mapa al recorrido que dibuja la ruta se ve que hemos dado la vuelta a esta cavidad. Vemos su boca oscura y el muro que la rodea en una parte del camino por la crestería y de nuevo en el retorno cerca de la Fuente Fonciachas.

Razón suficiente para mencionarla.

Conozco tres aproximaciones hacia la cueva:

  1. Desde la cresta en un tramo donde se encuentran dos carrascas características. Se baja por una pedrera que se inicia en una losa muy empinada. Este paso es incomodo y delicado por las piedras sueltas. Sendas de cabras poco definidas.
  2. Desde la penúltima lazada antes del cruzar el Barranco de la Virgen en el retorno. Se avanza paralelo al cauce por campos abandonados. Más adelante se defina una tímida senda. Hay mucha vegetación y el camino está medio perdido.
  3. Desde las cercanías de la Fuente Fonciachas (un poco más abajo). Esta senda cruza el Barranco de la Virgen por una roca empotrada – un curioso puente natural. En el otro lado del barranco hay que superar un paso delicado por un resalte de roca para llegar a la zona donde se ubica la cueva. Al fin este acceso resulta también difícil, incomodo y encima un poco expuesto.
Cruzando el Barranco de la Virgen

Cruzando el Barranco de la Virgen.
Robert le tiene de miedo. En la foto no se reconoce el patio debajo de la roca, pero hay suficiente para tener le un poco de miedo.

Sea como sea, la aproximación por este terreno seco cuesta mucha decisión y voluntad, ya que los últimos metros son iguales de vestidos y incómodos.

La cueva misma es bonita y su entorno curioso (el muro de protección, los esculturas de caliza, y un inmenso bloque desprendido de la pared), pero en total no recomiendo su visita. Sin embargo, vale la pena visitar el puente natural y la cornisa que discurre por el otro lado del barranco – un lugar solitario y bonito que se encuentra a 10min. de la fuente.

Después de un descanso en la fuente seguimos bajando por el sendero que enlaza con el camino de acceso.

Retorno:

Volvemos a Rodellar por el camino de acceso.

Las vistas hacia el Barranco de la Virgen

Las vistas hacia el Barranco de la Virgen.
Se divisa el camino de retorno al pie de la pared.

El tramo olvidado del Flumen o «la Poza Olímpica»

Pozas olvidadas

Pozas olvidadas, vírgenes y inmensas.
Bajo la lluvia salen las criaturas más salvajes de sus escondites

El Salto de Roldán, Cienfuens, el nacimiento en la Sierra de Bonés… todos estos tramos del Río Flumen se conocen, más o menos. Al contrario, el curso que toma entre las desembocaduras del Barranco Nazapales y del Barranco Barón, cerca del Puerto de Monrepós, no figura en ninguna guía de montaña de la zona. Quizás es justo la cercanía de la autovía lo que protege esta zona de la exploración turística. De hecho todos los caminos que llevan allí están invadidos de la vegetación y perdidos, incluso algunas de las pistas. Por eso he clasificado la excursión como difícil **. Así que, durante toda la excursión hay que prestar mucha atención para no perder el camino y en ocasiones tendremos que atravesar la maleza para seguir nuestro camino – en aquellos tramos oculto.

Ficha olímpicaLo atractivo que ofrece el Río Flumen en dicho trayecto son las pozas. Allí hallan las pozas más grandes de toda la Sierra de Guara. (He comparado tamaños en el Google Earth y, sin duda, ganan a las pozas grandes como la de la Presa de Bierge, la Ballena, la de Villacantal, las del Guatizalema, las de Sieste…)

Recorte Mapa Alpina

Recorte Mapa Alpina

Especialmente uno de ellos asombra por su tamaño y forma redonda: la Poza Olímpica. (El nombre surge partiendo de la base que esta piscina natural perece cumplir con las normativas olímpicas de tamaño y profundidad; según mi amigo Javier Casasús.)

A causa de falta de información sobre la toponimia de esta zona en cualquier mapa y guía de montaña o barrancos, voy a tomarme la libertad y usar esta denominación, junto con otra para una poza que he bautizado «Poza del Salto».

