Visita al Cañón del Formiga

El Río Formiga

El Río Formiga.
Robert contempla la cascada, el ultimo destrepe del barranco.

El Formiga se ha convertido en el barranco más popular de la Sierra, pues tiene todo lo que desea un barranquista principiante  un caudal poco peligroso y un acceso corto y bonito. Nosotros podemos ver algunas de las maravillas de este cañón en forma de un paseo corto, sin tener que usar una cuerda, ni el neopreno.

Importante:

Recorte del Mapa Alpina

Recorte del Mapa Alpina

Para disfrutar del paraje tranquilamente debemos elegir una fecha y/o una hora, fuera de la temporada alta cuando no hay muchos grupos de barranquistas. Aún así, encontraremos algunos, pero por lo menos evitamos las conglomeraciones de gente en estas fechas. (Un amigo mío se ha encontrado con casi 200 personas una tarde en junio, haciendo el barranco. Este número nos da una idea de la cantidad de gente que pasan por el barranco cada día en verano.) Una buena hora fuera de los horarios de las empresas de guías sería la madrugada, pues por la mañana el sol juega con colores en la cascada y el estrecho, o antes del anochecer, como ilumina la cueva de una manera espectacular.

La ruta del paseo que presenta el blog dibuja una estrella. Vamos a hacer campo base en una poza, y desde allí podemos visitar a tres parajes singulares cercanas. No nos hace falta mucha preparación, a parte de agua y la correa, y vamos a descubrir, porque se ha hecho este cañón tan famoso.

Ficha Formiga

Tiempo:

 Hasta la poza base: 20min.

Desde la poza hasta la cascada: 15min

Hasta la Cueva de las Polverosas: 20min.

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Total: irrelevante, 2h 30, media jornada

Aparcamiento:

En la Carretera A-1227 entre Panzano y Bastarás hay una explanada justo en el puente sobre el Formiga.

Acceso:

Cogemos el camino tal como nos indican los carteles. Por un pinar de replantación llegamos en seguida a la poza base.

Antes de llegar allí, cruzamos un barranquillo. Si este lleva agua, podemos subir unos 10m por él y coger agua de una fuente que encontramos escondido a mano izquierda.

La poza y su entrono invitan a bañarse y tomar el sol. Por la orilla izquierda siguen dos caminos: uno recorre el cauce y el otro remonta la ladera.

El Cañón del Formiga:

La poza base en el Formiga

La poza base en el Formiga.

Si cogemos el primero camino, el que sirve  de retorno para los barranquistas, nos llevara río arriba hasta una zona, donde se estrecha cañoncito, y el río toma cada vez más forma de un barranco. El camino desaparece y nos obliga avanzar por el lecho. Si seguimos nos mojamos los píes. Al fin el Formiga se convierte en un verdadero barranco y nos asombra con una cascada que se cae por un agujero delante de nosotros. En las paredes de la sala vemos montones de piedras, que convierten el sitio en un “templo pagano”. Se trata de una costumbre moderna de los barranquistas que descendieron el cañón sano y salvo.

La bonita sala antes de llegar a la cascada del Formiga

La bonita sala antes de llegar a la cascada.

En esta zona podemos trepar en la orilla izquierda (nuestra derecha) por un paso obvio y fácil para superarla la cascada. Nos da acceso a una zona superior y muy bonita de dos “piscinas” abajo de una pequeña cascada.

Pozas en el Formiga

Pozas en el Formiga.

La Cueva de las Polverosas:

La Cueva de las Polverosas

La Cueva de las Polverosas encima del barranco.

Desde la poza base tomamos el caluroso camino que remonta la ladera y nos lleva en breve a esta cueva colgada sobre el cañón, que impresiona por su tamaño, las vistas y las edificaciones rurales que narran de su uso pastoril: encontraremos muros de protección, una caseta y un coral ubicado dentro del abrigo.

Desaconsejo seguir por el camino hacia el sur porque nos llevaría a una cornisa estrecha justo encima del barranco, donde tenemos que prestar mucha atención a no tirar piedras con nuestros pasos, pues justo allí puede estar gente descendiendo por el barranco. Como el perro tira piedras sin control, seria mejor que no pase más allá de la cueva. Por todos modos, la senda lleva sólo a una instalación de un rápel para bajar al cauce del río.

