Morcat y el Cañón de Sieste

La Poza Chinchirigoy

Robert en la Poza Chinchirigoy.

Mapa Sieste

Recorte del Mapa Sigpac.

Como el Río Sieste entrega sus aguas al Río Ara y está escondido en el noreste de Guara, fue ignorado constantemente, si se habló del entorno de Guara. Eso es un error, porque se trata de un oasis maravilloso que encontramos entre las áridas tierras de esta sierra, justo debajo de El Pueyo de Morcat.

El Barranco Fondo y San Martín son las raíces del Río Sieste y los tres forman pozas, toboganes y cascadas espectaculares en el tramo que vamos a visitar. Morcat es un bonito pueblo abandonado, ubicado en una loma de la cabecera del barranco que revela unas impresionantes vistas sobre el Pirineo.

Ficha Sieste

Tiempo:

Del coche a Morcat: 1h.

De Morcat a San Velián: 30min.

De San Velián hasta el río: 30min.

Por el río hasta el Coñolmundo: irrelevante

Del Coñolmundo hasta su cabecera: 1h

De la cabecera hasta el coche: 1h 30

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Total: irrelevante, 5h 30, jornada completa

Aparcamiento:

En la carretera desde el Puerto Serrablo a El Pueyo de Morcat nace una pista en el km 2,9 a mano izquierda antes de llegar al pueblo. Hay una explanada y un cartel indicativo al principio de la misma.

Acceso:

Andamos una media hora por la pista indicada hasta que encontramos una bonita borda a mano derecha.

Hay otro acceso fácil y más rápido por Boltaña y el Valle de Sieste.

La Carrasca de Morcat:

La Carrasca de Morcat

La Carrasca de Morcat.

Mientras nos hemos acercado a la borda, hemos visto ya un pinar de repoblación al lado derecho de la pista y en su otro extremo una copa gigantesca de una carrasca. Ahora podemos traspasar en sólo 10min este bosquecillo de manera obvia y fácil para encontrar la carrasca monumental de Morcat.

De nuevo en la pista, un poco más delante de la borda se desvía un sendero balizado a mano derecha que gana suavemente altura y nos lleva directamente a nuestro segundo objetivo: el pueblo abandonado de Morcat.

Morcat

Morcat.
Al fondo (izquierda a derecha): El Macizo del Perdido, la Sierra de las Tucas, la Punta Fulsa y Suelsa, la Bachimala, el Bocolón, Espadas, la Peña Montanesa y la Cotiella)

Morcat:

Morcat

La Torre del templo de Morcat.

Las ruinas de sus casas están ubicadas en una loma herbosa con buenas vistas hacia el norte. Desde la Collarada hasta la Cotiella, tenemos una buena selección panorámica de casi todo el Pirineo Aragonés delante de nosotros. Encima del pueblo divisamos en la cima un viejo castillo. Por el antiguo camino, ya perdido, podemos subir para contemplar los restos de sus muros. En el pueblo se hallan, entre muchas más curiosidades, 2 pozos. Uno de ellos se esconde curiosamente en una pequeña habitación dentro de la iglesia.

La Fuente de Morcat

La Fuente de Morcat.

Seguimos por una pista que arranca cerca de la iglesia y baja en serpentinas por la loma. Pronto pasamos por la bonita fuente abovedada y más adelante llegamos a un cruce donde encontramos de nuevo la pista que hemos dejado antes. Allí tenemos la posibilidad de bajar ya directamente al río (tomando la pista a mano izquierda y desviándose un poco más adelante por una senda indicada como “Pozas de Sieste”), pero elegimos una senda que nos lleva en apenas 20min a San Velián.

San Velián:
Las Vistas desde San Velián sobre el Río Sieste

Las Vistas desde San Velián sobre el Río Sieste.