En dicho tramo hay varias pozas gigantescas y la única manera de visitar a todas, es plantear la excursión como un descenso de barranco. Como nunca se encajona el río, el cauce está bastante vestido y hay un largo acceso y retorno, el descenso no sería demasiado satisfactorio. Creo que tiene más sentido ir en búsqueda de un par de pozas selectas y disfrutar de ellas. Según este planteamiento he preseleccionado la Poza Olímpica y la Poza del Salto para incrustarlas en una maravillosa excursión de medio día. El resto de las atracciones sólo voy a bosquejar.

Croquis sobre el recorte de Sigpac

Croquis sobre el recorte de Sigpac.

A la zona se puede acceder desde el Monrepós por el Barranco Nazapales, por una pista que baja desde el viejo Puente de Cubils y el Túnel de la Manzanera o por una senda que viene de Belsué. Para la ruta descrita he elegido el último de dichos accesos, ya que hay poco desnivel, es muy bonito y se puede combinar cómodamente con la excursión descrita en la entrada «Por las pozas de la Pardina Ascaso» .

Pues, preparamos la mochila con el almuerzo, el agua, la correa y una cuerda de unos 5m de longitud (que nos ayudará salir de la Poza Olímpica más fácil) para descubrir sendas perdidas, edificaciones derrumbadas y las maravillosas pozas del tramo olvidado del Flumen.

Tiempo:

Desde el aparcamiento a la desembocadura del Barranco Barón: 40min.

Desde la desembocadura del Barranco Barón hasta el desvió a la Poza Olímpica: 15min

Desde la desembocadura del Barranco Barón hasta el desvió a la Poza del Salto: 30min

Desde la desembocadura del Barranco Barón hasta el campo grande: 1h

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Total: irrelevante, 3h 30, media jornada

Aparcamiento:

Justo antes de llegar a Belsué la carretera gira casi 180º a la derecha. En esta curva hay a mano izquierda una explanada donde se puede aparcar. Allí iniciamos la ruta.

Acceso:

Desde la curva seguimos por una pista en muy mal estado, casi irreconocible. En apenas 10min llegamos a un cruce de caminos que es poco visible, aunque se encuentra un hito en medio. Dejamos la pista y seguimos por la senda a mano izquierda. Esta senda nos lleva a la confluencia del Flumen con el Barranco Barón, donde nos adentramos finalmente al tramo olvidado.

Si nos saltamos el desvió, llegaremos a la Pardina Ascaso. Desde allí podemos llegar igual a dicha desembocadura. La manera de reencontrar el camino está explicado en la entrada «Por las pozas de la Pardina Ascaso«

La Poza del Flumen cerca de la confluencia

La Poza del Flumen cerca de la confluencia.
Robert toma su primer baño.

Cruzando el Río Flumen – no el Barranco Barón – la senda nos lleva en pocos metros a un pinar a lado de la orilla. Si seguiríamos la trocha que está bien marcada y empieza a subir en seguida, nos llevaría a la Pardina Ubsieto por el Barranco Barón (Más información en la entrada “Vuelta por el Tozal de Lusera“). NOSOTROS NO SEGUIMOS POR ESTA SENDA. Tenemos que tomar un desvió hacia la izquierda, poco visible, que nos lleva más adentro del pinar. Hay que prestar mucha atención en este tramo, ya que la senda es poco transitada y invadida por la vegetación.

En cuando salimos del bosque y la senda empieza a ganar un poco de altura, la trocha se distingue mejor. Allí vemos un desvió hacia la izquierda que baja en 10min al río donde forma una pequeña poza.

Aunque vestida la senda aparece ahora claramente y la seguimos ganando altura. Más adelante llegamos a un claro en el bosque donde se inicia la bajada a la Poza Olímpica. Este claro podemos identificar por varias señales: es el claro más grande que hemos pasado hasta ahora, hay un muro de apoyo en su margen izquierdo y justo de bajo de este pasa una senda que desciende al río.

La Poza Olímpica

La Poza Olímpica

La Poza Olímpica.

