Por las pozas de la Pardina de Ascaso

Pozas del Río Flumen

Pozas del Río Flumen.

Este paseo es el marco para pasar unas horas de relax en la orilla de un río maravilloso. El Flumen forma en este tramo, cerca de la Pardina de Ascaso, una cadena de pozas verdes y fabulosas. La temperatura del agua es sorprendentemente agradable y su color verde transparente invita a bañarse. Se puede minimizar toda la ruta a un paseo de por el mismo lecho del río, remontandole sin dificultades.

Preparamos la mochila según la duración del paseo que nos apetezca, cogemos la correa y disfrutamos de un día sin prisas, ni estrés.

Ficha Ascaso

Tiempo:

Irrelevante

Desde las primeras pozas al aparcamiento: 15min.

Desde el aparcamiento a la desembocadura del Barranco Barón por la orilla derecha: 45min

Desde la desembocadura del Barranco Barón al aparcamiento: 45min.

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Total: irrelevante, 2h 30, media jornada

Aparcamiento:

En la carretera de Belsué a Nocito cruzando la primera vez el Río Flumen, aparcamos en la chopera, justo después del puente a mano izquierda.

Acceso:

Desde la chopera cogemos la pista que arranca del aparcamiento y cruza el río en seguida. Subimos al pueblo abandonado de Santa María de Belsué. Allí empieza la excursión.

Santa María de Belsué:

La aldea está situada en el centro de un meandro del Río Flumen. Entre las ruinas encontramos una curiosa iglesia parroquial del siglo XI. 

Andamos por el GR que se dirige hacia el oeste y cruza en seguida el río. (En este punto podríamos seguir ya por el lecho. Mas adelante encontraremos otras posibilidades para bajar al río.) El sendero nos lleva en lo alto a unos edificios en ruinas.

La Pardina de Ascaso:

La Pardina de Ascaso

La Pardina de Ascaso y la bonita poza debajo.

La poza más grande se encuentra debajo de las ruinas de la Pardina de Ascaso. Los edificios de la misma pardina sirvieron de campamento juvenil hace décadas. Hoy en día quedan sólo ruinas. Alrededor de las ruinas encontramos los viejos campos de cultivo, viejos árboles frutales y corrales para el ganado.

Para seguir nuestro camino debemos estar atentos en este punto. El GR se va alejando del río, pero nosotros vamos en búsqueda de un sendero que discurre por los viejos campos paralelo al Flumen. Lo más fácil es, fijarse en una glera de margas que tenemos más delante. Justo encima de dicha glera pasa el camino que buscamos y nos podemos acercar a el por los viejos campos que bordean la zona de margas. De nuevo en un sendero, le seguimos hasta que nos sitúa en la orilla del río, cerca de la confluencia.

El Barranco Barón:

En la desembocadura del Barranco Barón, se encuentran dos pozas, una en cada río: la que lleva el agua calentita del Flumen y la que lleva el agua fría del Barón. ¡Un spa natural!

Confluencia del Barranco Barón con el Río Flumen

Confluencia del Barranco Barón con el Río Flumen.
El de la izquierda es el Flumen y baja calentito; a la derecha se ve la última poza del Barranco Barón – más bonita, pero más fría.

Además se encuentran varios caminos en este punto, aunque no es obvio donde arrancan los caminos, pues no hay carteles, ni hitos:

Por la orilla izquierda del Río Flumen sube una senda hacia el Monrepós (Más información en la entrada «El tramo olvidado del Flumen«). Por la orilla izquierda del Barranco Barón sube una a la Pardina de Ubsieto (Más información en la entrada «Vuelta por el Tozal de Lusera«) y en la orilla izquierda debajo de la desembocadura encontraremos otra que conduce a Santa María de Belsué. Esta última nos podría servirá de retorno.

La traza no se pierde de todo, pero está ya invadida por las zarzas y el matorral, especialmente al principio y al final. Por eso, aconsejo recorrerla solamente con pantalones largos y zapatos, que protegen los pies. Otra molestia de la senda se manifiesta en el calor, que pasaremos, pues discurre por el valle del Flumen en lo alto, donde no encontraremos agua y La bajada al río es factible en algunos puntos, pero nada fácil. Nos lleva en unos 30min a Santa María de Belsué, pasando por buenos miradores de la zona, que hemos remontado antes

Vistas al Flumen y la Pardina de Ascaso

Vistas al Flumen y la Pardina de Ascaso desde la senda de retorno.

No es obvio donde arrancan los caminos, pues no hay carteles, ni hitos. El camino, que conduce a Santa María de Belsué, le encontramos fácilmente en la orilla izquierda de la última poza del Barranco Barón. (Es justo la poza fría del mencionado spa.)

No se olvida que todo el retorno se puede efectuar opcionalmente por el lecho del río.

Retorno:

Volvemos desde Santa María de Belsué al coche por el mismo camino.

Variantes:

En la carretera del Mesón Nuevo a Belsué aparcamos en la primera curva cerrada hacia la derecha.

Hay sitio para dos coches. A mano izquierda nace en la curva una pista en muy mal estado. Pronto se convierte en una senda que nos lleva hasta las ruinas de la Pardina de Ascaso, que vemos ya desde lejos. Nos costará un poco más de una media hora.

¡Cuidado en la vuelta! Por la Pardina pasa el GR 1 hacia Belsué. Nos podríamos equivocar y tomar el GR como retorno.

El camino correcto arranca a mano derecha, mirando desde el río, no está balizado y discurre por media ladera. El GR, al contrario, discurre por un barranquillo.

Si hay tiempo, vale la pena visitar la población abandonada de Lúsera. Hay rincones recién arreglados, como la iglesia, debajo de Lúsera, el otro lado de la carretera se encuentra la bonita poza final del Barranco Caruaca. Bonito, recomendable y acceso inmediato.

Nota personal:

Mi pareja de entonces y dos amigos austriacos visitábamos hace años el pueblo Lúsera. Paseando por las casas abandonadas escuché un grito de la novia, que estaba por el otro lado de la casa:

Robert se cayó en un pozo de unos 4m de profundidad. Olfateaba el agua y saltó por el murillo del pozo. Allí abajo estuvo llorando y nadando por el agua oscura.