Esta pequeña aldea no está abandonada de todo, aún se resiste de ser olvidada. En el otro extremo del pueblo hay una pista que sube desde el Valle de Sieste. Las vistas también son buenas, y la primera vez podemos contemplar una pequeña parte del oasis que nos está esperando abajo en el valle: las pozas y toboganes del Cañón de Sieste.

Si veríamos las pozas secas o estancadas, sería mejor darse la vuelta en este punto y dejar la excursión para otro día.

Volvemos a la entrada del pueblo y bajamos a las pozas de Sieste, como indica un cartel. En un primer desvío tomamos el sendero a mano izquierda y pronto topamos con la fuente represada de San Velián. Seguimos por el sendero que baja ahora más decidido y se une con el otro que arranca en el la pista anteriormente mencionada. El camino nos deja justo en la preciosa zona de las pozas que hemos visto desde el pueblo y nos podemos aprovechar de ellas con un primer baño. Como esta zona del río es fácilmente accesible desde Sieste, encontraremos gente, incluso en primavera, y perderemos la sensación de aislamiento que hemos tenido en la ruta hasta ahora.

Seguimos por el lecho río arriba, usando los ramales de sendas en las orillas, o, más rápido, por el mismo lecho, si aceptamos que nos mojemos hasta los tobillos. Pasamos por una toma de agua y una zona de menor interés hasta el barranco se estrecha un poco. Allí pasamos por una visera encima de la orilla izquierda que ubica una pequeña poza. A poca distancia de la visera llegamos a un tobogán donde el río describe una zeta. En este punto tenemos que prestar atención para encontrar los hitos que marcan una senda que sube en la orilla derecha (nuestra izquierda) por el bosque. En seguida podemos bajar de nuevo al lecho por un desvío a nuestra derecha. Si remontamos el barranco unos 100m más, llegamos a una de las pozas más bonitas de toda la Sierra.

La Poza Chinchirigoy:

La Poza Chinchirigoy en invierno

La Poza Chinchirigoy en invierno

Una parte de esta poza está cubierta de una cueva y el agua cae por varios chorros y escalones a la misma, es verde, cristalina y suficiente profunda para nadar cómodamente – un sitio de cine.

Para seguir nuestra ruta río arriba tenemos que retroceder a la senda y tomar en el desvío el ramal que sube. La senda nos deja en la cabecera de la cascada de la Poza Chinchirigoy que coincide con la desembocadura del Barranco Fondo. Subimos un poco más por el amplio cauce del Barranco San Martín, él que baja a nuestra izquierda, y nos quedaremos boca abierta de asombro cuando descubrimos la cascada que nos espera a apenas 100m de distancia. Un salto de tal tamaño y belleza no hemos esperado.

El Chorro del Coñolmundo:

Debajo del Conolmundo

En la cueva del Conolmundo.

Por este inmenso salto el agua cae más que 50m en dos escalones a una bonita poza. El nombre original de la cascada es “Cascada del Confesionario”, pero no se puede negar que su nombre moderno le pega mejor.  Nos podemos introducir en una cueva detrás de la cascada y buscar la subida a la cabecera de la última cascada con la ayuda de una cadena – el inicio de la Via Ferrata (trepada de II), mientras el perro nos espere abajo.

Para continuar y explorar la zona encima del salto, tenemos que volver a la desembocadura del Barranco Fondo. Justo allí encontramos un hito en la orilla izquierda que marca el inicio de una pequeña senda que remonta dicho barranco a media ladera. Desde el principio gana altura describiendo algún zigzag, y nos permite ver el Coñolmundo de otra perspectiva. Como es poco transitada y marcada, tenemos que prestar atención a los hitos y la dirección principal. Después de superar unos resaltes de roca, nos deposita encima de un bonito circo. El agua cae unos 20m a una poza en un llano donde se distinguen todavía los antiguos campos cultivados.

El Barranco Fondo:

Barranco Fondo

Barranco Fondo.
Curiosas cuevas en un recinto.