La senda, muy vestida, baja en zigzag al cauce un poco río arriba de la poza. Los últimos metros tendremos que avanzar bosque a través o por el mismo lecho del río, si vamos equipados para realizar trayectos por el agua. Llegaremos a la poza en apenas 10min.

La poza mismo se ha formado de bajo de un resalte de roca de unos 3m de altura. Para bañarse se puede entrar y salir del agua por la zona llana, compartiendo las hierbas con las arañas y culebras. Otra posibilidad es preparar una cuerda que facilita la escalada por el resalte de roca y no tocar la zona pantanosa.

La Poza Olímpica

La Poza Olímpica.
Sesteamos en la sombra de los árboles.

De nuevo en la senda principal continuamos en dirección oeste hasta que llegamos en 15min a una bifurcación. Si tomamos la senda que baja a la izquierda llegaremos en 10min al cauce justo en la desembocadura del Barranco del Puyasieto.

La Poza del Salto

La Poza del Salto

La Poza del Salto.

La poza se encuentra unos 100m río arriba de la confluencia. Podemos ir por el mismo lecho del río, si estamos equipados, o más bien, por el bosque. El avance es más facil, si retrocedemos unos 20m por el camino de acceso y seguimos a esta distancia al cauce por un bosque menos denso hasta que encontramos una bajada directamente a la poza.

La poza se halla debajo de un bonito salto de unos 8m de altura. Aunque la poza es más pequeño que la Olímpica, el conjunto con el salto es muy, muy bonito y merece una visita. Cerca, 100m más al oeste, se encuentra otra poza grande (la del caracol de la primera imagen), cuyo acceso es aun más fastidioso e incomodo. Por eso sólo queda mencionado sin más detalles.

La Poza del Salto

La Poza del Salto.
Contemplando la cascada con mucho caudal en un maravilloso día de invierno.

Otra vez en la senda principal podemos optar por seguirla más hacia el oeste antes de volver al coche. Aquí un breve resumen de lo que se puede visitar.

Hasta el Barranco Nazapales

Siguiendo por la senda cruzamos el Barranco del Puyasieto y más adelante llegamos a una fuente donde el perro se podrá refrescar en un charco. A partir de dicha fuente el camino es más ancha, debido a una pista que substituía a la senda hace tiempo. En algunos tramos se divisa todavía la trocha original de la senda. En la loma que tenemos justo delante vemos la copa de un viejo quejigo que supera en altura todos los demás. En la cercanía de este árbol se pueden observar viejos muros derrumbados que cuentan de un uso destinado al cultivo de estas tierras hace tiempo.

La pista rodea la loma en suave descenso. Pasamos por otra factible bajada al río que lleva a una poza de menor encanto y después desaparece en un campo grande en la orilla del Río Flumen. Es el lugar donde se pierde la continuidad de la senda que originalmente subía hacia Monrepós.

En el otro lado del campo se identifica fácilmente la pista que sube hacia el Puente Cubils. Pero para encontrar dicha senda es mejor ir en búsqueda de un campo característico que se encuentra río arriba cerca de la desembocadura del Barranco Nazapales. Este bonito campo está ubicado entre una roca y la orilla. Además termina en un muro en un lado. Es quizás el punto más singular para reencontrar esta senda perdida, si queremos subir hacia el Puerto de Monrepós; todo eso por terreno difícil de avanzar.

Retorno:

Volvemos al coche por el camino de acceso.

En el camino de acceso

En el camino de acceso por la mañana.

Paseo por la Peña Foratata

En la senda que lleva a la Peña Foratata

En la senda que lleva a la Peña Foratata.
Estamos rodeados por el típico paisaje de esta zona – acantilados de conglomerado.

La Peña Foratata es un pequeño pico en la zona de Vadiello y constantemente ignorado de las guías de senderismo. Sólo en las de los barrancos se menciona, debido a un impresionante barranco que termina en una cascada de 150m en la cara noreste, donde se ubica también en el pie del molde la Ermita San Chinés.

No obstante, la ascensión a dicha peña es un paseo recomendable: muy poco desnivel, alucinante y lleno de sorpresas. Para que sea también agradable, debemos elegir días después de lluvias fuertes para asegurar que las pozas del Barranco de la Foratata lleven agua limpia.