La pasarela:

El últimos rápel del Formiga desde la pasarela

El últimos rápel del Formiga desde la pasarela.

Volviendo de la cueva buscamos una senda que se desvía a mano derecha hacia abajo. En un instante nos lleva en zigzag a un pequeño puente que está justo encima de una cascada y es un mirador de la atracción principal del descenso del Formiga. La cascada se cae 7m a un estrecho. Los barranquistas la bajan con un rápel, o opcional con un salto. Debajo del chorro de agua se esconde una curiosa gruta, que queda invisible para nosotros. También podemos bajar con cuidado hasta el agua en este lugar, para que se refresque el perro. Si seguiríamos por la otra vertiente, la senda nos llevaría tras pasar todo el desnivel de la loma a unos campos cultivos.

La Cueva de las Polverosas

La Cueva de las Polverosas desde la otra vertiente.

San Martín de la Val d’Onsera

Los Paredones que se caen al Barranco de San Martín

Los paredones que caen al Barranco de San Martín.
Vista desde el Collado de San Salvador.

Paseo muy entretenido y bonito. Normalmente se encuentra agua en la Puerta del Cierzo y en la misma ermita, incluso en verano.

Ficha San Martín de la Val d'Onsera

Puntos conflictivos:

El Paso de la Viñeta

Raúl en el Paso de la Viñeta.

El puente de troncos en el Paso de la Viñeta

El puente de troncos en el Paso de la Viñeta.

El Paso de la Viñeta:

No resultaba difícil para Robert, pero hay que tratarle con respeto. Todo el tramo es expuesto, excavado en las paredes de Conglomerado y asegurado con sirgas (que no dan una imagen de seguridad). Sobre todo hay un tipo de puente, hecho de troncos, que salva un barranquillo y que puede dar miedo al perro (Robert saltaba encima).

Por todos modos se puede evitar el paso eligiendo la Senda de los Burros que carece de tramos expuestos. Por esta vía hay que echar 30min más a la excursión.

La bajada desde el Collado de San Salvador al barranco está menos expuesto y tiene instalado unas sirgas nuevas (que dan mucha, mucha imagen de seguridad).

San Martín de la Val d'Onsera

San Martín de la Val d’Onsera.
El paraje que se me presentó cuando levanté la vista del bocadillo…

Gymkana por la Cabecera del Vero

El Desfiladero de Lecina

El Desfiladero de Lecina.
Robert, pensativo, en la presa del molino.

El Río Vero forma desde la Fuente Lecina hasta la entrada a los Oscuros un cañón que se puede recorrer en ambos direcciones sin dificultad. Las innumerables pozas rodeadas por campos y árboles aseguran que el perro y el amo se divierten durante toda la excursión.

Recorte del Mapa Alpina

Recorte del Mapa Alpina

A lo largo del canon encontraremos varios rincones extraordinarios que se esconden de los caminantes como tesoros. Visitando estos tesoros naturales durante un paseo entre el agua refrescante y las paredes agujerados que rodean el río, es el principal objetivo de este paseo.

Sólo nos hace falta coger agua, el mapa, el almuerzo y la correa, introducirnos en el canon y dejarnos llevar por una gymkana diseñada por la misma naturaleza.

Ficha Gincana por el VeroTiempo:

Considerándola como un paseo con un aspecto de gymkana, el tiempo es irrelevante. Pasaremos un medio día de paseo sin prisas. Sólo apunto los detalles para el modo circular:

Salida del canon hasta el cruce de las pistas: 45min

Del cruce hasta el coche: 40min.

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Total: irrelevante, 4h, media jornada

Aparcamiento:

Hay una explanada grande a la izquierda con paneles informativos y merendero en la carretera A-2205 (Colungo – Arcusa) entre los km16 y 17. Como está cerca del río este aparcamiento es el más aconsejable.

Acceso:

Desde el parking bajamos directamente al río. Así llegamos a una pequeña presa que sirve también de puente. La Fuente Lecina – nuestra limitación hacia el norte – está a pocos metros río arriba y la entrada a los Oscuros del Vero, la Gorga Negra – nuestra limitación hacia el sur – está a una distancia de casi 2 km río abajo al sur.