Si queremos bajar a la poza y los campos, tenemos que volver por la senda y buscar un camino obvio de acceso al circo. Esta bajada está invadida por la vegetación, pero todavía se puede bajar sin demasiadas molestias. Abajo encontramos, aparte de los campos perdidos, la bonita poza y la cascada, unas curiosas cuevas dentro de un recinto que era un refugio para el ganado y los pastores desde hace tiempo. Cerca de la poza hay un conjunto de piedras que forma cuatro sillas y una mesa. Como el circo es muy idílico y solitario, podemos aprovechar este sitio para descansar cómodamente.

Desde la cabecera seguimos por la senda en la otra vertiente del valle. Muy pronto llegamos a un mirador que se encuentra encima de la confluencia del Barranco Fondo y el Cañón San Martín. Tenemos la poza de la visera, la Poza Chinchirigoy y el Chorro del Coñolmundo debajo de nosotros y en la colina en la vertiente a mano derecha distinguimos a las casas de San Velián. La senda discurre ahora por el valle del Río Sieste y se va acercando más y más a su lecho lo que pisamos finalmente sin ninguna dificultad unos 100m encima del Chorro del Coñolmundo.

La cabecera:

La Cabecera del Coñolmundo

La cabecera del Coñolmundo.

Lo primero que encontramos en el lecho ancho hacia la cascada es una bonita marmita que invita bañarse. La morfología del lecho de roca lisa facilita la búsqueda de un rincón, donde podemos tomar el sol o sestear en la sombra. En la orilla izquierda encontramos una fuente con agua buena y fresca. Por eso, este sitio es un buen lugar para descansar y esperar hasta que se vaya el calor del día para que podremos volver al coche cómodamente por un terreno mucho más seco.

Si queremos, podemos bajar por el lecho hasta llegar, sin problemas, al salto. Con un poco de prudencia podemos, incluso, destrepar hasta el arbusto del Coñolmundo.

Retorno:

Justo donde hemos pisado el lecho vemos en el otro lado del río, la orilla derecha, un hito y una marca de color amarillo en un árbol. Allí arranca el camino, que nos lleva otra vez a la pista de acceso. Los primeros metros son un poco confusos pero, si prestamos atención encontraremos las marcas amarillas y los hitos que nos guían en zigzag por la ladera hasta una collada. La senda es tímida y poco frecuentada, pero marcada y libre de vegetación en todo su recorrido, gracias a los cazadores y guardabosques. En la collada gozaremos de nuevo de buenas vistas a los Pirineos, pero nos concentramos a las marcas e hitos para no perder la senda que es mucho más difícil de averiguar en este último tramo. Desde el collado seguimos derecho por arriba entre pinos de repoblación hasta topar con la pista en un poco más de una media hora. Giramos a la derecha y la seguimos hasta regresar al coche.

La Borda cerca de la Carrasca de Morcat

La Borda cerca de la Carrasca de Morcat.
Robert está buscando la sombra y la frescura.

Por las Clusas a los Oscuros del Vero

Robert “buscando setas” en los Oscuros del Vero

Robert “buscando setas” en los Oscuros del Vero.

Mapa Oscuros

Recorte del Mapa Sigpac.

Los Oscuros son un caos de bloques enormes, que transforma el lecho del río en una cueva por la cual pasa el agua. Las Clusas es el tramo del cañón del Vero más encajonado. Su visita es una excursión difícil y larga. Hay varias formas de planearla pero, volviendo a la misma canción, la más bonita es la más exigente. Para disfrutar de ella sin miedo, se han de valorar los riesgos de los pasos difíciles y considerar si ambos, el perro y el amo, son capaces de superarlos usando las medidas de seguridad adecuadas.