Ficha Foratata

Las únicas dificultades encontraremos justo antes de coronar la cima en un paso de II. Pero con un poco de practica lo superaremos, el perro y nosotros, sin pasar miedo, ya que no es expuesto y el conglomerado ofrece buenos pedruscos para agarrarse.

Recorte Mapa Editorial Alpina

Recorte Mapa Alpina.

Para los que no quieren parar, se ofrece la posibilidad de realizar también la ascensión al Matapaños y extender la excursión a todo un día. ¡Pero cuidado! Será todo un día por una zona donde escasamente se encuentra agua.

Así que, preparamos la mochila con la correa, el almuerzo y una extra ración de agua para disfrutar de otra perspectiva de los macizos de Aliana y Ligüerri.

Tiempo:

Del coche al inicio de la senda: 20min.

Por la senda a la loma de la Peña Foratata: 20min.

Itinerario hacia la cima: irrelevante

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Total: irrelevante, 2h, media jornada

Ascensión opcional al matapalos: 1h30

Aparcamiento:

Nos dirigimos a Santa Eulalia la Mayor. En lo alto del pueblo parte una pista hacia el Cuello Bail y Vadiello. La pista está en buenas condiciones (2016) y la podemos seguir varios kilómetros hacia el Cuello Bail. En el aviso de una barrera en 200m podemos aparcar cómodamente.

Acceso:

Andamos por la misma pista hasta que encontramos en la primera curva pronunciada el inicio del sendero a la Matosa. Hay un cartel.

Después de una breve subida el sendero topa con una crestería de caliza blanca. Es un punto de cierta importancia, ya que aquí parte la senda que lleva al Matapaños. Nosotros seguimos por la senda bien marcada que traspasa el pinar horizontalmente. En cuando salimos del bosque y legamos a una loma rocosa se abren la primera vez las vistas a la Peña Foratata y el terreno que vamos a recorrer. Es un buen momento para orientarse.

La Peña Foratata desde el acceso

La Peña Foratata desde el acceso.
Itinerario para llegar a la cima.

Aguantamos por el mismo sendero hasta que nos sitúa en la ultima cresta del molde de la Peña Foratata. Se trata de la cresta que dibuja el borde noreste de la peña; mirando hacia abajo – nuestra izquierda. Allí dejamos el sendero y bajamos entre el matorral. Unos cuantos metros más abajo se forma de nuevo una tímida senda que facilita el avance y nos da seguridad para avanzar por dicha cresta.

Será el momento en el cual se dibujará una amplia sonrisa en nuestra cara, porque este «paseo» que nos introduce en el mundo del los acantilados de conglomerado es simplemente asombroso. A nuestra izquierda el abismo y las vistas a los Mallos de Aliana, los Pepes, Lazas y Ligüerri. A nuestra derecha el molde de la peña que queremos conquistar con toda su fauna y flora. Seguro que haya unas cabras y buitres que nos están observando.

Según bajamos veremos los ventanales a mano derecha. Cuando estamos en una loma, lisa y rocosa, justo enfrente de esta cueva, debemos acercarnos, bajando por las zonas más lisas, evitando piedras sueltas. Más abajo cruzamos el barranco, donde nuestro perro encontrará agua, si hemos elegido bien la fecha.

Los Ventanales O Puente:

O Puente

O Puente.

Es el refugio principal de esta zona y por eso está lleno de excrementos de cabras que desprenden un olor intenso. Definitivamente no es el lugar para el almuerzo, aunque encontramos la fresca allí dentro en la sombra.

Su nombre O Puente – a pesar de se trata de un puente de roca – podría proceder del simple hecho que da paso a la otra vertiente de la peña y de este hecho nos aprovechamos…

El paso de II

El paso de II, visto desde arriba.
No es muy difícil. Robert baja sin ayuda ninguna.

Seguimos por los campos abandonados en la otra vertiente hasta que encontramos un paso fácil para acceder a la cresta principal de la peña unos 100m más al este. Desde allí nos acercamos a la cima por una senda de cabras que discurre por dicha cresta central.

Al fin y al cabo tenemos que trepar unos 2m para hacer cima.