El tenía 1 año y por el calor que pasábamos todos tenía mucha sed.

Menos mal que uno de los austriacos es guía de montaña, llevaba (como siempre) unas cuerdas en el coche y pudo instalar un rápel. Mientras él estaba instalando, hubo un momento, en cual ya no escuchamos más los chillidos de Robert. Yo, pensando lo peor, empecé a perder la calma. Pero la novia bajó heroicamente al pozo para salvar al pobre perro. Lo encontró agarrándose en una cornisa dentro del pozo temblando de miedo. Después de este susto, nos fuimos a las pozas del Flumen para relajarnos.

En situaciones como esta, nos damos cuenta de la importancia del manejo de los nudos y las cuerdas. Yo, por lo menos, me aficioné a los nudos aquel día.

Como están rehabilitando el pueblo, el pozo está tapado hoy en día, pero hay otro, que la gente usa y está abierto. ¡Cuidado!

Pozo en Lusera

Uno de los pozo en Lusera.

El Torreón de Santa Eulalia la Mayor

Vistas desde el Torreón

Vistas desde el Torreón.
En primer plano en la esquina derecha: La Peña del Pipre y el Mallo Loco.
En segundo plano: La Peña San Cosme (debajo estos paredes se esconde de nuestros ojos la ermita del mismo nombre).
Detrás: el Pico de Mondinero con la Predicadera (las paredes blancas)
Al fondo: Fragineto y, el más alto en las nubes, el Tozal de Guara

Se trata de un pequeño paseo, sin complicaciones pero con muchas atracciones: la atalaya, el aljibe, la Ermita de la Virgen de Sescún, el merendero, el lavadero, el pueblo y, sin duda, las vistas.

Ficha Eulalia

Tiempo:

Desde la ermita a la atalaya: 10min

Desde la ermita al lavadero: 10min

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Total: 40min.

Aparcamiento:

En lo alto del pueblo a lado de la ermita.

Acceso:

La excursión empieza saliendo del coche.

Una variante más larga sería aparcar el coche en la carretera a Vadiello cerca del km 9 o del km 12. Desde estos puntos suben sendas señalizadas al pueblo de Santa Eulalia (cada uno 45min de ascensión).

No hay ninguna complicación en encontrar dichos objetivos, ya que todos están señalizados y los caminos acondicionados. Así, nos podemos concentrar en las esplendidas vistas sobre la zona de Vadiello, las cumbres de Guara y la Hoya de Huesca o, con un poco de suerte, observar los vuelos de los buitres.

La Ermita de la Virgen de Sescún y la atalaya desde el camino al lavadero

La Ermita de la Virgen de Sescún y la atalaya.
Visto desde el camino al lavadero.

 

El Barrasil

El Barranco Barrasil

El Barranco Barrasil.
Robert en una de las pozas del Bozacal de los Gatos

El Barrasil es el tramo del Río Alcanadre que se encuentra entre las llanuras de Chasa y el Puente Pedruel y fue recorrido e, incluso, parcialmente cultivado desde siempre. Nosotros podemos aprovechar las sendas antiguas que llevaban a los campesinos, pescadores y cazadores a dentro del cañón y por las orillas para disfrutar de una composición de bellos paisajes: acantilados contra prados, pozas contra rápidos.

Recorte del Mapa Alpina

Recorte del Mapa Alpina.

En la primera parte de la circular podemos visitar la curiosa Cueva de Andrebod. Después llegamos al río en un lugar que refleja paz y vida – los Campos de Chasa, cruzamos un impresionante caos – el Bozacal de los Gatos, y salimos del cañón en su zona más bonita – la Caxigareta. En el retorno a Rodellar podemos pasar por el idílico y viejo Puente Coda, si nos quedan tiempo y ganas. Estos son los objetivos principales de la excursión, aunque tropezamos con más singularidades como la Fuente Mascún o los Ventanales.

Preparamos la mochila, llevamos una botella de agua, el almuerzo y la correa para explorar un lugar maravilloso que se ha convertido modernamente en terreno de los barranquistas y escaladores, pero que es igual de accesible para nosotros – los excursionistas – y merece, sin duda, nuestra visita.

Ficha Barrasil

Tiempo:

De Rodellar a los prados de Seral: 1h.

Bajada a Chasa: 45min.

Desde Chasa hasta la Caxigareta: Irrelevante.

Desde la Caxigareta al Puente Coda: 1h.

Del Puente Coda a Rodellar 30min.

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Total: irrelevante, 5h 30, jornada completa

Aparcamiento:

Rodellar

Acceso:

Bajamos de Rodellar a la Fuente Mascún. A escasa distancia río arriba desemboca la Garganta Baja por la cual sube el camino que debemos tomar.

Subimos por dicho camino, indicado con “Losa Mora” y nos introducimos en una canal de mucha vegetación. Después de apenas una media hora se abre la garganta un poco y el camino cruza una amplia pedrera que baja de la ladera a nuestra derecha donde vemos, unos 100m encima del camino, la boca de una cueva, grande y oscura.

La Cueva de Andrebot:

Aunque la subida es calurosa, incomoda y pendiente, vale la pena visitar esta cueva que carece de peligros en forma de agujeros o túneles por donde el perro se podría perder.

La Cueva de Andrebot

La Cueva de Andrebot.

Para subir a ella, nos situamos en el punto donde el camino sale de nuevo de la pedrera. Desde aquí adivinamos los rastros de una senda que sube en diagonal hacia la derecha hasta un bloque rodeado de boj donde suele haber un hito. A partir de dicho bloque hay una cuerda que nos ayuda subir el empinado canchal entre el boj y las zarzas. Guiado por esta llegaremos al llano delante de la boca. Ahora sólo queda seguir la tímida senda que nos llevará a dentro. La subida nos cuesta sólo 10min, pero mucho esfuerzo y sudor en verano.

En su interior encontraremos bonitas esculturas de toba cubiertas de una pátina verde y un poco de frescura que hará falta. Además se encuentran en la parte alta de la sala, detrás de un bloque, unos charcos de agua donde el perro puede beber.