Si avanzamos por el cauce del Vero, no hay pérdida. Podemos ir por el mismo lecho del río, mojando nos hasta la cintura, o, mas bien, por caminos que recorren el fondo del canon, mojándonos solo los pies. Cerca de la presa del acceso, que hemos cruzado en el principio, nace un PR que salva los primeros estrechos por encima de las paredes de la orilla derecha para después bajar otra vez al lecho, cruzar el río varias veces y terminar al fin en la Ermita San Martín.

Típico paisaje del Vero

Típico paisaje del Vero.
Pozas, playas de piedra, paredes, bosques y cuevas.

Los límites de nuestro paseo son rincones singulares, que no podríamos pasar sin darnos cuenta:

La Fuente Lecina:

Esta fuente da luz a las aguas del Río Vero, las cuales corren bajo tierra hasta entonces. Por eso, el lecho encima de la fuente está normalmente seco. El manantial se encuentra debajo de unos chopos cerca de la presa del acceso y forma un rincón idílico.

El Pozo Negro:

Así se llama la badina a la cual se considera como la entrada a los Oscuros del Río Vero. Esta poza estrecha y profunda siempre lleva agua fría y es el primer trámite, que nos impide el paso a pie. Si cruzaríamos la poza nadando, llegaríamos a más pozas y saltos de agua, donde el avance resulta cada vez más difícil.

Empezamos a buscar los tesoros más fáciles, como se encuentran a sólo 10min o menos del río:

El Molino de Lecina:

El Molino de Lecina

El Molino de Lecina.

Cerca del puente pasamos por la presa vieja del molino, que forma una poza grande y bonita. El edificio del molino está en ruinas, pero todavía es pintoresco. Se puede todavía adivinar la toma de agua y el pozo. Encima del molino vemos la casa del molinero pegada a la pared y cerca de ella se halla un covacho amurallado que sirvió de refugio. Considerando el número y tamaño de los edificios, se nota que se trataba de un molino importante en su tiempo. La toma de luz en la pared y los viejos alambres colgados son los testigos que el molino funcionaba también como una mini-central. Un cambio de beneficios de la misma instalación que se puede observar en varios de los molinos en Aragón.

El Baranco Argatín:

Entre el molino y la presa se encuentra la desembocadura del Barranco Argatín. En su último tramo surge agua por la pared, lo que nos puede servir para llenar la cantimplora con agua fresca.

La sala del Cruciacha:

El Barranco Basender, afluente seco al Vero por la derecha, forma con el último salto esta bonita sala.

El Barranco Portiacha:

El último salto del Portiacha

El último salto del Portiacha.

Justo enfrente de la sala del Basender desemboca el Barranco Portiacha al Vero. Un pequeño camino escondido sube al último salto del barranco, un circo rocoso y espectacular de 35m de altura. Normalmente no baja agua por el barranco, pero ya el circo seco, sin cascada, impresiona.

La Ermita San Miguel:

Bajo las paredes del Cañón de la Choca, afluente al Vero por la derecha, se encuentra esta pequeña ermita. Desde la ermita podemos llegar por una senda a una fuente.

Nos quedan dos tesoros más alejados y más difíciles de encontrar:

El Abrigo del Gallinero:

En la región del Canon del Vero todas las cuevas que albergan pinturas rupestres están tapadas con rejas. En algunas se tiene que acercar por una escalera de hierro para ver las pinturas lo que puede dar miedo a gente que sufren vértigo. Por todas maneras, los perros no pueden pasar por estas escaleras, pero como el amo no se aleja mucho, no habrá problemas, si el perro espera al pie de la escalera. En verano se organizan visitas guiadas. Más detalles acerca de estas visitas dar la información turística de Alquézar.

De la ermita río arriba, cruzando el río dos veces, el terreno forma terrazas en la orilla derecha, antiguos campos cultivados: El Huerto Raso. Por estas terrazas alcanzamos en el extremo de la izquierda un sistema de fajas, por las cuales llegamos a unos covachos con pinturas rupestres. La senda está poco marcada y bastante empinada, pero siguiendo a los hitos con atención, alcanzaremos las cuevas en menos de una media hora.

