Por el Barranco de Abellada a Azpe

El Barranco de Abellada

El Barranco de Abellada.
Robert posa en el caos debajo de la primera cascada.

Arturo González menciona está ruta en su maravilloso libro “La montaña olvidada”, pero no describe más detalles, dado que el Barranco de Abellada no desagua en el Alcanadre y por lo tanto, queda fuera de los limites de dicho libro.

Oscar Ballarín ofrece en su guía “Sierra de Guara – Excursiones, Ascensiones y Travesías” una parte de esta ruta, pero deja de lado el Barranco de Abellada que es para mi el motivo principal para realizar esta excursión.

Ficha Abellada - Azpe

Recorte Mapa Alpina

Recorte Mapa Alpina.

Pues, nosotros planteamos la ruta de hoy siguiendo las pistas que nos da Arturo, para encontrar fabulosas pozas en el entorno de unos pueblos, árboles y montañas olvidadas. Debemos elegir la primavera como fecha, ya que el Barranco de Abellada se puede secar en verano perdiendo todo el encanto.

Preparamos la mochila con el almuerzo, el agua, el mapa y la correa del perro para introducirnos en un mundo de antaño, como otras veces por esta zona de la Sierra de Guara.

Tiempo:

Bentué – Abellada: irrelevante, por lo menos 1h 30

Abellada – Azpe: 30min

Azpe – Used: 1h

Used – Bentué: 30min

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Total: irrelevante, 4h, media jornada. Si nos entretenemos en las pozas y pueblos, podemos extender la marcha a una jornada completa sin resentimiento.

Aparcamiento:

Dejamos el coche en una explanada enfrente de la subida restringida a Bentué de Nocito.

Acceso:

Subimos al pueblo a las cercanías de la iglesia. Allí nos indica un cartel el arrance de la senda a Abellada.

Bentué de Nocito:

La iglesia de Bentué de Nocito

La iglesia de Bentué de Nocito.

Hay varios rincones idílicos en el pueblo y algunos detalles llaman la atención. Por desgracia, las ruinas de la bonita iglesia están a punto de derrumbarse. Esta, el cementerio y los cipreses fueron un conjunto muy bonito. En la plaza se encuentra la fuente del pueblo donde brota agua deliciosa.

La senda a Abellada está bien pisada, clara y balizada por hitos. Después de una media hora por terreno seco se adentra al barranco y allí es donde empiezan las maravillas.

El Barranco de Abellada

El Barranco de Abellada.
Un baño por la madrugada.

Podemos acercarnos a muchas de las cascadas y pozas, si aceptamos meternos por caminos de jabalís por el boj. Especialmente el caos debajo del primer salto me parece muy curioso y merece una visita. Más adelante, en una zona abierta, llegaremos al Molino de Abellada.

El Barranco de Abellada

El Barranco de Abellada.
Pozas como en el paraíso.

El Molino de Abellada

El Molino de Abellada

El Molino de Abellada.

Quedan sólo ruinas, pero podemos darnos una vuelta por los bonitos campos alrededor. Siguiendo el curso inverso del riachuelo que viene de mano derecha – el Barranco de Abellada – nos acercamos en seguida a una maravillosa poza debajo de una cascada. Como el terreno es abierto y la poza tiene césped en la orilla invita a descansar cerca de sus aguas cristalinas.

El Barranco de Abellada

El Barranco de Abellada.
Robert sestea en la poza cerca del molino después de un refrescante baño en invierno.

Desde la poza queda poco para llegar al pueblo.

Abellada

Una borda en Abellada

Una borda en Abellada.
Es curioso el canalón tallado en la roca.

Está situada en un suave repecho con buenas vistas hacia el Tozal. Los edificios están ruinosos, pero todavía se encuentran rincones que nos gustarán. Los campos que rodean la aldea están repletos de viejos quejigos, parecidos a él que hemos visto en la entrada al pueblo. Es obligatorio un paseo por estos campos.

Nota personal – El Olmo de la Pardina Latorre:

Por los campos al oeste del pueblo se forma la senda que lleva a la Pardina Latorre. Por desgracia, está perdida y cuesta mucho seguirla por aquel terreno seco. La Pardina Latorre destaca con el “esqueleto” del olmo más alto que conozco y merece, sin ninguna duda, una visita, ya que no se sabe cuanto más se mantendrá de pie. Algunas imágenes del olmo se encuentran en el capítulo de fotos: “Árboles“.

Dado que la senda es complicada y por terreno muy hostil, dicha visita queda sólo mencionada aquí, sin más descripciones – reservada para personas que se preparan las excursiones detalladamente y tienen costumbre en moverse por aquellas tierras.

Los alrededores de Abellada

Los alrededores de Abellada.
Al fondo se ve el Tozal de Guara.

Para llegar a Azpe podemos ir por una pista obvia o, mejor por una senda que se inicia en un visible collado encima de los campos al este de la aldea. Para llegar allí subimos por la ladera, fraccionada por muchos campos, sin ningún camino definido contemplando de nuevo otros ejemplarios de Quercus excepcionales. No hay perdida, ya que el collado está siempre a la vista y la pista se encuentra cerca a nuestra izquierda. A partir del collado el camino está definido y nos llevará en breve a la aldea de Azpe.

Azpe

El Templo de Azpe

El Templo de Azpe.

Cerca del pueblo encontraremos de nuevo agua en el Barranco de Used, pero la atracción más llamativa es el templo. Grande, aislado y siniestro.

En un campo en el norte del pueble yacen unas curiosas piedras, segmentos que forman un circulo. Lo describe Arturo González en su libro “La montaña olvidada” al detalle.

Nota personal:

Según él, el uso de estas piedras no está de todo claro – y leyendo eso es el momento cuando mi fantasía empieza a trabajar a tope proyectando a mi mente las imágenes de unas cruces sujetadas por dichas piedras donde quemaban brujas o crucificaban a las personas que no iban conforme con el catolicismo.

Como he mencionado antes: siniestro, pero este tipo de historias encajan a la perfección con el entorno de la montaña olvidada.

Río abajo, en el camino hacia Used se encuentra el molino que merece una visita también.

Bajamos por la senda balizada a Used. El camino se aleja del barranco, pero en las cercanías del próximo pueblo encuentra de nuevo la orilla y unas pozas para que el perro se pueda bañar. En esta zona topamos con el GR 1 que nos llevará al pueblo.