De nuevo en el camino de la Garganta Baja seguimos subiendo hasta llegar a la Pardina de Seral. (‘Pardina’ porque se encontraba un edificio en este sitio. Hoy en día, sólo encontramos unas pocas piedras que quedan de los muros. Mira en la página: El Valle de Rodelar: La Caseta Seral).

En las Campas de Seral se encuentran varios caminos:

  • Hacia el norte, nuestra derecha, lleva una pista al Dolmen Losa Mora y los pueblos Otín y Nasarre.
  • Hacia el noreste una senda, tímida y bien camuflada, sube a un refugio pastoral ubicado en un covacho de los acantilados que bajan del Tozal de las Gleras. La subida a la misma cima es factible, pero la prolongación de la senda está perdida.
  • Hacia el suroeste arranca el camino que baja al Río Alcanadre (nuestra ruta). Al principio se junta con una pista que sube a la Plana Alta de la Peña Grau, pero se desvía de nuestro camino justo en el collado que nos separa de la cuenca del Alcanadre.

Cogemos el camino indicado como “Bco. Barasil” y bajamos al río sin perdida ganando primero un pequeño collado en el cual dejamos detrás la pista intransitable que sube hacia la Peña Grau. En un viejo cartel “Barasil”, ya cerca del río, seguimos mejor por el ramal a mano derecha que nos dejará más cerca de la Fuente San Cristóbal.

Los Campos de Casa:

Es un sitio precioso.

Los Campos de Chasa

Los Campos de Chasa.
Vista desde la Peña Castillazuala que se encuentra en la ladera opuesta del Alcanadre. Se distinguen los dos ramales del camino que baja desde Seral. Río arriba, debajo de los acantilados de las Cuás, se encuentran las Gorgas Negras. Se puede remontar el río a nado por bonitas pozas hasta una badina larga y fría nos introduciría en el mundo de los barranquistas que ya no es apto para el perro.

Nos encontramos en un llano donde el río pasa con tranquilidad formando bonitas pozas entre los campos antiguamente cultivados. La llanura está vigilada por los acantilados de la Peña Grau y del Puntal de la Rubiacha en el margen izquierdo y de la Peña Castillazuala en el lado opuesto. La importante Fuente de San Cristóbal encontraremos río arriba en la orilla derecha, después del último campo, entrando ya en la zona de los bloques. De vez en cuando baja el ganado de la Plana Alta a estos campos para abrevar y refrescarse. Nosotros deberíamos hacer lo mismo y sestear un rato en la sombra de los chopos para disfrutar de la paz que refleja este lugar.

Nos ponemos de nuevo en marcha siguiendo la corriente del río para enfrentarnos con el tramo más difícil y, al mismo tiempo, más espectacular de la excursión: el Barranco Barrasil.

Por casi todo el tramo del río que tenemos adelante, discurren viejas sendas por las orillas. Tenemos que cruzar el lecho del río varias veces donde nos mojamos hasta la cadera. Sólo en el Estrecho de la Ralleta tenemos que nadar un corto tramo. Las complicaciones se concentran en el caos que encontramos al principio y consisten en trepar y destrepar por los bloques que oprimen la orilla. En un punto clave tenemos que pasar a gatas por un agujero/túnel – por eso el nombre del caos: El Bozacal de los Gatos.

El Bozocal de los Gatos

El Bozocal de los Gatos.
Robert está un poco perdido por la inmensidad del caos.

Pero lo más importante es no perder la orientación y saber donde arranca el camino que nos lleva fuera del barranco.

Las llanuras de Chasa terminan en una bonita poza de bajo de una pared anaranjada, la Badina Abargüela. El otro ramal del camino que baja de Seral llega justo aquí. Ya se presentan acantilados y el cañón empieza a cerrarse y nos vemos enfrentados a los bloques del gran caos.

El Bozacal de los Gatos:

El Bozocal de los Gatos

El Bozocal de los Gatos.
La salida del agujero que hay que pasar a gatas.

Tenemos que empezar a avanzar por la orilla derecha para destrepar el caos. Aunque no hay camino visible vamos en buen camino, si buscamos los pasos más fáciles para superar los bloques.

Nunca estamos obligados a pisar o cruzar el agua, escalar o subir a las laderas cubiertas de vegetación. (Hay caminos de cabras que nos podrían engañar.) Además debemos prestar atención que nuestro perro no se acerca a las zonas peligrosas como los sifones o cascadas. Sin embargo, pasamos también por varias pozas, algunas semi-cubiertas, donde el agua no propone ningún peligro, pero durante todo el tramo del caos debemos controlar al perro atentamente.

Después de unos 200m llegamos a unos bloques que nos impiden el paso. Justo allí se encuentra un agujero a mano derecha por donde tenemos que pasar a gatas. En el otro lado vemos que la cantidad de bloques disminuya  y el río describe un giro a la izquierda. Ahora debemos cruzar el agua para evitar el ultimo resalte y llegar a una zona más tranquila y fácil de recorrer donde se va formando poco a poco una senda de nuevo.

El Estrecho de la Ralleta:

El Estrecho de la Rallata

El Estrecho de la Rallata.

Seguimos andando río abajo un buen rato pasando la Badina Lavaculos que nos obliga mojarnos hasta donde su nombre lo indica. La siguiente poza del Estrecho de la Ralleta nos obliga a nadar. El trayecto a nado es bastante corto si cruzamos la poza en diagonal de la derecha hacia la izquierda. Por todas maneras el agua en verano es de una agradable temperatura en este tramo del Alcanadre. Después de dicho estrecho el río describe una zeta para equivocar un bonito estrato cóncavo que baja de la izquierda. En esta bóveda hay vías de escalada y a veces se ven escaladores practicando este deporte allí. A escasa distancia más abajo nos topamos con un nuevo caos. Pero esta vez es de dimensiones modestas y consiste principalmente de sólo dos bloques gigantescos en el lecho del río.

La Caxigareta:

La Ollata

La Ollata.
La piscina natural más perfecta que conozco.