La Cueva de Lucien Briet:

La Cueva de Lucien Briet

La Cueva de Lucien Briet.
Robert está impresionado.

Entre la Ermita de San Martín y la Gorga Negra nace un camino en la orilla izquierda. Este sendero sube en zigzag por una pedrera pendiente y traspasa después en un bosquecillo, para salir más adelante por una canal del cañón.

Antes de entrar en el bosque nos fijamos en lo alto hacia nuestra izquierda. Se ve claramente una boca grande de una cueva y se adivina una senda desdibujada desviándose del camino principal.

Dicha senda hacia la boca es muy empinada y pasa por zarzas que pueden llegar a molestar. Encima hay muchos ramales (caminos de cabras) que no tienen salida. Aun así, vale la pena visitar esta cueva, especialmente por la tarde cuando el sol ya está bajo e ilumina la boca.

Si tomamos la senda, que sube a la cueva, nos faltan para llegar unos 100m de desnivel por una pedrera salpicada de zarzas. Nos acercamos mejor por los ramales de la izquierda, que nos llevan al fin a la pared que vemos a la derecha de la cueva. Hay pequeñas trepadas al final que no resulten difícil para el perro ni el amo.

La cueva misma no es muy profunda y no es peligrosa para los perros. (Quiere decir, que no hay agujeros, ni sistemas de túneles, por los cuales el perro se podría perder o caer.) Eligiendo bien la hora, la cueva se convierte en una catedral rocosa, iluminada por sus “ventanas”.

Retorno:

Podemos volver por donde hemos venido, pero para completar la gincana con unos caminos nuevos y una perspectiva distinta, aprovechamos el mismo camino que hemos encontrado para subir a la Cueva de Lucien Briet. De esta manera acabamos la excursión por un circular que nos permite encontrar dos tesoros más y contemplar casi todo el recorrido que hemos hecho durante el día desde un mirador.

Hay que tener en cuenta, que no encontraremos agua en cuando salimos del lecho, y la subida bajo el sol del mediodía resultará muy fatigosa. ¡Tenemos que elegir bien la hora para volver ya fuera de las horas de calor!

Subiendo por el camino descrito para la cueva de Lucien Briet, no nos desviamos hacia la cueva y seguimos por el camino principal. Así salimos sin perdida del cañón y llegamos a un cruce de pistas con indicadores.

El Abrigo de la Mallata:

El Abrigo de la Mallata

El Abrigo de la Mallata.
Buenas vistas sobre el Cañón del Vero.

Podemos aprovechar la cercanía de las cuevas con pinturas rupestres del Tozal de la Mallata y visitarlas. Nos costará unos 10min para encontrarlas. Aparte de las pinturas, hay buenas vistas desde este abrigo sobre el Vero y la Choca.

Seguimos desde el cruce hacia el Parking del barranco Portiacha. Antes del parking la pista baja a una vaguada. En este punto hay que controlar el perro por el peligro que presenta la cercanía de la carretera.

El Barranco Portiacha:

En el punto donde cruzamos la vaguada, podemos bajar por el barranquillo unos pocos metros y disfrutar con cuidado del primer salto de 30m que forma este barranco. Incluso podemos bajar por una cornisa a mano izquierda sin dificultades y ver el circo desde abajo. Como hemos visto antes el último resalte del mismo barranco, conocemos ahora las dos atracciones principales del Barranco Portiacha. Eso nos dar una imagen de la belleza que se revela a los practicantes del deporte del descenso de barrancos.

El Mirador del Vero:

Ya en el aparcamiento, en frente de la carretera, bajamos al mirador del Vero. Vale la pena visitarle y buscar los sitios, por los cuales hemos pasado durante el día. El Barranco Basender está justo enfrente de nosotros y más hacia el sur adivinamos la desembocadura del Cañón de la Choca donde se halla la Ermita de San Martín.

Robert en el Mirador del Vero

Robert en el Mirador del Vero.

Salimos del aparcamiento, cerca de la bajada al mirador, en dirección norte. Este camino, bien trazado, baja al Barranco Argatín. Le cruzamos y subimos hasta el parking, donde está el coche.