Used

Una borda maravillosa en Used

Una borda fabulosa en Used.

La civilización no se ha olvidado de esta aldea. Encontraremos gente y casas que sirven todavía (o de nuevo) de vivienda. La iglesia que se parece a la de Azpe, está en ruinas. Además destaca con una casafuerte con un bonito patio, una maravillosa borda y el pozo para visitar.

La poza cerca de la pasarela del Barranco de Abellada

La poza cerca de la pasarela del Barranco de Abellada.

Seguimos por el GR a Bentué.

Antes de cruzar la pasarela del Barranco de Avellada podemos bajar pocos metros por el río para tomar un último baño en una bonita poza. Después, bien refrescados, continuamos por el GR hasta Bentué.

Retorno:

Sólo tenemos que bajar la carretera restringida hasta el coche.

Cerca de Bentué de Nocito

Cerca de Bentué de Nocito.
Robert  en una roca de forma de seta.

Por la Fuente y el Tranco de las Olas

El Tranco de las Olas

El Tranco de las Olas.
Estamos esperando (sesteando, bañándonos y tomando fotos) hasta que se vaya el sol y la subida al coche sea menos fatigosa.

El Tranco de las Olas es un sitio relativamente famoso para el senderismo en la Sierra de Guara. Las guías describen en la mayoría de los casos una travesía del Somotano hasta el Valle de Rodellar, pero gran parte de esta ruta es muy seca y no recomiendo realizarla fuera del invierno. En el blog presento una variante que no se aleja mucho del Río Isuala, para que ninguno, ni el perro ni su amo, sufra sed.

Ficha Tranco de las OlasAdemás se escapen a los caminantes, si no salen del sendero balizado algunos lugares excepcionales, como el idílico entorno de la Fuente de las Olas, el espectacular final del Barranco Fondo, el mirador de los Oscuros del Balcez o, como objetivo principal, el “inframundo” de las Capillas del Balcez. Todo eso está al alcance a menos de una hora desde el Tranco de las Olas que será el centro de la excursión de hoy.

Preparamos la mochila con agua, el casco y la correa para pasar una tarde repleto de atracciones y sorpresas al rededor de este paso mítico entre dos orillas, dos pueblos, dos tipos de roca y dos parajes.

Tiempo:

Desde el aparcamiento hasta el Tranco de las Olas: 30min

Desde allí hasta el Mirador de las Capillas: 1h

La visita de las Capillas: irrelevante, más que 30min

La bajada a la Fuente de las Olas: 30min

De la Fuente al Tranco de las Olas por el río: 30min

Retorno del Tranco al coche: 45min

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Total: irrelevante, 4h 30, media jornada

Aparcamiento:

En la Carretera HU – 341 (Bierge – Rodellar) hay una pista a mano derecha que parte justo despues del cartel del Barranco Fondo. Es la pista que lleva al aparcamiento de los Oscuros del Balcez. Se puede conducir con un vehículo normal por ella, aunque está en condiciones lamentables. Nos acerca al merendero del Collado de las Almunias donde hay suficiente sitio para aparcar.

Acceso:

Bajamos por el PR, indicado como “Tranco de las Olas” hasta el Río Isuala.

El Tranco de las Olas

El Tranco de las Olas

El Tranco de las Olas.

Depende de la fecha y la hora del día, pero en este lugar suele haber mucha gente, dado que es el final de los Oscuros del Balcez y los barranquistas descansan y se cambian allí. Y eso con buena razón: el lugar es bonito y invita a sentarnos y contemplar las aguas que pasan por este breve estrangulamiento y el cambio de la caliza al conglomerado en los montes que nos rodean.

El Tranco de las Olas

El Tranco de las Olas.
El mismo lugar el día 21 de Octubre en 2012 después de la riada de la noche anterior. En la chapa del puente estaban todavía ramas clavadas.

El mirador de los Oscuros

Antes de llegar al puente podemos remontar la orilla por una senda de cabras hasta un pino, viejo y característico en el borde del precipicio. Allí nos podemos asomar con precaución y contemplar el final de la inmensa grieta que forma los Oscuros del Balcez.

Seguimos en la otra orilla por el PR. Después de cruzar el primer barranco podemos advertir en lo lejos, encima de nosotros, las ruinas del Castillo de los Santos que se camufla entre las rocas. Más adelante cruzamos el Barranco Cautiecho por el nuevo Puente de las Brujas.

El Puente de las Brujas

Los Puentes de las Brujas

Los Puentes de las Brujas.
La foto la tomé desde el cauce del Cautiecho donde el perro no puede llegar.

El curioso puente original está hecho de unas vigas de metal sobre las cuales reposan gruesas ramas y troncos de enebro. El acabado consiste de una firme (ya no tan firme) capa de tierra y grava.

¿No se quien tenía suficiente valor para pisar esta construcción?

Después de cruzar el puente, una parte de las Capillas está ya a la vista y nos separa del mirador sólo una calurosa subida más.

El Mirador de las Capillas

El Mirador de las Capillas, los Canales o las Palomeras del Balcez.
Un banco, un madroño y unas estupendas vistas nos alegrarán un descanso.

El inframundo del Cautiecho

En la bajada al cauce del Cautiecho

En la bajada al cauce del Cautiecho.

Justo antes de la valla del mirador hay una senda que baja hasta el cauce del barranco. La senda es pendiente e incomoda, pero no llega a ser problemática  Una vez en el cauce hay muchas cosas para investigar y explorar, ya en la llegada se distinguen dos terrazas que habrán sido campos cultivados antaño, aprovechando la humedad en este rincón umbrío. Otra motivación para bajar es la alta posibilidad de encontrar agua en el lecho del río para nuestro perro (suele haber un hilo de agua en el cauce y algunas pozas de barro en los resaltes).

El paisaje entre las Capillas

El paisaje entre las Capillas.
Agujas, boj y pedreras – así se presenta el paisaje. La pedrera donde se encuentra este árbol muerto se puede remontar hasta dos covachos. La subida es difícil y fatigoso, pero factible. En los abrigos se ven los rastros (piedra pulida, algún escalón tallado) de los cazadores de palomos que dieron uno de los nombres a este paraje.

Podemos bajar por el lecho del río hasta que topamos con una cascada. Toda esta zona se puede recorrer más o menos cómodamente. Río arriba nos impiden primero la vegetación y al final una cascada el avance. Entre estos dos limites nos podemos mover sin perdida y peligros.