Por caminos calurosos vamos por la mañana desde Alquézar hasta la Gran Visera, un desplome de tamaño gigantesco por lo cual pasa el río debajo formando un caos, y volvemos por la tarde desde los Covachos de Quizáns a Alquézar. Mientras tanto, remontamos, incluso nadando, el Río Vero por una de las zonas más encajonadas: las Clusas, visitamos su corazón: los Oscuros y volvemos por una senda colgada, que cruza todo el tramo de las Clusas por lo alto: La Senda de Paso Lén. Allí nos enfrentamos a los tramos difíciles. Ver las paredes de las Clusas desde distintos ángulos y perspectivas hasta meternos casi bajo tierra en los Oscuros serán nuestros objetivos principales en la excursión.

Hacemos bien en arrancar con los primeros y volver con los últimos rayos de sol, pues tanto el acceso como el retorno llevan por terrenos secos que carecen de árboles donde el perro pudiera sestear en las sombras. Nos llevamos agua, mapa, almuerzo y material de seguridad y disfrutamos de un día en uno de los paisajes más espectaculares de la Sierra de Guara.

Ficha Oscuros

Tiempo:

Alquézar – Gran Visera: 1h 30 bajando, 2h subiendo

La Gran Visera – los Oscuros: irrelevante, 1 a 2h

Los Oscuros – Quizans: 2h bajando, 2h 30 subiendo

Quizans – Alquézar: 1h bajando, 1h 15 subiendo

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Total: irrelevante, 7-8h, jornada completa

Aparcamiento:

 Alquézar

Acceso:

Salimos del pueblo por el PR, que conduce al Collado de San Lucas. En el collado tomamos el PR, que nos lleva a las Balsas de Basacol. (Se puede llegar a Basacol por una pista en mal estado, pero transitable. Esta arranca 400m antes del gran parking de Alquézar a mano izquierda. Pasa por el pueblo San Pelegrín y nos deja después de una amplia vuelta en las Balsas de Basacol. Nos ahorraríamos unos 45min, pero nos perderíamos un camino con muy buenas vistas.) Pasando por las balsas ya en la pista, estamos atentos a una senda que solo está balizada con un pequeño hito y arranca a mano derecha al final de la balsa superior. La senda baja suavemente a media ladera por un bosquecillo hacia el cañón del Vero que estamos viendo ya desde el collado a nuestra derecha. Saliendo del bosque la senda se une con otra, que viene de la pista que lleva a Basacol desde San Pelegrín. Seguimos bajando introduciéndonos en el cañón hasta llegar cerca del cauce, justo enfrente de la Gran Visera. Seguimos por la vestida senda, que remonta el caos de la Gran Visera en una altura de unos 30m por la orilla derecha. En cuanto se acaba el caos debajo de nosotros y vemos la boca de una cueva a mano izquierda justo encima de nosotros, podemos bajar por varios ramales del camino al lecho del río.

La Gran Visera:

Vistas a la Gran Visera

Vistas a la Gran Visera.

Este desplome descomunal es el más grande en la Sierra y merece una visita. Si estamos dispuestos a mojarnos ya hasta la tripa podemos bajar por el río sin problemas hasta el bloque central. Desde allí podemos contemplar al caos y al techo anaranjado en su totalidad. En la orilla derecha vemos ahora la mencionada cueva que podemos visitar por una pequeña senda que se desvía desde nuestra senda de acceso y lleva a la plataforma de la boca donde se encuentran también dos pequeños refugios de pastores. Nos ofrece buenas vistas de la vertical cara oeste de la Peña Bobín, de la Gran Visera y del caos debajo. Además tiene un curioso techo extraordinariamente simétrico que recuerda a una bóveda gótica. Por la faja que ubica la cueva discurre una senda, perdida en muchos tramos, que sube a los Corrales de Quizans.

Empezamos a remontar el río, ahora por su lecho, mojándonos hasta la cintura. Enseguida vemos que el cañón se cierra más y altas paredes empiezan a oprimir las orillas: estamos entrando en las Clusas. Siguiendo, prestamos atención a nuestra izquierda, donde aparece una gran boca de una cueva. Vale la pena introducirse.