Paseo por las praderas del joven Alcanadre

Robert en el joven Alcanadre

Robert en el joven Alcanadre.
Sólo tiene interés por el bocadillo que llevo.

Con este paseo rendimos homenaje al río más importante que pasa por la Sierra de Guara. En la zona cerca del Puerto de Serrablo no es nada más que un arroyo y no parece nada al Alcanadre que conocemos de las zonas más al sur como Tamara o San Martín.

El mismo nacimiento del Alcanadre está aún más en el norte, en la Sierra del Galardón, y es digno de visitar también. No obstante, la subida hacía la Mallatas del Alcanadre es muy caluroso y por un terreno cubierto de Erizón. Por eso lo he descartado en el blog.

Nuestro paseo nos llevó por praderas interminables, suaves y atípicas para Guara en las orillas del río hasta tropezar con las primeras pozas salvajes que forma el protagonista. Encima visitamos un pueblo abandonado, una ermita, un molino y una pardina, todos en ruinas.

No extraña que la gente de los pueblos vecinos use estos prados para el ganado durante el verano. Por eso hacemos bien en elegir una fecha fuera de esta época. Preparamos la mochila, la correa y un poco de agua, y gozamos con nuestro perro de los prados y las pozas.

Ficha Joven Alcanadre

Tiempo:

 Desde el coche a la Pardina de Matidero: 30min.

Hasta el puente derruido: otros 30min.

Hasta las primeras pozas: 0tros 20min.

La subida a la Virgen de los Palacios: 15min.

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Total: irrelevante, 4h, media jornada

Aparcamiento:

La carretera de la Guargera A-1604 cruza entre los km 31 y 32 el Alcanadre. Justo antes del puente hay una explanada a mano izquierda.

Acceso:

Cruzamos la carretera y el campo a lado. En la esquina izquierda del campo, cerca del río arranca el camino.

Nuestro guía por todo el paseo es el mismo río. Siempre debemos ser conciente de su curso. Hay innumerables sendas, caminos e incluso pistas por los prados en los dos lados del río que llevan a sitios desconocidos. Encontraremos varios vados que se pueden confundir. Además hay que estar atento y distinguir el Alcanadre de sus afluentes que en primavera también llevan agua.

La ruta siguiente se debe ver como una sugerencia, por que el camino que tomamos finalmente elijaremos en función de equivocar los lugares donde se encuentra el ganado para molestarle lo menos posible.

La Pardina de Matidero

La Pardina de Matidero.
Robert está disfrutando en los amplios prados.

El camino nos lleva por un bosque a un primer prado. Si nos fijamos en la otra orilla, vemos la pista que lleva directamente al pueblo Matidero. Eso deberíamos memorizar, porque esta pista nos puede servir de retorno. Seguimos por la orilla derecha, pasamos otro tramo de bosque y más prados. Pronto nos encontramos con unas ruinas en el borde de un inmenso campo: La Pardina de Matidero.

Seguimos por el camino que traspasa todo el campo de la pardina y nos lleva a una zona más húmeda. Es un buen momento para cruzar el río y seguir por las sendas en la otra orilla.  En estos prados podemos ver en una colina a mano izquierda la silueta de Matidero. Si queremos podemos subir desde aquí por una senda obvia.

Matidero:

El pueblo no esta abandonado de todo y se ven varias reformas. Podemos inspeccionar la iglesia, el edificio de la escuela (Los niños de Bibán iban por los caminos de nuestra ruta a la escuela de Matidero.) y el impresionante olmo muerto.

Continuando río abajo, la senda se convierte en pista y llegamos a un primer salto de agua más importante. El lugar es bonito, invita a descansar en el banco de piedras bajo el árbol y nos sirve también como referencia inconfundible.

Más adelante hay un vado más significativo donde se adivinan los restos de un puente, pues vemos una placa de cemento en la orilla opuesta. También encontramos de pronto unas balizas verdes que señalizan algún tipo de recorrido. Seguimos por la orilla izquierda hasta cruzamos un barranco que desemboca en el Alcanadre: el Barranco dela Virgen. Cruzando el barranco llegamos a un cruce de pistas que es para nosotros un punto importante porque se hallan la ermita y el molino muy cerca.