Al pie de las Capillas

Al pie de las agujas de las Capillas.

Volvemos al mirador.

El Corral Nuevo y la Ermita de la Viña

El Corral Nuevo

El Corral Nuevo.

Si sobra energía y el calor lo permite, podemos seguir por el PR hasta el Coral Nuevo que está a 15min. Nos ofrece una nueva perspectiva de las Capillas.

Desde allí se puede seguir por el sendero señalizado unos 45min hasta dicha ermita. Todo este recorrido es muy caluroso, árido y un poco monótono, por eso recomiendo volver a bajar en dirección Puente de las Brujas y dejar la visita de la ermita que es digna de ver sin ninguna duda, para una excursión sin perro (quizás por su propio barranco).

Rehacemos el camino hasta que llegamos casi a la altura del río. Allí dejamos el PR y bajamos los 20m restantes al mismo cauce por unos de las sendas de cabra. Así llegamos a una zona donde el río pasa por una enorme pared abovedada de color ocre. En las pozas de esta zona nos podemos refrescar y descansar.

La Fuente de las Olas

La Fuente de las Olas

La Fuente de las Olas.

En el extremo norte de la pared encontraremos en la orilla izquierda la Fuente de las Olas. Esta suele llevar agua siempre y es un buen sitio para recargar las pilas y los bidones.

Después nos dirigimos al otro extremo sur de la pared donde se encuentra la desembocadura del Barranco Fondo que no suele llevar un hilo de agua.

El Barranco Fondo

El Barranco Fondo

El Barranco Fondo.
Este oscuro pasillo impresiona a Robert igual que a mi mismo.

El tramo cerca de la confluencia con el Balcez es un umbrío pasillo que asombra por su estrechez y por la altura de las paredes. Nos podemos introducir sin complicaciones hasta que los resaltes impiden un avance fácil, Más adentro la marcha resulta cada vez más difícil hasta que finalmente toparemos con una cascada. El barranco en este tramo es seco, sólo encontraremos algunas pozas someras, pero en general pisaremos la grava. Es imprescindible llevar un casco.

Resta volver al Tranco de las Olas. Por el lecho del río hay que salvar una poza a nado. Si no estamos dispuesto a hacer eso podemos ir más bien por el mismo PR. De nuevo en dicho lugar podemos esperar hasta que la temperatura baja y la subida al vehículo sea más cómoda..

Retorno:

Volvemos por el PR hasta el Collado de Almunias donde está el coche.

El Madroño del Mirador de las Capillas

El Madroño del Mirador de las Capillas.
Durante toda la excursión encontraremos estas fresas de árbol, como se llaman en Austria.

El Sendero Quejigos y la Pardina Albás

El Sendero Quejigos

El Sendero Quejigos.
Por culpa de la extraordinaria belleza de estos árboles descomunales se escapan a Robert otros detalles. Como la silueta del corte del Mascún que vemos aquí al fondo.

El Sendero Quejigos es un fabuloso recorrido que pasa por 24 ejemplarios centenarios de este tipo de árbol. Se trata de un recorrido fácil, recién abierto, que discurre por un pinar de repoblación paralelo a la pista que conecta Las Bellostas con San Hipólito. Es precioso y la perfecta alternativa a la “aburrida” marcha por la pista.

Recorte Mapa Sigpac

Recorte Mapa Sigpac.

En nuestra excursión incrustamos dicho sendero en una vuelta por la Pardina Albás que también estar debajo del signo de los quejigos, ya que se hallan en los alrededores unos de los más viejos de toda la Sierra. La vuelta al coche realizamos por la orilla del Río Isuala, donde podemos visitar como última atracción del día el curioso molino de Las Bellostas.

Ficha AlbásÁrboles descomunales, pueblos abandonados, pozas y un buen ejemplo de la arquitectura de agua son los objetivos principales de esta excursión. Preparamos la cámara, el almuerzo y la correa para el perro y intentamos a conectar con un mundo que cuenta varias historias de los últimos 1000 años.

Tiempo:

Desde el coche hasta el Sendero Quejigos: 40min.

El recorrido por el Sendero Quejigos: irrelevante.

Del Sendero Quejigos hasta la Pardina Albás: más que 30min. (depende del interés y hasta donde nos introducimos en los bosques)

De Albás a Montalbán: 30min.

De Montalbán hasta el coche por el río: irrelevante, por lo menos 1h

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Total: irrelevante, 4h, explorando profundamente se extiende a una jornada completa

Aparcamiento:

Desde Las Bellostas baja una pista al Río Isuala. Cerca del puente que cruza dicho río hay sitio para dejar el coche.

No es fácil encontrar la pista en el pueblo:

10m después del desvío de la carretera al pueblo tenemos que girar otra vez hacia la derecha y rodear el pueblo por debajo por una traza asfaltada que termina en una granja. Allí nace la pista justo antes del complejo de edificios a mano izquierda.

Acceso:

Seguimos andando por la pista hasta el inicio del Sendero Quejigos. Hay un cartel bien visible a mano derecha. En cuando pisamos el bosque, traspasamos a este mundo mágico y antiguo.

El Sendero Quejigos

El Sendero Quejigos.
Así empieza el recorrido.

Estoy muy contento que el parque natural se ha decidido por abrir a un gran publico esta senda por dichos árboles que antes conocían sólo la gente del lugar y los cazadores. Desde la pista no se ven los quejigos y pensando en las múltiples veces que he pasado por la pista de acceso sin darme cuenta de ellos, me muestra otra vez que queda mucho que no conozco en esta zona y que nunca debo dejar de investigar…

El Sendero Quejigos:

El Sendero Quejigos

El Sendero Quejigos.
Uno de los bonitos ejemplares descomunales.

El sendero se tuerce por el pinar de repoblación paralelo a la pista, la cruza y termina finalmente en ella cerca de San Hipólito y del cruce con la que baja desde la Pardina Albás.

Todo el recorrido está balizado y es apto para toda la familia. Es una gozada y nos sorprende cada 20m con una nueva sorpresa descomunal. Pasamos por veinticuatro árboles, entre todos ellos parece que el numero 24 es el más viejo, pero todos nos dejarán boquiabierta.

De nuevo en la pista nos tenemos que dirigir hacia el oeste. (En esta dirección la pista baja suavemente.) Pronto llegaremos al cruce donde tomamos la que sube a la derecha hacia la Pardina Albás (carteles). A pesar de estar en una pista forestal, la caminata en este tramo es agradable, ya que el pequeño Barranco de San Políz nos acompaña y a mitad del trayecto se encuentra una fuente. El bosque que traspasamos está todavía repleto de Quejigos de considerable tamaño y nos seguirán alegrando el día.