Este idílico lugar es fácil de identificar, pues hay, aparte de los bloques, una marmita grande como una piscina a lado del segundo bloque (foto, llamado Olleta), tres cuevas en una pared a la derecha que forman una cara tumbada y un antiguo campo cultivado en la orilla izquierda enfrente de dichas cuevas. En el medio del campo se encuentra un hito grande que marca el nacimiento de un camino que lleva a lo alto de los acantilados del margen izquierdo – el Camino de la Caxigareta, nuestra salida. Por eso es importante identificar este lugar.

Aquí podemos aguantar hasta que se vaya el calor del día y aprovechar las pozas de aguas cristalinas para un baño tranquilo y refrescante. Debajo de la Olleta hay una pequeña fuente en la orilla derecha que no se suele secar de todo en verano. Si queremos podemos seguir bajando opcionalmente para explorar el último tramo del Barrasil antes de la Badina Ajuntadero y volver después a la Caxigareta para salir del barranco por dicho camino. Ida y vuelta nos costará 40min.

El Barrasil

El Barrasil.
La zona de la Caxigareta desde los acantilados que bajan de la Peña Castillazuala y forman el margen derecho (!) del cañón. Se observa bien el camino que cruza el viejo campo, los bloques que forman los Bozos de la Caxigareta, la Olleta y la cantidad de las bellas pozas que se hallan en este lugar. Se adivina el Camino de la Caxigareta que arranca en la parte derecha del campo, pasa por el terreno de roca suelta entre el boj para encontrar la faja que sube en diagonal de la derecha a la izquierda y sale de la foto en el punto donde se convierte en una cornisa.

La Badina Ajuntadero:

El inicio de la Badina Ajuntadero

El inicio de la Badina Ajuntadero.

Más allá de la Caxigareta encontramos primero otra bonita boza debajo de una bóveda y después la poza del Paso Mairal. Este paso es complicado y no nos queda remedio que cruzar la poza nadando. Más abajo vemos la Cueva Cerbuna en los acantilados del margen derecho y a poca distancia de ella empieza el largo estrecho hundido de la Badina Ajuntadero. Este pasillo tiene una longitud de 150m y no es apto para el perro. Por eso nos vale contemplarlo desde su inicio y volver a lugar dond arranca el camino de salida.

Para los nadadores:

Se puede nadar la mitad del estrecho hasta donde se encuentra la desembocadura del Mascún. Girar (nadando) a la izquierda y remontar (nadando) este ultimo tramo hundido y muy estrecho del Mascún para llegar al Puente Coda. La distancia de nadar supera los 100m y es en su totalidad por unas gargantas estrechas. Aunque las personas pueden hacer pie en, quizás, dos puntos, el perro tiene que nadar por todo el trayecto.

El Camino de la Caxigareta:

El Camino de la Caxigareta

El Camino de la Caxigareta.
El paso delicado.

Guiados por los hitos vamos por la senda que arranca justo en el campo, traspasa un bosquecillo de bojes y empieza a subir pegada a la pared. En seguida nos sitúa en una cornisa, muy empinada, por la cual discurre hasta alcanza una amplia y pedregosa canal. Ascendemos recto contra la pendiente en zigzag hasta alcanzar un repecho rocoso donde encontraremos un paso obvio, asegurado con una vieja cuerda. Alzamos al perro y le seguimos ahora por un terreno menos empinado. Poco después llegamos a una loma en la cual hay un cruce de caminos bien marcados. Si cogemos él de la izquierda, llegaremos en 10min a una bifurcación donde el ramal de la derecha baja al Mascún en la zona de la Chopera. Desde allí podemos subir al pueblo por cualquiera de las sendas posibles. Un retorno bien factible y corto (1h hasta el pueblo).

Cogemos el camino que baja a mano derecha. Nos lleva por terreno karstico hacia el Puente Coda.

El Puente Coda

Debajo de este puente idílico encontramos agua sólo en primavera, pero esta vieja construcción armoniza con el entorno de una manera espectacular y nos vale la pena bajar al cauce (seco) para verlo desde otra perspectiva.

El Puente Coda

El Puente Coda.
El cauce seco emite muchos olores interesante (eso lo parece a Robert por lo menos).

Retorno:

En el otro lado del puente hay dos caminos, él de la izquierda llevaría al Puente de Pedruel y al camping. Él de la derecha nos sube por un bonito paisaje de fajas y cornisas a Rodellar. Este camino es confuso y tenemos que prestar mucha atención a los hitos. Me parece que la trocha original ha sido cambiada por la construcción de la depuradora. De hecho, si nos acercamos a ella (se anuncia por el olor), debemos controlar al perro, dado que él podría ponerse en contacto con el agua sucia y coger un olor muy fuerte y malo. Si hemos prestado atención y cogido el camino correcto, no nos acercamos  mucho a dicha instalación y volveremos al pueblo por la zona del refugio nuevo.

Robert sestea en la orilla rocosa de la Olleta

Robert sestea en la orilla rocosa de la Olleta.

El Gorgonchón

El Gorgonchón

El Gorgonchón

Esta grieta, ubicada en el Somontano ya fuera de las sierras, es un tramo muy corto (150m), pero espectacular y singular. En nuestro paseo corto vamos a ver el cambio del Formiga de un río, que refleja paz y vida, a un río que se cae furiosamente por la entrada a Hades, el submundo – expresándolo por imágenes estereotípicas. No hace falta que llevamos más que agua y la correa para explorar este paraje de contrastes.

Ficha Gorgonchón

Tiempo:

Hasta el río: 20min.

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Total: 1h

Aparcamiento:

En la carretera A-1227 nace una pista a mano derecha 200m después de Bastarás. Hay carteles informativos y sitio para dejar el coche.

Acceso:

Bajamos por la pista y sus atajos hasta que llegamos al río y el camino que le recorre por su orilla izquierda.

Primero vamos río abajo, donde encontramos en seguida unas cascadas y pozas someras. El perro puede disfrutar en esta zona. Más adelante se abre la grieta, y hacemos bien en controlar al perro.