La Virgen de los Palacios:

La Ermita Virgen de los Palacios

La Ermita Virgen de los Palacios.

La pista que sube por el barranco a mano izquierda nos lleva a las ruinas de la ermita que asombra por su tamaño. Parece que era en su tiempo un centro religioso importante. Por su ubicación en un campo a lado del barranco da una impresión salvaje y romántica.

La pista que sigue en la orilla izquierda del Alcanadre está bloqueada por árboles caídos. Por eso cambiamos la orilla y buscamos enfrente de la desembocadura los restos del Molino de Matidero, que se esconden allí.

El Molino de Matidero:

Sólo queda la bóveda de píe. A mano izquierda de las ruinas encontramos una muela partida. En este punto arrancan dos caminos.

El más marcado sigue por la orilla y el menos marcado sube por la ladera. Cómo el primero se pierde a poca distancia, cogemos el que sube y da acceso a la pista que está a pocos metros encima de nosotros. Cuando la pista gira a la derecha para superar un afluente, bajamos por los campos debajo de nosotros y llegamos fácilmente a la primera poza de verdad del Alcanadre.

Las primeras pozas:

Ahora podemos descansar en unas de las rocas planas a lado de la poza y disfrutar de un baño. El siguiente tramo del río es una secuencia de pozas de considerable tamaño. Si nos antoje, podemos bajar por el lecho del río, o mejor, por un camino en la orilla derecha que salva las pozas y los saltos.

Las primeras pozas del Alcanadre

Las primeras pozas del Alcanadre

Otro bonito camino que conecta todos los tramos y pueblos del Alcanadre hasta Barra, recorre por lo alto a nuestra derecha y baja después de la zona de las pozas para cruzar el cauce y alcanzar el pueblo Bibán. Es una buena opción para volver, si hemos bajado todo este tramo por el río. Este camino se une con la pista que hemos dejado para bajar a la poza justo en el barranquillo que desemboca a nuestra derecha.

La subida al bonito pueblo de Bibán dejé para otro día, aunque es fácilmente factible, pero mejor que lo dejamos para unos bonitos paseos desde Bara, como él por el recorrido S12.

Retorno:

Intentamos volver por la misma ruta.

Poza entre Matidero y Bibán

Poza entre Matidero y Bibán.

Ascensión a la Peña Surta

Vistas desde la Peña Surta

Vistas desde la Peña Surta.

Mapa Surta

Recorte del Mapa Sigpac.

La Peña Surta es el pico más importante del norte de la Sierra de Vallés que bordea el Cañon de Balcez, y nos ofrece, por eso, unas estupendas vistas sobre el mismo cañón y el Pirineo. La ruta normal sube en línea recta desde el bonito pueblo Sarsa de Surta, pero es muy caluroso y, salvo el mismo pueblo y la cima, poco atractivo. En esta entrada ofrezco una variante de menos desnivel que asciende por una pequeña y bonita parte del viejo sendero cabañero que discurrió por todas las sierras del lado izquierdo del Cañón de Balcez desde Las Bellostas hasta el Somontano. Hoy en día gran parte de este sendero está sustituido por pistas que carecen del encanto que tenía el sendero auténtico.

Nos preparamos la correa y la mochila con suficiente agua para aguantar un par de horas en terreno seco y vamos a disfrutar de unas buenas vistas y un poco de historia en el sendero y las ruinas en la cima.

Ficha Surta

Tiempo:

 Ascensión: 1h

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Total: 1h 45, media jornada

Aparcamiento:

En la carretera desde Sarsa de Surta a Las Bellostas arranca a mano izquierda una pista justo después de una fuerte subida y un visible salto de agua al margen izquierdo de la carretera. Hay una pequeña explanada donde caben dos coches.

Acceso:

El camino empieza saliendo del coche y cruzando el barranquillo.

La Fuente de Albás

La Fuente de Albás.

Tomamos la pista que sube a mano derecha en zigzag y pasa por unos viejos campos donde se esconde la Fuente de Albás, que lleva agua para el perro en primavera. Un poco más arriba, en un pequeño collado justo donde se ubican los restos de una borda, encontraremos el sendero cabañero. En el cruce de la pista con el dicho sendero, vamos en dirección «Sierra de Sebil», como indicado.