El Caxico de Fraixineto:

El Caxico Frxinito

El Caxico Fraixineto.

Entre todos estos árboles conozco sólo uno que tiene propio nombre. Supongo que haya más que tienen o tenían un apodo, ya que unos de los más viejos se encuentran muy cerca de la población y en campos que pertenecen a familias o casas. (Quizás en un futuro puedo nombrar algún ejemplario más.) El Quejigo de Fraixineto impresiona por su forma y el tamaño de su tronco. Según subimos le encontraremos a unos 5m de la pista a mano izquierda, ya muy cerca de los prados de Albás.

Cuando salimos del bosque a unos prados vemos a la Pardina Albás en una loma a la izquierda en lo alto. Tomamos después del primer campo una pista a mano izquierda y la dejamos en seguida para subir campo a través directamente hacia las ruinas. El camino es obvio, ya que tenemos las casas a la vista. Todos los campos de la zona están separados por viejos quejigos y dan mucho espacio para correr entre un entorno de cuentos. Pasear por esta pradera con nuestro perro es, sin duda, la mayor atracción de está excursión.

La Pardina Albás

La Pardina Albás.
Los viejos robles dibujan las fronteras entre los campos. En este caso el tronco sale pegado a una roca que sustiene el campo superior.

La Pardina Albás

La Pardina Albás

La Pardina Albás.
Disfrutando de las vistas y la melancolía que desprende este pueblo abandonado.

Como el pueblo está situado en un collado, se abren las vistas al Pirineo, en especial hacia la Cotiella. En combinación con las vistas al sur – la Sierra de Balcez, la silueta del Mascún o las Cumbres de Guara, y con la belleza del entorno cercano, se trata de una vista panorámica inmejorable y crea un ambiente fabuloso y ameno. Si no molesta el viento, es el sitio perfecto para un buen almuerzo. También debemos tomar suficiente tiempo para explorar los alrededores, las casas y el templo.

Para seguir nuestra ruta cogemos la pista que se encuentra en el otro lado de la aldea y la bajamos en dirección noreste. Nos lleva en media hora por una zona menos interesante a las ruinas de las Casas de Montalbán. En el cruce de pistas allí tomamos la que baja a mano derecha en dirección a El Pueyo de Morcat. Esta pista nos baja en breve al Río Isuala.

Podemos seguir por el lecho del río hasta llegar al coche. Esta opción incluye algún baño y paso a nado, que sea bien venido en verano. Si no nos queremos mojar de todo es suficiente cruzar el Isuala en el mismo vado de la pista o río abajo. Depende del caudal, pero si buscamos un buen sitio, nos mojaremos como máximo hasta el tobillo.

Por la otra orilla discurre una pequeña senda – no de todo limpio, pero fácil de seguir – que nos llevará al coche igual. Se trata de uno del acceso desde el norte al molino de Las Bellostas, que será el último objetivo de nuestra excursión hoy. Dado que dicha senda tenía mucha importancia en su tiempo y discurre por los restos de la acequia del molino, hoy en día todavía nos podemos aprovechar de esta trocha perdida sin complicaciones y casi siempre tenemos la posibilidad de bajar al agua para descansar en las orillas de una poza.

En el Río Isuala

En el Río Isuala.
Robert disfruta de esta bonita poza cerca del molino.

El Molino de Las Bellostas:

El Molino de Las Bellostas

El Molino de Las Bellostas.

Se trata de una arquitectura extraordinaria en comparación a los de los pueblos vecinos y de hecho hay muchas curiosidades para explorar:

Los rastros de la antigua presa se encuentran bastante lejos, río arriba. Si hemos sido atentos, nos habremos fijado en una fila de agujeros tallados en la roca después de una poza donde el río describe un giro de 90º.

La acequia que habremos usado como camino desde allí.

El pozo, el edificio…

Otra vez tengo que advertir al lector del libro “La montaña olvidada” de Arturo González donde se encuentran muchas informaciones sobre el molino en las últimas paginas.

Retorno

Buscamos una pista en el sur del molino que nos llevará en menos que 3min al puente donde hemos aparcado el coche.

Un Inmenso quejigo hueco

Un inmenso quejigo hueco.
Se encuentra en el borde de los campos al oeste de la Pardina Albás.

Al Pico Fragineto por la Ronera

Las Gargantas de Fabana

Las Gargantas de Fabana.
Sua y Robert en el tramo de la excursión más atractivo para ellos.

La Ronera es la cresta que une el Cuello Lizana con el Puerto de Petreñales, con la Punta del Corcurezo en el norte y el Pico Fragineto en el margen sur como puntos más elevados. Separa las aguas del Guatizalema de las del Calcón (cuenca del Alcanadre) y destaca con muy buenas vistas sobre estas dos zonas. Además se abren las vistas hacia las cumbres de Guara y el Pirineo que, en conjunto con las atracciones del entorno cercano, es motivo suficiente para iniciar esta larga marcha.

Ficha RoneraEl sendero nos llevará en la primera parte por las Gargantas de Fabana que será el clímax de la excursión para el perro, dado que el agua está presente allí durante todo el año. Él disfrutará de este tramo como nosotros de las vistas más adelante en la Ronera que es un terreno seco y kárstico.

La Ronera hacia el Pico Fragineto

La Ronera hacia el Pico Fragineto.
Las nubes y la niebla impiden que veamos lo que hay  a nuestro alrededor, por no hablar del Pirineo. Sua y yo estamos caminado, Laura Lopez Terceño tomó la foto.

Para no perder estos baños refrescantes para nuestro amigo de cuatro patas en la ida y vuelta, no recomiendo la variante por el Pico de Mondinero, una zona también bonita, pero áspera y seca. Dicha variante describe Juanjo Alonso en su libro “Excursiones en la sierra y cañones de Guara”. En mi opinión encontramos la mejor descripción en el libro mencionado en la ficha de Oscar Bailarín.

Puntos conflictivos:

Sólo en el tramo entre el Fragineto y el Cuello Lizana tenemos que prestar mucha atención a los hitos y las balizas, para no tener que trepar por sitios complicados. Por todos modos, este tramo es el más expuesto y exigente. Tendremos que superar algún paso de I.