Ahora estamos en un lugar donde apetece almorzar y disfrutar de las vistas: los Pepes, el Fragineto y el Tozal en perfecta alineación.

Vistas desde la Peña Foratata

Vistas desde la Peña Foratata.

Ascensión al Matapaños:

Las vistas desde el Matapaños

Las vistas desde el Matapaños.
Casi todos los picos occidentales de la Sierra.

Si decidimos ascender a continuación a este pico panorámico, debemos regresar al inicio de la senda, a la crestería que cruzamos después de haber abandonado la pista.

Uno de los buitres

Uno de los buitres.

Debemos subir por la misma crestería hasta topar de nuevo con la pista la cual por su parte dibuja varias lazadas a nuestra izquierda para finalmente coronar el Cuello Bail igual como nuestra vía rocosa. En dicho collado encontraremos carteles indicativos que anuncian el camino al Matapaños y la ubicación de los Pozos de Nieve. A partir de aquí toca superar una ladera, expuesta al sol y empinada, por la cual llegaremos a una suave cresta. Después de este tramo fatigoso la parte que queda es pan comido, tenemos el pico ya a la vista.

Como mencionado al principio, el Matapaños es un pico de vistas estupendas. Veremos gran parte del Pirineo y casi todos los picos importantes desde la Peña Gratal hasta el Cubilars, así como la Hoya de Huesca con el Moncayo dibujando el horizonte.

Sin embargo recomiendo acercarse sin camino obvio a una primera crestería a 50m de la cima al oeste. Desde este balcón tenemos impresionantes vistas, íntimas y del la cima ocultas, al Valle de la Onsera.

Retorno:

Volvemos por el mismo camino en una 1h.

Robert y los acantilados

Robert y los acantilados de Guara.

El Azud del Molino en Novales

El Azud del Molino

El Azud del Molino.

Novales es un pueblo que se encuentra en las orillas del Guatizalema en la Hoya de Huesca rozando ya con los Monegros. Desde Siétamo se llega en apenas 15min, desde Huesca tarda un poco más, pero si – está en el entorno de la Sierra de Guara.

El pueblo es típico para la zona y destaca con varias atracciones en el curso del río cercano: El Azud, el Galacho y el puente medieval. Entre ellos recomiendo sobre todo la visita del azud, que forma a sus pies una preciosa poza.

Tiempo:

Se baja al merendero desde el aparcamiento en menos de 5min.

Aparcamiento:

Vamos en coche por la carretera desde Novales hacia Siétamo. Tenemos que estar atentos a una pequeña pista a mano derecha que aparece en 600m después del pueblo. Esta nos lleva en poca distancia a un campo vallado, visible desde la carretera. En la explanada delante de la valla hay sitio para aparcar y un cartel indica la bajada al azud.

El Azud del Molino en Novales

El Azud del Molino en Novales.

El ayuntamiento de Novales ha instalado un merendero en las orillas con buenas vistas a las cascadas de la presa. También podemos bajar a la poza. Debido al barro que lleva el río en esta zona, el agua no es tan transparente como kilómetros más arriba en la misma Sierra, pero no me parece contaminado y un baño es igual de refrescante que en una poza cerca de Nocito.

El Galacho

El Galacho de Navales

El Galacho de Navales.

Si estamos dispuesto desplazar nos con el coche de nuevo, podemos visitar esta curiosa formación rocosa que oprime el lecho del río unos cientos metros más al sur. Aparcamos en el pueblo cerca de las piscinas y buscamos el puente medieval. Por el nos lleva una pista al Galacho. Todo está indicado.

También está indicado el camino hacia el molino, pero no lo recomiendo, ya que el edificio se encuentra en propiedad privada y no se puede visitar.

Debo mencionar también las dos fuentes. Una se encuentra cerca del puente, orilla derecha y aguas arriba, y la otra cerca del molino. En las dos brota el agua con poco caudal y no darán para llenar la cantimplora, pero a nosotros nos pueden servir de excusa para prolongar el paseo.

Espero que el ayuntamiento se preocupa del mantenimiento necesario de estos lugares. Si los encontramos limpios y en buen estado, se convierten en objetivos a los cuales apetece volver.