La Cocineta:

La Cocineta

La Cocineta.

Observando la fisura en el techo, nos damos cuenta de que no se trata de una cueva. Estamos dentro de una impresionante sala que forma el último salto del Barranco Chimiachas antes de entregar sus aguas al Río Vero.

Seguimos por el lecho río arriba y llegamos a la parte más acuática de nuestra ruta: La Badina Esparraguera. Es el momento para ponerse el neopreno, si sentimos frío, porque vamos a pasar nadando por debajo de las paredes verticales que dominan este tramo del río. Se trata de un pasillo inundado que está interrumpido por un pequeño caos y nos obliga a nadar en tres intervalos. El segundo intervalo se puede evitar en la orilla derecha tras superar un resalte de sólo 1,5m que, por desgracia, no es nada fácil de subir. Si no somos capaces de escalarlo, podríamos – si queremos – subir al perro para que él podrá salvar este tramo estrecho y acuático de unos 15m en seco mientras nosotros seguimos nadando hacia el caos.

Finalmente llegamos a un pequeño salto donde el cañón se abre de nuevo y podemos salir del agua por una marmita unos pocos metros antes de la cascada. Después de este bonito estrecho seguimos, otra vez andando, por varias pozas mojándonos hasta la cintura.

Antes de meternos de nuevo en el agua para cruzar una poza ancha que nos obliga a nadar, nos fijamos en la orilla derecha. Hay una rampa que se convierte en una faja que sube por las paredes hacia el sur. En la rampa nace una senda que discurre por toda la faja, y nos llevará fuera del cañón. Al final de la rampa encontramos un cartel escondido entre los arbustos indicando el inicio de la senda del Paso Lén. ¡Cuidado en este punto de la excursión! Hay una faja muy parecida río abajo. Por aquella faja llega un camino a unos campos antiguos pero, la faja no tiene continuación. Si no encontramos el cartel, estamos en el sitio equivocado y tenemos que subir por el río un poco más.

Una vez identificado este sitio, podemos dejar la mochila allí, dado que volveremos obligatoriamente, y seguir más ligero río arriba, cruzando esta última poza para llegar a los Oscuros inmediatamente.

Aviso personal – El uso del neopreno:

Como se trata de la excursión más acuática del blog, quiero informar sobre el uso del neopreno.

El frío que notamos en el barranco es un estado que se manifiesta despacio. Además, si una vez tenemos frío, es bastante difícil entrar en calor de nuevo. Por eso, tenemos que estar atentos y ponernos el neopreno antes de sentir el frío. El traje completo consiste de unos escarpines (calcetines de neopreno), un pantalón (también llamado peto), la chaqueta (también se venden monos) y los guantes. En nuestro caso (verano, sol y el Río Vero), tenemos suficiente protección contra el frío con el peto solo, pero no debemos ir sin él. Si cambia el tiempo o si se levanta viento, necesitamos su protección. Llevarlo y no ponérselo es tolerable, pasar frío y no tener el neopreno nos fastilla toda la excursión.

Si llegamos a pasar frío en una excursión acuática deberíamos parar, quitarnos toda la ropa mojada y tumbarnos en una roca plana y seca hasta que nos encontramos bien de nuevo. Las rocas se calientan bastante durante el día por el sol y las podemos aprovechar como radiadores naturales para entrar en calor más rápidamente. ¡Cuidado – este truco sólo funciona en días soleados!

Los Oscuros del Vero:

El Pozo Verde de los Oscuros

El Pozo Verde de los Oscuros.

Los Oscuros son un caos con un bloque enorme y característico que cubre el río como un gigantesco techo. Subiendo por el río se llega primero a un tramo plano y amplio salpicado por bloques los cuales están soldados al lecho por la cal del agua. Setas de roca – un rincón singular e idílico, que refleja paz.