Vistas hacia el sur desde la Ronera

Vistas hacia el sur desde la Ronera.

El sentido de la excursión:

Realizar esta circular por los dos sentidos es valido. Sin embargo me parece más acertado subir al Pico Fragineto por el Cuello Lizana, ya que superamos de este modo la parte más crítica en ascensión – más seguro – y en la bajada el largo tramo entre el Puerto de Petreñales y  las Gargantas de Fabana parecerá más corto y será más divertido.

La solitaria Ermita de la Virgen de Fabana

La solitaria Ermita de la Virgen de Fabana.
Con las vistas al Embalse y Tozal de Guara es la primera atracción de la ruta.

La Peña Amán

El Salto de Roldán

El Salto de Roldán al fondo.
En el soleado camino Robert busca la sombra en los rincones donde hay buenas vistas a estos dos moldes de conglomerado.

Como su gemela, la Peña San Miguel, se trata de un pico llamativo para una excursión de media jornada. En su cima no se encuentran ruinas, ya que la plataforma cimera no ofrece suficiente espacio para unas edificaciones como las que se encuentran en el otro lado del Río Flumen, pero encontraremos paz y silencio, dado que la ascensión implica una caminata de casi dos horas y eso espanta a la gente que prefiere llegar en coche a los objetivos de sus excursiones.

Ficha Peña AmánLas vistas y el entorno son iguales de espectaculares y, al contrario que la peña gemela, el perro puede llegar a la penúltima plataforma, muy cerca de la cima. La última se logra por unas clavijas expuestas que superan un escalón de unos 4m. Mientras hacemos cima, el perro puede esperar a pie de dichas clavijas y después podremos tomar el almuerzo con él más abajo en una de las cornisas accesibles, donde las vistas nos dejarán también con boca abierta (evidentemente no mientras comemos).

El Salto de Roldán

El Salto de Roldán.
Las vistas desde la cornisa donde suelo tomar el almuerzo – un panorama inmejorable y con la compañía de mi perro y los buitres, nada más.

La senda hacia la cima es clara y bonita, con el objetivo casi siempre delante. En primavera podemos encontrar agua para nuestro amigo de cuatro patas en un riachuelo afluente del Barranco San Martín, cerca del coche, y en el manantial de la Fuendibién, situado más o menos en la mitad del ascenso. En verano se secan los barrancos y dicho manantial se reduce en unos charcos de barro, donde el perro puede más bien ensuciarse, en vez de refrescarse, pero menos es nada.

El balcón de la cara sur

El balcón de la cara sur

El balcón de la cara sur. El bloque que inicia la cornisa en primer plano y la Hoya de Huesca al fondo.

Después de haber pasado de nuevo el paso de I en la bajada y antes de seguir por las lazadas del camino hacia el collado, podemos desviarnos por la derecha y visitar un lugar singular en la cara sur de la peña.

Sólo debemos seguir una tímida trocha que sigue en horizontal por una faja por el este del molde. Esta faja se estrecha según avanzamos, pero la senda tiene continuidad hasta un mirador natural colgado sobre la Hoya de Huesca. Es la primera cornisa que interrumpe la verticalidad de la Peña Amán y inicia el sistema de panzas que forma la cumbre. Está visible desde lejos por un gran bloque desprendido que marca su inicio. Ya cerca de él, la senda cruza una canal donde la trocha queda tapada por el boj y se acerca bastante a los acantilados. ¡Cuidado en este punto!

Una vez pasado el bloque nos podemos acomodar en la cornisa y disfrutar del vacío, del vuelo de los buitres, de la soledad y de las buenas vistas a la capital.

La Peña San Miguel y el Fraile

La Peña San Miguel y el Fraile.
Se divisan 2 de los objetivos descritos en la entrada “La Peña San Miguel“:
– La cornisa que tiene continuidad es la que arranca en un pequeño campo en la cara sur (izquierda) de la peña.
– Detrás de la peña, donde la pista pasa por el resalte rocoso en la izquierda de la foto se encuentra el mirador.

La Peña San Miguel

La Peña San Miguel

La Peña San Miguel.
En el sistema de cornisas que rodea la peña Robert me indica el camino.

Por las instalaciones de escaleras y clavijas que abren el paso a la cima, las ruinas árabes, su cercanía de Huesca, su fácil alcance con el coche y por su extraña belleza la Peña San Miguel fue siempre un objetivo solicitado de los excursionistas. El perro no llegará a la cima, ya que su alcance obliga a superar varias vertiginosas escaleras de metal y algunas clavijas, pero podemos completar una media jornada con tres otros objetivos que nos asombrarán tanto como la cima.

Ficha Peña San Miguel

1. El Mirador del Salto de Roldán

Siguiendo por la pista podemos alcanzar a pie en pocos minutos un mirador que ofrece una buena perspectiva del conjunto del Salto de Roldán y de los acantilados de Cienfuens. Como la pista está restringida no habrá mucho trafico.

2. El cauce del Río Flumen

Desde el mismo aparcamiento en el Collado de San Miguel baja por la vertiente norte una pista que se convierte en seguida en una senda. Esta nos llevará a las ruinas y los Campos de Santolarieta. Próxima a estos se encuentra el Manantial de los Lavallos. Podemos acercarnos a la fuente por una corta senda a mano derecha. Ahora nos separa sólo poca distancia del mismo lecho del río. En una bifurcación podemos seguir por el ramal izquierdo para llegar a la pasarela del camino que asciende por la cara norte de la Peña Amán o por el otro que nos llevará a la pasarela de piedras del camino que se introduce a las Palomeras del Flumen.

El retorno al collado puede ser muy caluroso, si elegimos mal la hora y eso podrá pasar fácilmente, dado que en el fondo del valle el sol se va pronto y nos da una sensación de frío que no es verdadera en la subida. Por eso está bien que sepamos donde se halla la fuente.

Si queremos realizar una marcha más seria y larga podemos optar por la ruta de la Bozosa de San Miguel. Esta tiene su propia entrada en el blog.

El Río Flumen

El Río Flumen.
El típico color verde intenso del Flumen en esta zona invita a tomar un baño. Lo que nos se ve en la foto son las inmensas paredes que bajan del Fraile y la Peña Amán a las orillas – Robert las está admirando… ¿o son los buitres los que le llaman la atención?

3. La vuelta a la Peña San Miguel

Esta muy bien descrito en el mencionado libro de Enrique Salamero.