El Azud del Molino

El Azud del Molino.

La Ascensión a la Cruz del Santo

En el bonito camino que sube a la Peña del Santo

En el bonito camino que sube a la Peña del Santo.
(No es la Cruz del Santo.)

Esta pequeña, pero bonita excursión nos lleva a un mirador natural sobre la zona del Monasterio de San Úrbez, en la Peña del Santo. Se puede iniciar la marcha en el mismo monasterio o, como lo describo aquí, desde el pueblo de Nocito y llenar de esta manera una media jornada.

Ficha Santos

Recorte Mapa Alpina

Recorte Mapa Alpina

El camino está señalizado y fácil de perseguir. Los objetivos principales son el mismo recinto del monasterio y el mirador en la Peña del Santo. Todo eso lo encontraremos adornado por un paisaje de primera y robles centenarios, incluso milenarios.

Hacemos bien, si elegimos un día fuera de la temporada de calor, ya que no encontraremos agua en el camino, sólo en Nocito de bajo del puente que salva el Río Guatizalema.

Tiempo:

De Nocito a San Úrbez: 30min

De San Úrbez a la Cruz del Santo: 45min

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Total: 2h 30, media jornada

Aparcamiento:

Aparcamos en Nocito.

Acceso:

Nos dirigimos hacia el este del pueblo, siguiendo las instrucciones de los carteles del GR1 hacia San Úrbez.

Vamos por el GR a San Úrbez. En aproximadamente 20min cruzaremos la carretera, justo después de un viejo quejigo. Debemos controlar el perro en este punto. Así que llegamos al monasterio.

San Úrbez

El Qujigo de San Urbez

El Quejigo de San Úrbez da mucha sombra.

Está el refugio donde podemos consumir algo en la temporada alta.

El centro de la atracción es, sin duda, el mismo monasterio y la persona San Úrbez lo que incluye las celebraciones, tradiciones y leyendas que le rodean. Más historias sobre este personaje se encuentran en los libros «El Camino de San Úrbez» y «… a pies descalzos» de Óscar Ballarín y Arturo González.

No debemos pasar por este lugar sin visitar el gran caxico y sus hermanos «pequeños» que se encuentran en los campos al norte de las edificaciones. Algunas imágenes están expuestas en la pagina «Árboles«.

Se inicia la ascensión

Se inicia el ascenso.

El sendero del ascenso arranca en al zona por la cual hemos accedido al recinto. Se adentra a un pinar y empieza a ganar altura. En una  de las lazada a la izquierda hay un desvió que está bloqueado por ramas cortadas. Se trata de un viejo camino que sube a la Pardina Latorre. Hoy seguimos la traza, limpia y clara, que nos lleva en breve a la cruz.

Desde la plataforma donde se encuentra hay muy buenas vistas sobre el recinto del monasterio.

La Cruz del Santo

La Cruz del Santo.

Retorno:

Volvemos por el mismo camino.

Vistas sobre San Úrbez y el Valle de Nocito

Vistas sobre San Úrbez y el Valle de Nocito.
San André y el Tozal al fondo.

Las Gorgas de San Julián

La inmensa sala final de las Gorgas de San Julián

La inmensa sala final de las Gorgas de San Julián.
Robert se mosquea por los ruidos de las palomas.

Las Gorgas de San Julián terminan en una inmensa sala a la cual hay acceso por un sendero, fácil y bien señalizado. En las cercanías de dicha gruta se encuentra la ermita rupestre que da nombre a la zona y la cual merece una visita igual.

Dado que la zona se encuentra fuera del parque natural, la ruta no suele figurar en los mapas y las guías de Guara. Pero no obstante podemos encontrarla en el librito del mapa de Brames «El Reino de los Mallos» y en incontables folletos o páginas-web de la Hoya de Huesca. Las descripciones se distinguen por el inicio: Nueno o Arascués (más largo, pero el recorrido original del PR).