El Gorgonchón:

El inicio del Gorgonchón

El inicio del Gorgonchón.

El agua se cae vehemente en escalones 15m a dentro de la grieta que llega a tener en su final más profundidad. En la cabecera vemos los saltos de agua y por el ruido nos podemos hacer una idea del recorrido sucesivo, ya que sólo podemos intuir donde esta el fondo de la grieta.

El camino sigue paralelo a la grieta por una distancia prudencial. Si nos acercamos al borde tenemos que tener mucho cuidado que no se caen piedras por nuestra culpa o la del perro. Por eso aconsejo no salir del camino y atar al perro en esta zona. Podemos avanzar hasta llegamos a un espolón aéreo que nos revela las vistas a la salida de los estrechos a la zona abierta de las Huertas de Yaso. Se puede bajar por una cornisa evidente en apenas 15min y ver el espectáculo desde abajo, pero recomiendo pantalones largas.

Volvemos por el mismo camino, pero en vez de subir por los atajos de la pista, le seguimos río arriba. Nos lleva en seguida a un bosquecillo y, atravesando este, a un vado que da paso a un campo.

El vado:

El Vado

El Vado.
Un lugar idilico y tranquilo

Este lugar es idílico e invita a sestear bajo un árbol. El perro puede correr y jugar sin pasar miedo o peligro. Sólo tenemos que asegurarnos de que, si hay ganado cerca, no le espante. Curioso: solo estamos a unas pocas centenas de metros del Gorgonchón, pero aquí no se nota nada de la furia y la ferozidad que tomará el agua que está pasando a nuestros pies ahora con tanta paz.

Nota personal:

El Gogonchón – Un barranco negro:

En la segunda cascada – la que ya no vemos – hay una morfología peligrosa: el agua se cae a una cavidad que sólo tiene la salida por un agujero al fondo y todo el agua pasa por allí. Pero es tan estrecho, que una persona no puede penetrarlo. Un fenómeno de este tipo se llama sifón aspirante. Si se acerca una persona a un sifón aspirante, bloquea la corriente del agua y se queda atrapado por la presión de la misma.

En este caso se han muerto ya 4 personas por bajar a esta trampa.

Hoy en día, hay un pasamano instalado que permite el descenso salvando el sifón, y los numerosos carteles avisan a los barranquistas del peligro.

El descenso de barrancos es un deporte serio, que requiere cierta experiencia y mucha preparación o las habilidades de un guía.

Retorno:

Volvemos por la pista que llega al vado.

El Río Formiga

El Río Formiga.
La zona encima del Gorgonchón donde llegamos al río.

La Carrasca de Becha

La Carrasca de Becha

La Carrasca de Becha.
Robert, en la izquierda, parece a un pequeño peluche.

La Carrasca de Becha es un árbol monumental. Está solitaria en un campo cultivado. Por un corto paseo nos podemos acercar y admirar este árbol gigantesco, cuales ramas podrían ser ya encinas por su mismo.

Ficha Carrasca de Becha

Tiempo:

30min

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Total: 1h

Aparcamiento:

En la carretera HUV-3141 entre Bastanás y Lierta vemos carteles, que indican un campamiento militar a mano derecha. Justo enfrente de la pista, que lleva al campamiento, tomamos la pista, que arranca a mano izquierda. Siguiendo la pista por casi 1km llegamos a un cruce de pistas, donde hay sitio para dejar el coche. Ya antes, en la pista hay varios ensanchamientos para aparcar bien.

Acceso:

Tomamos un sendero, que arranca justo en el cruce de pistas a mano derecha.

Durante todo el camino tenemos que estar atentos y controlar al perro por las bicis, que pasan. Esta zona es popular para recorrerla en bici y por la cercanía de Huesca nos encontraremos con varias.

Pronto llegamos a una pista, donde giramos a la derecha. A poca distancia está el árbol en un campo a nuestra izquierda.

La Carrasca de Becha:

Cerca de la Carrasca se esconde un viejo pozo seco (¡Cuidado! tiene una profundidad de unos 18m y no está protegido con una reja) y al final del campo se encuentran las ruinas del Castillo de Becha.  Hay que anda con responsibilidad: ni el perro, ni nosotros debemos pisar el campo, si está recién sembrado o antes de la cosecha. Por eso, invierno es una buena fecha para este paseo.

Retorno:

Por el mismo camino.

Si seguiriamos por la pista , nos llevaría en 10min a la carretera. Es decir que se trata de otro acceso más corto.

La Carrasca de Becha

La Carrasca de Becha.
Detrás del árbol se encuentra el pozo, y al fondo la Peña Gratal.

Visita al Cañón del Formiga

El Río Formiga

El Río Formiga.
Robert contempla la cascada, el ultimo destrepe del barranco.

El Formiga se ha convertido en el barranco más popular de la Sierra, pues tiene todo lo que desea un barranquista principiante  un caudal poco peligroso y un acceso corto y bonito. Nosotros podemos ver algunas de las maravillas de este cañón en forma de un paseo corto, sin tener que usar una cuerda, ni el neopreno.

Importante:

Recorte del Mapa Alpina

Recorte del Mapa Alpina

Para disfrutar del paraje tranquilamente debemos elegir una fecha y/o una hora, fuera de la temporada alta cuando no hay muchos grupos de barranquistas. Aún así, encontraremos algunos, pero por lo menos evitamos las conglomeraciones de gente en estas fechas. (Un amigo mío se ha encontrado con casi 200 personas una tarde en junio, haciendo el barranco. Este número nos da una idea de la cantidad de gente que pasan por el barranco cada día en verano.) Una buena hora fuera de los horarios de las empresas de guías sería la madrugada, pues por la mañana el sol juega con colores en la cascada y el estrecho, o antes del anochecer, como ilumina la cueva de una manera espectacular.

La ruta del paseo que presenta el blog dibuja una estrella. Vamos a hacer campo base en una poza, y desde allí podemos visitar a tres parajes singulares cercanas. No nos hace falta mucha preparación, a parte de agua y la correa, y vamos a descubrir, porque se ha hecho este cañón tan famoso.