La ruta no es apta para seres que sufren vértigo, pero en ningún momento tenemos que trepar o escalar. Si se evaluase sólo el camino y la traza que se pisa y no se concentrase en el abismo que está cerca y tan presente, se podría decir que es una senda que carece complicaciones. En la parte más estrecha se encuentran los anclajes para montar un pasa manos, aunque no hay ninguna instalación permanente. El último tramo, en la cara norte el camino está algo vestido.

Sea como fuere, las vistas a la Peña Amán y el Fraile, la roca, los buitres y la impresión de la verticalidad hacen que esta vuelta será inolvidable y nos dejará con la boca abierta.

Las Palomeras del Flumen

Las Palomeras del Flumen desde la cornisa que rodea la Peña Amán.
El abismo desde la cornisa impresiona.

San Martín de la Val d’Onsera

Los Paredones que se caen al Barranco de San Martín

Los paredones que caen al Barranco de San Martín.
Vista desde el Collado de San Salvador.

Paseo muy entretenido y bonito. Normalmente se encuentra agua en la Puerta del Cierzo y en la misma ermita, incluso en verano.

Ficha San Martín de la Val d'Onsera

Puntos conflictivos:

El Paso de la Viñeta

Raúl en el Paso de la Viñeta.

El puente de troncos en el Paso de la Viñeta

El puente de troncos en el Paso de la Viñeta.

El Paso de la Viñeta:

No resultaba difícil para Robert, pero hay que tratarle con respeto. Todo el tramo es expuesto, excavado en las paredes de Conglomerado y asegurado con sirgas (que no dan una imagen de seguridad). Sobre todo hay un tipo de puente, hecho de troncos, que salva un barranquillo y que puede dar miedo al perro (Robert saltaba encima).

Por todos modos se puede evitar el paso eligiendo la Senda de los Burros que carece de tramos expuestos. Por esta vía hay que echar 30min más a la excursión.

La bajada desde el Collado de San Salvador al barranco está menos expuesto y tiene instalado unas sirgas nuevas (que dan mucha, mucha imagen de seguridad).

San Martín de la Val d'Onsera

San Martín de la Val d’Onsera.
El paraje que se me presentó cuando levanté la vista del bocadillo…

Paseo por las praderas del joven Alcanadre

Robert en el joven Alcanadre

Robert en el joven Alcanadre.
Sólo tiene interés por el bocadillo que llevo.

Con este paseo rendimos homenaje al río más importante que pasa por la Sierra de Guara. En la zona cerca del Puerto de Serrablo no es nada más que un arroyo y no parece nada al Alcanadre que conocemos de las zonas más al sur como Tamara o San Martín.

El mismo nacimiento del Alcanadre está aún más en el norte, en la Sierra del Galardón, y es digno de visitar también. No obstante, la subida hacía la Mallatas del Alcanadre es muy caluroso y por un terreno cubierto de Erizón. Por eso lo he descartado en el blog.

Nuestro paseo nos llevó por praderas interminables, suaves y atípicas para Guara en las orillas del río hasta tropezar con las primeras pozas salvajes que forma el protagonista. Encima visitamos un pueblo abandonado, una ermita, un molino y una pardina, todos en ruinas.

No extraña que la gente de los pueblos vecinos use estos prados para el ganado durante el verano. Por eso hacemos bien en elegir una fecha fuera de esta época. Preparamos la mochila, la correa y un poco de agua, y gozamos con nuestro perro de los prados y las pozas.

Ficha Joven Alcanadre

Tiempo:

 Desde el coche a la Pardina de Matidero: 30min.

Hasta el puente derruido: otros 30min.

Hasta las primeras pozas: 0tros 20min.

La subida a la Virgen de los Palacios: 15min.

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Total: irrelevante, 4h, media jornada

Aparcamiento:

La carretera de la Guargera A-1604 cruza entre los km 31 y 32 el Alcanadre. Justo antes del puente hay una explanada a mano izquierda.

Acceso:

Cruzamos la carretera y el campo a lado. En la esquina izquierda del campo, cerca del río arranca el camino.

Nuestro guía por todo el paseo es el mismo río. Siempre debemos ser conciente de su curso. Hay innumerables sendas, caminos e incluso pistas por los prados en los dos lados del río que llevan a sitios desconocidos. Encontraremos varios vados que se pueden confundir. Además hay que estar atento y distinguir el Alcanadre de sus afluentes que en primavera también llevan agua.

La ruta siguiente se debe ver como una sugerencia, por que el camino que tomamos finalmente elijaremos en función de equivocar los lugares donde se encuentra el ganado para molestarle lo menos posible.

La Pardina de Matidero

La Pardina de Matidero.
Robert está disfrutando en los amplios prados.

El camino nos lleva por un bosque a un primer prado. Si nos fijamos en la otra orilla, vemos la pista que lleva directamente al pueblo Matidero. Eso deberíamos memorizar, porque esta pista nos puede servir de retorno. Seguimos por la orilla derecha, pasamos otro tramo de bosque y más prados. Pronto nos encontramos con unas ruinas en el borde de un inmenso campo: La Pardina de Matidero.

Seguimos por el camino que traspasa todo el campo de la pardina y nos lleva a una zona más húmeda. Es un buen momento para cruzar el río y seguir por las sendas en la otra orilla.  En estos prados podemos ver en una colina a mano izquierda la silueta de Matidero. Si queremos podemos subir desde aquí por una senda obvia.

Matidero:

El pueblo no esta abandonado de todo y se ven varias reformas. Podemos inspeccionar la iglesia, el edificio de la escuela (Los niños de Bibán iban por los caminos de nuestra ruta a la escuela de Matidero.) y el impresionante olmo muerto.

Continuando río abajo, la senda se convierte en pista y llegamos a un primer salto de agua más importante. El lugar es bonito, invita a descansar en el banco de piedras bajo el árbol y nos sirve también como referencia inconfundible.

Más adelante hay un vado más significativo donde se adivinan los restos de un puente, pues vemos una placa de cemento en la orilla opuesta. También encontramos de pronto unas balizas verdes que señalizan algún tipo de recorrido. Seguimos por la orilla izquierda hasta cruzamos un barranco que desemboca en el Alcanadre: el Barranco dela Virgen. Cruzando el barranco llegamos a un cruce de pistas que es para nosotros un punto importante porque se hallan la ermita y el molino muy cerca.