A continuación, un pasillo se introduce directamente al centro de los Oscuros. Allí, el conjunto de rocas de bajo del bloque enorme reduce la iluminación creando un mundo fantástico y umbrío. Como las pozas no son profundas, el paso por esta zona no resulta difícil hasta llegar a la Gorga Verde, la única poza profunda debajo del bloque. Podemos pasar a nado por un arco natural para salir de este mundo umbrío o trepar por la orilla izquierda. 

Río arriba, después de la Gorga Verde, varios bloques oprimen al lecho de tal manera que se forman marmitas (algunas profundas) y saltos de agua (incluso un tobogán). El paso resulta más difícil ahora, especialmente para el perro. Antes de llegar otra vez a un cauce abierto hay que pasar nadando por una poza estrecha, alargada y profunda: la Gorga Negra.

La senda de los Oscuros:

El Techo de los Oscuros

El techo de los Oscuros.
Inmenso bloque que cubre al caos de los Oscuros. Este contiene por si mismo ya bloques del tamaño de una casa ¡!

Hay rastros de un camino, ya perdido, que discurrió por la boscosa ladera de la orilla izquierda encima de los Oscuros. Hoy en día resulta muy difícil averiguar el camino en muchos de los tramos, además hay pasos aéreos y otros de trepada. La senda daba acceso al río en tres puntos.

Río arriba, justo en el salto de la Gorga Negra, hay en la orilla izquierda una rampa que da acceso a una cornisa aérea por la cual discurre la senda. Esta nos lleva a una plataforma que está a unos 70m encima del río y revela buenas vistas al bloque gigante que forma el tejado de los Oscuros y a la ladera boscosa que rodea todo este tramo del río. A unos 200m vemos en la misma altura otra plataforma rocosa sobresaliendo del bosque. A esta hay que llegar. Travesando todo el espeso bosque por los rastros de la senda nos acercamos a dicha plataforma. Pero ¡cuidado! en el bosque perdemos las plataformas de vista Detrás de la segunda plataforma baja la senda en zigzag a la poza donde arranca en el otro lado la senda del Paso Lén.

Otra vez en la primera plataforma. Bajando de ella al bosque, la senda cruza en seguida una pequeña glera por la cual se puede bajar, sin camino pero guiado por la vaguada y las piedras, hasta una zona menos pendiente, donde aparecen los primeros bloques debajo de los árboles. Por una trepada (paso de II) podemos bajar entre dos bloques grandes al río en la zona de las marmitas y saltos.

Nosotros exploramos los Oscuros hasta donde nuestra prudencia y el perro nos permiten y volvemos al inicio de la senda del Paso Lén, donde podemos descansar y esperar hasta el calor del día disminuya y nos permite una ascensión más agradable.

Por la senda del Paso Lén no hay pérdida. En los tramos de trepada el perro no tiene problemas y nosotros nos aprovechamos de unas cadenas que nos facilitan el paso. Principalmente, subimos y con cada paso se mejoran las vistas. Detrás de nosotros vemos el bloque característico de los Oscuros. Cuando pasamos debajo de una pequeña aguja, tenemos que controlar al perro y preparar las medidas de seguridad, porque nos acercamos al Paso de los Articazos.

Paso de los Articazos:

Paso de los Articazos:

Paso de los Articazos.

En este tramo horizontal de unos 30m se pasa por una cornisa de unos 40cm de anchura.  De esta manera, salvamos una pared para después cruzar el cauce seco del barranco Chimiachas. Un pasamano que nos da seguridad está instalado en la cornisa. Aunque se pisa bien y la cornisa es plana tenemos una pared, casi vertical, de mucha caída debajo de nosotros. (Practicando el deporte de descenso de barrancos se baja del Paso de los Articazos en tres rápeles de 6, 23 y 45m al techo de la Cocineta y de allí con uno de 45m a dentro de la Cocineta, suma 119m. En la orilla derecha del barranco nos podemos asomar hasta un punto, donde vemos el fondo de la Cocineta, justo donde hemos estado unas pocas horas antes.)  ¡No se debe pisar el Paso de los Articazos cuando la roca está mojada!