Ficha San JuliánCreo que la mejor manera de plantear la ruta es iniciarla en la Ermita de la Virgen del Olivar que se encuentra en la orilla del pequeño Embalse de Arascués. De esta manera llenamos una media jornada y tenemos agua asegurada al principio y final de la excursión. Hay que tener en cuenta que en pleno verano se secan todas las fuentes y los barrancos de la zona, ademas discurre la senda parcialmente por la cara sur de la colina. Aunque el recorrido no supera mucho desnivel, el calor y la sed se harán muy molestos.

La Ermita de San Julián

La Ermita de San Julián.

Sea como sea, el sendero está bien marcado y nos llevará sin problemas desde la Ermita de la Virgen del Olivar a la urbanización detrás del recinto de golf en Nueno por una pista. Allí termina esta en una calle que flanquea dicha urbanización. Para evitar los coches – aunque hay poco trafico –  podemos buscar una bonita senda que discurre entre las encinas paralelo a la calle. Esta arranca unos 30m más adelante, enfrente de unos columpios y está marcada por un hito. Tenemos que seguir controlando el perro en este tramo, ya que estamos todavía cerca de las casas y la calle.

En otro punto más adelante avisa un cartel de abejas y debemos controlar el perro de nuevo. A partir de allí nos llevará el PR sin problemas a las cercanías de la Ermita de San Julián.

Así que, llegamos a una bifurcación donde podemos optar para visitar las gorgas o la ermita.

Las Gorgas de San Julián

Las Gorgas de San Julián

Las Gorgas de San Julián.
A veces entra un rayo de sol y convierte la sala en una catedral.

Toparemos con una cavidad inmensa en un terreno donde no se espera tal espectáculo.

En la entrada de la sala se encuentra el belén, hortera y feo. Siento que no hay un poco más de detallismo y sentido por la estética entre los creyentes católicos que  tienen necesidad de celebrar misas en este lugar. Podemos concentrarnos en otros detalles:

Al fondo de la cueva podemos observar la última cascada del barranco que suele llevar un hilito de agua en este sitio, salvo en pleno verano. En la pared derecha se encuentran las antiguas clavijas que instalaban los cazadores (más valientes) para llegar a los palomeros.

Hacemos bien en controlar al perro, ya que es el lugar donde se queda tirado todo lo que arrastran las crecidas. (Casi) siempre hay cadáveres o huesos de bichos enterados en la grava.

La Ermita rupestre de San Julián

La Ermita rupestre de San Julián.
Las vistas desde cerca de las gorgas.

La Ermita de San Julián

La ermita por dentro

La ermita por dentro.
Hay muchos detalles y un ambiente místico. Una visita muy recomendable.
Robert se alivia de la sed chupando el pie mojado de una de las pilas naturales.

Si no hace demasiado calor, es un rincón maravilloso con un suelo de hierba que invita a descansar y merendar. La adaptación religiosa es – al contrario del belén de la gruta – bonita, interesante, pero también tétrico.

Hay muchos detalles para explorar: la construcción rupestre, el altar, la cisterna, las pilas naturales y el desagüe.

Si llevaríamos una escalera, podríamos ver las instalaciones que se encuentran en la cornisa superior – el sistema de recogida del agua – o la pequeña cueva a mano derecha que podría haber sido el dormitorio de los ermitaños.

El Barranco Fenés

Si seguimos por la senda que discurre por la faja que ubica la ermita llegaremos en menos de media hora al Barranco Fenés. El sitio no es muy espectacular, pero este barranco suele llevar más caudal, aunque se puede secar en pleno verano también. En primavera la visita conlleva un baño asegurado para nuestro perro. (Otras fuentes se encuentran en la misma ermita (el grifo de la cisterna o las pilas naturales), y cerca de las abejas a lado de la senda).

Estudiando el mapa se podría plantear la ruta como una circular, volviendo por las pistas que discurren por el otro lado del Barranco Fenés. Esta variante es más larga, seca y no tan bonita como el camino del acceso. Por estas razones no lo recomiendo.

Robert juega en la hierba de la faja que ubica la Ermita de San Julián

Robert juega en la hierba de la faja que ubica la Ermita de San Julián.
Robert está donde se ubica la ermita y al fondo a la izquierda (no se ve) está la entrada a las gorgas.