La Virgen de los Palacios:

La Ermita Virgen de los Palacios

La Ermita Virgen de los Palacios.

La pista que sube por el barranco a mano izquierda nos lleva a las ruinas de la ermita que asombra por su tamaño. Parece que era en su tiempo un centro religioso importante. Por su ubicación en un campo a lado del barranco da una impresión salvaje y romántica.

La pista que sigue en la orilla izquierda del Alcanadre está bloqueada por árboles caídos. Por eso cambiamos la orilla y buscamos enfrente de la desembocadura los restos del Molino de Matidero, que se esconden allí.

El Molino de Matidero:

Sólo queda la bóveda de píe. A mano izquierda de las ruinas encontramos una muela partida. En este punto arrancan dos caminos.

El más marcado sigue por la orilla y el menos marcado sube por la ladera. Cómo el primero se pierde a poca distancia, cogemos el que sube y da acceso a la pista que está a pocos metros encima de nosotros. Cuando la pista gira a la derecha para superar un afluente, bajamos por los campos debajo de nosotros y llegamos fácilmente a la primera poza de verdad del Alcanadre.

Las primeras pozas:

Ahora podemos descansar en unas de las rocas planas a lado de la poza y disfrutar de un baño. El siguiente tramo del río es una secuencia de pozas de considerable tamaño. Si nos antoje, podemos bajar por el lecho del río, o mejor, por un camino en la orilla derecha que salva las pozas y los saltos.

Las primeras pozas del Alcanadre

Las primeras pozas del Alcanadre

Otro bonito camino que conecta todos los tramos y pueblos del Alcanadre hasta Barra, recorre por lo alto a nuestra derecha y baja después de la zona de las pozas para cruzar el cauce y alcanzar el pueblo Bibán. Es una buena opción para volver, si hemos bajado todo este tramo por el río. Este camino se une con la pista que hemos dejado para bajar a la poza justo en el barranquillo que desemboca a nuestra derecha.

La subida al bonito pueblo de Bibán dejé para otro día, aunque es fácilmente factible, pero mejor que lo dejamos para unos bonitos paseos desde Bara, como él por el recorrido S12.

Retorno:

Intentamos volver por la misma ruta.

Poza entre Matidero y Bibán

Poza entre Matidero y Bibán.

Morcat y el Cañón de Sieste

La Poza Chinchirigoy

Robert en la Poza Chinchirigoy.

Mapa Sieste

Recorte del Mapa Sigpac.

Como el Río Sieste entrega sus aguas al Río Ara y está escondido en el noreste de Guara, fue ignorado constantemente, si se habló del entorno de Guara. Eso es un error, porque se trata de un oasis maravilloso que encontramos entre las áridas tierras de esta sierra, justo debajo de El Pueyo de Morcat.

El Barranco Fondo y San Martín son las raíces del Río Sieste y los tres forman pozas, toboganes y cascadas espectaculares en el tramo que vamos a visitar. Morcat es un bonito pueblo abandonado, ubicado en una loma de la cabecera del barranco que revela unas impresionantes vistas sobre el Pirineo.

Ficha Sieste

Tiempo:

Del coche a Morcat: 1h.

De Morcat a San Velián: 30min.

De San Velián hasta el río: 30min.

Por el río hasta el Coñolmundo: irrelevante

Del Coñolmundo hasta su cabecera: 1h

De la cabecera hasta el coche: 1h 30

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Total: irrelevante, 5h 30, jornada completa

Aparcamiento:

En la carretera desde el Puerto Serrablo a El Pueyo de Morcat nace una pista en el km 2,9 a mano izquierda antes de llegar al pueblo. Hay una explanada y un cartel indicativo al principio de la misma.

Acceso:

Andamos una media hora por la pista indicada hasta que encontramos una bonita borda a mano derecha.

Hay otro acceso fácil y más rápido por Boltaña y el Valle de Sieste.

La Carrasca de Morcat:

La Carrasca de Morcat

La Carrasca de Morcat.

Mientras nos hemos acercado a la borda, hemos visto ya un pinar de repoblación al lado derecho de la pista y en su otro extremo una copa gigantesca de una carrasca. Ahora podemos traspasar en sólo 10min este bosquecillo de manera obvia y fácil para encontrar la carrasca monumental de Morcat.

De nuevo en la pista, un poco más delante de la borda se desvía un sendero balizado a mano derecha que gana suavemente altura y nos lleva directamente a nuestro segundo objetivo: el pueblo abandonado de Morcat.

Morcat

Morcat.
Al fondo (izquierda a derecha): El Macizo del Perdido, la Sierra de las Tucas, la Punta Fulsa y Suelsa, la Bachimala, el Bocolón, Espadas, la Peña Montanesa y la Cotiella)

Morcat:

Morcat

La Torre del templo de Morcat.

Las ruinas de sus casas están ubicadas en una loma herbosa con buenas vistas hacia el norte. Desde la Collarada hasta la Cotiella, tenemos una buena selección panorámica de casi todo el Pirineo Aragonés delante de nosotros. Encima del pueblo divisamos en la cima un viejo castillo. Por el antiguo camino, ya perdido, podemos subir para contemplar los restos de sus muros. En el pueblo se hallan, entre muchas más curiosidades, 2 pozos. Uno de ellos se esconde curiosamente en una pequeña habitación dentro de la iglesia.

La Fuente de Morcat

La Fuente de Morcat.

Seguimos por una pista que arranca cerca de la iglesia y baja en serpentinas por la loma. Pronto pasamos por la bonita fuente abovedada y más adelante llegamos a un cruce donde encontramos de nuevo la pista que hemos dejado antes. Allí tenemos la posibilidad de bajar ya directamente al río (tomando la pista a mano izquierda y desviándose un poco más adelante por una senda indicada como “Pozas de Sieste”), pero elegimos una senda que nos lleva en apenas 20min a San Velián.

San Velián:
Las Vistas desde San Velián sobre el Río Sieste

Las Vistas desde San Velián sobre el Río Sieste.

Esta pequeña aldea no está abandonada de todo, aún se resiste de ser olvidada. En el otro extremo del pueblo hay una pista que sube desde el Valle de Sieste. Las vistas también son buenas, y la primera vez podemos contemplar una pequeña parte del oasis que nos está esperando abajo en el valle: las pozas y toboganes del Cañón de Sieste.

Si veríamos las pozas secas o estancadas, sería mejor darse la vuelta en este punto y dejar la excursión para otro día.