Ficha Formiga

Tiempo:

 Hasta la poza base: 20min.

Desde la poza hasta la cascada: 15min

Hasta la Cueva de las Polverosas: 20min.

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Total: irrelevante, 2h 30, media jornada

Aparcamiento:

En la Carretera A-1227 entre Panzano y Bastarás hay una explanada justo en el puente sobre el Formiga.

Acceso:

Cogemos el camino tal como nos indican los carteles. Por un pinar de replantación llegamos en seguida a la poza base.

Antes de llegar allí, cruzamos un barranquillo. Si este lleva agua, podemos subir unos 10m por él y coger agua de una fuente que encontramos escondido a mano izquierda.

La poza y su entrono invitan a bañarse y tomar el sol. Por la orilla izquierda siguen dos caminos: uno recorre el cauce y el otro remonta la ladera.

El Cañón del Formiga:

La poza base en el Formiga

La poza base en el Formiga.

Si cogemos el primero camino, el que sirve  de retorno para los barranquistas, nos llevara río arriba hasta una zona, donde se estrecha cañoncito, y el río toma cada vez más forma de un barranco. El camino desaparece y nos obliga avanzar por el lecho. Si seguimos nos mojamos los píes. Al fin el Formiga se convierte en un verdadero barranco y nos asombra con una cascada que se cae por un agujero delante de nosotros. En las paredes de la sala vemos montones de piedras, que convierten el sitio en un “templo pagano”. Se trata de una costumbre moderna de los barranquistas que descendieron el cañón sano y salvo.

La bonita sala antes de llegar a la cascada del Formiga

La bonita sala antes de llegar a la cascada.

En esta zona podemos trepar en la orilla izquierda (nuestra derecha) por un paso obvio y fácil para superarla la cascada. Nos da acceso a una zona superior y muy bonita de dos “piscinas” abajo de una pequeña cascada.

Pozas en el Formiga

Pozas en el Formiga.

La Cueva de las Polverosas:

La Cueva de las Polverosas

La Cueva de las Polverosas encima del barranco.

Desde la poza base tomamos el caluroso camino que remonta la ladera y nos lleva en breve a esta cueva colgada sobre el cañón, que impresiona por su tamaño, las vistas y las edificaciones rurales que narran de su uso pastoril: encontraremos muros de protección, una caseta y un coral ubicado dentro del abrigo.

Desaconsejo seguir por el camino hacia el sur porque nos llevaría a una cornisa estrecha justo encima del barranco, donde tenemos que prestar mucha atención a no tirar piedras con nuestros pasos, pues justo allí puede estar gente descendiendo por el barranco. Como el perro tira piedras sin control, seria mejor que no pase más allá de la cueva. Por todos modos, la senda lleva sólo a una instalación de un rápel para bajar al cauce del río.

La pasarela:

El últimos rápel del Formiga desde la pasarela

El últimos rápel del Formiga desde la pasarela.

Volviendo de la cueva buscamos una senda que se desvía a mano derecha hacia abajo. En un instante nos lleva en zigzag a un pequeño puente que está justo encima de una cascada y es un mirador de la atracción principal del descenso del Formiga. La cascada se cae 7m a un estrecho. Los barranquistas la bajan con un rápel, o opcional con un salto. Debajo del chorro de agua se esconde una curiosa gruta, que queda invisible para nosotros. También podemos bajar con cuidado hasta el agua en este lugar, para que se refresque el perro. Si seguiríamos por la otra vertiente, la senda nos llevaría tras pasar todo el desnivel de la loma a unos campos cultivos.

La Cueva de las Polverosas

La Cueva de las Polverosas desde la otra vertiente.

San Martín de la Val d’Onsera

Los Paredones que se caen al Barranco de San Martín

Los paredones que caen al Barranco de San Martín.
Vista desde el Collado de San Salvador.

Paseo muy entretenido y bonito. Normalmente se encuentra agua en la Puerta del Cierzo y en la misma ermita, incluso en verano.

Ficha San Martín de la Val d'Onsera

Puntos conflictivos:

El Paso de la Viñeta

Raúl en el Paso de la Viñeta.

El puente de troncos en el Paso de la Viñeta

El puente de troncos en el Paso de la Viñeta.

El Paso de la Viñeta:

No resultaba difícil para Robert, pero hay que tratarle con respeto. Todo el tramo es expuesto, excavado en las paredes de Conglomerado y asegurado con sirgas (que no dan una imagen de seguridad). Sobre todo hay un tipo de puente, hecho de troncos, que salva un barranquillo y que puede dar miedo al perro (Robert saltaba encima).

Por todos modos se puede evitar el paso eligiendo la Senda de los Burros que carece de tramos expuestos. Por esta vía hay que echar 30min más a la excursión.

La bajada desde el Collado de San Salvador al barranco está menos expuesto y tiene instalado unas sirgas nuevas (que dan mucha, mucha imagen de seguridad).

San Martín de la Val d'Onsera

San Martín de la Val d’Onsera.
El paraje que se me presentó cuando levanté la vista del bocadillo…

El Salto de Tosca

El Salto de Tosca

El Salto de Tosca.

El objetivo de esta excursión es una idílica poza debajo de un bonito salto. Un paseo sin dificultades a un rincón muy especial y de fácil acceso.

Ficha ToscaTiempo:

Desde la carretera hasta el salto: 15min

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Total: 30min.

Aparcamiento:

Seguir la carretea de Nocito hacia Bara. Pasar Used y el puente sobre el río Used.  Parar unos 2km antes de Bara justo después de cruzar un barranquillo y antes de llegar a un collado. Un poco antes del puente o en el collado hay sitio al lado de la carretera.

Acceso:

El GR 1 va en el tramo entre el puente y el colladito paralelo a la carretera en el lado izquierdo viniendo de Used. Cerca del colladito encontramos enseguida el GR y cerca del puente tenemos que cruzar el puente y unos campos para enlazar con él.

Siguiendo el GR 1, nos acercamos al Barranco del Cardito que forma a poca distancia el Salto de Tosca.

El Salto de Tosca:

El Salto de Tosca

El Salto de Tosca.
El agua se ve turbia por la tormenta de aquella noche.