Subimos por este histórico camino pasando por las ruinas de la Caseta Melchor en la falda de la Peña San Tomás hasta llegar a otro collado donde veremos por la primera vez el Cañón del Balcez. En este collado encontramos a mano derecha un pequeño campo y en su borde opuesto un espolón.

La Colaniara:

La Colaniara

Vistas dede la Colaniara al Balcez.

A este espolón podemos subir sin complicaciones en apenas 5min por su izquierda y gozar de unas vistas inmejorables sobre este sector del Balcez. En el sur vemos en lo lejos la Peña Calma que ubica la Faja Cheto en su vertical cara este – el acceso a los Oscuros del Balcez. Enfrente de nosotros distinguimos la pequeña ermita Santa Marina en la cima y debajo de ella el bonito, misterioso e inmenso hayedo del Balcez. Desde dicha ermita hacia el norte baja encima de los meandros del río la cresta de la Güega Bagüeste. En estos acantilados se hallan las curiosas cuevas de Bagüeste donde los pastores encerraron al ganado por la noche. Incluso, el único acceso – una cornisa estrecha y casi horizontal – adivinamos desde donde estamos.

Lo que vemos – otra excursión:

Recorrer esta cresta y explorar las cuevas tiene mucho encanto, debido que las vistas y los acantilados agujerados impresionan y pueden ser el objetivo de otra excursión. Como acceso sirve el camino de Bagüeste al Corral de Villanueva. Una parte del camino vemos incluso ahora (la parte que cruza la cresta) y las ruinas de dicho corral advertimos en la parte alta de la falda de Santa Marina. El camino arranca en la cuarta y última curva derecha de la pista que sube a la ermita. Bajando por la cresta llegamos a la zona de O Bado en el río sin complicaciones. Por falta de senda y la cantidad de Erizón que pisamos en la bajada, lo he descartado para el blog. El perro no disfruta caminando por esta cresta. 

Robert tiene sed y aprovecha cada gota de agua que encuentra en los charcos de la lluvia del día anterior.

Cartel en el desvío hacia la cima.
Robert tiene sed y aprovecha cada gota de agua que encuentra en los charcos de la lluvia del día anterior.

Seguimos por el sendero que pasa por debajo de la impresionante cima de la Peña Surta y llegamos a su vertiente sur donde alcanzamos la cresta divisoria entre el Vero e Isuala que nos revela la primera vez unas vistas hacia el este y al pueblo Sarsa de Surta. En una roca grande encontramos un pequeño cartel que indica el inicio de la senda que asciende a la peña.

La Peña Surta:

Las vistas al Balcez desde la Peña Surta

Las vistas al Balcez desde la Peña Surta.

Guiados por los hitos llegamos en apenas 30min a las ruinas del castillo árabe en la cima. Este castillo fue uno de los elementos de la cadena de vigilancia por el Balced, igual como Santa Marina y el Castillo de los Santos en la Sierra de Sebil. Investigando más profundamente se encuentran también restos de edificaciones cerca de la cima, dado que se hallaba un pueblo alrededor del castillo. Como la vida en esta altura (1349m) y en un terreno tan áspero es muy dura, el pueblo fue abandonado al principio del segundo milenio, cuando la frontera entre cristianos y musulmanes se alejó más y más hacia el sur y este puesto de vigilancia no fue necesario jamás.

Hoy en día, los restos del pueblo no se encuentran fácilmente, y hace falta mucha voluntad y afición para encontrar e interpretarlos. Pero, aficionados o no, todos podemos disfrutar de las esplendidas vistas desde la cima.

Retorno:

Volvemos por el mismo camino.

El Salto de Albás:

Ya cerca del coche podemos bajar en 5min por una senda en la orilla derecha del barranquillo hasta la cabecera del salto el cual forma una pequeña marmita justo antes del abismo. Si nos asomamos – con mucho cuidado – por el acantilado a mano izquierda podemos ver las curiosas formas de toba rodeadas de una vegetación densísima y parecida a una jungla. Desafortunadamente, el camino que bajó al llano está totalmente invadido de la vegetación.