Volvemos a la entrada del pueblo y bajamos a las pozas de Sieste, como indica un cartel. En un primer desvío tomamos el sendero a mano izquierda y pronto topamos con la fuente represada de San Velián. Seguimos por el sendero que baja ahora más decidido y se une con el otro que arranca en el la pista anteriormente mencionada. El camino nos deja justo en la preciosa zona de las pozas que hemos visto desde el pueblo y nos podemos aprovechar de ellas con un primer baño. Como esta zona del río es fácilmente accesible desde Sieste, encontraremos gente, incluso en primavera, y perderemos la sensación de aislamiento que hemos tenido en la ruta hasta ahora.

Seguimos por el lecho río arriba, usando los ramales de sendas en las orillas, o, más rápido, por el mismo lecho, si aceptamos que nos mojemos hasta los tobillos. Pasamos por una toma de agua y una zona de menor interés hasta el barranco se estrecha un poco. Allí pasamos por una visera encima de la orilla izquierda que ubica una pequeña poza. A poca distancia de la visera llegamos a un tobogán donde el río describe una zeta. En este punto tenemos que prestar atención para encontrar los hitos que marcan una senda que sube en la orilla derecha (nuestra izquierda) por el bosque. En seguida podemos bajar de nuevo al lecho por un desvío a nuestra derecha. Si remontamos el barranco unos 100m más, llegamos a una de las pozas más bonitas de toda la Sierra.

La Poza Chinchirigoy:

La Poza Chinchirigoy en invierno

La Poza Chinchirigoy en invierno

Una parte de esta poza está cubierta de una cueva y el agua cae por varios chorros y escalones a la misma, es verde, cristalina y suficiente profunda para nadar cómodamente – un sitio de cine.

Para seguir nuestra ruta río arriba tenemos que retroceder a la senda y tomar en el desvío el ramal que sube. La senda nos deja en la cabecera de la cascada de la Poza Chinchirigoy que coincide con la desembocadura del Barranco Fondo. Subimos un poco más por el amplio cauce del Barranco San Martín, él que baja a nuestra izquierda, y nos quedaremos boca abierta de asombro cuando descubrimos la cascada que nos espera a apenas 100m de distancia. Un salto de tal tamaño y belleza no hemos esperado.

El Chorro del Coñolmundo:

Debajo del Conolmundo

En la cueva del Conolmundo.

Por este inmenso salto el agua cae más que 50m en dos escalones a una bonita poza. El nombre original de la cascada es “Cascada del Confesionario”, pero no se puede negar que su nombre moderno le pega mejor.  Nos podemos introducir en una cueva detrás de la cascada y buscar la subida a la cabecera de la última cascada con la ayuda de una cadena – el inicio de la Via Ferrata (trepada de II), mientras el perro nos espere abajo.

Para continuar y explorar la zona encima del salto, tenemos que volver a la desembocadura del Barranco Fondo. Justo allí encontramos un hito en la orilla izquierda que marca el inicio de una pequeña senda que remonta dicho barranco a media ladera. Desde el principio gana altura describiendo algún zigzag, y nos permite ver el Coñolmundo de otra perspectiva. Como es poco transitada y marcada, tenemos que prestar atención a los hitos y la dirección principal. Después de superar unos resaltes de roca, nos deposita encima de un bonito circo. El agua cae unos 20m a una poza en un llano donde se distinguen todavía los antiguos campos cultivados.

El Barranco Fondo:

Barranco Fondo

Barranco Fondo.
Curiosas cuevas en un recinto.

Si queremos bajar a la poza y los campos, tenemos que volver por la senda y buscar un camino obvio de acceso al circo. Esta bajada está invadida por la vegetación, pero todavía se puede bajar sin demasiadas molestias. Abajo encontramos, aparte de los campos perdidos, la bonita poza y la cascada, unas curiosas cuevas dentro de un recinto que era un refugio para el ganado y los pastores desde hace tiempo. Cerca de la poza hay un conjunto de piedras que forma cuatro sillas y una mesa. Como el circo es muy idílico y solitario, podemos aprovechar este sitio para descansar cómodamente.

Desde la cabecera seguimos por la senda en la otra vertiente del valle. Muy pronto llegamos a un mirador que se encuentra encima de la confluencia del Barranco Fondo y el Cañón San Martín. Tenemos la poza de la visera, la Poza Chinchirigoy y el Chorro del Coñolmundo debajo de nosotros y en la colina en la vertiente a mano derecha distinguimos a las casas de San Velián. La senda discurre ahora por el valle del Río Sieste y se va acercando más y más a su lecho lo que pisamos finalmente sin ninguna dificultad unos 100m encima del Chorro del Coñolmundo.

La cabecera:

La Cabecera del Coñolmundo

La cabecera del Coñolmundo.

Lo primero que encontramos en el lecho ancho hacia la cascada es una bonita marmita que invita bañarse. La morfología del lecho de roca lisa facilita la búsqueda de un rincón, donde podemos tomar el sol o sestear en la sombra. En la orilla izquierda encontramos una fuente con agua buena y fresca. Por eso, este sitio es un buen lugar para descansar y esperar hasta que se vaya el calor del día para que podremos volver al coche cómodamente por un terreno mucho más seco.

Si queremos, podemos bajar por el lecho hasta llegar, sin problemas, al salto. Con un poco de prudencia podemos, incluso, destrepar hasta el arbusto del Coñolmundo.

Retorno:

Justo donde hemos pisado el lecho vemos en el otro lado del río, la orilla derecha, un hito y una marca de color amarillo en un árbol. Allí arranca el camino, que nos lleva otra vez a la pista de acceso. Los primeros metros son un poco confusos pero, si prestamos atención encontraremos las marcas amarillas y los hitos que nos guían en zigzag por la ladera hasta una collada. La senda es tímida y poco frecuentada, pero marcada y libre de vegetación en todo su recorrido, gracias a los cazadores y guardabosques. En la collada gozaremos de nuevo de buenas vistas a los Pirineos, pero nos concentramos a las marcas e hitos para no perder la senda que es mucho más difícil de averiguar en este último tramo. Desde el collado seguimos derecho por arriba entre pinos de repoblación hasta topar con la pista en un poco más de una media hora. Giramos a la derecha y la seguimos hasta regresar al coche.

La Borda cerca de la Carrasca de Morcat

La Borda cerca de la Carrasca de Morcat.
Robert está buscando la sombra y la frescura.