Superando los estratos horizontales el agua se cae unos 4m a una poza redonda. El agua es de color verde, calentita e invita a bañarse. Es aconsejable subir a la cabecera, donde los más valientes pueden saltar al agua, comprobando primero la profundidad. El cauce está salpicado de pinos, y se encuentran varios rincones umbríos para sestear.

Retorno:

Volvemos por el mismo camino.

 

 

Gymkana por la Cabecera del Vero

El Desfiladero de Lecina

El Desfiladero de Lecina.
Robert, pensativo, en la presa del molino.

El Río Vero forma desde la Fuente Lecina hasta la entrada a los Oscuros un cañón que se puede recorrer en ambos direcciones sin dificultad. Las innumerables pozas rodeadas por campos y árboles aseguran que el perro y el amo se divierten durante toda la excursión.

Recorte del Mapa Alpina

Recorte del Mapa Alpina

A lo largo del canon encontraremos varios rincones extraordinarios que se esconden de los caminantes como tesoros. Visitando estos tesoros naturales durante un paseo entre el agua refrescante y las paredes agujerados que rodean el río, es el principal objetivo de este paseo.

Sólo nos hace falta coger agua, el mapa, el almuerzo y la correa, introducirnos en el canon y dejarnos llevar por una gymkana diseñada por la misma naturaleza.

Ficha Gincana por el VeroTiempo:

Considerándola como un paseo con un aspecto de gymkana, el tiempo es irrelevante. Pasaremos un medio día de paseo sin prisas. Sólo apunto los detalles para el modo circular:

Salida del canon hasta el cruce de las pistas: 45min

Del cruce hasta el coche: 40min.

_______________

Total: irrelevante, 4h, media jornada

Aparcamiento:

Hay una explanada grande a la izquierda con paneles informativos y merendero en la carretera A-2205 (Colungo – Arcusa) entre los km16 y 17. Como está cerca del río este aparcamiento es el más aconsejable.

Acceso:

Desde el parking bajamos directamente al río. Así llegamos a una pequeña presa que sirve también de puente. La Fuente Lecina – nuestra limitación hacia el norte – está a pocos metros río arriba y la entrada a los Oscuros del Vero, la Gorga Negra – nuestra limitación hacia el sur – está a una distancia de casi 2 km río abajo al sur.

Si avanzamos por el cauce del Vero, no hay pérdida. Podemos ir por el mismo lecho del río, mojando nos hasta la cintura, o, mas bien, por caminos que recorren el fondo del canon, mojándonos solo los pies. Cerca de la presa del acceso, que hemos cruzado en el principio, nace un PR que salva los primeros estrechos por encima de las paredes de la orilla derecha para después bajar otra vez al lecho, cruzar el río varias veces y terminar al fin en la Ermita San Martín.

Típico paisaje del Vero

Típico paisaje del Vero.
Pozas, playas de piedra, paredes, bosques y cuevas.

Los límites de nuestro paseo son rincones singulares, que no podríamos pasar sin darnos cuenta:

La Fuente Lecina:

Esta fuente da luz a las aguas del Río Vero, las cuales corren bajo tierra hasta entonces. Por eso, el lecho encima de la fuente está normalmente seco. El manantial se encuentra debajo de unos chopos cerca de la presa del acceso y forma un rincón idílico.

El Pozo Negro:

Así se llama la badina a la cual se considera como la entrada a los Oscuros del Río Vero. Esta poza estrecha y profunda siempre lleva agua fría y es el primer trámite, que nos impide el paso a pie. Si cruzaríamos la poza nadando, llegaríamos a más pozas y saltos de agua, donde el avance resulta cada vez más difícil.

Empezamos a buscar los tesoros más fáciles, como se encuentran a sólo 10min o menos del río:

El Molino de Lecina:

El Molino de Lecina

El Molino de Lecina.

Cerca del puente pasamos por la presa vieja del molino, que forma una poza grande y bonita. El edificio del molino está en ruinas, pero todavía es pintoresco. Se puede todavía adivinar la toma de agua y el pozo. Encima del molino vemos la casa del molinero pegada a la pared y cerca de ella se halla un covacho amurallado que sirvió de refugio. Considerando el número y tamaño de los edificios, se nota que se trataba de un molino importante en su tiempo. La toma de luz en la pared y los viejos alambres colgados son los testigos que el molino funcionaba también como una mini-central. Un cambio de beneficios de la misma instalación que se puede observar en varios de los molinos en Aragón.

El Baranco Argatín:

Entre el molino y la presa se encuentra la desembocadura del Barranco Argatín. En su último tramo surge agua por la pared, lo que nos puede servir para llenar la cantimplora con agua fresca.

La sala del Cruciacha:

El Barranco Basender, afluente seco al Vero por la derecha, forma con el último salto esta bonita sala.

El Barranco Portiacha:

El último salto del Portiacha

El último salto del Portiacha.

Justo enfrente de la sala del Basender desemboca el Barranco Portiacha al Vero. Un pequeño camino escondido sube al último salto del barranco, un circo rocoso y espectacular de 35m de altura. Normalmente no baja agua por el barranco, pero ya el circo seco, sin cascada, impresiona.

La Ermita San Miguel:

Bajo las paredes del Cañón de la Choca, afluente al Vero por la derecha, se encuentra esta pequeña ermita. Desde la ermita podemos llegar por una senda a una fuente.

Nos quedan dos tesoros más alejados y más difíciles de encontrar:

El Abrigo del Gallinero:

En la región del Canon del Vero todas las cuevas que albergan pinturas rupestres están tapadas con rejas. En algunas se tiene que acercar por una escalera de hierro para ver las pinturas lo que puede dar miedo a gente que sufren vértigo. Por todas maneras, los perros no pueden pasar por estas escaleras, pero como el amo no se aleja mucho, no habrá problemas, si el perro espera al pie de la escalera. En verano se organizan visitas guiadas. Más detalles acerca de estas visitas dar la información turística de Alquézar.