Nota Enero 2021

Descendiendo el Barranco Chimiachas me he topado con el Paso de Articazos. He observado que la sirga se encuentra en estado precario.

La parte hacia el fondo del barranco está suelto y todo el cable de acero se está pelando. Además hay muchas zonas donde los alambres están rotos y los cabos afilados y oxidados sobresalen del conjunto pinchan en las manos. Se parece a un alambre de púas.

Hasta que se arregle no se podrá utilizar en gran parte de este paso expuesto. ¡Cuidado!

La Sirga delPaso de los Articazos Enero 2021

La Sirga del Paso de los Articazos Enero 2021.
El cable está roto.

Seguimos por la senda otra vez subiendo una pendiente fuerte. Cuando salimos de la vegetación y se abre una vista sobre una gran parte del Cañón del Vero, nos estamos acercando al segundo paso serio: El Paso Lén. Si hemos quitado las medidas de seguridad, hay que prepararlas una última vez y, por supuesto, controlar al perro.

Paso Lén:

El Paso Lén

Vista al Paso Lén desde el otro lado del cañón.
Es la línea clara justo debajo del desplome de la roca naranja.

Como en el Paso de los Articazos, se trata de una cornisa estrecha y aérea. Esta es un poco más ancha, igual de plana y larga, pero la verticalidad debajo de ella es más impresionante. Dado que las características son muy parecidas a la primera cornisa, nuestras medidas de seguridad y el comportamiento serán igual a los de antes. Pero antes de cruzar la cornisa, debemos parar y contemplar las vistas. Estamos en el mejor mirador del Cañón del Vero: vemos detrás de nosotros como el Tozal de la Mallata se desploma sobre el río. Una canal empinada baja como una lengua verde de la boca de la Cueva de Lucien Briet y los pirineos se ofrecen como un marco estéticamente perfecto a este escenario.

Vemos enfrente la Corona del Tozal formando con sus acantilados las paredes izquierdas de las Clusas. Observando las cuevas y covachos, las fajas y cornisas que poseen estas paredes, nos damos cuenta que nosotros estamos en el acantilado gemelo en una de sus cornisas que discurren por unas paredes iguales como en el otro lado. ¿Cómo podía abrir la gente de la zona esta senda por un terreno tan vertical? Vemos debajo de nosotros el Cañón del Vero y como baja el agua descansando de vez en cuando en una de las pozas verdes y brillantes hasta que se pierde de vista en el Somontano. Estas son las vistas habituales, pero maravillosas, que tienen los buitres y águilas que están rodeándonos en este momento. A mi me dan mucha envidia.

Vistas desde el Paso Lén

Vistas desde el Paso Lén.

Seguimos todavía subiendo por la senda que nos conduce finalmente a una pista, ya fuera del cañón, por cual seguimos en la misma dirección para llegar a un cruce de caminos donde encontramos un poste de carteles indicativos. Hemos superado unos 500m de desnivel y al fin podemos bajar guiados por dichos indicadores hacia Quizans.

Los Abrigos de Quizans:

Una de las pinturas rupestres de Quizans

Una de las pinturas rupestres de Quizans.
A mi me parece a una ardilla !?

En Quizans encontramos corrales antiguos pegados a un resalte rocoso que alberga en sus covachos unas pinturas rupestres. Hay también un panel informativo que nos indica entre otras cosas, que hemos vuelto a la civilización.

Retorno:

Bajamos por un PR a las Balsas de Basacol donde encontramos agua para el perro y enlazamos con el camino de acceso. Podemos volver por este mismo, o mejor, coger en el otro lado de las balsas un camino que está indicado como “Alquézar por el barranco” y nos lleva por el Barranco Payuala siguiendo la tubería de agua hasta las piscinas de Alquézar.

La galería de los Oscuros del Vero.

La galería de los Oscuros del Vero.