De la ermita río arriba, cruzando el río dos veces, el terreno forma terrazas en la orilla derecha, antiguos campos cultivados: El Huerto Raso. Por estas terrazas alcanzamos en el extremo de la izquierda un sistema de fajas, por las cuales llegamos a unos covachos con pinturas rupestres. La senda está poco marcada y bastante empinada, pero siguiendo a los hitos con atención, alcanzaremos las cuevas en menos de una media hora.

La Cueva de Lucien Briet:

La Cueva de Lucien Briet

La Cueva de Lucien Briet.
Robert está impresionado.

Entre la Ermita de San Martín y la Gorga Negra nace un camino en la orilla izquierda. Este sendero sube en zigzag por una pedrera pendiente y traspasa después en un bosquecillo, para salir más adelante por una canal del cañón.

Antes de entrar en el bosque nos fijamos en lo alto hacia nuestra izquierda. Se ve claramente una boca grande de una cueva y se adivina una senda desdibujada desviándose del camino principal.

Dicha senda hacia la boca es muy empinada y pasa por zarzas que pueden llegar a molestar. Encima hay muchos ramales (caminos de cabras) que no tienen salida. Aun así, vale la pena visitar esta cueva, especialmente por la tarde cuando el sol ya está bajo e ilumina la boca.

Si tomamos la senda, que sube a la cueva, nos faltan para llegar unos 100m de desnivel por una pedrera salpicada de zarzas. Nos acercamos mejor por los ramales de la izquierda, que nos llevan al fin a la pared que vemos a la derecha de la cueva. Hay pequeñas trepadas al final que no resulten difícil para el perro ni el amo.

La cueva misma no es muy profunda y no es peligrosa para los perros. (Quiere decir, que no hay agujeros, ni sistemas de túneles, por los cuales el perro se podría perder o caer.) Eligiendo bien la hora, la cueva se convierte en una catedral rocosa, iluminada por sus “ventanas”.

Retorno:

Podemos volver por donde hemos venido, pero para completar la gincana con unos caminos nuevos y una perspectiva distinta, aprovechamos el mismo camino que hemos encontrado para subir a la Cueva de Lucien Briet. De esta manera acabamos la excursión por un circular que nos permite encontrar dos tesoros más y contemplar casi todo el recorrido que hemos hecho durante el día desde un mirador.

Hay que tener en cuenta, que no encontraremos agua en cuando salimos del lecho, y la subida bajo el sol del mediodía resultará muy fatigosa. ¡Tenemos que elegir bien la hora para volver ya fuera de las horas de calor!

Subiendo por el camino descrito para la cueva de Lucien Briet, no nos desviamos hacia la cueva y seguimos por el camino principal. Así salimos sin perdida del cañón y llegamos a un cruce de pistas con indicadores.

El Abrigo de la Mallata:

El Abrigo de la Mallata

El Abrigo de la Mallata.
Buenas vistas sobre el Cañón del Vero.

Podemos aprovechar la cercanía de las cuevas con pinturas rupestres del Tozal de la Mallata y visitarlas. Nos costará unos 10min para encontrarlas. Aparte de las pinturas, hay buenas vistas desde este abrigo sobre el Vero y la Choca.

Seguimos desde el cruce hacia el Parking del barranco Portiacha. Antes del parking la pista baja a una vaguada. En este punto hay que controlar el perro por el peligro que presenta la cercanía de la carretera.

El Barranco Portiacha:

En el punto donde cruzamos la vaguada, podemos bajar por el barranquillo unos pocos metros y disfrutar con cuidado del primer salto de 30m que forma este barranco. Incluso podemos bajar por una cornisa a mano izquierda sin dificultades y ver el circo desde abajo. Como hemos visto antes el último resalte del mismo barranco, conocemos ahora las dos atracciones principales del Barranco Portiacha. Eso nos dar una imagen de la belleza que se revela a los practicantes del deporte del descenso de barrancos.

El Mirador del Vero:

Ya en el aparcamiento, en frente de la carretera, bajamos al mirador del Vero. Vale la pena visitarle y buscar los sitios, por los cuales hemos pasado durante el día. El Barranco Basender está justo enfrente de nosotros y más hacia el sur adivinamos la desembocadura del Cañón de la Choca donde se halla la Ermita de San Martín.

Robert en el Mirador del Vero

Robert en el Mirador del Vero.

Salimos del aparcamiento, cerca de la bajada al mirador, en dirección norte. Este camino, bien trazado, baja al Barranco Argatín. Le cruzamos y subimos hasta el parking, donde está el coche.

Los Estaños de Labata

Los Estaños de Labata

Los Estaños de Labata.
Robert se toma un baño en la poza.

Labata es un pueblo bonito a los pies de la Sierra digno de visitar. El camino que nos lleva a los Estaños, un salto con una poza, es salvaje, idílico y siempre está cerca del río. Ya son razones suficientes para visitar este lugar con nuestro perro.

Ficha LabataTiempo:

Irrelevante

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Total: irrelevante, 1h

Aparcamiento:

En el pueblo de Labata

Acceso:

Bajamos por una pista desde el pueblo al Río Calcón. Hay carteles que nos indican la pista.

Justo donde la pista cruza el río, nace el camino que nos lleva en 15min a la cascada. Hay un cartel, no hay pérdida.

La hiedra:

¿Hiedra o árbol?

¿Hiedra o árbol?

Este barranco salvaje parece invadido por la hiedra. Quizá es justo esta planta la que despierta la impresión de jungla. Andando por el camino vale la pena fijarse en los árboles: ¿Que parte del conjunto es el árbol y cual es la hiedra?

Los Estaños:

Una poza bonita, salvaje y entretenida. Los más valientes pueden subir por la orilla derecha a la plataforma de la cabecera de la cascada y saltar los 5m al agua. El agua es siempre fresquita, pues procede del Embalse de Guara.

Retorno:

Volvemos por el mismo camino hasta el pueblo.

Labata:

Vale la pena visitar la iglesia y las ruinas del castillo árabe que han convertido en una aérea de recreo con paneles informativos, miradores y merendero.

Vistas a la Sierra desde Labata

Vistas a la Sierra desde Labata.
Las cumbres están nevadas.